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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato   ›   Hospitales   ›   [Misión Simple] [Misión Rango C] El domador de abejas
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[Misión Rango C] El domador de abejas
Kyōraku Senju
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 10
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra45(2)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud9
Velocidad14
Tenketsu9
Sigilo14
410
500
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16-07-2026, 09:44 AM
26 de Verano, Año 150 11:00 am
Alrededores del Hospital de Kiri


A La oficina de incidentes de Kirigakure comenzaron a llegar los primeros reportes poco después de aquella hora gris de la mañana.


Al principio no hablaron de ataques. Los primeros mensajes solo describían un sonido. Una vibración baja entre los canales, confundida al comienzo con el rumor del agua, el crujir de los puentes húmedos y el respirar metálico de las compuertas. Un zumbido lejano. Persistente. Tan uniforme que parecía venir de la propia niebla.


Después llegaron los gritos, desde el norte, sobre las cercanías del canal Mizuchi y los jardines del templo una masa oscura descendió entre los faroles apagados y las balaustradas húmedas. Los monjes interrumpieron rezos y plegarias cuando la nube cayó sobre ellos con una violencia impropia de criaturas tan pequeñas. Rostros, manos y cuellos recibieron las primeras picaduras. Las túnicas blancas se agitaron entre espasmos torpes. Los más jóvenes intentaron cubrir a los ancianos, pero el enjambre no obedecía al miedo ni a la compasión. Solo al movimiento. Solo al olor. Solo a una orden que nadie alcanzaba a escuchar. Las puertas del templo se cerraron desde dentro. El zumbido quedo afuera golpeando las puertas de madera y la piedra de la estructura.


Desde el oeste llegaron reportes de las residencias. Familias enteras abandonaron patios, corredores y lavaderos para refugiarse en sus casas. Ventanas cerradas a medias, respiraderos cubiertos con telas húmedas, niños arrastrados por sus madres hacia el interior. La nube chocaba contra los cristales con un sonido seco, repetido, casi paciente, como una tormenta viva. Como si cada abeja supiera que detrás de aquella barrera temblaba algo blando, caliente y vulnerable.


Desde el este, un halcón mensajero llego con las patas manchadas de cera y polvo. El distrito comercial había sido tomado por otra masa. Los toldos se hundieron bajo el peso del enjambre. Los vendedores abandonaron puestos, mercancías y cajas abiertas. Frutas dulces rodaron por el suelo. Frascos de aceite se quebraron sobre la piedra. Clientes y comerciantes quedaron encerrados en casetas estrechas, escuchando cómo miles de cuerpos diminutos raspaban las lonas desde fuera.


El peor reporte llego desde el sur, allí en una de las plazas de la aldea, no había edificios o estructuras que proporcionaran protección. La nube cayó sobre el espacio abierto como un manto dorado y negro, capaz de borrar una calle entera sin apagar la luz del día. Algunos aldeanos corrieron hacia los puentes. Otros tropezaron antes de alcanzarlos. Los niños lloraron en el suelo, cubriéndose la cabeza con ambos brazos mientras madres y transeúntes intentaban apartar la horda con manos desnudas. Fue inútil. El enjambre se abría y cerraba como humo, esquivando golpes, envolviendo rostros, buscando piel expuesta. Cada picadura traía otra nueva. Cada aguijón dejaba en el aire una señal química que enfurecía más a la nube de insectos.


Los menos afortunados ya no corrían. Permanecían tendidos sobre la piedra, con la piel hinchada y roja, los ojos llorosos, la respiración áspera y la boca húmeda de saliva espesa. El personal civil que intentó acercarse retrocedió al comprender que salvarlos implicaba entrar también en la nube.


En cuatro puntos distintos, el zumbido crecía. Las masas se extendían lentamente hacia el centro, agrandándose con cada minuto, cerrando calles, puentes y canales alrededor del Hospital Central. Si una sola de aquellas nubes alcanzaba sus inmediaciones, la catástrofe sería inmediata. Pacientes inmóviles. Heridos en recuperación. Ancianos. Niños. Salas llenas de cuerpos incapaces de correr. Y detrás de ellos, una aldea entera necesitando auxilio.


Los Jardines Botánicos confirmaron el robo antes del mediodía, varias colmenas experimentales, usadas para polinizar plantas medicinales, habían desaparecido durante la noche. Las cajas no habían sido rotas. Los sellos no habían sido forzados. Solo quedaban restos de humo gris, cera removida y un olor dulce, extraño, adherido a la madera como una firma.


El nombre surgió poco después, El Domador de Abejas, antiguo apicultor de los Jardines Botánicos. Expulsado años atrás por prácticas excéntricas, experimentos poco convencionales y una insistencia peligrosa en el uso de insectos con fines bélicos. Un hombre de humo, feromonas y rencores viejos. Cobarde en la presencia. Audaz en la distancia. Lo bastante inteligente para no necesitar estar donde el daño ocurría.


Sus motivos permanecían ocultos, aun así, Kirigakure no podía permitir que se amenazará contra la paz e integridad de la propia aldea. Por tal razón un shinobi fue requerido con urgencia. Su tarea, contener los focos, reducir el número de víctimas, impedir a toda costa que las nubes alcanzaran el Hospital Central y encontrar al Domador de Abejas antes de que el caos escalase a una escala mayor.

¿Qué haría Orion Hoshigaki como primera acción? ¿Dejaría a los aldeanos a su suerte? ¿Priorizaría encontrar al culpable para cortar el problema de raíz?


Mapa de la misión
[Imagen: Mapa-kiri.png]

Estado inicial y Mecánicas
- Cada cuadro pequeño son 2 metros x 2 metros
- El objetivo principal es encontrar al domador de abejas
- Un objetivo secundario es evitar que ningún enjambre alcance el hospital
- Cuatro nubes activas de abejas rodean al hospital central. Al final de cada turno crecerán en un nivel (1,2,3,4,5) en un radio de 2 metros si su reina no ha sido destruida.
- Para destruir los enjambres habrá que destruir a la abeja reina de cada enjambre mediante un jutsu/técnica del personaje tirando el dado 1d20+MDES con una clase de dificultad que asciende con cada nivel de enjambre (debiendo siempre sacar un resultado mayor): 4, 8, 12, 16 y 20. Si se utiliza un jutsu de área el enjambre podrá ser eliminado en totalidad si abarca el tamaño total del enjambre.
- Si encuentras al domador el crecimiento de los enjambres se detiene.


Contenido Oculto
El domador de Abejas se encontraría escondido en el Ahumadero, envuelto entre humos emanados al cielo mezclados y camuflados con el olor del pescado seco
[Imagen: Kyoraku-spirit.png]
Ficha de Kyōraku Senju

[Imagen: byakuya-signature.png]
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza35(2)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra50(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud10
Velocidad14
Tenketsu10
Sigilo10
385
415
Enlace al Post
17-07-2026, 09:25 AM
"Seiscientos doce, seiscientos trece, seiscientos catorce." La cuenta avanzaba al mismo ritmo que sus pasos pesados sobre la piedra húmeda de Kirigakure. Entre sus molares crujía un pequeño trozo de madera seca, mordido con esa costumbre que ya se había convertido en un ritual imposible de abandonar. El sabor áspero mantenía su respiración constante y sus pensamientos en orden.

Mientras el resto de la aldea respondía al pánico, Orión caminaba como si el caos no pudiera acelerar un corazón que había aprendido a latir al ritmo del mar. Sus enormes pies encontraban el camino sin vacilar, descendiendo por uno de los canales con la naturalidad de un Hoshigaki criado entre corrientes y mareas, dejando que el agua lo guiara hasta las cercanías del templo, donde el primer enjambre había hecho sonar su zumbido de guerra.

No necesitó levantar la voz ni detenerse a observar el desastre durante demasiado tiempo. Los monjes permanecían refugiados tras las gruesas puertas de madera mientras la nube golpeaba el exterior con una insistencia enfermiza. Sus fosas nasales se dilataron apenas un instante. La humedad, la piedra mojada y la sal quedaron ocultas bajo el intenso olor a polen, cera y miel que desprendían miles de abejas concentradas en un mismo lugar.

“Las abejas hacen demasiado ruido para esconder a un cobarde” Sin dejar de masticar la madera, sus ojos recorrieron el movimiento del enjambre. No observaba a los miles de insectos, sino el patrón que dibujaban. Esperó. Midió. Respiró. Solo cuando distinguió aquella abeja ligeramente mayor, alrededor de la cual el resto parecía girar con un orden casi perfecto, detuvo la cuenta en silencio. Su inmensa mano abandonó el bolsillo del chaleco y el kunai salió despedido con la violencia contenida de quien llevaba toda una vida lanzando herramientas sobre el mar. La hoja silbó entre el zumbido y atravesó el corazón del enjambre. Bastó un único impacto para romper la armonía de la nube, que comenzó a dispersarse en un caos desordenado mientras los insectos perdían la dirección que hasta ese momento los mantenía unidos.

Orión avanzó sin celebrar el resultado. Recuperó el kunai de entre la piedra húmeda con un movimiento simple y volvió a sujetarlo con firmeza. Masticó una vez más el pedazo de madera, dejó escapar una breve carcajada grave y elevó la vista hacia la torre de ventilación que dominaba buena parte de la zona. Si quería encontrar al responsable de aquel desastre, necesitaba una mejor perspectiva antes de que los restantes enjambres continuaran cerrando el cerco sobre la aldea. Sin perder un segundo, emprendió la marcha hacia ella con la misma calma que había mantenido desde el primer paso.

Resumen
Estadísticas de Orión
Orión
Estadísticas Generales
Fuerza
35 M: 2
Inteligencia
10 M: 1
Destreza
25 M: 2
Ctrl. Chakra
50 M: 3
Estadísticas Especiales
Salud
10
Tenketsu
10
Sigilo
10
Velocidad
14
Vida 385 Chakra 415 Reg. Chakra 40
✔Aprendida · 17-06-2026
◈Pasiva
✦Nivel: Cero
#ID: BUKI101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Las armas pueden ser utilizadas tanto para atacar como para defender, permitiendo bloquear o chocar contra otras armas en combate. Cada arma posee un Valor de Tamaño, que representa su peso, volumen e impacto: 1 para armas pequeñas, 2 para medianas y 3 para grandes. Este valor es fundamental para determinar cuántas armas puede empuñar o arrojar un usuario, según su fuerza o destreza, y se desarrollará con mayor detalle en sus respectivas técnicas.

Además, toda arma empleada en combate otorga un bono de daño adicional basado en su tamaño, el cual se suma a cualquier ofensiva que la utilice. Este daño extra refleja el poder físico del arma y se aplica tanto en ataques simples como en técnicas especiales, siempre que el usuario cumpla con los requisitos necesarios para empuñarla correctamente. Las armas más grandes ofrecen un mayor bono de daño que las más pequeñas, reforzando su presencia ofensiva dentro del combate.

Debido a que el Bukijutsu utiliza Armas con Munición, estos no poseen Coldown entre turnos.

✧Efecto
2 (MDES) de Daño (Pequeño) - 4 (MDES) de Daño (Mediano) - 6 (MDES) de Daño (Grandes)
✔Aprendida · 17-06-2026
◈Bukijutsu
✦Nivel: Cero
#ID: BUKI002R
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Las armas arrojadizas se utilizan en combate mediante el Modificador de Destreza, el cual determina cuántas armas pueden lanzarse simultáneamente. Cada arma tiene un Valor de Tamaño (1 para pequeñas, 2 para medianas y 3 para grandes), y el usuario podrá lanzar tantas armas como su destreza pueda cubrir, pagando el valor correspondiente por cada una. Todas las armas lanzadas pueden ser arrojadas al mismo tiempo, siempre que la suma de sus valores no supere el modificador del usuario. Esta mecánica permite realizar ofensivas variadas combinando múltiples proyectiles de diferentes tamaños y efectos.

Cuando dos armas arrojadizas con el mismo Valor de Tamaño colisionan en el aire, ambas se desvían de su curso, anulando sus trayectorias. Si se utilizan únicamente armas más pequeñas para intentar desviar una de mayor tamaño, estas deben superar de forma combinada el Valor de Tamaño del proyectil objetivo para tener éxito. Además, cada arma adicional utilizada en un lanzamiento aumenta en +1 el nivel del jutsu base, funcionando como si fueran mejoras aplicadas al ataque, y permitiendo acumular efectos especiales, bonificaciones o propiedades propias de las armas lanzadas. Esta combinación convierte los ataques arrojadizos en herramientas de gran versatilidad táctica.

Atención: Arrojar múltiples Armas aumenta los efectos del ataque y aumenta el nivel del Jutsu Base consumiendo las municiones del arma, pero esto conlleva a un sacrificio, ya que esto impide usar las Mejoras del Jutsu Arrojadizo.

✧Efecto
17,5 (FUE) de Daño - 10 (MFUE) de Rango - 2 (MDES) de Destreza para Valor de Tamaño
Orión llegó al templo identificó a la abeja reina y la abatió con un preciso lanzamiento de kunai, dispersando a las demás abejas. Recuperó su arma sin detenerse y emprendió el camino hacia la torre de ventilación para obtener una mejor perspectiva de la situación y localizar al responsable del ataque.
Tirada de dado= 18 + 2 (MDES)

[Imagen: l93r50D.png]

Hablo - Pienso
Kyōraku Senju
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 10
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra45(2)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud9
Velocidad14
Tenketsu9
Sigilo14
410
500
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18-07-2026, 08:57 PM
El kunai atravesó la nube como una línea oscura dentro de un cielo imposible.


El filo avanzó limpio hacia la abeja mas grande del enjambre, aquella silueta regordeta que sobresalía entre la masa dorada y negra con una torpeza demasiado evidente para un ojo atento. La punta del arma la alcanzó en pleno vuelo y la clavó contra una viga húmeda de madera, que sostenía uno de los laterales del templo

La reina quedó allí, Atravesada. Temblando. Un liquido verde, espeso y viscoso, asomó por los bordes del metal mientras sus patas se retorcían y las alas batían en espasmos intermitentes, cada vez mas débiles, cada vez menos capaces de sostener la voluntad del enjambre.


La nube respondió con violencia, se giró como si una orden desesperada hubiera recorrido todos aquellos cuerpos diminutos al mismo tiempo. El enjambre giró sobre si mismo, formó un vórtice oscuro y dorado, ascendió unos metros sobre los jardines del templo y luego descendió de golpe, estrellándose contra una de las paredes laterales del templo.


El impacto hizo temblar la estructura. Al interior, los monjes contuvieron el aliento. Nadie rezó en voz alta, los puños se apretaron y los cabezas bajaron cubriéndose instintivamente del retumbar de la madera.


Tras el golpe, las abejas perdieron su centro. Aquellos insectos que hasta entonces orbitaban con precisión comenzaron a chocar unos contra otros. Algunas cayeron sobre las piedras dando débiles tumbos. Otras golpearon faroles, ramas y aleros. Otras cuantas caían sobre los canales, siendo consumidas por el agua. El zumbido cambió de tono, primero bajó, como una cuerda cortada a medias. Luego se fragmentó en vibraciones menores, heridas y desiguales.


El núcleo que sostenía aquella masa había sido alcanzado y el zumbido ensordecedor producido por la fricción de las alas desapareció. Desde el interior del templo, algunos rostros aparecieron tras los cristales empañados. Monjes pálidos, manos apretadas, ojos aún llenos de miedo, observaron al shinobi que había roto la nube antes de que alcanzara sus puertas por segunda vez liberándolos de los aguijones.


Un punto del cerco había sido debilitado. Tres seguían creciendo y sumando componentes a sus huestes. Desde el Oeste, sobre las residencias, el zumbido ganaba volumen. La nube golpeaba ventanas y respiraderos con una paciencia cruel, como si entendiera que toda barrera terminaba cediendo si se insistía lo suficiente.

Desde el este, sobre el distrito comercial, los toldos empezaban a hundirse bajo el peso de miles de cuerpos. Los comerciantes gritaban desde dentro de casetas cerradas, atrapados entre mercancía derramada, puertas bloqueadas y el ruido constante de alas contra la lona.


Desde el sur, la plaza de la niebla continuaba siendo el peor foco. Allí no había muros suficientes, No había techos cercanos, no había refugio disponible. Algunos aldeanos, los más rápidos o los más desesperados, saltaron a los canales y descubrieron que el agua servía como una barrera que impedía el avance del enjambre. Otros no alcanzaron a hacerlo. Ancianos, niños y civiles heridos permanecían entre la piedra abierta, cubriéndose el rostro mientras centenas de aguijones encontraban carne expuesta, gritos y llanto.


De vuelta al norte, Orión recuperó su Kunai, el cuerpo de la reina se desprendió de la viga con un sonido viscoso y cayó sobre la piedra, dejando una mancha verde amarillenta que se abrió lentamente entre las grietas. El olor que liberó fue sutil al principio, miel fermentada, humo viejo, cera caliente y algo más. Un aroma punzante, artificial, todavía confuso para revelar una respuesta completa.


Al elevar la vista hacia la torre de ventilación, el Hoshigaki encontró una promesa de altura entre la bruma. Desde allí podía dominarse buena parte del distrito. Sus chimeneas, respiraderos y conductos parecían hechos para distribuir sustancias en el aire, para arrastrar humo sobre las calles, para convertir la niebla de Kirigakure en una herramienta.


Un pensamiento correcto, una respuesta lógica y evidente. Demasiado evidente. Orión avanzó hacia la torre mientras, a su espalda, los restos del enjambre del templo se dispersaban en grupos menores entre canales, jardines y techos húmedos.


La puerta cedió ante su empuje. Sin embargo, la torre no ofreció respuestas, por lo menos no las que buscaba el Hoshigaki. Ofreció una bienvenida de quien había anticipado su recorrido.


Un clic metálico resonó desde el interior. Breve y seco. El mecanismo oculto se activó antes de que el silencio terminara de asentarse. Desde las entrañas de la torre surgió una presión súbita, y una nube gris violácea estalló hacia afuera con violencia. Las ventanas reventaron. El gas escapó por la puerta recién abierta, por las rendijas laterales y por la parte superior de la estructura, ascendiendo en columnas torcidas antes de caer otra vez sobre la piedra como una nube enferma.

El olor golpeó primero, amargo y metálico, dulce de una forma incorrecta. No era el perfume vivo de las abejas, ni el aroma natural de la cera. Era una mezcla preparada con paciencia: humo, veneno, miel rancia y sustancias capaces de pudrir el aire antes de tocar los pulmones.


La humanidad de Orión quedo envuelta por el primer golpe de aquella nube.


En un lugar oscuro del distrito, lejos de la torre y lejos de la respuesta más obvia, una figura pequeña observo como el gas ascendía entre los edificios. Su boca permanecía cubierta por una tela blanca que escondía un rostro repulsivo.


- Jujuju… - El sonido fue desagradable, húmedo, casi satisfecho. – La princesa está en otro castillo…


El domador de abejas no era un combatiente admirable, no necesitaba serlo. Los reportes de inteligencia lo describían como un hombre de cuerpo frágil, baja estatura y anchura torpe. Un inteligente investigador expulsado por prácticas peligrosas con insectos, un antiguo miembro del clan Kodon que prefería trampas, venenos y distancia antes de cualquier intercambio limpio.


Cobarde, decían algunos. Desleal, decían otros. Pero nadie que hubiera leído su expediente lo llamaría estúpido. Su capacidad residía en su mente y en la destreza de debilitar a su oponente desde la distancia.

Mapa
[Imagen: Mapa-kiri-2.png]



Estado del distrito
- El enjambre norte, ubicado en las cercanías del templo, queda neutralizado, tras la destrucción de su reina. Remanentes de abejas se dispersan sin constituir un peligro adicional.
- La nube oeste en Residencias aumenta su diámetro avanzando hacia el hospital y desgasta la infraestructura con 25 de daño (75/100). Los aldeanos aún están a salvo.
- La nube este en Distrito comercial aumenta su diámetro avanzando hacia el hospital y desgasta la infraestructura con 25 de daño (75/100). Los aldeanos aún están a salvo.
- La nube sur en Plaza de la niebla aumenta su diámetro avanzando hacia el hospital, continúa siendo el foco más crítico. Civiles expuestos sufren los daños. 25 de daño a la población. (75/100)



Estado de Orion
- Efecto temporal infección Critica: -1 de Salud por turno de forma acumulativa. Efecto que podrá revertir tras encontrar el antídoto en manos del domador de abejas.


Mecanica de los Enjambres
- La tirada de dificultad para encontrar a la reina este turno para los enjambres es de 8 (debes sacar mas de 8). Un dado por cada enjambre que desees neutralizar


Contenido Oculto
En los interiores del Almacen de cera hay tres dispositivos de senbons que dispararan si alguien se dispone a entrar
[Imagen: Kyoraku-spirit.png]
Ficha de Kyōraku Senju

[Imagen: byakuya-signature.png]
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
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Generales
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Destreza25(2)
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19-07-2026, 01:46 PM
El clic metálico llegó una fracción de segundo antes que el desastre. Seco. Breve. El tipo de sonido que solo producen los mecanismos construidos para no fallar. Los ojos de Orión descendieron hacia el interior de la torre al mismo tiempo que el cuerpo comenzaba a girar por instinto, pero ya era tarde. Las ventanas estallaron hacia afuera y una violenta nube gris violácea inundó el recinto de golpe. El primer aliento le quemó la garganta, el segundo cerró su pecho y un sabor amargo, mezcla de metal, humo y miel corrompida, se aferró a su lengua. Tosió una sola vez. Entre sus colmillos la madera crujió con fuerza mientras soportaba el ardor que descendía lentamente hacia los pulmones. Aquello no era un accidente ni una simple bomba de humo. Era una trampa preparada para castigar al primero que creyera haber encontrado la respuesta fácil. Orión comprendió entonces que el Domador no pretendía detenerlo allí; solo comprar unos minutos más de ventaja.

El aire seguía raspándole la garganta. El dulzor rancio del gas permanecía adherido a cada respiración como una espina que se negaba a abandonar la carne. Orión no volvió la vista hacia la torre. Ya le había entregado demasiado tiempo a un edificio vacío. Entre los colmillos crujió otra vez el pequeño trozo de madera, lento, constante. El sabor seco le recordó que el cuerpo todavía respondía, que el dolor seguía siendo suyo y que, mientras lo fuera, todavía podía caminar.

No era la primera vez que el enemigo escogía el camino fácil. Nunca lo era. La guerra rara vez se parecía a los relatos donde dos hombres cruzaban miradas antes de decidir quién caería primero. La guerra era esto. Un cobarde escondido detrás de cientos de criaturas incapaces de comprender por qué mataban. Una trampa esperando al hombre correcto. Un veneno haciendo su trabajo mientras el responsable permanecía lejos del ruido. Orión no sintió rabia. La rabia siempre llegaba tarde. Solo aceptó que había seguido una corriente equivocada. “Hasta el mar empuja basura a la orilla.”

Descendió nuevamente hacia el canal. El agua recibió su peso con esa familiaridad que solo tienen los viejos amigos. Allí el cuerpo dejaba de parecer una roca y volvía a recordar por qué había nacido con branquias y colmillos. La corriente acompañó su marcha hasta las residencias. Desde lejos el zumbido ya no sonaba como insectos. Sonaba como lluvia golpeando un techo de madera durante una noche demasiado larga.

Las viviendas permanecían cerradas. Las ventanas vibraban bajo el golpeteo incesante de miles de alas. Algunas manos temblorosas apartaban apenas las cortinas para observar qué ocurría afuera. Rostros cansados, madres sujetando a sus hijos, ancianos abrazando el marco de las puertas como si la madera pudiera sostener también el miedo. Orión levantó una mano, apenas un gesto, suficiente para que varias miradas se encontraran con la suya.

- No abran. Manténganse juntos. Tiburón caza al enfermo... enjambre sin dueño vuelve al invierno.

No espero respuestas. No hacía falta ver cómo las telas volvían a cubrir las aberturas y cómo las sombras se alejaban lentamente de los cristales. Lo suyo siempre había sido eso. Proteger sin pedir reconocimiento. Dar tiempo. Regalar unos minutos más para que otros siguieran respirando.
Solo entonces observó el enjambre.

No buscó miles de cuerpos. Nunca había servido contar aquello que se movía sin dirección. Buscó el orden. El pequeño error dentro del caos. La criatura alrededor de la cual el resto encontraba sentido. Permaneció inmóvil. Respiró. Midió. Esperó. Creyó verla.

Los sellos se dibujaron en ambas manos, el chakra recorrió su brazo mientras sus fauces respondían al llamado. El agua abandonó su pecho convertida en un chorro comprimido, violento, nacido para perforar antes que empujar. Atravesó la nube arrancando cuerpos diminutos en su recorrido y terminó por impactar de lleno sobre la enorme abeja que sobresalía entre las demás. El insecto estalló contra la pared de una vivienda dejando una mancha espesa que descendió lentamente por la madera húmeda.

Durante un segundo el zumbido vaciló. Solo durante un segundo. La nube volvió a cerrarse sobre sí misma. Los huecos desaparecieron. Las trayectorias recuperaron el mismo dibujo enfermizo con el que habían llegado. Nada había terminado. La reina seguía viva en alguna parte. Orión observó el enjambre sin decepción. El error también formaba parte del camino. Como estudiante nunca había aprendido rápido; siempre necesitó equivocarse antes de comprender. Aquella abeja solo había sido otra respuesta incorrecta.

Sus ojos abandonaron finalmente la nube y descendieron hacia el viejo almacén de cera, aceites y especias. Un lugar donde la miel no llamaría la atención. Donde el olor de las colmenas podría confundirse con el trabajo diario. Donde un hombre expulsado por convivir con insectos encontraría un escondite mucho más lógico que una torre preparada para engañar curiosos.

No dudó. El mar le había enseñado que perseguir cada ola era una estupidez cuando existía una luna moviéndolas a todas. Con esa idea clavada en el pecho, volvió al agua. La corriente envolvió sus piernas mientras el gigantesco Hoshigaki se alejaba de las residencias. A su espalda quedaban familias encerradas, un enjambre todavía vivo y una promesa silenciosa. Delante, entre almacenes y canales, comenzaba la verdadera cacería.

Orión se detuvo frente al antiguo almacén sin disminuir el ritmo de su respiración. Si un hombre pretendía ocultar miel, cera o cualquier preparado relacionado con colmenas, difícilmente escogería un lugar donde esos olores llamaran la atención. Un almacén era distinto. Allí cualquier rastro podía confundirse con el trabajo cotidiano. Entre sus dientes volvió a crujir el pequeño trozo de madera antes de empujar la puerta con calma. No desenfundó otra arma ni levantó la guardia más de lo necesario. Primero debía escuchar. Luego oler. Solo entonces decidiría si aquel sitio escondía algo más que viejos recuerdos o si, por el contrario, el mar volvía a devolverle otra pista para seguir la corriente correcta. 
Resumen
✔Aprendida · 29-06-2026
◈Suiton
✦Nivel: 1
#ID: SUIT001R
◔Coste
45 de Chakra, 35 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario lanza un chorro de agua a presión desde la boca en línea recta, dirigido hacia su objetivo. La técnica se mantiene activa mientras el usuario continúe expulsando agua. El efecto de Empuje por Presión se acumula por cada turno en que el chorro impacte continuamente al mismo objetivo. Al finalizar, se calcula la cantidad total acumulada, y esta se utiliza para determinar tanto el desplazamiento del oponente como la potencia del impacto final.

Si el jutsu se mantiene activo por más de un turno, al finalizar puede considerarse como una fuente de agua disponible para la ejecución de otros jutsus Suiton.

✧Efecto
25 (CCK) de Daño - 15 (MCCK) de Rango
Daño:25
Rango: 15
Gasto de chakra: - 45
Vida: 365/365
Chakra: 390/435
Salud: 9/10
Orión cayó en la trampa de gas preparada en la torre de ventilación y, pese a los efectos del veneno, continuó la misión. Advirtió a los habitantes de las residencias que permanecieran resguardados mientras él iba tras el verdadero responsable. Intentó neutralizar el enjambre con un poderoso jutsu de agua, pero una mala tirada del dado lo llevó a confundir una abeja común con la reina, por lo que el ataque no logró dispersar la colonia. Comprendiendo que perder tiempo con el enjambre solo favorecería al enemigo, decidió dirigirse al antiguo almacén para continuar la búsqueda del Domador de Abejas.

[Imagen: l93r50D.png]

Hablo - Pienso
Kyōraku Senju
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 10
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra45(2)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud9
Velocidad14
Tenketsu9
Sigilo14
410
500
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23-07-2026, 05:48 PM
[Imagen: 292dbfbf-1ffc-4928-b585-0807d447526d.png]

El pequeño levantó la cabeza de entre los brazos de su madre. Ella lo sostenía con fuerza contra el pecho, apretando también a su hermano menor contra el otro costado. Tenia los ojos cerrados, la frente baja y el mentón hundido entre ambos cuerpos, como si pudiera volverlos invisibles solo con abrazarlo lo suficiente.

Pero el niño se removió, primero un hombro, luego una mano, después todo el cuerpo. Logró escapar del refugio materno y corrió hacia la ventana de la vivienda. Su madre extendió el brazo para sujetarlo de nuevo, pero los dedos rozaron apenas la tela de su ropa antes de perderlo.

- ¡No te acerques! – Susurró demasiado asustada para gritar.

El cristal estaba viejo y sucio, cubierto de tierra seca y humedad pegada en las esquinas. La calle apenas se distinguía al otro lado. El niño apoyó ambas manos contra el marco y movió la cabeza buscando un espacio limpio, una grieta de claridad entre las manchas.

Una sonrisa incrédula le abrió el rostro. Los ojos se le agrandaron. El miedo durante un instante dejo de existir - ¡MADRE! ¡MADRE! – Saltó junto a la ventana, señalando con tanta fuerza que la punta del dedo se dobló contra el vidrio.

– ¡Un monstruo azul vino a salvarnos! – La madre abrió los ojos no entendiendo a que se refería su hijo - ¡Como en las leyendas antiguas que cuenta la abuela Tomiko! - Replicó

El niño volvió la mirada hacia la calle, pegando la frente al cristal. Afuera, Orion atravesó la zona residencial como una criatura nacida del agua. El canal recibió su peso, lo impulso, lo sostuvo, y luego el chakra convirtió aquella corriente en una violencia precisa.

El chorro cruzó con fuerza la calle principal. Una lanza liquida que abrió un túnel limpio dentro del enjambre. Por donde pasó el zumbido se rompió. Alas, patas y fragmentos de cuerpos diminutos giraron dentro del vórtice junto con manchas verdes y viscosas, arrastradas por la presión del jutsu, la nube negra y dorada se abrió como tela rasgada.

Durante algunos segundos, las abejas perdieron forma. El sonido bajó. Las viviendas dejaron de temblar bajo la amenaza de los enemigos alados. Pero la reina no cayó, En el último instante, el insecto marcado en feromonas, con cierto aire a madera quemada y miel añeja, ascendió entre la masa, escapando por encima del eje del ataque. El agua despedazó parte del enjambre, atravesó la calle y reventó contra la madera húmeda de una vivienda cercana, pero el núcleo de aquella nube seguía vivo.

La reina, obligada a elevarse, perdió el control inmediato de la masa. Las abejas dejaron de golpear puertas y ventanas para reagruparse alrededor de ella, formando espirales torpes sobre la calle. El enjambre necesitaba recomponerse, recuperar dirección, volver a obedecer y eso requería tiempo.

Orión había fallado por poco, pero había comprado tiempo. Dentro de la casa, el niño siguió mirando con la boca entreabierta.

<<Tiburón caza al enfermo>>

Las palabras resonaron en la memoria infantil como si acabara de escuchar una leyenda nacer frente a sus ojos.

El niño volvió la mirada a su madre, decidido. Cerro el puño hacia ella como tomando un juramento. Había entendido su parte. Su misión individual. Su granito de arena para contribuir – Debemos mantenernos unidos – Corrió a abrazar a su madre en un gesto protector – Él se encargará del resto – Su tono denotaba confianza, no sabía el cómo ni el porqué, pero en su corazón no albergaba ni una pizca de duda.

El monstruo azul volvió al agua con una naturalidad imposible. Su cuerpo enorme se hundió en la corriente y avanzó hacia otra dirección, seguro, rápido, como si la aldea entera fuera un mapa que el río le susurraba al oído.

El almacén de cera, aceites y especias no recibió a Orión con más calidez que la Torre de Ventilación. La puerta cedió bajo su empuje y el interior respondió.

Tres dispositivos ocultos soltaron su carga al mismo tiempo. Un silbido fino rasgó el aire desde distintos ángulos, seguido por el brillo breve de agujas disparadas desde la penumbra.

Sebón, preparados y esperando. Pero Orión ya no entraba como había entrado en la torre. La trampa anterior le había costado aire, garganta y tiempo. No volvería a concederle al enemigo la misma cortesía. El Hoshigaki alcanzó a captar el sonido ondulante del hilo disparador al tensarse y liberarse; una vibración mínima, casi tragada por la humedad del almacén. Suficiente para el tiburón.

Mientras tanto, lejos del almacén, el distrito seguía cerrándose. Al este, el Distrito Comercial empezaba a ceder. Los toldos se hundían bajo el peso de cientos, quizá miles de cuerpos. Las casetas crujían. Algunos cierres improvisados se abrían por la presión de alas, aguijones y pánico acumulado.

Al sur, la Plaza de la Niebla se convertía en una escena cada vez más difícil de mirar. Decenas de aldeanos yacían sobre la piedra, cubiertos de picaduras, con la piel inflamada y la respiración pesada. Otros seguían acurrucados, levantando los brazos en un intento inútil por ahuyentar aquello que no podía golpearse como un enemigo común.

La nube del norte había caído. La de las residencias había sido contenida por unos instantes. Pero el este y el sur crecían, y cada segundo que pasaba acercaba el desastre al corazón del Hospital Central.

Mapa
[Imagen: Mapa-kiri-Recuperado-3.png]


Estado del distrito
- El Norte se encuentra fuera de peligro.
- La nube oeste en Residencias para su crecimiento, no afecta a la infraestructura este turno (75/100 de integridad física) Los aldeanos están aún a salvo. Tienes un nuevo fan.
- La nube este en Distrito comercial aumenta su diámetro avanzando hacia el hospital y desgasta la infraestructura con 50 de daño (25/100 de integridad fisica). Los aldeanos aún están a salvo.
- La nube sur en Plaza de la niebla aumenta su diámetro avanzando hacia el hospital, continúa siendo el foco más crítico. Civiles expuestos sufren los daños. 50 de daño a la población. (25/100) pocos aldeanos aun no son afectados, si sigue creciendo podría considerarse una tragedia de magnitudes importantes.

Estado de Orion
- Efecto temporal infección Critica: -1 de Salud por turno de forma acumulativa. Efecto que podrá revertir tras encontrar el antídoto en manos del domador de abejas.
- Para este turno deberás restar -2 Salud.

Situación en el Almacen de Cera
- Se libera el HIDE del turno anterior. Mi tirada de sigilo del post anterior fallo por lo cual ves/escuchas los tres dispositivos senbon activarse hacia ti, puedes reaccionar de cualquier manera para evitarlos. Son tres ataques distintos e individuales. Daño 10 Lesión -1 Sigilo -1 Si impactan (cada uno)
- El domador no se encuentra aquí.

Mecanica de los Enjambres
- La tirada de dificultad para encontrar a la reina este turno para los enjambres es de 12 (debes sacar más de12 pudiendo sumar el modificador de destreza).
[Imagen: Kyoraku-spirit.png]
Ficha de Kyōraku Senju

[Imagen: byakuya-signature.png]
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza35(2)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra50(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud10
Velocidad14
Tenketsu10
Sigilo10
385
415
Enlace al Post
25-07-2026, 01:07 PM
El almacén respondió incluso antes de que Orión terminara de cruzar el umbral. No fue un movimiento. No fue una respiración contenida entre las sombras. Fue un sonido. Un hilo tensándose con violencia, apenas un susurro metálico que cortó el silencio húmedo del edificio. Después llegó el clic. Breve. Preciso. El mismo lenguaje que había hablado la torre de ventilación instantes atrás. El Hoshigaki detuvo el paso sin pensarlo. La experiencia reciente todavía le quemaba los pulmones y el veneno seguía descendiendo lentamente por su cuerpo, recordándole que algunos errores solo podían cometerse una vez. Esta vez no avanzó confiado. Esta vez escuchó primero. Bastó aquella fracción de segundo para comprender que el enemigo no había preparado un escondite. Había preparado otra bienvenida.

Tres silbidos nacieron al mismo tiempo desde distintos rincones del almacén. Eran demasiado rápidos para verlos con claridad, pero no para ignorarlos. El primero atravesó el aire buscando su pecho. Orión alcanzó a girar el torso por puro instinto, reduciendo el blanco lo suficiente para evitar un impacto limpio. Aun así, el senbon encontró el hombro izquierdo y se clavó bajo el músculo con un pinchazo seco. El dolor fue breve. El ardor no. Una sensación caliente comenzó a extenderse lentamente por el brazo mientras la madera volvía a crujir entre sus colmillos. No retiró la aguja. No perdió tiempo mirándola. Solo aceptó el daño y siguió moviéndose.
El segundo proyectil apareció apenas un instante después. Los pies del Hoshigaki deslizaron sobre el suelo húmedo del almacén con la calma de quien ya entendía el ritmo del mecanismo. El senbon pasó rozando su cuello, levantando apenas un mechón de cabello antes de continuar hasta incrustarse contra una vieja estantería. La vibración del impacto recorrió la madera envejecida y luego volvió el silencio solo por un instante.

El tercer disparo llegó desde un ángulo distinto, buscando aprovechar el espacio que el segundo había obligado a abrir. La inmensa mano de Orión descendió hasta el chaleco casi por costumbre. El kunai abandonó sus dedos con un movimiento corto y limpio. Ambos metales chocaron en pleno vuelo. El sonido fue pequeño, pero suficiente para llenar el almacén vacío. El senbon cambió su trayectoria y terminó clavándose en una de las vigas superiores mientras el kunai giró varias veces antes de incrustarse contra el piso de madera.

Otra vez silencio. Un silencio pesado. Un silencio que ya no escondía mecanismos. Orión permaneció inmóvil durante algunos segundos. Respiró despacio pese al ardor que seguía castigando sus pulmones. Observó cada rincón del almacén sin acelerar el pulso. Barriles. Viejas estanterías. Cajas amontonadas. Rincones donde un hombre pequeño habría encontrado refugio. Olfateó el ambiente con calma, buscando algo diferente entre los olores propios del lugar, alguna presencia reciente, una respiración, un rastro que rompiera la monotonía del edificio. No encontró nada. Ninguna pisada. Ningún movimiento. Ninguna prueba de que el Domador continuara allí. Solo otra trampa perfectamente preparada para retrasar a quien decidiera seguir su rastro. La carcajada grave escapó apenas un instante. "El pez chico ensucia el agua para que nadie vea dónde nada."
✔Aprendida · 17-06-2026
◈Taijutsu
✦Nivel: 1
#ID: DEFE001R
◔Coste
20 de Chakra
▣Descripción

El usuario puede evadir por completo un ataque si logra moverse al menos 1 metro fuera de su trayectoria. En el caso de jutsus de área, deberá desplazarse una distancia mayor, suficiente para salir por completo del alcance del ataque.

Cada usuario posee un Potencial de Esquiva, calculado sumando sus modificadores de Destreza e Inteligencia. Este representa la capacidad del cuerpo para anticiparse y evadir ataques enemigos. La técnica básica de Esquiva permite evadir jutsus de Nivel 1 y consume 1 punto de Potencial de Esquiva por cada uso.

Existen mejoras que aumentan el nivel máximo de jutsus que la técnica puede esquivar. Cada nivel adicional de Esquiva incrementa en 1 el costo de Potencial de Esquiva por uso, por lo que el costo de utilizar Esquiva siempre será igual al nivel actual de la técnica. Si el usuario no dispone del Potencial suficiente para pagar dicho costo, no podrá realizar la esquiva.

En otras palabras, una Esquiva de Nivel 1 consume 1 punto de Potencial de Esquiva, una Esquiva de Nivel 2 consume 2 puntos, una Esquiva de Nivel 3 consume 3 puntos, y así sucesivamente. Esquivar una técnica de Nivel 0 también consume 1 punto, ya que el costo depende del nivel de la técnica de Esquiva utilizada y no del nivel del jutsu que se está evadiendo.

Aclaración: Una vez realizada una Esquiva en el turno, se podrá esquivar tantas veces como el Potencial de Esquiva lo permita. El Potencial de Esquiva del usuario se reinicia en conjunto al Coldown de la técnica. Las mejoras que aumentan la Velocidad NO aumentan el nivel del jutsu que pueden esquivar, por lo que tampoco disminuyen puntos del Potencial de Esquiva al utilizar dichas mejoras.

✧Efecto
3 (MDES+MINT) de Potencial de Esquiva
✔Aprendida · 17-06-2026
◈Bukijutsu
✦Nivel: Cero
#ID: BUKI002R
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Las armas arrojadizas se utilizan en combate mediante el Modificador de Destreza, el cual determina cuántas armas pueden lanzarse simultáneamente. Cada arma tiene un Valor de Tamaño (1 para pequeñas, 2 para medianas y 3 para grandes), y el usuario podrá lanzar tantas armas como su destreza pueda cubrir, pagando el valor correspondiente por cada una. Todas las armas lanzadas pueden ser arrojadas al mismo tiempo, siempre que la suma de sus valores no supere el modificador del usuario. Esta mecánica permite realizar ofensivas variadas combinando múltiples proyectiles de diferentes tamaños y efectos.

Cuando dos armas arrojadizas con el mismo Valor de Tamaño colisionan en el aire, ambas se desvían de su curso, anulando sus trayectorias. Si se utilizan únicamente armas más pequeñas para intentar desviar una de mayor tamaño, estas deben superar de forma combinada el Valor de Tamaño del proyectil objetivo para tener éxito. Además, cada arma adicional utilizada en un lanzamiento aumenta en +1 el nivel del jutsu base, funcionando como si fueran mejoras aplicadas al ataque, y permitiendo acumular efectos especiales, bonificaciones o propiedades propias de las armas lanzadas. Esta combinación convierte los ataques arrojadizos en herramientas de gran versatilidad táctica.

Atención: Arrojar múltiples Armas aumenta los efectos del ataque y aumenta el nivel del Jutsu Base consumiendo las municiones del arma, pero esto conlleva a un sacrificio, ya que esto impide usar las Mejoras del Jutsu Arrojadizo.

✧Efecto
17,5 (FUE) de Daño - 10 (MFUE) de Rango - 2 (MDES) de Destreza para Valor de Tamaño

Recuperó el kunai del suelo mientras el hombro comenzaba a resentirse bajo el efecto del senbon. No valía la pena registrar un edificio que ya había respondido a su pregunta. Si el responsable hubiese permanecido allí, habría aprovechado el primer impacto para rematar el trabajo. En cambio solo había encontrado mecanismos, ausencia y tiempo perdido. El Domador seguía obligándolo a perseguir sombras.

Sin detenerse más de lo necesario, abandonó el almacén y regresó a los canales. El agua envolvió nuevamente sus piernas con esa familiaridad que siempre encontraba en ella. El zumbido del Distrito Comercial era distinto. Más grave. Más compacto. Miles de alas cubrían los toldos y las fachadas como una tormenta suspendida sobre las calles. Orión permaneció inmóvil durante un instante, observando el movimiento del enjambre. No buscaba una abeja entre miles; buscaba romper el orden que mantenía unida aquella masa viva. Inspiró profundamente, aunque el veneno volvió a rasparle la garganta, y el chakra recorrió su cuerpo hasta reunirse en su pecho. Con un movimiento seco expulsó una violenta ola de agua que avanzó en línea recta, atravesando la nube con la fuerza suficiente para barrer cientos de abejas en su recorrido. El impacto busco abrir un enorme vacío dentro del enjambre y el agua cayó sobre las calles, tejados y puestos comerciales, empapando cuanto encontró a su paso y dejando múltiples fuentes de agua dispersas sobre el terreno. Durante un breve instante creyó haber obligado a las abejas a marcharse, pero un acceso de tos quebró su respiración justo cuando intentaba seguir su movimiento. Sus ojos perdieron aquella diminuta referencia del enjambre. No se quedaria a comprobar si las abejas sobrevivieron. Orión dejó escapar el aire lentamente. El jutsu había ganado algunos segundos, pero el verdadero corazón de aquella nube permanecía oculto. No insistió. Cada instante que dedicaba a perseguir abejas era un instante más que el Domador utilizaba para alejarse.
✔Aprendida · 18-06-2026
◈Suiton
✦Nivel: Cero
#ID: HOSH003R
◔Coste
20 de Chakra
▣Descripción

El usuario escupe una poderosa ola de agua que avanza violentamente hacia el frente, barriendo con todo en una trayectoria recta. La embestida genera un fuerte impacto capaz de desplazar a los enemigos con violencia, desestabilizando formaciones enteras. El desplazamiento de los enemigos se mide desde el punto donde se encuentra el usuario hasta el final del alcance del jutsu, lo que significa que todos aquellos atrapados serán arrastrados hasta el borde final de la técnica, siempre que no logren resistirla.

Además de su uso ofensivo, esta técnica deja múltiples fuentes de agua sobre el terreno, dependiendo del nivel de control de chakra del usuario. Un shinobi con gran dominio puede llegar a inundar parcialmente el área con una sola ejecución, lo que facilita la preparación del entorno para futuras técnicas Suiton. Si en el campo se acumulan 10 fuentes de agua generadas por este u otros jutsus, se considera que el terreno está completamente inundado, otorgando todas las ventajas del combate acuático. Gracias a esta dualidad entre fuerza bruta y manipulación del entorno, esta técnica es una de las herramientas más versátiles y estratégicas del repertorio Hoshigaki.

✧Efecto
3 (MCCK) de Fuentes de Agua - 15 (MCCK) de Rango

No hubo frustración. Solo una respiración larga. Después otra. Había pasado demasiado tiempo persiguiendo abejas cuando el verdadero enemigo llevaba varios movimientos de ventaja. El Domador no defendía sus enjambres. Los sacrificaba si era necesario. Todo aquel caos tenía un único propósito, retrasar al shinobi el tiempo suficiente para desaparecer. Entonces levantó la vista hacia los muelles. Las embarcaciones balanceándose suavemente sobre el agua, las salidas naturales hacia el mar y los estrechos canales formaban una ruta demasiado evidente para cualquiera que necesitara escapar sin ser visto. Un hombre que había preparado dos escondites falsos también habría preparado su retirada.

La madera volvió a romperse entre sus colmillos. No necesitó pensarlo más. Se dejó caer otra vez sobre la corriente y comenzó a nadar hacia los muelles. Si el Domador pretendía abandonar Kirigakure aprovechando el caos, solo existía un lugar donde el mar terminaría cruzando su camino con el de un tiburón.
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Vida: 355/365
Chakra: 350/435
Salud 7/10
Velocidad 13/14
Sigilo 9/10

[Imagen: l93r50D.png]

Hablo - Pienso
Kyōraku Senju
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 10
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra45(2)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud9
Velocidad14
Tenketsu9
Sigilo14
410
500
Enlace al Post
28-07-2026, 02:37 PM
Última modificación: 28-07-2026, 02:38 PM por Kyōraku Senju.
El senbon clavado en el hombro de Orión dejo un ardor lento bajo la piel. No era suficiente para detener el empuje y determinación del Hoshigaki que sin vacilación volvía al agua con una agilidad impropia de un cuerpo tan enorme, hundiéndose en la corriente como si la ciudad entera le ofreciera un camino secreto bajo sus calles.

El distrito comercial sería el próximo lugar donde Orion centraría su atención. El jutsu atravesó la nube como una mandíbula liquida. Cientos de abejas desaparecieron bajo la presión del agua, arrastradas entre alas rotas, cuerpos verdes y miel amarga. Los toldos, las calles y los puestos quedaron empapados bajo una lluvia brusca que apagó parte del zumbido y permitió que algunos comerciantes atrapados respiraran por primera vez en varios minutos.

Para su infortunio el potente chorro de agua carecía de precisión. El insecto marcado eludió la embestida en el último instante, ocultándose entre miles de cuerpos que giraron a su alrededor con movimientos zigzagueantes, como una muralla viva dispuesta a sacrificar parte de si misma para proteger el núcleo.

Durante un momento el enjambre perdió forma. Luego volvió a cerrarse, no con la misma fuerza ni con el mismo número, pero sí con la misma devoción enferma hacia una voluntad que seguía hablando desde lejos.

Orion no insistió, la corriente lo recibió nuevamente con familiaridad. Bajo la superficie el mundo hablaba un idioma distinto. Uno que Orion reconocía con facilidad. Las vibraciones contra los pilotes, madera húmeda, cadenas tensas sostenidas por el peso del agua, cascos de embarcaciones golpeando despacio contra la orilla. Si alguien intentaba huir de Kirigakure el mar parecía la respuesta natural.

Pero aquel día, los muelles no se movían con la intención de una fuga. Las barcas permanecían atadas. Algunas cubiertas con Lonas mientras otras permanecían vacías. Los amarres seguían firmes en una zona que ya estaba en su totalidad evacuada ante los reportes de enjambres iniciales en el norte y en el este del distrito.

El puerto olía a sal, pescado, cuerda mojada y madera vieja, pero nada más. No había remos abandonados con prisa, ni carga recién movida, ni huellas frescas descendiendo hacia una embarcación lista para partir.

En la distancia, una nube negra interrumpió la quietud de los muelles, y un hilo turbio proveniente desde el sur, aceitoso, arrastrado por un desagüe lateral al canal apareció. Cera caliente, miel rancia y humo de madera. El misme perfume enfermo que había manchado la abeja reina del templo. El mismo fondo dulzón escondido dentro del gas de la torre de ventilación.

Pero allí no llegaba del todo disfrazado, aparecía con mas fuerza, mas natural, mezclado con el olor legitimo de pescado seco, sal y brasas.

El rastro vino desde el ahumadero. A la distancia, la construcción respiraba humo bajo, espeso y constante. Nada extraño para un edificio destinado a secar pescado y carne. Nada sospechoso que llamara la atención durante una mañana normal en el distrito hídrico de Kiri.

Precisamente por eso era perfecto, sobre su techo, las chimeneas soltaron columnas grises que ascendieron lentamente antes de romperse contra la niebla. El olor de madera quemada y pescado salado cubría cualquier cosa. Bajo esa mascara cotidiana, las feromonas podían mezclarse con el aire, viajar por los canales, alcanzar las calles y ordenar a los enjambres sin delatar su origen.

Una de las chimeneas soltó otra bocanada, mas oscura y mas espesa que las primeras. Entonces los enjambres respondieron, en el este, la nube de insectos debilitado por el agua recupero dirección. La masa del oeste volvió a presionar contra las residencias. Al sur, la plaza de la niebla se encontraba en completa devastación y su panorama desolador.

Los enjambres seguían creciendo, la población aun no se encontraba segura y con el paso del tiempo el domador se acercaba cada vez más a su objetivo.

Localización del Domador de Abejas
- Se revela el HIDE del primer turno donde se especifica que el domador se encuentra escondido en el el Ahumadero

Mapa
[Imagen: Mapa-kiri-5.jpg]

Estado del Distrito
- El Norte se encuentra fuera de peligro.
- La nube oeste en Residencias aumenta su diámetro avanzando hacia el hospital y desgasta la infraestructura con 50 de daño (25/100 de integridad física) Los aldeanos están aún a salvo.
- La nube este en Distrito comercial Para su crecimiento, No afectando la infraestructura este turno (25/100 de integridad fisica). Los aldeanos aún están a salvo.
- La nube sur en Plaza de la niebla aumenta su diámetro avanzando hacia el hospital, La plaza ha caído. La población se encuentra comprometida en su totalidad y algunos están severamente afectados.

Estado de Orion
- Efecto temporal infección Critica: -1 de Salud por turno de forma acumulativa. Efecto que podrá revertir tras encontrar el antídoto en manos del domador de abejas.
- Para este turno deberás restar -3 Salud.

Mecánica de los enjambres
- La tirada de dificultad para encontrar a la reina este turno para los enjambres es de 12 (Enjambre del distrito comercial) 16 (Enjambre de la plaza) 8 (Enjambre de las Residencias).
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza35(2)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra50(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud10
Velocidad14
Tenketsu10
Sigilo10
385
415
Enlace al Post
28-07-2026, 08:33 PM
Orión permaneció inmóvil apenas un instante. Los muelles no mostraban señales de una huida precipitada. Las embarcaciones continuaban amarradas, las cuerdas seguían tensas y el agua golpeaba los cascos con la misma cadencia tranquila de siempre. Ningún remo abandonado. Ninguna carga desplazada con urgencia. Ninguna marca reciente que condujera hasta una embarcación preparada para partir. Fue entonces cuando dejó de mirar. Y comenzó a oler.

Un hilo aceitoso descendía lentamente desde un desagüe lateral hasta mezclarse con el canal. Cerró los ojos apenas un instante. Cera caliente. Miel rancia. Humo de madera. El mismo olor que había quedado impregnado sobre la abeja reina del templo. El mismo fondo enfermizo que había sobrevivido entre el gas liberado por la torre de ventilación. No era una coincidencia. La corriente no nacía en los muelles. Venía de más arriba.

Su mirada encontró el ahumadero. Las chimeneas respiraban un humo espeso que se confundía con la niebla de Kirigakure. Aquel lugar llevaba años ocultando el olor del pescado, la sal y la madera quemada. Era el escondite perfecto. Allí las feromonas podían viajar mezcladas con el humo sin despertar sospechas. Allí el Domador podía controlar sus enjambres sin necesidad de mostrarse.

Orión no cambió de dirección inmediatamente. El Distrito Comercial seguía luchando por mantenerse en pie y cada segundo que aquel enjambre permaneciera organizado acercaba un poco más el desastre al Hospital. Inspiró con dificultad; el veneno volvió a arañarle la garganta, pero no detuvo el flujo de chakra. El agua del pecho respondió de inmediato. Una enorme masa surgió frente a él y fue expulsada con violencia calle arriba, atravesando el enjambre en toda su amplitud. La embestida barrió cientos de abejas, empapó alas, tejados y toldos, arrancó parte de la formación y dejó múltiples cuerpos extendidos por todo el distrito. Durante unos instantes el zumbido perdió fuerza y la nube dejó de avanzar, obligada a reorganizarse entre el peso del agua y el caos de su propia formación. Orion no solo atravesó esa nube sino que el chorro fue tan extenso que devoró el enjambre que azotaba la plaza. 
✔Aprendida · 29-06-2026
◈Suiton
✦Nivel: 1
#ID: SUIT001R
◔Coste
45 de Chakra, 35 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario lanza un chorro de agua a presión desde la boca en línea recta, dirigido hacia su objetivo. La técnica se mantiene activa mientras el usuario continúe expulsando agua. El efecto de Empuje por Presión se acumula por cada turno en que el chorro impacte continuamente al mismo objetivo. Al finalizar, se calcula la cantidad total acumulada, y esta se utiliza para determinar tanto el desplazamiento del oponente como la potencia del impacto final.

Si el jutsu se mantiene activo por más de un turno, al finalizar puede considerarse como una fuente de agua disponible para la ejecución de otros jutsus Suiton.

✧Efecto
25 (CCK) de Daño - 15 (MCCK) de Rango
✔Aprendida · 10-07-2026
◈Mejora
✦Nivel: 2
#ID: SUIT106M
◔Coste
30 de Chakra
▣Descripción

Gracias a un control más preciso del chakra, el usuario extiende la distancia máxima a la que puede lanzar el chorro de agua.

✧Efecto
9 (MCCK) de Rango
✔Aprendida · 10-07-2026
◈Mejora
✦Nivel: 1
#ID: SUIT105M
◔Coste
20 de Chakra
▣Descripción

Gracias a un control más preciso del chakra, el usuario extiende la distancia máxima a la que puede lanzar el chorro de agua.

✧Efecto
6 (MCCK) de Rango
✔Aprendida · 10-07-2026
◈Mejora
✦Nivel: Cero
#ID: SUIT104M
◔Coste
10 de Chakra
▣Descripción

Gracias a un control más preciso del chakra, el usuario extiende la distancia máxima a la que puede lanzar el chorro de agua.

✧Efecto
3 (MCCK) de Rango
Gasto de chakra -105
Daño: 25
Rango: 33m
Tirada de dado 16
Era suficiente. Orión no volvió la vista para comprobar el resultado. Ya no necesitaba perseguir otra reina. Había encontrado al hombre que les daba órdenes. La madera volvió a crujir entre sus dientes. Sin decir una palabra más, el Hoshigaki descendió nuevamente al canal y dejó que la corriente lo condujera hacia el ahumadero, donde por fin todas las pistas convergían en un único destino.
Vida: 355/365
Chakra: 245/435
Salud: 4/10
Velocidad: 13/14
Sigilo 9/10

[Imagen: l93r50D.png]

Hablo - Pienso
Narrador Tenseigan-kun
Rango Staff
Clan Senju
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo14
355
280
Enlace al Post
04-08-2026, 01:59 PM
El aire dentro del Ahumadero ha dejado de ser el refugio cotidiano de los pescadores para convertirse en el pulmón de una pesadilla
La densidad del humo grisáceo, cargado con el residuo del pescado seco y la sal, se entrelaza ahora con ese perfume enfermo de miel rancia y feromonas que ha guiado el rastro desde los canales

En el centro de este microcosmos de cera y ceniza, el zumbido ya no es una amenaza lejana; es una vibración mecánica que emana de un complejo sistema de fuelles y tuberías que inyectan el veneno directamente hacia las chimeneas superiores

De espaldas a la entrada, una figura pequeña y encorvada manipula el mecanismo con una devoción casi religiosa
El Domador de Abejas, con su máscara blanca ocultando un rostro marcado por años de experimentos prohibidos, parece no notar —o quizás simplemente ignora— cómo la luz de la tormenta se filtra por el umbral recién abierto

Sus dedos, pegajosos por la cera y el polen artificial, se mueven con la agilidad de quien prefiere el sigilo de las sombras antes que un intercambio limpio

Sobre la mesa de trabajo, entre frascos de reactivos y restos de colmenas experimentales, brilla un pequeño vial con un líquido traslúcido: el antídoto
Es la única promesa de alivio para una garganta que arde y una infección crítica que sigue restando fuerzas a cada segundo que pasa

—"El mar siempre termina devolviendo lo que no le pertenece" —murmura el Domador sin girarse, su voz filtrada por la tela blanca suena húmeda y satisfecha, como un eco de las palabras que el destino parece haber escrito en las paredes de Kirigakure

—"Pero el humo... el humo se queda en los pulmones mucho después de que la hoguera se apaga."

A lo lejos, el zumbido de los enjambres en la Plaza de la Niebla y el Distrito Comercial parece ganar una nueva y violenta dirección bajo las órdenes de la chimenea principal

El Hospital Central aguarda, vulnerable, mientras el núcleo de toda esta devastación permanece aquí, a pocos pasos, bajo el peso de una sombra azul que se proyecta inmensa sobre la madera vieja del almacén

La cacería ha terminado de cerrarse sobre su objetivo, y el próximo movimiento decidirá si la aldea despierta de este sueño de aguijones o si el silencio será definitivo
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza35(2)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra50(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud10
Velocidad14
Tenketsu10
Sigilo10
385
415
Enlace al Post
04-08-2026, 04:31 PM
El humo lo recibió antes que cualquier palabra. Apenas cruzó el umbral del ahumadero, el aire volvió a cerrarse sobre su garganta con la misma mezcla enfermiza que había perseguido desde el templo. Miel rancia. Cera caliente. Madera quemada. Feromonas. Allí ya no se ocultaban detrás de la niebla ni viajaban mezcladas con el viento; nacían directamente de aquellas paredes. Cada respiración era más pesada que la anterior. El veneno seguía abriéndose camino por su cuerpo, el senbon continuaba incrustado en el hombro y el pecho comenzaba a doler con una intensidad que ni siquiera el sabor seco de la madera entre sus colmillos conseguía ocultar. Aun así, Orión avanzó. Un paso. Después otro. Sin acelerar. Sin vacilar.

El interior del edificio no se parecía a un simple ahumadero. Era un mecanismo completo. Los fuelles respiraban con un ritmo constante, empujando el humo hacia un entramado de tuberías que ascendía hasta las chimeneas superiores. Sobre las mesas descansaban colmenas abiertas, fragmentos de panales, recipientes cubiertos por una fina película de cera y pequeños frascos donde líquidos espesos reflejaban la luz de las brasas. No era un refugio improvisado. Era un laboratorio oculto bajo la apariencia de un oficio cotidiano. Todo cuanto había encontrado durante la misión terminaba desembocando allí. La abeja reina del templo. El gas de la torre de ventilación. El rastro aceitoso que descendía por el desagüe hasta los canales. Cada pista había sido una corriente distinta llevando inevitablemente al mismo lugar.
Entonces lo vio.

La figura permanecía de espaldas, pequeña, encorvada, moviendo las manos sobre el mecanismo con una serenidad inquietante. No necesitaba contemplar su rostro para reconocer que aquel hombre era el origen de todo. Mientras las calles de Kirigakure se llenaban de gritos, mientras los comerciantes permanecían atrapados y la Plaza de la Niebla se convertía en un escenario de desesperación, él continuaba trabajando con la misma devoción meticulosa de un artesano satisfecho con su obra. No había prisa en sus movimientos. Solo rutina.

Los enormes ojos del Hoshigaki abandonaron lentamente la espalda del hombre y descendieron sobre la mesa de trabajo. Entre frascos, herramientas y restos de colmenas descansaba un pequeño vial de cristal. El líquido transparente que contenía parecía insignificante frente a todo el caos que llenaba la aldea, pero Orión comprendió inmediatamente su importancia. El antídoto. La única promesa para el veneno que lentamente consumía su cuerpo y, quizá, la diferencia entre regresar caminando o no hacerlo jamás. No sintió alivio por haber llegado. Tampoco satisfacción.

Solo una calma pesada, semejante a la que precede una tormenta sobre el océano. Había recorrido media aldea contando cada paso. Había seguido rastros que desaparecían entre la niebla. Había respirado humo, soportado trampas, atravesado enjambres y fallado más de una vez. Cada error lo había obligado a pensar de nuevo. Cada desvío lo había acercado un poco más a aquel lugar. El mar nunca conducía en línea recta hasta su destino. Siempre obligaba a rodear arrecifes antes de alcanzar aguas profundas. Entre sus dientes, el último fragmento de madera terminó por partirse. El pequeño chasquido rompió el silencio del ahumadero. Orión levantó despacio la mirada.

Por primera vez desde que comenzó la misión dejó de observar el escenario para concentrarse únicamente en el hombre que tenía delante. Ya no había enjambres que perseguir. Ya no quedaban falsas pistas ni edificios vacíos. Solo el responsable de cada picadura, de cada grito y de cada respiración robada por aquel humo. El aire volvió a faltarle. Una tos seca sacudió brevemente su pecho antes de extinguirse. El veneno seguía allí, reclamando cada vez más espacio dentro de su cuerpo, recordándole que el tiempo comenzaba a agotarse. Sin embargo, sus pies no retrocedieron. Continuaron avanzando con la misma firmeza con la que habían recorrido los canales desde el primer momento.

-El mar...

La voz salió grave, desgastada por el humo y el cansancio.

-siempre devuelve aquello que intentan esconder en sus profundidades.

El suelo crujió bajo el peso del Hoshigaki mientras su enorme sombra terminaba de cubrir el taller. Afuera, el zumbido de los enjambres todavía seguía vivo, pero por primera vez desde que comenzó aquella pesadilla ya no parecía infinito. Todo conducía hasta ese instante. Todo el camino recorrido desembocaba allí. 

El Domador apenas alcanzó a mover una de las palancas del mecanismo antes de sentir el peso de una sombra caer sobre él. No hubo un intercambio de palabras ni una demostración de fuerza innecesaria. Orión avanzó con la misma calma con la que había recorrido toda la aldea y, cuando la distancia desapareció por completo, una de sus enormes manos sujetó con firmeza la muñeca del hombre, apartándola definitivamente de los fuelles y las tuberías. El intento de resistencia duró apenas un instante. El Hoshigaki desvió el brazo hacia atrás con un movimiento seco, obligándolo a perder el equilibrio, mientras la otra mano lo sujetaba por la nuca y lo derribaba contra el suelo de madera. El impacto resonó por todo el ahumadero. El pequeño cuerpo del antiguo apicultor quedó inmovilizado bajo el peso de un hombre que parecía una roca surgida del fondo del mar. No hubo golpes de más. No hubo ira. Solo la fuerza justa para impedir cualquier movimiento.

-El mar no castiga... solo deja de darte dónde nadar.

Sin apartar la presión de su brazo, Orión retiró lentamente las manos del mecanismo que alimentaba las chimeneas. El humo comenzó a perder intensidad y los fuelles dejaron de respirar con aquella cadencia artificial. Después tomó el pequeño vial de cristal de la mesa de trabajo y lo guardó con cuidado antes de sacar un tramo de cuerda de su equipo. Con movimientos tranquilos aseguró ambas muñecas del Domador a la espalda y terminó de inmovilizarlo contra uno de los gruesos pilares del ahumadero. Solo cuando comprobó que ya no existía posibilidad alguna de escapar permitió que el cansancio alcanzara su cuerpo. Sus pulmones volvieron a arder, el veneno reclamó nuevamente su lugar y, apoyando una mano sobre la pared de madera, dejó escapar una respiración larga y pesada. La cacería había terminado. El resto ya no dependía del tiburón, sino de la justicia de Kirigakure, solo quedaban las obreras que hacían estragos en las calles. 

El último zumbido murió mucho antes que el silencio. No ocurrió de golpe. Primero fueron pequeños huecos entre el sonido. Después alas perdiendo dirección. En distintos rincones de Kirigakure las nubes comenzaron a romperse como bancos de peces cuando desaparece el depredador que las empujaba. Las abejas descendieron sobre tejados, canales y calles empedradas sin encontrar una nueva orden que obedecer. Algunas regresaron lentamente hacia las colmenas improvisadas. Otras simplemente quedaron inmóviles, agotadas, mientras el humo que había dominado el cielo comenzaba a disiparse junto con la niebla de la tarde.

Las chimeneas del ahumadero dejaron de respirar aquel perfume enfermizo que había recorrido la aldea durante horas. El olor a miel rancia fue desapareciendo poco a poco, sustituido otra vez por la sal, el pescado seco y la humedad permanente de Kirigakure. Por primera vez desde que todo había comenzado, el aire volvía a pertenecer a la aldea y no al miedo.

Orión permaneció inmóvil varios segundos antes de acercarse lentamente a la mesa de trabajo. Sus dedos rodearon el pequeño vial de cristal con una firmeza que apenas ocultaba el temblor provocado por el veneno. El líquido transparente osciló dentro del recipiente mientras lo observaba unos instantes. Tan pequeño. Tan sencillo. Resultaba extraño pensar que toda una ciudad hubiera dependido de algo que cabía en la palma de una mano. Sin demorarse más, retiró el tapón y bebió el contenido de un solo trago.

El alivio no fue inmediato. El ardor continuó recorriendo su garganta durante algunos instantes, pero poco a poco aquella sensación comenzó a retirarse, como una marea que finalmente aceptaba regresar al océano. La respiración volvió a encontrar profundidad. El peso sobre el pecho disminuyó. No desapareció el cansancio. Ese permanecería mucho más tiempo. Pero el cuerpo dejó de luchar contra sí mismo. Solo entonces permitió que los hombros descendieran. La aguja seguía incrustada en el hombro izquierdo. La extrajo con un movimiento firme y la dejó caer sobre la mesa, junto a los frascos, herramientas y restos de colmenas que ya nunca volverían a servir para convertir insectos en armas. Miró una última vez el laboratorio improvisado. No sintió orgullo. Tampoco satisfacción. Solo una tranquilidad silenciosa. Había terminado.

Afuera, los primeros habitantes comenzaban a abrir puertas y ventanas con cautela. Los comerciantes abandonaban los refugios improvisados. Algunos monjes salían nuevamente al patio del templo. Las campanas de Kirigakure volvieron a sonar, esta vez sin ser ahogadas por el zumbido de miles de alas. Orión salió del ahumadero con el mismo paso pesado con el que había entrado. Cada músculo protestaba. El cuerpo entero parecía haber envejecido varios años durante aquella mañana. Caminó hasta uno de los muelles y se dejó caer lentamente sobre la madera húmeda, permitiendo que las piernas quedaran colgando sobre el canal. El agua golpeaba suavemente los pilotes. Ese sonido sí lo conocía. Ese era el idioma del mar.

Metió una mano dentro del abrigo y sacó un pequeño cuaderno de tapas desgastadas. Lo abrió con cuidado hasta encontrar una página en blanco. Permaneció varios segundos observándola antes de escribir con una letra grande y pausada.

"Las abejas no pelean por odio. Solo siguen el camino que alguien les marca."

Completándola frase que ya existía

"la cruz puede no ser oro, pero nunca engaña al agua."

Cerró el cuaderno despacio y volvió a guardarlo. Sus ojos permanecieron fijos sobre la superficie del canal mientras el viento movía lentamente la niebla entre los puentes de Kirigakure. No había necesidad de decir nada más. El mar ya se había encargado de responder las preguntas que aquella misión había dejado flotando desde el principio.
Y, por primera vez en toda la jornada, Orión simplemente respiró.

[Imagen: l93r50D.png]

Hablo - Pienso
Masashi Kishimoto
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04-08-2026, 06:19 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [Misión Rango C] El domador de abejas (TID 14024)
Tipo: Misión Normal · Rango: C
  • Orión — Participante (100%): 1000 Ryos, 10 Tobis, 90 Exp
  • Kyōraku Senju — Narrador No Oficial (80%): 800 Ryos, 0 Tobis, 52 Exp, Pergamino PERG002
  • Akira Hyuuga — Narrador Oficial (20%): 300 Ryos, 0 Tobis, 13 Exp, Pergamino PERG003

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
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