05-07-2026, 12:09 AM
Kirigakure no Sato - Zona comercial // Verano dia 9 - año 150
Era una noche bastante fría, cosa que realmente era extraño teniendo en cuenta la época del año, además de que en una zona como Kirigakure era natural la humedad y demás; no obstante, a veces el mismo clima era impredecible. La densa niebla de la aldea ya había comenzado a colarse con fuerza por todos lados, subiendo desde el suelo húmedo y cubriendo los puestos comerciales que ya estaban cerrados. A esa hora, todo el bullicio de los compradores del día había desaparecido por completo, dejando las calles sumidas en un silencio bastante incómodo donde solo se escuchaba el goteo constante del agua cayendo de los techos de madera hacia los adoquines, gracias a una reciente pero sutil lluvia que ya habia terminado su ciclo.
La información que te habían entregado los informes oficiales era realmente escasa. Solo se sabía que una pequeña organización de civiles estaba operando de forma extraña por la zona durante las noches, pero no tenían ubicaciones exactas ni nombres de los involucrados. El alto mando quería evitar a toda costa un escándalo en la aldea, así que la orden era clara: infiltrarse, buscar información y salir de forma discreta antes de que el problema creciera. No puede haber bajas o alguna pelea que comprometa la investigación.
Actualmente te encuentras en una esquina bastante estratégica de la avenida principal. La visibilidad era casi nula; los faroles de la calle apenas lograban iluminar un par de metros a la redonda antes de que la espesa bruma apagara la luz. Llevabas un buen rato vigilando en una buena postura, aguantando la pesadez del clima sin ver absolutamente a nadie, hasta que el eco de unos pasos torpes rompió el silencio del lugar.
A través de la cortina blanca de la niebla, pudiste divisar la silueta imprecisa de un hombre. Caminaba tambaleándose de un lado a otro de forma errática, visiblemente borracho, apoyando sus manos en las paredes de los locales para no caerse mientras murmuraba cosas totalmente incoherentes para sí mismo. Era el único rastro de vida en toda la manzana. La noche seguía avanzando y debías tomar una decisión rápido sobre qué hacer con este sujeto.
¿Qué decides hacer entonces? Podrías intentar seguirlo, quizás preguntarle algo o simplemente esperar a alguien más, ya habia que tomar una decisión.