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[Autonarrada D] El camino en obras
Kuroto Uchiha
Rango Chuunin
Clan Uchiha
Nivel 18
Estadísticas
Generales
Fuerza45(2)
Destreza100(5)
Ctrl. de Chakra25(2)
Inteligencia100(5)
Especiales
Salud10
Velocidad15
Tenketsu14
Sigilo17
675
695
Enlace al Post
21-07-2026, 01:43 AM
Última modificación: 21-07-2026, 01:45 AM por Kuroto Uchiha. Razón: corrección errores
Kuroto llegó a la zona residencial poco después de recibir la misión. Llevaba la katana sujeta a la cintura y la ropa habitual de entrenamiento, aunque sabía que probablemente no necesitaría utilizar ninguna de sus herramientas shinobi. El encargo era sencillo: ayudar con las reparaciones de una calle dañada por un pequeño desprendimiento. La zona afectada se encontraba al final de una de las calles principales del barrio. Varias piedras de distinto tamaño cubrían parte del camino, acompañadas por tierra, tablones rotos y algunos fragmentos desprendidos de un muro cercano. Los obreros habían colocado unas barreras provisionales para impedir el paso, pero varias personas continuaban acercándose con la intención de cruzar por allí. Kuroto se detuvo junto a uno de los trabajadores, un hombre mayor que revisaba el terreno mientras sostenía una pala.

- Vengo por la misión. 

El hombre levantó la mirada y señaló primero los escombros.

- Necesitamos despejar esa parte antes de poder reparar el suelo. Las piedras grandes van junto al carro y la tierra puede dejarse en aquellos sacos. También hace falta alguien que impida que la gente cruce mientras trabajamos.

Kuroto asintió sin hacer más preguntas. Dejó la mochila cerca de las herramientas y comenzó a retirar los trozos más pequeños. Los fue colocando dentro del carro que los obreros habían dejado junto a la calle, procurando no mezclarlos con los materiales que todavía podían reutilizarse. El trabajo no era complicado, aunque la cantidad de piedras hacía que avanzara más despacio de lo esperado. Cada vez que despejaba una parte del camino aparecían nuevos restos bajo la tierra, por lo que tuvo que ayudarse de una pala para retirarlos. Durante los primeros minutos, la mayoría de los transeúntes aceptó utilizar el desvío indicado por los carteles. Algunos se detenían a observar las obras antes de continuar por otra calle, mientras que otros parecían molestos por tener que dar un pequeño rodeo. Kuroto no tardó en ver a un comerciante que se acercaba con dos cestas de fruta. El hombre miró las barreras y trató de pasar por uno de los huecos que habían quedado entre ellas.

- La calle está cerrada. 

- Mi tienda está al otro lado. Solo tardaré un momento.

Kuroto miró las piedras que todavía ocupaban el camino y después volvió a centrar la atención en el comerciante. A simple vista era posible cruzar, pero el suelo seguía cubierto de tierra suelta y varias zonas no parecían demasiado estables.

- Utilice la calle de la derecha. Si se cae, tardará bastante más de un momento.

El comerciante pareció dispuesto a protestar, aunque terminó soltando un suspiro y siguió la ruta. Kuroto regresó al trabajo sin darle más importancia. Cuando terminaron de retirar los restos pequeños, dos de los obreros se acercaron a una roca que había quedado encajada junto al borde del camino. Intentaron moverla entre ambos, pero apenas consiguieron desplazarla. Kuroto dejó la pala a un lado y se acercó para ayudarlos. Entre los tres lograron levantar uno de los extremos lo suficiente para introducir debajo una tabla gruesa. Utilizaron la madera como palanca y empujaron varias veces hasta conseguir que la roca rodara hacia un lado. El golpe contra el suelo levantó una pequeña nube de polvo y dejó al descubierto una zona de tierra más oscura.

- Con eso ya podemos seguir. -Comentó uno de los obreros.

Kuroto se limpió las manos en el pantalón y se acercó al hueco que había dejado la roca. Parte del terreno parecía más blando que el resto, probablemente por la tierra acumulada durante el desprendimiento. Pisó con cuidado cerca del borde y notó cómo el suelo cedía ligeramente bajo su peso.

- Aquí todavía no es seguro.

Los trabajadores se acercaron para revisar la zona. Después de retirar otra capa de tierra encontraron varios fragmentos de piedra sueltos que habrían terminado hundiéndose con el paso de los carros. No era un problema demasiado grave, pero habría obligado a levantar de nuevo la calle si lo cubrían sin más. Mientras los obreros limpiaban aquel punto, Kuroto se encargó de trasladar sacos de arena y varios tablones desde un almacén cercano. El recorrido era corto, aunque tuvo que repetirlo varias veces. También ayudó a colocar una cuerda alrededor de la parte dañada para que los vecinos pudieran distinguir mejor por dónde debían pasar. A media mañana, una mujer anciana se detuvo frente a las barreras. Caminaba apoyándose en un bastón y llevaba dos bolsas cargadas con alimentos. Observó el desvío durante unos segundos antes de mirar a Kuroto.

- ¿Tengo que dar toda la vuelta?

- Sí. Esta parte todavía no es segura.

La mujer bajó la mirada hacia las bolsas y luego volvió a observar la calle alternativa. Kuroto dejó escapar un pequeño suspiro antes de acercarse.

- Deme una.

Tomó la bolsa más pesada y la acompañó por el desvío. La mujer caminaba despacio, por lo que tardaron algo más de lo necesario en llegar al otro extremo de la calle, pero al menos evitó que tratara de cruzar por la zona de obras. Cuando alcanzaron una parte segura, Kuroto le devolvió la bolsa y regresó junto a los trabajadores. Para entonces, la mayor parte de los escombros ya había sido retirada y los obreros habían comenzado a nivelar el terreno. Kuroto continuó trasladando materiales y apartando a quienes se acercaban demasiado a las barreras. El trabajo se prolongó durante varias horas. La calle todavía no estaba completamente reparada, pero habían conseguido despejar el paso, retirar los restos peligrosos y asegurar las zonas inestables. Los obreros colocaron nuevas tablas y reforzaron las señales del desvío para evitar que alguien cruzara durante la noche. El encargado recorrió la calle una última vez, comprobando el estado del terreno antes de acercarse a Kuroto.

- Por hoy es suficiente. Mañana podremos empezar a colocar el nuevo suelo.

Kuroto asintió, recogió su mochila y comprobó que la katana siguiera bien sujeta a la cintura. La misión había sido sencilla y bastante más física de lo que esperaba, pero no había tenido ninguna complicación importante. Tras despedirse de los trabajadores, abandonó la zona residencial y regresó hacia el centro de Konoha.
Masashi Kishimoto
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22-07-2026, 12:18 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [Autonarrada D] El camino en obras (TID 14100)
Tipo: Misión Autonarrada · Rango: D
  • Kuroto Uchiha — Autor (100%): 500 Ryos, 5 Tobis, 70 Exp

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
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