23-07-2026, 02:23 PM
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Verano 43, Año 150. Canal principal y puente cercano al Distrito Comercial de Konoha.
El calor del verano de Konoha no se limitaba a elevar la temperatura; pesaba sobre los hombros como una losa de plomo fundido. El aire, denso y saturado por una humedad agobiante, olía fuertemente a légamo estancado, a humedad de río y, de forma perturbadora, al rastro persistente y agrio de la pólvora quemada. Bajo la bóveda del viejo puente, la sombra ofrecía un respiro ilusorio: el calor irradiaba directamente desde los pilares de piedra agrietada, haciendo que el ambiente vibrara con espejismos de vapor que distorsionaban la orilla opuesta. El zumbido frenético e intermitente de las cigarras desde las ramas de los sauces cercanos competía con el goteo constante del sudor resbalando por la frente.
A pocos metros de la base de la estructura, acurrucado junto a una columna de contención de ladrillos oscurecidos por el hollín, se encontraba Genzo, un anciano barquero del canal. Sus manos nudosas temblaban visiblemente mientras intentaba cerrar una caja de herramientas de madera ajada. Su camisa de lino estaba completamente empapada de sudor, pegada a su espalda encorvada, y cada respiración que daba se escapaba en un silbido corto y nervioso. No paraba de mirar de reojo hacia la negrura de los huecos inferiores del puente, con los ojos inyectados en pánico y la piel brillante por la transpiración.
—¡Shinobi...! —exclamó el viejo con un hilo de voz, tragando saliva con dificultad al notar la presencia de Kyoshiro—. Menos mal que mandaron a alguien. Anoche... anoche volvió a pasar. Yo estaba amarrando mi bote cuando escuché ese silbido feo, como un siseo de mecha corta, seguido de un golpe seco que hizo temblar el agua del canal. Si miras bien los soportes de madera del fondo, vas a ver que el color ya no es el mismo... huele a azufre puro, muchacho. Alguien está jugando con fuego del malo aquí abajo, y si esa estructura cede con el tráfico del Distrito Comercial encima...
Genzo se detuvo abruptamente, soltando la caja de herramientas con un golpe sordo contra el barro y llevándose las manos temblorosas a la cabeza, incapaz de apartar la mirada de las marcas negras y calcinadas que se extendían como una mancha de tinta a lo largo de los cimientos del puente.
Verano 43, Año 150. Canal principal y puente cercano al Distrito Comercial de Konoha.
El calor del verano de Konoha no se limitaba a elevar la temperatura; pesaba sobre los hombros como una losa de plomo fundido. El aire, denso y saturado por una humedad agobiante, olía fuertemente a légamo estancado, a humedad de río y, de forma perturbadora, al rastro persistente y agrio de la pólvora quemada. Bajo la bóveda del viejo puente, la sombra ofrecía un respiro ilusorio: el calor irradiaba directamente desde los pilares de piedra agrietada, haciendo que el ambiente vibrara con espejismos de vapor que distorsionaban la orilla opuesta. El zumbido frenético e intermitente de las cigarras desde las ramas de los sauces cercanos competía con el goteo constante del sudor resbalando por la frente.
A pocos metros de la base de la estructura, acurrucado junto a una columna de contención de ladrillos oscurecidos por el hollín, se encontraba Genzo, un anciano barquero del canal. Sus manos nudosas temblaban visiblemente mientras intentaba cerrar una caja de herramientas de madera ajada. Su camisa de lino estaba completamente empapada de sudor, pegada a su espalda encorvada, y cada respiración que daba se escapaba en un silbido corto y nervioso. No paraba de mirar de reojo hacia la negrura de los huecos inferiores del puente, con los ojos inyectados en pánico y la piel brillante por la transpiración.
—¡Shinobi...! —exclamó el viejo con un hilo de voz, tragando saliva con dificultad al notar la presencia de Kyoshiro—. Menos mal que mandaron a alguien. Anoche... anoche volvió a pasar. Yo estaba amarrando mi bote cuando escuché ese silbido feo, como un siseo de mecha corta, seguido de un golpe seco que hizo temblar el agua del canal. Si miras bien los soportes de madera del fondo, vas a ver que el color ya no es el mismo... huele a azufre puro, muchacho. Alguien está jugando con fuego del malo aquí abajo, y si esa estructura cede con el tráfico del Distrito Comercial encima...
Genzo se detuvo abruptamente, soltando la caja de herramientas con un golpe sordo contra el barro y llevándose las manos temblorosas a la cabeza, incapaz de apartar la mirada de las marcas negras y calcinadas que se extendían como una mancha de tinta a lo largo de los cimientos del puente.
![[Imagen: Chat-GPT-Image-17-jun-2026-08-28-14.png]](https://i.ibb.co/HDBRczwq/Chat-GPT-Image-17-jun-2026-08-28-14.png)
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