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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato   ›   Zona Residencial
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[Misión D] La estrategia para los no deseados
Naoe Senju
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26-06-2026, 08:44 PM
[Imagen: latest?cb=20110311160522&path-prefix=es]

El verano en Kirigakure nunca se ha parecido a las leyendas que los viajeros cuentan sobre las tierras del fuego o del viento. Aquí, en el corazón de la Niebla, la estación estival no trae cielos despejados ni un sol revitalizante; se manifiesta, en cambio, como una masa de aire densa, sofocante y cargada de una humedad salina tan espesa que se adhiere a la piel y a las ropas como una fina capa de aceite. Las calles de la aldea, esculpidas en una piedra grisácea que parece absorber la luz, exhalan un vaho caliente tras cada llovizna, distorsionando las siluetas de las patrullas shinobi que cruzan de un sector militar a otro. Es un clima que pone a prueba la resistencia física y mental de cualquiera, transformando el simple acto de respirar en un esfuerzo consciente.

En el interior del bastión militar de la división Heizu, la atmósfera no es más clemente. La sala de estrategia principal es un espacio austero, diseñado bajo la estricta premisa de la funcionalidad bélica. Grandes mapas tácticos, protegidos por capas de cera para evitar que la implacable humedad del país del Agua corrompa la tinta, cubren las paredes de roca viva. En el centro, una mesa circular de madera oscura y desgastada muestra la topografía detallada de las islas circundantes, los arrecifes traicioneros y las rutas actuales de patrullaje marítimo. El silencio del recinto solo se ve interrumpido por el crujido sutil de los pergaminos viejos y el goteo rítmico de una filtración en la esquina superior del techo, un recordatorio constante de que la niebla siempre encuentra una forma de filtrarse.

Detrás de la mesa de mapas se encuentra el estratega a cargo de la sección, un hombre maduro de la rama principal de los Heizu, cuyo rostro está surcado por cicatrices de antiguas escaramuzas navales. Sus ojos, fríos y desprovistos de cualquier calidez empática, recorren una y otra vez una serie de informes logísticos. La presencia de una kunoichi de menor consideración en la sala no parece alterar su ritmo de trabajo; para la maquinaria militar de Kirigakure, y especialmente para los líderes del clan, los rangos inferiores o aquellos marcados por la falta de favoritismo familiar no son más que piezas reemplazables en un tablero de ajedrez.

Tras varios minutos de un silencio opresivo, donde solo el eco del agua al caer rompe la tensión, el oficial finalmente levanta la vista, aunque su mirada no busca una conexión humana, sino fijar una directriz ineludible. Su voz, grave y monocorde, resuena en las paredes de piedra.

—Las rutas de suministro del cuadrante norte exigen una actualización de contingencia antes de que la marea cambie esta noche —anuncia, deslizando un dedo enguantado sobre una de las líneas marítimas del mapa—. El archivo privado del clan custodia los registros históricos de las corrientes del último ciclo de cinco años, así como las claves de encriptación necesarias. Tu orden es simple: ve a las dependencias familiares, localiza al encargado del archivo y trae de vuelta el rollo de codificación táctica setenta y dos.

El oficial hace una pausa deliberada, apoyando ambas manos sobre la mesa de madera mientras se inclina ligeramente hacia el frente. El desdén en su expresión es sutil pero perceptible; conoce perfectamente la dinámica interna del clan y el trato que reciben aquellos que no pertenecen al círculo de los bendecidos por el talento o el linaje principal. Enviar a alguien de su posición a reclamar un documento oficial al corazón del clan no es un error administrativo; es una directriz calculada.

—Tienes hasta el crepúsculo para entregar el rollo en esta mesa —continúa el estratega, endureciendo el tono—. Si las disputas internas de la finca o tu propia incompetencia te retrasan, asumiremos que no estás calificada para tareas de enlace. En ese caso, tu puesto será revocado y se te reasignará permanentemente a las patrullas de limpieza del muelle bajo, donde la niebla es lo único que cubre los errores. Puedes retirarte.

El oficial vuelve su atención a los mapas inmediatamente, dando por terminada la audiencia y dejando la orden de misión firmada sobre el borde de la mesa, esperando ser recogida. Fuera del edificio, la aldea se extiende bajo su habitual manto gris. El camino que conduce hacia el distrito alto, donde se erigen las fincas y salas de entrenamiento tradicionales de los Heizu, es una sucesión de escaleras empinadas labradas directamente en el acantilado. A medida que se asciende, el aire se vuelve un poco más frío, pero la neblina se espesa, ocultando las estructuras cilíndricas y los puentes colgantes de Kirigakure. El aroma a salitre de los muelles inferiores empieza a ser sustituido por el olor a madera vieja, humedad acumulada y el hierro de las armas que los jóvenes del clan chocan incesantemente en los patios de práctica cercanos.

La gran puerta de los archivos de los Heizu, una estructura masiva de roble reforzada con bandas de hierro oxidado, aguarda al final del sendero de piedra, custodiada por la mirada atenta y severa de quienes consideran que el conocimiento y el poder del clan solo deben pertenecer a los dignos. El escenario está dispuesto, la orden ha sido impartida y las consecuencias de un fracaso quedan claras en el aire húmedo de la tarde.
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Hablo#FF851B - Pienso#C19E00 - Narro
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Arako Heizu
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28-06-2026, 12:49 AM
Última modificación: 30-06-2026, 05:34 PM por Arako Heizu.
Hoy era de esos días que te exigían al máximo, el calor de aquellos vapores que salían de la mismísima piedra era asfixiantes, la humedad en mis pies hacía que algunos de mis zapatos parecieran mojados ante la grava y piedra del suelo y lo que era peor… Me encontraba ante la sede del centro estratégico Heizu, suspire entonces con todo el dolor de mi alma… Entrando en el recinto siendo recibida por todas las miradas del clan, que inmediatamente me habían acuchillado como siempre lo hacían, todos ojos mirándome eran como armas esperando ser disparadas hacia su rival.

Camine entonces por aquellos pasillos, sometiéndome a aquel gas tan nauseabundo que nos caracterizaba a todos los del clan de ojos azules, mientras una mezcla de sabores recorría cada uno de mis poros, más como siempre había querido pensar eran gustos que me no me simbolizaban a mí. Mesclado de un olor inciensos que para mí simbolizaba todo el desapego y frialdad calculada que desataban en vez de la armonía que buscaban referir descaradamente… Descaro, que estaba dispuesta a soportar por mi madre… Y por mí, al fin y al cabo… Para demostrarles que había estados equivocados al delegarme de aquel clan cuando todo... Fue en picada.

Entonces por fin llegué al lugar más importante del edificio para mi en esos momentos, la sala del oficial… Sonreí entonces, faltaba poco probablemente para mi misión, me largaria entonces a quien sabe dónde… Y podría devolverme con la paga a ver a mi querida ma… Pero, como siempre la suerte no estaba de mi lado.

“Las rutas de suministro del cuadrante norte exigen una actualización de contingencia antes de que la marea cambie esta noche” me explicaría aquel hombre sin ni siquiera mirarme, mientras me apuntaba a uno de los mapas, haciéndome asentir mientras me iba acercando para que este no tuviese que subir la voz… Cosa que hizo igual... Como era costumbre, el resto de Heizus me veían por lo bajo, por lo que no podía permitirme fallar.

-De acuerdo oficial. – Diría como decía aquel reglamento que tanto odiaba, que me habían obligado a aprender en la academia, pero que ahora me era tan útil para mi desgracia y sufrimiento, después de todo, nadie era mas cuadrado que estos miembros viejos del clan. Levante entonces una leve ceja mientras aquel hombre se erguía tan creído como podía ser un miembro con honores… Asiéndome cambiar mi expresión a una levemente incomoda, pero tan seria como podía mantener -Lo tendrá en su mesa entonces lo antes posi… - Expresaría escuchando que no había terminado, asiéndome apretar el puño tan incomoda como me podían tener aquellos que me dominaban con sus opresivos rangos.

Tragaría saliva… Lo que me había hecho era una amenaza directa, por lo que mirando incrédula simplemente aguántenme ese “pero…” seria que le devolvería un -De acuerdo, aquí me tendrá antes del crepúsculo. – Asentiría y con un saludo formal (Mas o menos procesado con éxito…) seria que tomaría la petición y me retiraría, cerrando aquella pesada puerta, haciéndome rabiar bastante en el camino.

Entonces aun con ánimos bajos y bastante rabia en mi ser es que llegaría a esas húmedas salas de madera, abriéndose frente a mi la puerta de los archivos Heizu, tan ostentosa como podía mantener el clan, es que empezaría a encaminarme hacia sus adentros dejando que la niebla me engullese. Sabia que debía dirigirme a la recepción para buscar el archivo, por lo que me acerque al mesón llamando a que me atendiesen.

-¿Hola? Arako Heizu… Vengo a buscar un encargo.  – Solicitaría tan incomoda como lo podría estar un recluta en su primera misión… A pesar que esta no lo fuera para mí.
Naoe Senju
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28-06-2026, 09:16 AM
El interior de las dependencias que albergaban los archivos Heizu poseía una atmósfera densa, casi sepulcral, donde la ostentación de la madera pulida y los grabados tradicionales en las vigas del techo contrastaban con la frialdad metálica de la bruma que se colaba por los resquicios de los ventanales altos. El característico olor a incienso de sándalo y resinas antiguas flotaba en el aire, una fragancia densa que en el clan solían utilizar para mitigar el hedor de la humedad costera y los vapores sulfurosos, pero que en aquel espacio cerrado se sentía más como una barrera asfixiante destinada a marcar distancias.

Tras el llamado de Arako en el pesado mesón de recepción hecho de roble oscuro, el silencio no se rompió de inmediato. El eco de sus palabras pareció flotar unos instantes entre las estanterías repletas de pergaminos sellados, como si el propio edificio se resistiera a reconocer su presencia. Detrás del mostrador, oculto parcialmente por la penumbra de una lámpara de aceite moribunda, una silueta comenzó a moverse con exasperante lentitud.

Se trataba del encargado de turno del archivo: un chunin de la rama secundaria, un primo lejano cuyos rasgos afilados y ojos del azul pálido característico de los Heizu denotaban una arrogancia largamente cultivada en los patios de entrenamiento. Su uniforme táctico carecía de la más mínima mancha de barro, y sobre su cinto descansaba un abanico de hierro reglamentario. Al escuchar el apellido "Heizu" pronunciado por Arako, el hombre deslizó una pluma sobre el libro de actas con un chasquido seco y levantó la vista lentamente, fijando sus ojos azulados en la kunoichi con una mezcla de fastidio y desdén indisimulado.

—Vaya, miren quién ha decidido aparecer por las estancias familiares —exclamó el encargado, su voz arrastrada y teñida de una condescendencia punzante que resonó en el pasillo adyacente—. Arako. Curioso que uses el apellido con tanta soltura en la recepción de un archivo que se sostiene gracias al sudor y la sangre de los verdaderos shinobi de este clan. Aquellos que no flaquean ni ensucian nuestro historial.

El funcionario se puso de pie, apoyando ambas manos sobre la superficie pulida del mostrador mientras se inclinaba hacia el frente, reduciendo la distancia física para acentuar su presión psicológica. No estaba solo; desde el corredor que conducía a las salas de lectura traseras, otros dos jóvenes del clan, que hasta ese momento limpiaban sus armas de entrenamiento, se detuvieron para observar la escena. Las sonrisas burlonas y los murmullos despectivos de los recién llegados no tardaron en sumarse al ambiente opresivo de la sala, deleitándose con la incomodidad de la recién llegada.

—El estratega de la división mandó una notificación encriptada sobre un rollo logístico, sí —continuó el recepcionista, dando un golpe ligero con el índice sobre un papel sellado que descansaba a su lado—. El rollo de codificación táctica setenta y dos. Un documento que contiene las corrientes analizadas por la rama principal. Información valiosa, confidencial militar... no un simple juguete para mensajeros incompetentes.

El hombre tomó el rollo del estante inferior, mostrándolo un instante antes de volverlo a apartar tras su espalda, fuera del alcance inmediato de la joven. Sus ojos brillaron con una malicia puramente competitiva, la misma que regía las brutales dinámicas internas de Kirigakure, donde todo derecho debía ser reclamado mediante la superioridad física.

—En este archivo respetamos la jerarquía y la valía, no las órdenes escritas traídas por aquellos que caminan con los pies arrastrados y la cabeza baja —sentenció el chunin, saliendo de detrás del mesón con paso firme y cruzando los brazos sobre el pecho, mientras los otros dos Heizus se posicionaban a los costados de la sala de recepción, bloqueando las salidas hacia los pasillos interiores—. Si de verdad quieres este rollo para demostrarle algo al estratega, vas a tener que recordarnos por qué mereces llevar el emblema en la espalda. Las normas del edificio permiten las disputas de rango menor en el patio de armas contiguo. Una pequeña escaramuza. Si logras tocarme o hacerme retroceder tres pasos, te daré el documento sin más preguntas. Si fallas... bueno, podrás volver con las manos vacías y explicarle al oficial por qué terminarás limpiando los muelles bajos.

El encargado extendió su mano derecha, invitando con un gesto imperioso y desafiante a que la kunoichi se trasladara hacia el amplio espacio abierto del patio de prácticas del archivo, donde el suelo de grava gris y las vigas de madera aguardaban bajo la neblina veraniega para atestiguar el conflicto. El guantelete del desafío estaba echado, y la presión del clan se cerraba sobre ella como un cepo.
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07-07-2026, 04:19 AM
Entonces sentí aquellas brumas que guardaban secretos tan bien guardados, como solo lo haría un muerto recién sepultado (Si es que no tienes la capacidad de verlos en sí mismo…), por lo que asfixiada por aquellos gases tan mal olientes simplemente me dirigí a la barra, tan disgustada como podría estarlo con alguien que le haga daño a mi madre, mientras aun miraba intrigada el interior del lugar.

Entonces alguien respondió a mi llamado y como siempre no fue una respuesta que quisiera escuchar, silencioso y lleno de murmullos es que el ambiente me recordaría por un leve instante aquellas serpientes llenas de escamas… Mi cerebro me hizo recibir entonces un leve pavor al solo recordarlos, mientras ponía una cara de asco… Los odiaba mucho a ellos, tanto que me recordaban a mi peor miedo. Siento después de ello, que por fin decidió mostrarse, un Chunin de los protegidos de aquel imbécil que tanto me odiaba probablemente, no me refería a Issei, sino a aquel hombre que le gustaba venir a mirar cuando me cobraban las deudas del clan, por lo que al ver aquel chasquido seco… Simplemente pude poner una mueca de asco y suspirar ante su presencia.

No quería hablarle, en especial mientras me miraba con aquella cara de desdén tan característica… pero aun así lo hice -Tú sabes que no lo hago porque quiero. – Miraría respondiendo con el mismo desgano que el me tiraba -Ja… ¿Crees que no lo hare por ustedes…? Sigue siendo el apellido de mi padre. – Lo miraría intentando mantener mis cabales mientras apretaba con fuerza mis puños -Mi padre ES y SERÁ un shinobi del clan, digan lo que digan. – Expresaría con el mismo asco que venía proveniente desde sus palabras.

Entonces él se me acerco mirándome poco a poco intentando reducirme, no estaba para hacer ello, pero me mantuve más o menos en forma al ver que nos miraban varios hombres... Sabiendo que no sería una pelea justa, sino un adoctrinamiento de su parte hacia mí.

Levantaría una ceja entonces aquel hombre menciono que efectivamente habían pedido el rollo setenta y dos, tal y como le había dicho… Lo cual no hizo que necesariamente que confiara en que me lo daría de buenas en primeras, por lo que cruzando de brazos esperaría ese ansiado “pero…” que ya se hacía esperar, rodando los ojos al oír que me llamaba mensajera incompetente -¿Qué quieres? ¿Mi dinero acaso? ¿Volvieron los tiempos de antaño de patear al compañero de al lado? – Expresaría mirándole con una cara de desdén evidente, a este idiota lo conocía, iba un par de cursos arriba de mi y el bastardo de Issei otro que nos ataco cuando…

Suspiré entonces, viendo que me miraba con aquellos ojos de burla, que mezclaban ego con aquellas ganas de pelear, mientras aquellos sujetos tapaban la pasada sonreí -Wow tres contra uno, no pensé que serían tan gallinas. – Dije mientras en el fondo se me hinchaba una vena – No voy a huir… No cuando necesitan esos papeles allá y tengo cosas que demostrar. – Lo miraría de nuevo entonces al ver que este me invitaba a un duelo formal… Cosa que me hizo parpadear sorprendida -Veo que han aprendido modales, algo es algo... Lo tomo. – Dije siguiendo a aquel ring rechazando que me guiase, mientras iba preparándome.

Contenido Oculto
Por lo que aproveche de atar mis hilos ninja en mis kunais, mientras este me daba la espalda confiado antes de llegar al ring, mientras este se posicionaba.




✔Aprendida · 16-06-2026
◈Bukijutsu
✦Nivel: Cero
#ID: BUKI003R
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

El uso de herramientas en combate suele ejecutarse como una acción secundaria o táctica, que busca realizarse con la mayor sutileza posible. Estas pueden emplearse por cuenta propia o integrarse con otras armas y elementos del entorno, ya sea para unir un objeto a otro o para realizar acciones específicas, como el uso de un botiquín o una trampa. Cuando se trata de adjuntar una herramienta a otro objeto, el tiempo de ejecución es de 1 segundo. Sin embargo, preparar una trampa o utilizar herramientas complejas, como botiquines, sellos unidos a hilos o mecanismos, requiere todo un turno completo para su correcta aplicación.



En cualquier caso, al realizar estas acciones en presencia de un oponente, se intentará llevarlas a cabo de forma sigilosa. Unir una herramienta a un arma, cuerpo u objeto se considera una acción sigilosa, aunque si la ofensiva resultante es observada directamente, esta recibirá una desventaja en su tirada de sigilo. Por el contrario, las acciones más evidentes, como la preparación de trampas o el uso complejo de herramientas médicas que requieran un turno, no pueden ocultarse a plena vista del enemigo. Acciones simples, como pegar un pergamino en una pared, no se consideran una trampa, y pueden realizarse sin ser tratadas como maniobras sigilosas complejas.

✧Efecto
-9 (MINT) de Sigilo al usarlo de frente






Me estire unos segundos, para luego comentar -¿Entonces tu plan es que deba moverte verdad? – Exprese examinando la distancia y esperando a ver cual era su siguiente movimiento, si algo había aprendido entrenando ya un par de combates era que no debía malgastar chakra, active el Aokigan entonces rápidamente, poniendo por extraño que fuese… Ambas flechas hacia abajo, esperando que comenzase el aquel combate... O que simplemente siguiese charlando como aquel papanatas.

Estadísticas de Arako
Arako
Estadísticas Generales
Fuerza
15 M: 1
Inteligencia
10 M: 1
Destreza
25 M: 2
Ctrl. Chakra
10 M: 1
Estadísticas Especiales
Salud
9
Tenketsu
9
Sigilo
12
Velocidad
10
Vida 285 Chakra 295 Reg. Chakra 36

Chakra: 345/360

✔Aprendida · 16-06-2026
◈Yang
✦Nivel: Cero
#ID: HEIZ101B
◔Coste
15 de Chakra | 5 de Chakra por Turno
▣Descripción

Al activarse, los ojos del usuario brillan con un intenso azul, mientras la esclerótica se torna negra. En cada ojo aparece una flecha, que puede apuntar hacia arriba o hacia abajo. La posición de estas flechas determina cómo interactúa el Aokigan con la niebla de chakra.

Aunque la niebla no bloquea la visión de otros dōjutsus, sí introduce un sistema especial de Sigilo: todo aquello que se oculte tras ella se considera automáticamente como sigiloso, incluso de frente, como si atacara por la espalda. De este modo, la niebla no solo actúa como cobertura, sino que altera las reglas del enfrentamiento al manipular directamente el Sigilo.

Funcionamiento de las flechas en la misma dirección:

↑↑ Dos flechas hacia arriba: la niebla se vuelve densa. Todos los ataques provenientes de ella se consideran ofensivas sigilosas.

↓↓ Dos flechas hacia abajo: el usuario del Aokigan ve a través de la niebla como si no existiera, aunque para los demás continúe otorgando Sigilo.

Funcionamiento de las flechas en direcciones diferentes (ambos efectos se aplican al mismo tiempo):

↑ Una flecha hacia arriba: la niebla se vuelve menos densa. Los objetivos tras ella conservan Sigilo, pero con una penalización que facilita detectarlos.

↓ Una flecha hacia abajo: el Aokigan reduce el nivel de Sigilo de todo lo que alcanza con su visión, dificultando el ocultamiento.

✧Efecto
-8 (MDES) de Sigilo por Niebla - 1 (MCCK) de Reducción de Sigilo por Vista
Info del pj
Crono del pj

cancion del personaje
[Video: https://www.youtube.com/watch?v=OHAjc-ay...rt_radio=1]
Naoe Senju
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09-07-2026, 05:07 PM
El patio de armas contiguo al archivo se abría como un rectángulo de piedra gris y grava suelta, flanqueado por gruesas columnas de madera vieja que sostenían un tejadillo perimetral. La neblina estival, espesa y pesada, flotaba sobre el terreno de práctica, reduciendo la visibilidad para cualquiera que no poseyera un don especial. Sin embargo, en cuanto las escleróticas de Arako se tiñeron de una negrura absoluta y sus iris brillaron con ese azul intenso y característico del Aokigan, el entorno cambió por completo para ella. Con ambas flechas apuntando hacia abajo en sus ojos, la bruma que para el resto del mundo era una cortina infranqueable se volvió un velo transparente. Las intenciones del encargado del archivo y de sus dos acompañantes quedaron completamente expuestas ante su mirada.

El chunin, al notar el súbito cambio táctico en los ojos de la kunoichi, no pudo evitar que una mueca de desagrado cruzara su rostro afilado. El orgullo de la rama principal toleraba mal que aquellos a quienes consideraban inferiores manifestaran las capacidades sagradas del clan con semejante presteza. Sus dos acompañantes se apostaron junto a las columnas de madera, cruzando los brazos con sonrisas de superioridad, dispuestos a disfrutar del espectáculo culposo de ver caer a una "no deseada".

—¿Moverme tres pasos? —exclamó el encargado, su voz resonando en el patio con un eco seco mientras desplegaba su abanico de hierro con un chasquido metálico que cortó el aire húmedo—. Hablas con mucha ligereza para alguien que arrastra las deudas y la deshonra de una traidora, Arako. Tu padre pudo haber sido un shinobi, pero los registros no mienten, y tú no eres más que el recordatorio de un linaje que debió ser podado hace mucho.

Sin mediar más advertencias, la diplomacia forzada del clan se disolvió en la brutalidad habitual de Kirigakure. El chunin cerró su abanico de golpe y utilizó la velocidad de su rango para arremeter directamente. El suelo de grava crujió bajo sus botas cuando se impulsó hacia el frente, acortando la distancia en un pestañeo. El primer ataque fue directo y punzante: un golpe ascendente con el borde reforzado de su abanico de hierro, apuntando directamente hacia la barbilla de la kunoichi, buscando desestabilizar su guardia y forzarla a retroceder desde el primer segundo.

Gracias a la claridad que le otorgaba el Aokigan, Arako podía predecir la trayectoria lineal del embate, pero el peso físico y la fuerza del chunin se hicieron notar de inmediato. Aunque esquivase o bloqueara el impacto inicial, el oponente no detendría su ofensiva; aprovechando la inercia del movimiento, el encargado del archivo giró sobre su propio eje para lanzar una patada lateral barriendo la zona media, buscando impactar las costillas de la joven. Los dos espectadores apostados en los márgenes del patio soltaron una carcajada ahogada al ver la agresividad del inicio del combate.

—¡Demuestra esa valía de la que tanto presumes, mensajera! —le espetó el chunin mientras recuperaba su posición de guardia, manteniendo el centro del patio de armas con una estabilidad envidiable—. La niebla no te va a salvar de la realidad. Si esto es todo lo que tienes para ofrecerle a los estrategas, será mejor que vayas memorizando el camino hacia los muelles bajos.

El intercambio inicial había comenzado. El aire caluroso del verano de la Niebla se sentía aún más asfixiante con la fricción del combate, y la grava suelta bajo los pies de ambos shinobi añadía un factor de inestabilidad física a cada movimiento. El oponente se mantenía firme en su posición, desafiante y con el arma lista para el siguiente cruce de golpes, esperando a ver si la determinación de Arako era capaz de superar el peso de los prejuicios familiares o si cedería ante la opresión de su clan.
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Hablo#FF851B - Pienso#C19E00 - Narro
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17-07-2026, 02:43 AM
Última modificación: 17-07-2026, 02:46 AM por Arako Heizu.
Entonces me subí al ring dispuesta mas que a seguirle el juego a darle una lección al bastardo que tenia al frente, no sabia su nombre completo y aun menos su apellido completo, solo sabia que era un idiota del clan que merecía le diese una lección... Un bastardo mas que por estar liado con el líder principal del clan o algún otro imbécil con nuestros ojos, se creía capas de pasarme a llevar como genin… Eso no estaba dispuesta a soportarlo más a él, por lo que no me deje de llevar aun por sus insultos y amenazas prosiguiendo a hacer un par de sellos manuales, intentando alejarme dentro de la misma plataforma, mientras le contestaba.

-Creo que olvidas algo… Mi padre sigue siendo más prevalencia en el linaje que toda tu puta rama. – Exclame con una sonrisa turbia y un estrés evidente en la cara de querer ver sangre, mientras de un solo paso, el hombre activaba el aokigan que el clan tanto se jactaba de tener, mientras tanto yo le arrojaba con rapidez un kunai dando por terminado mis sellos, sería que recibiría el golpe igualmente haciéndome tirar un poco de la bilis que estaba guardando junto a aquella saliva que tanto me daban ganas de derramar... Aunque no de esta manera… Sali volando un par de metros sin poder parar el maldito puñetazo, todo mientras mis ojos no lo seguían a él… Sino al Kunai que ahora había lanzado… ¿Qué tan rápido podría ser aquel bastardo…? Me faltaba tiempo y algo de practica para poder superarlo lo se… Pero, aun así, ese golpe me había quitado un poco de ilusión… Por ahora... Después de todo una vez este se jacto de que aprendiese el camino de los muelles bajos sonreiría.

-Pues, no deberías reír tan rápido… Maldito hablador. – Exclame tocando el pequeño hilo ninja que habría lanzado a mi oponente recién con aquel kunai, que ahorita se estaba enrollando en su brazo, entonces una pequeña pero molesta electricidad recorrería a toda velocidad el cable entumeciendo con un dolor acido el brazo de mi oponente…

Grite entonces -¡Veamos si esto es de tu talla!- Acercándome yo también a toda velocidad a propinarle un golpe fuerte directo a la barbilla, con toda la intención de dejarle claro quién era la que no debía meterse aquí.

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Debido a que es un combate mas interpretativo, porque no me pusiste ninguna tecnica asumire esto le toma por sorpresa y pondre solo el jutsu que hago referencia ahora...

El lanzamiento de kunai y el golpe lo dejare como lo dejes a tu narrativa uwu


✔Aprendida · 05-07-2026
◈Raiton
✦Nivel: 1
#ID: RAIT002R
◔Coste
25 de Chakra
▣Descripción

Una intensa corriente eléctrica se origina desde el cuerpo del usuario y se extiende inmediatamente por la superficie que esté tocando, ya sea el suelo, una pared o cualquier estructura sólida conectada. Esta corriente viaja visiblemente a toda velocidad a lo largo del terreno, dejando tras de sí un rastro de chispas y destellos eléctricos mientras avanza en línea recta hacia su objetivo.

La técnica solo puede dañar a quienes estén en contacto directo con la superficie electrificada, ya que la descarga se mantiene adherida a ella durante todo su recorrido. Su avance es veloz y claramente perceptible, lo que permite reaccionar con rapidez, pero su presión visual y alcance la convierten en una herramienta efectiva para controlar el espacio o cerrar caminos. Es especialmente útil en terrenos amplios y estructuras conectadas, donde la electricidad puede recorrer largas distancias con facilidad."

✧Efecto
10 (CCK) de Daño - 5 (MCCK) de Rango
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19-07-2026, 10:40 AM
El eco metálico del abanico de hierro al impactar el suelo todavía resonaba en las esquinas del patio cuando la estrategia oculta de la kunoichi comenzó a surtir efecto. Para el encargado del archivo, la pelea ya estaba ganada en el momento en que su contundente golpe físico había enviado a Arako a rodar por la grava gris del ring. Su arrogancia, alimentada por el estatus de la rama principal y las risas cómplices de los dos observadores que continuaban recostados en las columnas, le impidió notar el sutil peligro que viajaba camuflado en el aire húmedo. Él creía haber desviado el kunai inicial con un movimiento negligente de su arma, pero el verdadero peligro no radicaba en el filo de la hoja, sino en la delgada y casi invisible línea que arrastraba consigo.

El cable ninja, tensado al máximo tras el retroceso forzado de la joven, se había enredado con precisión milimétrica alrededor del guantelete y el antebrazo del chunin. Cuando el brillo azulado del Raiden no Jutsu nació desde las manos de Arako, el patio pareció congelarse por una fracción de segundo. Una intensa corriente de rayos de tonalidad blanquecina y chispas crujientes viajó a una velocidad vertiginosa a lo largo del filamento metálico, dejando un rastro de ozono quemado y destellos eléctricos que rasgaron la densa bruma estival.

El contraataque logístico tomó por sorpresa absoluta al detractor. El golpe de la descarga de elemento rayo recorrió su extremidad superior derecha con una violencia inusitada, provocando un siseo sordo en las fibras de su ropa táctica. Las risas de los dos Heizus de la retaguardia se ahogaron al unísono cuando vieron al encargado del archivo soltar un quejido agudo de dolor puro. El abanico de hierro cayó de su mano con un tintineo pesado, rodando por la grava, mientras los músculos de su brazo se contraían de manera involuntaria, entumecidos por el dolor ácido de la parálisis inducida. El daño directo resquebrajó de inmediato la postura inquebrantable que el hombre había mantenido desde el inicio de la escaramuza.

Desestabilizado, con el hombro caído y la guardia completamente rota por el choque elemental, el chunin apenas pudo levantar la mirada pálida de sus ojos para presenciar el avance veloz de la kunoichi. Arako, impulsada por la rabia contenida y la determinación de limpiar la memoria de su linaje, acortó la distancia que las fintas mecánicas habían creado entre ambos. El suelo de grava suelta salpicó bajo sus botas mientras ejecutaba su vector de aproximación en línea recta.

El puño de la joven, cargado con toda la fuerza y la inercia de su carrera, viajó directamente hacia la mandíbula expuesta del oponente. El impacto fue seco y brutal. El chasquido de los dientes del chunin al chocar resonó en todo el recinto de madera vieja. La tremenda presión física lo obligó a despegar los pies del suelo, arrastrándolo hacia atrás de manera desordenada. Su bota derecha intentó clavarse en la tierra para detener el impulso, pero la falta de balance provocó que sus talones patinaran sobre las piedras sueltas. Una, dos, tres... hasta cuatro zancadas torpes tuvo que dar el oficial hacia la retaguardia antes de caer sobre una rodilla, apoyando la mano izquierda en el suelo para evitar que su rostro impactara directamente contra el piso del ring.

Un silencio sepulcral, espeso como la propia niebla de Kirigakure, se apoderó de las salas de entrenamiento del archivo. Los dos acompañantes pasivos ensancharon los ojos con total incredulidad, despegando las espaldas de las columnas de madera pulida, con las manos descendiendo instintivamente hacia sus portaherramientas al ver a su superior de rango arrodillado y jadeante frente a la "no deseada". El encargado del archivo, con un hilo de sangre brotando de su labio inferior y el brazo derecho aún temblando por los remanentes de la corriente eléctrica del jutsu, mantenía la cabeza baja, asimilando la humillación física ante la mirada brillante e implacable del dōjutsu de Arako. Las condiciones del duelo se habían cumplido con creces en mitad de la neblina veraniega del año 150.

Off. Este es mi último post de la misión. Puedes narrar cómo Arako se planta victoriosa ante el chunin, sus palabras finales para exigir la entrega inmediata del rollo de codificación táctica setenta y dos, y cómo recoge el documento ante el silencio incómodo de los testigos del clan. Finalmente, describe su retirada de los archivos familiares y su regreso a la sala de estrategia Heizu para entregar el informe ante el oficial superior antes del crepúsculo, consolidando tu éxito <3 Nos vemos en otra narración
[Imagen: Firma.webp]

Hablo#FF851B - Pienso#C19E00 - Narro
Ficha - Registros - Cronología - Misiones - Relaciones
Arako Heizu
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza15(1)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra10(1)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu9
Sigilo12
285
295
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19-07-2026, 03:52 PM
Entonces vi aquel destello de oportunidad contra aquel idiota que tenia el ego mas alto que las nubes mismas que aquí en la aldea de la niebla, tapaban hasta a los distintos edificios mas importantes de nuestros tiempos como soldados Shinobi, sonreí entonces con una sonrisa mientras aquel puño casi me dejaba inconsciente de la potencia de aquel sujeto… Era aterrador pensar que un simple bibliotecario chunin llegaba a poder golpear tan duro, tal vez el clan si tenía buena fama como fuertes estrategas… Pero por sobre todo grandes asesinos.

Escupí entonces aun atontada, generando aquella electricidad que tanto afectaba a la gente con mi personalidad resplandeciente… -Es…cúchame idiota… - Dije intentando compensar aquel golpe que me habría dado, con pura maldita fuerza de voluntad, fui levantándome de a poco y acercándome a él -Mi nombre y apellido es y será Arako Heizu…. Eso no esta en discusión… - Dije soltando una leve patada hacia el estomago mientras aquel bastardo seguía totalmente paralizado ¿Creo que nunca en mi vida habría electrocutado tan bien a alguien? Suspire con fuerza ya un poco mejor, aun con el dolor latente eso si agregándole -La diferencia entre tú y yo es que yo sí estoy acostumbrada a una buena paliza… - Mire a aquellos hombres que estaban viendo el enfrentamiento, que ahora se quedaban tan callados como asustados que estaban… -¿Entonces? – Mire con una sonrisa victoriosa a aquellos que me habían menos preciado, mientras aquel hombre aun re recomponía…

-¿Quién me guía al archivo…? Tengo trabajo que hacer- Dije bajándome apoyada de una de aquellas bigas de cemento gigantes que sostenían la estructura húmeda de aquel campo de entrenamiento, mientras aquella luz que se veía afuera iluminaba la estructura… Mire una última vez antes de irme, el lugar era hermoso… Pero la gente en su interior tal vez era la que la hacía tan fea… Tendría que pensarlo una o dos veces más antes de mandarlos a pastar y poner mala cara… Después de todo, nadie merece ser tratado mal por imbécil.

Sonreí para mis adentros y fui a entregar el objetivo de la misión entonces… Pues ahora tenia algo mas de dinero para comer mañana.
Info del pj
Crono del pj

cancion del personaje
[Video: https://www.youtube.com/watch?v=OHAjc-ay...rt_radio=1]
Masashi Kishimoto
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20-07-2026, 12:44 AM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [Misión D] La estrategia para los no deseados (TID 13713)
Tipo: Misión Normal · Rango: D
  • Arako — Participante (100%): 500 Ryos, 5 Tobis, 70 Exp
  • Naoe Senju — Narrador No Oficial (100%): 500 Ryos, 0 Tobis, 50 Exp, Pergamino PERG001

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
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