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El No-tan-fabuloso Equipo 10!
Yūgen Sarutobi
Rango Chuunin
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05-07-2026, 07:38 PM
Última modificación: 05-07-2026, 07:46 PM por Yūgen Sarutobi.
Aquella mañana de verano tres shinobis habían sido citados a la Academia Shinobi con la excusa de que serían asignados a un equipo. Los tres gennin ya se encontraban en fila frente a la encargada del registro aquél día quién no parecía estar especialmente contenta con aquella alineación. Esta pasaría página por página leyendo los informes sobre aquellos tres, tomándose de la nariz mientras intentaba procesar aquella información.
 
— Mhmm... Yokubari Ben del clan Senju, Yūgen del clan Sarutobi y Ran Kurai... quién es una Uchiha. Los tres tienen una historia para nada alentadora sinceramente... —

La encargada miraría a la dupla de Yugen y Yokubaria antes de seguir con su explicación, cerrando aquél informe para dejarlo dentro de una carpeta con el kanji y número de su equipo, el "Equipo 10". La mujer, resoplando para acabar aquello de una forma mas profesional se levantó de su silla, mirando a aquellos tres shinobis como lo que eran, soldados con la misión de proteger a la aldea de Konoha.
 
— Yokubari, tu serás el lider del equipo, espero que esta vez las cosas salgan bien. Ahora, ustedes dos. Se que es su primer equipo, así que escuchen con sabiduría lo que vuestro líder tiene para decirles. Con eso dicho, son libres de irse y discutir vuestra formación, en los siguientes días puede que se les asigne una misión en grupo. —
 
Los tres shinobis asintieron, marchandose de aquella oficina hasta llegar a los pasillos de la academia.

Yugen aún se encontraba recuperándose de aquél incidente con el Hyuga, teniendo todo su torso lleno de vendajes. Este caminaba vistiendo un nuevo kimono, uno de color negro en una mitad y blanco en otro, descansando uno de sus brazos dentro de sus ropajes. Su expresión era fría, casi sin emociones, casi como si algo hubiera cambiado luego del incidente. Este tenía que recapacitar y recuperar el honor perdido de su familia y clan y aquél equipo era su oportunidad de hacer las cosas bien.

Yūgen
[Imagen: 45eeb1aba88805c467904adaa26e9538.jpg]
 
— Como ya saben, mi nombre es Yugen Sarutobi. Un placer hacer de equipo con ustedes. —
 
Una jovencita de cabello negro y un tipo que casi le doblaba la edad al Sarutobi, realmente era un equipo algo disparejo aunque era muy temprano para andar juzgando.
Ran Kurai
Rango Genin
Clan Uchiha
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06-07-2026, 08:15 PM
Siendo así, por enésima vez en todo ese breve lapso de tiempo, la muchacha observó por una vez más su reflejo a través de ese espejo de cuerpo entero, que estaba ubicado en su lujoso y amplio cierto al interior del majestuoso palacete que había pertenecido a su familia por vía paterna por generaciones, generaciones y generaciones, y al hacerlo otra vez la chica frunció con evidencia su boca. Y es que sí, sí y sí, lo cierto era que a la joven no le gustaba en lo absoluto lo que estaba viendo en aquel espejo; piel tal vez demasiado, pero demasiado pálida, a tal punto de ser ya de lleno enfermiza, cómo si ella padeciera un mal muy grande en su ser, algo que era efectivo si tomamos en consideración su tan grave y notoria ya frágil estabilidad mental, ojos, aunque de un bonito color azul, muy ojerosos, muy apagados, muy serios, muy parcos… y si le sumamos a esto que su cabello azabache era ligeramente grasoso, además de ser escasamente dotada en la zona de su pecho, pues a decir verdad no había mucho que hacer con el físico de la chica. ¿No que hasta su propio padre se encargaba de resaltar de manera constante, que ella no era bonita, que ella no era grácil, que ella era, al fin y al cabo, una jovencita que dejaba mucho que desear en cuanto a belleza corporal se refería? ¿Que ella era, sin rodeo alguno, una joven que hasta se le podía considerar cómo ‘fea’?

Sin embargo, también al mismo tiempo era verdad que a la joven muy poco le importaba su físico en sí, aunque de igual forma era cierto que ella estaba plenamente consciente de que si ella misma fuese un poco más agraciada, que si su mirada no fuese tan sombría, que si su expresión facial no fuese tan dura, tan severa, tan seria, pues era altamente probable que las cosas pudiera ser más fáciles para su propia persona, al menos socialmente hablando. Pero, ¿desde cuándo a la chica le había interesado destacar de ese modo? Ya que sí, al menos de momento,  a la genin solamente le interesaba una sola cosa, y esa sólo una cosa, era destacar cómo la shinobi de la Aldea de la Hoja lo era. ¿Acaso no era verdad que si ella lograba hacer esto último, pues existía la posibilidad de que no solamente su progenitor la mirara sin su tan típico desdén y rechazo, sino que al mismo tiempo la familia de su madre la observara y la reconociera cómo descendiente del clan de los Uchiha que ella era? Sea cómo sea esa tan problemática situación, la muchacha  a continuación se miró por última vez en ese espejo, provocando así en el acto que nuevamente la chica frunciera sus delgados y extremadamente pálidos  labios,  sólo para después salir de lleno de su alcoba, y aunque la joven no lo pidió ni mucho menos lo quiso, su corazón comenzó a latir de una manera suma y hasta dolorosamente apresurada, nerviosa así por lo que sucedería.

Ya que sí, aquel día sería el primero en el cual ella misma conocería a sus compañeros de equipo. Y sí, claro que sí, esto no sólo tenía a la joven nerviosa, ansiosa, expectante, tal vez y sólo tal vez alterada, no sólo porque conocería a sus otros dos compañeros genin quienes estarían juntos por un largo tiempo, teniendo que así en conjunto enfrentar misiones y aventuras, sino que a la vez también algo inquieta, en vista que socializar era, en simples palabras, uno de las trabas y obstáculos más desafiantes en la muchacha. ¿Qué podría hacer la chica como para interactuar sin tener que entrar en un estado de bloqueo? Años, años y años de tener que estar la joven más que obligada a asistir a esas horrorosas reuniones sociales al interior de las enormes murallas del palacete Kurai, en las cuales sólo estaban personas rimbombantes, arribistas y prepotentes que se afanaban en demostrar a toda costa lo bien y poderoso que sonaban sus propios apellidos, sólo habían hecho que la personalidad de Ran fuese moldeada de tal manera, de tal forma, que ella se había convertido en la persona que ella era hoy por hoy. ¿Qué otro resultado diferente hubiera podido ser, si tomamos en cuenta que todos esos aristócratas y nobles la miraban de mala manera, sólo por el mero y simple hecho de haber sido una niña, y no ese ansiado heredero varón que todos esperaban? Y con todos esos angustiantes pensamientos en su cabeza, la chica siguió yendo hacia la Academia Ninja…

A ese mismo lugar en el cual la muchacha conocería los que en cierta forma, serían sus camaradas. Entonces fue cuando los pasos de la kunoichi se volvieron cada vez más, más y más pulcros, siendo su andar uno preciso, rígido, estructurado, como si ella se tratase de un militar, dando a entender una seguridad que ella a ciencia cierta no sentía para nada… y tras un tiempo que se le hizo extremadamente eterno para la joven, fue que al alzar su mirada hacia el frente, ella se dio cuenta de que ya se encontraba a las afueras de la Academia Ninja. Fue así como entonces la muchacha hizo ingreso hacia esta misma, y al hacerlo se dio por primera vez en todo ese rato en los otros dos chicos que estaban también ahí presentes a los cuales la joven asumió que serían sus compañeros de equipo—Ojalá pueda llevarme bien con ellos—pensó la chica todavía con su corazón acelerado, pero aún así conservando su compostura en todo momento, con esa tan gélida expresión facial, a la vez que seguía oyendo lo dicho por la mujer que tenía en sus manos las fichas correspondientes al caso.—Un gusto en conocerle, Sarutobi-san—dijo heladamente la muchacha, sonando ella tal vez demasiado lejana, tal vez demasiado seria, ya cuando  los tres estaban caminando en los pasillos de ese recinto—Mi nombre es Ran Kurai—añadió a continuación, aún con ese tan parco tono de voz en todo momento, alternando así su mirada entre el chico que recién se presentó, y el otro joven. 
Yokubari
Rango Chuunin
Clan Senju
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06-07-2026, 09:45 PM
Ben en salió de la oficina sin decir una sola palabra. No miró a Yūgen cuando se presentó; ni miró a Ran cuando respondió con aquella educación fría. Para cuando ambos terminaron de hablar, Ben ya iba varios pasos delante de ellos, caminando con cara de pocos amigos. Sacó un puro del bolsillo, se lo llevó a la boca y lo encendió sin pedir permiso. La primera nube de humo le salió por la nariz mientras avanzaba hacia la salida.

—Yokubari Ben —dijo sin voltearse—. Ya lo oyeron.

Eso fue todo lo que les dio como presentación. No hubo bienvenidas ni frases motivadoras. Para Ben, aquello no era un equipo. Era una decisión administrativa tomada por alguien sentado detrás de un escritorio. Una carpeta con tres nombres escrita por una mujer cansada que no iba a estar ahí cuando una misión saliera mal. Él no veía tres miembros. Se veía a sí mismo, y detrás dos problemas nuevos caminando con piernas propias. El humo del puro quedó flotando a su espalda mientras bajaba el paso solo lo justo para que no tuvieran que correr.

—Cuando llegue una misión, yo la haré. Ustedes procuren no ponerse en medio.

Ben dio otra calada y siguió caminando sin mirar atrás. Si alguno de los dos esperaba una charla de equipo, aquel no era el día, ni el equipo, ni la persona correcta. 
Al llegar cerca de la salida, empujó la puerta con el hombro y dejó que la luz de la mañana entrara de golpe. El calor del verano le pegó en la cara, pero no cambió el paso. Bajó los escalones de la Academia con el puro entre los dientes y una mano apoyada cerca del cinturón. Afuera, la aldea seguía funcionando como siempre. Civiles caminando, niños corriendo, shinobis cruzando de un edificio a otro. Todo demasiado tranquilo para su gusto.
[Imagen: Chat-GPT-Image-17-jun-2026-08-28-14.png]
Yūgen Sarutobi
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Clan Sarutobi
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07-07-2026, 04:04 AM
La muchacha, Ran, respondía el saludo del Sarutobi con respeto, lo que alegraba a su compañero. Esta parecía ser una persona bastante reservada pero dispuesta a trabajar en equipo. Por el otro lado, su líder, Yokubari, era bastante diferente a aquella chica. Este ni se dignó a mirarlos a la cara, simplemente se encendió un puro, dijo su nombre y se marchó con nada mas que reclamos para el resto del "equipo".

— No seremos un estorbo, Yokubari-senpai, lo prometo. —
 
Respondió el Sarutobi con una sonrisa, aceptando los reclamos de aquél sujeto. Este parecía no tener ningún interés en el equipo, saliendo de aquél lugar como si aquello no fuese mas que un trámite dominguero. Yugen estaba frustrado, este creía que su capitán de equipo estaba mostrando ser un inútil sin capacidad de liderazgo. Pero tampoco debía dejarse llevar por sus emociones, no mientras su compañera se encontraba a su lado.
 
— No le hagas caso, Ren-san, seguramente se olvidó de su café esta mañana. Jajajajaja. —
 
Yugen intentaba calmar la situación tras la salida del capitán, queriendo conocer mas de su compañera de equipo.
 
— Bueno... Vengo de la familia Hakuen del Clan Sarutobi, una familia de prestigio e importancia en ese clan. Tengo otros tres hermanos menores y entreno arduamente para algún día poder representar a mi familia. Nada del otro mundo, vaya. Y dime. ¿Que hay de ti? —
 
El Sarutobi preguntaba con genuino interés, curioso de saber que clase de persona era su compañera Ran. Tras aquella pregunta el peliblanco buscó algo dentro de su kimono, una caja de cigarros. Al igual que su capitán este también tenía una pequeña adicción a estos, encendiendo uno mientras miraba atentamente a la Uchiha. Este sabía la historia del clan Uchiha, pues desde pequeño era obligado a estudiar sobre la fundación de Konoha y sus tres clanes mas importantes.
[Imagen: VDdYHBx.png]
Ran Kurai
Rango Genin
Clan Uchiha
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07-07-2026, 08:10 PM
Cuando la joven entonces escuchó las siguientes palabras emitidas por quien era al fin y al cabo el capitán del equipo, esa persona que se encargaría no sólo de liderarlos a ellos, sino que al mismo tiempo también representarlos en ciertas situaciones, ella misma no pudo evitar alzar ligeramente una ceja. ¿Había sido tal vez producto de su siempre inestable y alterada imaginación, o que ese genin les estaba diciendo a la cara tanto a ella cómo a su otro compañero de misiones  que él se encargaría de todo cuando les asignaran una tarea, una labor, enrostrando este mismo en el acto lo capaz que era cómo shinobi al decirles todo eso, además de dejar entrever, al menos ante para la muchacha, que ellos no estaban capacitados? De verdad que la joven hizo todo lo realmente posible como para esfumar ese tan poco adecuado y molesto pensamiento en su cabeza, sabiendo ella a ciencia cierta que era muy, muy poco conveniente tener problemas con ese joven cuando sí apenas se estaban recién conociendo. El asunto estaba en que a la chica le desagradaba en exceso que la subestimaran, que la miraran en menos, que creyeran que ella no era para nada capaz de desempeñar cierto tipo de actividades, como era más que claro ejemplo de toda esa escena. ¿Cómo lo podría hacer la joven para lidiar con todos esos fijos pensamientos, y así hacer más llevadera su relación con aquel shinobi? ¿Cómo lo haría ella para desempeñar de forma exitosa su participación en ese equipo? 

Con todas esas incómodas dudas agolpándose sin descanso alguno en su ser, fue que cuando  la chica estuvo a punto de dirigirle la palabra ese hombre, aún cuando ciertamente lo que le iba a decir ella a él no era para nada con intenciones conflictivas ni mucho menos, sino más bien todo lo contrario, puesto que la joven estaba de verdad dispuesta a que todo resultara de la forma más armoniosa posible,  este mismo comenzó a desaparecer lenta y gradualmente de su campo visual, a lo que la muchacha una vez más alzó una ceja. —¿Pero qué se cree ese tal Yokubari Ben…?—fue lo que pensó ahora la chica, sintiéndose incluso más molesta que antes, al mismo tiempo que fruncía silenciosamente su mandíbula con mucha fuerza . Estando la nuevamente joven plena y absolutamente consciente de que cualquier tipo de error o desliz que ella pudiera hacer de su parte podría resultar más que fatal, y que así mismo podría provocar que su relación entre ella y  sus compañeros se convertirse en una conflictiva, tortuosa y por qué no decirlo directa y derechamente, hasta incómodamente irreversible, a tal nivel que ninguno pudiera soportar al otro, fue que ella otra vez se decantó por no decirle nada ese hombre, guardando así silencio. ¿No que Ran misma, después de todo,  era ese tipo de persona que  privilegiada  siempre a lo racional, a lo estratégico, a lo lógico y frío ante cualquier cosa? Puesto que sí, todo esos años en la corte nobiliaria de la Aldea de la Hoja, había funcionado…

Había dado sus frutos. Permaneciendo entonces la chica aún muy quieta en su puesto, todavía empeñada en guardar silencio para así no decir algo que pudiera provocar hacer de esa situación un absoluto y rotundo fracaso, fue que su otro compañero de equipo le dirigió la palabra a ella, lo que hizo que la muchacha desprendiera por primera vez en todo ese rato su mirada de la figura de quien era el capitán del equipo al cual ella pertenecía—Sí, puede ser eso—respondió primeramente la joven a ese muchacho que se hacía llamar Yugen, y aún cuando su voz sonaba fría, seria, hasta cierto punto lejana, la verdad era que había algo, un pequeño, muy pequeño detalle, que lo dicho por la joven sonaba ligeramente más coloquial y hasta relajada. Puesto que sí, la muchacha perteneciente al clan de los Uchiha por vía materna, estaba ya a estas alturas dispuesta a todo, todo, todo con tal de hacer funcionar todo… y es que sí, la joven sentía que esta era su gran oportunidad como para demostrar finalmente a todos, a todas, lo gran shinobi que ella podría llegar eventualmente a ser. —¿Qué tipo de persona es él?—fue lo que pensó a continuación la joven acerca del otro genin, llamándole especialmente la atención la reacción que este mismo había tenido ante esa respuesta tan poco amena emitida por Yokubari. ¿Acaso era que ese chico era alguien relajado, o más bien su respuesta hacia el comportamiento del capitán de aquel equipo, había sido algo meramente estratégico de su parte?

No sabiendo Ran del todo bien y a ciencia cierta cuál era la respuesta ante esa incógnita, al menos en ese minuto, ella acto seguido volvió nuevamente a fijar su estoica mirada sobre la silueta de Yokubari, sólo siendo capaz de pensar en cómo ella lo haría para aguantar a ese shinobi, en vista que esto recién empezaba y aún había mucho camino por recorrer. Y fue cuando entonces cuando Yugen le mencionó cosas acerca de su familia, sólo para después preguntarle a ella sobre la suya, cosa que sólo provocó que el cuerpo de la kunoichi se tensara mucho, tal vez demasiado, logrando ella de algún modo ocultar, camuflar, disfrazar esa reacción de su parte… no, no, no, por ningún motivo podría ese muchacho darse cuenta lo vulnerable que era, ni mucho percatarse de sus debilidades —Con que usted pertenece a esa rama…—soltó a buenas a primeras la chica, haciendo aún todo lo posible cómo para que su tensión no se notara—. Bueno, pertenezco a la familia Kurai por vía paterna, un clan terrateniente y de importancia en la Aldea—de un momento a otro el corazón de la joven comenzó a acelerarse—. Y mi madre tenía el apellido Uchiha de soltera—añadió a continuación la joven, y aunque ella de verdad quiso seguir manteniendo a toda costa el contacto visual con el chico, por algún motivo que ni siquiera ella misma se pudo explicar del todo bien, desvió su mirada, fijándola así en dirección al suelo. ¿Existía alguna remota posibilidad de que él sospechara de su patético origen? 
Yūgen Sarutobi
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08-07-2026, 04:07 AM
Última modificación: 08-07-2026, 05:01 AM por Yūgen Sarutobi.
La chica se mostraba mucho mas tímida de lo que Yugen pensaba, tanto así que este empezaba a dudar que esta se abriría con el sobre su propia persona. El Sarutobi dejaría su cigarro entre su oreja derecha y su cabeza para lentamente quitarse la parte superior de su kimono. Este miraba a la nada, como si estuviera viviendo aquellos momentos una vez más. 
 
— Hace unos días atrás me ví en el punto más bajo de mi vida... No era más que un orgulloso shinobi sin respeto u honor, lo que me llevó al borde de la muerte en un enfrentamiento contra un miembro del clan Hyuga en este mismo edificio. Sufrí sangrados y lesiones internas de las que me recuperé casi que por milagro. Estoy agradecido de aquél combate, pese a haber estado a nada de morir sentí como si hubiera reencarnado de las cenizas de lo que una vez fui. —
 
Después de quitarse aquél kimono la verdad se mostraba, la totalidad de su torso estaba lleno de vendajes, como si un árbol le hubiera caído encima. Yugen se pondría el kimono por encima cual capa, tomando su cigarro para darle otra calada. Este caminaría hacia el borde del lugar, recostando sus codos sobre el barandal de madera.
 
— Quiero hacer las cosas bien, Ran. Quiero recuperar el honor que perdí aquí y ser alguien en esta vida... —
 
Yugen miraba hacia el campo de entrenamiento con unos ojos llenos de maravillas y sueños, este estaba soñando despierto, imaginándose un mundo casi perfecto, un mundo en el que no existe el sufrimiento...
 
— Está bien si no te sientes cómoda con el equipo. Yo tampoco lo estoy y mucho menos con ese capitán que nos tocó. Jajajajajaja... Pero es lo que tenemos nos guste o no. Ya veremos que tan bien nos va con el al frente del grupo. —
 
Yugen aplastaría aquél cigarro con su propio puño, caminando hasta el inicio de las escaleras solo para girarse y mirar a su compañera con una sonrisa sincera y unos ojos entrecerrados.
 
— ¿Tienes planes para hoy? Hay un puesto de dangos en el distrito Sarutobi, Dango Chango... o Chango Dango, ya ni me acuerdo. Jejejeje. —
Ran Kurai
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09-07-2026, 01:03 AM
La verdad de las cosas era que la chica se hubiera podido esperar muchas, pero muchas cosas por parte de su compañero de equipo, al cual ella calculaba a primera vista que evidentemente era unos años mayor que su persona, menos precisa y justamente lo que él le estaba contando en esos precisos momentos. Puesto que sí, la chica, tal vez debido a que no tendía a socializar más que lo justo y necesario, tanto cómo en su fugaz paso por la Academia Ninja cómo en esas insulsas y a la vez terribles reuniones de índole familiar a las cuales la joven se veía en la obligación de ir cada vez que a su esquivo y lejano padre se le antojase, no tenía a cabalidad un vasto conocimiento en cuanto a comportamiento humano se refería. ¿Cómo poder esto último de diferente forma, si la chica era después de todo claro objeto de burlas, maliciosos comentarios además de rumores malintencionados por parte de lo que eran en teoría sus propios pares? Así que, por lo cual cuando ese joven empezó hablarle de temas más bien personales, en un primer momento ella no supo muy bien cómo reaccionar… o más bien dicho,  no supo con exactitud qué palabras podrían funcionar de la mejor manera como para no crear conflictos. ¿No que la muchacha estaba más que dispuesta a que todo esto funcionara de la manera más correcta, y tal vez hasta en una de esas, hacer que una relación que pudiera perdurar por el tiempo que seguía?

¿O era más bien que la chica estaba pecando de ingenua, de inocente, al creer que podría forjar lazos perdurables con personas a las cuales ciertamente no conocía de ninguna parte? ¿O era que ella al tener ese fugaz pensamiento estaba más dispuesta que antes a abrirse socialmente hablando? ¿Pero.. acaso eso le servía realmente? ¿Le traería a ella algún tipo de beneficio directo el solo hecho de charlar más, coloquialmente hablando, con uno de sus compañeros de equipo? Ciertamente, ahora mismo la joven no tenía la respuesta ante aquella incógnita, pero de lo que sí la muchacha se daba perfectamente cuenta era que ella se encontraba en el momento preciso cómo para que su relación con el chico descendiente  de la familia de los Sarutobi, fuese una amena. El problema estaba en que, cómo ya se había mencionado con anterioridad, la chica no tenía ni la más mínima idea de cómo relacionarse con personas que fueran cercanas a su edad, tal vez sólo con uno de sus parientes por vía Uchiha, por lo cual en vez de emitir su opinión acerca de lo primero dicho por el otro genin, ella optó por quedarse en silencio. Y es que sí, al menos de momento, la joven prefería no emitir nada que pudiera perjudicarle, aún sabiendo no tan el fondo que ella de alguna u otra forma, pues tendría que eventualmente dirigirle la palabra  a ese muchacho. Entonces fue cuando él le mostró a ella su torso, a lo cual la mirada de la chica se abrió muy desmesurada. 


Y ella se dio cuenta de que lo que ella había vivido hasta ese momento, no era para nada comparable a lo que otros jóvenes habían vivido. Sin todavía la kunoichi saber con toda certeza y precisión lo más conveniente que le podría decir a ese muchacho, cuando este mismo le dijo todo acerca eso de  recuperar el honor perdido, otra vez la mirada de la muchacha se ensanchó, pero esta vez fue porque ella estuviera sorprendida, asombrada de lo que él le estaba contando, sino más bien porque la joven sintió que ambos sí tenían algo en común. ¿No que uno de los ambiciosos objetivos de la chica, era que su familia materna la mirara cómo si ella tuviese el honor suficiente para ser merecedora de aquella sangre? Y claro está, también estaba en que los Kurai se sintieran orgullosos de que ella, al menos de momento, fuese la próxima cabecilla de ese mismo clan. —Comprendo perfectamente bien—soltó la chica de manera absolutamente impulsiva, sin darse cuenta del significado de esas palabras hasta cuando ya las había dicho. ¿Por qué era que ella había sido tan impulsiva al decir esto? ¿Tal vez había cometido un error al hacerlo? Y sin que la chica pudiera alcanzar a decir otro comentario al respecto, el joven dijo otra cosa más, a lo cual la joven en esta ocasión experimentó un relajo, una calma, la cual ciertamente ella no esperaba para nada sentir. ¿Era que sí, realmente sí, ese chico podría ser alguien en quien ella podría fiarse de verdad?

No queriendo Ran por ningún motivo cometer el craso error de confiar antes de tiempo, algo que aprendió entre las conjuras políticas al interior del palacete Kurai, y con su corazón algo más acelerado que antes, ella por el rabillo del ojo, siempre caminando hacia el frente, lo miró a él—Por mi parte pondré todo de mí para que esto realmente funcione, Sarutobi-san—la chica estaba diciendo absolutamente sincera al decir estas últimas palabras, usando así un tono de voz de lo más serio que contrastaba ligeramente al que estaba utilizando el otro shinobi —Y no, no tengo más planes para hoy—fue lo que le respondió al joven a continuación siendo del todo sincera, y entonces, tal vez debido a su inexperiencia en cuanto a relaciones sociales se refiere, el órgano vital de la chica una vez más comenzó a presentar un pulso más acelerado, el cual se incrementaba según los segundos pasaban. ¿Había entendido ella mal, o que ese muchacho estaba diciéndole , en cierta forma, que él y ella fueran juntos al lugar que había este último mencionado? Siendo así, la muchacha sintió que ya no podía ser capaz de seguir mirando al chico, por lo cual, conservando su fría postura en todo momento, ella volvió a posar su mirada hacia el frente. —¿Y qué hay de nuestro capitán?—añadió la joven, haciendo un ademán para indicar hacia donde el mencionado shinobi estaba, diciendo ella esto último para conseguir menguar, aunque sea sólo un poco, esa especie de indicio de ansiedad por seguir charlando con su compañero. 
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