26-07-2026, 12:29 AM
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37 de verano - Academia
El frío del subsuelo de la Academia Shinobi se adhiere a la piel como una película húmeda e inamovible, denso por el olor penetrante a grasa de maquinaria rancia, queroseno y el polvillo de hierro oxidado que flota en la penumbra. En el pasillo de acceso al Depósito de Herramientas de Reserva, la única iluminación proviene de un tubo fluorescente defectuoso que parpadea con un zumbido eléctrico molesto, proyectando sombras alargadas sobre las hileras de anaqueles metálicos roídos por la corrosión. El aire aquí abajo es pesado, saturado de una humedad que acelera la formación de herrumbre en el filo de los kunai y deja una textura áspera, casi arenosa, en el fondo de la garganta al respirar.
Junto a la pesada puerta de hierro reforzado del depósito, un encargado de logística de la Academia, de complexión encorvada y uniforme gris manchado de aceite, ajusta de forma compulsiva una abrazadera de su tabla de registro. La contracción rítmica de los músculos de sus mandíbulas y el micro-temblor en sus nudillos delatan una tensión física prolongada; el sudor baja por su sien en una trayectoria errática antes de ser absorbido por el cuello del chaleco. Al percibir los pasos amortiguados de Itsuki Senju, el hombre detiene de golpe su balanceo sobre los talones, desplazando el centro de gravedad hacia atrás y fijando sus ojos hundidos en la figura del shinobi con una respiración rápida y superficial.
—Las cajas de herramientas de reserva del ala norte... llegaron sin la capa protectora de aceite e infectadas de un hongo corrosivo por la filtración del nivel inferior —articula el encargado con tono monótono y seco, mientras sus dedos aprietan el borde del portapapeles hasta que la piel se le torna cetrina—. La tarea exige la desinfección química de las hojas, la remoción mecánica del óxido en los filos de corte y el ordenamiento por peso balístico en los estantes tres y cuatro. Si la humedad penetra la aleación de las shuriken de alta densidad antes del cambio de guardia, la corrosión las volverá inservibles para el entrenamiento. La llave del cerrojo primario está en la ranura, pero la bisagra inferior está encasquillada por acumulación de sulfato; un movimiento brusco podría partir el perno y sellar el acceso.
El encargado da un paso al costado, pegando la espalda al muro de hormigón húmedo y dejando expedito el marco de la entrada. Frente a Itsuki, la puerta de hierro muestra una ligera flexión en la chapa inferior, acompañada por el goteo constante de un químico verdoso y cáustico que se filtra desde el interior del depósito, corroyendo el suelo de cemento con un leve siseo que exige una resolución táctica inmediata para acceder a la zona de trabajo.
Junto a la pesada puerta de hierro reforzado del depósito, un encargado de logística de la Academia, de complexión encorvada y uniforme gris manchado de aceite, ajusta de forma compulsiva una abrazadera de su tabla de registro. La contracción rítmica de los músculos de sus mandíbulas y el micro-temblor en sus nudillos delatan una tensión física prolongada; el sudor baja por su sien en una trayectoria errática antes de ser absorbido por el cuello del chaleco. Al percibir los pasos amortiguados de Itsuki Senju, el hombre detiene de golpe su balanceo sobre los talones, desplazando el centro de gravedad hacia atrás y fijando sus ojos hundidos en la figura del shinobi con una respiración rápida y superficial.
—Las cajas de herramientas de reserva del ala norte... llegaron sin la capa protectora de aceite e infectadas de un hongo corrosivo por la filtración del nivel inferior —articula el encargado con tono monótono y seco, mientras sus dedos aprietan el borde del portapapeles hasta que la piel se le torna cetrina—. La tarea exige la desinfección química de las hojas, la remoción mecánica del óxido en los filos de corte y el ordenamiento por peso balístico en los estantes tres y cuatro. Si la humedad penetra la aleación de las shuriken de alta densidad antes del cambio de guardia, la corrosión las volverá inservibles para el entrenamiento. La llave del cerrojo primario está en la ranura, pero la bisagra inferior está encasquillada por acumulación de sulfato; un movimiento brusco podría partir el perno y sellar el acceso.
El encargado da un paso al costado, pegando la espalda al muro de hormigón húmedo y dejando expedito el marco de la entrada. Frente a Itsuki, la puerta de hierro muestra una ligera flexión en la chapa inferior, acompañada por el goteo constante de un químico verdoso y cáustico que se filtra desde el interior del depósito, corroyendo el suelo de cemento con un leve siseo que exige una resolución táctica inmediata para acceder a la zona de trabajo.