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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato
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[C] Cementerio de Acero
Sayuri Yuki
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15-07-2026, 12:24 AM
Peticion

Lugar: Kirigakure - Edificio del Mizukage
Hora: 8:00 am
Dia: 20 verano, año 150

Cementerio de Acero
La niebla nunca abandonaba Kirigakure. Había días en los que se retiraba apenas unos metros, permitiendo que los tejados de madera oscura y las altas torres de vigilancia emergieran sobre aquel océano gris. Sin embargo, aquella mañana no era uno de esos días. La bruma descendía pesada sobre la aldea, envolviendo calles, puentes y canales con un silencio húmedo que parecía amortiguar hasta el sonido de los propios pensamientos que cualquiera de los presentes tuviese al momento. El amanecer apenas conseguía atravesar el espeso manto blanquecino. La luz del sol llegaba debilitada, fría, incapaz de disipar las sombras que se escondían entre los callejones.

La vida, no obstante, ya había comenzado.

Los comerciantes levantaban lentamente las persianas de sus pequeños negocios mientras los primeros pescadores regresaban al puerto con redes todavía empapadas por el agua salada. —Hey Karuru, amarra bien eso, si no quieres quedar atrapado como aquella vez, jajaj—. Se escuchaban gritos y voces alegres en la costa. Carretas cargadas de mercancías cruzaban los puentes de madera acompañadas por el chirrido constante de sus ruedas. En las calles principales podían verse patrullas de shinobi recorriendo sus rutas habituales con una disciplina casi mecánica, intercambiando breves saludos con los ciudadanos antes de desaparecer nuevamente entre la niebla.

Era una imagen cotidiana. 

Porque en Kirigakure, —esta ciudad que nos abriga a todos— las apariencias rara vez contaban toda la historia. 

La aldea había aprendido, generación tras generación, que los verdaderos peligros pocas veces anunciaban su llegada. No siempre vestían una banda ninja extranjera ni portaban espadas legendarias. En ocasiones eran simples rumores. Una conversación interrumpida. Un comerciante demasiado nervioso. Una caja cuyo contenido nadie preguntaba. Y últimamente... había demasiados pequeños detalles que dejaban de encajar.

La Torre del Mizukage emergía sobre el resto de edificios como una inmensa silueta oscura, construida con gruesos pilares de piedra y madera reforzada. Sus balcones dominaban gran parte de la aldea, permitiendo observar los innumerables canales que dividían Kirigakure como si fueran venas recorriendo el corazón de la ciudad. En su interior reinaba un ambiente muy distinto al bullicio exterior. Los pasillos eran amplios, iluminados por lámparas de aceite cuya luz oscilaba lentamente con cada corriente de aire. Shinobi de distintos rangos caminaban de un lado a otro cargando informes, pergaminos sellados o simples tablillas de madera repletas de encargos pendientes. Las conversaciones eran escasas y discretas; aquí nadie levantaba la voz sin necesidad.

Issei ya conocía aquel lugar, no era la primera vez que cruzaba aquellos corredores en busqueda de que la fortuna le mirase bonito este dia. Algunos empleados apenas levantaban la vista al verlo pasar. Otros sí lo hacían... aunque procuraban no sostenerle la mirada demasiado tiempo. Su reputación dentro de la Academia había sobrevivido mejor que muchos de sus antiguos compañeros. Había nombres que despertaban simpatía. El suyo despertaba prudencia.

Tras recorrer el último pasillo llegó frente a una puerta de madera oscura donde una sencilla placa indicaba: "Oficina de Administración de Misiones." Tres golpes secos bastaron. —Si, adelante.— La estancia a simple vista era modesta. Estanterías repletas de pergaminos ocupaban prácticamente todas las paredes. Mapas de Kirigakure, rutas marítimas y registros administrativos descansaban cuidadosamente organizados sobre enormes paneles de madera. El olor a tinta fresca y papel antiguo impregnaba el ambiente. Detrás de un amplio escritorio se encontraba un hombre cercano a los cincuenta años. Cabello negro ya salpicado por mechones grises, barba corta perfectamente cuidada y una expresión tan neutra que parecía entrenada durante décadas. Vestía el uniforme habitual de los administradores shinobi, sin armaduras ni distintivos llamativos. Su trabajo consistía en gestionar problemas, no en resolverlos personalmente.

Finalmente levantó la vista del pergamino y habló con la misma serenidad con la que había permanecido leyéndolo. —Durante las últimas semanas han desaparecido armas del almacén logístico de Kirigakure. Nada especialmente valioso: kunais, shuriken, espadas de dotación estándar, y demas tontetias.— Deslizó el documento unos centímetros sobre la mesa para que Issei pudiera leer el encabezado.

Cita:Clasificación: Rango C.
Objetivo: Investigar el origen de la desaparición de armamento militar y confirmar la posible existencia de una red de tráfico ilegal dentro de Kirigakure.

—No voy a decirte cómo debes investigar. Empieza donde consideres más oportuno. Pero ten presente una cosa, Issei... si alguien ha conseguido mover armamento militar durante semanas sin levantar sospechas, significa que no se oculta en las sombras.— Hizo una breve pausa antes de concluir. —Se oculta entre la gente.—

Notas del Narrador
Bienvenido seas a tu primera mision llevada por el mejor user y narrador de todos los tiempos. Si, ese soy yo, El Chucho.

Tenemos ante nosotros una mision de Rango C, la cual espero que al finalizarla haya sido de tu total agrado. 

A partir de este momento, la investigación queda completamente en tus manos. No te he dado pistas, no te he dicho ven por aqui o ve por alla. No existe un camino predeterminado para resolver la misión. Podrás desplazarte libremente por Kirigakure, interrogar a quien consideres oportuno, inspeccionar lugares, seguir sospechosos, tender trampas, infiltrarte o utilizar cualquier estrategia que creas conveniente. Pero para que esto sea mas divertido, agregaremos un sistemita de tirada de dados (yupiiiiii).

-Siempre que una acción tenga un resultado incierto o dependa de las capacidades de Issei, tu narrador favorito solicitará una tirada de dado antes de resolver la escena.
-El atributo utilizado dependerá de la naturaleza de la acción realizada. No todas las situaciones requerirán la misma estadística, y una buena idea no siempre evitará la necesidad de ponerla a prueba.
-El éxito o fracaso de una tirada no determinará únicamente si la acción funciona o no. En muchas ocasiones modificará la cantidad de información obtenida, el tiempo empleado, el nivel de sospechas generado o las consecuencias derivadas de la decisión tomada.

Pues eso, que empiecen los juegos.
Issei
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15-07-2026, 09:48 AM
Abandoné la oficina con el pergamino todavía en la mano, repasando mentalmente cada una de las palabras del informe mientras caminaba por los pasillos de la Torre. Antes de salir al exterior me detuve un instante, me quité la bandana de Kirigakure y la guardé fuera de la vista, junto con el resto de mis armas, procurando que nada de mí llamara demasiado la atención. No era una misión para desenfundar mis armas y empezar a partir cuellos, por lo menos todavía no. Si alguien había estado sacando armamento militar durante semanas sin levantar sospechas, significaba que conocía perfectamente cómo funcionaba la aldea. Un ladrón cualquiera habría vendido las armas deprisa o habría desaparecido al primer robo. Esto, en cambio, era distinto. Todo apuntaba a que en aquello había organización, paciencia... y probablemente alguien con acceso a la información adecuada.

Podría empezar interrogando a los responsables del almacén, pero eso solo serviría para que, si había un infiltrado entre ellos, supiera desde el primer momento que alguien estaba siguiendo el rastro. Tampoco me interesaba irrumpir haciendo preguntas por el distrito comercial. La gente hablaba demasiado cuando se sentía cómoda; en cuanto olían a un shinobi husmeando, las lenguas se ataban solas.

No. Lo más inteligente era convertirme en otro rostro más entre la multitud.

Guardé el informe bajo el chaleco y cambié ligeramente el rumbo. Si quería encontrar una red de tráfico, antes debía encontrar un mercado. Ninguna organización acumulaba acero por capricho; aquellas armas acababan en manos de alguien. Contrabandistas, mercenarios, bandas menores... todos necesitaban un lugar donde mover mercancía sin llamar demasiado la atención. No pensaba buscar a los compradores; iba a buscar a quien presumiera de conocerlos.

Mientras avanzaba, dejé que mi mirada recorriera a cada persona con calma. No buscaba nerviosismo ni nada parecido, eso cualquiera podía fingirlo. Buscaba costumbres, por ejemplo gente que mirara demasiado a su alrededor antes de hablar, comerciantes que recibieran visitas demasiado discretas, trabajadores que parecieran ganar más dinero del que su oficio justificaba... La paciencia también era un arma, y por una vez prefería afilar esa antes que mi hoz.

Una idea terminó de tomar forma en mi cabeza. Antes de acercarme al almacén militar o de hacer una sola pregunta oficial, iba a dedicar unas horas a recorrer los alrededores del puerto y los barrios comerciales. Si existía un mercado negro dentro de Kirigakure, tarde o temprano alguien cometería un error. Y cuando eso ocurriera... yo estaría observándolo desde la niebla.

Al final, terminé sentándome en un puesto de ramen situado en un punto lo bastante estratégico como para vigilar el flujo de gente sin levantar demasiadas sospechas. Pedí un cuenco, me acomodé con calma y fingí centrarme en la comida mientras observaba en silencio a quienes pasaban, esperando que alguno de ellos me ofreciera algo más interesante que el vapor del caldo.
Issei comiendo ramencito
[Imagen: c0b7585be7094ea348c1d6abbebce1f7.jpg]
[Imagen: xd.png]
Sayuri Yuki
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17-07-2026, 11:49 AM
El cuenco de ramen permanecía todavía humeante frente a Issei cuando el ir y venir de la multitud terminó por adquirir un ritmo casi hipnótico. 

El distrito portuario vivía inmerso en un desorden tan cotidiano que cualquiera ajeno a él acabaría convencido de que todo cuanto sucedía era completamente normal. Marineros empujando carros repletos de cajas, pescadores descargando las capturas del día, comerciantes negociando a voces bajo los aleros de madera ennegrecidos por la humedad y mensajeros cruzando las calles con la urgencia propia de una ciudad cuyo pulso jamás parecía detenerse. Sobre todo ello flotaba la espesa niebla de Kirigakure, amortiguando sonidos y difuminando siluetas hasta convertir cada esquina en una incógnita.

Durante las siguientes horas, Issei no fue más que otro cliente sentado frente a un plato caliente. Comía despacio, sin prisa, permitiendo que el tiempo hiciera su trabajo. Su decisión de ocultar la banda shinobi y desprenderse del armamento visible había resultado acertada. Nadie parecía reparar especialmente en él. El dueño del pequeño local apenas le dirigió un par de frases de cortesía antes de volver a ocuparse del resto de clientes, mientras las conversaciones nacían y morían a su alrededor sin que su presencia alterase el ambiente. Si alguien observaba la calle, no era el único. Comerciantes, estibadores y curiosos lanzaban miradas constantes al ir y venir de la mercancía, de modo que sus propios ojos no destacaban entre los del resto.

Sin embargo, pasar desapercibido y descubrir una conspiración eran dos cosas muy distintas.

Las horas transcurrieron sin que presenciara ningún intercambio clandestino, ninguna reunión sospechosa ni movimientos que justificaran una intervención inmediata. Si realmente existía una red dedicada al tráfico de armamento, desde luego no operaba con la torpeza suficiente como para delatarse ante el primer desconocido sentado frente a un puesto de comida. Aun así, no todo había sido una pérdida de tiempo.

Conforme el sol comenzaba a descender tras la cortina gris que envolvía el puerto, un pequeño detalle terminó por abrirse paso entre la rutina. No era una prueba, ni mucho menos una evidencia, pero sí una irregularidad lo bastante constante como para llamar la atención de alguien paciente. Había una pequeña chatarrería, situada unas calles más allá del principal flujo comercial. El establecimiento apenas llamaba la atención. Una fachada envejecida por la sal del mar, montones de hierro oxidado apilados en el exterior y un discreto cartel de madera tan desgastado que costaba distinguir su nombre. A simple vista no era más que uno de tantos negocios dedicados a comprar y clasificar metal viejo procedente de embarcaciones, herramientas rotas y maquinaria inservible. Sin embargo, había algo extraño en su actividad. No recibía grandes cargamentos ni mantenía el constante trasiego de carros que caracterizaba a otros establecimientos similares. Aun así, cada cierto tiempo alguna persona distinta cruzaba la puerta, permanecía apenas unos minutos en el interior y volvía a salir con las manos vacías. Demasiado poco tiempo para negociar una venta. Demasiado frecuente para parecer una simple coincidencia.

Podía no significar absolutamente nada. O podía ser la primera grieta en una fachada cuidadosamente construida. Por ahora, Issei solo había conseguido una dirección sobre la que empezar a tirar del hilo. El resto dependería de las decisiones que tomara a partir de ese momento.
Issei
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17-07-2026, 06:57 PM
Apuré el último sorbo del caldo mientras seguía observando la calle por encima del borde del cuenco. Había perdido varias horas allí sentado y, aun así, no podía decir que hubieran sido inútiles. Si algo había sacado en claro era que quien estuviera detrás de aquellos robos sabía perfectamente lo que hacía. Aun así, tanta paciencia terminó dando sus frutos. Entre toda aquella rutina hubo un pequeño detalle que acabó sobresaliendo por encima del resto: la chatarrería.

No era el local en sí lo que me interesaba, sino quienes entraban y salían de él. Permanecían dentro apenas unos minutos y ninguno llevaba hierro, herramientas o cualquier otra cosa que justificara la visita. Aquello no demostraba nada, pero después de toda una mañana sin resultados era la única grieta de la que podía tirar.

Dejé unas monedas sobre el mostrador y abandoné el puesto de ramen. Mientras caminaba hacia la tienda fui repasando mentalmente la situación, si aquello era una tapadera, lo peor que podía hacer era comportarme como un investigador. Necesitaba parecer exactamente lo contrario: alguien que no pertenecía a ese mundo y que había llegado allí porque otro le había señalado el camino. La clase de persona fácil de engañar... o de utilizar.

Empujé la puerta con cierta vacilación. Entonces, antes de entrar dediqué un instante a mirar alrededor, como si quisiera asegurarme de que no me había equivocado de sitio. Solo entonces crucé el umbral y me rasqué distraídamente la nuca.

— Eh... buenas —mi voz sonó menos firme de lo habitual. 

Bajé la mirada un momento, fingiendo buscar las palabras adecuadas antes de volver a levantarla hacia el dependiente.

— Verá... esto... igual es una tontería, pero... me dijeron que preguntara aquí.

Me removí incómodo sobre mis propios pies y eché un vistazo fugaz hacia la puerta, como si me preocupara que alguien pudiera estar escuchando.

— Necesito... Me dijeron que ustedes... bueno... que a veces consiguen cosas que no pasan precisamente por... los sitios de siempre.

Tragué saliva y dejé la frase a medias, evitando pronunciar aquello que supuestamente había ido a buscar.

— No sé si me explico... Un conocido me dijo que viniera, pero tampoco quiso contarme mucho. Solo insistió en que preguntara aquí.

Guardé silencio entonces, aparentando estar cada vez más incómodo. Si aquel hombre era un simple chatarrero, probablemente me miraría como a un chiflado y me echaría de la tienda. Pero si realmente aquel local ocultaba algo más que montones de hierro oxidado... no haría falta decir una sola palabra más. Él mismo terminaría completando la conversación por mí.

Virtud utilizada
Mentira convincente: El ninja tiene facilidad para inventar historias creíbles y mantener la coherencia cuando oculta información o engaña a otros. Sabe improvisar respuestas rápidas y controlar sus expresiones para no delatarse fácilmente. Esta habilidad no lo hace infalible, pero aumenta sus posibilidades de sostener una mentira bajo presión.
[Imagen: xd.png]
Sayuri Yuki
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18-07-2026, 12:14 PM
La puerta de la chatarrería permanecía entreabierta, sostenida por una vieja cuña de madera que había perdido hacía tiempo su forma original. Desde el exterior escapaba el inconfundible olor a hierro oxidado, aceite espeso y carbón apagado, una mezcla densa que impregnaba el aire incluso antes de cruzar el umbral. Junto a la entrada, un hombre descargaba con tranquilidad varias barras metálicas de un pequeño carro de mano. Tendría poco más de treinta años, era alto, ancho de hombros y de brazos endurecidos por años de trabajo físico. Llevaba un delantal de cuero oscuro cubierto de manchas de hollín y polvo metálico, y levantaba cada pieza como si apenas pesara. Al escuchar el crujido de la puerta al abrirse, levantó la vista apenas un instante hacia Issei. Su mirada fue breve, sin hostilidad ni curiosidad especial, antes de volver a concentrarse en su labor.

El interior del establecimiento era bastante más amplio de lo que sugería su fachada. A ambos lados se alzaban interminables estanterías de madera reforzadas con hierro, repletas de engranajes, bisagras, cadenas, herramientas desgastadas, tuberías de distintos diámetros y toda clase de piezas cuya utilidad solo comprendería alguien acostumbrado al oficio. El techo estaba sostenido por gruesas vigas ennegrecidas por el humo de décadas de trabajo, mientras varias lámparas de aceite proyectaban una luz cálida y temblorosa que dejaba rincones enteros sumidos entre sombras. No era un lugar caótico, todo lo contrario. Existía un orden casi obsesivo dentro de aquella aparente montaña de desperdicios. Cada caja estaba etiquetada con tinta oscurecida por el tiempo. Las herramientas colgaban perfectamente alineadas sobre un panel de madera. Incluso los montones de hierro parecían separados por tamaños, materiales o estado de conservación. Aquello no transmitía la sensación de una simple chatarrería, sino la de un hombre que había dedicado toda una vida a conocer el valor de cada pedazo de metal.

En uno de los extremos del local, un cliente de aspecto humilde conversaba con el propietario mientras este pesaba varias piezas sobre una enorme balanza de hierro. El civil, un pescador por el aspecto de sus botas y el fuerte olor a salitre que desprendía su ropa, recibió unas pocas monedas, agradeció el trato con un gesto de cabeza y abandonó el establecimiento sin prestar demasiada atención al recién llegado.

Fue entonces cuando la mirada de Issei comenzó a recorrer el resto del local con calma.

Entre montañas de hierro oxidado y herramientas rotas aparecían objetos que desentonaban con el resto de la mercancía. Varios kunais completamente mellados descansaban dentro de un cajón junto a clavos doblados. Algunas shuriken presentaban grietas profundas o estaban deformadas hasta resultar inutilizables. Más allá colgaba la funda vacía de una espada militar, agrietada por el paso del tiempo, y sobre una mesa podían verse placas metálicas pertenecientes a antiguos chalecos tácticos, cortadas en varios fragmentos para reutilizar el acero. También había carretes de alambre ninja, mecanismos destrozados de trampas y pequeños restos de equipo claramente relacionado con la actividad shinobi. Nada de aquello parecía oculto ni protegido. Ni especialmente valioso. Simplemente formaba parte del resto de la chatarra.

Detrás del mostrador permanecía el dueño del negocio. Rondaría los sesenta años, aunque la dureza de su cuerpo hacía difícil calcular su edad con precisión. Conservaba una espalda recta y unos brazos gruesos marcados por músculos que solo se desarrollaban tras décadas de levantar hierro todos los días. Su barba, completamente canosa, estaba cuidadosamente recortada alrededor de una mandíbula ancha, mientras el cabello, recogido hacia atrás con una simple tira de cuero, dejaba al descubierto un rostro curtido por el trabajo y el clima. Sus manos eran enormes, cubiertas de cicatrices antiguas, pequeñas quemaduras y callos endurecidos por el oficio. No tenía aspecto de comerciante, parecía un herrero que había decidido vender aquello que otros ya no querían.

Cuando Issei terminó de representar su papel y dejó caer aquella insinuación sobre conseguir mercancía que "no pasaba precisamente por los sitios de siempre", el hombre no respondió de inmediato. Pero Issei podia sentir al instante como ese silencio se hacia pesado con cada segundo que pasaba. Sus pequeños ojos oscuros permanecieron clavados sobre el muchacho durante varios segundos. Después dejó con absoluta calma la pieza metálica que estaba limpiando, dobló el trapo que sostenía entre las manos y avanzó despacio hasta el otro lado del mostrador. —¿Quién te ha dicho semejante estupidez?— Tu mentira habia funcionado, bastante de hecho. 

Su voz era grave, seca y completamente desprovista de humor. —Llevo treinta y cinco años levantando este negocio. Antes de mí lo hizo mi padre... y antes que él, mi abuelo.— Da otro paso hacia ti. —¿Y vienes tú a insinuar que aquí traficamos con armas robadas?— La indignación terminó por romper su aparente serenidad. La palma de su mano golpeó con fuerza el viejo mostrador de madera, haciendo vibrar varias herramientas apoyadas sobre él. —¡Fuera de mi tienda!— El golpe resonó por todo el local.

Casi al instante, desde la entrada volvió a escucharse el crujido de la puerta. El hombre que descargaba mercancía en el exterior apareció en el umbral. Su expresión cambió al instante al percibir el tono de la discusión. Miró primero a al viejo, luego a Issei. —¿Qué ocurre papá?— El anciano señaló al joven sin apartar la vista de él. —Este mocoso acaba de acusar a nuestra familia de vender armas robadas.— El hijo dio un paso hacia delante, podias notar que su postura seguía siendo tranquila, no tanto como la del padre. Pero ya no era la de un trabajador, era la de alguien dispuesto a defender el honor de su familia si era necesario. Y por tal motivo, le veias alargar su brazo hasta un fierro de un metro mas o menos, no parecia tener buenas intenaciones.


OFF
¡Buena mentira mi rey! Pero por lo que parece, te metiste en tremendo lio... ¿Como saldrás de esa situacion? Pues ya tu me diras. Dependiendo de tus acciones, decidire si lanzas o no el dado. Ya que bueno, a lo mejor decides matarlos y ya no? Para que tirar dados, hehe.
Issei
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19-07-2026, 11:34 AM
La reacción del anciano no me sorprendió tanto como podría haber esperado. Si aquel negocio era completamente legal, era normal me saltaran al cuello al escuchar una insinuación así. Lo que sí hizo que una pequeña alarma se encendiera en mi cabeza fue otra cosa, yo nunca había pronunciado las palabras armas robadas. Había dejado la frase en el aire a propósito, con el miedo justo para que cada uno entendiera lo que quisiera entender. Sin embargo, él había sido quien había llenado ese vacío. Podía no significar absolutamente nada... o podía significarlo todo. Aun así, sacar conclusiones precipitadas era la forma más rápida de echar por tierra una investigación.

Bajé la cabeza de inmediato y di un pequeño paso hacia atrás, procurando que hasta mi postura pareciera la de alguien que acababa de darse cuenta de la estupidez que había cometido.

— ¡N-No! ¡Yo no quería decir eso! —balbuceé, levantando las manos con nerviosismo—. Lo siento, de verdad... un conocido me habló de un sitio donde... y pensé que se refería a esta tienda. No sabía que...

Dejé la frase morir mientras desviaba la mirada hacia el suelo, evitando incluso cruzarme con los ojos del hijo. Era importante que vieran exactamente lo que quería mostrarles: un chaval impresionable que había metido la pata por hacer caso a rumores.

Tragué saliva con una mueca incómoda antes de inclinar ligeramente la cabeza—. Ha sido culpa mía. Lo siento mucho.

Empecé a retroceder despacio hacia la puerta, con torpeza, como si me preocupara más salir de allí entero que cualquier otra cosa. Incluso lancé una rápida mirada al hierro que el hijo acababa de sujetar, dejando que el miedo pareciera recorrerme durante un instante.

— N-No hace falta llegar a eso... ya me voy.

Seguí caminando hacia la salida sin apartar las manos de donde pudieran verlas. Si me dejaban marchar, mejor para todos. 

Sin embargo, no pensaba olvidar aquella chatarrería. La reacción del viejo seguía rondándome la cabeza y, aunque todavía no bastaba para señalarlo como culpable, sí era suficiente para grabar aquel lugar en mi memoria. Ya volvería cuando tuviera algo más sólido entre las manos. De momento, si conseguía salir del marrón, lo más inteligente sería cambiar de dirección. Si realmente alguien estaba sacando armamento militar, el mejor sitio para empezar a tirar del hilo seguía siendo el mismo lugar del que había desaparecido: el almacén.
[Imagen: xd.png]
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20-07-2026, 01:00 PM
La puerta aún permanecía abierta a la espalda de Issei cuando el ambiente terminó de cambiar por completo. El anciano no volvió a levantar la voz, por el contrario, la bajó ligeramente, y aquello resultó mucho más incómodo. Su expresión había dejado atrás el enfado inicial para convertirse en algo más frío, más desconfiado. Clavó sus pequeños ojos oscuros sobre el muchacho mientras apoyaba ambas manos sobre el mostrador de madera, cuyos años de uso habían dejado una superficie llena de cortes, quemaduras y manchas de óxido. 

—Espera un momento.— El tono ya no era el de un comerciante ofendido, era el de alguien que acababa de detectar un problema. —No creas que puedes venir a mi tienda, acusarme de algo e irte como si nada... Has dicho que un conocido te mandó aquí.— El anciano dio un paso alrededor del mostrador, sin perder de vista a Issei. —¿Qué conocido?— La pregunta cayó con una calma inquietante. —Porque si alguien anda diciendo que mi negocio vende "cosas que no pasan por los sitios de siempre"... quiero saber quién demonios es.— Mientras hablaba, el hombre observaba cada pequeño gesto del muchacho, como si tratara de decidir si estaba mintiendo o simplemente era un idiota impresionable. No parecía asustado, parecía molesto. Muy molesto.

El silencio que dejó tras de sí fue casi tan pesado como el olor metálico que impregnaba el interior de la chatarrería.

El hijo dejó escapar una risa seca, completamente desprovista de humor. —¿Ah, sí?— Sin apartar la vista de Issei comenzó a acercarse con una calma que resultaba más inquietante que cualquier estallido de ira. No parecía tener prisa. Mientras avanzaba, hacía girar distraídamente la gruesa varilla de hierro entre sus manos, dejándola golpear de vez en cuando contra la palma con un sonido grave y metálico que rompía el silencio del local. Se detuvo a apenas un par de pasos del muchacho, invadiendo deliberadamente su espacio personal. —Pues dile a ese conocido... que tiene muy mala memoria.— Una sonrisa torcida asomó apenas en la comisura de sus labios mientras levantaba ligeramente la barra. —Porque esto es una chatarrería. Y la próxima vez que mande a un mocoso a ensuciar nuestro nombre...— La punta del hierro quedó apuntando directamente hacia Issei. —...más le vale pensárselo dos veces.—

El anciano no hizo el menor intento por calmar a su hijo. Permanecía inmóvil, observando cada reacción del joven con una serenidad impropia de la situación, como si aquella intimidación formara parte de un interrogatorio perfectamente ensayado. —Voy a preguntártelo una última vez.— Su voz sonó grave y firme. —¿Quién es ese "conocido"?— El silencio volvió a adueñarse del local. El viento se colaba por las rendijas de la vieja construcción haciendo oscilar varias cadenas oxidadas suspendidas del techo, cuyo leve tintineo era el único sonido que rompía la tensión. Nadie parecía dispuesto a pronunciar una palabra más.

Fue entonces cuando el hijo actuó.

Sin advertencia alguna, dio un paso explosivo hacia delante y la varilla de hierro cortó el aire en un rápido arco horizontal dirigido directamente a la pierna derecha de Issei. No era un movimiento torpe ni producto de un arrebato de ira. El golpe había sido medido para causar un dolor intenso y hacerlo caer al suelo, una demostración de fuerza destinada a dejar claro que acababa de entrometerse donde nadie lo había llamado.
Ofensiva
Fuerza y Destreza 25c/u
Empuñado Mediano
✔Aprendida · 21-06-2026
◈Pasiva
✦Nivel: Cero
#ID: BUKI101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Las armas pueden ser utilizadas tanto para atacar como para defender, permitiendo bloquear o chocar contra otras armas en combate. Cada arma posee un Valor de Tamaño, que representa su peso, volumen e impacto: 1 para armas pequeñas, 2 para medianas y 3 para grandes. Este valor es fundamental para determinar cuántas armas puede empuñar o arrojar un usuario, según su fuerza o destreza, y se desarrollará con mayor detalle en sus respectivas técnicas.

Además, toda arma empleada en combate otorga un bono de daño adicional basado en su tamaño, el cual se suma a cualquier ofensiva que la utilice. Este daño extra refleja el poder físico del arma y se aplica tanto en ataques simples como en técnicas especiales, siempre que el usuario cumpla con los requisitos necesarios para empuñarla correctamente. Las armas más grandes ofrecen un mayor bono de daño que las más pequeñas, reforzando su presencia ofensiva dentro del combate.

Debido a que el Bukijutsu utiliza Armas con Munición, estos no poseen Coldown entre turnos.

✧Efecto
2 (MDES) de Daño (Pequeño) - 4 (MDES) de Daño (Mediano) - 6 (MDES) de Daño (Grandes)
[MDESx2] de Daño (Mediano)
2*2=4 de daño (Mediano)
✔Aprendida · 21-06-2026
◈Bukijutsu
✦Nivel: 1
#ID: BUKI001R
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

Las armas empuñadas pueden ser utilizadas siempre que el usuario tenga la fuerza suficiente para sostenerlas. Cada arma tiene un Valor de Tamaño (1 para pequeñas, 2 para medianas y 3 para grandes), y el usuario podrá sujetar tantas armas como su Modificador de Fuerza pueda soportar al pagar el valor correspondiente por cada una. Si desea empuñar dos armas al mismo tiempo, deberá contar con la fuerza suficiente para cubrir ambas. De lo contrario, podrá alternar entre ellas, pero solo atacar con una a la vez. El número máximo de armas empuñadas está limitado por la cantidad de manos libres que tenga el usuario, y desenfundar un arma toma 1 segundo.

En caso de utilizar más de un arma durante una misma acometida, los efectos de Daño por Valor de Tamaño de cada una se aplicarán simultáneamente, al igual que el resto de sus efectos, sumándose al daño de la acometida final. Por otro lado, si se opta por atacar con un arma en cada mano de forma independiente, cada ataque se resolverá en un segundo distinto, debiendo pagar su costo correspondiente y mejorarse de manera individual. Por turno, el usuario podrá elegir entre realizar una única acometida con múltiples armas o efectuar múltiples ataques simples, sin embargo, independientemente de la opción elegida, cada arma solo podrá utilizarse para atacar una vez por turno.

✧Efecto
40 (FUE) de Daño - 2 (MFUE) de Fuerza para Valor de Tamaño
[FUEx1] de Daño - [MFUEx1] de Fuerza para Valor de Tamaño
25*1= 25 de daño - 2*1= 2 valor mediano
Daño total: 29
Efecto [MFUEx2] de Lesión = 2*2= 4 de lesion = lesion basica = -1 velocidad
Issei
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza40(2)
Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra25(2)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu10
Sigilo15
380
420
Enlace al Post
22-07-2026, 12:46 AM
Última modificación: 22-07-2026, 04:21 PM por Issei.
Estadísticas de Issei
Issei
Estadísticas Generales
Fuerza
40 M: 2
Inteligencia
5 M: 1
Destreza
50 M: 3
Ctrl. Chakra
25 M: 2
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
10
Sigilo
15
Velocidad
10
Vida 380 Chakra 420 Reg. Chakra 40

El hierro apenas había comenzado a cruzar el aire cuando dejé de interpretar mi papel. Hasta ese momento había mantenido los hombros encogidos, la mirada baja y la respiración insegura, pero todo aquello desapareció de golpe. 

Bastó un único desplazamiento para sacar mi cuerpo de la trayectoria del golpe. El movimiento fue limpio, casi perezoso, como si el ataque de aquel muchacho hubiera sido tan evidente que ni siquiera mereciera la pena apresurarse.

Defensa
✔Aprendida · 17-06-2026
◈Taijutsu
✦Nivel: 1
#ID: DEFE001R
◔Coste
20 de Chakra
▣Descripción

El usuario puede evadir por completo un ataque si logra moverse al menos 1 metro fuera de su trayectoria. En el caso de jutsus de área, deberá desplazarse una distancia mayor, suficiente para salir por completo del alcance del ataque.

Cada usuario posee un Potencial de Esquiva, calculado sumando sus modificadores de Destreza e Inteligencia. Este representa la capacidad del cuerpo para anticiparse y evadir ataques enemigos. La técnica básica de Esquiva permite evadir jutsus de Nivel 1 y consume 1 punto de Potencial de Esquiva por cada uso.

Existen mejoras que aumentan el nivel máximo de jutsus que la técnica puede esquivar. Cada nivel adicional de Esquiva incrementa en 1 el costo de Potencial de Esquiva por uso, por lo que el costo de utilizar Esquiva siempre será igual al nivel actual de la técnica. Si el usuario no dispone del Potencial suficiente para pagar dicho costo, no podrá realizar la esquiva.

En otras palabras, una Esquiva de Nivel 1 consume 1 punto de Potencial de Esquiva, una Esquiva de Nivel 2 consume 2 puntos, una Esquiva de Nivel 3 consume 3 puntos, y así sucesivamente. Esquivar una técnica de Nivel 0 también consume 1 punto, ya que el costo depende del nivel de la técnica de Esquiva utilizada y no del nivel del jutsu que se está evadiendo.

Aclaración: Una vez realizada una Esquiva en el turno, se podrá esquivar tantas veces como el Potencial de Esquiva lo permita. El Potencial de Esquiva del usuario se reinicia en conjunto al Coldown de la técnica. Las mejoras que aumentan la Velocidad NO aumentan el nivel del jutsu que pueden esquivar, por lo que tampoco disminuyen puntos del Potencial de Esquiva al utilizar dichas mejoras.

✧Efecto
4 (MDES+MINT) de Potencial de Esquiva
✔Aprendida · 21-07-2026
◈Especialidad
✦Nivel: Cero
#ID: DEFE103E
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

El usuario ha perfeccionado su evasión hasta el punto de no necesitar grandes movimientos para esquivar, permitiéndole continuar su ofensiva sin interrupciones. En lugar de desplazarse fuera del alcance del ataque, ajusta su postura con la mínima movilidad necesaria para que el golpe apenas lo roce o pueda deslizarse alrededor del ataque. En términos simples, puede evadir sin interrumpir sus acciones ni desplazarse significativamente para evitar las ofensivas.

Esta precisión extrema le permite esquivar ataques tanto en el suelo como en el aire, manteniendo su estabilidad y flujo de combate. Además, puede usar el mismo movimiento evasivo para contraatacar sin pausa, realizando o terminando una técnica mientras esquiva una ofensiva. Si su contraataque ocurre en el mismo instante en que evade, este se considerará [Sigiloso]. Sin embargo, esta habilidad no funciona contra ataques de área o técnicas que cubran espacios amplios, pues necesita un punto definido para escapar justo en el momento del impacto.

✧Efecto
No tiene efecto adicional especificado.

Al mismo tiempo, mi mano ya había encontrado la empuñadura de una de mis hoces. El acero abandonó la funda con un silbido seco mientras el filo describía un arco preciso dirigido hacia la mano con la que sujetaba la barra de hierro. Apenas un instante después, la segunda hoz salió de su funda aprovechando el mismo giro de mi cuerpo, buscando su pierna con un segundo tajo para obligarlo a pensarse dos veces aquello de seguir avanzando.

Ofensiva
✔Aprendida · 17-06-2026
◈Pasiva
✦Nivel: Cero
#ID: BUKI101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Las armas pueden ser utilizadas tanto para atacar como para defender, permitiendo bloquear o chocar contra otras armas en combate. Cada arma posee un Valor de Tamaño, que representa su peso, volumen e impacto: 1 para armas pequeñas, 2 para medianas y 3 para grandes. Este valor es fundamental para determinar cuántas armas puede empuñar o arrojar un usuario, según su fuerza o destreza, y se desarrollará con mayor detalle en sus respectivas técnicas.

Además, toda arma empleada en combate otorga un bono de daño adicional basado en su tamaño, el cual se suma a cualquier ofensiva que la utilice. Este daño extra refleja el poder físico del arma y se aplica tanto en ataques simples como en técnicas especiales, siempre que el usuario cumpla con los requisitos necesarios para empuñarla correctamente. Las armas más grandes ofrecen un mayor bono de daño que las más pequeñas, reforzando su presencia ofensiva dentro del combate.

Debido a que el Bukijutsu utiliza Armas con Munición, estos no poseen Coldown entre turnos.

✧Efecto
3 (MDES) de Daño (Pequeño) - 6 (MDES) de Daño (Mediano) - 9 (MDES) de Daño (Grandes)
✔Aprendida · 17-06-2026
◈Bukijutsu
✦Nivel: 1
#ID: BUKI001R
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

Las armas empuñadas pueden ser utilizadas siempre que el usuario tenga la fuerza suficiente para sostenerlas. Cada arma tiene un Valor de Tamaño (1 para pequeñas, 2 para medianas y 3 para grandes), y el usuario podrá sujetar tantas armas como su Modificador de Fuerza pueda soportar al pagar el valor correspondiente por cada una. Si desea empuñar dos armas al mismo tiempo, deberá contar con la fuerza suficiente para cubrir ambas. De lo contrario, podrá alternar entre ellas, pero solo atacar con una a la vez. El número máximo de armas empuñadas está limitado por la cantidad de manos libres que tenga el usuario, y desenfundar un arma toma 1 segundo.

En caso de utilizar más de un arma durante una misma acometida, los efectos de Daño por Valor de Tamaño de cada una se aplicarán simultáneamente, al igual que el resto de sus efectos, sumándose al daño de la acometida final. Por otro lado, si se opta por atacar con un arma en cada mano de forma independiente, cada ataque se resolverá en un segundo distinto, debiendo pagar su costo correspondiente y mejorarse de manera individual. Por turno, el usuario podrá elegir entre realizar una única acometida con múltiples armas o efectuar múltiples ataques simples, sin embargo, independientemente de la opción elegida, cada arma solo podrá utilizarse para atacar una vez por turno.

✧Efecto
40 (FUE) de Daño - 2 (MFUE) de Fuerza para Valor de Tamaño
✔Aprendida · 28-06-2026
◈Especialidad
✦Nivel: 1
#ID: BUKI101E
◔Coste
30 de Chakra
▣Descripción

El usuario puede maniobrar múltiples armas empuñadas simultáneamente, siempre que su Modificador de Destreza cubra el Valor de Tamaño acumulado de todas ellas. Puede empuñar 1, 2, 3 o incluso más armas del tamaño que desee y pueda manejar, sujetándolas con las manos o utilizando partes del cuerpo como los antebrazos, axilas, piernas o incluso la boca, permitiéndole realizar acciones como apuñalar con una kunai sostenida entre los dientes. Este estilo convierte al usuario en un torbellino impredecible de ataques. Mientras utilice esta técnica, todos los ataques con estas armas obtienen Sigilo, pero con una penalización: el sigilo aplicado es igual a la cantidad de armas utilizadas multiplicado por 2, sin que este total supere el valor real de sigilo del usuario.

De forma pasiva, el usuario mantiene siempre un arma pequeña oculta o al alcance inmediato, la cual puede desenfundar o guardar sin consumir tiempo, permitiéndole reaccionar con rapidez. Esta arma puede estar camuflada en la ropa, adherida al cuerpo o preparada en algún compartimiento oculto, entregando una ventaja constante en combate cercano o situaciones sorpresivas.

✧Efecto
3 (MDES) de Destreza para Valor de Tamaño - Cantidad de Armas x2 de Sigilo

3 (Daño Arma Pequeña) + 40 (Ataque Empuñado) = -43 PV
  • 6 de Sangrado = Sangrado Básico (-1 Salud)
  • 4 de Lesión = Lesión Básica (-1 Velocidad)
Todo esto es x2 ya que hago dos ataques empuñados. La primera hoz la desenfundo sin ocupar tiempo por la pasiva de la especialidad de Tomei Sobi, y a la vez que hago el ataque empuñado desenfundo la segunda para encadenarlo con otro. Se considera un ataque sigiloso ya que es un contraataque aprovechando la especialidad del Kawamawari que ha usado al esquivar.

La máscara del muchacho asustado que había estado utilizando desapareció por completo. Mi expresión de miedo había desaparecido por completo, donde hacía apenas unos segundos había un muchacho nervioso e inseguro, ahora solo quedaba una mirada fría, vacía y completamente serena. Una presencia pesada pareció llenar el reducido espacio de la chatarrería, una sensación difícil de explicar que convertía el silencio en algo incómodo y hacía que el aire pareciera más denso alrededor de mi cuerpo. No necesitaba alzar la voz; bastaba con la forma en que los observaba para dejar claro que quien estaba en peligro ya no era yo.

— Qué curioso...

Incliné apenas la cabeza, sin dejar de apuntarlos con ambas hoces.

— Yo no he hablado de armas robadas. Y aun así, estáis demasiado preocupados por saber quién me ha enviado.

Una leve sonrisa, pequeña e inquietante, terminó por dibujarse en mi rostro.

— Así que vais a hacer una cosa. Me vais a contar exactamente por qué os preocupa tanto ese "conocido" —dejé que el silencio se alargara un instante antes de continuar, con el mismo tono calmado—. Porque sino... voy a empezar a cortaros los dedos, uno por uno.

Chakra: 370/420

420 - 20 (Esquiva) - 30 (Ataque Empuñado x2) = 370
Virtud activada
Presencia intimidante: La sola presencia del ninja basta para tensar el ambiente. Hay algo en su porte, en su mirada o en la forma en que ocupa el espacio, que impone silencio y siembra cautela en quienes le rodean.
Sayuri Yuki
Rango Chuunin
Clan Yuki
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490
530
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23-07-2026, 03:56 AM
El ataque apenas llegó a completar la mitad de su recorrido antes de que todo cambiara. Donde un instante antes había un muchacho encogido, dubitativo y visiblemente intimidado, ahora solo quedaba un joven cuya calma resultaba infinitamente más inquietante. Issei abandonó la trayectoria de la barra con un único desplazamiento lateral, limpio y preciso, mientras el hierro cortaba el aire sin encontrar resistencia. Shun(el hijo del chatarrero) apenas tuvo tiempo para comprender lo ocurrido. El brillo del acero apareció frente a él cuando la primera hoz abandonó su funda con un silbido seco. El instinto tomó el control de su cuerpo y retiró la mano que sostenía la barra justo a tiempo. El filo pasó rozándole los nudillos, arrancando apenas un hilo de sangre antes de perderse a un costado.

Pero aquel primer movimiento no era más que el comienzo. La segunda hoz apareció inmediatamente después, aprovechando la misma rotación del cuerpo de Issei. Shun intentó retroceder otra vez, aunque esta vez ya era demasiado tarde. El acero encontró su objetivo, recorriendo la parte externa de su muslo en un corte limpio que desgarró la tela del pantalón antes de abrir una herida superficial pero dolorosa. —Uhmmmmgrrrr— La sangre comenzó a empapar lentamente la tela mientras el hombre soltaba un gruñido ahogado y daba dos rápidos pasos hacia atrás por pura reacción. Por primera vez desde que había entrado en la conversación, la confianza había desaparecido de su rostro. Sus ojos pasaron de las dos hoces al muchacho que las empuñaba con absoluta tranquilidad. Después, casi sin darse cuenta, buscó a su padre con una rápida mirada de reojo. No necesitó decir una sola palabra. El anciano comprendió inmediatamente que la situación acababa de escaparse de su control.

—Basta, Shun.— Su voz sonó firme, mucho más autoritaria que antes. El hijo permaneció inmóvil. Respiraba con cierta dificultad. El dolor de la pierna parecía haber terminado de convencerlo de que el joven al que habían intentado intimidar no era, ni de lejos, un muchacho cualquiera como habia aparentado ser. El anciano dio entonces un lento paso al frente, colocándose ligeramente por delante de su hijo sin perder de vista las hoces de Issei.

Durante unos segundos nadie habló. Solo se escuchaba el leve goteo de la sangre cayendo desde la herida de Shun sobre el suelo de madera y el crujido del viejo edificio mecido por el viento que llegaba desde las calles de Kirigakure. El viejo dejó escapar un suspiro cansado. —Así que de eso se trata...— Negó lentamente con la cabeza, como si una idea desagradable acabara de confirmarse. —Ya han venido otros antes.— Su mirada permanecía fija sobre Issei. —No muchos. Solo dos pendejos... Todos diciendo exactamente lo mismo. Que un conocido los había mandado a buscar armas. Que aquí podían conseguir cosas que no se encontraban por los canales habituales. Tus mismas malditas palabras.— Volvió a negar con la cabeza, esta vez con un gesto de evidente fastidio. —Y todos se marcharon igual que llegaron,  porque esto es una simple chatarrería.— Su expresión se endureció ligeramente. —No sé quién demonios anda utilizando mi negocio para mandar gente hasta esta puerta, pero te aseguro que, cuando averigüe quién es ese supuesto "conocido", seré yo mismo quien le rompa las piernas.— El anciano hizo una breve pausa antes de añadir, con un tono mucho más contenido que el de su hijo. —Así que, si de verdad alguien te envió hasta aquí... dile que deje de hacerlo. Porque la próxima vez puede que quien abra esa puerta no tenga tanta paciencia como nosotros.—


Notas del Narrador
-Antes de postear, por favor lanza en #dados 2d20(resultado mayor) mas tu bonus de inteligencia o fuerza, especificalo en la tirada etiquetandome. Obvio, que tu rol posterior sea acorde al stat elegido.
Issei
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23-07-2026, 10:55 PM
Delante de mi se formó una escena donde el más joven seguía sujetándose la pierna mientras intentaba disimular el dolor, y su padre no dejaba de soltar explicaciones una detrás de otra. Yo lo escuché hasta el final sin interrumpirlo. Mientras hablaba, intentaba sostenerme la mirada con esa calma de comerciante honrado que solo quería vender, pero cada pocos segundos sus ojos se desviaban por pura inercia hacia el mismo rincón de la tienda antes de regresar a mí. Era un gesto sutil, casi imperceptible, pero un shinobi era capaz de notar esos detalles. 

Hacía rato que había dejado de creer una sola palabra de lo que salía de su boca. Si de verdad otros habían aparecido allí con la misma historia que yo, solo existían dos posibilidades: o alguien estaba utilizando aquella chatarrería como cebo, o el viejo acababa de admitir, sin darse cuenta, que su negocio llevaba tiempo relacionado con aquel asunto.

— ¿Sabes cuál es tu problema, viejo? —Pregunté con tono tranquilo, como si aquella situación me estuviera aburriendo—. Que mientes demasiado... y bastante mal.

Incliné apenas la cabeza y lo observé con indiferencia. Ya no necesitaba escuchar una sola palabra más de su boca; había obtenido las respuestas que buscaba. Mientras el silencio se instalaba entre nosotros, tomé una inspiración lenta y casi imperceptible, concentrándome en recuperar un poco de chakra. Todo apuntaba a que aquello iba a terminar por las malas.

— Las palabras pueden prepararse, pero eres tan tonto que no sabes controlar tus ojos.

Dejé que aquellas últimas palabras quedaran suspendidas unos instantes, y entonces di un paso hacia el lateral de la tienda, directamente en dirección al rincón con armas que no había dejado de vigilar desde que empezó a justificarse.

— Llevas un buen rato mirando ahí. Una... otra... y otra vez. Al final hasta me has ahorrado el trabajo de buscar.

No aceleré el paso ni tampoco bajé las hoces. Al contrario, ambos filos siguieron describiendo pequeños movimientos acompasados con mi avance, listos para responder a cualquier estupidez que se les ocurriera. Mi mirada no abandonó ni un instante al padre y al hijo. Entonces dejé que el chakra ascendiera lentamente hasta mis ojos. El ámbar de mis iris desapareció bajo un brillo azul intenso, casi antinatural, mientras dos flechas se dibujaban en cada pupila, apuntando hacia arriba. No hice ningún gesto para destacar el cambio, simplemente ocurrió como una confirmación de que ya no quedaba espacio para seguir fingiendo. La presión que desprendía mi presencia pareció volverse todavía más pesada, convirtiendo el ambiente que rodeaba el taller en algo casi asfixiante.

✔Aprendida · 17-06-2026
◈Yang
✦Nivel: Cero
#ID: HEIZ101B
◔Coste
15 de Chakra | 5 de Chakra por Turno
▣Descripción

Al activarse, los ojos del usuario brillan con un intenso azul, mientras la esclerótica se torna negra. En cada ojo aparece una flecha, que puede apuntar hacia arriba o hacia abajo. La posición de estas flechas determina cómo interactúa el Aokigan con la niebla de chakra.

Aunque la niebla no bloquea la visión de otros dōjutsus, sí introduce un sistema especial de Sigilo: todo aquello que se oculte tras ella se considera automáticamente como sigiloso, incluso de frente, como si atacara por la espalda. De este modo, la niebla no solo actúa como cobertura, sino que altera las reglas del enfrentamiento al manipular directamente el Sigilo.

Funcionamiento de las flechas en la misma dirección:

↑↑ Dos flechas hacia arriba: la niebla se vuelve densa. Todos los ataques provenientes de ella se consideran ofensivas sigilosas.

↓↓ Dos flechas hacia abajo: el usuario del Aokigan ve a través de la niebla como si no existiera, aunque para los demás continúe otorgando Sigilo.

Funcionamiento de las flechas en direcciones diferentes (ambos efectos se aplican al mismo tiempo):

↑ Una flecha hacia arriba: la niebla se vuelve menos densa. Los objetivos tras ella conservan Sigilo, pero con una penalización que facilita detectarlos.

↓ Una flecha hacia abajo: el Aokigan reduce el nivel de Sigilo de todo lo que alcanza con su visión, dificultando el ocultamiento.

✧Efecto
-7 (MDES) de Sigilo por Niebla - 2 (MCCK) de Reducción de Sigilo por Vista

— Escuchadme bien —la sonrisa desapareció de mi cara—. Si uno solo de los dos intenta hacerse el valiente mientras camino hasta allí... voy a cumplir con mi amenaza de antes, empezad a decir la verdad si no queréis quedaros sin dedos. Os los iré cortando uno a uno... uno por cada mentira que habéis soltado desde que crucé esa puerta —lo dije con la misma naturalidad con la que otros hablarían del tiempo—. Y tengo la sensación de que no os van a llegar las manos.

Seguí avanzando sin prisa, sin dejar de observarlos. Ya no me interesaban sus respuestas. ahora solo quería ver cómo reaccionaban cuando me acercara a aquello que el anciano estaba intentando proteger.

Chakra: 395/420

370 + 40 (Regeneración chakra) - 15 (Aokigan) = 395
[Imagen: xd.png]
Sayuri Yuki
Rango Chuunin
Clan Yuki
Nivel 12
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Fuerza40(2)
Destreza35(2)
Ctrl. de Chakra80(4)
Inteligencia25(2)
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Salud12
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Sigilo10
490
530
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24-07-2026, 03:15 AM
Última modificación: 24-07-2026, 03:16 AM por Sayuri Yuki.
El silencio que siguió a las últimas palabras de Issei fue mucho más elocuente que cualquier amenaza. La tensión parecía haberse incrustado entre las viejas vigas de la chatarrería, mezclándose con el olor a hierro oxidado que habia por todo el lugar. Durante unos instantes nadie se movió. El anciano permanecía inmóvil tras el mostrador, con los labios entreabiertos y el pecho subiendo y bajando de forma irregular, mientras sus ojos, incapaces ya de sostener la mirada del joven, terminaban desviándose una vez más hacia aquel rincón que tanto había intentado ignorar.

Su hijo Shun, por el contrario, había abandonado cualquier intención de seguir peleando. Con el rostro desencajado por el dolor, retrocedió hasta dejarse caer pesadamente contra una de las paredes del local. Apretó ambas manos sobre la herida que la hoz había abierto en su muslo, incapaz de contener una mueca al sentir cómo la sangre seguía empapando la tela de su pantalón. Con movimientos torpes arrancó un largo trozo de su propia camisa y comenzó a envolver la pierna con fuerza, improvisando un vendaje mientras respiraba entre dientes. Cada tirón arrancaba un nuevo gesto de dolor, pero ya no miraba a Issei con desafío, sólo quería detener la hemorragia.

El anciano observó fugazmente a su hijo antes de volver la vista hacia el muchacho que avanzaba con calma entre los montones de chatarra. El miedo que reflejaba su rostro había cambiado. Ya no era únicamente el temor que inspiraban aquellas hoces ni la fría determinación del shinobi. Era el miedo de un hombre que llevaba demasiado tiempo conviviendo con algo mucho más grande que él y que comprendía perfectamente el precio de abrir la boca. —Es... espera...— balbuceó finalmente, levantando ambas manos en un gesto torpe de rendición. —No... no sigas...— Su voz temblaba de forma evidente. —No voy a mentirte más.— Tragó saliva con dificultad, desviando la vista hacia el suelo durante unos segundos antes de reunir el valor suficiente para continuar.

—Sí... aquí pasan cosas. Maldita sea...— Tomó aire lentamente. —Este lugar... sólo es un punto de paso, de verdad.— Las palabras parecían costarle un enorme esfuerzo. —Cada cierto tiempo aparece un hombre mayor. Siempre viene solo. Deja varias cajas cerradas...— apunta a unas de las que tienes en frente, parcialmente ocultas debajo de un monton de metal viejo. —...y se marcha sin decir apenas dos palabras. Yo nunca las abro. Nunca pregunto qué llevan dentro.— Hizo una pausa, como si necesitara convencerse de seguir hablando. —Pocos dias despues... aparece otra persona distinta. Se lleva las cajas. Me deja dinero por las molestias... y desaparece igual que vino.— Negó varias veces con la cabeza. —Nunca pregunté quiénes eran. Nunca quise saberlo. Hay cosas que es mejor no conocer.— 

Mientras Issei continuaba aproximándose al rincón, la tenue luz que se colaba entre las rendijas del techo comenzó a revelar con mayor claridad lo que allí había permanecido parcialmente oculto entre montones de metal inservible. Varias cajas de madera descansaban apiladas contra la pared, aparentemente vacías, aunque aún conservaban restos de virutas recientes y telas impregnadas en aceite. Sobre algunas de sus tablas podían distinguirse marcas cuidadosamente raspadas, pero todavía sobrevivían fragmentos de un sello militar de Kirigakure, apenas visibles bajo los arañazos.

El anciano siguió hablando con la voz quebrada. —Una vez... escuché un nombre. Algo sobre si necesitaba ayuda o no se que...— Apretó los labios antes de pronunciarlo, como si incluso recordarlo fuera peligroso. —Que contactara con Neblina Azul.—  El simple hecho de decir aquellas dos palabras pareció hacerle perder el poco color que aún conservaba el rostro. —Eso es todo lo que sé... te lo juro. Nunca me dijeron quiénes eran realmente. Nunca pregunté. Sólo... sólo acepté el dinero porque tenía miedo de decir que no.— Bajó lentamente la cabeza. —Y ahora tengo miedo de haber hablado demasiado.—

El hijo dejó escapar una risa amarga que terminó convirtiéndose en una mueca de dolor al tensar la pierna vendada. Permaneció unos segundos con la vista fija en el suelo antes de levantar lentamente la cabeza hacia Issei. En su expresión ya no quedaba rastro de la arrogancia con la que había blandido la barra de hierro unos minutos atrás, sólo cansancio y una resignación difícil de disimular. —¿Ya tienes lo que querías...?— preguntó con la voz apagada, respirando con dificultad. —Pues lárgate.— Apretó con más fuerza el improvisado vendaje mientras negaba lentamente con la cabeza. —Porque los que acabamos de jodernos somos nosotros.— Sus ojos buscaron un instante a su padre antes de volver a clavarse en Issei.

Guardó silencio unos segundos, como si acabara de asumir una realidad que llevaba tiempo intentando ignorar. —Tendremos que desaparecer... vender lo poco que queda de este lugar e irnos de de este pais antes de que sea demasiado tarde.— Soltó un suspiro largo, cargado de rabia e impotencia. —Así que coge ese maldito nombre, haz lo que hayas venido a hacer... y no vuelvas.—

Notas del Narrador
-Pues mision cumplida. Recuerda al momento de pedir la recompensa, que te narro el mejor narrador de todos los tiempos♥

-Termina el tema como quieras *no me los mates, que son buena gente* y gg.
Issei
Rango Genin
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Nivel 13
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Generales
Fuerza40(2)
Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra25(2)
Inteligencia5(1)
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Salud9
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Sigilo15
380
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24-07-2026, 10:20 AM
Me limité a observar a ambos en silencio mientras el viejo tartamudeaba y el hijo intentaba convencerse de que acababan de convertirse en las víctimas de toda aquella historia. Qué facilidad tenía la gente para cambiar de papel cuando dejaba de sentirse fuerte. Hacía apenas unos minutos habían sido ellos quienes habían decidido cerrar la puerta, acorralarme y partirme las piernas con una barra de hierro. Ahora, resultaba que los pobres desgraciados eran ellos.

Solté una risa baja antes de hablar—. ¿De verdad vais a haceros los inocentes ahora?

Negué despacio con la cabeza mientras guardaba una de las hoces, sin dejar la otra demasiado lejos de mi mano.

— Lo más divertido de todo esto es que... yo ya me estaba marchando.

Di un paso hacia las cajas, pasando la yema de los dedos por la madera marcada con los restos del sello militar.

— Entré aquí, hice unas preguntas, os inventasteis una historia y decidí largarme. Fuisteis vosotros los que me cerrasteis el paso y decidisteis atacarme.

Giré apenas la cabeza para mirarlos de reojo.

— Nadie os obligó a montar esa escenita tan ridícula, os habéis delatado vosotros solos.

Me agaché con calma para inspeccionar las cajas más de cerca. Le eché un vistazo a los restos del sello de Kirigakure, las virutas recientes, el aceite... todo encajaba demasiado bien como para dejar aquello allí. Tomé una de ellas, comprobando el peso antes de recoger también las demás que pudiera transportar como prueba. Mientras las levantaba, volví a hablar sin siquiera mirarlos.

— "Neblina Azul"... interesante.

Dejé que el nombre se asentara unos segundos en mi cabeza. Era poco, pero era mucho más de lo que tenía al entrar por aquella puerta. Por otro lado, cuando el hijo habló de huir del País del Agua, no pude evitar esbozar otra sonrisa, esta vez mucho más seca.

— ¿Marcharos? —los miré por encima del hombro—. Os deseo suerte, la vais a necesitar —mi voz seguía siendo tranquila, casi indiferente—. He navegado por estos mares, y son un infierno. Entre las corrientes, la niebla y todo lo que vive ahí fuera... diría que tenéis más posibilidades de acabar alimentando peces que de abandonar el país.

No hubo crueldad en mis palabras, sino más bien una constatación, porque era la verdad.

— Aunque... —continué mientras ajustaba las cajas bajo el brazo— todavía os queda una opción algo menos estúpida.

Esta vez sí me giré completamente hacia ellos.

— Si todo lo que habéis dicho es cierto y solo habéis servido como punto de paso... quizá las autoridades de Kirigakure puedan hacer algo por vosotros.

Encogí ligeramente los hombros.

— Los testigos útiles suelen vivir bastante más.

No añadí nada más, pues ya no tenía ninguna razón para seguir allí. Con las cajas convertidas en pruebas, crucé la chatarrería sin volver la vista atrás. Si decidían colaborar, quizá aún conservaran algo más que aquel negocio en ruinas. Si no... tampoco iba a perder el sueño por ellos. Cada uno elegía el precio por el que vendía su conciencia, y ellos habían aceptado el suyo mucho antes de que yo cruzara aquella puerta.
[Imagen: xd.png]
Masashi Kishimoto
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24-07-2026, 04:59 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [C] Cementerio de Acero (TID 13996)
Tipo: Misión Normal · Rango: C
  • Issei — Participante (100%): 1000 Ryos, 10 Tobis, 90 Exp
  • Sayuri Yuki — Narrador No Oficial (100%): 1000 Ryos, 0 Tobis, 65 Exp, Pergamino PERG002

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
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