05-07-2026, 01:17 AM
Konohagakure no Sato - Zona comercial // Verano - año 150
Era un día bastante caluroso, cosa que realmente era normal teniendo en cuenta la época del año, además de que en una zona como Konoha era natural el movimiento constante debido a los preparativos para el próximo desfile de la aldea. El sol brillaba con fuerza en lo alto, iluminando las calles principales que ya estaban decoradas con carteles y puestos temporales. A esa hora, el bullicio de los habitantes y visitantes era muy alto, dejando el ambiente sumido en un ruido constante donde se mezclaban las voces de los organizadores y el andar de la gente sobre la tierra seca.
La información que se les había entregado en la Oficina de Misiones era clara pero requería una acción rápida. Un grupo de comerciantes externos, provenientes de la capital del país, había ignorado por completo las normas de tránsito locales al ingresar con sus grandes carretas de mercancía. Al hacerlo, terminaron bloqueando por completo las rutas principales del mercado, lo que rápidamente generó un fuerte altercado físico y verbal con los vendedores locales que exigían respeto a sus espacios. El alto mando quería evitar que el desorden pasara a mayores, así que la orden era directa: restablecer el flujo del distrito comercial y escoltar a los implicados fuera de la zona.
Actualmente se encuentran llegando a una esquina bastante estratégica del mercado principal. La visibilidad era total, pero avanzar era complicado debido al gentío que se había amontonado alrededor del alboroto. En medio del tumulto, destacaban claramente los dos representantes de cada bando, quienes estaban al borde de irse a los puños.
Por el lado de los comerciantes de la capital, el líder era un hombre alto y de complexión robusta llamado Daichi. Vestía una elegante y costosa túnica de seda color azul oscuro, ajustada con un fajín dorado, aunque ahora mismo la traía desarreglada y llena de sudor por el calor. Llevaba el cabello largo recogido en un moño alto y se notaba su arrogancia al sostener un abanico cerrado con el que apuntaba de forma despectiva a su rival.
Frente a él estaba la contraparte local, una vendedora de Konoha llamada Naori, dueña de uno de los puestos de verduras bloqueados. Era una mujer de baja estatura pero de mirada muy firme, vestida con ropas de trabajo sencillas: una franela clara de mangas cortas, un delantal marrón desgastado por el uso y un pañuelo rojo amarrado en la cabeza para protegerse del sol. Naori mantenía una postura totalmente defensiva, sosteniendo una pesada caja de madera vacía entre sus manos como si estuviera lista para usarla si el hombre daba un paso más.
El día seguía avanzando y debían tomar una decisión rápido sobre cómo abordar este problema. ¿Qué deciden hacer entonces? Podrían intentar mediar con palabras entre Daichi y Naori para calmar los ánimos, usar la fuerza discretamente para apartar al robusto comerciante antes de que golpee a alguien, o buscar una forma de mover las carretas primero para liberar la calle, ya había que tomar una decisión.
La información que se les había entregado en la Oficina de Misiones era clara pero requería una acción rápida. Un grupo de comerciantes externos, provenientes de la capital del país, había ignorado por completo las normas de tránsito locales al ingresar con sus grandes carretas de mercancía. Al hacerlo, terminaron bloqueando por completo las rutas principales del mercado, lo que rápidamente generó un fuerte altercado físico y verbal con los vendedores locales que exigían respeto a sus espacios. El alto mando quería evitar que el desorden pasara a mayores, así que la orden era directa: restablecer el flujo del distrito comercial y escoltar a los implicados fuera de la zona.
Actualmente se encuentran llegando a una esquina bastante estratégica del mercado principal. La visibilidad era total, pero avanzar era complicado debido al gentío que se había amontonado alrededor del alboroto. En medio del tumulto, destacaban claramente los dos representantes de cada bando, quienes estaban al borde de irse a los puños.
Por el lado de los comerciantes de la capital, el líder era un hombre alto y de complexión robusta llamado Daichi. Vestía una elegante y costosa túnica de seda color azul oscuro, ajustada con un fajín dorado, aunque ahora mismo la traía desarreglada y llena de sudor por el calor. Llevaba el cabello largo recogido en un moño alto y se notaba su arrogancia al sostener un abanico cerrado con el que apuntaba de forma despectiva a su rival.
Frente a él estaba la contraparte local, una vendedora de Konoha llamada Naori, dueña de uno de los puestos de verduras bloqueados. Era una mujer de baja estatura pero de mirada muy firme, vestida con ropas de trabajo sencillas: una franela clara de mangas cortas, un delantal marrón desgastado por el uso y un pañuelo rojo amarrado en la cabeza para protegerse del sol. Naori mantenía una postura totalmente defensiva, sosteniendo una pesada caja de madera vacía entre sus manos como si estuviera lista para usarla si el hombre daba un paso más.
El día seguía avanzando y debían tomar una decisión rápido sobre cómo abordar este problema. ¿Qué deciden hacer entonces? Podrían intentar mediar con palabras entre Daichi y Naori para calmar los ánimos, usar la fuerza discretamente para apartar al robusto comerciante antes de que golpee a alguien, o buscar una forma de mover las carretas primero para liberar la calle, ya había que tomar una decisión.
![[Imagen: JK2RddW.png]](https://i.imgur.com/JK2RddW.png)
![[Imagen: ab4qP1h.jpeg]](https://i.imgur.com/ab4qP1h.jpeg)