03-07-2026, 02:54 AM
Fecha: 20 de primavera del año 150.
Lugar: Gran Biblioteca de Konoha.
Rango: E.
Participante: Ren.
Tema solicitado: Aqui
La Gran Biblioteca de Konoha no era simplemente un edificio; para muchos, era el corazón palpitante del conocimiento de la aldea. Al cruzar las pesadas puertas de madera de cedro, el aire cambiaba instantáneamente. Allí dentro, el ambiente era denso, impregnado con ese aroma único que solo los siglos de pergaminos, tinta seca y cuero antiguo pueden generar: una mezcla entre vainilla vieja y el eco silencioso de historias olvidadas. Rayos de luz primaveral se filtraban a través de las altas vidrieras del techo, iluminando millones de motas de polvo que danzaban en el aire, suspendidas en una paz que, por desgracia, hoy se sentía perturbada.
Los ecos de los trabajos de reforma —el arrastre de muebles, el martilleo distante y las voces de los operarios retirándose— aún resonaban en las bóvedas, dejando tras de sí un desorden inusual.
Al enrtrar, cerca de la entrada del ala este, la sección de historia, encontrarias a Hanae, la bibliotecaria jefe. Esta de espaldas a ti, intentando desesperadamente equilibrar una torre de tomos sobre una mesa de lectura. Al escuchar tus pasos sobre el parqué encerado, se gira. Su rostro, surcado por ojeras que delataban noches de insomnio supervisando las reparaciones, se iluminó con una mezcla de agotamiento y alivio al reconocerte.
—¡Oh, gracias a los cielos! —exclamó, dejando escapar un suspiro que pareció vaciar sus pulmones—. Eres Ren, ¿cierto? Me alegra que hayas llegado. Las reformas han sido una pesadilla; han tenido que mover gran parte de nuestro acervo histórico y, honestamente, siento que la mitad de la historia de Konoha está ahora en el suelo o en el lugar equivocado.
Señaló con un gesto dramático hacia el fondo del pasillo, donde una estantería masiva, originalmente diseñada para exhibir con orgullo los registros del clan Senju, lucía ahora como un campo de batalla. Los libros estaban apilados en ángulos precarios, algunos lomos hacia adentro, otros directamente en el suelo, creando un mosaico de caos documental.
—Necesito que alguien con manos firmes y paciencia organice esta sección —continuó, entregándote un paño de lino grueso y una libreta con el catálogo maestro—. Por favor, Ren, sigue el orden del catálogo al pie de la letra. Si encuentras algo dañado, déjalo en el carrito de recolección. Estaré en los archivos de la parte trasera; si intentas mover esa estantería tú solo, por favor, avísame. No quiero tener un derrumbe sobre mi conciencia.
La mujer se retiró apresuradamente, dejando a Ren frente a la inmensidad del trabajo. El silencio de la biblioteca regresó, absoluto y expectante, roto solo por el suave roce de tus manos al manipular los libros. La tarea era tediosa; el peso del papel, la fragilidad de las encuadernaciones... pero poco a poco, el orden comenzó a imponerse. Sin embargo, al llegar a la sección dedicada a la fundación de las tierras del clan, tus dedos se detuvieron en el aire.
El espacio en el estante estaba vacío. Consultaste el catálogo una, dos veces. No había duda: faltaban cinco volúmenes fundamentales de historia senju.
Un escalofrío recorrió tu nuca. ¿Un error de catalogación? ¿Un robo? Frunciste el ceño y comenzaste a buscar en el suelo, moviendo los libros contiguos por si habían sido empujados hacia atrás, pero la estantería estaba limpia. Fue entonces cuando, al inclinarte para revisar la base de madera, lo viste. Sobre el suelo pulido, apenas distinguible si no fuera por la luz diagonal del sol, había una marca pequeña, casi borrosa, de barro fresco. Una huella. Pequeña, torpe, y definitivamente reciente, que se alejaba de la estantería hacia los pasillos más profundos y oscuros, donde la luz de las vidrieras apenas llegaba.
Alguien había tomado los libros, y ese "alguien" no parecía ser un ladrón profesional, sino alguien mucho más... curioso.
¿Qué hace Ren al descubrir la huella? ¿Sigue el rastro de inmediato o termina de organizar la estantería primero? La biblioteca es grande, y las sombras al fondo parecen ocultar más de un secreto.
Los ecos de los trabajos de reforma —el arrastre de muebles, el martilleo distante y las voces de los operarios retirándose— aún resonaban en las bóvedas, dejando tras de sí un desorden inusual.
Al enrtrar, cerca de la entrada del ala este, la sección de historia, encontrarias a Hanae, la bibliotecaria jefe. Esta de espaldas a ti, intentando desesperadamente equilibrar una torre de tomos sobre una mesa de lectura. Al escuchar tus pasos sobre el parqué encerado, se gira. Su rostro, surcado por ojeras que delataban noches de insomnio supervisando las reparaciones, se iluminó con una mezcla de agotamiento y alivio al reconocerte.
—¡Oh, gracias a los cielos! —exclamó, dejando escapar un suspiro que pareció vaciar sus pulmones—. Eres Ren, ¿cierto? Me alegra que hayas llegado. Las reformas han sido una pesadilla; han tenido que mover gran parte de nuestro acervo histórico y, honestamente, siento que la mitad de la historia de Konoha está ahora en el suelo o en el lugar equivocado.
Señaló con un gesto dramático hacia el fondo del pasillo, donde una estantería masiva, originalmente diseñada para exhibir con orgullo los registros del clan Senju, lucía ahora como un campo de batalla. Los libros estaban apilados en ángulos precarios, algunos lomos hacia adentro, otros directamente en el suelo, creando un mosaico de caos documental.
—Necesito que alguien con manos firmes y paciencia organice esta sección —continuó, entregándote un paño de lino grueso y una libreta con el catálogo maestro—. Por favor, Ren, sigue el orden del catálogo al pie de la letra. Si encuentras algo dañado, déjalo en el carrito de recolección. Estaré en los archivos de la parte trasera; si intentas mover esa estantería tú solo, por favor, avísame. No quiero tener un derrumbe sobre mi conciencia.
La mujer se retiró apresuradamente, dejando a Ren frente a la inmensidad del trabajo. El silencio de la biblioteca regresó, absoluto y expectante, roto solo por el suave roce de tus manos al manipular los libros. La tarea era tediosa; el peso del papel, la fragilidad de las encuadernaciones... pero poco a poco, el orden comenzó a imponerse. Sin embargo, al llegar a la sección dedicada a la fundación de las tierras del clan, tus dedos se detuvieron en el aire.
El espacio en el estante estaba vacío. Consultaste el catálogo una, dos veces. No había duda: faltaban cinco volúmenes fundamentales de historia senju.
Un escalofrío recorrió tu nuca. ¿Un error de catalogación? ¿Un robo? Frunciste el ceño y comenzaste a buscar en el suelo, moviendo los libros contiguos por si habían sido empujados hacia atrás, pero la estantería estaba limpia. Fue entonces cuando, al inclinarte para revisar la base de madera, lo viste. Sobre el suelo pulido, apenas distinguible si no fuera por la luz diagonal del sol, había una marca pequeña, casi borrosa, de barro fresco. Una huella. Pequeña, torpe, y definitivamente reciente, que se alejaba de la estantería hacia los pasillos más profundos y oscuros, donde la luz de las vidrieras apenas llegaba.
Alguien había tomado los libros, y ese "alguien" no parecía ser un ladrón profesional, sino alguien mucho más... curioso.
¿Qué hace Ren al descubrir la huella? ¿Sigue el rastro de inmediato o termina de organizar la estantería primero? La biblioteca es grande, y las sombras al fondo parecen ocultar más de un secreto.
![[Imagen: qyHWfKA.png]](https://i.imgur.com/qyHWfKA.png)