28-07-2026, 03:30 AM
aprobada
Dia 15 del Verano del año 150
El ambiente en el almacén principal del Centro Médico del Distrito Comercial dista mucho de la calma profesional que se respira en las salas de consulta. Aquí dentro, el aire huele intensamente a alcohol desinfectante, hierbas secas trituradas y al peculiar aroma a cartón viejo que caracteriza a los depósitos desatendidos.
Filas y filas de estanterías metálicas se extienden de lado a lado, repletas hasta el tope de cajas de madera mal apiladas, frascos de vidrio ámbar con etiquetas semiborrosas y rollos de vendas amontonados sin ton ni son.
Junto a una larga mesa de trabajo central cubierta de polvo y catálogos desactualizados, una enfermera jefe de mirada severa y delantal impoluto sostiene un portapapeles con gesto de fastidio. Al escuchar la puerta abrirse y notar la llegada de Adarel, la mujer levanta la vista, exhalando un suspiro de profunda resignación antes de avanzar unos pasos para recibir al shinobi.
—¡Vaya, al fin alguien aparece! Ya empezaba a creer que el departamento administrativo se había olvidado de nosotros —saluda la enfermera con voz tajante pero aliviada, cruzándose de brazos mientras señala con la pluma hacia el monumental desorden del almacén—. Como verás, el inventario es un auténtico campo de minas. Entre cajas rezagadas de la temporada pasada y suministros que llevan tanto tiempo aquí que probablemente ya tengan conciencia propia, la situación es insostenible.
La mujer le tiende un par de guantes de lona gruesa, un portapapeles con la lista oficial de componentes y dos cajas vacías debidamente rotuladas: una para "Reutilizable / Óptimo" y otra para "Deseecho / Caducado".
—La misión de hoy es simple pero requiere toda tu atención: inspecciona cada estante, filtra los ungüentos, vendajes y reactivos básicos, desecha todo lo que haya superado su fecha de utilidad o presente daños en el sello, y organiza los lotes óptimos en las secciones correspondientes. El botiquín central depende de que este lugar vuelva a ser funcional. ¡Tienes luz verde para empezar!
Filas y filas de estanterías metálicas se extienden de lado a lado, repletas hasta el tope de cajas de madera mal apiladas, frascos de vidrio ámbar con etiquetas semiborrosas y rollos de vendas amontonados sin ton ni son.
Junto a una larga mesa de trabajo central cubierta de polvo y catálogos desactualizados, una enfermera jefe de mirada severa y delantal impoluto sostiene un portapapeles con gesto de fastidio. Al escuchar la puerta abrirse y notar la llegada de Adarel, la mujer levanta la vista, exhalando un suspiro de profunda resignación antes de avanzar unos pasos para recibir al shinobi.
—¡Vaya, al fin alguien aparece! Ya empezaba a creer que el departamento administrativo se había olvidado de nosotros —saluda la enfermera con voz tajante pero aliviada, cruzándose de brazos mientras señala con la pluma hacia el monumental desorden del almacén—. Como verás, el inventario es un auténtico campo de minas. Entre cajas rezagadas de la temporada pasada y suministros que llevan tanto tiempo aquí que probablemente ya tengan conciencia propia, la situación es insostenible.
La mujer le tiende un par de guantes de lona gruesa, un portapapeles con la lista oficial de componentes y dos cajas vacías debidamente rotuladas: una para "Reutilizable / Óptimo" y otra para "Deseecho / Caducado".
—La misión de hoy es simple pero requiere toda tu atención: inspecciona cada estante, filtra los ungüentos, vendajes y reactivos básicos, desecha todo lo que haya superado su fecha de utilidad o presente daños en el sello, y organiza los lotes óptimos en las secciones correspondientes. El botiquín central depende de que este lugar vuelva a ser funcional. ¡Tienes luz verde para empezar!