Shinobi Gaiden Foro Rol
  • Guías
  • Técnicas
  • Información ▾
    • Mapa del Mundo
    • Virtudes y Defectos
    • Registro de Personajes
    • Objetos
    • Calc. de Estadísticas
    • Censo y Estadísticas
  • Iniciar Sesión
  • Regístrate
  • Primeros pasos
Hachibi vs Daeru y Chota
忍 SG
知
¿Sabías que… el origen del gran desastre del mundo no fue una bestia ni un villano concreto, sino el abuso humano del chakra natural?
Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?
Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Fuego   ›   Konohagakure no Sato   ›   Zona Comercial
« Anterior 1 2 3 4 5 6 7 Siguiente »
  ›   [Misión Simple] [D] Orden en la Casa de Apuestas.
Responder
[D] Orden en la Casa de Apuestas.
Narrador 10
Rango Staff
Clan Terumi
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo9
180
180
Enlace al Post
30-06-2026, 12:10 PM
Día 11 de Verano | Año 150 | Konohagakure no Sato. 

El calor del verano se extendía sobre las calles de Konoha como una manta pesada. A pesar de ello, el Distrito Comercial conservaba el bullicio habitual de una jornada activa. Comerciantes anunciaban sus productos desde los puestos, los clientes negociaban precios y el constante ir y venir de carretas, artesanos y aldeanos daba vida a cada rincón de la zona. Sin embargo, bastaba con alejarse unas pocas calles del corazón del distrito para que aquel ambiente animado comenzara a desvanecerse. Detrás de una hilera de almacenes antiguos se encontraba un edificio que llevaba años abandonado. Sus paredes de madera estaban desgastadas por el tiempo, varias ventanas permanecían cubiertas con tablones y el techo presentaba evidentes signos de deterioro. Desde el exterior parecía un lugar completamente olvidado, aunque quienes vivían cerca sabían que aquello era solo una fachada.
 
Durante la última semana, numerosos vecinos habían acudido a informar de movimientos sospechosos. Personas entrando al anochecer y saliendo poco antes del amanecer, discusiones cada vez más frecuentes, gritos, objetos rompiéndose contra el suelo. Incluso algunos aseguraban haber visto a hombres abandonar el lugar con el rostro ensangrentado después de perder grandes cantidades de dinero. Lo que en un principio parecía una reunión clandestina de apostadores había comenzado a transformarse en un foco de violencia capaz de alterar la tranquilidad del vecindario. Con aquella información recopilada, la misión fue registrada como una intervención de rango D. El objetivo era sencillo sobre el papel, ingresar al establecimiento, identificar a los responsables de organizar las apuestas ilegales, detener la actividad, expulsar a los civiles involucrados y restaurar el orden antes de que la situación escalara a un problema mayor. La aldea prefería resolver el incidente con discreción, mientras menos atención recibiera el asunto, mejor sería para todos.
 
El callejón que conducía hacia la parte trasera del edificio permanecía casi desierto. Un ligero olor a alcohol y tabaco escapaba desde el interior, mezclándose con el aire cálido de la tarde. Cerca de una puerta lateral podían verse varias colillas recientes, algunas botellas vacías y marcas de pisadas sobre el polvo, señales claras de que el lugar seguía siendo utilizado con frecuencia. —¡Eso es trampa! ¡No puedes cambiar las reglas ahora! — rugió una voz desde el interior. El grito fue seguido por el sonido de una mesa volcándose violentamente. —¡Págame lo que debes! —
 
—¡Ni hablar! ¡Esas cartas estaban marcadas! — Un fuerte golpe sacudió una de las paredes del edificio, haciendo caer una pequeña lluvia de polvo desde el techo. Después llegaron varios empujones, insultos cruzados y el inconfundible ruido de muebles arrastrándose mientras varias personas intentaban separarse o quizá unirse a la pelea, apenas unos segundos más tarde, la puerta lateral se abrió de golpe. Un hombre de mediana edad salió tambaleándose hasta el callejón, sujetándose la nariz mientras la sangre corría entre sus dedos. Maldijo por lo bajo, escupió al suelo y, sin siquiera notaria la presencia de nadie, comenzó a alejarse apresuradamente con evidente intención de abandonar el lugar antes de que la situación empeorara.
 
Desde la puerta aún abierta era posible escuchar el ambiente que reinaba dentro. Las voces se superponían unas con otras. Algunos intentaban calmar los ánimos mientras otros exigían recuperar el dinero perdido. El tintinear de monedas, el sonido de dados rodando sobre una mesa y el crujir constante de la madera revelaban que, pese al altercado, las apuestas todavía no se habían detenido del todo, asomándose con cuidado era posible distinguir parte del interior. Varias mesas improvisadas ocupaban la sala principal. Sobre ellas descansaban cartas, dados, monedas y pequeñas bolsas de ryō cuidadosamente apiladas. Una docena aproximada de civiles permanecía repartida por la habitación. Algunos observaban la pelea desde una distancia prudente, otros discutían acaloradamente alrededor de una mesa donde dos hombres continuaban sujetándose por la ropa, retenidos con dificultad por un tercero.
 
Al fondo de la estancia, casi oculto tras una cortina vieja que separaba otra habitación, permanecía un individuo sentado con una tranquilidad que contrastaba por completo con el caos del lugar. No participaba en la pelea ni intentaba detenerla. Simplemente observaba en silencio mientras jugueteaba con una pequeña bolsa de monedas entre sus manos, como si estuviera esperando para intervenir únicamente cuando le resultara conveniente.

Petición
Yokubari
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 17
Estadísticas
Generales
Fuerza140(5)
Destreza10(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia45(2)
Especiales
Salud10
Velocidad30
Tenketsu20
Sigilo15
805
830
Enlace al Post
30-06-2026, 03:26 PM
Ben llegó al callejón sin apuro, con el calor pegado a la armadura y el olor a alcohol metiéndosele en la nariz antes de ver la puerta abierta. Llevaba el puro entre los dientes, ya medio consumido, y la mirada fija en el hombre que salía sangrando de la nariz. Ben dio un paso firme hacia la salida, plantándose en el camino con el cuerpo ancho, el guantelete rojizo relajado pero listo y el escudo acomodado en el brazo. Sus ojos avellana bajaron un segundo a la sangre, luego subieron al rostro del civil. —Te quedas cerca. Vas a hablar cuando esto termine —dijo seco y serio.

Después giró hacia la puerta lateral y entró al local con una calma pesada, el escenario no era bonito pero ya había visto sitios peores. El ruido de monedas, insultos, dados y muebles arrastrándose le golpeó de frente, pero Ben no pestañeó. Escupió el humo del puro hacia un lado, pisó la madera vieja y dejó que el golpe de su bota anunciara su presencia antes que su voz. Observó rápido las mesas, las bolsas de ryō, las cartas, los dados, la pelea a medio controlar y, sobre todo, al tipo sentado al fondo detrás de la cortina vieja, demasiado tranquilo para ser un simple jugador. Ben no necesitaba pruebas perfectas para oler autoridad en una habitación llena de ratas nerviosas. Levantó un poco el mentón y habló fuerte. —Ok señoritas, se acabó la noche. Todo el mundo se aparta de las mesas. Manos visibles y nada de chistecitos.

La misión pedía orden, por lo tanto no avanzó directo a partir cabezas, aunque ganas no le faltaban. No, un montón de civiles estrellados contra las paredes no le serviría de nada, y Ben, aún siendo todo Ben, todavía entendía la diferencia entre imponer respeto y hacer un desastre. Se quedó en una posición donde pudiera ver la sala y la cortina del fondo, con el escudo bajo pero listo para levantarlo si alguien intentaba lanzarse, escapar o sacar un arma. Su mano libre bajó al puro, le dio una última calada corta y lo apagó contra la suela de la bota sin apartar la mirada del interior. —El responsable de esta pocilga va a dar un paso al frente —soltó, más grave—. Los demás van a salir vivos, enteros y sin hacerse los valientes.
[Imagen: Chat-GPT-Image-17-jun-2026-08-28-14.png]
Narrador 10
Rango Staff
Clan Terumi
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo9
180
180
Enlace al Post
03-07-2026, 01:49 AM
Las palabras del shinobi atravesaron el salón con la misma firmeza que el golpe de su bota había resonado sobre la madera. Durante un instante, el bullicio pareció quebrarse, pero no fue un silencio absoluto. Las monedas continuaban tintineando sobre una mesa que había quedado desnivelada por el altercado y alguien dejó caer un dado que rodó lentamente hasta detenerse contra una pata de silla, sin embargo, las voces se apagaron una tras otra conforme los presentes reparaban en la banda protectora de Konoha.

Varios civiles intercambiaron miradas cargadas de nerviosismo, uno de ellos tragó saliva y retrocedió un paso, otro escondió disimuladamente unas cuantas monedas dentro del bolsillo de su chaqueta. Los dos hombres que hasta hacía unos segundos se sujetaban de la ropa aflojaron el agarre, aunque continuaban lanzándose miradas cargadas de resentimiento. El tercero, que intentaba mantenerlos separados, aprovechó la interrupción para alejarse de ambos con evidente alivio, pero no todos reaccionaron igual. —Mierda, es un ninja.—, —¿Quién fue el idiota que dejó entrar a uno?—, —Nos van a meter presos.— Los murmullos comenzaron a extenderse por la habitación, algunos parecían más preocupados por las posibles sanciones que por la pelea en sí, mientras otros ya buscaban discretamente una salida.

Fue entonces cuando uno de los jugadores, un hombre joven de cabello desordenado y evidente estado de embriaguez, soltó una carcajada burlona. —¿Y qué? ¿Uno solo?— Con paso vacilante tomó una botella vacía de la mesa y la señaló en dirección a Ben. —Lárgate, grandulón. Esto no es asunto de la aldea. — El hombre apenas terminó la frase cuando un compañero le sujetó el brazo.

—¡Cállate, imbécil! ¿Quieres empeorar las cosas? — El borracho masculló algo ininteligible, pero terminó bajando la botella, aunque sin apartar la vista desafiante del shinobi, mientras tanto, la figura que permanecía al fondo tras la cortina seguía inmóvil, sus dedos continuaban haciendo girar lentamente la pequeña bolsa de ryō entre las manos, solo después de varios segundos levantó la vista hacia Ben y no había miedo en su expresión, ni siquiera enfado. Únicamente una calma incómoda, propia de alguien acostumbrado a negociar antes que pelear.

—Vaya —dijo con una voz sorprendentemente tranquila —Pensé que tardarían un poco más.— Se incorporó despacio de la silla, acomodándose la ropa con absoluta parsimonia antes de apartar la cortina y dejarse ver por completo. Era un hombre cercano a los cuarenta años, vestido con prendas sencillas pero limpias, sin armas visibles ni protector ninja alguno, extendió ambas manos ligeramente hacia los lados, mostrando las palmas. —No hace falta convertir esto en un espectáculo. Aquí solo hay gente intentando ganarse unas monedas. — Algunos de los presentes bajaron la cabeza al escuchar aquellas palabras, otros evitaron mirar directamente al supuesto organizador.

—Si alguien decidió resolver una deuda a golpes, eso escapa de mi responsabilidad. Yo no obligué a nadie a sentarse en esas mesas. — Mientras hablaba, Ben podia apreciar un detalle que hasta entonces había pasado desapercibido. Junto a la silla donde el hombre había permanecido sentado descansaba una pequeña caja de madera reforzada con herrajes metálicos. Permanecía cerrada con un candado sencillo, pero una rendija mal ajustada dejaba entrever numerosos fajos de ryō cuidadosamente ordenados en su interior. No parecía tratarse únicamente del dinero de una partida improvisada, era una recaudación considerable para una operación clandestina de aquel tamaño, sin embargo si Ben decidia mirar aquella caja, el individuo también notaria aquella mirada del shinobi.

Su sonrisa perdió algo de naturalidad por solo un instante, lo suficiente para delatar que aquel cofre significaba mucho más para él que cualquiera de los jugadores presentes. Al mismo tiempo, cerca de una de las paredes laterales, un muchacho de poco más de veinte años comenzó a desplazarse muy despacio hacia una ventana trasera. Sus movimientos pretendían pasar inadvertidos entre la tensión del momento, pero cada paso lo acercaba un poco más a una posible vía de escape, mientras tanto la sala permanecía en un equilibrio precario. Los civiles aguardaban expectantes la siguiente orden del shinobi, el organizador mantenía una fachada de serenidad que empezaba a resquebrajarse y, entre la multitud, más de uno parecía debatirse entre obedecer o aprovechar el menor descuido para desaparecer antes de responder por lo ocurrido aquella noche.
Yokubari
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 17
Estadísticas
Generales
Fuerza140(5)
Destreza10(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia45(2)
Especiales
Salud10
Velocidad30
Tenketsu20
Sigilo15
805
830
Enlace al Post
04-07-2026, 08:57 PM
Ben no perdió tiempo con el borracho.  La botella en su mano no era una amenaza real. Era un civil con alcohol encima, orgullo inflado y muy pocas ganas de pensar ¿Quién lo diría? Habían más como Ben.... En fin....Lo importante estaba en otro lado. Sus ojos se movieron hacia la ventana trasera, donde el muchacho intentaba hacerse pequeño entre la tensión del cuarto. Ben dio un paso hacia el centro de la sala, comenzó a caminar con calma. Acomodó el cuerpo para quedar en una posición desde la que pudiera ver la puerta lateral, la ventana y al hombre de la cortina sin tener que exponerse demasiado. El escudo siguió bajo, pero el brazo ya estaba firme. —Tú, el de la ventana. Quieto ahí —ordenó, seco—. Un paso más y te saco de ahí yo mismo. Luego giró apenas el rostro hacia el borracho de la botella, sin cambiar la postura. —Y tú baja eso. No voy aa discutir con un borracho armado con vidrio.


La atención de Ben volvió al fondo. El hombre tranquilo ya no parecía tan limpio frente a sus ojos...Nadie en aquel lugar le parecía. La caja al lado de la silla, el candado, los fajos de ryō y ese pequeño quiebre en la sonrisa bastaban para ensuciarle el discurso. Ben conocía ese tipo de calma...Porque no era "calma"... Era control. Era la clase de control y poder de los hombres que dejan que otros se rompan la cara mientras ellos cuentan monedas detrás de una cortina. Dio un par de pasos más. —No me vengas con esa mierda—dijo, con la voz baja—. Todo esto es parte del negocio. Y tú estás sentado al lado de la caja. Ben señaló el cofre con el mentón, sin apartar la vista del hombre. —Así que deja el teatro. Tú mandas aquí o sabes quién manda. Las dos respuestas me sirven.

Luego levantó la voz para toda la sala.  —Todos quietos.  El que meta la mano en un bolsillo sin decirme qué va a sacar, se gana mi atención completa. —Su mirada barrió el lugar otra vez. Ben no estaba ahí para ser amable con ellos. Tampoco estaba ahí para destrozar el local aunque de esto no estaba tan seguro La misión era poner orden, identificar responsables y sacar civiles. Eso iba a hacer.... A su manera, pero lo iba a hacer. —Van a salir uno por uno cuando yo lo diga. El primero que intente escapar por una ventana me va a demostrar que tiene algo que esconder.  Después volvió a mirar al hombre de la caja. —Tú te quedas. La caja también. Cuando esta sala esté vacía, vas a explicarme nombres, deudas y quién puso este lugar a trabajar. 
[Imagen: Chat-GPT-Image-17-jun-2026-08-28-14.png]
Narrador 10
Rango Staff
Clan Terumi
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo9
180
180
Enlace al Post
08-07-2026, 02:02 AM
La firmeza con la que el shinobi impartía cada orden fue suficiente para contener el ambiente, al menos por unos instantes. El joven que se deslizaba hacia la ventana quedó petrificado al escuchar que había sido descubierto. Su mano aún descansaba sobre el marco de madera, pero la retiró lentamente, levantando ambas palmas a la altura del pecho mientras tragaba saliva. El intento de fuga había terminado antes siquiera de comenzar. —N-No iba a escapar.—murmuró con escasa convicción, pero nadie le creyó.

El hombre ebrio también vaciló. Miró la botella que aún sostenía, luego al escudo del shinobi y finalmente dejó escapar un bufido antes de depositarla sobre una mesa cercana. El sonido del vidrio al tocar la madera resonó con fuerza en la habitación, seguido por un incómodo silencio, aquello bastó para que varios civiles comprendieran que desafiar al representante de Konoha no era una buena idea, las manos comenzaron a elevarse poco a poco, algunos dieron incluso un par de pasos hacia atrás para alejarse de las mesas de juego. Solo permanecía inmutable el hombre que había salido de detrás de la cortina. Escuchó cada acusación sin interrumpir, manteniendo la vista fija sobre Ben mientras la bolsa de monedas permanecía inmóvil entre sus dedos.

Finalmente dejó escapar un suspiro. —Supongo que ya no tiene sentido fingir que soy un simple espectador. — La media sonrisa desapareció de su rostro. —Me llamo Genzo. Administro las partidas, cobro una pequeña comisión y procuro que todo funcione. Nada más. — Su mirada recorrió brevemente a los presentes. —Las deudas son asunto de quienes deciden jugar. Si dos idiotas quieren romperse la nariz porque uno perdió más de lo que podía pagar, no puedo hacer demasiado. — Aquellas palabras provocaron un murmullo de descontento entre los propios jugadores.

—¡Mentiroso! — La voz surgió desde una esquina, un hombre de complexión delgada, con el labio partido y un ojo amoratado, dio un paso al frente mientras señalaba directamente a Genzo. —¡Tú mandaste a esos grandotes a cobrarme hace dos noches! — Varios rostros se giraron hacia él, aquel que era el supuesto administrador frunció apenas el ceño. —Cuidado con lo que dices. — Comentó con cierto descontento.

—¡Es la verdad! Perdí dinero, pedí unos días más y vinieron dos tipos a romperme media tienda. ¡Pregúntale a cualquiera! — El ambiente volvió a tensarse, algunos civiles evitaron mirar a Genzo mientras que otros bajaron la cabeza. El silencio de varios resultaba mucho más elocuente que cualquier testimonio, incluso el propio Genzo permaneció inmóvil unos segundos antes de responder con un tono más frío que el empleado hasta entonces.

—La gente habla demasiado cuando tiene miedo.— Sin embargo, aquella fachada de tranquilidad volvió a resquebrajarse por un detalle inesperado, desde la habitación situada detrás de la cortina se escuchó un golpe seco, algo pesado acababa de caer al suelo, el ruido fue seguido por el chirrido de una tabla vieja. Ben pudo percibir que no procedía de la sala principal, sino del cuarto privado donde Genzo había permanecido antes de salir y el administrador reaccionó apenas una fracción de segundo tarde, giró los ojos hacia la cortina de manera casi instintiva, ese fue solo fue un vistazo fugaz, demasiado rápido para un hombre que, según su propia versión, no ocultaba nada, mientras al mismo tiempo, dos de los civiles intercambiaron una mirada inquieta. Uno de ellos dio un leve codazo al otro, como si ambos hubieran comprendido perfectamente el origen del ruido, pero ninguno abrió la boca.

La tensión volvió a instalarse en la estancia, los presentes aguardaban las siguientes decisiones del shinobi, mientras Genzo permanecía junto al cofre sin apartarse un solo paso de él, fuera del edificio, el callejón seguía en silencio. El hombre que había abandonado el local con la nariz ensangrentada continuaba esperando donde Ben le había ordenado permanecer, aunque ahora observaba la entrada con creciente nerviosismo, consciente de que lo que ocurriera en el interior probablemente decidiría el destino de todos los implicados aquella noche.
Yokubari
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 17
Estadísticas
Generales
Fuerza140(5)
Destreza10(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia45(2)
Especiales
Salud10
Velocidad30
Tenketsu20
Sigilo15
805
830
Enlace al Post
08-07-2026, 09:46 PM
Ben no fue directo a la cortina. El golpe venía de atrás, pero Genzo seguía junto a la caja y eso era lo primero que había que atender. El viejo soldado dio un paso hacia él. Su mirada cayó sobre el cofre, luego sobre las manos del administrador y por último en su cara. —Te dije que te apartaras de la caja —Dijo. No esperó a que Genzo terminara de acomodar otra excusa. Ben se acercó lo suficiente para meterle una mano en la parte alta de la espalda, con los dedos cerca de la nuca, no apretando todavía, pero dejando claro que podía hacerlo.

✔Aprendida · 17-06-2026
◈Taijutsu
✦Nivel: 1
#ID: TAIJ003R
◔Coste
35 de Chakra, 25 de Chakra por Turno
▣Descripción

Agarre es una técnica de sujeción que busca inmovilizar al oponente mediante fuerza y precisión, superando a los Golpes Fuertes durante Entablar Taijutsu. En este sistema, utiliza una comparativa entre los modificadores de Fuerza y Destreza combinados del usuario. Durante Entablar Taijutsu, el Agarre equivale a tomarle el brazo al oponente o agarrarlo por la ropa. Esto no inflige daño ni restringe totalmente a su oponente, pero, si tiene éxito, otorga ventaja a la siguiente maniobra del usuario sin importar el tipo de técnica contra la que se enfrente. Además, impide que el oponente rompa el Entablar durante su siguiente turno. En caso de que ambos realicen Agarre durante Entablar Taijutsu, el que posea más Fuerza será quien prevalezca.

Fuera de Entablar Taijutsu, Agarre aplica Control Físico directo sobre el oponente, impidiendo que se mueva de su lugar y utilizando la estadística de Fuerza del usuario como base del sometimiento. Durante el Agarre, el usuario podrá mover a su objetivo, golpearlo con Golpe Rápido sin romper el agarre o arrojarlo al suelo con un Golpe Fuerte, rompiendo el Agarre. El Agarre no impedirá que el oponente intente defenderse, siempre manteniendo la lógica del agarre. Si el objetivo es agarrado por la espalda, será difícil que pueda defenderse; sin embargo, si es agarrado de frente, podrá golpear o incluso usar sus manos para defenderse.

✧Efecto
140 (FUE) de Comparativa en Control Físico, 6 (MFUE+MDES) de Comparativa en Entablar Taijutsu

Chakra: 395/425

—Vas primero —dijo, empujándolo hacia la cortina—. Tu cuarto. Tu negocio. Tu problema. —Ben mantuvo el cuerpo pegado lo justo para controlarlo, usando a Genzo como punto de presión mientras avanzaba. Ahora Ben tenía dos escudos. La amenaza estaba en el peso de la mano sobre la nuca de Genzo, en el escudo listo y en la falta total de paciencia en su voz. Antes de cruzar la cortina, Ben levantó la voz para el resto de la sala. —Todos contra la pared. Y el que se mueva hacia una puerta o una ventana se queda detenido conmigo. —Su mirada pasó por el muchacho de la ventana, por el borracho de la botella y por los dos civiles que habían reaccionado al ruido. Los marcó sin decirles nada todavía. También señaló al hombre del labio partido con un movimiento corto del mentón. —Tú, el golpeado. Te quedas donde pueda verte. Después vas a hablar.

Entonces Ben volvió a centrarse en Genzo. Lo empujó hacia la entrada del cuarto privado, haciendo que fuera él quien quedara más cerca de la cortina. El escudo subió un poco, cubriéndole el costado y el pecho. Su mano libre siguió en la espalda del administrador, casi en el cuello, lista para bajarlo o apartarlo si algo salía mal. —Abre camino —ordenó, bajo y duro—. Y habla claro. ¿Qué hay ahí dentro? 
[Imagen: Chat-GPT-Image-17-jun-2026-08-28-14.png]
Narrador 10
Rango Staff
Clan Terumi
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo9
180
180
Enlace al Post
11-07-2026, 04:08 PM
La presión de la mano sobre su espalda bastó para borrar cualquier resto de seguridad del rostro de Genzo, por primera vez desde la llegada del shinobi, el supuesto administrador dejó de aparentar que tenía el control. Su respiración se volvió ligeramente más acelerada y, aunque intentó conservar la compostura, sus hombros terminaron cediendo con un suspiro de derrota. —Está bien... está bien... No hace falta empujar. — Con movimientos lentos, apartó la vieja cortina y abrió la puerta del pequeño cuarto privado.
 
El interior era mucho más reducido de lo que cualquiera habría imaginado. Una mesa ocupaba el centro de la habitación, sobre ella descansaban varios libros de cuentas, hojas sueltas repletas de nombres y cantidades escritas con rapidez, además de un pequeño cuenco lleno de dados y cartas marcadas por el uso. Contra una de las paredes se apilaban varias cajas de madera similares a la que permanecía junto a la silla, aunque de menor tamaño, todas repletas de fichas improvisadas, monedas y utensilios utilizados para organizar las partidas.
 
El ruido que había llamado la atención de Ben tenía una explicación mucho menos dramática de la esperada. Un joven de no más de dieciséis años permanecía completamente inmóvil junto a una estantería. Había tropezado al intentar esconderse cuando escuchó la discusión en la sala principal, derribando una caja llena de tablillas de madera que ahora permanecían esparcidas por el suelo. El muchacho levantó ambas manos inmediatamente. —¡Yo no hice nada! ¡Solo... solo anotaba las apuestas! — Su voz temblaba delante del shinobi mientras Genzo cerró los ojos con evidente resignación.
 
— Es mi sobrino Le pedí que llevara las cuentas. Nunca ha golpeado a nadie. — Ben no necesitaba mucho más para comprender el panorama completo. Aquello no era el escondite de una organización criminal sofisticada, sino un negocio clandestino que había crecido demasiado rápido. El dinero había comenzado a mover ambiciones, las deudas habían provocado amenazas y algunos cobradores contratados por Genzo habían recurrido a la violencia para recuperar lo perdido. simples partidas ilegales entre civiles había entre civiles había terminado convirtiéndose en un problema para todo el vecindario.
 
Tras asegurarse de que el cuarto no ocultaba más personas ni armas, Ben podía conducir nuevamente a Genzo hacia la sala principal ya que las órdenes impartidas momentos antes habían surtido efecto. Los civiles permanecían alineados contra la pared, algunos con los brazos cruzados detrás de la cabeza, otros mirando fijamente el suelo. El ambiente distaba mucho del caos que reinaba apenas unos minutos atrás, el hombre del labio partido daría un paso al frente si Ben volvía a la sala principal. —Lo dije antes y lo repito delante de todos. Él organizaba las apuestas. Cuando alguien no podía pagar, mandaba a cobrar. A mí me destrozaron parte del negocio por una deuda. — y este no fue el único ya que otro de los presentes levantó lentamente la mano.
 
—A mi hermano también lo amenazaron. —,  —Yo perdí más dinero del que debía haber apostado. —, —Nos decía que siempre podríamos recuperar lo perdido si seguíamos jugando. — Las voces comenzaron a surgir desde distintos puntos de la sala. Algunos hablaban con evidente temor; otros parecían encontrar el valor únicamente porque el shinobi de Konoha permanecía allí, imponiendo una autoridad que hasta hacía unos minutos había estado completamente ausente. Ninguno de los presentes discutió las acusaciones. Al contrario, más de uno evitó cruzar la mirada con Genzo.
 
El supuesto administrador tampoco respondió de inmediato. Permaneció inmóvil, con la cabeza ligeramente inclinada y la mandíbula tensa. La serenidad que había mostrado al comienzo de la intervención se había desmoronado por completo. Comprendía que las miradas de todos ya no buscaban al jugador que había perdido una apuesta ni al hombre que había iniciado una pelea, sino a quien había permitido que aquel lugar funcionara de esa manera. En el cuarto privado, los libros de cuentas seguían abiertos sobre la mesa, junto a las listas de nombres, las anotaciones de deudas y las cajas utilizadas para almacenar las ganancias de las partidas. Eran pruebas evidentes de que aquel establecimiento clandestino llevaba tiempo operando con una organización mucho mayor de la que aparentaba desde el exterior.
 
La sala quedó envuelta en un silencio incómodo. Los civiles aguardaban sin atreverse a romper la formación que Ben les había ordenado mantener. El joven que llevaba las cuentas permanecía junto a la puerta del cuarto privado, con las manos todavía levantadas y la respiración agitada. Incluso el hombre ebrio que antes había desafiado al shinobi evitaba ahora cualquier comentario, manteniendo la vista fija sobre el suelo. Toda la atención recaía sobre el representante de Konoha, con los responsables prácticamente señalados por sus propios participantes, las pruebas a la vista y una sala repleta de testigos dispuestos a hablar, el siguiente movimiento quedaba únicamente en manos del shinobi, cuya decisión marcaría el desenlace definitivo de aquella intervención.
Yokubari
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 17
Estadísticas
Generales
Fuerza140(5)
Destreza10(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia45(2)
Especiales
Salud10
Velocidad30
Tenketsu20
Sigilo15
805
830
Enlace al Post
11-07-2026, 05:36 PM
Ben miró el cuarto privado sin sorpresa. Era codicia barata metida en un local viejo, creciendo hasta que empezó a romperle la cara a la gente del barrio. Eso no lo hacía menos problema. Ben mantuvo la mano firme sobre Genzo, todavía cerca de la nuca, y lo empujó de vuelta hacia la sala principal sin soltarlo. Lo movió con la fuerza justa para dejar claro que ya no caminaba por voluntad propia. —Ya está —dijo—. Se acabaron tus explicaciones.

Al volver a la sala, Ben dejó a Genzo delante de todos, separado de la caja y de las mesas. Miró al joven del cuarto privado y luego al administrador. —El muchacho se queda lejos de los libros y lejos de las cajas. Si solo anotaba apuestas, va a tener oportunidad de decirlo después. Ahora nadie toca nada. —Luego señaló con el mentón el cuarto privado—. Esos libros, esas listas y esas cajas quedan como prueba. El primero que intente esconder una hoja, mover una moneda o romper algo, se va junto con él.

Virtudes usadas

Cita:Presencia Intimidante: La sola presencia del ninja basta para tensar el ambiente. Hay algo en su porte, en su mirada o en la forma en que ocupa el espacio, que impone silencio y siembra cautela en quienes le rodean.
Cita:Líder Nato: El ninja tiene facilidad para dirigir y mandar a otras personas, haciendo que estos últimos lo vean como un líder capaz. No se garantiza que suceda siempre, pero facilita la obediencia de los que rodean al ninja.

Ben escuchó las acusaciones sin interrumpir. El hombre del labio partido, el del hermano amenazado, los que hablaban de deudas, los que bajaban la cabeza. No necesitaba que todos fueran santos. La mitad de esa gente había entrado a apostar por voluntad propia. Pero una cosa era jugar a perder dinero y otra convertir deudas en amenazas. Ben apretó un poco más la mano sobre Genzo, sin torcerle el cuello, solo recordándole dónde estaba. —Ahí lo tienes. Testigos, cuentas y dinero guardado. Eres el responsable de esta mierda.

Después levantó la voz para toda la sala. —La casa queda cerrada desde este momento. Si alguien cree que le deben dinero, lo va a explicar ante Konoha, no aquí adentro con botellas y golpes. —Su mirada pasó por los civiles alineados contra la pared—. Van a salir uno por uno. Sin correr ni empujar. Los que fueron amenazados se quedan cerca de la entrada. Los que tengan algo que declarar, también. Y los que solo vinieron a apostar, se largan cuando yo les diga y agradecen que todavía pueden caminar a casa.

Ben volvió a mirar a Genzo. —Y tú vienes conmigo. La caja y esos libros también. Tu sobrino va a responder por lo que escribió, pero tú vas primero. —Acercó un poco el rostro, con la voz más baja—. Y si mandaste cobradores a romper negocios por deudas, mejor empieza a recordar nombres. Porque cuando salgamos de aquí, no voy a preguntarlo con tanta paciencia.
[Imagen: Chat-GPT-Image-17-jun-2026-08-28-14.png]
Moderador Shinigami
Rango Staff
Clan Sin Clan
Nivel 3
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia45(2)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu12
Sigilo9
270
255
Enlace al Post
15-07-2026, 06:06 PM
RECOMPENSAS ENTREGADAS. 
Yokubari Ben (Jugador)
Ryos: 4575 → 5075
Tobis: 15 → 20
Experiencia:  2381.12 → 2451.12
Yogan Terumi
Ryos: 7115 → 7615
Experiencia: 1086.83 → 1136.83
Pergamino: x1 Rango E


[Imagen: cc9imYu.png]
Responder
Salto de foro:

Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)