28-06-2026, 01:01 PM
Era una mañana cualquiera. Ibuki se había levantado como todas las mañanas, enredada entre las sábanas, con un mapache durmiéndole sobre la cabeza, con las patas apuntando hacia cualquier lado y con el pijama enrollado en una pierna hasta la pantorrilla.
Eran ya las seis de la mañana cuando la criada entró a despertarla, sin embargo, como era habitual, no pudo hacer más que intentar sacarla de las sábanas peleando con ella.
Cuando al fin logró levantarla, la llevó al baño familiar prácticamente a rastras y consiguió lavarle un poco el cabello. Mientras tanto, la insolente de Ibuki trataba de escapar del baño, se rascaba bajo la oreja con el pie, como un can, o simplemente se dormía mientras intentaban lavarle la cara. Para cuando terminaron, el tanuki estaba tirado en un charco de barro fuera de los baños, en el patio interior, donde suelen residir los perros de la familia. Ibuki, apenas limpia y con su bata blanca puesta, al verlo saltó inmediatamente a jugar con él.
La criada... bueno... se enojó. Dejaremos lo ocurrido para después, la auto-narrada de la semana que viene... Solo haremos un timeskip a partir de este momento.
Ibuki iba por la zona residencial junto a su tanuki, llevándolo con una "correa", pues él también estaba castigado, por el parque para que hiciera sus necesidades fuera de la propiedad Inuzuka.
Ibuki, por su parte, tenía un moretón en la cara y un chichón enorme que asomaba por encima de su cabeza. Una toalla envolvía, como podía, su enorme cabellera, aunque varios mechones seguían escapándose por los costados. Su "ropa" seguía siendo el pijama, como si hubiese tenido que ponérselo ella sola a la rápida para no salir desnuda o en bata de baño, un camisón rayado verticalmente de colores rosado con blanco, con varios botones mal abrochados y la parte de abajo, una especie de pantalón de tela con dibujos de perros y tanukis que estaba puesto al revés. Su cuerpo evidenciaba haber sido limpiado del barro a toda prisa, al parecer, una cubeta de agua le había caído encima antes de ser prácticamente echada de la propiedad.
Al parecer, esa criada ya no aguantaba más.
Como sea, todavía era temprano. Serían las ocho de la mañana y fracción cuando Ibuki y el tanuki, quien también tenía un enorme moretón sobresaliéndole de la cabeza, caminaban cabizbajos por la plaza. Llegó un momento en que el tanuki olfateó algo en el suelo, rebuscó un poco y comenzó a girar sobre sí mismo en busca del lugar perfecto para depositar sus heces, adoptando una pose bastante graciosa, dejó las patas delanteras lo más cerca posible de las traseras, levantó la cola todo cuanto pudo y empezó a hacer aquello que no podía pedirle a otros que hicieran por él.
Ibuki, por su parte, llevaba una expresión de sueño y cansancio que no se la quitaba nadie, mientras tarareaba o mas bien, balbuceaba una canción durante una extracción de mocos con el dedo meñique de la mano libre - oh... ba sing... se... oh baba...
![[Imagen: 9NUo9td.gif]](https://i.imgur.com/9NUo9td.gif)
Eran ya las seis de la mañana cuando la criada entró a despertarla, sin embargo, como era habitual, no pudo hacer más que intentar sacarla de las sábanas peleando con ella.
Cuando al fin logró levantarla, la llevó al baño familiar prácticamente a rastras y consiguió lavarle un poco el cabello. Mientras tanto, la insolente de Ibuki trataba de escapar del baño, se rascaba bajo la oreja con el pie, como un can, o simplemente se dormía mientras intentaban lavarle la cara. Para cuando terminaron, el tanuki estaba tirado en un charco de barro fuera de los baños, en el patio interior, donde suelen residir los perros de la familia. Ibuki, apenas limpia y con su bata blanca puesta, al verlo saltó inmediatamente a jugar con él.
La criada... bueno... se enojó. Dejaremos lo ocurrido para después, la auto-narrada de la semana que viene... Solo haremos un timeskip a partir de este momento.
Ibuki iba por la zona residencial junto a su tanuki, llevándolo con una "correa", pues él también estaba castigado, por el parque para que hiciera sus necesidades fuera de la propiedad Inuzuka.
Ibuki, por su parte, tenía un moretón en la cara y un chichón enorme que asomaba por encima de su cabeza. Una toalla envolvía, como podía, su enorme cabellera, aunque varios mechones seguían escapándose por los costados. Su "ropa" seguía siendo el pijama, como si hubiese tenido que ponérselo ella sola a la rápida para no salir desnuda o en bata de baño, un camisón rayado verticalmente de colores rosado con blanco, con varios botones mal abrochados y la parte de abajo, una especie de pantalón de tela con dibujos de perros y tanukis que estaba puesto al revés. Su cuerpo evidenciaba haber sido limpiado del barro a toda prisa, al parecer, una cubeta de agua le había caído encima antes de ser prácticamente echada de la propiedad.
Al parecer, esa criada ya no aguantaba más.
Como sea, todavía era temprano. Serían las ocho de la mañana y fracción cuando Ibuki y el tanuki, quien también tenía un enorme moretón sobresaliéndole de la cabeza, caminaban cabizbajos por la plaza. Llegó un momento en que el tanuki olfateó algo en el suelo, rebuscó un poco y comenzó a girar sobre sí mismo en busca del lugar perfecto para depositar sus heces, adoptando una pose bastante graciosa, dejó las patas delanteras lo más cerca posible de las traseras, levantó la cola todo cuanto pudo y empezó a hacer aquello que no podía pedirle a otros que hicieran por él.
Ibuki, por su parte, llevaba una expresión de sueño y cansancio que no se la quitaba nadie, mientras tarareaba o mas bien, balbuceaba una canción durante una extracción de mocos con el dedo meñique de la mano libre - oh... ba sing... se... oh baba...
![[Imagen: 9NUo9td.gif]](https://i.imgur.com/9NUo9td.gif)
![[Imagen: He8J1ft.gif]](https://i.imgur.com/He8J1ft.gif)