Shinobi Gaiden Foro Rol
  • Guías
  • Técnicas
  • Información ▾
    • Mapa del Mundo
    • Virtudes y Defectos
    • Registro de Personajes
    • Objetos
    • Calc. de Estadísticas
    • Censo y Estadísticas
  • Iniciar Sesión
  • Regístrate
  • Primeros pasos
Kyo vs Kuroto y Asuna
忍 SG
知
¿Sabías que… el hielo Yuki fue desarrollado después de generaciones de experimentación con chakra?
Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?
Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Fuego   ›   Konohagakure no Sato   ›   Zona Comercial
« Anterior 1 2 3 4 5 6 7 Siguiente »
  ›   [Evento] [Side Quest] — Vapor Rojo en las Termales
  1 2 Siguiente »
Responder
[Side Quest] — Vapor Rojo en las Termales
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
Enlace al Post
23-06-2026, 08:04 PM
[Side Quest] — Vapor Rojo en las Termales

Año: 150
Lugar: Aguas Termales
Hora: 6:00am

[Imagen: Chat-GPT-Image-20-jun-2026-11-19-56.png]

Hiroto Sarutobi no dejó que el asunto se enfriara. Al día siguiente, apenas la mañana empezó a levantar sobre Konoha, mandó a un pequeño grupo hacia las Aguas Termales del norte: dos guardias jóvenes de la estación, un escribiente con tablilla para registrar lo que encontraran, y varios shinobi disponibles para revisar el lugar antes de que los clientes, el vapor y los empleados terminaran de borrar cualquier pista. El camino subía hacia la zona más verde de la aldea, cerca del bosque grande, donde las calles dejaban de sentirse tan apretadas y el aire empezaba a oler a hojas húmedas, madera vieja y agua caliente. Desde fuera, las termales parecían tranquilas. Muros bajos de madera oscura, techos curvos, faroles apagados por la luz del día y columnas de vapor saliendo lentas por encima de los baños abiertos. Pero la entrada principal estaba cerrada con una cuerda improvisada, y eso bastaba para decirle a cualquiera que algo no iba bien. El encargado del lugar caminaba de un lado a otro con una toalla sobre el hombro, molesto por perder clientes, nervioso por tener guardias encima y más nervioso todavía porque, según él, “ayer eso no estaba tan visible”. No era una confesión. Era miedo.

Por detrás de los baños principales, donde los clientes normales casi nunca pasaban, estaba el verdadero problema. Los pasillos de servicio eran estrechos, calientes y resbalosos. Había cubetas junto a la pared, trapos colgados, canastos de toallas húmedas, tablas manchadas por años de vapor y una canaleta por donde corría agua tibia hacia el desagüe. Ahí, en una pared lateral medio escondida entre dos depósitos de leña, quedaba lo que el niño había visto: un triángulo rojo grande, más ancho que el de la Piedra Conmemorativa, pero mucho más arruinado por la humedad. La parte superior todavía se distinguía bien, seca en los bordes, pegada a la madera con una capa gruesa de pintura barata. En cambio, la parte baja se había corrido hacia abajo en tres chorros delgados, mezclada con agua condensada y suciedad de la pared. Era la misma clase de pintura común, espesa, de esas que se usan para marcar madera o reparar fachadas. La diferencia era que aquí el vapor había hecho su trabajo a medias. Había borrado parte del trazo, sí, pero también había dejado rastros: gotas rojas atrapadas en la canaleta, una mancha seca debajo del alero y una marca irregular en el borde de una cubeta, como si alguien la hubiera movido con prisa después de rozarla con algo manchado.

Los guardias no tocaron nada al principio. El escribiente se agachó a tomar nota, uno de los empleados juró que esa zona se limpiaba todas las noches, y el encargado insistió en que la puerta trasera siempre quedaba cerrada después del último turno. Pero la cerradura no estaba rota. Tampoco había huellas claras de entrada forzada. Eso era lo incómodo. Quien pasó por ahí no tuvo que patear una puerta ni trepar un muro difícil. O conocía el acceso, o entró durante una de esas horas muertas en las que los empleados cargaban agua, cambiaban toallas y dejaban los pasillos abiertos por rutina. Cerca del depósito de leña, el suelo húmedo mostraba varias pisadas mezcladas, casi todas normales para un sitio así, pero una línea de barro seco iba desde la puerta de servicio hacia la pared del triángulo y luego se perdía en dirección al borde del bosque. 


Código:
Requisitos: Ninguno
Frecuencia: Se posteará 1 vez cada 48 horas o cada vez que todos los usuarios hayan posteado.
Esta trama ocurre al mismo tiempo que la SideQuest: Alas Marcadas.
Recompensa: Solo para quienes participen en todas las rondas.
No se puede unir al Sidequest luego de finalizada la primera ronda
時
⏳ Tiempo expirado
El límite de 48 horas para postear ya se cumplió.
Koga
Rango Genin
Clan Nara
Nivel 9
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza5(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia30(2)
Especiales
Salud9
Velocidad18
Tenketsu9
Sigilo9
390
465
Enlace al Post
23-06-2026, 09:21 PM
El llamado le había llegado temprano y, para cuando el sol apenas comenzaba a alzarse sobre las copas del bosque, Koga ya se encontraba en las Aguas Termales junto al pequeño grupo enviado a investigar. El ambiente cálido y el olor a madera húmeda no lograban disimular la sensación de incomodidad que producía la escena. Había algo en la repetición de aquellos triángulos que empezaba a sentirse adréde, pero no tenía la información suficiente aún como para saber de que se trataba o deducir bien el asunto.

Su atención se desvió primero hacia el suelo del pasillo de servicio. Se agachó, observando en silencio las marcas que interrumpían la humedad uniforme de las tablas. Permaneció así unos momentos, inmóvil, dejando que la escena hablara por sí sola antes de levantar la mirada hacia la puerta de servicio y, después, hacia el bosque que se extendía más allá de los baños.

— No parece una entrada forzada... —murmuró, más para ordenar sus pensamientos que para dirigirse a alguien en particular— Si alguien pasó por aquí, no tuvo necesidad de romper nada.

Se incorporó lentamente.

— Eso significa que conocía el lugar... o aprovechó un momento en que estos pasillos estaban abiertos. —Sus ojos se posaron finalmente sobre el triángulo rojo de la pared. Todo eso era teoría, pero el decirlo en voz alta y el poder ser refutado era parte del proceso— Y si es así, entonces quien hizo esto no actuó al azar. Sabía dónde entrar y, probablemente, también por dónde salir. —Guardó silencio un instante más antes de volver a mirar en dirección al bosque.— No creo que las respuestas estén en el símbolo. Al menos, no todas... ¿Pero, sabe alguien aquí sus posibles significados? Algo o alguien pasó por aquí, y dejó un camino detrás de sí, podemos seguirlo antes de que desaparezca.
[Imagen: RoaK1gc.png]
Kyōraku Senju
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 10
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra45(2)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud9
Velocidad14
Tenketsu9
Sigilo14
410
500
Enlace al Post
23-06-2026, 10:26 PM
Las aguas termales del norte no parecían un lugar adecuado para guardar secretos. Demasiado vapor. Demasiada humedad. Demasiada gente entrando y saliendo con toallas, cubetas, leña y agua caliente como para que una huella permaneciera intacta demasiado tiempo.

Y, sin embargo, allí estaba.

Aquel símbolo era más grande que el de la Piedra Conmemorativa. Más descuidado también.

La humedad había deformado la parte baja del trazo, arrastrando la pintura en tres chorros delgados que descendían hacia la canaleta. Aun así, la parte superior seguía adherida a la madera con una capa espesa, común, barata.

Kyōraku permaneció en silencio mientras Koga inspeccionaba el triángulo rojo. Observaba apenas apartado del grupo pensando en los significados del mensaje.

La piedra conmemorativa de Konoha, el aviario, las aguas termales. Juntas, las tres localizaciones formaban a su unión el mismo triangulo. No debía ser coincidencia. El tomarse la molestia. La planificación. El misterio…

- Es un ritual. – Dijo al fin con voz apagada. Una conclusión tal vez apresurada pero no absurda. La delincuencia estaba descartada, que alguien lo estuviese haciendo por diversión poco probable…

<<Alguien, está preparando algo – Esta vez lo pensó para sí mismo mientras entrecerraba los ojos.

Luego volvió su mirada a la cubeta, hacia aquella marca invasiva que había saltado desde la pared hasta otro objeto. Señaló con el índice la marca irregular, después el suelo húmedo, y finalmente el bosque. No explicó más de lo necesario.

- Manchó su ropa con pintura. Huyó con prisa. Rozó la cubeta. Escapó al bosque – La voz salía a través de su bufanda. Eran suposiciones, pero ante varias explicaciones para un mismo fenómeno, la explicación más sencilla solía ser la correcta.

Kyōraku bajó lentamente el brazo – Si fuese así, deberíamos buscar un rastro rojo entre los árboles – Su mirada volvió al borde del bosque – Tal vez eso nos guie al autor de esta alteración en el orden.
[Imagen: Kyoraku-spirit.png]
Ficha de Kyōraku Senju

[Imagen: byakuya-signature.png]
Raizen Sarutobi
Rango Genin
Clan Sarutobi
Nivel 9
Estadísticas
Generales
Fuerza44(2)
Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra35(2)
Inteligencia6(1)
Especiales
Salud11
Velocidad12
Tenketsu9
Sigilo13
420
435
Enlace al Post
24-06-2026, 06:43 PM
El reloj todavía no marcaba las seis cuando Raizen llegó al lugar, arrastrando los pies con esa pesadez tan particular de quien no durmió lo suficiente. Amaru, sobre su hombro, estaba en las mismas condiciones, con los ojos entrecerrados y sin ninguna intención de abrirlos del todo hasta que el sol calentara algo más. Las ojeras de Raizen eran bastante visibles, oscuras y profundas, el tipo de marca que dejaba clarísimo que lo habían sacado de la cama mucho antes de lo que su cuerpo hubiera querido.
En el lugar ya había varios guardias y shinobis reunidos cerca de la entrada de las Aguas Termales, todos con esa misma cara de mañana fría y deber obligatorio. Entre ellos, Raizen distinguió a Koga, y levantó una mano en su dirección a modo de saludo, sin demasiada energía detrás del gesto.

— Hola — dijo, con la voz todavía medio dormida, sin el entusiasmo habitual que solía cargar en cualquier otro momento del día. A esa hora, ni su propia personalidad lograba despertarse del todo.

Entró junto al resto del grupo hacia el interior del complejo. Hacía bastante que no pisaba una de esas termales, y la sensación se sentía rara, distinta a como la recordaba. La última vez que había estado en un lugar así fue para relajarse, para descansar el cuerpo entre el vapor caliente. Ahora caminaba por esos mismos pasillos con un propósito completamente distinto, buscando algo que no tenía nada que ver con el descanso.
El ambiente del pasillo de servicio le resultó incómodo de una forma que no supo explicar bien. Calor, humedad, ese olor a madera vieja mezclado con vapor. Y en medio de todo eso, el triángulo rojo en la pared, más grande y más arruinado que el de la Piedra Conmemorativa, con la pintura corrida en tres chorros que se perdían hacia la canaleta.
Raizen se quedó un paso atrás del resto, mirando la escena con una sensación extraña en el estómago. Esto se sentía como algo que necesitaba mentes mucho más afiladas que la suya para resolverse. Él no tenía ni la paciencia ni el entrenamiento para leer pisadas en el barro o deducir significados ocultos en un símbolo pintado con apuro. Prefería escuchar.
Y eso hizo. Se mantuvo cerca, siguiendo al grupo de cerca mientras Koga se agachaba a examinar las marcas en el suelo, mientras el otro chico, con la voz apagada detrás de la bufanda, hablaba de rituales y de explicaciones más simples siendo las más probables. Raizen miraba cada rincón sin tocar nada, atento a las palabras de ambos, asintiendo de vez en cuando aunque no tuviera mucho para aportar.

— Parece que esto no termina acá, y el bosque nos va a dar muchas más respuestas. 

La frase quedó flotando en el aire húmedo del pasillo, y todos los presentes giraron la vista hacia el final del corredor, donde la línea de barro seco se perdía en dirección al borde del bosque. Raizen siguió la mirada de los demás, sintiendo el peso del cansancio todavía instalado en el cuerpo, pero con la curiosidad suficiente despierta como para preguntarse, en silencio, qué los estaría esperando entre los árboless.
Daeru Uchiha
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 14
Estadísticas
Generales
Fuerza5(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra150(5)
Inteligencia55(3)
Especiales
Salud12
Velocidad16
Tenketsu9
Sigilo13
535
595
Enlace al Post
25-06-2026, 01:27 AM
Daeru se encontraba en la entrada de las aguas termales. Hacía no mucho tiempo había estado allí, aunque esta vez el motivo era muy distinto. No había acudido para disfrutar de un baño ni para relajarse, sino para investigar una marca similar a la que habían encontrado junto a otros genin en la Piedra Conmemorativa.

Desde que había comenzado todo aquello no había dejado de darle vueltas al asunto. Le costaba entender cómo una simple marca podía movilizar a varios ninjas para investigarla. ¿Qué misterio escondía aquel triángulo rojo? ¿Por qué aparecía en distintos puntos de la aldea? ¿Qué buscaban quienes lo estaban dibujando? Al principio había pensado que se trataba de una simple travesura, quizás obra de algunos niños aburridos, pero conforme avanzaba la investigación comenzaba a convencerse de que era algo más serio.

Fue uno de los últimos en llegar al lugar. Algunos de sus compañeros ya se encontraban examinando la marca con atención. Daeru evitó interrumpirlos y se limitó a levantar una mano en señal de saludo. Aunque hubiese querido decir algo, las palabras simplemente no le salían con facilidad. Permaneció unos pasos detrás del grupo, esperando su oportunidad para observar de cerca la escena y, quizás, descubrir algún detalle que hubiera pasado desapercibido.

Mientras aguardaba, escuchó las distintas teorías que surgían entre los presentes. Algunos intentaban reconstruir los hechos y otros discutían posibles significados ocultos. Uno de ellos incluso mencionó la posibilidad de que se tratara de un ritual. «¿Un ritual...? No me gustaría verme involucrado en algo así.» Pensó con cierta inquietud mientras desviaba la mirada por un instante.

Cuando finalmente tuvo espacio para acercarse, observó la pared lateral oculta entre dos depósitos de leña. Allí se encontraba el enigmático triángulo rojo. Era considerablemente más grande que el hallado en la Piedra Conmemorativa, aunque también se encontraba más deteriorado debido a la humedad y al constante vapor del lugar. Aun así, la forma seguía siendo perfectamente reconocible.

Junto a la marca podían distinguirse varias huellas. Parecían indicar el recorrido realizado por la persona que había estado allí antes de perderse en dirección al bosque. Daeru siguió el rastro con la mirada hasta donde pudo, aprovechando la agudeza de su vista para intentar distinguir algo más, pero las marcas desaparecían entre la vegetación.

Tras varios minutos de observación, la mayoría de los presentes coincidió en una misma conclusión: lo más lógico era seguir el rastro hacia el bosque. Daeru no tenía una teoría mejor y, además, las huellas parecían respaldar aquella idea. —Me... parece bien. Vamos al bosque.— Murmuró con voz baja mientras dirigía la mirada hacia los árboles. No había demasiado entusiasmo en sus palabras, aunque sí una creciente inquietud por descubrir qué se ocultaba detrás de todo aquello.

virtud
Capacidad Sensorial Aumentada I - Vista
[Imagen: 1bb5716d6be2fa2b4e048ccb8fb0d90a.gif]
Hablo - «Pienso» - Narro
Cronología
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
Enlace al Post
25-06-2026, 08:34 PM
Última modificación: 26-06-2026, 06:01 AM por Narrador General.
Mapa-Aguas Termales

[Imagen: 1eb40a12-6a83-434a-9605-2d0be50a5c99.png]

El encargado de las Aguas Termales ya tenía la paciencia en el suelo cuando vio que los genin seguían alrededor del triángulo rojo, mirando la pared y el bosque mientras el vapor seguía comiéndose la mañana. Para él, todo aquello era un desastre de horario. Koga fue el primero que puso orden en la idea más práctica: no había entrada forzada, alguien conocía el sitio o aprovechó un momento en que los pasillos estaban abiertos, y ese alguien había dejado un camino detrás que todavía podía seguirse antes de que el calor y la humedad lo borraran. Kyōraku, más seco, miró el símbolo, la pintura corrida, la cubeta rozada y el rastro hacia el bosque, y soltó aquello de que era un ritual. El encargado se quedó mirándolo un segundo, con la ceja levantada y la toalla apretada en una mano. —Sí, claro. Un ritual. Ojalá ese ritual me pague las reservas de hoy. —Se metió la mano dentro del chaleco, sacó un libro de tapas gastadas y lo abrió frente a todos. Las páginas estaban llenas de nombres, horarios y anotaciones pequeñas. Varios nombres aparecían tachados con líneas torcidas con notas al margen: cancelado—Todos estos venían hoy... ¡Familias enteras! Es una tradición antes del Día de Konoha... ¡Mierda! A todos tuve que cancelarles porque ustedes necesitan mirar una pared pintada toda la mañana. —Uno de los guardias le pidió calma con la mano, pero tampoco lo contradijo. Raizen, al igual que los otros, terminó diciendo que el bosque parecía el siguiente lugar donde buscar respuestas. Daeru, más callado, siguió las pisadas con la vista hasta donde pudo y también aceptó ir hacia los árboles.

Uno de los guardias jóvenes siguió la mirada de Kyōraku, Raizen y Daeru hacia los árboles, luego levantó el brazo y señaló más allá del muro exterior de las termales, en dirección oeste. —Desde aquí, si alguien salió hacia ese lado, lo único que tiene cerca es el Bosque Senju. Pero no hay entrada directa por aquí. —Lo dijo con cuidado, sin querer cortarles el impulso ni cerrarles la ruta en la cara. Después se acercó unos pasos al límite del patio y señaló la pared alta al oeste que separaba las termales de la franja verde. —El bosque tiene una entrada oficial por el sur. Todo este borde está cerrado precisamente para que nadie entre por donde le dé la gana. —Desde las termales, el Bosque Senju detrás de la pared se veía denso, apretado contra una muralla enorme que recorría el límite con firmeza. Por encima de la pared asomaban ramas gruesas, hojas oscuras y troncos viejos demasiado juntos. El vapor de los baños chocaba con el aire más frío del bosque y se quedaba flotando cerca del muro, formando una capa blanca baja que hacía difícil calcular distancias. No había una puerta escondida a simple vista, ni un portón lateral, ni una escalera apoyada esperando ser usada. Pero el rastro tampoco mentía del todo. Perfectamente alguien pudo haber llegado hasta esa barrera, seguirla por fuera, perderse entre los arbustos del borde o usar algún punto de vigilancia que los guardias no tenían registrado como acceso común ¿Quién podía decirlo? El guardia miró la muralla, luego el rastro, y terminó bajando la voz. —No digo que no haya pasado nadie. Digo que si alguien fue hacia el Bosque Senju desde aquí, tuvo que conocer muy bien el borde… o tuvo que buscar la entrada correcta después.

Mientras tanto, el otro guarda miraba el camino que Koga había señalado... no era una línea limpia ni cómoda. Nacía en la pared del triángulo, en esa zona de servicio medio escondida entre los depósitos de leña, donde la pintura roja había bajado en chorros finos hasta la canaleta. Desde ahí, las marcas seguían por el suelo húmedo con una lógica irregular: primero una pisada marcada en barro seco junto a la cubeta, luego una mancha pequeña en una piedra clara, después dos gotas rojas muy separadas sobre las losas del pasillo. El rastro salía del cuartito del fondo, pasaba por el borde de los barriles y rodeaba el depósito de leña del extremo derecho, donde el piso cambiaba de piedra a madera vieja. En esa zona, una tabla tenía una marca raspada reciente, distinta al desgaste normal. Más adelante, la línea se volvía peor: una gota roja en el aro de un barril, barro arrastrado junto a la base de una columna, una huella incompleta apuntando hacia el corredor lateral. El agua caliente que corría por la canaleta había deshecho parte del barro, pero no todo. El rastro no llevaba hacia las piscinas ni hacia la entrada principal. Rodeaba el complejo por dentro, buscaba el lado más discreto, pasaba cerca de los canastos de toallas y terminaba junto al borde posterior, donde el olor a madera mojada empezaba a mezclarse con tierra, hojas aplastadas y aire de bosque.

Los guardias se movieron sin esperar otra orden. Uno se fue hacia el lado izquierdo de la entrada principal de las termales, el otro tomó el lado derecho, ambos visibles desde la calle pero lo bastante apartados para no estorbar. El encargado cerró el libro de reservas con un golpe seco, miró a los presentes y soltó aire por la nariz. —Perdón. No es con ustedes. Solo… este lugar vive de abrir temprano. —Después se acomodó la toalla al hombro y se retiró hacia los pasillos internos, dando órdenes cortas a sus dos empleados: revisar calderas, mover toallas limpias, no tocar la zona marcada, y lo más doloroso: mantener clientes fuera hasta nuevo aviso. La actividad regresó poco a poco, pero no trajo calma. Las cubetas empezaron a sonar contra la piedra, las puertas corredizas abrieron y cerraron, y el vapor aumentó desde las piscinas con más fuerza que antes. Primero subió blanco y normal, espeso por el calor de la mañana. Luego se volvió más pesado, más lento, con un olor apenas distinto bajo el jabón barato y la madera húmeda. Dulzón. Verde. Difícil de ubicar. Un farol apagado junto al corredor pareció moverse aunque nadie lo tocó. Una gota roja en la canaleta se alargó demasiado antes de romperse. Por un momento, el ruido del agua sonó más lejos de lo que debía. Nada era suficiente para acusar a nadie de algo raro. Pero entre el triángulo arruinado, el rastro hacia el muro y ese vapor creciendo alrededor de todos, quedaba claro que seguir investigando iba a exigir cabeza fría, ojos atentos y no confiar demasiado en lo primero que el lugar les hiciera ver.

時
⏳ Tiempo expirado
El límite de 48 horas para postear ya se cumplió.
Kyōraku Senju
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 10
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra45(2)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud9
Velocidad14
Tenketsu9
Sigilo14
410
500
Enlace al Post
25-06-2026, 11:16 PM
Tras la explicación de los guardias, la idea de que el rastro proviniera del bosque o escapara hacia él perdió verosimilitud. Por lo menos por ahora.

Había realizado un salto lógico que no se sostenía aún con los hallazgos frente a ellos. El rastro parecía orientarse hacia ese borde posterior, sí, pero no explicaba del todo el movimiento del sospechoso. Tampoco demostraba que hubiera cruzado la muralla.

Kyōraku pensó entonces en las palabras de Koga.

Era probable que el autor del extraño símbolo conociera el lugar, ya fuera por observación o por reconocimiento exterior prolongado.

Alguien tendría que seguir las marcas, las gotas rojas y el barro hasta donde pudieran sostenerse. Pero no todos debían mirar en la misma dirección. Confió, sin mediar palabra, en que el Nara o algún otro de sus compañeros, con mejores capacidades de observación y rastreo siguiera los indicios visuales. De todas maneras, había apresurado las conclusiones. Otros tendrían sin duda mejores capacidades deductivas.

Las ideas empezaron a arremolinarse en su cabeza del mismo modo en que el blanco espeso del vapor cubría los pasillos. Sintió el cuerpo mas pesado. La percepción, menos firme. Un farol que parecía moverse sin haber abandonado su sitio. Una gota roja que se alargaba mas de lo que las leyes de la física le determinaban. El ruido del agua, que parecía alejarse en el vacío del espacio. Como quien escucha a través de un tarro.

Kyōraku levantó la bufanda blanca que se enrollaba alrededor de su cuello y cubrió con ella boca y nariz respirando a través de la tela. Intento, después, alcanzar al encargado, que ya se había separado del grupo.

- Un momento - No sonó como cortesía, era más bien una interrupción necesaria.

- ¿Ha notado comportamientos extraños en alguno de sus empleados? – Esperó apenas lo suficiente para permitirle responder antes de continuar. 

- ¿Contrató a alguien recientemente?... – Respiró a través de la bufanda - ¿Alguien nuevo en las calderas, limpieza, toallas, servicio nocturno? –
La distancia del vapor más denso le devolvió algo de claridad, aunque no lo suficiente como para confiarse. Sus ojos regresaron un instante hacia las piscinas.

– ¿Nota algo diferente en el vapor el día hoy?... ¿Alguna hierba, aceite, sal, jabón…nuevos?  – Hizo una pausa breve llevando sus ojos al aire, inspeccionado el gas emanado por las piscinas – Revisaremos las calderas – Concluyó.
[Imagen: Kyoraku-spirit.png]
Ficha de Kyōraku Senju

[Imagen: byakuya-signature.png]
Koga
Rango Genin
Clan Nara
Nivel 9
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza5(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia30(2)
Especiales
Salud9
Velocidad18
Tenketsu9
Sigilo9
390
465
Enlace al Post
26-06-2026, 06:49 PM
Koga no siguió el impulso del grupo ni el movimiento natural de dispersarse. Se quedó un instante más donde el rastro todavía tenía sentido, como si interrumpirlo antes de entender su estructura fuera un error innecesario. El aire caliente de las termales seguía empujando vapor entre los pasillos, pero él ya no lo miraba como ambiente, sino como interferencia. Todo lo que no fuera el recorrido del rastro quedaba en segundo plano.

Se agachó otra vez cerca del punto donde la pintura había descendido en los chorros más marcados y donde el suelo empezaba a cambiar de textura. No tocó nada de inmediato; primero siguió con la vista la secuencia irregular de señales: barro seco junto a la cubeta, manchas aisladas sobre piedra, marcas incompletas en madera, gotas separadas en los bordes de los barriles.

— No es una huida directa... —dijo en voz baja, más para si mismo que para otra persona, como si estuviera confirmando una estructura más que una idea— Es un recorrido.

Su atención se mantuvo fija en el patrón general, no en los detalles sueltos. El hecho de que el rastro evitara las zonas abiertas de las piscinas y las entradas principales le resultaba más importante que cualquier marca individual. Eso, por sí solo, ya definía intención. Se levantó despacio y avanzó siguiendo el trazado sin adelantarse a él. No lo “buscó” como quien persigue algo perdido, sino como quien comprueba una hipótesis paso a paso. El recorrido del pasillo de servicio, los bordes de los barriles, la transición de piedra a madera vieja… todo encajaba en una lógica de salida lateral, una ruta elegida para no cruzarse con el flujo normal del lugar.

— Está usando los límites del complejo...  —murmuró— No el centro.

Cuando el rastro empezó a volverse más irregular, con interrupciones causadas por el agua caliente y la humedad, Koga no intentó forzarlo. En lugar de eso, volvió a mirar el conjunto: dónde se debilitaba, dónde reaparecía, y hacia dónde tendía incluso cuando casi desaparecía. La dirección era consistente, el borde posterior... El punto donde el olor cambiaba, donde el aire de madera húmeda empezaba a mezclarse con algo más denso del exterior.

Koga se detuvo allí, sin cruzar todavía.

— El siguiente paso no está dentro de las termales... —dijo finalmente, más como conclusión que como advertencia— Está donde el rastro deja de ser mantenido por el calor.

Su mirada se elevó hacia la transición entre el complejo y el exterior, sin perder de vista el último tramo visible de las marcas.

— Si alguien salió de aquí, no lo hizo hacia la aldea.

No añadió más. En lugar de eso, se quedó observando el punto exacto donde el rastro empezaba a debilitarse, como si estuviera esperando decidir si todavía era una línea... o ya era solo una intención desvaneciéndose hacia el borde del Bosque Senju.
[Imagen: RoaK1gc.png]
Daeru Uchiha
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 14
Estadísticas
Generales
Fuerza5(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra150(5)
Inteligencia55(3)
Especiales
Salud12
Velocidad16
Tenketsu9
Sigilo13
535
595
Enlace al Post
27-06-2026, 02:19 AM
Daeru guardó silencio mientras sus compañeros intercambiaban hipótesis. Kyōraku buscaba respuestas entre quienes trabajaban en las termas. Koga, en cambio, había seguido el rastro hasta donde las marcas dejaban de ofrecer respuestas. No veía motivos para cuestionar ninguna de las dos decisiones.

Se acercó despacio al límite posterior del complejo. Las últimas huellas se deshacían entre el barro húmedo y el vapor, perdiéndose antes de ofrecer una respuesta definitiva. Permaneció allí unos segundos observando el terreno. La muralla, los árboles que sobresalían desde el Bosque Senju y el suelo alterado parecían indicar que, de existir una respuesta, ya no se encontraba dentro de las termas.

El extraño olor dulzón seguía impregnando el ambiente. Mientras recorría el lugar con la mirada, creyó ver el farol apagado balancearse apenas. Un instante después, una gota rojiza descendió lentamente por la canaleta, tardando más de lo que esperaba en desprenderse. «¿Lo vi realmente?» Desvió la vista por un instante y volvió a observar el mismo lugar. El farol permanecía inmóvil y la canaleta no mostraba nada fuera de lo normal. «Quizá solo fue el vapor.»

Bajó la vista una última vez hacia el punto donde el rastro desaparecía. Si el responsable había abandonado las termas, ya no quedaba nada allí que pudiera seguirse con certeza.

Sin decir una palabra, dirigió la mirada hacia el Bosque Senju. Si las respuestas ya no estaban en las termas, las encontrarían más adelante.
[Imagen: 1bb5716d6be2fa2b4e048ccb8fb0d90a.gif]
Hablo - «Pienso» - Narro
Cronología
Raizen Sarutobi
Rango Genin
Clan Sarutobi
Nivel 9
Estadísticas
Generales
Fuerza44(2)
Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra35(2)
Inteligencia6(1)
Especiales
Salud11
Velocidad12
Tenketsu9
Sigilo13
420
435
Enlace al Post
27-06-2026, 03:58 PM
Raizen se mantuvo un paso atrás mientras el encargado seguía con su letanía de quejas sobre las reservas canceladas, el libro de tapas gastadas todavía abierto entre sus manos como prueba de todo el desastre que la mañana le estaba causando. No era el tipo de queja que a Raizen le molestara escuchar en otro contexto, hasta podía entenderlo, perder clientes un día antes del Día de Konoha sonaba bastante feo para cualquier negocio. Pero la forma en que el hombre lo decía, con esa mezcla de resignación y bronca dirigida a medias hacia ellos, le generó una incomodidad que prefirió no quedarse a procesar de cerca.

Dio un par de pasos discretos hacia atrás, alejándose del encargado sin hacer mucho ruido al respecto, hasta quedar más cerca del grupo de shinobis que seguía analizando el rastro. Ahí se sentía mejor. Con gente que al menos parecía tener una idea de qué hacer con todo ese lío, en vez de solo lamentarse por las reservas perdidas.
Escuchó todo el intercambio que siguió. Las teorías de Koga sonaban bastantes sólidas, casi demasiado ordenadas para su gusto, y las preguntas de Kyōraku le parecieron bastante más inteligentes que cualquier cosa que a él se le hubiera ocurrido preguntar. Por su parte, se limitó a seguir el rastro con la vista, sin tocar nada, intentando no estorbar el trabajo de sus compañeros más analíticos. Fue la mención del olor dulzón la que terminó de inquietarlo. Lo sintió también, esa mezcla rara debajo del jabón y la madera húmeda, algo que no encajaba del todo con el ambiente normal de una casa de baños.

— ¿Soy el único que tiene ganas de salir corriendo de aquí? — comentó, medio en broma, aunque con un fondo de inquietud real detrás del chiste. Miró de reojo el farol que él Uchiha había estado observando, esperando verlo quieto, y lo encontró exactamente así. Quieto. Eso no lo tranquilizó del todo.

Cuando Koga señaló el punto donde el rastro se perdía, en dirección al Bosque Senju, Raizen dio un par de pasos hacia ahí, estirando el cuello para ver mejor la muralla y los árboles que sobresalían del otro lado.

— Si el rastro termina justo ahí y la única entrada real está del lado sur... — Se rascó la nuca, pensando en voz alta. — Eso significa que el que hizo esto, o conocía un atajo que nosotros no vemos, o directamente rodeó todo el complejo por fuera antes de entrar al bosque por la entrada oficial. 

Miró a sus compañeros, esperando alguna corrección si se estaba equivocando, pero sin perder esa costumbre suya de pensar hablando en voz alta antes de terminar de ordenar la idea en la cabeza. Él Uchiha ya empezó a orientarse hacía el bosque Senju, y el Nara ya dió los ultimos indicios que nuestro objetivo se fue hacía el bosque y no al interior de la aldea. 

— No hay mucho que podamos hacer acá adentro, solo seguir las pistas que aún quedan frescas en el bosque. Los sigo, no soy tan buen detective como ustedes.

Resumen
Raizen solo escuchó, entendió su rol acá no era el de ser un investigador como sus compañeros, que lo hacían mucho mejor que él. Y supo que las últimas pistas eran seguir por el sendero que va hacía el bosque. 
[Imagen: rzcjrdo.png]
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
Enlace al Post
27-06-2026, 08:04 PM
Kyōraku fue el primero en dejar de pelear con la idea del bosque. El rastro apuntaba hacia los límites del complejo, sí, pero eso no bastaba para jurar que alguien había salido hacia el Bosque Senju. El encargado comenzaba a sospechar que debería decir la verdad. Después de todo, no queríoa mandar a los chicos a perseguir una pista falsa... El pelonegro se cubrió boca y nariz con la bufanda cuando el vapor empezó a sentirse mal y fue directo a lo útil: empleados raros, contrataciones nuevas, cambios en limpieza. El encargado solo negaba con la cabeza. Koga siguió el rastro sin apurarse y sin tragarse la primera conclusión que se viera bonita. En vez de mirar solo el tramo donde las marcas parecían perderse al fondo, volvió a ordenar el recorrido completo dentro del mapa del lugar. Desde el cuarto del triángulo en la esquina superior derecha, el rastro no bajaba recto hacia el bosque ni cruzaba el patio central. Iba pegado a los bordes. Salía de esa zona de servicio, pasaba entre barriles y tendederos del ala derecha, seguía por el corredor lateral y evitaba siempre las piscinas y el paso más visible. Daeru se quedó mirando el último tramo con esa duda clavada en la nuca mientras Raizen soltaba ideas en voz alta y admitía que el olor dulzón ya no le gustaba nada. Entre lo que preguntó Kyōraku y lo que releyó Koga sobre el terreno, la escena terminó acomodándose sola: habían estado mirando el final equivocado. Y el encargado entendía que pronto entenderían que el rastro no se moría contra el borde posterior. Y es que el rastro giraba antes. Y cuando el encargado vio que todos volvían la vista hacia la derecha del complejo, soltó una maldición entre dientes, se pasó la mano por la cara y al final cedió. —Está bien. Si van a revisar de verdad, vengan. Pero no digan nada, por favor.

El dueño los llevó de regreso hacia la entrada principal, cruzando el patio sin pasar entre las dos pozas. El vapor esta fuerte. Los hizo bordear por el lado derecho, cerca del pequeño pasillo que conecta el frente con los sectores de lavado y los barriles del costado. Ahí, a un lado del acceso principal y medio escondida detrás de un montón de cubetas apiladas y una tarima baja, había una trampilla cuadrada encajada en el suelo de piedra. A simple vista parecía parte del piso. Tenía las juntas oscuras por humedad y una argolla de hierro chata que casi no se veía bajo la suciedad. El encargado apartó las cubetas con el pie. Entonces quedaría claro. El rastro nunca iba al bosque. Bajaba desde el cuarto del triángulo por el costado derecho del complejo, seguía por ese corredor lateral, esquivaba el centro del recinto y terminaba justo ahí... En la trampilla del suelo. Había barro seco en la base de la pared, una mancha rojiza en una junta del piso y un trazo de pintura seca pegado al borde metálico de la trampilla. No mucha pero lo justo para delatar que algo manchado la había rozado al abrirla o al cerrarla. El encargado tiró de la argolla con esfuerzo y la tapa levantó con un ruido áspero. Subió un golpe de aire caliente con olor a metal, agua estancada, jabón viejo y ese dulce raro que ya se les había metido en la nariz desde hacía rato. El hombre tragó saliva y habló más bajo. —Esto no es para clientes. Casi nadie baja. Solo yo, el encargado de mantenimiento y alguno de los muchachos si algo se traba en el sistema.

Una enorme escalera los llevaría a un piso amplio bajo las termales y todo ahí abajo tenía bastante más sentido que la idea de una fuente termal natural brotando en medio de Konoha. Y es que no eran termales reales. Eran termales hechas... Construidas.... Alimentadas por un sistema de calentamiento que ocupaba casi todo el subsuelo bajo el edificio central, los pasillos techados y parte del patio de las pozas. Había depósitos de agua fría conectados a tuberías gruesas, cámaras de calentamiento hechas con piedra y metal, hornos laterales que mantenían la temperatura y conductos que subían hacia las dos piscinas del patio y hacia las salas de lavado del bloque superior. A un lado se apilaban herramientas, palas de carbón, cubos de sal mineral y sacos cerrados con mezclas que usaban para dar olor y sensación "termal" al agua de arriba. El lugar estaba pensado para funcionar sin que nadie lo notara desde la superficie. Por eso era grande y por eso estaba dividido en corredores de mantenimiento. Uno iba hacia el norte bajo la fila de cuartos de servicio donde estaba pintado el triángulo. Otro giraba hacia el oeste por detrás de las calderas. Un tercero seguía recto y se perdía entre válvulas, rejillas y columnas de vapor. Y ese vapor era el problema... Llenaba casi todo... Salía de las juntas, se acumulaba debajo del techo bajo y volvía difícil ver más allá de unos pocos metros. Primero era verde y espeso, pegado al suelo y a las tuberías... Ahora  se volvía más denso conforme avanzaban, adoptando un color rojizo. El vapor tapaba las lámparas. Se comía las esquinas. Dejaba el pasillo del fondo apenas recortado entre sombras y humedad. Sobre las baldosas calientes seguían apareciendo pequeñas marcas de pintura seca y alguna huella incompleta que llevaba hacia ese corredor del fondo. El encargado admitió que casi nunca bajaban porque no hacía falta y porque el calor de ahí abajo cansaba rápido. Conforme se internaban, el verde empezaba a ensuciarse más de ese de otro ton rojizo. —La aldea sabe de esto, es todo legal, pero por favor no le digan a la gente. La clientela prefiere la idea de que es "natural".
時
⏳ Tiempo expirado
El límite de 48 horas para postear ya se cumplió.
Kyōraku Senju
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 10
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra45(2)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud9
Velocidad14
Tenketsu9
Sigilo14
410
500
Enlace al Post
29-06-2026, 01:37 AM
Última modificación: 29-06-2026, 01:38 AM por Kyōraku Senju.
Raizen no estaba equivocado, aquella situación, aquel ambiente pesado ocultaba más de lo que prometía a los sentidos.

Kyōraku permaneció en silencio cuando el encargado finalmente cedió, llevándolos hasta la trampilla encajada en la piedra, escondida entre cajas y cubetas. Allí estaba el barro seco. El rastro, resquebrajado por la humedad y el calor, no terminaba contra el borde del complejo ni se perdía rumbo al bosque Senju.

La puerta oculta se abría ante ellos como una invitación espesa seductora y peligrosa. Dirigir la atención al bosque había sido una distracción ¿acaso intencionada?

- Ocultó esto desde el principio – dijo, sin elevar la voz. No fue una acusación, eso habría sido innecesario. Sono peor, como una constatación.

Sin embargo, aquello no era lo único que le llamaba la atención. También estaba el hecho de que aquellas aguas termales, con aprobación de la aldea, engañaran deliberadamente a las personas bajo el pretexto del usufructo comercial. Una contradicción en las leyes y costumbres de Konohagakure que el Senju no podía pasar por alto.

- Omitir información durante una misión oficial de la aldea puede ser un crimen - Hizo una pausa observando la reacción del encargado - Engañar a los aldeanos, sin duda, lo es – Entrecerró apenas los ojos juzgando los cambios en su comportamiento.

Luego dirigió la mirada al sótano que se abría bajo ellos. Continuó cubriéndose boca y nariz con la bufanda cuando el primer golpe de aire caliente ascendió desde la abertura como una exhalación enferma.

Demasiados olores mezclados. Demasiadas capas para un simple baño y la duda persistente de si seguir internándose allí no era otra cosa que aceptar la invitación de una cámara de gas.

- Si tan pocos bajan a las calderas – Continuó - ¿por qué el autor del rastro conocía la entrada a los ductos?

La escena se tornaba más sospechosa de lo que cualquiera de ellos podía especular desde la superficie. Kyōraku observo a sus compañeros, aceptando el incomodo destino de descender entre vapores, olores y confusión. ¿Qué hacer? ¿Arriesgarse ante lo desconocido? ¿evitar la invitación al subsuelo? ¿Cómo continuar la misión si no se aventuraban en aquella trampa de vapor cuyo origen no parecía limitarse a la mezcla usual de sales, hierbas y aceites?

- Usted bajará con nosotros – Le indicó al encargado. No sonó como una petición – Considérelo nuestro propio seguro. Si este lugar tiene salidas, válvulas o zonas inestables, las verá antes que nosotros y las nombrará antes de pisarlas.

Kyōraku resignado descendió sin apresurarse. Cada escalón lo alejaba más de la fachada amable de las termas y lo acercaba a su verdadero cuerpo, tuberías gruesas, cámaras de calentamiento, sacos de mezclas de minerales, válvulas, rejillas y corredores de mantenimiento que se perdían bajo el edificio.

El vapor era sin duda lo más preocupante. Intenso, pesado y espeso. Primero verde, luego aún más denso. Finalmente, rojizo. Consumía todo, el suelo, las juntas, los rincones, las lámparas y las esquinas. Volvía incierto lo que había a pocos pasos. En un lugar así, cualquiera podía esconderse. Cualquiera podía moverse con ventaja.
Aun mas allá el corredor inicial se dividía en tres, haciendo la situación aún más incomoda.

Kyōraku se detuvo antes de internarse más - ¿Por qué el vapor rojo? ¿Qué mezcla produce ese color? – Preguntó al encargado a través de la tela de la bufanda sosteniéndola con firmeza sobre el rostro.

Tras la respuesta el Senju empuño un Kunai de su porta objetos y dioió el primer paso hacia el corredor del fondo. El recto. Su mirada descendió hacia las baldosas calientes que crujieron bajo sus sandalias. Pequeñas marcas de pintura seca. Una huella incompleta. La humedad que se pegaba a la ropa. El aire que se volvía más pesado con cada metro.

Así fue como Kyōraku desapareció entre el vapor que consumió su cuerpo hasta que ya no se le vio más. La incomodidad de adentrarse en una posible trampa mortal no cambiaba lo esencial. El rastro seguía allí. Y un rastro no se abandona solo porque el camino parezca dispuesto a tragarte. Al menos ese era su pensamiento.

Resumen

- Hace preguntas al encargado. le "solicita" que los acompañe al sótano
- Kyoraku escoge el camino recto. adentrándose en el vapor con un Kunai en mano
Daeru Uchiha
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 14
Estadísticas
Generales
Fuerza5(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra150(5)
Inteligencia55(3)
Especiales
Salud12
Velocidad16
Tenketsu9
Sigilo13
535
595
Enlace al Post
29-06-2026, 02:58 AM
La explicación del encargado hizo que Daeru fijara la vista en la trampilla, un pequeño cuadrado encajado en el suelo, perfectamente camuflado por la suciedad y el desgaste de la piedra. Todo ese tiempo había pensado que el siguiente paso era dirigirse al bosque; sin embargo, la respuesta siempre había estado dentro del complejo y él había pasado frente a ella sin darse cuenta. «Entonces... todo estaba aquí abajo.» Pensó mientras observaba la abertura.

Esperó a que los demás comenzaran a descender antes de seguirlos. Conforme bajaba por la escalera, una bocanada de aire caliente golpeó su rostro. El ambiente era pesado y la mezcla entre humedad, metal, jabón y aquel extraño olor dulzón hacía cada vez más difícil respirar con normalidad. Por un instante pensó en quedarse arriba para vigilar cualquier movimiento, pero enseguida descartó la idea. Ya no era un simple estudiante; era un ninja y debía acompañar al resto del equipo. «Así que nos ocultó todo esto... No puedo confiar en él.» Pensó mientras dirigía una breve mirada al encargado. «Espero que los demás también estén atentos.»

Una vez abajo no pudo evitar recorrer el lugar con la vista. Era mucho más grande de lo que había imaginado. Grandes tuberías recorrían las paredes y el techo, enormes calderas mantenían el agua caliente y varios sacos con minerales se encontraban apilados junto a herramientas de mantenimiento. Abrió ligeramente los ojos, sorprendido. Jamás habría imaginado que bajo las termas existiera un lugar como aquel.

Sin apartarse demasiado del grupo, volvió a fijarse en las pequeñas manchas de pintura seca que aparecían sobre el suelo y en el borde de algunas tuberías. Gracias a su aguda vista alcanzaba a distinguir ligeras diferencias de color entre la suciedad, además de algunas huellas incompletas que continuaban internándose por uno de los corredores.

Sin embargo, conforme avanzaban, el vapor comenzó a hacerse cada vez más espeso. El tono verdoso que había visto al principio empezaba a mezclarse lentamente con un color rojizo, cubriendo poco a poco el fondo del pasillo. Daeru entrecerró los ojos intentando mantener la vista fija sobre las marcas. «Ya casi no alcanzo a distinguirlas...»

—Sharingan...— Murmuró en voz baja, procurando que nadie reparara en él. El chakra fluyó hacia sus ojos y el color de sus iris cambió lentamente hasta adquirir un intenso tono rojizo. Un único tomoe apareció en cada uno de ellos y, casi de inmediato, las pequeñas manchas de pintura y las huellas comenzaron a distinguirse con mayor claridad entre el vapor. Sus movimientos también parecían más fáciles de seguir, permitiéndole mantenerse alerta ante cualquier cambio en el entorno.

El primero en internarse por el corredor recto fue Kyōraku, quien avanzaba decidido con un kunai en la mano. Daeru observó cómo se adentraba entre el vapor sin decir una palabra. No tuvo el valor de detenerlo ni de sugerir otro camino, así que simplemente comenzó a seguirlo a unos pocos metros de distancia. Aunque la niebla rojiza ocultaba gran parte del pasillo, el Sharingan le permitía mantener la silueta de su compañero dentro de su campo de visión mientras continuaban internándose en aquel desconocido lugar.

off
✔Aprendida · 17-06-2026
◈Yin
✦Nivel: 1
#ID: UCHI101B
◔Coste
40 de Chakra | 30 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario manifiesta el verdadero poder del Sharingan activándolo en ambos ojos al mismo tiempo. El iris de cada ojo se vuelve rojo, y las astas negras comienzan a surgir conforme se avanza en el dominio de las ramas del dōjutsu, ganando una por cada técnica base desbloqueada. Esta técnica no requiere sellos de mano para ejecutarse.

Cada asta representa una mejora pasiva que amplifica la capacidad visual del usuario y su instinto de reacción. Estas se acumulan entre sí para crear un efecto progresivamente más poderoso en combate.

Beneficios acumulativos por número de astas:

1 asta: -1 nivel al jutsu enemigo al momento de esquivarlo.
2 astas: Permite esquivar técnicas de nivel 0 sin perder potencial de esquiva.
3 astas: -1 nivel al jutsu enemigo al momento de esquivarlo.

Al utilizar ambos ojos, todas las otras habilidades del Sharingan se consideran pasivas (excepto Mejoras) y no consumen chakra mientras la técnica esté activa.

✧Efecto
No tiene efecto adicional especificado.

Chakra: 235/275

Virtud: Capacidad Sensorial Aumentada I - Vista

resumen
Daeru sigue a Kyōraku por el corredor recto, manteniéndose a pocos metros detrás de él con el Sharingan activo.
[Imagen: 1bb5716d6be2fa2b4e048ccb8fb0d90a.gif]
Hablo - «Pienso» - Narro
Cronología
Raizen Sarutobi
Rango Genin
Clan Sarutobi
Nivel 9
Estadísticas
Generales
Fuerza44(2)
Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra35(2)
Inteligencia6(1)
Especiales
Salud11
Velocidad12
Tenketsu9
Sigilo13
420
435
Enlace al Post
29-06-2026, 04:16 AM
Raizen se quedó cerca del encargado mientras Kyōraku insistía con las preguntas sobre empleados raros y contrataciones nuevas. Vio cómo el hombre negaba con la cabeza una y otra vez, cada vez con menos paciencia.

— Mmm. Este olor dulzón ya me tiene mal — comentó, arrugando la nariz, mientras observaba a Koga agacharse cerca del rastro, rehaciendo el recorrido con calma, sin conformarse con la primera idea fácil.

El encargado, después de soltar una maldición entre dientes, terminó cediendo. 

— Tranquilo, no somos de andar contando secretos.

Lo siguieron de vuelta hacia la entrada principal, bordeando el patio por el lado derecho. Raizen caminaba con Amaru pegado al hombro, mirando cada rincón con una mezcla de nervios y curiosidad. Fue ahí, cuando el encargado apartó unas cubetas con el pie, que vio la trampilla: un cuadrado de piedra casi invisible bajo la suciedad, con una argolla de hierro chata.

— Ahí estuvo todo este tiempo — murmuró, notando el barro seco, la mancha rojiza y el trazo de pintura pegado al borde metálico.

La tapa se levantó con un ruido áspero, y un golpe de aire caliente le hizo torcer la cara. Metal, agua estancada, jabón viejo, y ese mismo olor dulzón de siempre. El encargado nos aclaró que este lugar solamente accedía él y muy poca gente, no clientes. 

— Genial. Un agujero secreto con olor raro. Justo lo que necesitaba hoy.

Bajaron por una escalera larga. Al llegar al fondo, Raizen se quedó con la boca medio abierta ante las tuberías, las calderas y los sacos de minerales apilados contra la pared.

— Pará. ¿Esto no es una termal natural? — Miró al encargado, sintiéndose un poco traicionado. — ¿Toda mi vida pensé que esto salía solo de la tierra?

Raizen soltó una risa corta, todavía procesando la revelación, mientras miraba los tres corredores frente a ellos. El vapor, verde al principio, se iba ensuciando con un tono rojizo cada vez más marcado, comiéndose las esquinas y tapando las lámparas del fondo.

— No me gusta para nada ese color — comentó, acercándose más al grupo, sin querer quedarse atrás ni un paso. El Sarutobi deslizó su mano atrás, moviendo los dedos para abrir su portaobjetos y estaría acariciando con los dedos a un kunai que tenía. Intentaba mostrar una cara despreocupaba, sin embargo, no sabría que pasaría acá, si estuvieramos en una trampa o una amenaza. 
[Imagen: rzcjrdo.png]
Koga
Rango Genin
Clan Nara
Nivel 9
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza5(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia30(2)
Especiales
Salud9
Velocidad18
Tenketsu9
Sigilo9
390
465
Enlace al Post
29-06-2026, 07:20 PM
Koga tampoco comentó nada cuando la trampilla se abrió y el verdadero recorrido del rastro quedó expuesto. Durante un momento permaneció junto al borde de la abertura, observando la argolla metálica, las manchas que habían delatado el roce y el descenso que se perdía bajo las termales. Habían mirado hacia afuera cuando la respuesta siempre había estado debajo de sus pies. Descendió sin prisa, dejando que sus ojos se acostumbraran al entorno antes de avanzar más. Las tuberías, las cámaras de calentamiento y los corredores de mantenimiento cambiaban por completo la escena. El lugar no era un simple sótano; era una segunda estructura, oculta bajo la apariencia tranquila de las termas.

Y alguien había sabido cómo moverse en ella.

No se internó enseguida por el corredor del fondo. Primero giró lentamente sobre sí mismo, tratando de ordenar el espacio en su cabeza. Tres rutas. Vapor cada vez más espeso. Y un rastro que seguía apareciendo a intervalos.

Eso significaba que quien había pasado por allí no se había movido a ciegas.— ¿Cuántas personas tienen llave de la trampilla? —preguntó sin apartar la vista de los corredores, haciendo una breve pausa antes de continuar.— ¿Y cuántas conocen la distribución de estos pasillos? No me refiero a saber que existen... me refiero a conocerlos lo bastante bien como para atravesarlos sin perderse.

Su atención se detuvo en las lámparas parcialmente devoradas por el vapor.

— ¿El sistema de calentamiento funciona siempre igual? —La pregunta llegó de inmediato, sin esperar la anterior. Ordenando sus pensamientos mientras continuaba.— ¿O el vapor cambia dependiendo de lo que estén usando arriba?

Se agachó entonces cerca de una de las marcas que seguían apareciendo sobre las baldosas. No la tocó. Se limitó a observarla y después levantó la vista hacia el corredor recto, el mismo por el que Kyōraku acababa de desaparecer. El vapor rojizo le desagradaba. Las marcas de pintura y las huellas pertenecían al pasado inmediato; el cambio de color estaba ocurriendo ahora. Eso lo convertía en un problema distinto.

— Si casi nadie baja aquí... —dijo finalmente— entonces cualquier cambio en este lugar debería llamar la atención. —Se incorporó de nuevo.— ¿Cuándo fue la última vez que alguien revisó las calderas?

Su mirada se desvió hacia los sacos de mezclas apilados a un lado.

— ¿Y quién fue? —Guardó silencio unos segundos más, escuchando el sonido del agua, el siseo de las tuberías y el extraño peso del aire, y después volvió a mirar el corredor del fondo. El rastro seguía yendo hacia allí, eso todavía no había cambiado. Pero ahora había una segunda cuestión: No solo quién había dejado el triángulo. También quién conocía aquellas instalaciones lo bastante bien como para entrar, dejar un rastro hasta el subsuelo y desaparecer en un lugar donde casi nadie tenía razones para estar.
[Imagen: RoaK1gc.png]
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
Enlace al Post
29-06-2026, 09:04 PM
Última modificación: 29-06-2026, 09:06 PM por Narrador General.
Kyōraku bajó primero con desconfianza. Y claro que era entendible, el encargado había ocultado la trampilla durante una investigación oficial. También lo obligó a bajar con ellos porque conocía el lugar mejor que cualquiera y porque ahí abajo cada válvula podía ser una salida o una trampa. Daeru descendió después, alerta, mirando más al encargado que a las tuberías al principio. El Sharingan le encendió los ojos cuando el vapor empezó a tragarse el pasillo y eso le dio un poco más de ventaja entre las manchas, las huellas incompletas y los bordes rojos que otros apenas alcanzaban a notar. Raizen bajó con el chiste en la boca y el kunai casi listo en la mano, pero el color del vapor le mató rápido la gracia. Koga no se dejó arrastrar por la sorpresa del sótano. Ordenó el lugar en su cabeza, preguntó cuántos tenían llave, cuántos conocían los pasillos, cuándo revisaron las calderas y quién había sido el último en bajar. El encargado respondió entre nervios y calor, cada vez más pálido y tociendo. —Llave tengo yo, el mantenimiento y una copia en administración. La distribución completa solo la conocemos tres. El sistema siempre trabaja igual. El vapor no debería cambiar de color. Nunca. —Entonces Koga encontró lo que estaba al fondo del corredor recto, detrás de una columna de tuberías y unas cajas medio apartadas: varios tarros de pintura roja, algunos cerrados y otros abiertos de mala manera. El líquido se había derramado sobre una placa caliente junto a una rejilla de ventilación. La pintura burbujeaba despacio, se colaba por las ranuras y el calor la estaba levantando en humo rojo. El secreto del vapor inusual: Pintura barata quemándose en un sitio donde el aire subía por todo el sistema. —Y-yo..yo no fui —soltó el encargado de inmediato, con la voz rota por el miedo—. ¡Yo no puse eso ahí! —Pero su defensa se cortó cuando vio una mochila vieja tirada entre los sacos de sales minerales. La reconoció antes de tocarla. La había visto día tras día por todo un año. Se le fue el color de la cara. —Esa mochila era de Renji… un empleado que tuve. Pero ... Ya no trabaja aquí. Lo arrestaron hace casi un mes...¡En serio! Rompió cosas en el mercado, dicen que mordió a un guardia, armó un desastre y un ninja de Konoha lo llevó al Centro Correccional. Me contaron que dio problemas todo el camino. —El nombre quizá no decía mucho para todos. Para Kyōraku, en cambio, la imagen podía encajar con demasiada facilidad a un recuerdo de hace poco: un muchacho flaco, sucio, con la boca llena de provocaciones, ese mismo que le que ocultó una manzana durante el traslado y terminó entrando al Correccional con una sonrisa pequeña. El mismo tipo que jamás parecía hacer una estupidez sin guardar otra detrás.

Pero para cuando la mochila apareció, el sótano ya no se sentía sólido. El vapor rojo se levantó desde la pintura quemada y se mezcló con el verde hasta llenar el corredor en capas gruesas. La luz de las lámparas se abrió en círculos enormes. Las tuberías dejaron de parecer líneas rectas y empezaron a doblarse en la vista. Algunas parecían alejarse aunque estaban a un brazo de distancia. Otras se acercaban demasiado y luego volvían a su sitio con un golpe seco de metal caliente. El encargado fue el primero en perder la compostura. Se tapó la boca con la manga, empezó a retroceder y chocó contra un tanque sin verlo. —No, no, no… esto no está bien. Esto no está bien. —Su voz se repitió dentro del vapor y volvió desde otro lado del cuarto deformada por el eco de las calderas. Las baldosas del suelo comenzaron a brillar con colores que no pertenecían a una sala de mantenimiento. Verdes intensos y rojos vivos, con una sombra amarilla parpadeante. El agua en las cisternas circulares debajo de las pozas parecía girar hacia arriba y tener rostros sonrientes. Los hornos laterales respiraban con luz naranja, luego azul, luego morada. El olor dulce se metió más profundo. Pegado a la lengua de los ninjas. Metido detrás de los ojos. El sonido de las tuberías se volvió música torcida. Golpes de metal, vapor, agua corriendo, válvulas temblando. Para unos todo ocurría en cámara lenta, para los demás el tiempo no pasaba y a la vez pasaba el doble de rápido . Cada ruido parecía tener forma propia. Los colores parecían tener ol. Cada sombra parecía quedarse mirando. La mochila de Renji, tirada entre los sacos, pareció moverse un poco cuando nadie la tocaba. La pintura roja en la rejilla no dejaba de burbujear. El encargado intentó señalarla, pero terminó apuntando hacia tres lugares distintos antes de encontrar el tarro correcto....Ellos no lo sabían, pero desde hace unos segundos...lo peor había ocurrido... Estaban accidentalmente drogados.

El vapor aumentó de golpe cuando una válvula del fondo soltó un siseo largo. Ya no era una neblina molesta. Era una pared viva. El corredor recto seguía ahí, pero verlo exigía pelear contra los ojos. El piso se convirtió en una cinta de colores que se estiraba bajo los pies. Las juntas entre baldosas se abrían y cerraban con una paciencia enferma. Las paredes parecían acercarse un paso cada vez que alguien respiraba. Los tanques hacían sombra sobre el camino y esas sombras se alargaban hasta tocar las botas. El rastro de pintura seca todavía existía, pero ya no era una línea limpia. Se partía en manchas. Saltaba de una baldosa a otra. A veces parecía estar en el suelo. A veces en la pared. A veces en el techo bajo, donde el vapor rojo se acumulaba y bajaba en remolinos lentos. El encargado, temblando, logró decir algo entre dientes: —Al fondo hay una puerta de mantenimiento. Si esto lo hizo Renji… tuvo que ir por ahí. Nadie más usaría ese corredor. —Pero encontrar esa puerta ya no era tan simple. Las lámparas estaban tapadas. Las válvulas parecían moverse solas. El pasillo respiraba rojo. Todo lo normal había perdido autoridad. La puerta estaba en alguna parte del fondo, detrás de las calderas y más allá de las rejillas, pero el sótano ya no quería mostrarse entero. Para seguir tendrían que distinguir lo real de lo que el vapor les estaba metiendo en la cabeza. Tendrían que encontrar la puerta antes de que las paredes terminaran de cerrarse en sus ojos y antes de que el suelo arcoíris les hiciera olvidar cuál era el camino de regreso.

Texto sin colores
El vapor aumentó de golpe cuando una válvula del fondo soltó un siseo largo. Ya no era una neblina molesta. Era una pared viva. El corredor recto seguía ahí, pero verlo exigía pelear contra los ojos. El piso se convirtió en una cinta de colores que se estiraba bajo los pies. Las juntas entre baldosas se abrían y cerraban con una paciencia enferma. Las paredes parecían acercarse un paso cada vez que alguien respiraba. Los tanques hacían sombra sobre el camino y esas sombras se alargaban hasta tocar las botas. El rastro de pintura seca todavía existía, pero ya no era una línea limpia. Se partía en manchas. Saltaba de una baldosa a otra. A veces parecía estar en el suelo. A veces en la pared. A veces en el techo bajo, donde el vapor rojo se acumulaba y bajaba en remolinos lentos. El encargado, temblando, logró decir algo entre dientes: —Al fondo hay una puerta de mantenimiento. Si esto lo hizo Renji… tuvo que ir por ahí. Nadie más usaría ese corredor. —Pero encontrar esa puerta ya no era tan simple. Las lámparas estaban tapadas. Las válvulas parecían moverse solas. El pasillo respiraba rojo. Todo lo normal había perdido autoridad. La puerta estaba en alguna parte del fondo, detrás de las calderas y más allá de las rejillas, pero el sótano ya no quería mostrarse entero. Para seguir tendrían que distinguir lo real de lo que el vapor les estaba metiendo en la cabeza. Tendrían que encontrar la puerta antes de que las paredes terminaran de cerrarse en sus ojos y antes de que el suelo arcoíris les hiciera olvidar cuál era el camino de regreso.
Mecánica

Tiren un dado. 1d5. Me taggean. El resultdo es el tipo de "viaje" que les espera.
1. Eufórico / risueño: Se ríe de cosas que no tienen gracia. Las tuberías le parecen caras. El sonido del agua le da risa. Puede perder seriedad en plena investigación y hacer comentarios absurdos.
2. Paranoico: Siente que alguien los sigue. Cree que el encargado miente más de lo normal. Ve movimiento en las sombras. Puede sospechar de sus propios compañeros o pensar que la puerta desaparece a propósito.
3. Sensorial saturado: Todo le pega demasiado fuerte. El vapor huele “a colores”. Las luces duelen. El sonido de las calderas retumba en el pecho. Puede taparse los oídos, cerrar los ojos o perder orientación por exceso de estímulo.
4. Nostálgico / emocional: El vapor le trae recuerdos raros o deformados. Puede escuchar voces conocidas, ver escenas del pasado en las paredes o sentir una tristeza pesada sin razón clara. No necesariamente llora, pero se queda vulnerable.
5. Desconectado / lento: Reacciona tarde. Mira fijamente una válvula, una gota o una sombra. Le cuesta responder preguntas simples. Puede caminar en automático hacia donde cree ver una salida, aunque en realidad esté yendo hacia una pared o una caldera.
時
⏳ Tiempo expirado
El límite de 48 horas para postear ya se cumplió.
Koga
Rango Genin
Clan Nara
Nivel 9
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza5(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia30(2)
Especiales
Salud9
Velocidad18
Tenketsu9
Sigilo9
390
465
Enlace al Post
01-07-2026, 02:01 PM
Koga permaneció inmóvil durante unos instantes después de descubrir el origen del vapor rojizo. Los tarros de pintura, la rejilla de ventilación y el líquido burbujeando sobre la placa caliente habían respondido una pregunta importante. Sin embargo, cuando el encargado reconoció la mochila abandonada entre los sacos de sales minerales, aquella nueva información apenas terminó de asentarse en su cabeza antes de que el aire del subsuelo comenzara a cobrar un peso extraño. Respiró una vez más y luego otra. No sintió el cambio de inmediato.

Al principio fue apenas una ligera dificultad para ordenar sus ideas, como si cada pensamiento necesitara unos segundos más para alcanzar al siguiente. No le pareció preocupante. Atribuyó aquella lentitud al calor sofocante de las calderas y continuó observando el entorno. Pero el entorno ya no era el mismo.

Su mirada se quedó fija sobre el vapor que ascendía desde la rejilla. Durante unos segundos contempló cómo las columnas rojizas se mezclaban con el verde, formando remolinos que giraban con una lentitud casi hipnótica. Había algo extrañamente atractivo en la manera en que los colores se unían y luego volvían a separarse. Sin darse cuenta, dejó de pensar en el rastro. Sus ojos siguieron una gota de condensación que descendía por una tubería. La observó recorrer el metal caliente con una atención impropia, como si aquel pequeño viaje fuera mucho más importante de lo que realmente era. Cuando la gota terminó por desprenderse y caer al suelo, permaneció mirándola un instante más, esperando quizá que ocurriera algo después.

Nada ocurrió.

Entonces levantó lentamente la vista hacia una de las lámparas. La luz parecía expandirse dentro del vapor formando círculos difusos que respiraban despacio. Koga los contempló en silencio, incapaz de decidir si siempre habían sido así o si era la primera vez que reparaba en ellos. No hizo el esfuerzo de responderse. La duda tampoco parecía urgente. Parpadeó con calma. Su atención pasó de la lámpara a una válvula cercana, luego a una tubería que desaparecía entre la niebla rojiza y, finalmente, al reflejo del vapor sobre una placa metálica. Cada cosa retenía su mirada unos segundos más de lo normal antes de que otra capturara su interés con la misma facilidad.
Las preguntas que había formulado apenas unos momentos atrás seguían existiendo en algún rincón de su mente, pero ya no tenían el mismo peso. Permanecían allí, suspendidas, sin encontrar el impulso necesario para convertirse en la siguiente acción.

Respiró otra vez. El olor dulzón ya no le resultaba tan desagradable. Simplemente... estaba ahí.

Su postura continuaba siendo la de alguien preparado para investigar, pero el ritmo de sus pensamientos había disminuido hasta parecer el de un hombre que contemplaba un paisaje en lugar de una escena del crimen. Permanecía en silencio, dejando que la vista vagara lentamente de un objeto a otro, como si cada rincón de aquel extraño sótano escondiera un detalle digno de ser admirado durante unos segundos más.

Resumen
Koga está drogado y no le importa nada, distraido mirando cualquier cosa. Far out, dude.
[Imagen: RoaK1gc.png]
Daeru Uchiha
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 14
Estadísticas
Generales
Fuerza5(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra150(5)
Inteligencia55(3)
Especiales
Salud12
Velocidad16
Tenketsu9
Sigilo13
535
595
Enlace al Post
01-07-2026, 02:29 PM
El enigma poco a poco se iba dilucidando. Frente al grupete se encontraba una mochila tirada entre los sacos de minerales. Era la única pista que indicaba que alguien había estado por ahí. El encargado la reconoció y nombró a un tal Renji, un viejo empleado que, según sus palabras, tenía problemas con la justicia y era el principal señalado como autor de los acontecimientos. «Al menos tenemos un sospechoso, no ha sido en vano bajar hasta acá.» Pensó mientras observaba al encargado. Los ojos le irritaban por el vapor; pestañeaba cada vez más rápido, pero no apartaba la vista de aquel hombre. Aún seguía sin confiar del todo en él.

De un momento a otro, todo a su alrededor comenzó a desvanecerse. El grupo se transformó en una silueta difuminada hasta desaparecer entre el vapor. Las paredes perdieron su forma; ya no parecían estar allí, como si el lugar hubiese dejado de existir y no hubiera forma de orientarse. Al inhalar sentía como si estuviera haciendo pasar piedras por sus fosas nasales. Intentó cubrirse la nariz con el antebrazo, pero no surtió efecto. Sus benditos ojos comenzaron a doler; cada pestañeo era como si tuviera arena bajo los párpados, irritándolos cada vez más con cada movimiento. Poco a poco, el color rojizo de sus ojos se desvaneció hasta volver a la normalidad.

El tiempo transcurría lento, demasiado para su gusto. Intentaba con todas sus fuerzas permanecer en pie. Oía débiles voces que llegaban desde todas direcciones; no lograba identificar de quiénes se trataba, ni mucho menos su ubicación. Aun así, percibía la desesperación en aquellos sonidos. A duras penas avanzó unos pasos. Temeroso, recorría con una mano una superficie rugosa y húmeda, mientras la otra permanecía extendida, tanteando lo desconocido. «Debo... salir...» Pensó desorientado. «Los... demás...» Sus piernas le pesaban. Apretó la mandíbula y, por momentos, golpeaba la pared con impotencia, pero siguió avanzando con la esperanza de encontrar a alguien, una salida o incluso el camino por el que había llegado. A esas alturas, cualquier opción era mejor que quedarse inmóvil esperando.

resumen
Mi estado: Sensorial saturado
Daeru avanza desorientado, intentando encontrar una salida o reunirse con sus compañeros.
[Imagen: 1bb5716d6be2fa2b4e048ccb8fb0d90a.gif]
Hablo - «Pienso» - Narro
Cronología
Kyōraku Senju
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 10
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra45(2)
Inteligencia5(1)
Especiales
Salud9
Velocidad14
Tenketsu9
Sigilo14
410
500
Enlace al Post
01-07-2026, 03:54 PM
Última modificación: 01-07-2026, 03:55 PM por Kyōraku Senju.
<<Renji… ¿Como es eso posible? >> pensó en las palabras del encargado, en aquella descripción nerviosa y sudorosa, mientras seguía adentrándose en el vapor del pasillo.

El nombre no necesitaba demasiadas explicaciones. Bastaba la imagen de aquel muchacho flaco, sucio, con una boca demasiado grande y una insolente capacidad para crear problemas en menos de un segundo, sin importar la situación.

<<¿Ha escapado?... ¿tiene cómplices?... ¿el encargado y él están detrás de todo esto? ¿Hemos caído en su trampa al bajar a este subsuelo?>>

Su mente se hacía cada vez más suspicaz aumentando sus revoluciones con el paso de los segundos.

La pintura roja derramada explicaba el color del vapor. Sin embargo, en el aire y en el ambiente había algo más que no se explicaba solo con aquello. Tal vez la respuesta estaba en la mochila que habían encontrado. Kyōraku se había adentrado ya demasiado en lo profundo del corredor como para revisarla por si mismo, pero guardaba la esperanza de que alguno de sus compañeros lo hiciera.

El Senju siguió avanzando por aquel corredor recto. El vapor espeso y pesado, lo arropaba en ese dulzor que ya empezaba a formar parte de él. Lo sentía por dentro. En la boca, en los ojos, casi inundando sus pensamientos.

A lo lejos, creyó ver el marco inferior de la puerta que el encargado había mencionado. Intento sacudirse la pesadez de la cabeza y siguió su camino hacia aquel portal.
Pero sus esfuerzos parecían inútiles. A medida que caminaba la distancia entre él y la puerta no se reducía. Peor aún, parecía que no se había movido ni un milímetro del lugar en el que estaba.

Sacudió la cabeza una vez más. Entonces la calma empezó a quebrarse. Primero acelero el paso. Después corrió. Corrió tanto como su cuerpo se lo permitió, hasta que pequeñas gotas de sudor comenzaron a descender por su frente. Pero nada de aquello parecía funcionar. El pasillo se alargaba hasta antojarse interminable. Los muros se apretaban sobre él, ahogando el aire, limitando su respiración, obligándolo a doblarse sobre sí mismo. Llevó la mano libre al pecho, intentando recuperar el aliento mientras jadeaba.

Las tuberías abandonaron su disposición horizontal y vertical para adoptar patrones trípticos en las paredes, como serpientes ondulantes de ojos rojos y rostros desagradables, amenazando con inyectarle su veneno desde aquel nido metálico.

Kyōraku se incorporó y levanto la mirada, todavía jadeando. El marco de la puerta había desaparecido por completo. Ahora no veía nada más allá del vapor frente a su rostro. Incluso sus propias manos se le hacían difíciles de distinguir.

Miró hacia atrás. Luego hacia adelante. Nuevamente hacia adelante. Después hacia atrás. ¿En qué dirección había venido? ¿hacia dónde se dirigía? Ya no lo tenía claro. ¿ya no podía confiar ni en sí mismo?

Su pecho se cerró aún más. Bajó la bufanda de la nariz, buscando respirar mejor, y entonces escucho pasos frente a él. ¿o detrás de él? No lo sabía.

Levanto el kunai que había empuñado momentos antes, interponiéndolo ante una posible amenaza. Fue entonces cuando lo vio. El rostro de Daeru, que había ido tras él, apareció entre el vapor. En él una expresión burlona, una sonrisa sardónica y unos ojos rojos como el fuego, aún más intensos que el color del vapor.

<<Esos malditos ojos>> Con un movimiento rápido, se abalanzo sobre su compañero, empujándolo con fuerza contra la pared lateral del corredor, sosteniéndolo con el antebrazo izquierdo mientras llevaba el filo del kunai hasta su cuello.

La respiración se agitaba – ¿Entonces todo esto es obra tuya y de tus malditos ojos? – Casi le escupía las palabras en la cara mientras lo acusaba desesperadamente - ¿Acaso eres un espía? ¿Estas confabulando con el tal Renji y con el encargado? ¿Qué significan los malditos triángulos? –

Sus palabras salían a una velocidad mayor que su pensamiento. Todo era confuso. No pensaba con claridad. Había sido desbordado completamente por la situación y actuaba de una forma impropia de sí mismo.

Entonces por un instante algo se rompió. Bajó ambas manos, liberando al Uchiha quedando frente a el con la cabeza inclinada. Una risa baja, seca y cortada escapó de su garganta <<He perdido la cabeza >>

- Increíble –

No atino a decir nada más. Dio media vuelta y volvió a caminar hacia el vapor, convencido de dirigirse otra vez hacia donde antes había visto la puerta. Aunque ya no estaba seguro de nada.

Resumen
- Completamente drogado y paranoico
- Ya no sabe en que dirección va
- Se encuentra con Daeru, lo ataca y lo acusa
- Vuelve a emprender camino hacia donde "cree" que vio la puerta antes.
Raizen Sarutobi
Rango Genin
Clan Sarutobi
Nivel 9
Estadísticas
Generales
Fuerza44(2)
Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra35(2)
Inteligencia6(1)
Especiales
Salud11
Velocidad12
Tenketsu9
Sigilo13
420
435
Enlace al Post
01-07-2026, 05:32 PM
Raizen permaneció unos segundos observando los tarros de pintura derramados sobre la placa caliente. El vapor rojizo seguía naciendo de allí, mezclándose con el verde hasta formar una niebla espesa que se extendía por todo el subsuelo. Mientras Koga analizaba el origen del rastro y el Senju intercambiaba unas palabras con el encargado, él mantenía la vista fija en aquella improvisada fogata. El encargado, todavía intentando recuperarse del malestar, señaló entonces una mochila abandonada entre los sacos de minerales. Apenas la vio, su rostro cambió.

— Esa mochila...¿De quién es?

Raizen desvió la mirada hacia el bolso. Viejo, gastado y cubierto de polvo. Escuchó en silencio la explicación del anciano: un ex empleado conflictivo, detenido semanas atrás después de provocar un escándalo en el mercado. Sin decir nada, volvió a mirar al encargado durante un instante.

— Bueno, al menos ya tenemos un nombre.

Respiró profundamente apenas terminó la frasey se arrepintió enseguida. El olor dulzón volvió a invadirle la garganta con mucha más fuerza que antes. Sintió un leve cosquilleo detrás de los ojos y tuvo que pestañear varias veces para aclarar la vista, lo incomodaba bastante. Cuando levantó la cabeza, el vapor parecía moverse de una forma extraña, como si serpentease entre las tuberías buscando rodearlos.

— ¿Siempre estuvo tan espeso esto?

Parpadeó otra vez. Las lámparas del fondo ya casi no se distinguían. Las sombras proyectadas sobre las paredes comenzaron a alargarse de maneras imposibles, estirándose lentamente entre las calderas. Juraría haber visto una de ellas deslizarse detrás de una columna.
Giró la cabeza de inmediato. No había nadie. Aun así, la sensación permaneció. Raizen volvió a mirar al encargado. El hombre seguía hablando sobre una puerta de mantenimiento ubicada al final del corredor, asegurando que solo Renji conocía aquel acceso. Sus palabras sonaban normales demasiado normales. Frunció el ceño sin darse cuenta.
Cada explicación parecía salir demasiado rápido, como si ya supiera exactamente qué debía responder. Durante un instante le pareció verlo intercambiar una fugaz mirada con uno de sus compañeros. Apenas volvió a enfocar, ambos estaban mirando hacia otro lado.
Su mano descendió lentamente hasta el portaobjetos de su cintura, dejando que los dedos descansaran sobre la empuñadura de un kunai. Entonces escuchó un ruido, un paso. Después otro: Lento y pesado. Como si alguien descendiera por la escalera varios metros detrás del grupo se dio vuelta de golpe. Solo encontró vapor.
El corredor permanecía completamente vacío, pero el cosquilleo en la nuca no desaparecía. Cada sombra parecía esconder una figura inmóvil observándolos desde la distancia. Incluso la puerta del fondo desaparecía y volvía a aparecer entre la niebla, como si alguien jugara a ocultarla cada vez que intentaba fijar la vista sobre ella.
Raizen tragó saliva.

Cuando vió al Senju levantar el kunai, Raizen no dudó de sacarlo, estaba sumamente asustado de lo que podía pasar ahora, ¿Y si el Senju era el verdadero traidor? Era raro, sin embargo, era una buena hipotesis. 

— ¡No lo lastimes, traidor!

Comentó a los gritos al Senju, sin embargo cuando observó como su compañero Daeru iba con una cara totalmente complementada a la situación no dudó en pensar que también estaria confabulando una traición, suponiendo que mentía con sus expresiones y se estaban ayudando para que cuando llegue el momento, lo maten al Sarutobi. La expresión del chico se puso mucho peor y más nervioso, así que decidió avanzar intentando cubrirse sus espaldas y no confiar en ninguno de ellos.

Resumen
Raizen tuvo el efecto Paranoico. 
Piensa que hay alguien atrás suyo y se asusta. Ve la escena de Kyoraku con Daeru y desconfia plenamente del Senju, y después saca una hipotesis de que Daeru en realidad es cómplice y lo iban a matar, así que empieza avanzar hacía adelante, aunque por el vapor ni sabe por donde va.
[Imagen: rzcjrdo.png]
  1 2 Siguiente »
Responder
Salto de foro:

Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)