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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Fuego   ›   Konohagakure no Sato   ›   Zona Comercial
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Misión rango D (Caos Comercial)
Douma Kodon
Rango Genin
Clan Kodon
Nivel 10
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Inteligencia60(3)
Especiales
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Velocidad10
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05-07-2026, 01:17 AM
Informacion
Link de la petición: https://shinobigaiden.net/showthread.php...0#pid23480



Konohagakure no Sato - Zona comercial // Verano - año 150


Era un día bastante caluroso, cosa que realmente era normal teniendo en cuenta la época del año, además de que en una zona como Konoha era natural el movimiento constante debido a los preparativos para el próximo desfile de la aldea. El sol brillaba con fuerza en lo alto, iluminando las calles principales que ya estaban decoradas con carteles y puestos temporales. A esa hora, el bullicio de los habitantes y visitantes era muy alto, dejando el ambiente sumido en un ruido constante donde se mezclaban las voces de los organizadores y el andar de la gente sobre la tierra seca.

La información que se les había entregado en la Oficina de Misiones era clara pero requería una acción rápida. Un grupo de comerciantes externos, provenientes de la capital del país, había ignorado por completo las normas de tránsito locales al ingresar con sus grandes carretas de mercancía. Al hacerlo, terminaron bloqueando por completo las rutas principales del mercado, lo que rápidamente generó un fuerte altercado físico y verbal con los vendedores locales que exigían respeto a sus espacios. El alto mando quería evitar que el desorden pasara a mayores, así que la orden era directa: restablecer el flujo del distrito comercial y escoltar a los implicados fuera de la zona.

Actualmente se encuentran llegando a una esquina bastante estratégica del mercado principal. La visibilidad era total, pero avanzar era complicado debido al gentío que se había amontonado alrededor del alboroto. En medio del tumulto, destacaban claramente los dos representantes de cada bando, quienes estaban al borde de irse a los puños.

Por el lado de los comerciantes de la capital, el líder era un hombre alto y de complexión robusta llamado Daichi. Vestía una elegante y costosa túnica de seda color azul oscuro, ajustada con un fajín dorado, aunque ahora mismo la traía desarreglada y llena de sudor por el calor. Llevaba el cabello largo recogido en un moño alto y se notaba su arrogancia al sostener un abanico cerrado con el que apuntaba de forma despectiva a su rival.

Frente a él estaba la contraparte local, una vendedora de Konoha llamada Naori, dueña de uno de los puestos de verduras bloqueados. Era una mujer de baja estatura pero de mirada muy firme, vestida con ropas de trabajo sencillas: una franela clara de mangas cortas, un delantal marrón desgastado por el uso y un pañuelo rojo amarrado en la cabeza para protegerse del sol. Naori mantenía una postura totalmente defensiva, sosteniendo una pesada caja de madera vacía entre sus manos como si estuviera lista para usarla si el hombre daba un paso más.

El día seguía avanzando y debían tomar una decisión rápido sobre cómo abordar este problema. ¿Qué deciden hacer entonces? Podrían intentar mediar con palabras entre Daichi y Naori para calmar los ánimos, usar la fuerza discretamente para apartar al robusto comerciante antes de que golpee a alguien, o buscar una forma de mover las carretas primero para liberar la calle, ya había que tomar una decisión.
Akira Hyuuga
Rango Chuunin
Clan Hyuga
Nivel 20
Estadísticas
Generales
Fuerza100(5)
Destreza100(5)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia20(1)
Especiales
Salud15
Velocidad25
Tenketsu20
Sigilo8
755
885
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08-07-2026, 04:19 AM
El sol de mediodía castigaba los tejados de Konoha, creando una bruma de calor que distorsionaba la silueta de los edificios. Akira caminaba con paso pesado, las sandalias ninja golpeando el pavimento con un ritmo constante que delataba su impaciencia. A cada paso, sus guanteletes carmesí parecían absorber la luz, destacando como dos heridas abiertas contra el blanco de su indumentaria. A su lado, Mayura se movía con esa gracia etérea y calculada que Akira detestaba tanto como admiraba; era el contraste perfecto: la seda contra el hierro, la calma frente a la tormenta.

El ruido del mercado principal se intensificaba a medida que se acercaban. Gritos de frustración, el rechinar de ruedas de madera contra el suelo seco y el murmullo de una multitud indignada formaban una cacofonía que erizaba la piel de Akira. Sus ojos, esferas perladas sin pupilas, escaneaban el horizonte, detectando a través de las paredes y las sombras el flujo de chakra y el movimiento de las masas. La situación era clara: un cuello de botella logístico provocado por pura arrogancia comercial.

Akira se detuvo un instante en la entrada de la plaza, su mano derecha voló instintivamente hacia la correa de su guantelete, mordiendo el cuero con fuerza antes de ajustarlo con un chasquido metálico. Sus nudillos crujieron.

—Escucha, Mayura —dijo Akira, su voz era un gruñido bajo, apenas un susurro que cortaba el aire caliente—. Mi instinto me grita que entre ahí y los saque a patadas a todos. No me gusta que bloqueen nuestra aldea, ni me gusta ver a gente trabajadora como esa mujer siendo acosada por un tipo vestido como si fuera a una boda. Pero... —Akira suspiró, un sonido rudo que denotaba su esfuerzo por contener la rabia que siempre hervía en sus venas—. Te voy a dar el gusto esta vez. Tienes el don de la palabra, esa teatralidad que siempre te hace destacar. Inténtalo a tu manera. Sé el diplomático. Haz tu número.

Caminó un paso más, situándose un poco detrás de su gemelo, como una sombra alargada y peligrosa. Sus hombros estaban tensos, preparados para la explosión.

—Yo seré tu sombra, hermano. Si ese sujeto de la túnica se pone demasiado altivo o si intenta tocar un solo cabello de la mujer, olvida la diplomacia. En ese segundo, el pacto se rompe, y le demostraré qué pasa cuando alguien como yo pierde la paciencia. Si las palabras no los mueven, mis puños sí lo harán. Adelante, te sigo. Pero no me hagas esperar demasiado, el calor me está poniendo de muy mal humor.

Akira se mantuvo un paso atrás, con los brazos cruzados sobre el pecho, proyectando una intimidación silenciosa que pocos se atreverían a cuestionar. Mientras Mayura avanzaba hacia el centro del tumulto, Akira observaba a Daichi con un desdén absoluto. Su postura era la de un depredador que ha aceptado, con mucha dificultad, seguir las reglas de su compañero, pero cuyo sistema nervioso estaba listo para saltar al combate real en una fracción de segundo. Sus ojos Byakugan no dejaban de rastrear los puntos vitales de los comerciantes, calculando con frialdad dónde debería golpear si el desastre se volvía inevitable.

Cada vez que alguien de la multitud intentaba acercarse demasiado, Akira lanzaba una mirada gélida que los obligaba a retroceder instintivamente. No necesitaba hablar. Su sola presencia —la figura del Hyūga que prefería el polvo de la calle a la pulcritud del dojo— era una advertencia viviente, cuando Mayura comenzaba su intervención, Akira permaneceria allí, inmutable, un muro de contención esperando la señal. Si la negociación fallaba, no habría un segundo aviso; él sería el encargado de restablecer el orden, no con pergaminos ni tratados, sino con el impacto seco de sus guanteletes contra la soberbia del comerciante. La rabia que sentía por la muerte de su padre, por la presión de su madre y por la asfixiante estructura del clan se condensaba en un solo punto en sus puños, esperando una excusa para liberarse sobre aquel que se atreviera a entorpecer el orden de Konoha.
[Imagen: JK2RddW.png]
Mayura Hyuga
Rango Chuunin
Clan Hyuga
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza1(1)
Destreza31(2)
Ctrl. de Chakra55(3)
Inteligencia3(1)
Especiales
Salud9
Velocidad14
Tenketsu9
Sigilo10
304
386
Enlace al Post
13-07-2026, 04:11 PM
Era un día extremadamente caluroso. Aun para ser verano, Mayura sentía como si la humedad y la temperatura fueran a destruirle toda la piel. Desde que se despertó, realizó su rutina de cuidado de la piel y del pelo. Ante sus ojos e ideales, lo primero que un ninja debía cuidar era su apariencia. Justo por eso, hoy cargaba en su porta kunais estaba su crema para proteger el rostro de la deshidratación y los rayos solares en lugar de sus armas ninja. Un ungüento realizado exclusivamente por y para él, la belleza primero, aunque igual tuvo espacio para colar unos caramelos e irlos comiendo durante el camino.

El plan de su hermano parecía perfecto. ¿Por qué? Sencillo, le daba el protagonismo que tanto deseaba. Desde que escuchó que tendría que intervenir con palabras, se dibujó una sonrisa y apareció un brillo en sus ojos grises que fue imposible de borrar. Comió un caramelo al instante y tomó un hombro de su hermano. — ¿Lo dices en serio? — El brillo de su aura se intensificó aún más, como si el sol ya no fuera un enemigo sino un foco que lo alumbraba solo a él.

Mayura saltó de alegría, una y otra vez, hasta que se vio forzado a corregir a su hermano. — Nada de violencia. Estamos tratando con civiles. ¿Qué tan complicado puede ser? Ni siquiera traje mis kunais, mira. — Se interrumpió a sí mismo abriendo el portakunai y sacando el contenedor de cristal con su ungüento. — ¿Quieres un poco? Somos mellizos, mira mi rostro. ¿No quisieras ser tan bello como yo? Dios, qué pesado. Toma un poco. — Sí, estaba acelerado gracias a los muchos caramelos que se había comido. Abrió el contenedor y se colocó un poco; luego insistiría en embetunar toda la cara de Akira.

Tras aquel momento de relajación y excitación extrema por lo que estaba a punto de hacer, Mayura se calmó, controlando sus respiraciones con los ojos cerrados. Era el momento de actuar, irrumpir en medio de la discusión con su belleza, liderazgo innato, y sobre todo, sus bellas, caras y llamativas prendas de vestir, dignas de un heredero.

— ¡Atenciooooon a todeeeees! — Exclamó con entusiasmo elevando una mano al aire luego de haberse acercado y saltado sobre la caravana, quedando por encima de todos los presentes. Bailó con pequeños saltos de un lugar a otro, ondeando la mano a modo de saludo, quería que todos le vieran antes de empezar a hablar. Y así, en el momento exacto, miró a Akira a lo lejos y le guiñó un ojo, un mensaje sin palabras que significaba “listo, yo me encargo”. — A ver, a ver a ver… esta es una zona pública y será parte de las tiendas designadas para el desfile. ¿Qué sucede aquí? No se preocupen, el gran y majestuoso Pavo Real de Konoha está listo para ayudarlos. Oh… pero antes de que me cuenten sus penas… ¿Alguien quiere un poco de ungüento para proteger su piel del sol? Hoy está peor que nunca. ¿No lo creen? — Ofrecería sacando su frasco nuevamente, extendiéndolo hacia la multitud, de un lado a otro, esperando respuesta.


Estadísticas de Mayura Hyuga
Mayura Hyuga
Estadísticas Generales
Fuerza
1 M: 1
Inteligencia
3 M: 1
Destreza
31 M: 2
Ctrl. Chakra
55 M: 3
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
9
Sigilo
10
Velocidad
14
Vida 304 Chakra 386 Reg. Chakra 36
[Imagen: ab4qP1h.jpeg]
Douma Kodon
Rango Genin
Clan Kodon
Nivel 10
Estadísticas
Generales
Fuerza15(1)
Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra25(2)
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Especiales
Salud15
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Sigilo12
485
425
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18-07-2026, 02:41 AM
La tensión en la esquina del mercado principal anzó un punto de quiebre justo cuando los dos shinobis hicieron su aparición. Mientras Akira se posicionaba como una sombra intimidante en la retaguardia, cruzando los brazos y aplicando una silenciosa presión psicológica que hizo que varios de los curiosos dieran un paso atrás por puro instinto, Mayura optó por un enfoque radicalmente opuesto, subiéndose a una de las carretas para captar la atención de todos.

El grito de Mayura y su autoproclamación como el "Pavo Real de Konoha" cayeron como un balde de agua fría sobre el tumulto. Por un instante, el bullicio de los gritos cesó, reemplazado por un silencio de desconcierto.

Naori, la vendedora local, bajó sutilmente la caja de madera, parpadeando un par de veces mientras miraba al joven ninja sobre la caravana y luego el frasco de ungüento que este ofrecía. El calor era sofocante, pero la propuesta parecía tan fuera de lugar en medio de una disputa comercial que la mujer simplemente se quedó muda, confundida por la teatralidad del chico –¿Y esta niña? – fue lo único que alcanzó a decir. 

Sin embargo, Daichi, el robusto comerciante de la capital, no reaccionó con la misma pasividad. Frunció el ceño con fuerza, sintiéndose ridiculizado ante la multitud por el baile y las ofertas estéticas del shinobi. Guardó su abanico de seda en el fajín con un movimiento brusco y apuntó con el dedo hacia Mayura.

—¿Un ungüento? ¿Es una broma? ¡Exijo hablar con alguien competente! —exclamó Daichi, con la cara enrojecida por la rabia y el calor— Somos comerciantes de la capital, traemos mercancía fina para las festividades de su desfile y nos reciben bloqueándonos el paso y enviando a niños a hacer payasadas. ¡Mueve a tu gente de la calle, mujer, o mis hombres abrirán paso ellos mismos! —amenazó, haciendo una seña a tres de sus cargadores, hombres corpulentos que dieron un paso al frente mostrando malas intenciones.

El panorama no era sencillo y la intervención de Mayura, aunque detuvo el altercado físico inmediato, había encendido el orgullo del comerciante forastero – O... mucho mejor. Te reto. Nadie es mejor que yo en estos juegos– diría Daichi igualmente molesto, pero confiado porque sabía que podía ganar con eso – Es una buena forma de resolver esto. Aunque realmente no tienes cara de ganador. – le diría a Mayura – Yo escogeré una palabra que tendrán que adivinar tu y un compañero, además de que tendran que lanzar dos dados cada ronda. Se harán tres rondas, en cada una yo escogeré un número al azar. Ustedes tendrán que decidir un número de entre los dos que sacaron en sus dados de esa ronda. Mientras más se acerquen al número que yo escoja, mayor será la pista que podré darles. – explicaba el hombre – Y para que no digan que hago trampa, esa mujer estará a mi lado y yo le diré en cada ronda el número que escoja. No le diré la palabra por si hace trampa – diria mientras señalaba a Naori con la que estaba peleando antes. Esta última se acercaba y se posicionaba a un lado de Daichi, solo para que este le susurrara el número de esta ronda... en caso de que aceptaran su juego.


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Cada uno lanzarán un dado de 20. Ya ustedes decidirán cual número escogeran. Yo también lanzaré 3 dados de 20 caras y escogeré uno de los resultados. Mientras el número que ustedes escojan se acerque más al que yo escogí secretamente, mejor será la pista de la palabra. La palabra está puesta en un hide


Akira Hyuuga
Rango Chuunin
Clan Hyuga
Nivel 20
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Inteligencia20(1)
Especiales
Salud15
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14-08-2026, 01:24 PM
El aire caliente del mediodía pareció congelarse de golpe ante la ridícula propuesta del comerciante.

El sonido seco del cuero de los guanteletes carmesí ajustándose con más fuerza fue la primera señal de alerta. Detrás de la fanfarronería y el espectáculo de Mayura, la paciencia de Akira se había evaporado por completo en el preciso instante en que Daichi se atrevió a alzar la voz y proponer un jueguito de azar en medio de una vía pública de Konoha.

Los dedos de Akira se cerraron en un puño cerrado con tanta fuerza que los nudillos crujieron sonoramente. A su alrededor, las venas alrededor de sus cuencas oculares se abultaron de inmediato al canalizar el Byakugan, otorgándole a su mirada perlada una ferocidad gélida que hizo que los tres matones corpulentos de la capital dieran un paso involuntario hacia atrás.

—¿Un juego? —la voz de Akira retumbó grave, áspera y cargada de una amenaza palpable que cortó el murmullo de la multitud como una cuchilla—. ¿Te crees que estás en una taberna de los bajos fondos de la capital, imbécil? Estamos en Konoha. Las normas de tránsito no se discuten y el orden de esta aldea no se pone a votación de un payaso con ínfulas de noble.

Akira dio dos pasos al frente, rompiendo la distancia que lo separaba de Mayura y situándose a su lado. Su presencia era la de un depredador a punto de romper la correa; la sombra pesada e implacable que contrastaba con la teatralidad de su gemelo. Clavó sus ojos ciegos, ahora desprovistos de cualquier atisbo de paciencia, directamente sobre el rostro sudoroso de Daichi.

—Te di tu momento, Mayura —escupió Akira sin apartar la vista del comerciante, su tono destilando veneno puro—. te advertí que si las palabras no servían, mis puños hablarían. Y este sujeto acaba de ganarse el derecho a una demostración gratuita.— girando para encarar a su hermano de tal manera que aquel idiota no le viera le guiñaria un ojo a modo complice, jugaba al policia bueno, policia malo.

Sin embargo, antes de soltar el primer golpe que desataría el caos, Akira exhaló un siseo furioso a través de los dientes apretados. Su mente fría, a pesar de la rabia hirviendo, calculó el riesgo: romperle la cara a un civil en pleno distrito comercial justo antes del desfile traería reportes molestos de los superiores y una reprimenda de su madre. Si aquel fanfarrón quería jugar a los daditos para mantener su frágil orgullo intacto, Akira se lo concedería... pero bajo sus propias reglas de terror psicológico.

—¿Quieres jugar, forastero? De acuerdo. Jugaremos —espetó Akira, extendiendo una mano hacia los dados con una lentitud deliberada, mientras su aura asesina aplastaba cualquier atisbo de risa en el ambiente—. Pero que te quede bien claro: si en la primera ronda tu jueguito resulta ser una pérdida de tiempo, o si intentas hacer trampa con la mujer, juro por mi clan que no voy a limitarme a mover tus carretas. Voy a usar tu túnica de seda para trapear este maldito mercado.

Akira miró de reojo a Mayura, con los músculos del cuello tensos como cuerdas de acero.

—Haz tus números, hermano. Y dile a este payaso que tire los malditos dados de una vez, antes de que pierda lo poco que me queda de autocontrol.
[Imagen: JK2RddW.png]
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