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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato
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Misión C: Proyecto Centauro
Narrador Tenseigan-kun
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28-07-2026, 03:20 AM
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El sol del mediodía apenas lograba perforar la densa y pesada capa de bruma y nubes plomizas que sofocaba el Puerto Funato en aquella vigésima segunda jornada del verano del año 150. El ambiente era denso, casi irrespirable, impregnado por una mezcla penetrante de salitre, humedad estancada y el hedor característico a pescado en descomposición que emanaba de los muelles abandonados y los cobertizos circundantes. Las olas del mar rompían con una fuerza sorda y contenida contra los pilares de piedra y la madera carcomida de los cimientos, marcando un compás lúgubre que parecía advertir la peligrosidad del sector.

Ocultos parcialmente por la estructura decrépita de un viejo almacén pesquero, el entorno circundante permanecía en un silencio sepulcral, roto únicamente por el crujido constante de las tablas y el eco del agua. De las sombras de un callejón adyacente, envuelto en la cortina de neblina costera, emergió una figura imponente. El teniente a cargo del operativo avanzó con paso firme, rítmico y disciplinado, enfundado en un chaleco táctico oscuro repleto de correas y portando las insignias de la aldea. Su rostro, surcado por cicatrices de viejos combates y marcado por una expresión de absoluta severidad, reflejaba el peso de los informes de inteligencia que sostenía con fuerza en su mano enguantada. Clavó sus oscuros ojos en la dirección donde se encontraban Orión, Kalak y Sayuri, deteniéndose a una distancia prudente para mantener la discreción de la zona.

—Escuchen bien y no me hagan repetir las instrucciones —comenzó diciendo el teniente, con una voz ronca, autoritaria y cortante que no admitía réplicas ni dudas—. Lo que hay bajo este maldito almacén ya no es un simple problema de contrabando; es una cloaca de experimentos ilegales que representa una amenaza directa para la seguridad de la aldea. La orden del alto mando es clara e indiscutible: aseguren el complejo subterráneo, rescaten a cualquier superviviente que aún respire en las celdas y neutralicen sin vacilar a los mercenarios que todavía protegen las ruinas de su laboratorio clandestino. No toleraré errores de novatos ni indisciplinas tácticas allá abajo.

El oficial hizo una pausa calculada, dejando que la tensión del momento flotara pesadamente en el aire cargado de humedad, antes de cruzar los brazos con firmeza y mudar sutilmente su tono hacia uno de sobrio respaldo institucional:

—Tienen el talento necesario y ya han demostrado estar a la altura de situaciones complejas. Sé perfectamente de lo que son capaces cuando se lo proponen. Demuestren de qué pasta están hechos los verdaderos shinobis de Kirigakure en este tipo de misiones. Despejen el área, obtengan las respuestas que necesitamos y vuelvan con bien. Quedan completamente dispensados.

Tras pronunciar esas palabras finales, el teniente dio media vuelta con precisión militar, desvaneciéndose casi de inmediato entre la densa bruma y las sombras de los muelles del puerto, dejando el acceso al subterráneo completamente libre, silencioso y a la entera disposición de las decisiones del equipo.


La pesada puerta de metal oxidado que sella el acceso subterráneo bajo el viejo almacén pesquero del Puerto Funato yace ante ellos, exhalando un vaho frío, denso y cargado de una extraña mezcla de salitre y residuos químicos.

Al cruzar el umbral, la oscuridad de los pasillos subterráneos se abre paso. Las instalaciones revelarian los rastros inequívocos de una evacuación caótica y apresurada: equipos tecnológicos destrozados, fragmentos de documentos esparcidos por el suelo y hileras de celdas vacías que testimonian el horror de los experimentos ilícitos llevados a cabo en el lugar. La inteligencia previa advertía que el grueso de los responsables ha escapado, pero los mercenarios a sueldo continúarian patrullando las entrañas del complejo para borrar cualquier rastro, mientras que algunos frágiles supervivientes permanecen ocultos o desorientados entre las ruinas.

El entorno está dispuesto y el acceso se encuentra completamente abierto. La forma de proceder, la estrategia de infiltración, el método para asegurar el complejo, el manejo de los hostiles y las decisiones de rescate quedan ahora en manos de las elecciones que el equipo decida tomar.
Orión Hoshigaki
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28-07-2026, 05:46 PM
La niebla envolvía el Puerto Funato como si el propio mar intentara ocultar aquello que descansaba bajo sus aguas. Orión permaneció inmóvil durante toda la explicación del teniente, con las manos hundidas en los bolsillos y una pequeña astilla de madera entre los dientes. No apartó la vista del viejo almacén ni una sola vez. Aquella construcción parecía respirar. Cada crujido de la madera y cada golpe de las olas contra los pilotes dibujaban un mapa invisible que solo él parecía escuchar.


Cuando el oficial desapareció entre la bruma, escupió la astilla al suelo y acomodó con calma las nudilleras bajo las mangas. El pequeño Funato adherido al metal se agitó apenas un instante antes de volver a quedar inmóvil, como si también percibiera la tensión que impregnaba el ambiente.

-El mar guarda lo que la gente quiere olvidar.

No añadió nada más. Dio unos pasos hacia la pesada puerta oxidada y apoyó una mano sobre el frío metal. Permaneció así unos segundos, inmóvil, dejando que su oído recorriera las profundidades del complejo. El silencio nunca era absoluto. Siempre había algo. Una respiración, un roce, una gota golpeando el suelo o el eco de una bota demasiado pesada. Lentamente empujó la puerta hasta abrir un espacio suficiente para observar el interior. La oscuridad descendía en forma de escaleras hacia las entrañas del almacén, mezclando el olor del salitre con un perfume químico que resultaba completamente ajeno al puerto. Frunció ligeramente el ceño.

-Cuando el agua huele distinto... hay peces que ya están muertos.

Sin esperar una respuesta, comenzó el descenso con pasos lentos y medidos. No buscaba ser el primero por orgullo, sino porque el agua y los espacios cerrados siempre le habían hablado mejor que las personas. Cada escalón era recorrido con cautela, escuchando antes de apoyar el siguiente pie, atento a cualquier respiración escondida, al roce de un arma preparándose o al leve chirrido de una tabla que delatara movimiento.

Su mirada recorrió los restos del laboratorio apenas cruzó el umbral, equipos destrozados, papeles dispersos, jaulas abiertas y el caos propio de una huida precipitada. No tocó absolutamente nada. Si alguien había escapado hacía poco, cualquier detalle podía conducir hasta él.

- Las piedras también cuentan historias.

Con una mano señaló el pasillo principal y luego otro corredor lateral.

-Busquemos vivos primero. Los muertos esperan mejor.

Tras decir aquello continuó avanzando con las nudilleras descubiertas, el cuerpo relajado pero preparado para reaccionar al menor sonido extraño. En lugares como aquel, el mar no rugía. Susurraba. Y Orión había aprendido hacía mucho tiempo que los susurros eran los que más vidas terminaban cobrando.

[Imagen: l93r50D.png]

Hablo - Pienso
Kalak
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28-07-2026, 06:10 PM
La iluminación diurna era poca, con un leve resplandor plateado que apenas traspasaba las nubes. Iba a llover en cualquier momento. Las olas golpeaban las cercanías, ayudándonos a discimular cualquier ruido.

Escuché las ordenes del teniente. Rescatar sobrevivientes, recuperar material y acabar mercenarios. Asentí con la cabeza. Mi mirada recorrió las instalaciones y a los demás miembros de mi equipo.
El teniente desapareció.

"El mar guarda lo que la gente quiere olvidar" dijo mi compañero Orion.

-"Primero identificar quienes y que hay... luego, comenzamos la operación" dije en voz baja.

 Tras este abrir la puerta, se veían los pasillos oscuros.  Mi mirada recorrió los pasillos, los objetos rotos y la oscuridad profunda. Esperaba ver indicios de batalla, de trampas o cualquier pista sospechosa.

"Todo cuenta historias cuando sabes escuchar, amigo" susurré en respuesta a las palabras de Orion, avanzando a paso lento, con mis manos en forma de pistolas listas para disparar. 

"Primero debemos asegurar y reconocer el perímetro" sugerí- "luego podremos rescatar a los vivos y a muertos"

Avanzaría detrás de Orión, cubriéndolo con mis "pistolas" de agua, analizando los detalles de los objetos y los muros y el techo mismo.

Faltaría oír la opinión de mi compañera y su sugerencia.
Sayuri Yuki
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29-07-2026, 03:11 AM
No podía evitar sonreír mientras caminábamos hacia el punto de encuentro. Ya iba siendo hora. Llevábamos tiempo entrenando juntos y, por fin, nos tocaba afrontar una misión como equipo. Orion, Kalak y yo. La verdad, tenía muchas ganas de ver cómo funcionábamos ahí fuera, donde las cosas importaban de verdad. —Venga, va... esto va a salir bien.— Lo dije más para ellos que para mí, aunque tampoco me venía mal escucharlo. Confiaba plenamente en los dos. Orion tenía un instinto que pocas veces fallaba y Kalak siempre mantenía la cabeza fría cuando hacía falta. Entre los tres teníamos todo lo necesario para cumplir la misión y volver a Kirigakure con buenas noticias.

—Ya vais a ver. Esta noche estaremos de vuelta y el teniente tendrá que reconocer que eligió al mejor equipo. Siuuu.—  Sonreí para mí misma. —Bueno... igual eso último ha sonado un poco exagerado.— Hice una pequeña mueca antes de encogerme de hombros. —Bah, tampoco tanto, soy Sayuri.— Miré un momento a mis dos compañeros. —Confío en vosotros. Así que no hagáis ninguna tontería y dejadme quedar bien, ¿eh?— Era una broma... más o menos. Suspiré con tranquilidad mientras terminábamos de acercarnos al viejo almacén. Aquella misión era importante, pero no tenía ninguna intención de afrontarla con miedo. Éramos shinobis de Kirigakure. Nos habían elegido porque esperaban resultados, y pensaba dárselos. —Vamos muchachos, el gran Equipo Diez.—

El teniente no tardó en aparecer entre la niebla. En cuanto comenzó a hablar, dejé cualquier pensamiento a un lado y me concentré únicamente en sus palabras. No aparté la vista de él en ningún momento, limitándome a asentir cada vez que explicaba un nuevo objetivo o una nueva orden. Rescatar supervivientes, asegurar el complejo y acabar con la resistencia que todavía permanecía allí abajo. Claro y directo. Cuando terminó, llevé una mano a la frente y realicé el saludo reglamentario. —Sí, señor.— Observé cómo se alejaba entre la bruma hasta desaparecer por completo. —En fin... manos a la obra.—

En cuanto me acerqué al almacén, una bocanada de aquel olor me golpeó de lleno. —Puaj...— Instintivamente me tapé la nariz con una mano. —Qué sitio más desagradable...— Volví a hablar sola casi sin darme cuenta. —¿De verdad tenían que esconderse aquí?— Negué con la cabeza mientras acomodaba de nuevo un mechón de cabello que se había soltado de la trenza. Mucho mejor. Aunque el olor seguía siendo horrible. 

Escuché primero a Orion y después a Kalak. Ambos tenían razón. Antes de precipitarnos había que entrar con cabeza. Mientras ellos observaban el acceso, yo repasé mentalmente cómo podíamos movernos dentro del complejo. —Creo que lo mejor es que mantengamos una formación sencilla.— Los miré a ambos antes de continuar. —Orion, tú abre la marcha. Con esa nariz que tienes, eres quien mejor puede guiarnos ahí dentro. Decide qué puertas abrimos y por qué pasillos avanzamos. Si notas cualquier cosa rara, nos avisas enseguida.— 

Después miré a Kalak. —Tú quédate en medio. Con tus jutsus de rango podrás apoyar a Orion si aparece cualquier problema delante y, al mismo tiempo, cubrirme si algo intenta rodearnos.— Volví a llevarme una mano a la nariz. —En fin... ojalá este olor no nos acompañe todo el camino.— Solté un pequeño resoplido. —Y yo cerraré la formación.— Me señalé con un dedo. —Si encontramos supervivientes, soy la que mejor puede atenderlos. Además, prefiero saber que nadie puede acercarse por detrás sin que lo vea primero.— Miré una última vez la oscuridad que descendía bajo el almacén. —Venga, va... ya tenemos un plan. Entremos, hagamos nuestro trabajo y volvamos a casa. Ah, y procurad no romper nada importante antes de que pueda echarle un vistazo.— Sonreí por debajo de la mascarilla, acomodé una vez más mi trenza sobre el hombro y di el primer paso para seguir a Orion hacia las profundidades del laboratorio.
Narrador Tenseigan-kun
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29-07-2026, 03:11 PM
Los escalones de hierro oxidado crujieron de forma sutil bajo las suelas de los genin mientras descendían hacia las entrañas del complejo subterráneo. Al traspasar el umbral, el aire cambió de golpe: la brisa marina del Puerto Funato quedó atrás, reemplazada por una atmósfera densa, fría y saturada de un penetrante hedor a productos químicos y humedad estancada.

Manteniendo la formación acordada, Orión tomó la vanguardia, con sus sentidos agudizados para capturar cualquier vibración o sonido en la penumbra; Kalak ocupó el sector intermedio, avanzando con cautela y con las manos preparadas para canalizar su chakra; y Sayuri cerró el grupo, vigilando de cerca la retaguardia mientras intentaba ignorar el desagradable olor del ambiente.

La luz tenue que se filtraba desde la entrada apenas iluminaba los primeros metros del laboratorio. Al adentrarse por completo, el escenario reveló el caos de la evacuación apresurada: cristales rotos que crujían levemente al ser pisados, mesas metálicas volcadas, expedientes y papeles inservibles esparcidos por el suelo y hileras de jaulas vacías que alineaban las paredes laterales.

El silencio en el interior era casi absoluto, roto únicamente por el goteo constante de agua proveniente de una tubería dañada en el techo. Sin embargo, apenas unos segundos después de que el equipo avanzara más allá de la sala principal, un leve eco metálico —seco y distante— resonó desde el fondo del pasillo izquierdo, seguido por el roce amortiguado de algo que parecía arrastrarse contra el pavimento.

El eco metálico que había resonado al fondo del pasillo izquierdo dio paso de inmediato a un sonido mucho más orgánico y desgarrador. Entre las hileras de celdas de contención que flanqueaban el corredor, tres figuras humanas yacían desplomadas contra los barrotes y el suelo frío.

Eran tres supervivientes en un estado profundamente moribundo, consumidos por los estragos de los experimentos y la negligencia de la huida. De sus labios apenas escapaban quejidos débiles, roncos y lastimeros, un murmullo intermitente de dolor que se filtraba a través de la penumbra y rompía la quietud sepulcral del laboratorio subterráneo. Sus respiraciones eran sumamente irregulares, marcadas por temblores involuntarios y el esfuerzo desesperado por aferrarse a la vida en medio del hedor químico. El entorno exponía así, de manera cruda y directa, las secuelas humanas del complejo, a la espera de cualquier acción o decisión por parte del equipo apostado en el pasillo.

Los débiles y desgarradores quejidos de los tres supervivientes continuaban resonando con lentitud, marcados por la agonía y las respiraciones irregulares que delataban su estado crítico al fondo del corredor.

Conforme los reflejos de la luz y el sonido de los pasos se acercaron a las hileras de celdas, los débiles quejidos cambiaron de matiz, transformándose en murmullos rotos y desesperados. Los tres supervivientes, atrapados tras las pesadas puertas metálicas cerradas herméticamente, cobraron voz en medio de la penumbra:

• En la primera celda, un hombre demacrado, con la ropa deshecha y la piel surcada por marcas de vías intravenosas, abrió lentamente unos ojos vacíos de esperanza. Al atisbar las siluetas de los shinobis a través de los barrotes, arrastró su cuerpo tembloroso contra el frío suelo hasta tocar la puerta cerrada, exhalando un susurro agónico:

«¿...Vienen a terminar el trabajo? Por favor... si salen de aquí... díganle a los míos que al menos intenté volver a casa...»

• En la celda contigua, una mujer joven se encontraba acurrucada en un rincón, abrazando sus propias rodillas mientras temblaba de frío y fiebre. Al escuchar el eco
de las voces del equipo, se encogió aún más por el pánico, retrocediendo con la mirada perdida antes de sollozar con la voz quebrada:

«No... ya no queda nada... no más agujas, por favor... nos decían que era por una buena causa, pero... pero solo nos dejaban secarse por dentro...»

• Al final del pasillo, un anciano cuya respiración sonaba como un fuelle roto apoyó una mano huesuda y temblorosa contra los orificios de la reja. Su mirada, aunque nublada por el dolor, intentó enfocar a los recién llegados con una urgencia desesperada:

«Escuchen... no tardarán en volver a barrer este lugar... los hombres que cuidan el perímetro no tienen compasión... busquen la salida antes de que cierren las compuertas...»

Si alguno de los shinobis decidía acercarse a las celdas e intentaba manipular los accesos para socorrerlos, comprobaría de inmediato que las puertas se encontraban firmemente cerradas, aseguradas con mecanismos pesados o pestillos herméticos que impedían abrirlas con un simple empuje, bloqueando el paso directo hacia el interior de los encierros.

OFF



Hay tres celdas que contienen civiles cada una marcada con un color en u off deberán indicar cual intentan abrir y quien

Para abrir las pesadas puertas metálicas y los pestillos que mantienen aseguradas las celdas de los supervivientes, el equipo10 deberá realizar una tirada utilizando un 1d20

Pueden decidir quien abrirá si los tres lo intentan con una de las celdas si todos lo intentan con cada una en fin, puden permutarse a gusto pero solo tiran dados los que intentaran abrir las celdas.

Hay varias formas de intentar abrirlas:

•  Fuerza Bruta (Golpear, doblar o forzar los barrotes/mecanismo):
• Se tira d20 + MFuer del personaje.
•  Destreza / Manipulación Precisa (Forzar la cerradura o el pestillo interno):
• Se tira d20 + la estadística de MDes del personaje.
•  Control de Chakra (Alterar o desbloquear el pestillo mediante chakra):
• Se tira d20 + el MCck este en particular para usarla hay que consumir en chakra lo que marque el dado + mcck

•  Éxito (Igual o mayor a 13): La puerta cede ante el esfuerzo del shinobi, permitiendo el acceso inmediato al interior de la celda para socorrer al superviviente.
•  Fallo (Menor a 13): El mecanismo resiste o la acción no surte efecto, manteniendo la celda cerrada y requiriendo un nuevo



Contenido Oculto
si intentan abrir la morada sin ojear activan 2 sellos explosivos trampa -100pv al que la abra y muerte al civil allí retenido


[Imagen: kMLehfv.jpeg]
Orión Hoshigaki
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Clan Hoshigaki
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29-07-2026, 03:41 PM
Última modificación: 29-07-2026, 03:42 PM por Orión Hoshigaki.
Escuchó el plan de Sayuri sin interrumpirla. Permaneció unos segundos observando el pasillo que descendía hacia las profundidades del laboratorio antes de asentir una única vez.

-La reina manda, el pez obedece. 

Su mano se apoyó sobre una de las nudilleras mientras inclinaba apenas la cabeza hacia la joven Yuki.

-Si el olor camina, se escucha o el mar deja de sonar igual, les aviso.

Después miró de reojo a Kalak.

-Y si yo me detengo ustedes también.

No había autoridad en sus palabras, solo una advertencia nacida de la costumbre. Quien caminaba primero era quien encontraba antes el peligro. Comenzó a avanzar sin volver la vista atrás, manteniendo un ritmo lento para que ambos pudieran seguirlo con facilidad. Cada pocos pasos levantaba ligeramente el mentón, aspirando el aire cargado de humedad y productos químicos mientras prestaba atención al más mínimo sonido que escapara de las profundidades del complejo.

Fue lo último que dijo antes de internarse definitivamente en la oscuridad del laboratorio. Orión avanzó al frente de la formación hasta alcanzar las tres celdas. El hedor químico se había vuelto mucho más intenso en aquella parte del pasillo, mezclándose con el sudor, la sangre seca y el olor enfermizo que desprendían los cuerpos encerrados. No necesitaba reconocer sus rostros para comprender su estado. Escuchaba el aire entrando con dificultad en sus pulmones, los temblores involuntarios contra el suelo y el ritmo cada vez más débil de sus corazones.

Sus ojos se detuvieron primero en el hombre de la celda inicial. Las marcas de las agujas recorrían sus brazos y su voz parecía haberse quebrado mucho antes de que ellos llegaran. Orión se aproximó lentamente, manteniendo las nudilleras descubiertas, aunque sin realizar ningún movimiento que pudiera hacer pensar al superviviente que pretendía atacarlo.

-No venimos a terminar nada.

Se agachó frente a la puerta y apoyó una mano contra los barrotes.

-Vas a decírselo tú mismo.

No podía prometer que aquel hombre sobreviviría. Ni siquiera sabía cuánto tiempo llevaban encerrados allí. Sin embargo, tampoco iba a permitir que sus últimas palabras fueran una despedida pronunciada antes de tiempo. Orión observó brevemente el mecanismo. El pestillo era pesado, estaba reforzado y parecía haberse deformado por la humedad del complejo. Forzar la cerradura con precisión no era su especialidad. Por ello decidió emplear el método más directo. Se incorporó, sujetó con ambas manos uno de los barrotes próximos al pestillo y apoyó firmemente los pies sobre el suelo.

-Yo abro esta. Ustedes elijan las otras.

Flexionó los brazos y comenzó a ejercer fuerza contra la estructura metálica, intentando doblar el barrote o desplazar el mecanismo lo suficiente para liberar la puerta. Los músculos de sus hombros y espalda se tensaron mientras el hierro oxidado emitía un crujido breve, aunque el pestillo permaneció inmóvil, jamás tocaría esa asquerosidad, que invento tan repugnante un pestillo. 

Entonces su pie derecho se deslizó. Una fina capa de líquido transparente cubría parte del pavimento. Podía ser agua filtrada desde las tuberías, algún residuo de los experimentos o una mezcla de ambas cosas. Orión perdió el punto de apoyo antes de poder descargar toda su fuerza y cayó pesadamente sobre una rodilla. Sus manos abandonaron los barrotes y una de las nudilleras golpeó el suelo con un ruido metálico que recorrió el pasillo.

La puerta ni siquiera se movió. Permaneció agachado durante un instante, mirando el líquido que había provocado la caída. El pequeño Funato adherido a su arma se agitó con evidente incomodidad mientras Orión recuperaba lentamente la postura.

Pasó el pulgar por la sustancia, la olió con cautela y luego limpió el dedo contra una parte seca de su ropa. No intentó ocultar el fallo ni golpeó nuevamente la puerta por frustración. El mecanismo había resistido y repetir el mismo movimiento sin asegurar primero el apoyo solo produciría más ruido. Volvió a acercarse a los barrotes y miró al hombre encerrado.

-Sigue respirando. El primer golpe solo estaba preguntando.

Orión se desplazó medio paso hacia un costado, liberando espacio frente al acceso para que Kalak o Sayuri pudieran acercarse si deseaban ayudarlo o intentar otro método. Después observó las otras dos celdas. La mujer continuaba aterrorizada y el anciano había advertido que los mercenarios regresarían para cerrar las compuertas. No podían concentrar todos sus esfuerzos en una sola puerta mientras los demás supervivientes permanecían encerrados.

- Si alguno abre primero, que atienda a los vivos. Yo volveré a intentarlo aquí.

Ajustó nuevamente la posición de sus pies, esta vez buscando una parte seca y firme del suelo. Después sostuvo los barrotes sin ejercer todavía presión, esperando a que sus compañeros decidieran cómo distribuirse. Había fallado. Eso no cambiaba el objetivo. Los peces atrapados seguían respirando. Y mientras lo hicieran, Orión no abandonaría aquella celda.
OFF
Mi tirada fue de 2. Intento abrir la celda donde esta el hombre, la primera al llegar al lugar.
Kalak
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29-07-2026, 06:04 PM
Dado

賽
[ID 1] Kalak · 1d20
D1
13
Total 13
+ MDES x 1= Dado +1


La reina había hablado. Nos organizamos con Orion como mi protección y Sayuri como mi protección. Era el sandwich de pescado, agua y hielo. Hermoso.

Pronto escuchamos unos ruidos raros, metálicos con algo arrastrándose. Eran unas celdas con, aún, tres personas vivas, sin esperanzas. Mis ojos observaron a los sobrevivientes, quienes advertían de los bandidos que andaban por ahí.

Agonizaban, sufrían, morían. Uno pedía que acabara con su sufrimiento.

-Nada de eso, sería cruel, pues nos regañarían y perderíamos testimonio de lo que hicieron aquí abajo-dije. Me acerqué a la mujer atrapada. Temblaba, desangrada y con fiebre, posiblemente infección.

-No mas agujas, no mas sangre, se lo que es estar "seco"- dije mientras observaba la cerradura. Mi compañero fracasó abriendo la puerta con su fuerza, y eso me indicaba que yo no tenía esperanzas de forzarla. 

Trataría de abrir el candado o desmontar la celda con mis habilidades, moviendo mis dedos, tratando de encontrar una forma de hacerla ceder.


Orión retrocedió.

-Bien, cúbrenos por si regresan los malos. Nosotros trataremos de sacarlos- decía mientras movía mis dedos tratando de desactivar el candado desmontar los barrotes oxidados, haciendo uso de mi habilidad.

Observé a Sayuri, y con una seña de la cabeza le indiqué que intentara sacar al anciano.
Sayuri Yuki
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30-07-2026, 03:06 AM
Última modificación: 30-07-2026, 03:13 AM por Sayuri Yuki.
Descendimos los tres en la formación que habíamos acordado hacía apenas unos minutos. Orion abría el camino, Kalak avanzaba unos pasos por detrás y yo cerraba el grupo, girando la cabeza de un lado a otro cada pocos segundos. De momento me importaba mucho la visibilidad que habia en el lugar, esperaba encontrar alguna fuente de luz o algo parecido. No tenía sentido que los tres estuviéramos pendientes de lo mismo. Si ellos vigilaban el frente, yo me ocuparía de que nadie apareciera por nuestra espalda. Avancé despacio, observando cada rincón por el que acabábamos de pasar. Las mesas volcadas, los cristales rotos y las sombras que dejaban las pocas luces del laboratorio hacían que cualquier movimiento llamara la atención. Cada vez que el agua caía desde alguna tubería rota, mis ojos viajaban automáticamente hacia el origen del sonido antes de volver a recorrer el pasillo. 

—Por aquí no viene nadie... de momento.— Lo murmuré casi sin darme cuenta. 

Aquel olor, en cambio, seguía siendo insoportable. Fruncí la nariz por enésima vez mientras respiraba lo justo. Entre la humedad, el salitre y aquel hedor químico, sentía que el aire pesaba el doble. —En fin... qué sitio más asqueroso...— Llevé una mano hasta mi trenza y me quedé mirándola un instante. —Ni hablar.— Con cuidado la introduje bajo la parte delantera de mi ropa para protegerla todo lo posible. Lo último que quería era que el cabello terminara impregnado de aquel olor. Después me coloqué la capucha sobre la cabeza, ajustándola alrededor de la frente. —Creo que asi esta mucho mejor...— Al menos ahora tendría una preocupación menos cuando saliéramos de allí.

No tardó en romperse el silencio que envolvía el laboratorio. Un ruido metálico resonó desde el pasillo izquierdo y me detuve por puro reflejo, levantando una mano para indicar a mis compañeros que esperaran un momento. —¿Escucharon eso?— Mantuve la mirada fija en la oscuridad, intentando distinguir cualquier movimiento. Apenas unos segundos después, el sonido volvió a repetirse, aunque esta vez no era el roce del metal. Eran quejidos, débiles y entrecortados, como si alguien estuviera reuniendo las pocas fuerzas que le quedaban para pedir ayuda. —Hay alguien...—

Reanudamos la marcha con mucha más cautela y, al alcanzar la hilera de celdas, comprendimos enseguida de dónde procedían aquellas voces. Tres personas permanecían encerradas tras los barrotes, consumidas por el hambre, las heridas y el agotamiento. Su estado era crítico, eso saltaba a la vista, pero seguían respirando. Para mí, en aquel momento, eso era suficiente. Sentí cómo parte de la tensión que llevaba acumulada desde que habíamos entrado en el complejo desaparecía poco a poco. —Bien... al menos llegamos a tiempo.— No estaban a salvo todavía, pero seguían con vida. Lo demás ya vendría después. Nosotros debíamos sacarlos de allí, serían los médicos de Kirigakure quienes decidirían qué podía hacerse una vez estuvieran de vuelta en la aldea.

Mientras Orion y Kalak se acercaban a las primeras celdas, yo no me precipité. Antes prefería entender dónde estábamos exactamente.

Mis ojos recorrieron despacio toda la estancia. Había más celdas alineadas a ambos lados del corredor. Algunas parecían vacías desde donde estaba, aunque la oscuridad impedía asegurarlo del todo. Aun así, no era eso lo que más me preocupaba. Al fondo del pasillo distinguí una puerta abierta, me quedé observándola unos segundos. No me gustaba para nada la verdad. Si aquel acceso comunicaba con otra parte del laboratorio, cualquiera podía aparecer por allí mientras mis compañeros permanecían concentrados intentando liberar a los supervivientes.

Sin perder más tiempo me dirigí hacia aquella entrada. Una vez estuve a la distancia adecuada, junté las manos y realicé una rápida secuencia de sellos y comcence a sentir como el chakra recorria mis brazos, luego di una leve patada contra el suelo a la vez que anunciaba el jutsu realizado, obvio en silencio. —Hyōton Kori no Tate— Entonces el hielo respondió de inmediato. Desde el pavimento comenzó a elevarse una gruesa masa helada que creció rápidamente hasta ocupar todo el ancho del acceso. En apenas unos instantes, un sólido muro de hielo selló por completo la puerta, dejando únicamente la superficie cristalina frente a nosotros. Pequeños dibujos mal hechos de ositos decoraban el ancho y largo de mi hermosa creacion. 
Muro de Hielo
✔Aprendida · 23-06-2026
◈Hyoton
✦Nivel: 1
#ID: YUKI001R
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

El usuario moldea chakra Hyōton tras la ejecución de sellos, generando una estructura de hielo de tamaño humano en un punto dentro de un radio de hasta 1 metro a su alrededor, la cual actúa como una barrera defensiva capaz de interceptar ataques directos. Esta creación combina la compresión del Suiton con la proyección del Fūton, permitiendo formar defensas de rápida aparición cuya forma puede adaptarse de manera básica según la intención del usuario, manteniendo su función principal de protección.

Si la estructura permanece en el campo por más de un turno, comienza a regenerar la mitad de los puntos de vida perdidos por turno tras haber recibido daño, representando la reconstrucción constante del hielo mediante chakra. Dependiendo del nivel de control de chakra del usuario, este puede generar múltiples estructuras mediante esta misma técnica, permitiéndole bloquear distintos frentes o establecer defensas simultáneas dentro del campo de batalla.

✧Efecto
75 (CCK) de Resistencia - 4 (MCCK) de Estructuras Simultaneas
-15 Chakra

Observé la barrera un instante para comprobar que no quedaban huecos, asentí satisfecha y me giré hacia mis compañeros.

—Ya pueden concentrarse en sacarlos. Si alguien quiere pasar por aquí, primero tendrá que romper ese muro.— Sonreí bajo la mascarilla. —Y eso hará bastante ruido.—

Volví sobre mis pasos mientras ellos seguían ocupados con las cerraduras. Fue entonces cuando escuché con atención las palabras del anciano. Me acerqué hasta quedar frente a su celda, procurando que pudiera verme con claridad. —Gracias por avisarnos.— Mi voz sonó mucho más tranquila que antes. —Ya estamos aquí. No vamos a dejaros atrás.— Observé su respiración, el color de su piel y el ligero temblor que recorría su brazo apoyado sobre los barrotes. No necesitaba tocarlo para comprender que estaba en un estado muy delicado. —Intente respirar despacio. No gaste fuerzas hablando más de la cuenta.—

Mientras hablaba seguía evaluando las heridas visibles desde el exterior, intentando hacerme una idea de qué necesitaría una vez consiguiéramos abrir aquellas celdas.
Después levanté nuevamente la vista hacia él. —Necesito que me responda unas preguntas, ¿de acuerdo?.—

Esperé apenas un instante antes de continuar. —¿Cuántos hombres siguen dentro del laboratorio?— 

Señalé con la cabeza el pasillo que quedaba más allá. —¿Las compuertas están por ese camino?—

Otra breve pausa. —¿Hay más prisioneros además de ustedes?—

Mientras esperaba su respuesta, no dejé de alternar la mirada entre el anciano, el muro de hielo que acababa de levantar y el resto del laboratorio. Había conseguido cerrar uno de los accesos, pero eso no significaba que el peligro hubiera desaparecido.


Info Pj
Estadísticas de Sayuri Yuki
Sayuri Yuki
Estadísticas Generales
Fuerza
10 M: 1
Inteligencia
25 M: 2
Destreza
25 M: 2
Ctrl. Chakra
75 M: 4
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
11
Sigilo
10
Velocidad
15
Vida 385 Chakra 470 Reg. Chakra 44
Vida: 385/385
Chakra: 455/470
-15

-No comento ni intento narrar sobre lo sucedido por los dados, ya que no me gusta dar las cosas por sentada sin que lo haga el narrador en su post, asi que eso. Narro(o lo intento) como si no supiera el resultado de mis compis :3

Sugerencias:
-Primero aclaro que no intento que cambien su estilo de narracion ni nada. Pero, por mas que el narrador nos ponga unas tiradas de dados y sepamos previamente los resultados, intentemos porfa no narrar en consecuencia de ello.
-Segundo. Mi querido y hermoso narrador, por fa no reveles los hides sin antes haber posteado todos, ya que si siento que habria roleado de otra forma de no haber sabido lo de la explocion, o que hayan hides... pero nunca lo sabre T_T

Pues eso, saben que los ailovius♥
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
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Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
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Sigilo14
355
280
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30-07-2026, 06:28 PM
El pasillo subterráneo se encontraba bañado por una tensión silenciosa y densa, rota únicamente por los respiradores agitados de los cautivos y los movimientos coordinados del equipo.

Momento antes de la catástrofe, cada integrante cumplía su rol con precisión: Orión ajustaba la posición de sus pies sobre una parte seca y firme del pavimento, preparándose para intentar de nuevo abrir la pesada puerta de la primera celda tras su tropiezo anterior; a pocos metros, Sayuri terminaba de inspeccionar el entorno, habiendo sellado previamente el acceso secundario del fondo con un sólido muro de hielo decorado con pequeños ositos esculpidos (Hyōton Kori no Tate), mientras se agachaba frente al anciano de la tercera celda para interrogarlo con calma; por su parte, Kalak se encontraba centrado en la celda intermedia, manipulando con destreza y chakra los intrincados componentes de la cerradura para liberar a la joven aterrorizada que temblaba en el rincón.

Sin embargo, los captores que evacuaron el complejo no habían dejado las instalaciones a su suerte sin antes tomar precauciones letales.

Al intentar forzar o manipular el mecanismo interno de apertura de la segunda celda, los dedos de Kalak rozaron o activaron un circuito oculto: unos sellos explosivos trampa, hábilmente camuflados en el interior del panel de contención y conectados al sistema de seguridad de la celda.

El estallido fue instantáneo, seco y brutal.

Una violenta llamarada cegadora brotó de entre los barrotes de la segunda celda acompañada por un estruendo ensordecedor que rebotó con furia contra las bajas paredes de concreto reforzado del laboratorio subterráneo. La onda expansiva no dio tregua: la frágil vida de la joven que Kalak intentaba rescatar se extinguió en el acto, consumida por la detonación antes de que pudiera emitir un solo grito.

El rugido no dio tiempo a pensar. Un trueno sordo, nacido en las entrañas mismas del metal, reventó el corredor en una fracción de segundo.
El aire se transformó de golpe en un muro denso y abrasador, cargado de azufre, pólvora y un espeso humo negro que devoró la poca luz del pasillo. Las tuberías superiores, castigadas por la onda expansiva, cedieron con un chirrido metálico, vomitando torrentes de agua fría que comenzaron a mezclarse con las cenizas y los fragmentos de metal retorcido que llovían del techo.

A pocos metros, la presión de la onda sónica alcanzó de lleno a Orión. La fuerza del aire lo obligó a trastabillar con violencia, instigándolo a buscar apoyo en el suelo mientras la gravilla y el polvo le cegaban los sentidos. El humo tragó de inmediato los barrotes de la primera celda, ocultando la figura del recluso tras una cortina gris y irrespirable.

Al fondo, el estruendo cortó en seco el hilo de la voz de Sayuri. El muro de hielo que acababa de erigir gimió bajo el brutal embate del aire comprimido; la estructura resistió, pero tembló con tanta violencia que los delicados trazos de los ositos esculpidos saltaron en finas astillas y grietas sobre la superficie cristalina.
En el epicentro, la deflagración envolvió por completo a Kalak. El calor de la llamarada y la nube de humo sofocante lo sepultaron al instante, dejando tras de sí un pitido ensordecedor en los oídos y el peso de una certeza inapelable: la trampa silenciosa del complejo acababa de arrebatar una vida en una fracción de segundo, convirtiéndola en la primera víctima del horror subterráneo.
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
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31-07-2026, 02:09 AM
El mundo desapareció dentro de un único estruendo. Orión apenas alcanzó a tensar los músculos cuando la explosión convirtió el pasillo en una tormenta de fuego, metal y humo. La onda de choque lo golpeó de lleno en el pecho, arrancándolo del sitio donde había vuelto a afirmarse para intentar abrir la celda. Su espalda impactó contra el suelo húmedo mientras una lluvia de polvo y pequeños fragmentos de hormigón caía sobre él.

El pitido dentro de sus oídos ahogó cualquier otro sonido. Durante un instante no existieron las voces, ni los quejidos de los prisioneros, ni siquiera el romper de las olas que siempre parecía acompañarlo. Solo silencio. Tosió con fuerza mientras se incorporaba sobre una rodilla. El aire quemaba al entrar en sus pulmones. El olor había cambiado por completo. La pólvora desplazaba al salitre. El hierro caliente cubría la sangre. El humo ocultaba todo aquello que segundos antes conocía de memoria.

-...Kalak...

La palabra escapó casi sin darse cuenta. No buscó al prisionero. Buscó a sus compañeros. Giró inmediatamente hacia la posición donde debía encontrarse el Hozuki, pero la nube negra no le permitió distinguir absolutamente nada. Únicamente el resplandor anaranjado de algunas llamas reflejándose entre los barrotes deformados.
Apretó los dientes. Una trampa. No había sido un accidente. Su mirada viajó enseguida hacia el fondo del corredor.

-¡Sayuri!

La voz sonó mucho más fuerte de lo habitual en él. Necesitaba saber que seguía respondiendo. Sin esperar contestación comenzó a avanzar hacia el centro del pasillo, manteniendo el cuerpo agachado para reducir la exposición mientras utilizaba un brazo para cubrirse nariz y boca del humo que invadía el laboratorio. Cada paso era lento. No por miedo, sino porque ya no confiaba en el suelo. Después del resbalón y de aquella detonación, cualquier baldosa, cualquier puerta o cualquier mecanismo podía esconder otra trampa.

Sus ojos recorrieron las paredes, el techo, las tuberías reventadas y los restos metálicos buscando el origen de la explosión o cualquier movimiento entre el humo. Si aquello había sido una trampa preparada, quien la colocó podía haber permanecido cerca esperando exactamente ese momento. Las palabras del anciano regresaron a su memoria. "No tardarán en volver..."

Orión cerró el puño alrededor de la nudillera.

-El laboratorio acaba de gritar y los depredadores siempre escuchan los gritos.

[Imagen: l93r50D.png]

Hablo - Pienso
Kalak
Rango Genin
Clan Hozuki
Nivel 4
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Inteligencia5(1)
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245
280
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31-07-2026, 06:55 PM
Todo iba normal, iba seguro y de pronto... todo se volvió negro. Un pitido intenso tensó mis oídos, y la sensación de un puño gigante en mi cuerpo me hacía sentir que me desmayaba.

-"Chicos... creo que la chica explotó... que mala educación"- decía con mi recurrente sarcasmo, tratando de disimular el dolor- "bueno, una menos, es tu turno, Orion..."

Me levanté poniendo mis dedos en forma de pistolas de agua. Sabía que el sonido sería escuchado, y/o sentido por toda la instalación. Mis ropas estaban llenas de ollín y carbón. Me saqué un diente incrustado en mi hombro, probablemente de la chica, y me dirigí hacia Sayuki.

Orión mencionó lo que sospechaba. Los enemigos debían haber oído todo.

-No tardarán en volver y nos la cobrarán como "nueva"... ¿tomamos alguna formación de batalla, sacamos a los demás o nos vamos?- les preguntaría. 

Me cubriría contra la pared, recuperando el aliento y revisando mis heridas. 

-¿Alguno tiene una gasa o sangre que le sobre?
Sayuri Yuki
Rango Chuunin
Clan Yuki
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01-08-2026, 12:03 AM
Última modificación: 02-08-2026, 01:57 AM por Sayuri Yuki.
No tuve tiempo ni de reaccionar. Un estruendo ensordecedor reventó el pasillo y, un instante después, una ola de calor y presión me golpeó desde el costado. Sentí cómo el cuerpo se me iba hacia atrás antes de perder el equilibrio por completo. Mi espalda chocó contra el suelo con fuerza mientras pequeños fragmentos de metal y concreto caían a mi alrededor. El aire se volvió irrespirable en cuestión de segundos. Humo, polvo y un pitido agudo llenaron mis oídos hasta el punto de no distinguir nada más.

Intenté incorporarme, pero la cabeza me daba vueltas. —¿Qué... coño...?— Tosí un par de veces, llevándome un brazo frente al rostro para intentar respirar entre aquella nube gris. Todo estaba borroso. Apenas distinguía sombras moviéndose entre el humo. Entonces escuché una voz. -¡Sayuri!— Definitivamente era la voz de Orion. Tragué saliva y reuní aire suficiente para responder. —¡Aqui, estoy bien!... ¿Ves a Kalak?— Mi propia voz sonó más ronca de lo que esperaba. Apoyé una rodilla en el suelo y, respirando despacio, conseguí volver a ponerme de pie. Todavía notaba el zumbido en los oídos, pero ya podía pensar con algo más de claridad. Giré la cabeza de inmediato hacia donde había estado Kalak segundos antes. Seguía en pie, asi que suspiré aliviada. 

—Ya voy Kalak...— No tardé en acercarme hasta él mientras sacaba uno de los pequeños botiquines que llevaba sujetos al cinturón. Mis manos comenzaron a trabajar casi por inercia, revisando primero las heridas más evidentes. Algunas quemaduras superficiales, varios cortes provocados por los fragmentos metálicos y bastante hollín cubriendo parte de su ropa.

Kalak soltó una de las suyas. No pude evitar negar con la cabeza mientras empezaba a limpiar una de las heridas. —Va, Kalak... ahora no es momento.— No había reproche en mi voz, solo una pequeña sonrisa cansada que desapareció tan rápido como apareció. Continué trabajando con rapidez, colocando un vendaje provisional sobre una de las zonas más afectadas mientras comprobaba que podía mover los brazos y mantenerse estable.

Fue entonces cuando mis ojos se desviaron, casi por accidente, hacia la segunda celda. El humo todavía ocultaba parte del interior, pero no hacía falta acercarme demasiado para comprender lo ocurrido. La chica... Ya no respiraba. Sentí un nudo en el estómago. 'No llegamos a tiempo...' Apreté los labios durante un segundo.
'Soy la médica del equipo... y no pude hacer absolutamente nada.'  Mi mano se detuvo apenas un instante sobre el vendaje antes de obligarme a continuar. No era momento. Ya habría tiempo para pensar en ello cuando todo terminara.

Mientras terminaba de asegurar las curaciones provisionales de Kalak, escuché la voz de Orion atravesando el humo. —los depredadores siempre escuchan los gritos.— Y no le faltaba razón. La explosión acababa de anunciar nuestra posición a cualquiera que siguiera dentro del complejo.

Respiré hondo. No podíamos seguir actuando como hacía apenas un minuto. Levanté la vista hacia el muro de hielo que había creado antes de la explosión. Seguía en pie. Estaba agrietado y había perdido parte de los pequeños detalles que había esculpido sobre él, pero había resistido. Eso significaba una cosa. —Bien, esuchen.— Mi voz recuperó firmeza casi de inmediato. —La entrada del fondo sigue bloqueada. Mi hermoso muro sigue ahi como si nada, así que solo hay un camino por el que esos imbeciles pueden llegar hasta nosotros.— Señalé con la cabeza el corredor por el que habiamos venido. —Ese.— Miré directamente a Orion. —Necesito que cubras esa entrada. Si aparecen mercenarios, quiero saberlo antes de que estén encima de nosotros. Confío en tus sentidos para detectarlos.— 

Después giré hacia Kalak mientras terminaba de guardar el material del botiquín. —Tú quédate quieto aqui hasta que termine con tus heridas.— 
Curacion
botiquin
botiquin 3.185 ryos
HerramientaMediano5
El botiquín de primeros auxilios es una herramienta médica portátil que permite estabilizar heridas durante el combate. Al emplearlo, el usuario puede optar por uno de tres efectos: recuperar una cantidad de Puntos de Vida (PV) proporcional a su estadística de Salud, restaurar la Velocidad perdida por lesiones, recuperar puntos de Salud perdidos o detener hemorragias activas. En este último caso, reduce el sangrado en 1 punto por turno o estabiliza un sangrado crítico, impidiendo que su efecto empeore con el tiempo.

El botiquín solo puede usarse para aplicar uno de estos beneficios por turno, y requiere que el usuario dedique la totalidad de ese turno para tratarse adecuadamente. No puede ser usado mientras se combate directamente o bajo presión. Debido a esto, se recomienda su uso durante momentos de sigilo, cobertura o resguardo, cuando el usuario no está siendo observado ni atacado, asegurando una aplicación segura y efectiva.
Efecto 2 (MDES) de Salud
Efecto 2 (MDES) de Velocidad
Efecto 4 (MDES) de Curación

Curacion Basica sobre Kalak: recupera 9pvs :') 
Sientete querido eh♥


Me incorporé por completo y volví la mirada hacia las celdas envueltas aún por el humo. Solo quedaban dos supervivientes. Y desconocíamos en qué estado habían quedado sus puertas después de la explosión. —Cambio de planes.— Mi tono era completamente distinto al de antes de entrar al laboratorio. [b]—Ya sabemos dónde están los supervivientes y los tenemos justo aqui. Vamos a ocuparnos de ellos primero, sacarlos es la prioridad.—[/b]


Info Pj
Estadísticas de Sayuri Yuki
Sayuri Yuki
Estadísticas Generales
Fuerza
10 M: 1
Inteligencia
25 M: 2
Destreza
25 M: 2
Ctrl. Chakra
75 M: 4
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
11
Sigilo
10
Velocidad
15
Vida 385 Chakra 470 Reg. Chakra 44
Vida: 385/385
Chakra: 455/470


Hyoton: Kori no Tate: 2 de 4 turnos.
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
02-08-2026, 01:40 PM
El aire continuaba espeso, cargado con el rastro amargo de la pólvora y el eco persistente del llanto. A través de la cortina de humo que se disipaba lentamente, los detalles más crueles del laboratorio clandestino comenzaron a revelarse bajo la luz parpadeante de las chispas eléctricas.

En el suelo polvoriento, cerca de los barrotes torcidos de una de las celdas laterales cuya cerradura había cedido parcialmente por la onda expansiva, yacía un objeto solitario que contrastaba desgarradoramente con la frialdad de la piedra y el metal: un pequeño peluche de trapo, descosido, con un ojo de botón colgando de un solo hilo y completamente manchado de hollín. Era el vestigio silencioso de otra infancia arrebatada en aquel infierno, un recordatorio mudo de que las víctimas no se reducían a meros expedientes médicos o daños colaterales, sino a vidas enteras fracturadas antes de florecer.

El hombre de la primera celda, con los nudillos blancos de tanto aferrarse a las rejas, temblaba de pies a cabeza mientras las lágrimas abrían surcos limpios en medio de su rostro tiznado. Su respiración era un silbido irregular, un reflejo del pánico que lo tenía atrapado en una jaula aún más opresiva que la de hierro.

—No... no entienden —balbuceaba, con la voz quebrada por un sollozo ahogado—. No tienen piedad con nadie. Cuando regresen y vean el desastre... nos culparán a nosotros. Nos usarán para sus pruebas, como hacían antes con los más pequeños... Por favor, si tienen algo de bondad en el alma, no nos dejen aquí a merced de sus sombras.

Al fondo, el anciano tosió de nuevo, escupiendo un hilo de sangre oscura que se perdió en el agua sucia del suelo. Apoyó la frente contra el frío metal de su celda, cerrando los ojos con un cansancio infinito. Sus palabras, aunque suaves, resonaban con el peso de los años robados y la resignación absoluta.

—Escuchen a sus propios corazones, muchachos... —murmuró, mientras su mano huesuda temblaba al soltar la reja y dejar caer los brazos a los costados—. No carguen con este cementerio en sus espaldas. Hay culpas que pesan más que la piedra y heridas que ningún jutsu médico puede cerrar. Si pueden irse... huyan. Dejen que los fantasmas descansen en paz.

El silencio que siguió a sus palabras fue sepulcral, roto únicamente por el goteo constante de las tuberías rotas y el crujir metálico del complejo subterráneo.
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza100(5)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra60(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud11
Velocidad14
Tenketsu11
Sigilo15
560
535
Enlace al Post
02-08-2026, 05:09 PM
Última modificación: 02-08-2026, 05:10 PM por Orión Hoshigaki.
El humo comenzaba a disiparse lentamente. No lo suficiente para devolver la tranquilidad, pero sí para dejar al descubierto aquello que la explosión había querido esconder. Orión permaneció inmóvil durante unos segundos. Escuchó a Kalak bromear sobre la muerte con ese extraño humor que algunos utilizaban para impedir que el miedo les encontrara un hueco entre las costillas. Escuchó a Sayuri recuperar el mando con una serenidad que parecía imposible después de haber visto morir a una persona a pocos pasos de distancia. Escuchó el llanto del hombre tras la primera celda y la voz cansada del anciano, tan derrotada que incluso el deseo de vivir parecía haber abandonado su pecho mucho antes que la sangre.

Entonces bajó la vista. Cerca de los barrotes retorcidos yacía un pequeño peluche ennegrecido por el hollín. Permanecía inmóvil sobre el suelo húmedo, con uno de sus ojos de botón colgando apenas de un hilo, como si incluso él hubiese intentado escapar de aquel lugar sin conseguirlo. Orión lo contempló durante largos segundos.
No pertenecía a un laboratorio. Tampoco a una prisión. Pertenecía a una infancia. A unas manos demasiado pequeñas para comprender el significado de aquellas celdas. A alguien que todavía debía creer que los monstruos solo existían en los cuentos. Sin embargo, el tiburón no se movió. Había aprendido demasiado durante aquella misión. Los documentos ocultaban mentiras. Las puertas escondían explosivos. Las cerraduras mataban. Incluso un simple charco había conseguido derribarlo. ¿Por qué un peluche iba a ser distinto?

Entrecerró los ojos. La inocencia también podía convertirse en un anzuelo cuando caía en manos de hombres perversos. Aquel muñeco podía ser el último recuerdo de un niño o el cebo meticulosamente preparado por alguien que entendía que la compasión era otra forma de bajar la guardia. No extendió la mano. Se limitó a observarlo. En el mar, las cosas más bonitas eran, muchas veces, las que escondían el veneno más letal.

Lentamente apartó la vista del pequeño peluche. No lo tocó. Todavía no. Respiró hondo. Las palabras de Sayuri terminaron de ordenar el caos que todavía retumbaba en su cabeza. "Necesito que cubras esa entrada." Orión asintió una sola vez.

-La reina manda, el pez nada.

Murmuró para sí.

Sin perder más tiempo giró sobre sus talones y avanzó hacia el extremo del corredor por donde habían descendido minutos antes. No buscó la mitad del pasillo. Buscó el lugar donde pudiera ver más lejos sin convertirse él mismo en un blanco fácil. Su espalda quedó apoyada contra una pared de hormigón todavía húmeda por la rotura de las tuberías. Las nudilleras descendieron apenas unos centímetros. No adoptó una postura ofensiva. Adoptó una postura de espera. Cerró lentamente los ojos durante apenas un instante. Inspiró. El laboratorio había cambiado por completo. Antes olía a humedad, salitre y productos químicos. Ahora predominaban la pólvora, la piedra pulverizada, el hierro caliente y la sangre recién abierta. Era un perfume desordenado, agresivo, capaz de ocultar casi cualquier rastro.

Frunció el ceño. No le gustaba. Su olfato siempre había sido su brújula. Ahora aquella brújula nadaba dentro de una tormenta. Abrió nuevamente los ojos. El oído ocuparía el lugar del olfato. Cada gota que caía desde las tuberías dibujaba un ritmo distinto. Cada chispa eléctrica producía un zumbido irregular. Cada respiración detrás de las celdas seguía marcando que todavía quedaban dos vidas por rescatar. Separó lentamente los dedos sobre la nudillera. Esperó. Los depredadores no solían correr hacia el ruido. Primero escuchaban. Después rodeaban. Solo al final atacaban. Las palabras del anciano seguían resonando dentro de su cabeza. "Huyan..." Orión negó muy despacio.

-Los peces abandonan el agua cuando el anzuelo sie entierra en sus bocas. 

Su voz apenas fue un murmullo. Sin dejar de vigilar el corredor levantó apenas la voz para que Sayuri pudiera oírlo sin necesidad de girarse.

-Pez conforme, pasos ausentes. 

Luego volvió a guardar silencio. Si alguien regresaba por aquel pasillo. Sería el primero en encontrarlo.
Kalak
Rango Genin
Clan Hozuki
Nivel 4
Estadísticas
Generales
Fuerza10(1)
Destreza15(1)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu11
Sigilo10
245
280
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02-08-2026, 09:21 PM
Última modificación: 02-08-2026, 09:23 PM por Kalak.
Sayuri había terminado de vendarme, ponerme cremita y casi hasta un besito para que todo sanara bien. Movimientos rápidos y precisos me ayudaron a que las heridas se sintieran mejor. Ya podía moverme mejor, pero seguía entre decepcionado y avergonzado por haber caído en esa trampa. 

La chica estaba hecha pedazos, pero eso había logrado romper también un trozo de pared, desde donde se encontraban otros trozos de otras víctimas de los experimentos. Caminé lo mas rápido que pude hacia aquella fuga de agua en la tubería del techo, la cual con los días debía haber formado un charco o humedad suficiente como para que la pudiera chupar.

Miré el oso, pensando que la chica había dejado su loot, pero me di cuenta de que se trataba de los restos de otra persona. ¿Porque le habrían permitido a la niña conservar su oso en medio de esto? No era normal ni común, pero tampoco quería tocarlo e inspeccionarlo. Quizás era un señuelo, tenía explosivos u olía chistoso, no quería comprobarlo. No ahora. 


-Ese oso, puede ser una trampa... o nos está espiando- dije mientras absorbía el agua de la tubería dañada en el techo, para reponer mi propia salud. Mi dedo apuntaría a la entrada, esperando que algo apareciera o que algo sucediera, listo para entrar a la acción, tratando de estar a cubierto con algo, quizás un trozo del muro de hielo de Sayuki. 

✔Aprendida · 31-07-2026
◈Suiton
✦Nivel: 1
#ID: HOZU001R
◔Coste
25 de Chakra
▣Descripción

Mediante el control de la hidratación de su cuerpo, el usuario del clan Hōzuki puede redistribuir los fluidos internos para amortiguar impactos físicos recibidos de manera directa, reduciendo el daño sin anularlo por completo. Este jutsu puede utilizarse como reacción ante un impacto recibido o para mitigar parte del daño que alcance al usuario, pero no se activa de forma automática. La técnica aún no permite una transformación total del cuerpo en agua, por lo que el usuario mantiene todas sus limitaciones físicas normales y no evita sangrado, fracturas ni lesiones internas, limitándose únicamente a disminuir la fuerza del impacto inicial.

Cada vez que el usuario amortigua un golpe mediante esta técnica, los puntos de hidratación empleados para reducir el daño se descuentan directamente de sus reservas de hidratación. Adicionalmente, al activar Mizu Junkan para hidratarse, el usuario puede optar por sacrificar la regeneración de hidratación de ese turno para recuperar puntos de Salud o de Velocidad, utilizando las mejoras de este jutsu para regenerar dichas estadísticas.

✧Efecto
7,5 (CCK) de Resistencia, Consume 1 de Hidratación cada 1 (MDES) de Daño amortiguado


En el charco de agua, ví y tomé un diente en el suelo, lo metí en mi boca y lo escupí.

-No es mío- dije mientras lo escupía, aún absorbiendo el agua del piso. Los prisioneros seguían diciendo cosas. Unos hablando sobre que los rescatáramos, otro sobre que mejor nos fuéramos y no cargáramos con el peso de sus muertes.

-Cuando salgamos de aquí, yo invito los vasos con agua- dije sonriendo.

Estadísticas de Kalak
Kalak
Estadísticas Generales
Fuerza
10 M: 1
Inteligencia
5 M: 1
Destreza
15 M: 1
Ctrl. Chakra
15 M: 1
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
11
Sigilo
10
Velocidad
9
Vida 245 Chakra 280 Reg. Chakra 44

Vida: 154/245
 
Chakra: 255/280
Sayuri Yuki
Rango Chuunin
Clan Yuki
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza10(1)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra75(4)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud9
Velocidad15
Tenketsu11
Sigilo10
385
470
Enlace al Post
02-08-2026, 11:22 PM
Última modificación: 02-08-2026, 11:24 PM por Sayuri Yuki.
El humo seguía disipándose poco a poco, aunque el olor a pólvora seguía clavándose en la nariz con la misma intensidad. Respiré hondo una vez, intentando despejar la cabeza mientras observaba de nuevo a los dos supervivientes que seguían con vida. El hombre apenas podía sostenerse de las rejas y el anciano parecía cada vez más agotado. Sus palabras seguían dándome vueltas en la cabeza. —Huyan...— Negué muy despacio con la cabeza. —No. No pienso volver ahi afuera dejando a dos personas encerradas en este maldito lugar. Ustedes no seran dos fantamas mas.— Di un par de pasos hacia la tercera celda, procurando que el anciano pudiera verme con claridad. —Lo sé... sé que tiene miedo. Pero necesito que aguante un poco más. Vamos a sacarlos de aquí. — 

Mientras hablaba, mis ojos recorrían la puerta con atención. Ya no buscaban una forma rápida de abrirla, sino cualquier detalle extraño. La cerradura, el marco, las bisagras, los barrotes... cualquier cosa podía esconder otra trampa. La explosión de hacía unos instantes seguía demasiado presente. Podía volver a pasar, y no iba a permitirlo. —Venga, piensa Sayuri, piensa...— Murmuré para mí mientras analizaba el mecanismo.

No, otra vez no. Levanté la vista hacia ambos supervivientes. —Necesito que los dos retrocedan todo lo que puedan dentro de sus celdas. Lo más lejos de la puerta que les sea posible.— Esperé unos segundos para darles tiempo a obedecer antes de llevar ambas manos frente al pecho. —Hyōton Kori no Tate— El chakra comenzó a recorrer mis brazos mientras completaba los sellos necesarios para luego apoyar un pie contra el suelo.

Dos enormes muros de hielo brotaron del pavimento con un estruendo seco, levantándose entre mi posición y las puertas de las celdas. No eran paredes improvisadas, los coloqué con cuidado, dejando únicamente el espacio imprescindible para observar el mecanismo sin quedar completamente expuesta. Si otra explosión se producía, aquella barrera absorbería buena parte de la onda expansiva. Pero todavía no era suficiente. Dos nuevos muros cristalinos surgieron esta vez dentro de las propias celdas, elevándose delante del anciano y del otro superviviente como auténticos escudos. Eran algo más pequeños para no quitarles demasiado espacio, pero lo bastante gruesos como para protegerlos si la peor posibilidad terminaba haciéndose realidad.

Suspiré con algo más de tranquilidad. —Mucho mejor.. creo que ahora si...— Si aquellas puertas escondían otra trampa, al menos no volveríamos a estar completamente indefensos.
Muro de Hielo
✔Aprendida · 23-06-2026
◈Hyoton
✦Nivel: 1
#ID: YUKI001R
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

El usuario moldea chakra Hyōton tras la ejecución de sellos, generando una estructura de hielo de tamaño humano en un punto dentro de un radio de hasta 1 metro a su alrededor, la cual actúa como una barrera defensiva capaz de interceptar ataques directos. Esta creación combina la compresión del Suiton con la proyección del Fūton, permitiendo formar defensas de rápida aparición cuya forma puede adaptarse de manera básica según la intención del usuario, manteniendo su función principal de protección.

Si la estructura permanece en el campo por más de un turno, comienza a regenerar la mitad de los puntos de vida perdidos por turno tras haber recibido daño, representando la reconstrucción constante del hielo mediante chakra. Dependiendo del nivel de control de chakra del usuario, este puede generar múltiples estructuras mediante esta misma técnica, permitiéndole bloquear distintos frentes o establecer defensas simultáneas dentro del campo de batalla.

✧Efecto
75 (CCK) de Resistencia - 4 (MCCK) de Estructuras Simultaneas
-60 Chakra para generar 4 estructuras de hielo


Escuché entonces la voz de Kalak hablando sobre un oso de peluche. Giré apenas la cabeza unos segundos. —¿Un oso...?— Mis ojos buscaron el objeto por pura curiosidad, pero apenas le dediqué un instante antes de volver a centrar toda mi atención en las celdas. —Si crees que puede ser una trampa, déjalo donde está. Ya habrá tiempo para revisarlo cuando todo esto termine.— La Sayuri de hace unos minutos atrás seguro lo habria recodigo sin dudarlo, un par de agujas con hilo y estaria como nuevo. Pero ahora mismo no necesitaba saber nada más.

Volví a colocarme frente a la primera celda. Mis ojos descendieron una vez más hasta la cerradura. No pensaba tocar aquel mecanismo, ni un solo dedo. Deslicé una mano hasta apoyar la palma contra el marco metálico de la puerta, dejando que el frío de mi chakra comenzara a extenderse lentamente sobre el hierro oxidado. —Vamos a hacerlo de otra manera...— El hielo empezó a avanzar con lentitud, cubriendo primero el marco, después las bisagras y parte de los barrotes cercanos. Mi intención no era congelar la cerradura ni manipular su mecanismo interno, sino deformar poco a poco toda la estructura que mantenía la puerta en su sitio. Si conseguía que el metal cediera por presión o que las bisagras terminaran rompiéndose, quizá podríamos abrir la celda sin activar aquello que casi había acabado con nosotros unos minutos antes.

Info Pj
Estadísticas de Sayuri Yuki
Sayuri Yuki
Estadísticas Generales
Fuerza
10 M: 1
Inteligencia
25 M: 2
Destreza
25 M: 2
Ctrl. Chakra
75 M: 4
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
11
Sigilo
10
Velocidad
15
Vida 385 Chakra 470 Reg. Chakra 44
Vida: 385/385
Chakra: 395/470
-60

1er Hyoton: Kori no Tate: 3 de 4 turnos. 
2dos Hyoton: Kori no Tate: 0 de 4 turnos

Creo que la explicacion que di me dejaria tirar con Control de Chakra, ademas de estar "segura" que no hay trampas. Asi que voy pa esa.
Pues me salio un 7.
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
03-08-2026, 05:13 PM
El frío chakra de Sayuri recorrería con precisión milimétrica el marco y las bisagras de la primera celda, evitando cuidadosamente el pestillo trampa. Bajo la implacable presión del hielo expandiéndose, el metal oxidado crujiría y cedería lentamente hasta desprenderse con un seco estallido controlado, abriendo el paso sin detonar ningún mecanismo oculto. Los robustos muros defensivos que ella misma habría levantado previamente absorberían cualquier riesgo latente, protegiendo tanto a los civiles como al equipo.
A pocos metros, Kalak aprovecharía la fuga de las tuberías dañadas para canalizar el agua mediante su técnica, permitiendo que la humedad revitalizara su cuerpo y sanara sus heridas mientras mantendría la mirada fija en el corredor, listo para intervenir con sus jutsus de rango ante cualquier imprevisto.
En la vanguardia, Orión permanecería completamente inmóvil, apoyado contra la pared húmeda. Sus sentidos filtrarían cada gota que caía y cada vibración lejana, vigilando el pasillo delantero con una paciencia pétrea, dispuesto a ser el primer escudo si la amenaza oculta en las sombras decidía finalmente aparecer.
Las celdas, al fin abiertas y resguardadas tras las barreras de hielo, permitirían que los dos supervivientes dieran sus primeros pasos fuera de aquel infierno clandestino. El complejo quedarías en silencio, a la espera de que los shinobis de Kirigakure dieran el paso final para asegurar la misión y emprender el regreso a casa.


OFF FINAL

Disfrute mucho narrarles, encantan como equipo de verdad son muy pintorescos ya cada uno puede hacer su ultimo post narrando con total libertad como salen y como recuperan a los dos civiles 2 de tres no es mal numero, btw el peluche no era una trampa (o tal vez si pero nunca lo sabran si no lo revisan —inserte giff elmo—)
si quieren pasamos a PROYECTO CENTAURO 1.5 y si deciden se las puedo narrar yo si no cero pedo los amo....



Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza100(5)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra60(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud11
Velocidad14
Tenketsu11
Sigilo15
560
535
Enlace al Post
04-08-2026, 04:51 PM
Orión no apartó la vista del corredor hasta escuchar el crujido del metal cediendo detrás de él. No giró de inmediato. Esperó. Un segundo. Dos. Ningún paso apresurado. Ningún acero desenvainándose. Ninguna respiración desconocida. Solo entonces relajó apenas los hombros y volvió lentamente la cabeza.
La puerta había cedido. Los dos supervivientes abandonaban por fin aquellas celdas bajo la protección de los muros de hielo que Sayuri había levantado con una precisión admirable. Durante unos instantes permaneció observando aquella escena en silencio. La muchacha había encontrado una solución donde él solo había pensado en romper. Sonrió apenas para sí.

- Hielo piensa...

Murmuró.

-el mar empuja.

Se acercó despacio al hombre que había intentado liberar desde el principio. Esta vez no había barrotes entre ambos. Lo sostuvo por un brazo antes de que las piernas le fallaran por completo.

-Te dije.

Su voz conservaba la misma calma de siempre.

-que ibas a contarlo tú.

Esperó a que Kalak terminara de incorporarse tras recuperar fuerzas y observó de reojo cómo el Hozuki continuaba bromeando incluso después de haber estado a un instante de morir.

-Je.

Una risa grave escapó de su garganta. Sin expresion de felicidad. Muerta   

-El agua también cura la cabeza.

Después volvió la mirada hacia Sayuri. Los pequeños osos seguían dibujados sobre el hielo, aunque ahora las grietas atravesaban sus cuerpos. Aun así continuaban allí.

-Los osos aguantaron.

Asintió lentamente.

-Buena pared, reina.

Solo entonces sus ojos descendieron nuevamente hacia el pequeño peluche ennegrecido. Se aproximó con cautela. No directamente. Primero utilizó la punta de una senbon para moverlo apenas unos centímetros sobre el suelo. Observó su reacción. Esperó unos segundos. Nada. Lo hizo girar. Nada. El silencio permanecía intacto.
Solo entonces lo recogió con una mano. Lo sostuvo unos instantes entre los dedos, limpiando con el pulgar parte del hollín que cubría la tela desgastada.

-Toma

Suspiró muy despacio mientras le extendia la ofrenda a la Yuki. 

- Otro superviviente. Un regalo

Al menos aquel pequeño oso también lograría salir de aquel laboratorio. Orión levantó la vista una última vez hacia las mesas volcadas, las jaulas vacías, los documentos destrozados y las manchas oscuras que cubrían el suelo. Habían rescatado dos vidas. Pero el laboratorio seguía hablando. Las paredes seguían respirando.
Y el "experimento" todavía tenía demasiados nombres sin descubrir. Emprendía el camino de regreso junto a sus compañeros. Sus ojos se perdieron un instante en la oscuridad del corredor que dejaban atrás.

-Los monstruos siempre caminaron sobre dos piernas.

[Imagen: l93r50D.png]

Hablo - Pienso
Kalak
Rango Genin
Clan Hozuki
Nivel 4
Estadísticas
Generales
Fuerza10(1)
Destreza15(1)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu11
Sigilo10
245
280
Enlace al Post
04-08-2026, 08:06 PM
Finalmente había acabado. Podíamos irnos.  

Yo seguía absorbiendo el agua que caía de la tubería rota del techo. Mi cuerpo estaba recuperándose poco a poco. Vi a Orión tomar el peluche, yo retrocedí un paso esperando que explotara o atacara, pero parece ser que no fue así, y vi que se lo regaló a Sayuri.

-No hay nada mas romántico que el peluche de una niña muerta- dije mientras seguía apuntando con mi mano a la entrada.

Volteé a ver a las otras celdas. Orion había logrado forzar la celda y Sayuki había usado su hielo para desactivar la otra. Vi que salía el hombre y el anciano.

-Ahhh, yo quería a la chica... pero bueno, explotó. Suele pasar cuando sucede- dije, levantándome de mi sitio y yendo al lado de mis compañeros.

Miré a Sayuki quien debiera tener el oso consigo, o lo habría arrojado, no se, pero yo la observaría.  

-Te nombro la encargada de abrir las próximas celdas- le dije poniendo una mano en su hombro- solo queda sacar a estos hombres de aquí y que vivan lo que les quede de vida. Quizás llegue a otro laboratorio para averiguar que hicieron con sus cuerpos, pero al menos ahí habrá comida y agua caliente... creo... espero... 

Me encogí de hombros. Daría un último vistazo a las celdas, a los objetos tirados y a las ruinas, buscando cualquier cosa que pudiera ser considerada una pista que pudieramos utilizar, o me pudiera quedar.

Esuché las palabras de Orion, cargadas de sabiduría pero con poca sintaxis. Sólo sonreí. 

-"Hielo Piensa... mar empuja", "Agua mira" "viejos salen"- dije dándole una palmada en el hombro.

-Ahora que sigue, capitana? Sacamos a los ancianos o averiguamos algo más?- le preguntaría a Sayuki mientras esperaría a su respuesta. Sería interesante ver como reaccionarían ellos ahora.
Sayuri Yuki
Rango Chuunin
Clan Yuki
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza10(1)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra75(4)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud9
Velocidad15
Tenketsu11
Sigilo10
385
470
Enlace al Post
04-08-2026, 10:19 PM
El crujido del metal al ceder fue, probablemente, el sonido más agradable que había escuchado desde que entramos en aquel laboratorio. Vi cómo los dos supervivientes abandonaban por fin sus celdas, todavía inseguros, con las piernas temblando y el miedo reflejado en el rostro. Me acerqué enseguida para sujetar al anciano antes de que perdiera el equilibrio y, tras una rápida revisión, comprobé que ninguno de los dos presentaba heridas que les impidieran caminar con ayuda. —Tranquilos... ya pasó. Están fuera de esas celdas y eso era lo importante.— Les dediqué una pequeña sonrisa, intentando transmitirles algo de calma. —No puedo prometerles que todo vaya a mejorar de un día para otro, pero sí puedo prometerles que no volverán a quedarse aquí abajo.—

Mientras hablaba, recogí parte del material del botiquín que había utilizado momentos antes.

—Necesito que, cuando lleguen con nuestros superiores, les cuenten absolutamente todo lo que recuerden. Da igual si les parece un detalle sin importancia. Quiénes eran, qué hacían aquí, cuántos eran, cómo funcionaban estas instalaciones... cualquier cosa puede ayudarnos a encontrar a los responsables o descubrir si existe otro lugar como este.— Miré un instante el laboratorio que nos rodeaba. No quería imaginar que hubiera más sitios así, pero por mas que no lo quisiera, estaba segura de que ahi afuera habrian mas. —Nosotros seguiremos aquí abajo, vamos a encargarnos cien por cien de esa gente.— Respiré hondo y, por primera vez desde la explosión, sentí que una parte del peso que llevaba encima desaparecía. No habíamos podido salvar a todos... pero al menos aquellos dos seguían con vida.

Fue entonces cuando Orion se acercó y me tendió aquel pequeño peluche ennegrecido. —Ah si, ese peluche— Lo observé unos segundos antes de aceptarlo con cuidado. Tenía un ojo colgando, la tela estaba desgastada y el hollín cubría casi todo el muñeco. Pasé el pulgar sobre una de las manchas más oscuras, intentando limpiarla un poco. —Gracias.— Lo guardé con delicadeza entre mis pertenencias. —Creo que con un poco de hilo todavía tiene arreglo. Seguro que algún niño le dará un mejor hogar que este sitio.— Era mucho mejor destino que quedarse olvidado entre aquellas ruinas.

Las palabras de Kalak consiguieron arrancarme una risa corta, negando con la cabeza. —Venga va... acepto el puesto de encargada de abrir celdas, pero la próxima cerradura la miras tú desde bastante más lejos.— Le di un pequeño golpe con el dorso de la mano en el brazo, más como broma que como reprimenda.

Después mi expresión volvió a volverse seria. Miré a mis dos compañeros y luego a los supervivientes. —Vamos a acompañarlos hasta una zona donde estén seguros. En cuanto los pongamos a salvo, regresamos inmediatamente.—
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