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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato   ›   Hospitales   ›   [Solitario] Promesas a los muertos
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Promesas a los muertos
Aomori
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06-07-2026, 09:30 PM
La niebla de Kirigakure no era solo un fenómeno meteorológico que se pudiese destacar... Realmente hablamos de algo que sucedía incluso en los días de verano donde como si fuese arte de nigromancia o como se le pudiese decir a la magia negra peruana en vez de desaparecer, la misma lluvia y niebla que rodeaba la vida de Ao terminaba siendo más caliente que olla hirviendo (exageramos), una presencia viva?, una entidad que envolvía la aldea?, no bueno, si quisieses transportarnos a Londres en juegos como FGO te la compro, pero no era así. Lo canales donde el agua podría moverse libremente debido a las lluvias intensas eran visibles en las calles y las almas de sus habitantes con la misma indiferencia con que el mar devora la costa rígida y espesa de su propia soledad, tanto como... Lo que perdió su narrador en el Parley de ayer por apostarle a México e.e... Por eso muchachos nunca apuesten porque me quitarán la casa en unos días (en realidad no hice nada pero quise hacer el chiste de cómo teniendo Dios, afición y guión en contra Inglaterra todavía ganó :v). Dejando las quejas de lado, Ao, una joven geisha que había nacido en esa niebla, como todos sus habitantes había aprendido a moverse por esta como pez en el agua, desde los entrenamientos rigurosos que lograba imitar gracias a su padre quien como miembro del clan Heizu debía de inculcar ya que había algo que la negación jamás podría quitarle a Al por las que lo pidiesen a los cielos... La pensión alimentaria digo digo, los genes de los Heizu. Esos ojos no eran mentira o si quieren pregúntele quien fue el pelagato que la quitaron los ojos para ponérselos a una jovencita e.e.

Tremenda hilera de fantasías: su primera misión en soledad desde que le recetaron a 2 pendejos más desviados de la personalidad común de un ser humano común y corriente, graduada con honores en la Academia de la Niebla, y su primera acción, pasar por el hospital y ser chica de los recados por un día, que bonita chica de recados con comportamientos comunes entre las geishas en un hospital, nada podía salir mal cierto?.

— NOOOOOOOOOO —

Sin incidentes pero aún así se quejaba en la entrada. Como si ser ella una mensajera fuese el castigo peor diseñado para una kunoichi novata que había entrenado durante meses para servir a su aldea, había aprendido a lanzar kunais directo a muñecos de prueba, ahora pareciendo que solo lo haría para mostrar dotes exóticos en fiestas. Ao asintió antes de que pudiese saber de qué trataba el encargo y eso la decepcionó profundamente, veía la vida Shinobi como entretenida, nah, necesitaba era palo.

Al entrar, fueron obvias sus siguientes acciones...

Se dirigió al mostrador de recepción, donde una mujer de cabello canoso y ojos cansados la miró sin expresión, con decepción, era fanática de Brasil en el mundial seguramente y le cagó el perder con noruega, joder el Joga Vikingo es más que el Jogo Bonito, que hermoso.

Se puso algo nerviosa pero se le quitó al instante al poner cara al asunto. — Señora, soy la kunoichi que fue asignada a su encargo. Espero nos llevemos bien —. Incluso como prueba un pergamino que lo indicaba. Con una sonrisa, a diferencia de la bruja quien como buen recepcionista tomó el pergamino que Ao le dió, lo leyó con indiferencia. Urgencias, farmacia, pediatría y ortopedia, cuatro lugares de los cuales creía que iba a ser sencillo acceder, hablamos de un hospital, lógicamente necesitaba indicaciones. La señora sin espera le dió lo que parecía un pergamino desplegado, pero no, era un pequeño mapa.

"Necesitas eso, no quiero tener que buscarte. Ya nos pasó una vez con novatos"

El tono era cortante, esperable, pero Ao no se ofendió. Por mera cortesía... En realidad... Una geisha estaba para complacer.

Empezando...

Su primera parada fue la sala de urgencias justo en la planta baja, donde entregó vendas, gasas y frascos de desinfectante a un médico que le contestó con gestos de agradecimiento antes de volver a su paciente, un hombre con el brazo vendado. La segunda parada fue la farmacia, en el primer piso, donde una enfermera le dió una lista de medicamentos a buscar en el almacén.

— Y cuando subas, lleva esto a pediatría. Necesitas apresurarte un poco mi niña te caerá la tarde encima —

Ao asintió, guardó el papel justo debajo de las vendas que cubrían su pecho (bendecido quien reciba ese papel (?), por mera casualidad el pequeño mapa también estaba acompañando a su nuevo compañero de cuarto junto a las instrucciones de la recepcionista, junto a todo el peso de ser jugo la primera vez que hacía este tipo de cosas, estaba algo nerviosa. Pero más nerviosa empezó a ponerse cuando lo vió.

Justo bajando las escaleras, sentado en uno de la escalones, más exactamente la parte más cercana a la pared, había un joven. De rasgos destacados, una muy buena representación del ejemplar masculino donde sus rasgos más llamativos eran los más visibles. Piel blanca, cabello blanco arreglado, sin sentirse artificial, la inclinación de los cabellos hasta uno de los lados tenía algunos cabellos sueltos, indicando el desorden que estaba presentando, ojos escarlata con una sombra en ellos que te podía penetrar el alma, junto a una pequeña sonrisa que se le podía notar cuando más te acercabas a él.

Pero había algo más. Algo que la Heizu no pudo ignorar, que se clavó en su mente como una kunai atravesando si cabeza. El joven llevaba una camisa holgada de manga larga, pero en el borde de la manga derecha, asomaba el borde de una venda blanca que se extendía hasta los dedos. Y en su cuello, apenas visible bajo el cuello de la camisa, había una mancha oscura que podría ser un moretón... o algo peor. Un pequeño destello de floración morada/negra que no se movía con la luz, indicando que no eran engaños de su memoria. Había escuchado historias sobre gente que... Simplemente no podía con el mundo en que nacían, pero había decidido ignorarlas porque no creía que nadie pudiera odiarse tanto a si mismo como para cometer tal acto.

Ao se detuvo en seco al darse cuenta que el joven la miraba sin parpadear, pareciendo reírse un poco del trabajo que ella estaba realizando.

—Tienes un mapa —. Ulala Sherlock Holmes, gracias por destacar lo obvio con flojas palabras. — Pero no veo que lo uses mucho —

Se quedó estupefacta, asustando se casi que tiraba los frascos y se echaba a correr, pero se mantuvo firme y encaró, sorprendida de que le hablara. Si bien parecía tener una buena condición física (si, Ao es de las pocas personas que se fijaría en tus brazos y pecho para distinguir de tu condición física), no parecía estar muy bien, a no ser que las vendas sea algo como con ella, ocultar cierta parte importante, pero en un brazo?.

— Te ves ciertamente corpulento... Quiero decir... — Se congeló unos instantes al tratar de hablar mejor. Apartando la mirada hacia la izquierda. — No tengo tiempo para perderlo con... —.

—¿Con un fantasma? —. La interrumpió él, esbozando una sonrisa tenue, una sonrisa que apenas curvaba sus labios. — Podrías llamarme así. Pero prefiero Mu. Solo Mu —

El nombre le sonó extraño, como si estuviera incompleto. Digo... Le faltaba una sílaba completa o incluso mucho más como acostumbraba a ver nombres exageradamente largo, bueno no eran nombres como los de sus compañeros: Yukine Sekki, Douma Kodon... Enserio que tan fanáticos del anime serán sus padres para llamarlos así de manera tan pendeja e.e (esto último es nota del narrador). Mu parecía mayor que ella, no sabía por cuánto, pero no había una diferencia amplia, quizás por unos 2 años, sus expresiones faciales le parecían extrañas, pero no hizo caso a estas suposiciones y siguió dudando. — ¿Mu?. ¿De verdad? —

— Murasaki —. Lo dijo manteniendo la sonrisa y ahora rascándose la cabeza. — Prefiero que sea simple, tanto que se te olvide después de minutos —

Ese "olvidar", había resonado con ella más de lo que pudiese haber imaginado, más con lo anterior que había visto en su cuerpo, las marcas visibles que esperaría de un muchacho así pero de otro contexto mucho más, pasional. Suspiró y como toda buena Geisha dejó los suplementos de lado para intentar quitarse la incomodidad que llevaba, usando uno de sus abanicos para repeler el aire directo hacia su cara.

— Muy bien Mu. Gracias por la preocupación pero sé dónde ir y que hacer, lo siguiente que debo hacer es... —

— ¿Ir a la sala de Pediatría? —. Comentó, haciendo una seña hacia su derecha.

— Al final de este pasillo, subes un tramo más de escaleras, cruzas el pasillo que conecta traumatología con cirugía, vas recto, y y giras a la izquierda. La puerta tiene un dibujo de un pez. No te confundas con la de maternidad, que tiene un dibujo de una ola —

Okey... Cuanto tiempo lleva ese sujeto ahí que parece que anda muy al pendiente de todos los anillos en intersecciones que conectan las distintas habitaciones del hospital, duerme ahí quizás para... Bueno ejem... Si si, si es un enfermo pues duerme ahí lógicamente, pero ese no es el punto. Al de dispuso a revisar minuciosamente el mapa que le habían otorgado en recepción, y era increíble la precisión con la que había logrado acertar el camino desde donde estaba.

— Cuatro meses confinado aquí, he aprendido con el tiempo el recorrido —

Ao se quedó bastante callada después de esa confirmación,. Ciento veinte días era demasiado para cualquier persona cuerda de la cabeza y lo peor es que se veía tan sereno que daba hasta miedo como su expresión no estaba cambiando, pero no era solo eso. Una curiosidad yendo hacia lo detectivesco, se apoderó de ella.

—¿Por qué estás aquí? —

Pero Mu no pareció ofendido. Al contrario, sus ojos rojo no parecieron cambiar con la pregunta que resurgió desde el diafragma.

— ¿A que nos referimos?. Porque estoy aquí o sigo aquí? —.

Hizo una pequeña pausa riéndose un poco ya que había entendido perfectamente, pero quería saber el porqué de su pregunta.

— Fue un accidente —

La palabra "accidente" salió de sus labios con una ligereza que no encajaba con el tono de su voz, aprendida y ensayada diría yo, como si hubiera disipado pa pregunta así tantas veces que ya era visible la mentira, pero bueno esto sería hablado mucho después...
Mu sonrió, pero era una sonrisa que no llegaba a sus ojos, una sonrisa que era más un gesto que una emoción.
Aomori
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07-07-2026, 01:50 AM
Última modificación: 07-07-2026, 01:03 PM por Aomori.
‎—Sí. Un accidente o varios... Como quieras decirles, la verdad no estoy muy al tanto con eso —
‎
‎La geisha sentía que la conversación se inclinaba hacia un terreno peligroso, donde las palabras ya no sentirían admitidas y tuvo que improvisar. Así que tuvo el sumo cuidado con sus palabras.

‎—¿Y tus padres? — Se atrevió a hablar, desviando la mirada hacia las vendas de su mano que estaban más apretadas que las que ella tenía en el torso, claramente referenciado heridas profundas.
‎
‎Mu negó con la cabeza, su sonrisa habitual volviéndose un poco más pronunciada, aunque ya Si no sabía si se trataba de amabilidad para que no fuese tan duro el efecto de las palabras o simple máscara sentimental.

‎—No los conozco. Y ellos no me conocen a mí. Es mejor así, no lo crees? —

‎El silencio se extendió entre ellos apareció nuevamente llenando la garganta de la Heizu con más preguntas que respuestas, después de todo ella no era el ejemplo perfecto de ese pensamiento que transmitía Mu, porque hablábamos de una vida sin alguien que se pudiese preocupar por ti, que te hablara, en quien pudieras apoyarte o aún peor, en alguien que te pudiese amar. Ao si bien tuvo problemas leves por el hecho de pasar entre progenitor y progenitor esto era demasiado para ella, solo podía darle lástima ajena por aquel sujeto.

‎—Gracias por las indicaciones — Tosió pero no hizo ninguna afirmación extra, terminando por voltearse intentando irse del sitio sin embargo la detuvieron.
‎
‎—Volverás? — Un murmullo seco y una nota que no tenía identidad: Esperanza?, desesperación?. Sea lo que sea tal vez debía darle una pequeña visita cuando estuviese a la mitad del encargo o lo hubiese terminado, estaba necesitando irse rápido a seguir con su trabajo 
‎
‎Ao no era una persona que se sintiera presionada de esa manera. Pero Mu le transmitía la extraña sensación de querer separarse rápido y distraerse con lo que sea, esta no era la Geisha de siempre. Llegó al final del pasillo y como pudo respondió, pero no se le escuchó lo que dijo... Fue un "lo haré", así, rápido en instintivo. El joven no sabía si iba a regresar a cumplir la petición pero al menos había estado acompañado de alguien, el problema es el de siempre, su vibra repele incluso a los más carismáticos, era su maldición, la razón de porqué desee tanto desconectarse.
‎
‎La sala de pediatría estaba exactamente donde Mu había dicho. Pero al llegar y proseguir no podía quitarse la pensamiento mas frío de su cabeza, bueno, realmente no sabíamos si había visto un fantasma o por casualidad los muertos estaban resucitando debido a la segunda venida del dios itachi, no sabemos. La geisha se estaba empezando a enfermar debido a las palabras del sujeto, no dejaba de pensar en lo que había dicho, en lo que sucedería si se iba, en lo que podría cometer si lo dejaba a solas unos segundos tal y como lo habia hecho en ese preciso instante, no se sentía orgullosa. Tampoco había tenido actitudes de coquetería como los tendría con los chicos de su edad o un poco más mayores, simplemente no se conocía a la Al de hoy, ya no se sentía enérgica ni radiante amando trabajar, si no drenada por una fuerza que estaba extrayendole el jugo de su naturalidad. O tal vez solo era su imaginación. Igual, la situación de Mu era alarmante. Tal vez por ello estaba aquí.

" Gracias "

La hizo tocar tierra las palabras de una de las enfermeras, haciendo que tuviese que volver a trazar su ruta de trabajo.
‎
‎La siguiente parada fue ortopedia, donde entregó vendas y férulas a un médico que le dedicó una mirada de aprobación antes de volver a su trabajo. Luego, farmacia, donde otro de los médicos, esta vez con unas graciosas gafas redondas le dio una lista de medicamentos que debía recoger del almacén. Ella no pude resistirse a ayudar, de nuevo, aunque sabía a quien se iba a encontrar allí en cuanto se diese cuenta. El almacén estaba en la parte de abajo y justo debía cruzarse con el sujeto en plena bajada.

‎Mu seguía allí. Esta vez, tenía un libro abierto sobre las rodillas, no sabía de qué trataba, quería saberlo, pero tampoco estuvo dispuesta a preguntarle invadiendola esa ansiedad de nuevo, algo único de el estaba provocando en la kunoichi.

‎—No esperaba que volvieras — 

No levantó la vista, pero en cuanto supo que era ella esbozó una sonrisa, pero no le dirigió la mirada.
‎
‎— Me he perdido —

‎Él sonrió con esa sonrisa suya, cerro el libro y levantó el dedo como alien de cierta película ochentera que todos conocemos...

— No es cierto —

‎Respondió, Murasaki se le puso en frente casi instintivamente obedeciendo lo que debía su cerebro de actuar de manera mucho más atrevida como acostumbraba, intentando recuperar algo de confianza en contra de la vibra desprendida por un suicida como podría tratarse de Murasaki Si, por fin decimos que ya era obvio que lo era.
‎
— Dame una prueba de que te miento —

Retandolo, el joven respondió acercando el dedo de la mano con la que apuntó hacia Ao.unos instantes atrás, desviandola por su clavícula hasta llegar a donde tenía las vendas en su pecho. El movimiento hizo que Al rápidamente se echará para atrás protegiéndose rápidamente con los brazos por instinto, que era una Geisha, pero no dejaba que un hombre se pasase de la mano. Con un brazo, estuvo a punto de darle una cachetada a Mu hasta que se salvó a último minuto con unas palabras muy simples.
‎
— El mapa. Llevas por bastante tiempo, las vendas de te están desatando y puedo ver el mapa perfectamente, nunca te perderías teniéndolo encima —

‎Una estrategia muy inteligente de su parte para razonar con la señorita e indicar el porque de la cercanía y sus acciones. El problema?, tal vez se le olvidó la parte en la que Ao tenía el mapa... Lo que hizo razonar a la Geisha que si, no le estaba viendo el rostro le estaba viendo era el pecho. Y la sentencia por tal fallo de cálculo era obvia.
‎




El hospital resonó de un estruendo, que parecía piel chocando con piel, era la primal interacción entre una mujer y un hombre, cuando esta decide atacar mientras está desprevenido, desenvainando su mejor arma. Dejarle los 5 dedos marcados en toda la mejilla era una consecuencia de la insolencia...





‎
Pobre Mu, tremenda cachetada le dieron que lo dejaron estampado contra la pared...

‎— NO TE LO PUEDO CREER!. CERDO!. DEGENERADO, RUIN!. ESTUPIDO!. POCO HOMBRE! —

‎Con rapidez incalculable por cualquier maquinaria artificial que la humanidad alguna vez pudiese crear, se dio la vuelta la chica para después tratar de arreglarse lo más rápido posible y apretar aún más las vendas de esa parte, ya ese mapa olvídate que existía que no sale más del apretón. Al lograr despegarse de la pared dónde había sido adornado después del choque de potencias, este se levantó ahora teniendo la mejilla completamente hinchada.
‎
‎Su tono era ligero, pero si que estaba demostrando un poco de tensión en sus palabras.

‎— Bueno... Otra más para el registro, lo siento mucho. No quería ofenderla ni fue mi intención fijarme de más hacia ahí. Solo me pareció algo chistoso el hecho de pudieras decir que te perdiste teniendo el mapa guardado. —

‎Con franqueza admitió que si se había fijado de más, pero no por mala intención si no por corroborar las palabras de la pobre chica que ahora estaba totalmente roja de vergüenza, por lo que podía haber sucedido a continuación, también que le pegó tremenda cachetada a Mu, pero admitamos algo, por eso no se avergüenza. Total estuvo tocándose unos segundos la zona del impacto y que por supuesto poseía la hinchazón en consecuencia. Se sentó nuevamente en las escaleras y se estuvo así, mirando un rato el pasillo justo al frente de el.
‎
— ... Déjame ayudarte —
‎
‎Las palabras colgaron en el aire, cargadas de un significado que Ao no terminaba de comprender del todo, pero que intuyó en lo más profundo de su ser, en ese lugar donde guardaba las cosas que no sabía cómo nombrar. se sentía culpable con lo sucedido y su corazón estaba reconociéndose con algunas cosas que sus jóvenes emociones no eran capaces de interpretar con un código que ella pudiese experimentar, culpa?, arrepentimiento?, era algo mucho más profundo, arraigado con ella. Mu era sincero, tanto que incluso ella le dolería serlo tan descaradamente, pero a diferencia de la Geisha, a él le quedaba mejor el arquetipo.

— Acércate —
‎
‎Mu la miró, era una imagen muy simple, la señorita que lo había cacheteado brutalmente hace un rato ahora estaba preocupada por el. Y ahora con un isopo en una mano con una especie de jarabe en la punta queriendoselo aplicar por las buenas o por las malas, dependiendo de lo que quisiera. Como no quería otro golpe de esos, lo hizo por las buenas, lógicamente.
‎
‎— No pretendía que una kunoichi más allá de las médico fingiese tanta melancolía —
‎
Al escuchar esto, Ao se detuvo por unos instantes, no sabía que decirle al respecto, pero algo nació dentro de ella.
‎
— Fingir?. Se que apenas nos conocemos, y ahora mismo acabo de ser muy cruel contigo, pero no estoy mintiendote, estoy preocupada por ti, por todo lo que veo en tu vos, en cuerpo y en tus ojos —

‎Mu rió, pero era una risa sin alegría a pesar de estar sonriendo, aunque estaba hablando sarcásticamente.

— Me estás diagnosticando cataratas, que yo sepa te estoy viendo muy bien —
‎
‎— Basta Murasaki, estás huyendo. Podrías ser más claro conmigo? Aunque no quieras, solo no quiero sentir que al verte, tengo la necesidad de ayudarte. Eres un hombre, pero un ser humano primero que todo, y lo que veo en ti no es de alguien normal, no es de alguien que está feliz con su vida —
‎
Esas rigurosas palabras casi que se mueren allí, porque una de las kunoichis médico bajaron por las escaleras.

— Después de golpearme quieres consolarme?. Que dinámico!. —

Al parecer Mu no había entendido a que se refería, o es que el hospital está pendejo con los aumentos de la depre en lugares como la niebla en que el sol nisiquiera era capaz de salir y podía generarle el bajón emocional a cualquiera. Todavía recuerda cuando muchas veces, encerrada dentro de los aposentos del clan se quedaba dormida por el aburrimiento o simplemente lloraba pasa obtener la atención de su padre, pero era diferente, tal vez estaba relacionado con lo que parecía ser la extraña manera en la que Mu se le acercaba. No parecía pedir ayuda y a la vez sí.

Algo los había interrumpido en ese momento, una de las médico había estado pasado por ahí buscando a alguien durante la siguiente media hora y al ver al muchacho suspiró en modo de alivio, a su vez que no hizo nada para regañar a nadie, pero sonaba con preocupación.

" Porque saliste de tu cuarto?. Que intentabas hacer otra vez? ".

Preguntó, a lo que el joven hizo un pequeño saludo con una mano y se levantó de donde estaba.

— Solo salí a tomar aire un rato, no hubo nada —. Comentó felizmente, o lo que parecía serlo porque traía una sonrisa en el rostro, admitiendo un si con la cabeza para quitarse de encima la presión de la señorita. Ante esto, no respondió la médico, pero no pudo sentirse mal por el joven que al parecer ya era una celebridad en el hospital por su... Ya saben que. Intentó no llegar un poco al tema ya que era complicado incluso para ella.

Ao había comprendido desde hacía un rato que la razón por la que lo tenían anclado al hospital era esa, no tenía a nadie, eso le daba muchísimas chances de completar el objetivo macabro que ninguno quería que ocurriese, ninguno excepto el mismo Mu, quien no parecía ser consciente de que estaban descifrando su rompecabezas, o ya sabía que lo habían hecho y bueno. Lo haría de todos modos un día. Lo cual era preocupante sin lugar a dudas. La vista de este tipo se fue hacia abajo cuando supo que lo habían pillado, e incluso intentó pedir disculpas.

— Jejeje... Lo siento, no tenía que salir del cuarto todavía, lo sé, no lo haré de nuevo —.

Confesó pero no se le creyeron, casi que lo jalaban del brazo para llevárselo.

" Para ninguno que sea consciente de tu caso, eso es un accidente o es una broma. Porfavor joven Murasaki, intente hacer el esfuerzo ".

Al decirle su nombre completo aquel chico se le borró la sonrisa unos segundos. Pero no duró demasiado hasta que sintió el repentino jalón de quella señora que se lo estaba llevando a la fuerza hacia los pisos de arriba, lo cual hizo que Mu de manera muy chistosa terminara golpeándose contra la pared por intentar voltear y despedirse de Ao como era debido, pobre habrá quedado con la nariz adolorida después de eso. Después de desaparecer, la chica, sinceramente no pretendía seguirlos porque aún faltaba recorrer el almacén. Lo siguiente había terminado por ser descaradamente simple: Recoger algunas botellas que necesitaba para llevarlos a farmacia, teniendo que subir por las escaleras donde estaba previamente Mu sentando, generandole un sentimiento de inconformidad el como aparentemente, por su seguridad lo contenían adentro del edificio.

Al llegar no pudo contener su curiosidad y al entregar lo que le respecta. Decidió preguntar.

— Por casualidad usted no sabe de un chico llamado Mu?. Uno que lleva unos cuantos meses por aquí —. Al decir esto, la miraron raro, ya que no pensaban que se había cruzado con alguien que llevaba unos meses dentro del hospital, lae resultó raro, pero tristemente no conocían el nombre, al menos a la abreviación.

" Puedo preguntar si ese en verdad es el nombre?, Mu. Que es ese nombrecito?. ".

Ao no soporta mucho la ansiedad del asunto, seamos sinceros es culpa de ella por ponerse así por este tipo de situaciones no tan alocadas como para que se desespere. Carraspeo un poco y aclaró la equivocación.

— Murasaki —

" Ahora si nos entendemos... El paciente que mencionas es conocido porque hubo un incidente donde una de las novatas de ninja médico lo encontró en una situación comprometedora con una soga y una silla en una parte de la zona residencial, hemos tenido que estarlo vigilando desde entonces para que no lo vuelva a hacer. Alegremente, a diferencia de la recepcionista que no podía con su vida, parece no importarle mucho el caso porque bueno, es el de farmacia xd, no puede hacer nada para ayudarlo.

— Si, eso ya lo sé, me refiero a porque, no le han intentando no se... O interrogarlo, un genjutsu, una hipnosis de esas raras que practican ustedes. No? —.

El hombre ladeó la cabeza hacia los lados indicando que no. Lo cual hizo que Si pues tuviese que suspirar y retirarse del lugar por la apuradera que tenía.

El ciclo se repitió constantemente durante un rato:  "Su primera parada fue la sala de urgencias justo en la planta baja, donde entregó vendas, gasas y frascos de desinfectante a un médico que le contestó con gestos de agradecimiento antes de volver a su paciente, un hombre con el brazo vendado. La segunda parada fue la farmacia, en el primer piso, donde una enfermera le dió una lista de medicamentos a buscar en el almacén.   ‎La siguiente parada fue ortopedia, donde entregó vendas y férulas a un médico que le dedicó una mirada de aprobación antes de volver a su trabajo. Luego, farmacia, donde otro de los médicos, esta vez con unas graciosas gafas redondas le dio una lista de medicamentos que debía recoger del almacén". Exactamente un copia y pega de lo que había hecho anteriormente.

Se puso a reflexionar después de salir del almacén cuando se sentó en las escaleras...
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