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No hay vuelta atrás [Uchiha Keisuke] [Flashback]
Ran Kurai
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26-06-2026, 06:25 PM
Año: 142

---

Todo esto debía sí o sí estar a la perfección. Los sirvientes que servían al aristocrático y noble clan de la familia de los Kurai, desde muy temprano en la mañana, tal vez hasta cuando había salido el sol, comenzaron a hacer los preparativos para esa lujosa y tan importante cena que se daría en cuantas horas más, casi como si estos mismos recibieran en su propio hogar, una visita importante, de relevancia… y por qué no decirle directa y derechamente, ilustre. Resultaba que todo estaba preparado para que todo fuese impecable hasta el más mínimo detalle; los relucientes y limpios platillos sobre la mesa, la carne de cerdo cocinada a fuego lento para que el sabor de ésta fuese memorable, además de que cada puesto tuviera todo lo necesario según el estricto protocolo de aquella reunión social, lo cierto era que el cabecilla de los Kurai, se había preocupado hasta de lo más ínfimo, y es que sí, efectivamente sí, él mismo estaba plenamente consciente de que el evento que se iba a celebrar esa misma noche, pues sería más que decisivo para que el apellido familiar siguiera conservado ese prestigio, esa importancia, esa fama, al interior de la Aldea de la Hoja. ¿No que, después de todo, de eso se trataba todo ésto, de mantener las apariencias, de conservar a toda costa ese tan pulcro y cuidado montaje, el cual ciertamente aquel clan durante años, años y años, hasta décadas, siglos, se había preocupado de mantener, todo para mantener su influencia en la aldea?

Ya que sí, la verdad de las cosas era que en esos precisos momentos, los miembros pertenecientes a aquel clan, no estaban pasando por un buen momento… o más bien dicho, ambicionaban más cosas de las que poseían ahora ya. Fue así cómo entonces los helados ojos azulados de Hiretsu Kurai, quien era nada más, ni nada menos el mismísimo jefe de su propia familia, se pasearon estrictos y hasta en cierto punto severos, por todo el comedor, cómo comprobando que todo estaba cómo debía de estar. Se suponía que en ese evento, ellos tenían que demostrarle a los Uchiha, la familia que estaba precisamente invitada al palacete a cenar, siendo ellos al mismo tiempo los invitados estrellas de la velada, que eran lo suficientemente dignos de seguir fortaleciendo lazos con éstos. Y es que si bien, era totalmente cierto que ya al haberse Hiretsu casado con su actual esposa, una mujer perteneciente  a una rama menor y hasta por qué no decirlo, inferior de ese clan shinobi, pues no era suficiente, o al menos no para él y los ambiciosos Kurai. ¿Cómo ser esto de distinta forma, si ese lazo nupcial había sido un rotundo fracaso? No solamente estaba el terrible hecho de que Kirei, de soltera apellidada Uchiha, estaba imposibilitada de seguir teniendo más hijos, sino que a la vez que el comportamiento de esta misma en el último tiempo había sido de lo más vergonzoso, en vista que ella ya era de lleno una persona que se había volcado del todo al alcohol.

El solo pensar en esto hacía que el hombre de ojos azules esbozara una especie de mueca en su atractivo rostro, y cómo no si después de todo el plan de que él con Kirei tuvieran herederos varones que pudieran unificar  a ambas familias, había fracasado de una forma más que notable. Y sí, él no tenía miramiento ni reparo alguno al culpar toda esa tan desfavorable situación, a su propia esposa, por ser tan débil durante el parto, sino que también a Ran, su única hija y heredera… al menos de momento. Ya cuando Hiretsu comprobó que todo estaba en orden, él mismo decidió irse a sus aposentos para así descansar un rato y preparase lo más posible para esa tan importante reunión, siendo estos aposentos exclusivos para él, sin compartirlo con quien era su esposa…ya que sí, la verdad de las cosas a estas alturas, el matrimonio Kurai-Uchiha, era prácticamente una estafa. Y mientras que la servidumbre del palacete seguía afanándose en preparar para que todo fuese algo espectacular, sabiendo en el acto que es la más mínima falla podrías costarles el empleo, una pequeña Ran de ocho años de edad miraba todo esa preparación desde un rincón de ese inmenso salón, con su corazón más acelerado que nunca. Ciertamente, los nervios en ese preciso minuto la estaban dominando, casi, sólo casi por completo llegando hasta experimentar un ligero, pero molesto temblor en ambas manos, puesto que el solo pensar que vería a su familia materna, le provocaba a la chiquilla un miedo muy atroz. 

Y es que, después de todo, la niña durante toda su corta vida, había visto solamente al clan al cual su madre había pertenecido antes de casarse, tantas veces cómo dedos de una sola mano habían. Ella lo sabía, lo sabía, lo sabía, a pesar de su edad ella efectivamente lo sabía; si deseaba realmente que su padre la observara con orgullo, o bien que los Uchiha la miraran con respeto, pues sí o sí tenía que obligarse a demostrar lo mejor de sí en esa velada, aún cuando ella sabía muy bien que al tener tan poca edad, pues lo más probable sería que estaría relegada a segundo plano, siendo su padre quien tomaría las riendas de ese evento. Sin embargo, la chica sabía a la vez que tenía que jugar bien sus cartas, por decirlo de alguna manera, en vista que ya pronto se abriría la admisión a la Academia Ninja, por lo que esta era su perfecta oportunidad cómo para convencer a su progenitor que permitiera que ella fuese ahí, puesto que la muchacha estaba casi segura que si ella se convertía en una shinobi de élite, todos sus complejos problemas se resolverían. ¿O era que la jovencita estaba siendo demasiado ingenua, demasiado inocente, al pensar esto último? Fue cuando la propia Ran sintió que cómo unas voces que no le eran en lo absoluto familiares se acercaban hacia donde ella se encontraba, cosa que le llamó la atención en demasía, en vista que todavía faltaban unas cuantas horas, para que el evento iniciara. 
Uchiha Keisuke
Rango Genin
Clan Uchiha
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02-07-2026, 03:26 AM
Reissa Uchiha. Ninja Médico, Elite de Konoha (V067: Pasado Oscuro II). Una mujer amable, empática, tranquila y dispuesta a ayudar a todos.

Kenzo Uchiha, cabeza líder de la familia, también ninja, aunque no tan rango alto como la madre. Un hombre serio, estricto, que quiere que su hijo siga su camino y se haga un Uchiha Elite de combate.

Keisuke Uchiha, un chico peculiar, heredero y cabeza de su clan cuando falten sus padres. Anya Uchiha y Kaori Uchiha (que nacería en el futuro), las restantes hermanas cuyo futuro estaba por verse.

Fueron invitados a una cena por parte de la madre de Ran. Su madre y Reissa eran buenas amigas. Reissa era una ninja médico que atendía a todos, y había notado el alcoholismo de su prima lejana. Eso no le gustaba, y no la juzgó, sino que, intentaba ayudarla a dejar el alcoholismo, así como ayudarla aconsejándola psicológicamente para que tuviera una mejor calidad de vida. Inclusive, se atrevió a decirle en un momento que se divorciara de su esposo por el bien de su hija. Algo bastante atrevido para los miembros del clan, pero Reissa, ella logró ver más allá de las tradiciones. Para Reissa, la salud en todas sus formas iban por encima del “que diran” que tenían muchas familias. Quizás algo bastante particular en los ninjas de esos tiempos. Si su paciente no estaba bien mentalmente, nada podría funcionar en el núcleo familiar.

Casa de los Uchiha:

-Keisuke-kun. - Antes de salir de la casa, la madre llamó a su primogénito, quien vino corriendo al instante. Se sentaron al borde de la cama.

-Sabes que te he criado con valores, y diciéndote que sigas tu corazón, ¿si?

-¡Si!

-No todas las familias son así, Keisuke-kun. Algunas familias están más pendientes al “que diran”, a la política, a las cosas superficiales…

-¿Por qué?

-El mundo es un lugar grande… No todas las personas pensarán igual que nosotros, Keisuke-kun. Pero es tu deber respetarlas. Veas lo que veas en la cena de hoy, mantente al margen, ¿si? Tampoco te quiero jugando con insectos a la mesa.

-….. Pero …..

-Respeta las tradiciones y la regla de las casas de otras personas, así como tenemos las nuestras. Oh, y otra cosa… - Sonriéndole con dulzura.

-¿Qué?

-Conocerás una nueva prima. Trátala bien, cuídala mucho, y haz que se sienta bien. Algunos niños… No tienen el amor de sus padres y eso les hace sentir solos.

-¿Tengo que darle amor? - Preguntó con inocencia. La madre sonríe.

-Sean amigos, protégela y hazla sonreír.

-¿Con insectos?

-No. >.>

-¿Puedo saludar a titi esta vez? - Reissa mira a Keisuke, estaba preocupada pero no se lo dejó saber. Sabía lo mucho que Keisuke la quería, en las pocas interacciones que habían tenido y antes de que ese desgraciado se casara con ella…

-Ya veremos.

En el Palacio de los Kurai:

Un grupo de cuatro personas había llegado al Palacete, cuatro, porque la hermana más pequeña aún no nacía. Keisuke antes de entrar se había quedado en las escaleras mirando la grandeza de esa casa. No podía creer su tamaño. Al entrar, el chico se sintió asombrado por todo lo que había dentro de la mansión. Todo era lujoso, todo era espacioso, todo brillaba. Pero sentía que a ese lugar le faltaba… Naturaleza.

Una hermosa mujer de cabellos largos se acercó a la pequeña Ran, que estaba en una esquina, se agachó, le puso la mano sobre la cabeza y le sonrió.

-¿Cómo estas, preciosa? - Preguntó con una cálida sonrisa para darle un abrazo igual de cálido. -Soy Reissa… Reissa Uchiha. Tu tía. Prima de tu mamá. Si necesitas algo en algún momento, puedes pedirmelo, a mi, o a nuestra familia, ¿si? Lo que sea. - Mencionó mientras le acariciaba el cabello a la chica. Reissa sabía de la condición de su madre, también de lo hijo de puta que era su padre. Quizás, algún día la niña querría salir corriendo de la casa, y de ser así, Reissa le quería dejar saber que podía quedarse en la suya. Que no estaba sola. -No te juzgaré, al contrario. Espero que te acuerdes de mi. He estado aquí antes, aunque no hemos hablado. Me disculpo mucho por eso. - Le hace una reverencia. Y si, había estado allí antes intentando atender a la madre de la chiquilla.

Keisuke estaba detrás de su padre y se inclinó hacia el lado, dejando caer su cabeza de lado, curioso, mirando a la niña de cabellos largos. Era la primera vez que veía a alguien con un físico así. Parecía ella una muñeca de porcelana, gótica, no había visto a alguien con los ojos tan ¿apagados…? Le pareció extraña la niña, pero aún así, esbozó una gran sonrisa.

”¿Es esa la niña a la que tengo que proteger? Es la única niña que veo…” - Pensó.

Reissa estaría unos quince, veinte minutos, hablando con Ran. Quería que la conociera, quería crear confianza. Hasta que se levantó… -Él es mi esposo, Kenzo. Él es mi hijo, Keisuke. Y ella mi hija, Anya. - Kenzo saludaría a la niña con la cabeza. -Esta niña es Ran Kurai Uchiha.

-¡Holaaaa! - Exclamó animado.

-¡Holaaaa! - Exclamó animada Anya.

-Vayan a jugar. Los adultos tenemos que hablar. Keisuke… Recuerda lo que te dije.

-¡Si! - Volteó hacia Ran y la miró. -¡Pues…! ¿Quieres jugar a las escondidas? ¿Quieres correr? ¿Nos mordemos como si fueramos lobos? ¿O quieres que yo sea un dragón gigante que escupe fuego y ustedes dos corren?

-¡Yo quiero ser una sirena!

-¡Bueno! ¡Tu eres la sirena malvada, y yo el caballero vampiro que salva a la princesa! ¡Cuenta hasta diez! ¡Corre, Ran! ¡Nos comerá la sirena!

-¡Nyahahahaha! - Risa de sirena malvada.

-¡Hiiiisss! - Le hace Hiiisss a la sirena. Anya se voltea con la pared, empieza a contar. Keisuke toma a Ran del antebrazo y sale corriendo fuera del castillo.
Uchiha buenazo :3

Ficha || [Registro] - Uchiha Keisuke || Cronologias del Doctor de la Muerte
[Imagen: Kei-Thresh1.png]
[Imagen: Kuroto-Kei1Firma.png]
Ran Kurai
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02-07-2026, 05:08 PM
Y todavía la muchacha muy, pero muy quieta y más que callada y estática en su posición, ubicada la niña casi oculta en ese mismo rincón de ese gran, gran salón, fue que ésta misma logró notar cómo ahora esas voces más que desconocidas, era acompañadas de unos pasos… de unos pasos los cuales, efectivamente, se acercaban hacia donde ella se encontraba. Lógicamente, la primera reacción por parte del cuerpo de la chica, fue la de que su corazón se acelerara tan, pero tan rápidamente cómo cuando ella se enfrentaba a su propio padre, siendo tal vez lo distinto que ahora esos latidos sí tenían una verdadera razón de peso cómo para que esto ocurriese. ¿No que, después de todo, una cosa era temerle a su progenitor, con o sin razón, con o sin fundamentos y otra muy distinta era enfrentarse a unos totales y absoluto desconocidos? ¿Unos desconocidos los cuales, según literalmente las palabras de su progenitor, eran más que cruciales para el devenir del noble clan de los Kurai? Todo este nerviosismo por parte de la chiquilla, llegó a tal punto que ella se vio obligada sin otra opción alguna, a  ocultar sus níveas y sumamente temblorosas manos entre sus elegantes y finos ropajes… y cómo no si su propio padre siempre le había hasta el cansancio de que ella, al tener ese apellido junto a su nombre de pila, pues tenía que sí o sí ser su comportamiento cómo alguien quien no presentaba ningún tipo de debilidad o flaqueza, fuese cuál fuese. 

No pasó más allá que unos cuantos segundos, los cuales fueron auténticas horas para la jovencita, como para que finalmente ella detectara dentro de su campo visual cómo unas personas que obviamente jamás había visto en su toda su vida con anterioridad, se estaban acercando a donde ella precisa y justamente se encontraba. ¿Y si ella no era lo suficientemente digna para ellos? ¿Y si ellos confirmaban que ella no era más que una simple escoria, una paria la cual nunca podría ser mirada más que con rechazo, con desaprobación? ¿Y si su padre, al notar que su única hija en ese preciso instante, no era lo suficientemente capaz cómo para tratar con los miembros de la familia de los Uchiha, pues ya ni valía ni siquiera la pena de mirarla? Todas esas catastróficas ideas se agolpaban una tras otra, con una furiosa violencia, en la alterada mente de la chica, no habiendo ya a estas alturas algún método cómo para poder frenarlas, menguarlas, debilitarlas de eliminarlas. ¿O era que todavía esperanza para ella, en el sentido que cabía la posibilidad, por más remota que fuera, de que algún futuro la propia Ran consiguiera las herramientas necesarias como para frenar de una buena vez por todas esas fijas y compulsivas ideas que solamente hacía que su estado mental, ya frágil de por sí por naturaleza, se volviera más inestable aún? No dándose la chiquilla de todo esto último, la muchacha mantuvo su vista fija en el suelo, hasta el momento en el cual se dirigieron directamente la palabra.

Con sus ojos, tan azules cómo los del cabecilla de su familia paterna, presentando un miedo, una fragilidad, un susto, dando así a entender lo vulnerable que se encontraba la chica ahora ya, fue cuando la joven miró a quien era la pariente de su tan poca amada progenitora, la misma que se presentó cómo la prima lejana de esta última, lo que sólo quería decir que esa mujer era su tía. ¿Había sido sólo su trastocada imaginación, o que esa mujer era mucho, pero mucho más amable de lo que la niña hubiera pensado? Notándose en esos precisos minutos a través del pálido y ojeroso rostro de la muchacha una notable sorpresa en ella, fue que acto seguido, también para su asombro, esa misma mujer, la cual tenía cómo nombre Reissa, se dispuso a hablar con ella. ¿Era que todos los Uchiha eran así? ¿Era que todas esas tan oscuras y horribles fantasías que la niña había tenido desde que tenía noción de sí, todo gracias a su padre? Puesto que sí,aquel hombre tenía una opinión más que desfavorable de la familia de su propia esposa. —¿No será que ella es la excepción…?—fue entonces el siguiente alarmante pensamiento que surcó por la mente de la niña, siempre ella de lo más fatalista, de lo más pesimista. ¿No que, de todos modos, el carácter de la muchacha ya era así, y tendría que pasar algo muy increíble, cómo para que este cambiara? Y fue cuando ella tuvo esa charla con esa mujer, una charla muy inesperada.

Ya que sí, aún cuando sonara esto sumamente patético, triste, mediocre, las palabras que Reissa Uchiha le dedicó a esa pequeña Ran, habían sido las primeras palabras realmente de afecto, cariño, amor que ella había recibido en su corta vida. Y a continuación otro pensamiento, incluso más alarmante y angustiante que los anteriores, surgió en su interior… ¿y si todo esto, que la familia de su progenitora no la querían a ella, que la situación de su decepcionante madre ya no tenía vuelta atrás, era solamente una mentira por parte de su padre? Pero, si es que eran así las cosas, ¿cuál razón tenía Hiretsu Kurai, como para decirle a su vástaga tal terrible mentira? Después de esa conversación con la que era al fin y al cabo su tía, la niña volvió al salón, y fue cuando por primera vez en todo ese rato, que ella se dio cuenta de la presencia de quienes eran, en teoría, sus primos al ser hijos de la propia Reissa… y cuando esta dijo que jugaran, la niña casi entró en pánico. ¿Cómo ser de distinta forma, tomando en consideración el pasado y la educación que le precedían? No teniendo la chica ni siquiera la oportunidad de responderles a los otros niños de forma adecuada, debido a su casi crónica timidez, ya  ella era parte de ese juego, a lo cual la muchachita reaccionó cómo pudo hacerlo, yendo así en el acto, corriendo cómo Keisuke se lo sugirió, hacia los jardines del  magnífico palacete Kurai todavía ella agarrada de su primo.   
Uchiha Keisuke
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26-07-2026, 11:19 PM
Niños, niños al fin y al cabo siendo niños. Sin conocer la parte cruda de la vida, salvo la chiquilla Ran, quien ya estaba conociéndo esa parte cruel de la realidad. Adultos que no estaban preparados para ser padres y ella era víctima de ese círculo, a ignorancia del pequeño Uchiha que, aunque no tenía una familia perfecta, tampoco tenía una familia totalmente desquiciada.

En la inocencia de la niñez, el Uchiha había tomado de la mano a la chiquilla y se la llevó a esconder detrás de un árbol en las afueras de la mansión. -Shhhh… - Dijo llevándose un dedo índice sobre sus propios labios y mirando a Ran. -La sirena de los dientes filosos está contando hasta diez, y cuando termine el conteo, vendrá por nosotros, y si nos encuentra, nos comerá. - Mencionó en voz baja, como si eso fuera un secreto de Konoha, pero claro, en la mente de Keisuke estaban en una isla pirata, con el mar azotando fuerte la costa, las ruinas, y las areas verdes eran los lugares a salvo. Volvió a girarse para observar la entrada del palacio.

En el Palacio:

-¡…nueve… dieeeez! ¡Mwhahahaha! ¡Listos o no, aquí voy yo! - Exclamó la chiquilla con una voz infantil, sacando dientitos como si fuera una sirena colmilluda. Anya comenzó a buscar primero en sus alrededores, aunque sospechaba que no se iban a esconder ahí porque sería obvio que se esconderían en lugares más dado al escondite, pero había que empezar a descartar los lugares más cercanos, o eso pensaba la niña.

Buscó ella bajo la mesa gigantesca donde estaba toda esa comida, también detrás de las columnas, y detrás otros muebles. Un lugar muy peligroso para que una niña estuviera jugando al escondite en esos momentos, pero Anya entendió eso y lo hacía con cuidado. Cualquier otro niño hubiera sido inconsciente y ya hubiera tirado algo al suelo, pero si un adulto la viera se podría poner de los nervios. La chiquilla corrió un poco hacia salir del area donde comerían todos, y observó el lugar sin poder creer cuan grande era esa casa.

-¿P-Por qué necesitan tanto e-espacio para vivir…? - Se preguntó a sí misma, no sabía si temerosa, si asombrada, pero era una mezcla de sentimientos ante la exageración de una casa tan grande. Sentía como si caminar de un lado a otro la cansaría, como si nadie en el lugar pudiese encontrarse para dirigirse la palabra. Pero a la misma vez, sentía que era un buen lugar para jugar a las escondidas. Esa casa la abrumaba, y no sabía por que.

Afuera

-En cualquier momento puede salir la sirena. Princesa, esté atenta a cualquier movimiento extraño. Puede ser el enemigo emboscándonos. ¿De acuerdo?
Uchiha buenazo :3

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