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  ›   [Evento] [Side Quest] — En búsqueda del Kiri Daibune
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[Side Quest] — En búsqueda del Kiri Daibune
Kaguya Kuren
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28-06-2026, 10:20 PM
«Ese tipo definitivamente está mareado. Y un tanto mal de la cabeza», pensé al escuchar a Hayato repitiendo un mantra de lo más extraño y hablando consigo mismo. En circunstancias normales me habría asegurado de estallar en risa y atraer la atención de todo el mundo a su pobre condición pero, por desgracia, tenía trabajos de mantenimiento a los que atender. «Que te jodan, Kaito». En silencio, continué mi batalla contra la sal endurecida hasta que finalmente la palanca volvió a ser funcional. Me relajé y lo que siguió era exactamente lo que yo temía: una hora de nada. Rodeamos Kirigakure de la misma forma que lo habíamos hecho unos días atrás, con la aldea a nuestra derecha y la niebla a la izquierda. Me tumbé en el suelo y me dediqué a mirar el cielo. Nublado, gris. Como siempre.
Finalmente, pareció que nos desviábamos a aguas más profundas y recibí una orden de Kaito: cargar la munición. Me levanté de un brinco y me puse a ello.
Las tres ballestas navales del Daibune estaban montadas en los laterales. Pesadas, húmedas por la bruma y apuntando hacia la niebla. No eran elegantes ni tampoco rápidas. Pero tenían una función clara: partir cosas en dos antes de que se acercaran. Yo podía respetar eso. Me acerqué primero a los proyectiles, que seguían asegurados en sus soportes de madera y cuerda. Gruesos, largos, con las puntas protegidas para que el movimiento de la nave no los golpeara entre sí. Pasé una mano por encima de uno, comprobando que la madera no estuviera rajada ni demasiado hinchada por la humedad. Luego tiré de la cuerda que lo sujetaba y aflojé el nudo con un movimiento seco. El proyectil cayó apenas sobre mis manos.
—Esto sí que es más digno de un navío de guerra —murmuré.
Lo llevé hasta la primera ballesta y revisé el encaje. La sal se había metido en algunas partes, como siempre. Kiri podía construir cosas de primera, pero el mar terminaría intentando comérselo todo tarde o temprano. Rasqué un poco de costra blanca con el filo de un kunai, hasta que la guía quedó lo bastante limpia para recibir el proyectil sin trabarse a mitad de camino. Empujé el virote naval hasta que encajó en la ranura principal. Después revisé la cuerda, los seguros laterales y el mecanismo de retención. Tiré una vez. Luego otra. La ballesta respondió con un crujido bajo, pesado, pero firme. «Magnífico. Una de tres». Pasé a la segunda y el procedimiento fue el mismo. La segunda ballesta quedó cargada y apuntando hacia el lateral, lista para girar si algo aparecía entre la niebla. Pasé los dedos por el mecanismo una última vez, buscando alguna vibración extraña, alguna pieza floja o algún seguro que no hubiera entrado del todo. Nada.
La tercera estaba más complicada. El proyectil no quiso entrar limpio en la guía. Se detuvo a mitad de camino con un sonido desagradable. Me quedé mirándolo unos segundos.
—No empieces.
Saqué el kunai otra vez y raspé la ranura con más paciencia de la que merecía. Sal seca, madera hinchada, restos de grasa vieja. Todo junto. Una maravilla. Cuando el canal quedó libre, apoyé el hombro contra el proyectil y empujé con fuerza controlada hasta que la pieza cedió y terminó de encajar. La ballesta quedó armada. Me incorporé, sacudí las manos y miré las tres armas una por una. No eran perfectas, pero estaban cargadas, aseguradas y listas para responder si algo decidía acercarse demasiado durante el avance hacia el segundo anillo.
—¡Ballestas cargadas y listas!
Me apoyé un momento junto a una de ellas y miré hacia la bruma.
—Bueno —dije en voz baja—. Ahora solo falta que aparezca algo digno de disparar.
Como no podía ser de otra forma, empezó a llover y el mar se volvió más violento. Lo único que me faltaba era que Brolk me preguntara si quería agüita.
«Por favor, que alguien me de la orden de disparar...»
Sayuri Yuki
Rango Chuunin
Clan Yuki
Nivel 12
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28-06-2026, 10:46 PM
El Hayate avanzaba con una agilidad que me hacía imposible apartar la sonrisa por mucho tiempo. Cada giro era rápido, cada ola hacía que la embarcación respondiera casi al instante y la sensación de ir por delante del resto de la formación resultaba tan emocionante como la había imaginado. Sin embargo, aquella emoción quedó rápidamente en segundo plano cuando la niebla comenzó a cerrarse sobre nosotros y las primeras gotas de lluvia empezaron a golpear la cubierta. Las palabras del señor Toru seguían muy presentes en mi cabeza. Nuestra labor parecía sencilla, pero de ella dependía que el Daibune pudiera seguir avanzando sin perder la formación. Una observaba las señales del Hayate que nos precedía y la otra debía repetirlas con exactitud hacia la embarcación que navegaba detrás. No había espacio para improvisar ni para interpretar más de la cuenta.

Me mantuve junto a la lámpara de señales, preparada para actuar en cuanto Arako transmitiera la indicación correspondiente. Mientras esperaba, observé cómo la lluvia empezaba a castigar la pequeña llama y cómo la humedad devoraba parte de su brillo. Si aquello empeoraba, distinguir un color del otro sería cada vez más complicado para quienes nos seguían. —Con su permiso, señor Toru... creo que puedo hacer que la señal se vea un poco mejor.— No esperé una respuesta demasiado larga. Formé un sello con una mano y concentré una pequeña cantidad de chakra. Frente a mí apareció una fina pieza de hielo completamente transparente, lisa como un cristal recién pulido. La coloqué con cuidado detrás de la lámpara, curvándola ligeramente para que la luz que normalmente escaparía hacia otros lados se reflejara y saliera con mayor claridad en dirección al Daibune. Después añadí un discreto borde de hielo alrededor de la llama, dejando completamente libre el frente para no alterar el color de la señal, pero desviando parte de la lluvia y del viento que amenazaban con hacerla parpadear.

No era una técnica pensada para combatir. Era un uso sencillo del Hyōton, aprovechando un hielo limpio y transparente para ayudar a que la luz viajara con mayor estabilidad a través de la niebla.

Con todo preparado, mantuve ambas manos sobre la lámpara, esperando la indicación de Arako. En cuanto ella confirmara la señal recibida desde el Hayate delantero, repetiría exactamente el mismo color hacia el Daibune, procurando mantener el brazo firme y la luz perfectamente orientada hacia nuestros compañeros. Si aquella pequeña mejora conseguía que distinguieran la señal un instante antes, aunque solo fuera por unos segundos, entonces habría cumplido con mi parte del trabajo.
Acciones y Dado
El resultado del dado fue 7. Eso sumado a mi MCCK=2, da como resultado 9

Chakra: 260/285
-25
✔Aprendida · 23-06-2026
◈Hyoton
✦Nivel: 1
#ID: YUKI001R
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

El usuario moldea chakra Hyōton tras la ejecución de sellos, generando una estructura de hielo de tamaño humano en un punto dentro de un radio de hasta 1 metro a su alrededor, la cual actúa como una barrera defensiva capaz de interceptar ataques directos. Esta creación combina la compresión del Suiton con la proyección del Fūton, permitiendo formar defensas de rápida aparición cuya forma puede adaptarse de manera básica según la intención del usuario, manteniendo su función principal de protección.

Si la estructura permanece en el campo por más de un turno, comienza a regenerar la mitad de los puntos de vida perdidos por turno tras haber recibido daño, representando la reconstrucción constante del hielo mediante chakra. Dependiendo del nivel de control de chakra del usuario, este puede generar múltiples estructuras mediante esta misma técnica, permitiéndole bloquear distintos frentes o establecer defensas simultáneas dentro del campo de batalla.

✧Efecto
80 (CCK) de Resistencia - 4 (MCCK) de Estructuras Simultaneas

Arako Heizu
Rango Genin
Clan Heizu
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28-06-2026, 11:00 PM
Última modificación: 28-06-2026, 11:04 PM por Arako Heizu.
Entonces uno de los hombres de la misión se nos acercó a los cinco dándonos un gran abrazo de oso -¡OOH! ¡Que fuerza! – gritaría feliz de ser apretujada, mientras aquel idiota seguía quejándose, haciéndome soltar un -Puff… Estuvo bueno el abrazo… - Miraría su piel azulada y escamas en la piel, logrando que sonriese -Me encanta tu estilo… ¿Cuál es tu nombre? – Ignorando por completo las estupideces de mi ex compañero de academia.

Entonces nos hicieron formarnos sentí que estaba sintiendo un leve escalofrió al terminar de formarme, por un segundo pensé que había sido aquel abrazo de oso que me hizo tanta gracia, o el miedo de conocer gente nueva… Pero más pronto sentí aquella mirada de Issei, que anteriormente me habría hecho llorar en la academia sobre mi cuerpo, lo cual simplemente me hizo sonreír como victoriosa, aunque seguía nerviosa, el idiota simplemente no sabía cómo joderme ahora que estábamos al mismo nivel, lo cual me ponía muy contenta a la vez que nerviosa, después de todo era un sentimiento nuevo… Pero, que aun así se mantenía extraño en mi ser... Mientras tanto en la formación la rubia que me había abrazado antes me comentaría que estábamos un pazo al frente del resto, al simplemente querer estar ahí. Por lo que le susurraría -Creo nos llevaremos bien. – Haría un gesto liviano para que no notasen andábamos hablando en la formación, para posteriormente subirme al hayate, viendo que Issei subió al grande.


Ahí pues vi al heizu que comandaría el barco, pregunte si debíamos presentarnos, debido a que era de mi clan… Siendo entonces el hombre se sentó analizándonos más que lo que muchos del clan lo habrían hecho conmigo ¿Acaso no me conocía? Ufff era un alivio, la gente me odiaba allá y yo lo sabía, por lo que ver a alguien normal me puso de lo más contenta al ser mandada rápidamente a ver aquellas luces rojas... Lo cual me resulto extraño desde minutos primeros, por lo que ahí pues sería que activaría el Aokigan, no viendo completamente, pero aumentando mis capacidades en la niebla seria que vería aquella luz, con claridad ordenando con rapidez a esa chica tan agradable -Da luz verde…- Estando atenta a cada cambio volvería a decir con naturalidad la combinación que tuviese en ese momento… Haciéndoseme una tarea desconocida super cotidiana, es que empezaríamos a avanzar hasta encontrar aquel hayate, quedándome atenta a cada cambio de la luz e informandolo, sease roja o del color que fuese...

resumen

Arako recibe el abrazo de oso feliz, habla un poco con sayuri y de ahi en el trabajo que le dieron lo haria bien al tener un 7 de dado.

Ryudan
Rango Genin
Clan Terumi
Nivel 4
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29-06-2026, 06:30 PM
Puede que los Daibune sean muy valiosos, pero los Hayate eran espectaculares. Estos últimos podían ser manejados a una gran velocidad en la superficie acuática, hacer maniobras complejas y mucho más. Además responden más rapido en combate, y eso era un factor decisivo en cualquier asalto.

Mientras que el Daibune aún se incorporaba desde el puerto, el hayate en el que se encontraba Ryudan ya se hablaba de trabajos. Ryudan creía que la única labor que tenían en aquellos barcos era simplemente aguardar hasta encontrar el Daibune perdido, o enfrentar enemigos en caso de que su desaparición fuera provocada por otro grupo de personas. Ellos eran ninjas, no marineros. Para Ryudan era la primera vez que haría un trabajo así, pero tenía que seguir órdenes así que entendió lo que pudo. —Lo intentaré.—Respondió a Toru desde su asiento, fijándose un momento en la palanca que le había señalado. No tenía experiencia en el manejo de barcos, pero lo intentaría de todos modos.

Después de que la flota se reuniera tras la embarcación, estando lejos ya de la costa, los hayate volverían a separarse dejando una gran distancia táctica entre sí en medio de toda aquella niebla. De tal manera que, sin perderlos apenas de vista, empezarían a usar las luces para comunicarse. Puede que la niebla dificultara este hecho y crease confusiones, pero siempre es corregible. A no ser que la distancia superase el umbral visual humano. Y entre tanto, recibió la orden que esperaba nervioso.

Todo había pasado muy rápido. En cuanto el segundo hayate se dispuso a seguir la nueva trayectoria del primero hacia mar abierto, sin soltar su cuerda de seguridad, se acercó a la cabina para mover la palanca. Cagada histórica, el Hayate giró de un modo tan brusco que perdió el control. Los pasajeros perderían hasta el equilibro. Quien no estuviese agarrado a algo probablemente acabaría estampándose en alguna parte del barco o, en el peor de los casos, salir disparado fuera de la borda.

—Mierda... Lo siento, capitán...—Soltó de su boca antes del accidente. ¿Las consecuencias? inciertas, el giro fue tan brusco que probablemente el hayate terminaría volcándose. Ryudan no pudo comprobarlo porque su cabeza chocó con uno de los vidrios que protegían la cabina, dejando el cristal agrietado y con alguna mancha de sangre. Seguiría vivo, pero temporalmente inconsciente hasta que algo volviese a crear un estímulo en su cuerpo igual de fuerte que el golpe recibido.

Explicación
Fallé en la tirada de dado: /roll 1d10 = 2 + 1 (MFUEx1) = 3

Narrador General escribió:
  • Ryudan:
    • Si el dado sale 1-3. Fallido. En vez de subir medio punto, subes punto y medio y el Hayate pierde control en el giro.
    • Si el dado sale 4-6. Aceptable. En vez de subir medio punto, subes un punto y el Hayate gira bruscamente.
    • Si el dado sale 7-10. Subes la palanca medio punto y el Hayate gira sin problemas
[Imagen: 31Hpgjx.png]
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
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29-06-2026, 08:35 PM
El giro del Kiri Hayate #2 salió mal de inmediato. Toru había pedido medio punto, solo medio punto, pero Ryudan movió la palanca con demasiada fuerza y las aletas de corrección mordieron el agua más de la cuenta. El Hayate se ladeó de golpe, la proa cortó la línea de avance con una brusquedad horrible y todos sintieron el tirón en el estómago antes de que el casco recuperara dirección. Toru metió el hombro contra el timón, clavó una mano en la cuerda encerada del control lateral y compensó con una maniobra seca, haciendo que el Hayate derrapara sobre su propia espuma antes de volver a la formación. Por un segundo solo miró a Ryudan, con una cara plana que decía claramente "qué carajos acabas de hacer", pero el muchacho ya había alcanzado a disculparse antes del golpe, así que Toru se tragó el regaño y volvió la vista al frente. La señal siguió viva gracias a las otras dos. Arako, con el Aokigan activo, logró distinguir la luz verde entre la lluvia y la niebla, la cantó con rapidez hacia Sayuri, y Sayuri respondió con una señal limpia, protegida por su hielo transparente, haciendo que el brillo viajara hacia el Daibune con mucha más claridad de la que el clima permitía. Desde arriba, Issei también alcanzó a verla y con ello confirmó el Hayate delantero, la formación y la boya que todavía marcaba el camino, dándole a Kaito una referencia útil cuando las señales internas fallaron. Porque ahí estuvo el problema: Hayato no hizo su parte, el sistema de comunicación interno quedó sin manos atentas y Kaito terminó recibiendo la confirmación tarde, por la voz de Issei y no por el canal correcto. Brolk tampoco aseguró la carga pesada. Al principio no pareció grave.... Pero luego, con el primer cambio fuerte de oleaje, uno de los barriles con sello rojo se desplazó medio palmo y la caja de herramientas floja empezó a sonar con piezas sueltas por dentro... Kuren, al menos, dejó las tres ballestas navales cargadas y listas, aunque la tercera le dio guerra. Orión corrigió las amarras con una precisión rara para alguien que decía no saber de barcos; la tensión cruzada desapareció y el Daibune pudo seguir el giro sin pelear contra su propia vela.

La formación continuó en línea recta. Primero atravesaron el segundo anillo, dejando atrás la seguridad relativa del Kirikiba, y luego avanzaron hasta cruzar el primer anillo, el Kirisaki, donde la aldea ya no se sentía tan cerca aunque todavía estuviera detrás de ellos. Después vino mar abierto....El agua más oscura... El horizonte sucio donde la niebla se sentía más gruesa. Pasó cerca de una hora y media desde el desvío hacia el norte, y el clima no hizo otra cosa que empeorar. La lluvia golpeaba la cubierta con insistencia. El mar estaba más fuerte, levantando golpes cortos contra los cascos de los Hayate y empujones pesados contra el Daibune. Según la ruta de Toru, todavía estaban a unas dos horas de la Isla del Norte, una isla de tamaño medio que no pertenecía formalmente a Kirigakure, pero mantenía buena relación con la aldea. Su población era pequeña, quizá apenas una décima parte de la población de Kiri o menos, repartida en pueblos agrícolas, establos, granjas húmedas y campos levantados en tierra difícil. No era un punto militar donde Kiri tuviera su gente... Era más bien una isla útil, tranquila cuando el mar lo permitía, dedicada a ganadería, cultivo y comercio menor con los puertos de Kiri. Precisamente por eso, si el Daibune perdido había pasado cerca de allí, alguien podría haber visto algo. O algo podría haber visto a alguien.

Entre la niebla aparecían mini islas de roca, algunas largas, otras apenas puntas negras saliendo del mar, y eso era normal en esa zona. Los barcos de Kiri sabían leerlas y usarlas de referencia. De pronto, el agua empezó a moverse raro. Primero lo sintieron los Hayate con una tracción lateral. Unos segundos después lo sintió el Daibune, más lento pero mucho más claro, porque cuando una nave grande siente algo, lo siente con todo el cuerpo. A unos doscientos cincuenta metros hacia babor de la ruta, el agua comenzó a girar. Primero fue una curva oscura entre olas, le siguió una boca circular de espuma y finalmente un enorme remolino empezó a formarse con fuerza suficiente para jalar restos de madera, algas y lluvia hacia el centro. Kaito lo distinguió desde el timón y se le endureció la cara. Eso no era normal. No ahí. No con esa rapidez. —Mantengan distancia. —ordenó. Un navegante del Daibune abrió una caja larga junto a la cabina, sacó un cuerno grande de señal, de borde oscuro y boquilla reforzada, y lo hizo sonar con un bramido grave que atravesó la lluvia. El sonido rodó sobre el agua y llegó a los 3 Kiri Hayate.

En el Kiri Hayate #2, el cuerno llegó al mismo tiempo que el tirón del remolino. La nave pequeña se movió de lado, aunque aún no lo bastante fuerte para volcar... Y es que los Kiri Hayate eran rápido porque eran livianos, y ser livianos en esa agua tenía precio. Toru apretó la mandíbula y bajó el cuerpo, manteniendo el timón firme mientras el casco vibraba bajo sus pies. —Agárrense.—dijo. El Hayate delantero ya estaba abriendo distancia hacia la derecha, buscando alejarse del borde del giro, pero Toru no podía seguirlo a ciegas con Ryudan aturdido y la palanca de corrección todavía peligrosa. El Hayate crujió, empujado por una corriente lateral. Toru compensó con el timón y dejó que la proa apuntara en diagonal, alejándose de su borde y usando la velocidad para escapar antes de que el agua los metiera en la curva. 

En el Daibune, el remolino no los sacudió con la misma rapidez, pero sí con más peso. La nave se inclinó unos grados hacia babor y toda la cubierta respondió con un quejido largo de madera mojada, cuerdas tensas y metal viejo. Arriba, Issei sentiría el cambio antes que muchos: el mástil se movió bajo sus pies y el puesto de vigía dejó de ser un lugar alto para convertirse en una trampa resbalosa. Si perdía agarre, tenía que caer hacia dentro, hacia cubierta, nunca hacia el borde o ese sería su fin. Abajo, la caja de herramientas que Brolk no aseguró se abrió de golpe y varias piezas salieron rodando por la madera. Uno de los barriles con sello rojo se soltó lo suficiente para golpear contra otro, mandándolo directamente a Kuren. Kaito apretó el timón y rugió por encima de la lluvia. —¡Issei! ¡Si te mueres te mato! Ojos en el borde del remolino! ¡Kuren, Hoshigaki! Proyectiles, cuerdas, piedras. ¡Ayúdenos a girar! ¡Los demás, no se mueran y ayuden en lo que puedan! El Daibune respondió lento, pesado, peleando contra la fuerza que lo quería arrastrar. Ahora, no era cuestión de vencer al remolino... Era cuestión de no darle el costado, de poder abrirse lo suficiente y sacar a todos de ahí antes de que aquella boca de agua decidiera crecer un poco más.

Mecánicas

Este turno no tenemos dados. Narración pura. En sus posts:
  • ¿Cómo hacen para no caerse por la borda?
  • ¿Cómo ayudan a sus barcos?
時
⏳ Tiempo expirado
El límite de 48 horas para postear ya se cumplió.

Hayato Miyashi
Rango Genin
Clan Yuki
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29-06-2026, 08:51 PM
El mundo llevaba un buen rato balanceándose de una forma que Hayato ya no sabía distinguir si pertenecía al Daibune... o a su propia cabeza.
Había intentado mantenerse concentrado en el tablero de señales, con la vista fija en las luces y la respiración acompasada para mantener a raya el malestar. Sin embargo, el mareo había terminado jugando una mala pasada. Por momentos las lámparas parecían duplicarse entre la lluvia y la niebla; las sombras se mezclaban con el vaivén del barco y, durante unos segundos que le parecieron insignificantes, su atención terminó perdiéndose en aquella desagradable ilusión provocada por el estómago revuelto.
Cuando volvió a enfocarse, la confirmación ya había llegado por otra vía.
Apretó la mandíbula con disgusto.

—...Genial.

No necesitaba que nadie se lo dijera para entender que había descuidado la tarea que Kaito le había encomendado. Se guardó cualquier excusa. Ya habría tiempo para pensar en ello después de la misión.
Entonces el Daibune dio un tirón mucho más violento.

La cubierta se inclinó de golpe hacia babor y Hayato perdió completamente el equilibrio. Su hombro impactó contra una de las paredes de madera con un golpe seco que le arrancó una mueca de dolor antes de deslizarse un paso sobre la cubierta empapada.

—¡...Tsk!

Respiró hondo mientras apoyaba una mano contra la pared para incorporarse. El golpe, curiosamente, despejó parte de aquella neblina que el mareo había instalado en su cabeza. Seguía sintiéndose terrible, sí, pero ahora el peligro era demasiado evidente como para seguir peleando únicamente contra su estómago.

Levantó la vista justo cuando la orden de Kaito resonó sobre el rugido del viento.
"Los demás... ayuden en lo que puedan."

No dudó más.

Abandonó el tablero de señales y echó a correr por la cubierta, sujetándose de cuerdas y barandillas para no volver a perder el equilibrio mientras el Daibune continuaba luchando contra la corriente. Cada paso era una batalla entre el oleaje y las náuseas, pero se obligó a seguir avanzando.
Al llegar junto a los marineros que intentaban mantener el control de la embarcación, aferró una de las líneas de maniobra y comenzó a tirar junto a ellos, ayudando a corregir la tensión de las velas y colaborando con quienes trabajaban sobre los remos auxiliares para que el pesado barco pudiera responder mejor al giro.

Su estómago seguía protestando con cada sacudida, pero ya no podía permitirse pensar en eso.
Si el Daibune conseguía salir del borde del remolino, vomitaría después.
Si no... el mareo sería el menor de sus problemas.

Issei
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 13
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Salud9
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30-06-2026, 09:28 AM
Mientras observaba la ruta y seguía enfocado en no perder la dirección, vi lo que le pasaba al Hayate. La silueta entre la niebla cambió de dirección de una forma demasiado brusca. Durante un segundo pareció que la proa se había clavado contra el agua y el barco entero perdió estabilidad, deslizándose de lado mientras la espuma se levantaba alrededor del casco. No tardé en entender que algo había salido mal.

— ¡El Hayate #2 ha perdido la línea! ¡Está derrapando, está girando demasiado! —grité desde mi posición, elevando la voz para que Kaito pudiera escucharme por encima de la lluvia y el ruido del mar.

No aparté la vista. Aunque la situación no era precisamente cómoda, no pensaba perder una referencia tan importante. Desde ahí arriba era una de las pocas personas que podía seguir viendo la formación completa, y si dejaba de hacerlo, estaríamos navegando prácticamente a ciegas. Entonces el Hayate consiguió corregir. La silueta volvió a estabilizarse poco a poco y recuperó la trayectoria que debía seguir, manteniendo la distancia con el resto de barcos.

— ¡Ha recuperado el rumbo! ¡La formación sigue intacta, mantiene la trayectoria! —volví a informar.

Solté el aire lentamente, aunque no llegué a relajarme. El mar seguía siendo el mar, y cada vez que subía a un barco parecía empeñado en recordármelo. No tuve mucho tiempo para pensar en eso porque, apenas unos minutos después, el Daibune empezó a cambiar de dirección. Al principio no fue algo preocupante, era simplemente el giro necesario para seguir la ruta, así que mi primera reacción fue la más básica: agarrarme al mástil con fuerza y mantener el equilibrio.

Pero la fuerza del movimiento aumentó. El barco era mucho más lento que un Hayate, eso ya lo sabía de la primera vez que había navegado en él. Aquella diferencia siempre me había parecido curiosa; el Daibune era una bestia enorme con una estructura que parecía hecha para resistirlo todo, mientras que los Hayate se movían con una agilidad casi absurda. Pero precisamente por eso, cuando un barco como aquel empezaba a inclinarse, no lo hacía con delicadeza, sino con todo su peso.

Sentí cómo mis pies empezaban a perder agarre sobre la madera mojada. Apreté los dedos alrededor del mástil, intentando mantener la posición, pero la fuerza lateral seguía creciendo y mi cuerpo empezó a deslizarse lentamente. No me gustaba, aunque no sentía miedo en sí, sino que más bien caer al agua en esas condiciones sería una estupidez innecesaria. No había sobrevivido hasta ahora para acabar ahogado por un mal cálculo.

Sin pensarlo más, llevé una mano hacia mi bolsa de herramientas y saqué un kunai. Con un movimiento rápido lo clavé en la madera del mástil, dejando que la hoja atravesara la superficie y quedara firmemente incrustada. La fuerza del movimiento hizo que mi brazo se tensara por completo, pero al menos ya no dependía únicamente del agarre de mis manos. Aun así, no me conformé con eso. Con la mano que todavía tenía libre llevé la otra hacia mi equipo y saqué la pequeña hoz que llevaba conmigo, su hoja curva podía serme útil. Aprovechando esa curvatura, giré la muñeca con fuerza y la hundí también en la madera del mástil, buscando que la propia forma de la hoja se enganchara al interior y dificultara que pudiera soltarse por la presión del movimiento.

Con ambos puntos de apoyo asegurados, mi cuerpo dejó de depender únicamente de la fuerza de mis brazos. Aun así, ya había preparado mi posición por si aquello no era suficiente. Coloqué el peso de mi cuerpo de manera que, si las armas cedían o el mástil terminaba fallando, pudiera impulsarme hacia la cubierta en lugar de caer directamente al vacío. Romperme algunos huesos sería un inconveniente, pero seguía siendo mucho mejor que acabar en el agua por una mala decisión y morir ahogado.

En ese momento activé el Aokigan. El cambio fue inmediato; el azul eléctrico volvió a ocupar mis ojos mientras las pupilas tomaban la forma de flechas, permitiéndome atravesar mejor aquella cortina de niebla y lluvia que empezaba a cerrarse alrededor del barco. No buscaba simplemente mirar, sino que quería entender lo que estaba pasando. El remolino apareció entre la bruma, creciendo a cada segundo. La fuerza del agua deformaba la superficie del mar y arrastraba todo lo que encontraba cerca. Restos, algas, madera… cualquier cosa que se acercara demasiado terminaba siendo absorbida hacia el centro. Entrecerré los ojos mientras seguía cada movimiento.

— ¡El remolino está creciendo a babor! Mantiene una distancia aproximada, pero la corriente está tirando hacia nosotros —informé, manteniendo la voz firme a pesar de la posición en la que estaba.

No era mi función controlar la ruta ni decidir la maniobra. Pero si podía aportar información, lo haría, porque en ese momento no importaba quién daba las órdenes, sino que el barco siguiera entero. 

Apreté los dientes mientras notaba otra sacudida bajo mis pies—. Maldito mar... —murmuré aquello casi entre dientes.

Era ridículo, cada vez que me subía a un barco ocurría algo. Primero una tormenta, ahora un remolino capaz de tragarse media nave.  Aun así, mi mirada no se apartó del agua. El Aokigan seguía activo y mis ojos continuaban recorriendo la superficie, buscando cualquier cambio antes de que fuera demasiado tarde. Porque aunque aquel lugar quisiera hundirnos, todavía tenía una tarea que cumplir, y no iba a ser el mar quien decidiera cuándo terminaba.

Ventaja que voy a aprovechar
En este turno Issei va a hacer gala de su ventaja "Voluntad Férrea". Ni un remolino lo va achantar :pa:
[Imagen: xd.png]
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
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30-06-2026, 03:05 PM
El océano cambió de humor sin pedir permiso. Orión sintió el tirón antes de comprenderlo. No fue una sacudida cualquiera, sino una fuerza constante que comenzó a recorrer el casco entero hasta llegar a la planta de sus pies. El Daibune dejó de ser aquella enorme embarcación que parecía desafiar al mar para convertirse en otra cosa; una criatura que luchaba por mantenerse de pie mientras alguien invisible intentaba doblarle el lomo. Instintivamente flexionó las rodillas y dejó que el balanceo atravesara su cuerpo. Resistirse solo conseguiría derribarlo. Desde pequeño había aprendido que el agua nunca empujaba igual dos veces.

La voz de Kaito atravesó la tormenta como un arpón. Orión levantó apenas la cabeza. No encontró tiempo para pensar ni necesidad de hacerlo. Aquella orden no pedía conocimientos; pedía manos. Caminó con decisión hacia los marineros que luchaban por dominar las amarras. El viento les arrebataba las palabras antes de abandonar la boca y las cuerdas vibraban entre sus manos con una violencia que jamás había sentido. Orión tomó uno de los cabos sin preguntar. Sus dedos gruesos se cerraron sobre el cáñamo empapado y, por primera vez desde que habían zarpado, sintió que el barco realmente estaba peleando por seguir vivo.

La tensión recorrió sus brazos hasta los hombros. Cada fibra de aquella cuerda parecía querer escapar de sus manos. No entendía qué maniobra ejecutaban aquellos hombres. No distinguía una escota de una driza, ni habría sabido decir cuál de todas aquellas líneas sostenía una vela o corregía un rumbo. Lo único evidente era el esfuerzo. Hombres inclinando el cuerpo hacia atrás, botas resbalando sobre la cubierta mojada, músculos temblando mientras intentaban arrebatarle unos pocos centímetros al océano. Orión hizo lo único que sabía hacer cuando alguien necesitaba ayuda. Tiró junto a ellos.

El remolino volvió a reclamar el barco. El esfuerzo colectivo pareció empequeñecerse frente a aquella fuerza inmensa que seguía llamando al Daibune hacia sus fauces. Orión sintió cómo incluso su enorme cuerpo comenzaba a ser arrastrado algunos centímetros sobre la madera. Frunció el ceño. Nunca había pensado cuánto podía pesar un barco, hasta descubrir que el mar era capaz de moverlo como si estuviera hecho de hojas secas.

Su mirada descendió un instante hacia el agua oscura que golpeaba el costado del casco. No había miedo. Solo respeto. Toda la vida había sentido que el mar lo sostenía. Aquella mañana comprendió que también podía exigirle algo a cambio. Sin soltar la cuerda, tomó un tramo libre del mismo cabo y comenzó a rodearlo alrededor de su torso. Dio una vuelta. Después otra. Tiró con fuerza para comprobar que resistiera. No era un nudo elegante. Tampoco uno aprendido de marineros. Era simplemente un seguro improvisado para impedir que la corriente decidiera por él antes que su propia voluntad. Levantó la vista hacia Kaito.

-¡Capitán!

Esperó apenas un instante para asegurarse de que su voz atravesara el viento.

-¡No sé si servirá, pero voy a prestarles mi peso!

No aguardó una respuesta. Si funcionaba o no, ya no le pertenecía decidirlo. Dio dos pasos hacia la borda mientras mantenía una mano aferrada al cabo. El siguiente bandazo hizo que el agua trepara por el casco con violencia. Orión apoyó una bota sobre la regala y dejó que medio cuerpo comenzara a descender hacia el exterior de la embarcación. No buscaba convertirse en un héroe. Ni demostrar valentía. Solo pretendía ofrecer aquello que tenía y que el resto no podía entregar con la misma tranquilidad. Su cuerpo. 

-El pez no sabe... nada 

Gritó cuando la siguiente ola no lo golpeó. Lo devoró. El agua oscura cerró sus fauces sobre su cabeza y el mundo cambió de inmediato. El rugido del viento desapareció, reemplazado por un silencio espeso donde solo existían la corriente, el casco del Daibune y el latido firme de su propio corazón. Cualquier otro hombre habría luchado por volver a la superficie. Orión no. Sus branquias se abrieron con absoluta naturalidad, dejando que el océano recorriera su cuerpo como si siempre hubiera pertenecido allí.

No existía desesperación. No existía el miedo a quedarse sin aire. Solo el peso del agua abrazándolo desde todos los costados. Sintió la corriente intentar arrancarlo de la embarcación. Los músculos de la espalda se tensaron hasta doler, los dedos se cerraron todavía más sobre el cabo y las piernas buscaron afirmarse contra el casco cada vez que una ola se lo permitía. El mar era brutal. Indiferente. Inmenso. Pero también era el lugar donde había aprendido a vivir. Y cuanto más lo envolvía, más natural se volvía cada movimiento. Más firme era su agarre. Más decidido respondía su cuerpo. No luchaba contra el océano. Se dejaba abrazar por él sin dejar de resistir. Por un instante, la frontera entre el tiburón y el mar pareció desaparecer. Solo quedó un Hoshigaki ofreciendo todo cuanto era para impedir que aquello que llamaba "Suyo" desapareciera bajo las aguas.

✔Aprendida · 17-06-2026
◈Pasiva
✦Nivel: Cero
#ID: HOSH101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Los Hoshigaki heredan una apariencia marcada por su vínculo con los tiburones, piel azulada, gris, oscura o verdosa, branquias y otras características que pueden variar según el individuo. Sin embargo, todos comparten dos rasgos inconfundibles, dientes afilados como cuchillas y marcas oscuras bajo los ojos, señales inequívocas de su origen oceánico.

Gracias a su naturaleza adaptada, los Hoshigaki pueden nadar con gran velocidad y se desplazan con fluidez bajo el agua, obteniendo un aumento pasivo en su velocidad de movimiento acuático. Además, mientras están sumergidos, sus jutsus de tipo Suiton, técnicas de Taijutsu y ataques con armas empuñadas (Bukijutsu) reciben un bono pasivo de daño, haciendo que bajo el agua alcancen su verdadero potencial como combatientes letales.

✧Efecto
5 (MFUE) de Velocidad - 5 (MFUE) de Daño

[Imagen: l93r50D.png]

Hablo - Pienso
Sayuri Yuki
Rango Chuunin
Clan Yuki
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza40(2)
Destreza35(2)
Ctrl. de Chakra80(4)
Inteligencia25(2)
Especiales
Salud12
Velocidad15
Tenketsu11
Sigilo10
490
530
Enlace al Post
01-07-2026, 04:55 AM
Última modificación: 01-07-2026, 04:57 AM por Sayuri Yuki.
Durante el siguiente tramo de navegación todo pareció funcionar mucho mejor. La niebla seguía empeñada en tragarse al Hayate que abría la formación, pero Arako lograba distinguir la luz entre la lluvia y el gris del horizonte con una precisión que me sorprendió. Apenas la escuchaba anunciar el color, yo repetía la señal hacia el Daibune sin perder un segundo. El pequeño bloque de hielo que había levantado alrededor de la lámpara cumplía exactamente el propósito que esperaba: protegía la llama del viento y ayudaba a que el brillo viajara más limpio a través de la lluvia. Más de una vez comprobé por encima del hombro que la señal alcanzaba la enorme silueta del Daibune. Ver aquella luz responder detrás de nosotros me dio cierta tranquilidad. Al menos esa parte de nuestro trabajo estaba saliendo bien.

El sobresalto llegó cuando el Hayate dio un bandazo inesperado. Sentí cómo el estómago se me encogía mientras la cubierta se inclinaba bajo mis pies. Por puro instinto me sujeté al borde de la embarcación antes de perder el equilibrio. Alcancé a ver de reojo a Ryudan junto a la palanca de corrección y entendí enseguida que algo no había salido como debía. Por suerte, Toru reaccionó con una rapidez admirable. Corrigió el rumbo con firmeza y, tras unos segundos bastante incómodos, el Hayate volvió a estabilizarse.

Solté el aire despacio. —...Eso estuvo cerca, estamos todos bien.—  No añadí nada más. Los errores podían ocurrir y, mientras nadie hubiera terminado en el agua, no veía sentido en señalar culpables. Simplemente retomé mi puesto, concentrándome otra vez en las señales.

El tiempo siguió empeorando, la lluvia golpeaba con fuerza creciente y el mar ya no parecía el mismo que habíamos dejado atrás. Cada ola hacía vibrar el casco del Hayate y obligaba al cuerpo a corregir el equilibrio constantemente. Entonces llegó aquel sonido, el cuerno del Daibune atravesó la tormenta con un bramido grave que hizo que levantara la cabeza de inmediato. Casi al mismo tiempo sentí un extraño tirón lateral, el barco comenzó a desplazarse de una forma antinatural.

—¡Agárrense!— ordenó Toru. Obedecí sin pensarlo. Guardé la lámpara, flexioné las piernas y bajé el centro de gravedad, imitando la postura de nuestro capitán mientras una mano buscaba un punto firme de la borda. Si él necesitaba acercar el peso al casco para mantener estabilidad, yo haría exactamente lo mismo.

Entre la lluvia alcancé a distinguir el agua girando varios cientos de metros a nuestra izquierda. 'Un puto remolino.' No era un oleaje cualquiera. Aquella corriente intentaba arrastrarlo todo hacia su centro. Mi cabeza empezó a trabajar casi tan rápido como el corazón. 'Necesitamos resistencia... aunque sea un poco...' Miré alrededor buscando algo útil y enseguida encontré una de las cuerdas de trabajo enrolladas cerca de la cubierta.
 
La tomé sin perder tiempo y saqué tres kunais de mi bolsa, los até firmemente al extremo libre, distribuyéndolos para que actuaran como puntos de agarre sobre el hielo. Después junté las manos formando los sellos necesarios mientras el chakra frío recorría mis brazos. El aire comenzó a enfriarse alrededor de mis dedos. Frente a mí fue tomando forma un bloque compacto de hielo transparente, mucho más pesado de lo que aparentaba su tamaño. No buscaba crear un ancla perfecta; solo una masa que ofreciera mayor resistencia al agua que un simple trozo de madera.

Mientras terminaba de formarlo, giré apenas la cabeza hacia Toru sin dejar de sujetar la cuerda. —¡Señor Toru!— alcé la voz por encima de la lluvia. —¡Puedo dejar este bloque sujeto al barco para que ofrezca resistencia lateral y nos ayude a mantener el rumbo!... o eso creo.— Mis manos ya estaban preparadas, dudaba, si... ¿pero quien no iba a dudar en un momento asi? Si daba la orden, lanzaría inmediatamente el bloque al agua, manteniendo la cuerda firme. Si consideraba que era una mala idea, bastaría un movimiento de mi kunai para cortar la cuerda y dejar que el hielo desapareciera con la corriente. Solo esperaba su decisión.
Resumen
-Me sujeto a lo que pueda e intento hacer lo mismo que hace Toru, bajar mi centro de gravedad para no salir volando. 
-Luego pienso en una idea para intentar mantener el Hayate en buena posicion, se la indico a Toru y espero su orden.
-La idea: generar un enorme bloque de hielo y usarlo como ancla, atado a un kunai con una cuerda. Esto con el fin de intentar darle algo mas de estabilidad al barco.

Chakra: 215/285
-45
✔Aprendida · 23-06-2026
◈Hyoton
✦Nivel: 1
#ID: YUKI001R
◔Coste
15 de Chakra
▣Descripción

El usuario moldea chakra Hyōton tras la ejecución de sellos, generando una estructura de hielo de tamaño humano en un punto dentro de un radio de hasta 1 metro a su alrededor, la cual actúa como una barrera defensiva capaz de interceptar ataques directos. Esta creación combina la compresión del Suiton con la proyección del Fūton, permitiendo formar defensas de rápida aparición cuya forma puede adaptarse de manera básica según la intención del usuario, manteniendo su función principal de protección.

Si la estructura permanece en el campo por más de un turno, comienza a regenerar la mitad de los puntos de vida perdidos por turno tras haber recibido daño, representando la reconstrucción constante del hielo mediante chakra. Dependiendo del nivel de control de chakra del usuario, este puede generar múltiples estructuras mediante esta misma técnica, permitiéndole bloquear distintos frentes o establecer defensas simultáneas dentro del campo de batalla.

✧Efecto
80 (CCK) de Resistencia - 4 (MCCK) de Estructuras Simultaneas
-25
✔Aprendida · 23-06-2026
◈Mejora
✦Nivel: 1
#ID: YUKI103M
◔Coste
20 de Chakra
▣Descripción

La resistencia de las estructuras de hielo creadas en el campo aumenta según el control de chakra del usuario, volviéndose más difíciles de romper o destruir en combate.

✧Efecto
12 (MCCK) de Resistencia
-20
Para que sea mas "pesado/resistente" supongo xD.
Arako Heizu
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra30(2)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud9
Velocidad11
Tenketsu14
Sigilo13
460
505
Enlace al Post
01-07-2026, 05:28 PM
Última modificación: 01-07-2026, 05:30 PM por Arako Heizu.
Dando señales claras y precisas intente mantener el barco lo mayormente posible en flote… Cosa sabia sería imposible.

El barco entonces note empezaba a girar rompiendo formación, Toru empezó con un par de graznidos (O bueno de ordenes dependiendo de quien escuchase) dirigidas al parecer a un chico allá abajo, por lo que manteniendo los ojos fijos en el barco de al frente grite -¡Ordenen esto! ¡No pienso ser la burla del bastardo de Issei otra vez! – Quedando en claro entonces en aquel barco que mi competencia con el era algo personal, que efectivamente me había propuesto a pasar como dé lugar, mientras a lo lejos se veía aquel vórtice de agua intentando tragarnos… Lo que haría que casi me cayera -¡Rayos!- Gritaría  entonces alcanzando a sostenerme por un pequeño impulso de niebla que use gracias al Aokigan que traía activo, siendo entonces que pasaría lo peor... ¡Sayuri se pondría atenta de otra tarea! Por lo que me había quedado sola teniendo que tomar su posición y la mía.

-¡Rayos! Yo quería bajar a ayudar…- Expresaría poniendo una mueca de berrinche evidente mientras ahora intentaba hallar aquella luz verde que habíamos visto con anterioridad -No la veo… - expresaría mirando hacia ambos lados intentando mantener el orden con las luces, confiando bastante en mis habilidades motrices, sería que le expresaría disgustada entonces arriba a los de abajo… -¡Sayuri confió en vos para que no nos hundan!- Como desestimando la ayuda de Ryudan y confiándole mi vida a aquella aun extraña chica, mi concentración estaba puesta ahora en seguir dando aquellas señales que nos mantenían vivos ahora, intentando no distraerme por más que aquellas aguas tormentosas nos tratasen de tragar hasta el fondo del mar, todo mientras en mis manos aquel hielo sabia extrañamente dulce...

-Rayos… Debería dejar de fijarme en ese detalle. – Dije disgustada para mis adentros, después de todo mi piel sentía el sabor de aquella técnica... Y esta era más que nada dulce, con un leve toque a sal, tal vez si debía hacerme amiga de aquella mujer.

resumen
✔Aprendida · 27-06-2026
◈Pasiva
#ID: ARAK001B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

La piel de Arako posee una pigmentación azulada producto de un tinte que su propio cuerpo secreta mediante receptores cutáneos extraordinariamente sensibles al chakra. Para ella, el chakra no se percibe como una energía convencional, sino como una serie de "sabores" únicos que quedan impregnados en todo aquello con lo que entra en contacto directo. Esta capacidad no le permite identificar la naturaleza de una técnica, descubrir genjutsus, copiar habilidades ni rastrear personas, pues únicamente responde al contacto físico con su piel y a la familiaridad de la firma de chakra percibida.

Si Arako ha mantenido contacto directo piel con piel con un individuo durante el tema, su organismo memorizará el "sabor" característico de su chakra. A partir de ese momento, siempre que un Jutsu realizado por dicho usuario entre en contacto con la piel de Arako, esta será capaz de reconocer si proviene de esa misma persona. Esta percepción únicamente proporciona una ventaja táctica al identificar el origen de una técnica con la que haya hecho contacto, sin otorgar información adicional ni beneficios mecánicos durante el combate. En caso de un Genjutsu, solo funcionará después de que los efectos hayan sido resueltos. En caso de Bukijutsu solo aplica si el arma posee chakra del usuario en cuestión.

✧Efecto
No tiene efecto adicional especificado.

Arako se refiere a eso con los sabores, mientras intenta usar su Aokigan para mantener a flote esta embarcacion, viendo donde tienen que ir y avisando su posicion.
✔Aprendida · 16-06-2026
◈Yang
✦Nivel: Cero
#ID: HEIZ101B
◔Coste
15 de Chakra | 5 de Chakra por Turno
▣Descripción

Al activarse, los ojos del usuario brillan con un intenso azul, mientras la esclerótica se torna negra. En cada ojo aparece una flecha, que puede apuntar hacia arriba o hacia abajo. La posición de estas flechas determina cómo interactúa el Aokigan con la niebla de chakra.

Aunque la niebla no bloquea la visión de otros dōjutsus, sí introduce un sistema especial de Sigilo: todo aquello que se oculte tras ella se considera automáticamente como sigiloso, incluso de frente, como si atacara por la espalda. De este modo, la niebla no solo actúa como cobertura, sino que altera las reglas del enfrentamiento al manipular directamente el Sigilo.

Funcionamiento de las flechas en la misma dirección:

↑↑ Dos flechas hacia arriba: la niebla se vuelve densa. Todos los ataques provenientes de ella se consideran ofensivas sigilosas.

↓↓ Dos flechas hacia abajo: el usuario del Aokigan ve a través de la niebla como si no existiera, aunque para los demás continúe otorgando Sigilo.

Funcionamiento de las flechas en direcciones diferentes (ambos efectos se aplican al mismo tiempo):

↑ Una flecha hacia arriba: la niebla se vuelve menos densa. Los objetivos tras ella conservan Sigilo, pero con una penalización que facilita detectarlos.

↓ Una flecha hacia abajo: el Aokigan reduce el nivel de Sigilo de todo lo que alcanza con su visión, dificultando el ocultamiento.

✧Efecto
-7 (MDES) de Sigilo por Niebla - 2 (MCCK) de Reducción de Sigilo por Vista

Ryudan
Rango Genin
Clan Terumi
Nivel 4
Estadísticas
Generales
Fuerza10(1)
Destreza15(1)
Ctrl. de Chakra10(1)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud10
Velocidad11
Tenketsu9
Sigilo9
265
260
Enlace al Post
01-07-2026, 05:56 PM
Aquel error le había costado la concentración. Pero en vez de caer inconsciente como se esperaba, tras el giro, terminó bajo el efecto de un simple aturdimiento que lo mareó mientras luchaba por aferrarse a la cuerda de seguridad. Apenas lograba escuchar lo que ocurría a su alrededor, aparte del ruido del hayate que hacía al surcar el mar. Entre pasos lentos y tambaleantes, volvió a su asiento para descansar y recuperarse de aquel golpe aturdidor contra el vidro de la cabina. Pudo haber sido peor, pero gracias al capitán Toru y su experiencia en navegación evitó que el accidente fuese grave.

Ryudan no podía hacer nada más salvo esperar a que estuviera en mejores condiciones para ayudar. Mientras tanto, con los ojos entreabiertos podía observar el resto de la tripulación del Hayate cooperando con el capitán. Aquellas mujeres sabían lo que hacían, no como Ryudan que tenía todas las papeletas para ser la vergüenza del equipo. A pesar de que no tenía tiempo para sentir culpa o remordimiento, era plenamente consciente de que los errores podían atraer burlas y desprecio. Incluso a ese tipo de situaciones ya estaba acostumbrado. De hecho le faltaba poco para ser un tipo sin emociones, una especie de robot biológico que usaba la cortesía y la educación como una fachada ocultar su auténtica naturaleza. —Dame un momento, capitán, me duele la cabeza.—.

Su voz era débil, producto del aturdimiento. Sin embargo, pese a que su contribución no fuese del todo favorable, estaba ganando experiencia en el hayate. Estaba conociendo el interior de la cabina, pese a no mencionar que desde que zarparon había estado observando los movimientos del capitán. Verlo manejar aquel barco, le sirviría de lección. Tanto como el error de haber aplicado más fuerza a la palanca; un error que no volvería a cometer de haber una próxima vez. Y aunque las cosas se pusieran difíciles, él estaría preparado para enfrentar las consecuencias, como siempre, sin dejar que las emociones tomasen el control del timón. —Capitán, ¿puedo ayudarle en algo más?—Parecía irónico.

Aquel efecto del aturdimiento no tardaría en desaparecer, en lo que el joven hablaba y hacia esfuerzo por estabilizar sus sentidos. Gracias al capitán el golpe no había sido grave, así que no tardó en recuperarse desde que se sentó y se agarró con fuerza a la cuerda de seguridad.
[Imagen: 31Hpgjx.png]
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
Enlace al Post
02-07-2026, 12:43 AM
Última modificación: 02-07-2026, 03:59 PM por Narrador General.
El Kiri Hayate #1 y el Kiri Hayate #3 lograron abrirse a tiempo. La distancia les salvó el pellejo: el primero ya estaba lo bastante adelante para escapar del borde de la corriente, y el tercero quedó atrás, sacudido por el oleaje, pero fuera del tirón principal. El problema real quedó atrapado en medio: el Kiri Hayate #2 y el Daibune. En el Hayate, Toru alcanzó a corregir el golpe inicial de Ryudan, pero el remolino ya había empezado a tomar la nave desde abajo. La pequeña embarcación intentó salir con velocidad, la proa se levantó, el casco vibró y por un momento pareció que sí, que iba a lograrlo... Pero desde el Daibune, un Issei clavado al mástil con kunai y hoz podría ver la peor parte antes que nadie: el Hayate #2 no estaba a salvo, es más...ya no avanzaba, resbalaba hacia atrás. El Daibune se había salvado con ayuda de varios, incluída la hazaña de Orión quien tiró de las líneas con los marineros, prestó su peso y luego bajó al agua con el cabo sujeto al cuerpo, usando su sangre Hoshigaki para resistir La ayuda de todos los que movieron un dedo bastó para que el Daibune no cayera de lleno al borde del remolino, pero no bastó para salvar al Hayate. Kaito lo entendió en un segundo. —¡Issei! ¡Al timón! ¡Mantén el timón hacia proa y por lo que más quieras, no la sueltes—rugió, soltando el puesto antes de que nadie pudiera preguntarle si estaba loco. Se deslizó por la cubierta mojada, agarró una cuerda gruesa, la amarró al cuerpo de uno de los arpones navales y le gritó a un tripulante que hiciera lo mismo en el soporte. Kuren había dejado el mecanismo listo, y eso marcó la diferencia. Kaito giró la ballesta, apuntó al Hayate que ya estaba siendo tragado y disparó. El arpón salió con un golpe seco, cruzó lluvia, espuma y niebla, y atravesó el costado del Hayate #2 con un crujido brutal de madera rota que casi mató a Arako por la cercanía. Partió tablones, reventó una baranda...Ese Kiri Hayate jamás volvería a navegar.... La cuerda que ahora conectaba el Kiri Daibune y el Hayate se tensó de golpe y frenó el descenso unos segundos. —¡ASEGUREN ESA LÍNEA! —gritó Kaito—. ¡Si se suelta, se van ellos y nos vamos nosotros detrás!

Pese el descenso de velocidad, el Hayate #2 seguía bajando, y ahora arrastraba al Daibune con él. La cuerda del arpón vibraba tan fuerte que parecía a punto de cantar antes de romperse; los soportes de la ballesta temblaban, la palanca de fijación golpeaba contra su seguro y cada sacudida arrancaba astillas del mecanismo. La fuerza del remolino ya no tiraba solo de una nave pequeña: estaba usando al Hayate como peso muerto para llevarse al Daibune. Kaito maldijo entre dientes, cruzó la cubierta a trompicones y fue hacia la ballesta del costado contrario. El Daibune se inclinó otra vez. Las herramientas sueltas rodaron por cubierta. Kaito cargó el segundo arpón con ayuda de otro marinero, le unió cadena al proyectil, lo giró hacia una de las rocas que sobresalían del mar a estribor y disparó. El proyectil voló por los aires y se hundió en la piedra con un golpe profundo. La cadena se tensó casi al instante. El Daibune quedó atrapado entre dos fuerzas: a un lado, la roca arponeada funcionando como ancla; al otro, el Hayate #2 clavado por el arpón y tirando hacia el remolino. La cubierta entera quedó convertida en una línea de tensión. Si Issei soltaba el timón, la proa se abriría mal y el remolino les tomaría el costado. Si la palanca del arpón que sostenía al Hayate aflojaba, el Hayate se iría al centro y probablemente arrancaría media ballesta con él. Si la palanca del arpón clavado en la roca cedía, el Daibune perdería su ancla y todo el peso volvería a caer hacia el remolino. No había tiempo para explicaciones bonitas. Ahora ocupaba toda la fuerza que podía en 3 diferentes puntos y ninguno debía aflojar.

Toru entendió la situación desde el Hayate #2 con una claridad amarga. El barco ya no se podía salvar. El arpón del Daibune lo había dejado vivo a la fuerza, pero cada segundo que pasaba el casco se abría más, el agua entraba por el costado roto y la embarcación bajaba unos dedos hacia el tirón del remolino. Aun así, aquella línea tensa que los condenaba también era el único camino de salida. Toru miró la cuerda gruesa que unía el arpón clavado en el Hayate con el Daibune y luego miró a los tres tripulantes que llevaba consigo. —Uno por uno. Usen la línea. No miren abajo. Llegan al Daibune y se tiran a cubierta cuando les griten —ordenó, seco, sin temblarle la voz. Los tres marineros que hacían de tripulación tragaron saliva, pero obedecieron. El primero salió con las manos apretadas al cáñamo mojado, usando los pies contra la cuerda auxiliar para avanzar. El segundo lo siguió cuando el primero alcanzó media distancia. El tercero esperó una señal de Toru y cruzó detrás, con el Hayate sacudiéndose bajo sus botas. Entonces Toru miró a Arako, Sayuri y Ryudan. —Ahora ustedes. La lluvia golpeaba de lado, el remolino seguía tragando espuma y el Hayate crujía cada vez más bajo sus pies. A lo lejos, el Daibune parecía enorme e imposible de llegar. Entre ambos barcos, la cuerda tensada era una línea estrecha sobre agua furiosa. No había otra salida. Si querían vivir, tenían que cruzar antes de que una de las dos palancas cediera, antes de que la roca se partiera, o antes de que el remolino decidiera terminar el trabajo.

Mecánica — Dos líneas tensas

Este turno NO hay tiradas para quienes están en el Kiri Hayate #2. Narración Pura.
En el Kiri Daibune sí hay mecánica.
Hay tres sectores críticos:
  • Timón
  • Palanca del Arpón del Hayate
  • Palanca del Arpón de la roca.
Los jugadores del Daibune pueden distribuirse como quieran entre esos tres sectores.
Cada jugador tira: /roll 1d10 + modificador, según lo que narre.
Cada sector suma todos los resultados de quienes estén ayudando ahí.
Si la suma total del sector es 7 o más, ese sector se mantiene fijo.
Si la suma total del sector es 6 o menos, ese sector afloja.
時
⏳ Tiempo expirado
El límite de 48 horas para postear ya se cumplió.
Issei
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza60(3)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra50(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu12
Sigilo18
495
580
Enlace al Post
02-07-2026, 09:20 AM
Última modificación: 02-07-2026, 10:09 AM por Issei. Razón: Editar mejora jutsu
La inclinación del Daibune apenas había terminado de estabilizarse cuando escuché el rugido de Kaito atravesando la lluvia. Ni siquiera tuve que pensarlo; en el mismo instante en que la orden llegó a mis oídos, mis manos soltaron el kunai y la hoz clavados en el mástil. Durante una fracción de segundo mi cuerpo quedó completamente suspendido sobre la cubierta, con el vacío esperándome debajo y el viento golpeándome de costado. Para cualquiera parecería que me estaba cayendo, pero para mí, solo era un impulso.

El chakra recorrió mi cuerpo y la niebla respondió al instante. La bruma que envolvía el barco se comprimió bajo mis pies y manos y, con un estallido, salí despedido a través del aire. Cada nueva bocanada de niebla me servía de apoyo para corregir la trayectoria mientras descendía en diagonal, atravesando el espacio entre el puesto de vigía y la cubierta con una velocidad que hacía que el mundo pareciera quedarse atrás. Dejé tras de mí una estela gris que se retorcía como si estuviera viva, siguiendo mi recorrido. En poco más de un segundo mis sandalias golpearon con fuerza la madera, justo al lado del timón. Antes incluso de incorporarme del todo, corté el flujo de chakra y la niebla que había utilizado comenzó a disiparse de inmediato. Lo último que necesitaban mis compañeros era perder todavía más visibilidad por mi culpa. 

Sin perder un segundo más, agarré el timón con ambas manos. La fuerza del remolino seguía intentando arrancar la proa de su rumbo y el timón casi se escapó de mis manos nada más tocarlo. Sentí cómo la madera húmeda resbalaba bajo mis dedos y cómo mis hombros eran arrastrados hacia un lado por una presión brutal. Durante un instante pensé que no podría contenerlo; los músculos de mis brazos crujieron por el esfuerzo y mis piernas comenzaron a deslizarse sobre la cubierta empapada.

— ¡Gh...! —Apreté los dientes hasta hacerme daño.

Clavé un pie contra la base del timón y el otro contra la cubierta, bajando el centro de gravedad mientras todo mi cuerpo se tensaba de golpe. Los antebrazos me comenzaron a arder, los hombros parecían querer desencajarse y las venas se me marcaron bajo la piel mientras obligaba al timón a permanecer orientado hacia proa, luchando centímetro a centímetro contra la corriente que pretendía arrebatármelo.

Al final, el timón dejó de ceder. No porque el remolino hubiera perdido fuerza, sino porque yo me negaba a soltarlo.

Una sonrisa torcida apareció en mi rostro pese al dolor—. ¡Lo tengo! —grité por encima del viento y de la lluvia, sin apartar un solo instante la vista del frente—. ¡La proa aguanta! ¡Vosotros preocupaos de los arpones! ¡Este timón no va a moverse ni un maldito dedo mientras yo siga respirando!

Técnicas utilizadas
✔Aprendida · 17-06-2026
◈Yang
✦Nivel: 1
#ID: HEIZ003R
◔Coste
35 de Chakra, 25 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario hace brotar niebla desde los poros de su cuerpo en un impulso controlado de chakra, lo que le permite propulsarse hacia adelante con velocidad aumentada. Este estallido genera una estela de niebla en el trayecto recorrido, la cual permanece suspendida durante un tiempo antes de disiparse por completo. Cuanto mayor sea el control y experiencia del usuario con esta técnica, más tiempo perdura la niebla sobre el campo.

La niebla que queda tras el desplazamiento sirve como cobertura visual inmediata, y puede bloquear la línea de visión del enemigo, dificultando los contraataques. En escenarios de combate rápido, esta técnica convierte al usuario en un borrón difícil de seguir, dejando una secuencia de zonas ocultas que benefician a aliados o crean confusión en el enemigo. Su ejecución requiere precisión y dominio del movimiento corporal.

✧Efecto
4 (MDES) de Velocidad - 4 (MDES) de Turnos con Niebla
✔Aprendida · 18-06-2026
◈Mejora
✦Nivel: 2
#ID: HEIZ305M
◔Coste
25 de Chakra
▣Descripción

Cada impulso del jutsu se vuelve más veloz y eficiente conforme aumenta la destreza del usuario, mejorando sus desplazamientos en combate.

✧Efecto
8 (MDES) de Velocidad
✔Aprendida · 22-06-2026
◈Especialidad
✦Nivel: 1
#ID: HEIZ303E
◔Coste
25 de Chakra, 15 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario manipula la niebla generada por el Unare Kiri no Jutsu para impulsarse libremente en cualquier entorno, sobre tierra, bajo el agua o incluso en el aire. Esta movilidad mejorada le permite maniobrar con precisión y desplazarse con gran agilidad en cualquier dirección, incluso en espacios reducidos o durante el combate cercano.

Mientras esta especialidad esté activa, el aumento de velocidad base otorgado por el jutsu se ve aumentada, incrementando notablemente su capacidad de movimiento. Como limitación, el usuario no puede elevarse por encima de la altura que recorrería en un segundo utilizando únicamente la velocidad del jutsu.

✧Efecto
3 (MCCK) de Velocidad
✔Aprendida · 17-06-2026
◈Yang
✦Nivel: Cero
#ID: HEIZ101B
◔Coste
15 de Chakra | 5 de Chakra por Turno
▣Descripción

Al activarse, los ojos del usuario brillan con un intenso azul, mientras la esclerótica se torna negra. En cada ojo aparece una flecha, que puede apuntar hacia arriba o hacia abajo. La posición de estas flechas determina cómo interactúa el Aokigan con la niebla de chakra.

Aunque la niebla no bloquea la visión de otros dōjutsus, sí introduce un sistema especial de Sigilo: todo aquello que se oculte tras ella se considera automáticamente como sigiloso, incluso de frente, como si atacara por la espalda. De este modo, la niebla no solo actúa como cobertura, sino que altera las reglas del enfrentamiento al manipular directamente el Sigilo.

Funcionamiento de las flechas en la misma dirección:

↑↑ Dos flechas hacia arriba: la niebla se vuelve densa. Todos los ataques provenientes de ella se consideran ofensivas sigilosas.

↓↓ Dos flechas hacia abajo: el usuario del Aokigan ve a través de la niebla como si no existiera, aunque para los demás continúe otorgando Sigilo.

Funcionamiento de las flechas en direcciones diferentes (ambos efectos se aplican al mismo tiempo):

↑ Una flecha hacia arriba: la niebla se vuelve menos densa. Los objetivos tras ella conservan Sigilo, pero con una penalización que facilita detectarlos.

↓ Una flecha hacia abajo: el Aokigan reduce el nivel de Sigilo de todo lo que alcanza con su visión, dificultando el ocultamiento.

✧Efecto
-6 (MDES) de Sigilo por Niebla - 3 (MCCK) de Reducción de Sigilo por Vista
Orión Hoshigaki
Rango Chuunin
Clan Hoshigaki
Nivel 13
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02-07-2026, 10:06 AM
Última modificación: 02-07-2026, 10:10 AM por Orión Hoshigaki.
El agua todavía caía de su cuerpo cuando volvió a trepar sobre la cubierta. Cada gota abandonaba lentamente la piel azulada mientras el Daibune seguía crujiendo bajo una tensión capaz de hacer temblar hasta la madera de un bosque. El océano era una bestia gigante, hambrienta, rugía de hambre, pero Orión ya no escuchaba el viento ni los gritos. Solo escuchó la voz de su capitán ordenando la situación, modificando la agonía del desastre con acciones prácticas.

Entonces la vio. La cadena vibraba como un animal salvaje. La palanca golpeaba una y otra vez contra su seguro, arrancando pequeñas astillas con cada embestida. No entendía el mecanismo. No sabía cuánto faltaba para que cediera. Ni siquiera comprendía si aquello era lo correcto. Solo entendía una verdad. Si esa cosa se rompía, Kirigakure perdería otro barco. Y ya habían perdido demasiado. La orden era clara, sostener desde la brutalidad de su anatomía aquella palanca todo el tiempo que fuera posible.

No corrió. Nunca lo hacía. Cada paso parecía más pesado que el anterior, como si cargara sobre la espalda a todos los hombres que todavía seguían luchando en aquella cubierta. Llegó hasta el mecanismo y apoyó una mano sobre la madera. Sintió las vibraciones atravesarle la palma, subir por el brazo y golpearle el pecho con la misma violencia con la que el remolino castigaba el casco.
Sonrió. No una sonrisa de felicidad. Era peor. Era esa expresión absurda que aparecía únicamente cuando encontraba algo lo bastante grande como para ponerlo a prueba. Una carcajada grave escapó de su garganta, perdiéndose entre el rugido de la lluvia. Un grito de guerra; ese era su maquillaje, su camuflaje, su esencia. Reía para liberar tensión, pero también para recordarse que lo suyo corría peligro.

-¡Je! ¡Je! ¡Je!

No había burla. No había alegría. Solo el extraño alivio de descubrir que, después de todo, todavía existían cosas capaces de doblarle la espalda. Abrazó la palanca con ambos brazos y hundió el hombro contra la madera. El primer golpe casi lo lanzó hacia atrás. Sintió cómo todo el mecanismo intentaba escapar bajo su propio peso. Las piernas resbalaron sobre la cubierta mojada y apenas consiguió afirmarse antes de volver a empujar con todo el cuerpo. El hierro crujió. La madera respondió con otro quejido. Orión también. No porque doliera. Sino porque comenzaba a comprender la fuerza monstruosa que escondía aquel remolino.

Inspiró profundamente. Las branquias se abrieron con violencia mientras el agua seguía resbalando por su cuello. El mar todavía vivía sobre su piel, por la cubierta, incluso en el cielo. Todavía parecía empujar junto a él. Por un instante recordó las redes de pesca de su infancia. Nunca importaba cuántas manos tiraran de ellas. Siempre existía un momento en que el peso dejaba de pertenecer a los hombres y pasaba a ser del océano. Aquel mecanismo se sentía exactamente igual. No estaba peleando contra una palanca. Estaba tirando de una red cuyo otro extremo sostenía el propio mar.

Apretó los dientes. Los músculos comenzaron a temblar. Las venas se marcaron bajo la piel azul mientras descargaba todo el peso de su enorme anatomía sobre la madera. No sabía cuánto aguantaría. Quizá un instante. Quizá un minuto. Quizá menos. Daba igual. Levantó apenas la cabeza buscando a Kaito entre la tormenta.

-¡Capitán!

Esperó solo el tiempo suficiente para que su voz rompiera el viento.

-¡Si el mar quiere comer, que mastique despacio!

La risa volvió a escapársele, ronca, pesada, completamente fuera de lugar. Jadeante. Serena. Casi solemne.

-¡Je! ¡Je! ¡Je!

Después ya no habló más. Toda palabra ocupaba un espacio que ahora necesitaban sus pulmones. Toda fuerza que todavía le quedaba viajó hacia los brazos, la espalda y las piernas, cargando primero con el peso que podía aplastar a los demás.


Acciones
Tirada dado 1d10 = 5 + MFUE2 = 7

Ayudó a sostener la palanca del arpón clavado en la roca utilizando toda su fuerza física para impedir que el mecanismo cediera.[

Interactúa solo con Kaito y se carcajea al viento. 
Sayuri Yuki
Rango Chuunin
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03-07-2026, 03:37 AM
El impacto del arpón hizo temblar todo el Hayate, por un instante pensé que el proyectil había atravesado a alguien. El crujido de la madera partiéndose fue tan brutal que incluso el barco pareció gemir de dolor. Sin embargo, bastó una mirada alrededor para comprender la situación. Aquel disparo no había sido un ataque... era nuestra única oportunidad. Escuché las órdenes de Toru con la misma atención con la que un alumno escucha a su maestro en medio de un examen decisivo. —Uno por uno. Usen la línea. No miren abajo.— Asentí sin vacilar, ya que no había tiempo para dudar justo en ese momento.

Antes de moverme, recordé la cuerda que aún sostenía desde que había preparado mi improvisada ancla de hielo. Bajé rápidamente la vista y, con movimientos ágiles pese al constante balanceo del barco, formé un lazo resistente en uno de sus extremos. —Si alcanza, únannos con esta. Si no... ¡busquen otra cuerda y asegúrense de que nadie cruce completamente solo!— No esperé respuesta, ya que la cuerda era lo suficientemente larga como para que el que la agarrase se pudiese hacer un nudo y aun asi dejar para mas, o eso creia. La idea ya estaba dicha; ahora dependía de los demás decidir cómo aprovecharla.

Respiré profundamente, la lluvia seguía golpeando mi rostro mientras caminaba hasta el borde del Hayate. Frente a mí, la gruesa línea tendida entre ambas embarcaciones parecía mucho más estrecha de lo que realmente era. Debajo, el agua rugía con una violencia que invitaba a bajar la mirada. No lo hice. 'Somos shinobi de Kirigakure.' Desde pequeños nos enseñaban a movernos sobre ramas húmedas, postes estrechos, riscos resbaladizos y aguas traicioneras. El equilibrio dejaba de ser una habilidad para convertirse en un hábito, y esto no era para nada diferente a aquello. Al menos eso me decia. 

Flexioné ligeramente las rodillas y sujeté la cuerda con ambas manos antes de colocar un pie sobre el cabo auxiliar. Solo entonces avancé, sin prisas, sin movimientos bruscos. Cada desplazamiento era firme y medido, permitiendo que el cuerpo acompañara el vaivén de la cuerda en lugar de luchar contra él. Cuando el viento la hacía oscilar, yo oscilaba con ella. Cuando el agua sacudía las embarcaciones, absorbía el movimiento con las piernas antes de dar el siguiente paso. No podía permitirme pensar en lo que había debajo de mí. Concentré toda mi atención en la cuerda, en el equilibrio de mi cuerpo y en avanzar con precisión. Cada movimiento estaba calculado, cada apoyo era firme. Eso era lo que nos enseñaban como shinobi de Kirigakure.

El Daibune parecía enorme desde aquella distancia, aunque con cada metro recorrido se volvía un poco más cercano. Mantenía la respiración acompasada y la vista fija hacia delante, negándome a concederle al miedo siquiera un instante para instalarse en mi cabeza. Si alguien me hubiera observado desde lejos, probablemente habría esperado encontrar nerviosismo en mi expresión. No lo habría encontrado.

Sentía el corazón latiendo con fuerza en el pecho; sería absurdo fingir que no. La situación era peligrosa y lo sabía perfectamente, pero precisamente por eso no podía permitirme vacilar. Era una kunoichi de Kirigakure, y los shinobi de la Niebla seguíamos avanzando incluso cuando el camino —o el mar en este caso— parecía querer tragarnos.
Resumen
-No mucho, vuelvo a rehutilizar la cuerda que me invente que habia en el Hayate, porque debe de haber una cuerda.
-Hago un lazo con ella y me la amarro a la cintura, le comento a los demas que hagan lo mismo y vayan tras de mi, ya que voy primera. 
-Pues avanzo por la cuerda... ya el master hermoso dira♥
Hayato Miyashi
Rango Genin
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03-07-2026, 11:13 AM
Última modificación: 03-07-2026, 11:15 AM por Hayato Miyashi.
La cubierta volvió a inclinarse con una violencia que hizo crujir cada tablón bajo los pies de Hayato. La sensación era distinta a la del simple oleaje; aquello era un tirón constante, como si el propio mar hubiera decidido sujetar el Daibune desde las entrañas y arrastrarlo hacia abajo. El joven Yuki apretó los dientes mientras mantenía ambas manos aferradas a una de las cuerdas del aparejo, utilizando su propio peso para ayudar a controlar el giro de las velas.

El viento cambiaba de dirección a cada instante, mezclándose con la fuerza del remolino. No era suficiente para detener por completo la embarcación, pero cada pequeño ajuste evitaba que la proa ofreciera un ángulo peor al agua.
Entonces escuchó el disparo del arpón.

El estruendo metálico resonó incluso por encima del rugido del mar.
Hayato giró la cabeza justo a tiempo para ver la gruesa cuerda tensarse hasta el límite, vibrando con tanta fuerza que parecía un instrumento a punto de romper sus propias notas. El Kiri Hayate #2 seguía siendo tragado lentamente mientras el Daibune comenzaba a resentirse bajo aquella nueva carga.

Las palabras de Kaito atravesaron el caos.
—¡ASEGUREN ESA LÍNEA!

No hizo falta que repitiera la orden.
Hayato soltó inmediatamente la cuerda de las velas.
Ya había hecho cuanto podía allí. Las velas estaban orientadas y la proa seguía respondiendo gracias a Issei. Permanecer en ese puesto ya no suponía la diferencia entre sobrevivir o hundirse.
El arpón sí.
Corrió por la cubierta resbaladiza esquivando barriles, cabos sueltos y marineros que intentaban mantener el equilibrio. Una sacudida del barco casi lo lanzó contra la borda, obligándolo a flexionar las rodillas antes de recuperar el centro de gravedad y continuar.
Cuando llegó junto al mecanismo comprendió de inmediato la gravedad de la situación.
Las vigas donde descansaba la ballesta gemían bajo la presión. La palanca golpeaba una y otra vez contra su seguro, arrancando pequeñas astillas de madera con cada sacudida. La cuerda principal permanecía completamente estirada, sin un solo centímetro de holgura.
Si aquello cedía...

No quiso terminar el pensamiento.
Sin perder tiempo, apoyó ambos pies contra la cubierta húmeda y sujetó con fuerza la estructura de fijación, utilizando todo el peso de su cuerpo para impedir que las vibraciones terminaran aflojando el mecanismo. Sus manos comenzaron a resentirse casi al instante; cada tirón transmitía una fuerza brutal que recorría la madera hasta hacer vibrar sus brazos.

—Vamos... aguanta un poco más. Dijo con un oensamiento casi como su fuera una exigencia dirigida a aquella ballesta que parecía querer despedazarse.
Cada nuevo tirón arrancaba un crujido distinto. El metal rechinaba. La madera protestaba. Los músculos de Hayato empezaban a arder por el esfuerzo continuo, pero aflojar aunque fuera un instante no era una opción.
Desde su posición alcanzó a ver a los primeros tripulantes del Hayate iniciar el cruce por la cuerda.

Cualquier fallo significaría una caída directa al remolino.

—¡No miren abajo! ¡Sigan avanzando! —gritó con voz firme, procurando hacerse escuchar entre el viento y el estruendo del agua.
Sus ojos regresaron inmediatamente al mecanismo.
No podía distraerse.
Cada persona que avanzaba sobre aquella línea aumentaba la importancia de mantener el arpón en su sitio.
Una nueva sacudida recorrió ambas embarcaciones. La cuerda vibró con tanta violencia que Hayato sintió cómo el impacto le recorría los hombros, obligándolo a tensar aún más el cuerpo para evitar que el seguro se moviese un solo centímetro.
Respiró hondo.
Los nudillos se le habían puesto blancos alrededor de la estructura.
Su estómago, ya castigado por el mareo desde el inicio del viaje, protestó con fuerza, pero apenas le prestó atención. Aquella molestia era insignificante comparada con el peso que soportaban entre todos.
No necesitaban heroicidades.
Solo ganar tiempo.
El suficiente para que el último de los ocupantes del Kiri Hayate alcanzara la cubierta del Daibune antes de que el mar reclamara definitivamente aquella embarcación. Mientras sus brazos siguieran respondiendo y la ballesta permaneciera firme, Hayato no pensaba soltarla.
Arako Heizu
Rango Genin
Clan Heizu
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Sigilo13
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505
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03-07-2026, 09:22 PM
Hay maldito sea el que me dio mi suerte, aquel sujeto que tenía la única tarea de girar el barco la había palmado… De golpe había dejado de ver aquella luz en su lugar, y la habíamos perdido, quedándonos poco a poco a la deriva y de golpe quedando atrapados en aquel ciclón de agua que nos estaba tomando desprevenidos, baje entonces al ver que mi tarea era inútil ahora… - ¡Mierda! Tan bien que dimos las señales…- Me quejé agarrándome de lo que podía para no caerme, mientras íbamos cayendo lentamente a nuestra muerte, cerré los ojos un segundo mientras el golpe de aquel arpón daba contra el barco… Lo cual hizo asustarme, cosa que se me paso rápidamente.

Entonces aquel líder del barco nos gritó que fuésemos uno por uno sujetos de la cuerda, lo cual me hizo tragar saliva… A pesar de que me gustaría negarlo, era bastante cierto que posibilidades de palmarla existían, por lo que cuando Sayuri subió a aquella soga… Comente -Gracias señor Toru. – mientras iba empezando a gatear sujeta aquel milagroso invento es que nos había salvado el culo y aliviado el cuerpo.

Entonces en mitad de aquellas tormentas pensé… “¿Serian los mismos vientos los que alguna vez dio por recorrido mi padre? ¿O acaso esto ha cambiado tanto con el tiempo?” Un viento fuerte me hizo sujetarme con fuerza entonces mientras aquella soga temblaba, y aun así preferí seguir andando, hasta llegar al otro lado.

Una vez arriba me tire jadeando la presión había sido bastante en alta mar ya lo único que deseaba era estar cercana a tierra, por lo que mire al cielo nublado como el solo podía estar y dije -Maldigo mi suerte… - Mientras iba parándome como podía, debíamos ayudar como pudiésemos ahora mire a mis alrededores en busca de que podría hacer para ayudar a zafar de esta… Mis piernas temblaban pero kirigakure seguía en pie.
Info del pj
Crono del pj

cancion del personaje
[Video: https://www.youtube.com/watch?v=OHAjc-ay...rt_radio=1]
Ryudan
Rango Genin
Clan Terumi
Nivel 4
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Sigilo9
265
260
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04-07-2026, 04:36 AM
Aquel aturdimiento no solo lo había desconcentrado, sino que también le hizo perder la noción de todo lo que había estado ocurriendo a su alrededor. Incluso su pregunta sobre la ayuda que estaba dispuesto a ofrecer al capitán Toru, del Hayate #2, era producto de su inconsciencia engañándose a partir de una reacción biológica del cerebro automatizada en buscar dopamina para calmar el estrés del modo supervivencia. En realidad él no había preguntado nada, él apenas había logrado llegar al asiento para sujetarse tras el golpe en la cabeza.—Mierda...— Murmuró tras abrir los ojos como platos.

Los sentidos volvieron a funcionar como si hubiera vuelto a la vida, con más vida. Percibió el entorno al instante como si no se hubiese dado un golpe, como si todo aquello fuese un regalo de la consciencia tras haber descansado en su lado opuesto. Desde lo más profundo de su ser fue como una eternidad, pero la realidad la percibió como si fuese menos de un minuto y medio. Era una sensación extraña pero liberadora, confusa pero sugerente de preguntas reflexivas sobre la vida y la muerte.

Entonces ahí estaba, en mitad de su representación literal del debate en su cabeza. El hayate #2 se estaba precipitando a un ciclón de agua, siendo arrastrado sin piedad mientras un arpón lo impedía tras su impacto; causa principal del despertar de su letargo. Ryudan le dio un breve vistazo, con sus ojos aún abiertos como si le costaba creerlo. Acto seguido giró rápidamente su mirada, mientras se concentraba en mantener el equilibrio tras haberse reincorporado progresivamente, para ver aquel ciclón que los amenazaba junto al Daibune que a duras penas retenía al Hayate destinado al desastre.

—¡Tenemos que salir de aquí pero ya, vamos, vamos! —Exclamó nervioso mientras veía que el agua invadía la cubierta, para luego ponerse en fila para salir de aquel accidente. —¡Mierda, esto es por mi culpa!—Añadió convencido, mientras su mente trataba desesperadamente de buscar sin éxito un recuerdo en el que navegaban tranquilos tras su error en la palanca. de todos modos, ya era tarde.

Su instinto no tenía tiempo para lamentos, tenía que sobrevivir con los demás. Y así fue como procedió, sujetándose con brazos y piernas a la gruesa cuerda del arpón y siguiendo a sus dos compañeras por detrás. Por lógica los ninjas de kirigakure ya estaban familiarizados con esta maniobra de huida, pues no solamente era útil en este tipo de acontecimientos sino que también era una manera de avanzar con sigilo y soprender a los enemigos. Ryudan estaba siguiendo todas esas instrucciones, junto a las de su compañera y a las del ex-capitán. Todos habían tenido que hacerlo para salvarse, avanzando con paciencia y fuerza y dejando una distancia de seguridad entre uno y otro. El plan ya estaba trazado.

Aguantar hasta llegar al Daibune, y no dejar que la marea te intimide.
[Imagen: 31Hpgjx.png]
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
Enlace al Post
04-07-2026, 08:00 PM
Daibune aguantó porque todos los puntos críticos hicieron lo suyo al mismo tiempo. Issei llegó al timón con un impulso de niebla, tomó la rueda con ambas manos y la sostuvo contra la fuerza del remolino, con los pies clavados en la cubierta mojada y el cuerpo entero peleando para que la proa no se abriera mal. Orión hizo lo mismo pero sobre la palanca del arpón clavado en la roca, empujando con el hombro, los brazos y el peso completo de su cuerpo Hoshigaki mientras la madera crujía debajo de él. Hayato llegó al mecanismo del arpón que sostenía al Hayate #2 y se aferró a la estructura de fijación, aguantando cada tirón mientras la cuerda vibraba con violencia. Del otro lado, la gente del Hayate empezó a cruzar. Primero los tres tripulantes, pálidos, empapados y con las manos cerradas sobre la línea. Luego Sayuri avanzó con la cuerda asegurada, sin mirar abajo. Arako cruzó detrás, sujetándose con rabia y miedo. Ryudan fue después, todavía golpeado por el aturdimiento. Uno por uno llegaron al Daibune. Cayeron sobre la cubierta, algunos de rodillas, otros arrastrándose, pero todos vivos. Toru fue el último. Esperó hasta verlos fuera, tomó la línea, cruzó con el rostro duro y apenas pisó la cubierta del Daibune, Kaito no perdió ni un segundo. Cortó la cuerda que unía al Hayate #2. El barco pequeño bajó de golpe, giró una vez, luego otra, y desapareció arrastrado por el remolino entre madera rota, espuma y lluvia. Kaito volvió al timón, tomó el control junto a Issei y ordenó soltar tensión por estribor. La cadena de la roca aguantó unos segundos más, afortunadamente lo justo para abrir el ángulo. Luego la soltaron. El Daibune se alejó lento pero entero.

La pérdida del Hayate #2 dejó la formación rota. Apenas el Daibune estabilizó el rumbo, el Kiri Hayate #3 se acercó lo suficiente para recibir a la tripulación rescatada. Toru habló poco, dio un informe rápido a Kaito y subió con los suyos al Hayate de retaguardia. Ese barco regresaría a Kirigakure con la noticia de lo ocurrido. El Kiri Hayate #1 retomó la delantera y el Daibune continuó detrás, lento por los daños, pero todavía operativo. Navegaron durante horas con marea fuerte, lluvia intermitente y un silencio más pesado que la tormenta. El mar seguía inquieto, pero al menos ya no tiraba de ellos con promesas de muerte. Poco a poco, entre la neblina abierta y el gris del horizonte, la Isla del Norte comenzó a verse a lo lejos.

La isla apareció primero como una mancha baja entre agua y cielo. Luego llegaron las formas: colinas verdes, cercas de madera, corrales vacíos cerca de la costa y un par de caminos de tierra que bajaban hacia los muelles. La niebla no era tan espesa allí como lo era en Kirigakure, es decir... dejaba ver lo suficiente. El Hayate #1 redujo velocidad. El Daibune lo siguió. Al acercarse a uno de los muelles secundarios, Kaito levantó una mano para ordenar silencio. Había algo en la playa... El Kiri Daibune perdido estaba destruido y descansaba encallado contra la arena y las rocas bajas, con el casco abierto, las velas caídas y varias placas arrancadas. Kaito se quedó quieto unos segundos. Cerca de los restos había cuerpos en el suelo. Algunos llevaban uniforme de Kirigakure. Otros estaban medio cubiertos por arena mojada. No se sabía si estaban vivos o muertos. Todos estaban atados a tubos metálicos arrancados del propio Daibune, clavados en la playa como postes torcidos. Kaito apretó la mandíbula. —Alístense todos —dijo. Luego alzó la voz para que toda la cubierta lo escuchara. Aquello no había terminado aún.

Cita:
Sidequest Terminado.
Los que quieran, pueden decir que volvieron a Kirigakure en el Hayate 3.
Los demás, nos vemos en [Side Quest] — La Costa del Silencio
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