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Disfraces y Locuras [Ran Kurai]
Uchiha Keisuke
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24-06-2026, 02:16 AM
La zona residencial del clan Uchiha era una bastante especial, o bueno, así lo era para Keisuke. ¿La razón? Se sentía en total confianza estando cerca de personas que compartian su sangre y su apellido. Para él, todos eran familia, a menos que claro, hubiera algún estúpido que decidiera traicionar el clan Uchiha como tal. A Keisuke poco le importaba la aldea oculta de la Hoja, él estaba feliz donde su clan estuviera feliz siempre y cuando tomaran buenas decisiones.

-Tsk, carajo… - Mencionaba el jóven un poco frustrado mientras daba saltitos para intentar meter el pie dentro de un gran traje de conejo color rosado. Ya tenía la mitad del cuerpo dentro del disfraz, pero se le hacía difícil entrar por completo en el traje debido a su complejidad.

Skelly: Lo que haces por amor, ¿no?

Intentaba el jóven ignorar la voz de su amigo el ser esquelético con el que hablaba constantemente. Solo que para otras personas, esa voz no era la de un ser que estuviera presente en carne y hueso, eso era una voz imaginaria que solo Keisuke podía escuchar.

La gran cabezota del traje de conejo se escapó de sus manos y se fue rodando colina abajo.

-¡¡¡NO!!! ¡¡Espera!! - Exclamó exaltado cuando vió como parte de su atuendo se escapaba. -Rayos…

Skelly: Ya te dije que eres un tonto.

-Ca-lla-te hijo de perr… - Mencionó entre dientes, apretando su labio inferior para no terminar la frase. Ahora su preocupación no se limitaba a intentar entrar en el disfraz, sino también ir por la cabeza rodante del conejo. No quería que se perdiera, que se ensuciara o que la robaran. Salir del disfraz por su cuenta iba a ser un dilema e intentar encajar dentro de él también. Así que intentó tomar el disfraz por una esquina y correr, pero a penas y daba saltos. Lo próximo que vió fue como caía hacia adelante y estampaba su cara contra el suelo, levantando una leve humerada.

”Es que tienes que ser imbécil, Keisuke. Ni si quiera puedes pensar bien.” - Pensó el Uchiha al notar lo ridículo que se debió haber visto cayendo de esa forma.
Uchiha buenazo :3

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24-06-2026, 03:19 PM
Entonces la joven se despertó bruscamente de un momento a otro. No solamente ahora la chica estaba total y absolutamente empapada de un frío y helado sudor, sino que  a la vez su corazón, su pobre y tan adolorido corazón, estaba latiendo más a prisa que nunca… y es que, ciertamente, la pesadilla, esa horrible y tétrica pesadilla, que tuvo en la noche anterior, la había dejado real, realmente mal. La muchacha, tal vez debido a su increíble capacidad de recordar cosas, teniendo así ella una excelente y hasta cierto punto envidiable memoria, podía a la perfección rememorar lo soñado la noche anterior, algo sumamente tortuoso para su persona. No solamente en su mal sueño aparecía claramente la intimidante figura de su propio padre, clavando sus ojos azules, tan parecidos a los de ella, le decía que jamás la querría, que la odiaba profundamente, y que hasta era más, jamás sería digna de llevar el apellido Kurai junto a su nombre de pila, sino que al mismo tiempo estaba prácticamente rodeada de casi todo el clan de los Uchiha, su familia por vía materna, diciéndole que ella era un completo y rotundo fracaso, y que hasta era más, la única solución a todo este horroroso martirio, era ya acabar de una buena vez por todas con su existencia, en vista que ya no había esperanza para ella. Pero no, no, no… la joven era demasiado llevada a sus ideas, a sus ambiciones, a sus tan altas metas, cómo para simplemente acabar con su y ya. 

¿No que, después de todo, al convertirse precisamente en genin la muchacha en cierta forma había demostrado que sí, que efectivamente sí, ella sí podía ser capaz, y así en el acto conseguir ser más que la mediocre y alcohólica de su madre?  Todavía con su corazón extremadamente acelerado, la joven acto seguido se levantó de su lecho, y aunque lo que primero que quiso hacer fue ir directamente a los jardines del enorme y lujoso palacete en el cual vivía, después al darse cuenta de la hora que era rápidamente cambió de idea. ¿Cómo no desistir de esa idea, si en ese mismo horario era en el que su propia madre daba paseos por esa misma zona? Y es que sí, lo que menos deseaba la chica ahora mismo, era precisamente encontrarse con su progenitora, a la cual la muchacha de negros cabellos azabaches le profesaba algo que se podría denominar fácilmente cómo ‘odio’.  ¿Acaso la kunoichi podía experimentar una emoción diferente a esa, tomando en consideración que si no fuese porque su progenitora había sido tan débil, tan vulnerable a darla a luz a ella y después quedar imposibilitada de seguir teniendo más hijos, ese tan ansiado heredero varón, pues su propio padre no la observaría con esa cruda mirada, que sólo daba a entender que se sentía profundamente decepcionado de ella? El solo pensar en todas esas terribles cosas, provocaba una tremenda amargura, una inmensa desazón, que sólo hacía que su ya más que alterada estabilidad mental, se viera afectada mucho más aún.

Sabiendo que ya no podría estar en los hermosos jardines del palacete, la muchacha decidió salir de allí, y no solamente para evitar a su madre, sino porque también ella de verdad necesitaba con urgencia respirar otros aires, por decirlo de alguna forma. Fue así como, ya una vez que hizo por completo abandono de la residencia de los Kurai, la chica inevitablemente se preguntó a sí misma que a cuál lugar ella podría ir, y si bien en un primer momento Ran pensó en simple y sencillamente dar un paseo tranquilo y calmo por el centro de la aldea, después apareció una idea mucho más atractiva en su cabeza.¿Y si ella mejor iba al lugar en el que los Uchiha residían? Ciertamente, aunque de buenas a primeras eso no sonaba demasiado atractivo, en vista que casi todos los miembros de ese clan ninja la veían cómo a una paria debido al comportamiento de su propia madre, también no había que olvidar que si ella tomaba la decisión de acercarse más a estos mismos, pues podía existir la posibilidad, por más ínfima que fuera, ser gradualmente aceptada por esa familia. ¿O era que la chica estaba siendo tal vez demasiado positiva al pensar eso último? Y ya con esa idea más que fija en su siempre obsesiva mente, la muchacha a continuación a firme paso se comenzó a encaminarse hacia la residencia de esa familia, siempre haciendo ella todo lo posible por dejar atrás todos esos pensamientos que solamente hacían que ella se sintiera muy insegura. 

Ya que sí, toda esta tan compleja situación sólo hacía que la chica se sintiera más que vulnerable. ¿Existiría tal vez el día en el que ella finalmente pudiera conseguir esta tan ansiada calma, esa tan necesaria confianza? Y aunque la joven no lo pidió, ni mucho menos lo quiso, de alguna u otra forma en su cabeza no hizo más que sin descanso alguno, replicar todas esas terribles imágenes de la pesadilla que tuvo esa misma noche. Estando entonces la propia Ran ya más que harta de aquello, ya que sentía que si seguía teniendo todos esos malos sueños pues podría terminar por desequilibrarse por completo, terminando en una de esas hasta peor que su progenitora, fue que después de un rato que se le hizo más que eterno, ella finalmente dio a dar con el hogar del clan de los Uchiha. Sin embargo, cuando la joven estuvo a punto de hacer de lleno ingreso a éste, todavía sintiendo su corazón latiendo a mil por hora, tal cual como cuando había despertado de golpe hace pocos momentos atrás, para su gran, gran sorpresa, al momento de mirar hacia el frente, se topó con una persona que iba en picada hacia abajo, siendo probablemente lo más peculiar de todo esto, que ese individuo estaba usando un llamativo disfraz. —¿Estás bien?—preguntó la shinobi genuinamente preocupada acercándose a esa persona, algo poco usual, y es que sinceramente no se esperaba para nada encontrarse con eso. Y sin todavía ser capaz de identificar totalmente a esa persona, ella siguió ahí. 
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25-06-2026, 01:19 AM
Ah, genial… Alguien lo había visto caer en el suelo. Lo que faltaba. Estaba segurísimo que no había nadie en las cercanías, pero pasó. No se que le daba más vergüenza, si el hecho de que hayan visto su caída, o el hecho de que lo hayan visto dentro del disfraz de conejo rosa. -Tsk… - Molesto por la vergüenza decidió levantarse del suelo, aún con la mitad del traje rosa encima. -Si. Estoy bie… - Al subir la mirada vió una persona que hace un tiempo no veía: Apariencia tétrica, mirada apagada y lúgubre con ojeras, esos hermosos cabellos largos que eran irreconocibles. Ah, si, era ella. Una de sus personas amargadas favoritas. Su primera reacción fue de sorpresa abriendo un poco la boca, pero una sonrisa iba formándose en su semblante al caer en cuenta de quien era la recién aparecida.

-¡Raaaaaaaaaaaaaaaan! ¡Raaaaaaaan-chaaaaaaaaaaaan! ~ - Mencionó con entusiasmo, dando algunos saltitos y una voz infantil que dejaba salir con personas de confianza. Extendió los brazos y acto seguido se colgó de ella, dándole un abrazo en el cuello, abrazo cálido, fuerte y apachurroso. -¡Primiiiiiiis, hermosa, bella y preciosaaaa ~ ¿Por qué me abandonaste por tanto tiempo? ¿Dónde habías estado? - Se aparta y pone el dorso de su mano sobre su cabeza, bien melodramático. -Me hacían falta tus zapes, su majestad. No sabes cuanto te he extrañado, y mis hermanas también. - Pasaron unos segundos y volvió a retomar su compostura. 

-No, pero ya, en serio. ¿Todo bien? - Preguntó ahora mirándola cortante, pero no como amenaza, sino porque estaba preocupado por su bienestar. Le pone la mano sobre la frente para ver si no tenía fiebre. Después de todo, había notado cierta… ansiedad en ella. -Y espero que seas sincera. ~
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25-06-2026, 09:05 PM
Y sí, sí, sí… si tal vez otra persona, de hecho cualquier otro ser existente en todo el mundo, incluso fuera de los territorios de la Aldea de la Hoja, hubiera actuado de esa ‘particular’ manera con ella misma, la joven con toda, pero con toda probabilidad no solamente lo hubiera rechazado de forma rotunda, sino que hasta hubiera reaccionado mal, real, pero realmente mal, a tal punto de hasta cometer daño físico contra él. Pero no, ciertamente, la situación no podía ser más que distinta, más que diferente. ¿No que, al fin y al cabo, ellos dos estaban unidos por un vínculo mucho, pero mucho más profundo y de peso que una simple relación social, eso llamado ‘sangre’? Fue así como, antes de emitir cualquier vocablo o bien hacer cualquier acción de su parte, los ojos de la muchacha, se clavaron una vez más con esa misma intensidad de siempre, sobre la figura de él, mirándolo ahora con una evidente curiosidad. Sí, ella sabía a ciencia cierta que ese chico no era cómo el promedio de lo jóvenes del lugar, al contrario, él siempre se salía, él siempre no seguía el cauce normal de las cosas, y tal vez por eso mismo se llevaban relativamente bien, pero sinceramente no se esperaba encontrarse con que él usara ese tipo de disfraz, en ese contexto, en ese tiempo. ¿Qué era lo que ese joven buscaba, o quería conseguir, disfrazándose de esa manera…? ¿Acaso le traería algún tipo o surte de ventaja, de beneficio, una ganancia al hacerlo?

Ya que sí, no había que olvidar por ningún motivo, que por lo usual, por no decir que prácticamente siempre, la chica solía ver las cosas desde el prisma que si le convenía o no hacer las cosas, pensando así en el acto en un beneficio a cambio de algo, cómo si de un trueque se tratarse. Al sentir ahora cómo el propio Keisuke ejercía ese contacto físico contra ella, lo primero que hizo el cuerpo de la kunoichi de buenas a primeras, casi cómo se de un acto reflejo se tratara, fue tensarse al máximo, casi, sólo casi, quedar tan rígida cómo un témpano de hielo. Años, años y años de esa tan peculiar formación detrás de las inmensas murallas del enorme y sotisficado palacete Kurai, en donde la joven se vio obligada a asistir a reuniones sociales entre la aristocracia y la nobleza habitante en la Alde de la Hoja, en las cuales sólo recibía miradas llenas de desprecio, llenas de desaprobación, sólo habían ayudado a que el carácter de la chica se volviera uno apático, distante, parco, frío. Aún sumamente rígida, sintiendo una sensación familiar emerger desde lo más profundo de su ser, a la cual no consiguió darle un nombre adecuado, la joven reprimió su primer impulso, el cual fue alejar de cuajo y bruscamente a ese muchacho de su poca dotada figura. Puesto que sí, lo cierto era que aunque sonara extremadamente raro de su lado, lo que menos deseaba la chica era causar un efectivo a ese joven, fuese cual fuese. 
  
¿No que ambos estaban igual de dañados a su propia forma? ¿No que ambos eren víctimas de las circunstancias?—Sabes muy bien que no me gustan los abrazos, ni el contacto físico, Keisuke-san—si bien, el tono de voz de Ran sonó de lo más lejano, duro, frío, casi hasta algo cruel, lo cierto era que todas esas palabras no tenían para nada cómo objetivo el hacer sentir mal al otro joven Uchiha. Todavía con sus ojerosos ojos azules prácticamente incrustados en la figura del shinobi, la joven entonces delicada y prolijamente, siempre pensando en cómo podría reaccionar su pariente, se deshizo del abrazo de este mismo, sólo para después discretamente alejarse de él, lo suficiente como para que cada uno tuviera su espacio personal—¿Y por qué estás usando ese disfraz?—siguió hablando la muchacha, aún conservando a toda costa ese tan poco ameno tono de voz, y acto seguido la chica, tomándose hasta la libertad de alzar una ceja, se alejó aún más del muchacho, haciendo así aumentar la distancia entre ambos. A ella, la verdad de las cosas, nunca le había gustado mucho eso de hacer contacto físico con otros, sean quiénes sean, siendo tal vez el mismo chico que tenía frente a ella, la única excepción a aquella regla… y es que si otro individuo hubiera osado acercarse así hacia su persona, pues Ran no hubiera tenido miramiento alguno en haberlo, en una de esas, hasta dañarlo de manera seria… muy, pero muy posiblemente, bastante seria. Ya que sí, así de estoica era ella. 

Pero no, ciertamente, Keisuke Uchiha, sobrino lejano de su propia madre, a esa misma mujer a la cual la joven le tenía tanto resentimiento, no era igual que los otros, y esto era porque él había sido uno de los pocos miembros de esa familia, que no la trataban cómo si ella fuese una escoria, un paria. Sin embargo, cuando el chico le preguntó directamente a ella si se encontraba bien, por una pequeña y fugaz fracción de segundo, el corazón de la muchacha dio un gran, gran brinco. No, por nada del mundo, sea quién sea ese persona, aún cuando fuese Keisuke mismo, podía saber lo que realmente estaba pasando por su alterada cabeza en esos preciso instantes.—Todo igual que siempre—siendo así, y tras decir estas últimas palabras, los ojos de la chica, tan helados cómo el propio acero, parecieron volverse más secos e impecables aún, no rompiendo ella contacto visual con él en todo momento. Y aunque era extremadamente verdad de que a la chica no le importaba ir mintiendo ahí por la vida, siempre engañando, siempre ocultando, eso no quería decir que, al menos especificamente en esa ocasión, le hiciese ruido hacerlo. Sintiendo cómo una brisa fresca recorrió por el lugar, los azabaches cabellos de la chica se movieron al son del viento, y aún cuando ella tenía más que claro que a pesar de todas las cosas, ella no le era totalmente leal a su primo, eso no quitaba que igualmente algo, también en su interior, no le gustara aquella compleja situación. 
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25-06-2026, 10:55 PM
Que triste, no le había devuelto el abrazo. Simplemente ella actuó como siempre, alejándose en silencio. El Uchiha siempre se preguntó por que ella era así, tan poco, o para nada afectiva. Dicho acto creó más curiosidad en él por saber que le pasaba, pero tendría que tener paciencia si quería conocerla más a fondo. Por unos momentos pensó en seguir con su juego infantil para intentar sacarle una sonrisa, o algún tipo de conversación, pero detuvo sus pensamientos cuando se dió cuenta de que eso quizás no serviría de nada. Lo confirmó cuando ella le volvió a recordar que no le gustaban los abrazos, ni el contacto físico. A lo que él esbozó una leve sonrisa genuina. -Mis brazos seguirán abiertos para el día que cambies de opinión, Ran-chaaaan. ~ - Quizás no era la mejor selección de palabras que había utilizado el pobre chico, pero la intención estaba: Si algún día ella necesitaba refugiarse en alguien, él estaría ahí para escucharla.

Ella cambió de tema tan rápido como pudo ahora preguntándole por que le estaba usando el disfraz. -Es el cumpleaños de mi hermana menor. No se si la recuerdas. Quiero darle una sorpresa. ¿Quieres venir? Estoy seguro que la familia estará feliz de verte. En la semana podemos ir a comer algo si quieres. También podemos entrenar. ¿Sabes? Soy débil. Me gustaría tener el honor de entrenar con alguien como tu. - No se sabe si era débil realmente o si solo se estaba haciéndo el pendejo.

No le notó fiebre pero la seguía notando ansiosa, angustiada. Ante la pregunta sobre si estaba todo bien, ella decidió contestarle que estaba todo igual que siempre. Keisuke arqueó los labios en una sonrisa, pero no una sonrisa cualquiera, sino una sonrisa tipo “Ajá… Quiero que sepas que no sonaste muy convincente, pero no te presionaré para que no digas nada. Me haré el que te creo.” Y lo hizo así, apropósito, como dejándole saber que no le iba a tomar el pelo, pero que no se metería en sus asuntos personales si eso le incomodaba. -Igual que siempre, ya veo. - Dijo con un tono algo irónico. Se acercó y le puso con firmeza la mano sobre la cabeza. -Procura que nadie se meta contigo. - Su tono de voz amable había cambiado a uno completamente frío. -Soy celoso con las personas que quiero, y odiaría si algún chico te rompe el corazón. - Esto fue una amenaza al aire, pero no para ella personalmente, sino para que ella supiera que si alguien le hace daño, podía venir a buscarlo porque él le daría una paliza, aunque no dudaba de su fuerza, pero dos eran mejor que uno. Aunque esas palabras las decía Keisuke pensando en personas de su edad, algún adolescente que estuviera interesado en ella, algo así. Sin embargo, lo turbio del asunto era que Keisuke no se hubiera imaginado que la persona que le estaba haciéndo daño era el padre de la chica. Pero de saberlo tampoco se acobardaría. Sino que reuniría fuerzas entrenando para darle su merecido a la sabandija a espaldas de Ran, haciéndole pasar como un “pequeño” accidente.

-¡Por cierto, Ran-chaaaan…! - Volvió a hablar con un tono infantil, como si aquella personalidad fría no hubiera estado allí, como si hubiera sido producto de una ilusión, algo que no había pasado. ¿En realidad Keisuke había tenido un cambio de personalidad? -¿Has visto la cabeza del conejo? - Le hizo ojitos, preocupado por la parte superior del atuendo. -Se me cayó y se fue rodando. - Hizo silencio por un momento y recordó que anteriormente estaba muy preocupado por esa cabeza. Su misión era perseguirla antes que se perdiera, se ensuciara o se la robaran. Pero fue ahí cuando apareció su prima y se le había olvidado la misión por la sorpresa. -¡Rayos, la cabeza! - Suspiró y se quedó pensativo. -¿Quieres meterte tu en el disfraz? Creo que es más de tu talla. Eso, o ayudame a entrar porque esta cosa es muy complicada. - Da un saltito para volver a meter la pierna.
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26-06-2026, 09:42 PM
¿Era que la muchacha estaba subestimando al joven, al creer ella que había logrado convencerlo que todo estaba bien para ella, a través de esa fría y estoica oración que le dio cómo respuesta? ¿Era que la chica, al tener esa tan poca cariñosa y amable educación, pensaba que los demás no tendrían objeción alguna a sus argumentos, fiándose sólo lo que la propia joven decía por medio de su siempre gélido tono de voz al hablar? ¿Era que, después de todo, la muchacha estaba tan, pero tan convencida de que ella tenía en cierta forma la tan valiosa habilidad de engañar y así mismo evadir el engaño, que en la práctica podía decir cualquier cosa y los demás le creerían? Pero claro está, lo que la joven no contaba para nada en esa tan idílica idea, en esa tan prometedora situación, era que se encontraría justa y precisamente con ese otro shinobi. Ya que sí, realmente sí, eran tantas, pero tantas las reiterativas y molestas ideas que constantemente vagaban con tanta insistencia en su cabeza, que ciertamente en la alterada mente de la chica no cabía prácticamente ninguna idea que fuese diferente, que fuera distinta, a que tenía el control sobre las cosas… casi cómo si ese control, fuese de lo más crucial para su persona. ¿No que, de todas formas, el actuar que tenía hoy por hoy la joven, era nada más, ni nada menos, directa consecuencia de la crianza otorgada por su padre? Ya que sí, su madre jamás se ocupó de criarla. 

¿Cómo podía ser posible esto último, si esa mujer ahora mismo sólo se dedicaba a beber botellas, botellas y botellas de sake al interior de las enormes murallas del lujoso palacete Kurai, no importándole ya nada… ni su marido, ni su clan de origen, mucho menos a su única vástaga? Pero sea como sean las cosas, sea cómo el pasado de la joven, lo cierto era que se encontraba en compañía de Keisuke, y aunque sonara tremendamente raro decir esto último tomando en cuenta la particular y distante personalidad de la genin, el estar junto a él hacía que algo, un poco, pero de igual forma algo, se calmara en su interior. —Oh, ya veo, con que es su cumpleaños—soltó primeramente la chica, aún conservando a toda costa su helado tono de voz, y es que una cosa era que se sintiera a gusto con el chico, pero otra muy distinta era cambiar su comportamiento, su estructurado actuar—Por eso tenía ese disfraz—fue lo que pensó la joven, comprendiendo algo más la situación, aún cuando le pareciera un tanto ridícula la escena. Sin embargo, fue cuando el joven soltó su siguiente oración, a lo cual el cuerpo de la muchacha volvió a ponerse de lo más rígido —No te preocupes, tengo cosas que hacer en el palacete—contestó ella cuando él le dijo lo de ir al cumpleñsos de su hermana, sonando realmente convincente, sin romper en ni un solo momento el contacto visual con el muchacho. ¿Acaso él no se daba cuenta lo incómodo que sería eso…?

Y es que no, al menos por ahora, la joven, aún cuando ella efectivamente fue la que se acercó a la residencia de los Uchiha, no se sentía de verdad preparada como para enfrentarse y relacionarse con los integrantes de su familia por vía materna. Pero, ¿qué tendría que pasarle a ella, cómo para efectivamente algún día genuinamente pudiera enfrentarse con lo cuales eran, a pesar de todo, sus parientes? Fue entonces cuando el muchacho, para sorpresa de la joven, puesto que no se lo esperaba para nada, puso una de sus manos sobre su cabeza, y le dijo que procurara que nadie se mentira con ella misma, a lo cual la reacción inmediata de Ran fue, sin quererlo ni mucho menos pedirlo, que su corazón diera un brinco, un brinco muy, pero muy distinto al que la muchacha experimentaba cada vez que se enfrentaba con la severa mirada de su esquivo padre, o bien cuando se veía obligada a seguir demostrando que ella era lo suficientemente digna, lo suficientemente capaz, como para llevar su apellido, y esa sangre por sus venas. Aún sintiéndose extrañada por ese latido, y haciendo todo lo posible por omitirlo, cuando la chica le estuvo por responderle al joven, este mismo  mencionó otra cosa más. —¿De verdad crees que yo me meteré en ese disfraz por medio de mi propia voluntad?—y tras decir estas últimas palabras, la chica alzó una ceja, observando así en el acto de lo más incrédula. ¿Era que ese muchacho le estaba jugando una inocente broma? 

Y una vez más sin pedirlo o esperarlo, cuando el propio Keisuke dijo su siguiente frase, por una brevísima, pero brevísima fracción de segundo, Ran se sintió realmente cómo si la relación entre los dos fuese la de una de primos normales, los cuales estaban unidos por una misma familia… dejando así completamente de lado todas esas intrigas entre clanes, a tal punto que ella estuvo al borde de esbozar una sonrisa en su pálido y enfermizo rostro, cosa que finalmente no hizo. —A ver, Keisuke-san—entonces la chica acto seguido decidió acercarse algo más al shinobi, casi olvidando lo reacia que era ella al contacto físico, sólo para después hacer el intento de ayudarlo a seguir ingresado a ese disfraz, del cual aún la joven lo encontraba un tanto ridículo—, no sé cómo, pero de alguna forma haré que entres a este traje—dijo ella, a la vez que seguía haciendo lo posible por asistir a su primo. Y es que no, no importaba cuán amena y agradable fuese la compañía de él, la chica estaba más que determinada a no disfrazarse, ni mucho menos hacerlo frente al todo clan de los Uchiha. ¿No que justamente, la joven buscaba todo lo contrario? ¿No que lo que más quería, era demostrarle a todos los pertenecientes a esa familia, que ella tenía sí tenía el suficiente potencial cómo para ser parte de ellos? Pero, ciertamente, por más que la chica hizo el intento de que el joven pudiera usar el traje, para su inmensa frustración, finalmente no pudo de ninguna manera lograrlo. 
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27-06-2026, 01:22 AM
Lamentablemente su prima no había querido ir a la fiesta de cumpleaños de su hermana. Era una lástima, porque el Uchiha quería pasar tiempo con ella. Sus hermanas y su familia se pondrían felices de ver a Ran. Hacía un tiempo que no la veía ¿y qué mejor que una fiesta familiar para pasarla bien y que ambos se pusieran al día de sus vidas? Además de que habría comida, dulces, pastel de cumpleaños, música alegre. Él estaba casi seguro de que a ella le vendría bien cambiar de ambiente, pero tampoco podía obligarla ni insistirle tanto, tampoco quería incomodarla.

-Pero ¿qué tanto haces en el palacete…? - La miró sorprendido y suspiró. -Lástima. Realmente quería pasar tiempo contigo. Bueno, cuando tengas tiempo libre, me puedes avisar, si quieres. - Le sonrió. -Puedo guardarte un pedazo de pastel de cumpleaños. - Mencionó de forma amable y entusiasta. Aunque bueno, considerando que ella vivía en un palacio, comida no ha de faltarle o envidiarle.

—¿De verdad crees que yo me meteré en ese disfraz por medio de mi propia voluntad? - Keisuke la miró con una sonrisa como queriendo decirle “Si :3” Y si ella no quería, pues él la haría meter. O bueno, esas eran sus intenciones, solo que no se las demostró. Pero ganas no le faltaban de verla dentro de un disfraz de conejo rosado, con la cabezota de conejo. Eso iba a ser taaaan divertido.  Algo sumamente opuesto a lo que era Ran. Se lo podía imaginar: La cabezota de conejo del disfraz sonriéndo, mientras que el semblante de Ran dentro del disfraz con expresión de “Matenme, por favor…” Aunque también seria hilarante verla vestida de conejo, persiguiéndolos a todos con un arma blanca para asesinarlos. ¡Ah, que hermosa escena! Incluso él disfrutaría si lo apuñalaran un poquito. ¡Un poquito! Ah, vamos, Kei, ya estabas soñando despierto.

Próximamente y con ayuda de Ran, intentó meterse al traje de conejo, denuevo, dando saltitos, sujetándose de un muro. Pudo meterse un poco más dentro del traje, pero no fue suficiente. -Tsk… Quizás tenga que quitarme la ropa, o usar una ropa más delgada. >.> - Respondió algo molesto, porque es que parecía que si encajaría en el traje de conejo rosado, pero por apenas un poco no lo lograría. Verificó nuevamente los cierres del traje a ver si no había quedado alguno cerrado que impidiera meterse dentro de este. Suspiró. -Ni modo. Lo intentaré con más calma en otro momento. Cuando esté sentado. - Miró mal el traje, se lo quitó y lo puso sobre su hombro. -Iré a buscar la cabeza. ¡Acompáñame! - Le tomó de la mano y no esperaba un no como respuesta, y salió corriendo como en los viejos tiempos, pero esta vez, cuesta abajo a buscar la cabeza de conejo gigante del traje.
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28-06-2026, 11:01 PM
Ciertamente, habían ocasiones en las cuales  a la joven le costaba un poco asimilar el comportamiento y carácter del muchacho, sobre todo tomando en cuenta a la familia, al clan ninja de élite, al cual este mismo pertenecía. Y es que sí, sí, sí, efectivamente sí, la imagen que la chica tenía de su familia por vía materna, era una que todos sus miembros, excluyendo por supuesto a su propia y débil madre, no solamente eran ya shinobis competente, capaces, talentosos, y por qué no decirlo derechamente ya, poderosos, los cuales a sí mismo poseían una personalidad fría, distante, recatada, discreta… un comportamiento más que alejado al que el muchacho presentaba. Sin embargo, a la joven no le molestaba en lo absoluto que así fueran las cosas… no, al contrario, a la chica, aún cuando no lo admitiera a viva voz, se sentía de verdad contenta, casi, sólo casi dichosa, del trato que recibía por parte de su pariente. ¿No que, después de todo, eso era lo que precisamente buscaba con urgencia, de manera más que desesperada la kunoichi? ¿No que, al fin y al cabo, y aunque esto sonara un tanto patético de su parte, lo que ella en el fondo más que ansiaba era tener un afecto genuino, sincero de familia? No dándose cuenta la chica de forma consciente lo que realmente estaba pasando en su interior, ella seguidamente, al oír las siguientes palabras de él, casi, sólo casi, estuvo a punto de decirle que ella sí asistirá finalmente al cumpleaños de su hermana. 

¿Por qué era que a la muchacha, al menos en ese preciso instante, le había costado un poco más de lo normal darle una negativa al otro genin? ¿Acaso se estaba ella ablandando? El solo pensar en esto hizo que la mirada de Ran se ensanchara en demasía por una brevísima fracción de segundo, sintiendo así en el acto miedo, susto, temor de que ella se ablandara ante él… y no porque tuviera resquemor de que su carácter fuese uno más cálido al momento de tratar con su persona, sino porque más bien debido a que ella por ningún motivo deseaba terminar cómo su propia madre, sólo dejándose llevar por sus sentimientos y ya—Ya sabes, reuniones sociales de los familiares de mi padre—y si bien, esto era mentira, ya que su progenitor en el último tiempo ni se tomaba la molestia de invitarla precisa y justamente a esa clase de eventos, la joven de alguna forma consiguió mantener sus ojos, sus siempre ojerosos ojos, sobre la mirada del otro shinobi. Ya que sí, si algo la chica había logrado de verdad aprender del clan de los Kurai, era internalizar  la tan valiosa habilidad, al menos para ella, de poder mentir a la perfección. —Y gracias por lo del pastel—añadió ella, y aunque la frase sonaba de lo más amena, el tono de voz utilizado por la muchacha era tan frío, tan distante, tan poco amigable, que con toda probabilidad cualquier hubiera pensando que a la joven le desagradaba a ese chico en demasía, casi no soportándolo. 

Pero no, no, no… las cosas en la realidad no podían ser más que diferentes. Ya cuando entonces Ran estuvo a punto de pensar en que el propio Keisuke desistiría en seguir intentando meterse en ese disfraz de conejo, algo que hizo que le alarmante pensamiento de que él podría sugerir una vez más que ella fuese quien usara dicho traje y no él, fue que el mismo muchacho tomó la decisión de, para el inmensa y gran calma de la chica, quitarse finalmente aquel disfraz, sin mencionar otra vez que ella fuese quien usara ese traje. Y es que no, efectivamente no, la joven de verdad que podía experimentar muchas cosas buenas por su primo, pero se negaría a toda costa a hacer el ridículo… mucho menos frente a los Uchiha. Pero fue entonces cuando la joven erró en sus suposiciones, en vista que el chico se seguía empeñando en usar en una de esas ese tan llamativo disfraz, cosa que sólo hizo que la chica se preguntara internamente, cuál era el motivo, la razón, que tenía el muchacho por ese traje rosa. ¿Acaso tendría algún tipo de beneficio para él…?  ¿Acaso él ganaría algo con usarlo, tomando en cuenta todo ese esfuerzo? Porque, sinceramente ahora mismo, la chica no lograba para nada dar con un motivo de verdad provechoso, de verdad justiciable, como para que él usara ese disfraz. ¿O era que tal vez la joven no se estaba dando cuenta de que en ocasiones, no importaba recibir algo a cambio, y sólo actuar porque sí?

No, la verdad que no, la shinobi era total y absolutamente incapaz de comprenderlo… algo nada objeto de asombro, considerando de la manera que su padre, ese mismo hombre que tanto la miraba de mala forma, la había educado con la premisa de que todo tiene un valor en esta vida. —¡Hey!—fue lo que exclamó a continuación la chica, abriendo ahora sí que sí mucho sus ojos, adoptando así en el acto una expresión impregnada de la pura sorpresa… y es que no, ella se podía esperar muchas cosas por parte del muchacho, menos que él la sujetara de esa forma, obligándola así en cierta manera prácticamente ir cuesta abajo en busca de la cabeza del bendito disfraz. Pero, para gran, gran asombro de la chica de demacrado rostro, cuando ella sintió cómo todo prácticamente se iba en picada solamente  para buscar la cabeza de conejo, ella se sintió como hace tiempo que no se sentía, siendo tal vez lo más cercano a esa sensación, cuando ella era muy, pero muy niña, y todavía no tenía la capacidad de darse cuenta de cómo los adultos dominaban el mundo. Con muchos sentimientos encontrados, y después de rodar mucho por ese declive de tierra, tal fue la manera en la cual ambos Uchichas de nacimiento rodaban, que en cierto punto ya Ran no logró seguir estando sujetada de la muñeca por el chico, pero en vez de salir disparada, la chica sintió cómo ‘algo’ la contuvo. Y para su sorpresa, ese ‘algo’ fue la buscada cabeza de conejo. 
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02-07-2026, 02:41 AM
Última modificación: 02-07-2026, 02:45 AM por Uchiha Keisuke.
—Ya sabes, reuniones sociales de los familiares de mi padre

- o.o ….

Reuniones sociales de los familiares de su padre. Así que por eso no podía asistir al cumpleaños. Algunas mentiras eran bastante creíbles, otras, no tanto. Ambos podían ser mentirosos compulsivos y por eso era capaz de ver a través de ella. En este caso, no lo hizo, porque la explicación fue buena, y sabía que su padre siempre tenía ese tipo de reuniones. Se quedó mirándola fijo y…

-¿Por qué no mandas a tu padre al diablo por primera vez en tu vida, y vienes a divertirte? n_n

Fue lo más impulsivo y sincero que salió de sus labios por la respuesta que le había dado Ran. Ajeno de como su padre la trataba, aquella frase la había dicho como anillo al dedo. Pero en caso de que se enterara, la frase la diría con todo el "amor" del mundo hacia ese horripilante engendro. Su padre, su padre, el palacete, reuniones, bla-bla-bla. Era demasiada estupidez de la clase alta, y apenas tenían tiempo para estar juntos. Digo, sabía que era importante. Pero ¿a cambio de su libertad? Vamos, si ella tenía todo el tiempo del mundo para seguir reuniéndose. Un día que se escapara como princesa trágica y/o rebelde no estaba mal. 

-Si tienes algún problema por mi culpa, puedes decir que yo te se-cues-tré. ~ Héchame la culpa de la forma que veas. No tengo problemas con aceptar responsabilidad y defenderte de las garras del dragón. - Le guiñó el ojo. -Cualquier cosa, no te preocupes. Puedo hablar con el señor de la noche… - pone voz macabra, como si estuviera contando una historia de terror… -…y decirles que me HeChIZaaaRoooN coN Unnn JuUuUuUUuuUuTsUuUuUuuUuuu… - Mencionó con un tono de voz dramático-tétrico mientras movía las manos en modo “te hechizo, uuhhh te hechizoooo.”

Sonrió cuando ella le agradeció por lo del pastel. -¡No es nada!

Habían bajado por la colina y al llegar Keisuke se levantó y se fue a buscar la cabeza por otro camino, sin saber que Ran la había encontrado. La cabeza estaba volteada, observándo a Ran con sus enormes ojos, su enorme sonrisa y los típicos dientes de conejos grandotes de al frente. Keisuke por otro lado se fue a buscar detrás de unos árboles. ”¿Qué hago aquí?” - Se preguntó a sí mismo. ”La cabeza no daría una vuelta… O si… O no… Bueno…” - Siguió buscando detrás de zafacones, de una roca, y otros lados.
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04-07-2026, 08:38 PM
Tan pronto como cuando entonces el muchacho emitió sus primeras palabras, los generalmente ojerosos y apagados ojos de la chica se abrieron de una manera más que desmesurada, y esta vez ella ni siquiera se molestó en camuflar esa expresión, y es que lo que él le había dicho a ella la descolocó y desconcertó por completo. ¿Qué era eso de que su propia persona, quien siempre se había caracterizado por ser la buena, sumisa, respetuosa y por sobre todas las cosas, obediente hija del cabecilla actual de la renombrada familia Kurai, mandara literalmente al diablo, tal y como habían sido precisa y justamente lo vocablos soltados por el otro genin, a su padre, siendo así en el acto todo lo contrario a le que la misma chica siempre se había afanado a ser? Porque sí, sí y sí, la verdad de las cosas era que la joven nunca, jamás siquiera se había planteado en su obsesiva cabeza, ni la más mínima posibilidad de que ella le faltara el respeto a su progenitor de esa manera, ni mucho menos no hacer al pie de la letra cada cosa que este mismo desease. La verdad de las cosas era que la chica era tal vez demasiado estructurada, en el sentido que no le era para nada fácil cambiar  de un momento  a otro las reglas, por decirlo de alguna forma, que habían regido sus vida, su actuar, su accionar. ¿No que, después de todo, siempre a la joven le había costado menos actuar con rituales y rutinas? 

Y si a esto le sumamos esa horrible necesidad que la joven permanentemente tenía de ser respetada por su lejano y hasta, al menos de momento, inalcanzable padre, pues el resultado no podría ser distinto, ese el de hacer lo que sea con tal de ser finalmente aceptada. —Tú no lo entenderías—fue lo que la chica muy secamente le contestó al joven ante el primer comentario de este mismo, utilizando así un tono de voz incluso más frío y serio que en ocasiones anteriores. Puesto que sí, lo cierto era que la joven sentía a cabalidad que nadie, ni siquiera el mismísimo Keisuke, quien era al fin y al cabo la persona perteneciente al clan de los Uchiha más cercana, al menos de manera auténtica y sincera, a ella podría realmente ser capaz de entenderla… a ella, a sus obsesiones, a su rutinas, a sus estructuras decisiones. ¿O era más bien que la chica estaba subestimando a ese muchacho, al creer que casi, sólo casi ciegamente, que él no la conocía lo suficiente?  Y es que sí, tampoco se podía olvidar por ningún motivo que la muchacha tendía a pesar con frecuencia que los demás no le prestaban la atención suficiente a ella, cómo para conocerla a profundidad, algo que en verdad era bastante y lógico y hasta esperable, si tenemos en cuenta su dura crianza.—¿Y si Keisuke-san es diferente?—fue el siguiente pensamiento que surgió en su interior, cosa que sólo provocó que un par de fracción de segundo, su corazón latiera mucho más rápido…

Pero no por las razones de siempre, ya que si antes su órgano vital latía por miedo, ahora éste latía por esperanza. Sin embargo, al instante siguiente una voz incluso más fuerte, más intensa, más poderosa surgió en su cabeza, la cual le decía a gritos de que ella por ningún motivo podía siquiera permitirse siquiera pensar en la posibilidad de que ese chico fuese distinto a la otra gente que ella conocía. Sin embargo, cuando ese mismo joven le siguió hablando acerca de que él estaba dispuesto a echarse la culpa a sí mismo, si es que finalmente ella se quedaba a la fiesta de cumpleaños de la niña Uchiha, para Ran fue más que inesperado, y entonces una vez más su corazón volvió a latir rápidamente. ¿Había ella entendido acaso mal al shinobi, o que él de verdad estaba dispuesto a afrontar las consecuencias, lo que quería decir que se enfrentaría de lleno con quien en la actualidad era el integrante de la familia Kurai más poderoso de la Aldea? —Tú… ¿de verdad harías eso por mí?—respondió la chica, sonando desconcertada, pero aún así consiguiendo de algún modo mantener su compostura de siempre, esa estoica y helada compostura, como no logrando comprender del todo bien lo propuesto por el muchacho, tal vez porque era altamente probable de que ni ella misma haría tal cosa por otra persona. ¿Eran que ella no se daba cuenta que no todos eran tan egoístas cómo ella lo era, y que sí existe eso llamado desinterés y estima, aprecio?

Sin embargo, no hubo más tiempo para que la muchacha siguiera interrogando al joven, en vista que ya tanto él cómo ella estaban ya a ese punto esparcidos por los terrenos que colindaban a la residencia de los Uchiha, todo debido a la famosa cabeza de conejo de ese disfraz, al cual sólo hace tanto sólo unos cuantos minutos atrás el propio Keisuke quería quedar aunque fuese lo último que hiciera. —¡Aquí está la cabeza!—exclamó a viva voz la kunoichi, levantándose así de ese verde césped con la cabeza de aquel traje en sus manos, casi al borde de manifestar genuina felicidad al decir esas últimas palabras—¿Todavía seguirás con la idea de colocarte ese disfraz?—le dijo ella a él, una vez que la muchacha se encontraba ya de pie, pero con todas sus elegantes, pero cómodas ropas, manchadas e impregnadas tanto de barro, cómo de pasto  y de tierra. —Ojalá que estas manchas se quiten fácil—pensó la joven, al mismo tiempo que fruncía tanto el ceño y sus delgados labios de manera ligera. ¿Qué le diría su familia paterna, si la vieran a ella toda ensuciada? —¿Keisuke-san…?—habló la chica una vez más a continuación, buscando así con la mirada el paradero del joven, al no verlo donde ella pensaba que se podría encontrar. Y todavía repitiendo sin descanso alguno esas mismas ideas que con anterioridad se habían manifestado en su cabeza, lo dicho por el muchacho, fue que acto seguido la joven paseó prolijamente su mirada por el sector, buscando así al chico.  
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07-07-2026, 10:00 PM
—Tú no lo entenderías— El Uchiha al instante fijó su mirada en los ojos de ella y puso una expresión seria. -¿Disculpa? - Esperaba explicaciones. ¿Cómo que él “no la entendería”? Siendo una de sus virtudes y defectos el ser demasiado empático, al punto, de que esta virtud era un arma de doble filo para sí mismo. ¿Empatía oscura o empatía genuina…? Además, viniéndo él de una madre tan empática que lo más que hacía era intentar comprender a los demás, y encima el hecho de observar personas desde las sombras ¿¡y se atrevió a decirle que “no lo entendería”!? ¿Y si no lo entendería, qué? Buscaría la forma de entenderlo.

Su curiosidad por Ran creció un poco más. El interés de saber que tanto hacía ella dentro de ese palacete, el hecho de saber que era exactamente lo que él “no entendería”, eso había sido como un reto tirado sobre la mesa para el posible futuro médico de Konoh… Los Uchiha. Aquel que en un futuro podría llegar a apodarse el ángel de la muerte salvar vidas. -¿Por qué no me pones a prueba? - Le puso esas palabras sobre la mesa para devolverle el reto.

—Tú… ¿de verdad harías eso por mí? - Fue una pregunta que se quedó en el aire, sin responder, pero el Uchiha siguió mirándola a los ojos, sin dejarla tirada en el lugar, manteniéndose ahí frente a ella, dejando que el silencio respondiera esa pregunta. Postura de calma, postura de seguridad. ¿Por qué no lo haría? ¿Por qué no estaría ahí para ella? Dejarla a su suerte sería de cobardes. Así que, si, estaría ahí para ella.

————————————————————————————————-————
Pasado un tiempo el jóven regresó al lugar donde habían caído. -¡Raaaaaaaan-chaaaaaaaaaaaaaaaaaan! - Mencionó con un tono de voz animado, y corrió hacia ella así bien infantil. Se tiró sobre Ran y le dió un abrazo fuertísimo. -¡Encontraste la cabeza de conejo, te amooooooo! - Mencionó super animado porque la Uchiha le había salvado la vida al encontrar la cabeza del disfraz. Bueno, no literalmente le salvó la vida, pero esa cabeza de conejo si que significaba mucho para él.

-¿Y aún así dudas que haría eso por ti? - Se apartó para dejarla respirar, y vió sus vestimentas llenas de lodo. Rió por lo bajo. Tomó mechones de los cabellos de la jóven y los acarició entre sus dedos. -Mi Perséfone… - Sacó un kunai que tenía entre sus vestimentas y lo puso encima de su propia garganta.

-Intenté secuestrarla, mademoiselle. Pero usted, hija feroz de un Kurai y de una Uchiha, logró empuñar esta kunai sobre mi garganta y… - Keisuke bajó el kunai haciéndo un corte por su cuello, dejándo que una línea de sangre saliera. -…se defendió con uñas y dientes… Logrando derrotar el dragón oscuro que intentó ponerle las manos encima. - Así, bien dramático.

Tomó la cabeza de conejo.
-Y si tanto te va a joder tu padre o quien quiera que sea la persona que te esté jodiendo en esa casa, le dices que me acabo de comprometer contigo y tendremos hijos Uchiha de sangre pura y ya.

Acto seguido no la dejó reaccionar. Le puso la gigantesca cabeza de conejo a ella para que se sonrojara dentro del disfraz o se muriera de vergüenza ahí mismo, para luego empezar a reírse imaginándose las posibles reacciones de la muchacha.
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10-07-2026, 04:36 PM
¿Acaso era verdad de que la muchacha podía fiarse por completo del joven de pálida tez, o bien ella estaba siendo demasiado ingenua, demasiado inocente, demasiado positiva al respecto? ¿Acaso ya era un hecho de que él, después de todo, era muy probablemente la única que persona en la cual la chica podía realmente depositar su confianza, en vista que ya era casi algo más que imposible que ella misma pudiera hacer esto último en otro individuo? Puesto que sí, ya a estas alturas la joven veía muy, pero muy complejo, muy, muy difícil  que  consiguiera conocer a alguien, cómo el chico la conocía a ella. Sin embargo, cuando el joven le dijo que ‘lo pusiera a prueba’, y al momento en el que la chica observó la expresión de él  cuando este mismo le dijo esas precisas palabras, ella por algún motivo que no fue capaz de explicarse del todo bien, sintió algo muy similar a ‘miedo’, a lo cual su corazón dio un brusco y doloroso brinco. Pero, ¿por qué era que la muchacha había experimentado esa emoción, tomando en consideración todo su historial con ese joven? Sin que la chica pudiera seguir pensando en aquello, nuevamente él tomó la iniciativa, y cuando este mismo la abrazó de esa tan efusiva manera, y le agradeció por haber ella encontrado esa famosa cabeza del disfraz de conejo, la joven entonces concluyo que todos esos cuestionamientos acerca de ese muchacho no tenía argumento alguno, y que hasta era más, ella no tenía porqué desconfiar de él. 

Y no, no, no… a pesar de que era más que efectivo que la chica sí a ciencia cierta conocía a quien era al fin y al cabo su pariente por vía materna, lo que vino a continuación la joven no se lo esperó en lo absoluto. Fue así cuando entonces, y todavía Keisuke teniendo la iniciativa en todo momento, no teniendo así la kunoichi ni la más mínima oportunidad como para intervenir en esa tan extraña y hasta bizarra escena, él tomó uno mechones de su azabache cabello y los acarició de esa tan inquietante manera. —¿Qué… qué quieres decir con que yo soy tu Perséfone?—alcanzó a contestar la joven antes de que el chico le siguiera hablando, tragando dificultosamente saliva a través de su garganta, al mismo tiempo que su corazón volvía a acelerarse y esa sensación llamada ‘miedo’, se incrementara  a nivel interno en ella a cada segundo que pasaba. ¿Qué le estaba pasando al otro genin? ¿Por qué era que de pronto él estaba actuando de esa manera tan particular? ¿Era que ella, la verdad de las cosas, no conocía al real Keisuke, y que todos esos años de relación con él habían sido nada más que una mentira, un vil montaje de su parte? No sabiendo la muchacha con exactitud qué era mentira, qué era verdad, el muchacho entonces ahora, para sorpresa y a la vez inquietud de la joven, él mismo con un kunai hizo un limpio corte en su propia garganta, provocando así que rojiza sangre brotara en ese lugar…

A lo cual Ran quedó completa y absolutamente anonadada, prácticamente en estado de shock, siendo absolutamente incapaz de ejecutar cualquier tipo de acción, o bien emitir vocablo alguno… y  concluyó acto seguido que no, que ella no conocía genuinamente al otro shinobi. Siendo así, la joven inevitablemente se sintió decepcionada, impotente, limitada y de lleno frustrada, y es que ella de verdad que siempre había pensando que, desde el primer momento en el cual su mirada se cruzó con la de su primo por parte Uchiha, ambos habían forjado un lazo, un lazo que iba más allá que de simples familiares, que en serio uno podía confiar ciegamente en el otro. ¿Tanto había errado la chica, al haber pensando en todas esas cosas…? Aún con ese hilillo de sangre recorriendo la nívea piel de su garganta, y todavía sin que la muchacha pudiera reaccionar de la manera más adecuada, más conveniente para esa rara y perturbadora situación, las siguientes palabras que vinieron a continuación por parte del chico de delgada complexión, la dejaron más desconcertada todavía.  Y es que si bien, la joven sabía a la perfección que él no hablaba en serio al decirle que le dijera a su padre que ellos dos estaban comprometidos, o al menos ella quería creer a toda costa, eso no quitó que igualmente su corazón se siguiera acelerando, que eso llamado miedo aún estuviera presente, manifestándose, en su pecho. Sin ni siquiera atinando a detener ese borboteo de sangre, ahora el joven sin esperar respuesta alguna, le puso esa cabeza. 

Pero no, la joven no se quedaría más callada, no se quedaría de brazos cruzados y ya. No, al contrario, era tanta, pero tanta la impotencia y frustración que estaba sintiendo en ese mismo segundo, que hasta la chica empezó a sentir rabia, enojo, ira por él. Y no, no era porque ella ciertamente odiara a ese muchacho ni mucho menos, sino era más bien por algo propiamente interno de su persona. ¿No que era su culpa haber pensando que su relación con él era más profunda, lo suficiente como para haberse dado cuenta del peculiar comportamiento antes de que él mismo osara hacerle ese corte con aquel kunai?—Ya basta—y tras decir esto último, utilizando un grave y tajante tono de voz, la muchacha se sacó la cabeza de conejo, y al hacerlo fijó su siempre ojerosa mirada con más intensidad que nunca sobre la figura del chico, y fue ahí cuando se dio recién cuenta de que por ese pequeño corte su garganta su ropaje estaba ligeramente manchado con sangre—¿Me dirás lo que realmente te ocurre?—dijo ella, y acto seguido su mirada se volvió incluso más dura, más seria, más estoica que antes posándose así crudamente sobre  la mirada del otro Uchiha. Y con su corazón sin dejar de latir con fuerza, la muchacha se preguntó a sí misma si es que de verdad ella podría saber lo que le pasaba al joven. ¿O era que ya su relación, gracias a esas recientes acciones, estaba irrevocablemente rota? ¿O era que Ran estaba exagerando? 
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10-07-2026, 11:06 PM
Sonreía mientras veía a Ran con la cabeza de conejo puesta. Ah, eso era algo que nunca más vería en su vida. Y mientras ella tenía la cabeza de conejo, Keisuke pasó su dedo índice por su propia piel bajo su garganta (o sea, la piel de él) y limpió la línea de sangre de la herida que se había auto-infligido para lamerla y no dejar rastro alguno. Cuando Ran se quitó la cabeza de conejo, la reacción no era la que él esperaba. En cambio, se encontró con una Ran enojada, una Ran más directa y una prima que le estaba poniéndo el pare. Su sonrisa amable desapareció de su rostro, para poner una expresión de confusión, y cual niño pequeño siendo regañado, dejó caer su cabeza de lado, los cabellos se movieron por la gravedad. Sintió una puñalada de kunai en el corazoncito por el tono de voz de la kunoichi.

¿Hizo algo mal? ¿Hizo algo que la hizo sentir incómoda? Si ese tipo de reclamos hubiera venido de alguien que no fuera cercano a él, al Uchiha le importarían 3 demonios, pero quien le reclamaba no solo era familia, sino alguien cercano a él. Algo que activaría uno de sus tantos trastornos.

—¿Me dirás lo que realmente te ocurre?

-¿……? - Siguió mirandola con ojitos de cachorro herido, confundido por el cambio brusco de la chica. -¿Qué… exactamente quieres saber…?

Una pregunta que lo sacó por completo de sí mismo. ¿A qué se refería con “¿Qué es lo que realmente te ocurre?” Bueno, a él le ocurrían muchas cosas: Las voces de su cabeza, el esqueleto que veía en todos lados, la locura de su madre de la que no todos se habían enterado, la cortada que se hizo, su alegría por verla…

Pero bueno, supone que tenía que empezar desde el principio. Pero no desde el principio de su vida, sino desde el principio que se reencontraron, ¿no?

-¿Qué me sucede? ¡Me sucede que estoy feliz de verte! ¡Eso me sucede! También me sucede que… Me ofende que… Después de tanto tiempo conociéndome, me preguntes si de verdad me hecharía la culpa para protegerte. ¡ESO también me sucede! ¡Si tanto dudas de que puedo protegerte como preguntaste hace un rato, ponme a prueba! ¡Ya hasta me hice una cortada, para que pensaran que habías sido tu quien se defendió de mi supuesto secuestro!

Le dijo todo eso sin dejar de mirarla fijo a los ojos.

-Te conocí siendo una niña temerosa, tímida, cobarde, y que temblaba más que un Chihuahua. Intuyo que, por la forma en la que te han criado, tienes un gran peso sobre tus hombros. Tu padre siempre me cayó como patada en el hígado, y mi madre me dijo que te cuidara. Y no porque ella lo dijo es que lo estoy haciéndo, sino porque confío en que debajo de esos fríos ojos lleno de ojeras tienes algo grande que contar. Algo que no me has dicho… Un sufrimiento que llevas dentro y no quieres decir a nadie. Y como buena… hipócrita, ¿te atreves a cuestionarme a MI como si yo fuera el único guardando secretos aquí? Porque me duele, me duele verte así. Tan fría, tan… destruída hasta con tu propia familia… Tan… ¿¡Qué pasa!?

Cerró los ojos y suspiró con pesadez.

-Si te dije lo de comprometerme contigo… Si, lo dije en serio. ¿La razón? Para ayud… Bueno, te quiero bastante. Pero para ayudarte también. Pensé en que un matrimonio arreglado podía sacarte de ese palacio, porque ahí no sacas ni una sonrisa fingida. Lo se, te he observado… Te saco de ahí, te dejo en un hogar estable, y luego, si quieres, te doy la libertad. No tenemos que tocarnos, ni besarnos. Es solo… Que te quiero ver bien, realmente bien. Y hablo de bien, internamente bien. - Tocó su propio corazón con la mano derecha, así como diciéndole “las apariencias no son nada.” -Así no le rindes cuentas a nadie y haces con tu vida lo que quieres. Si quieres seguir siendo una ninja, hazlo. Si quieres hacerte recojedora de hiervas en los montes de Konoha, hazlo. Si cometes errores, comételos. Pero … ¿Cuándo vas a empezar a vivir para ti, por ti? ¡Eso es lo que me pasa, idiota!

Desvió la mirada, no avergonzado, sino… ¿Dolido? ¿Pensativo?

-Bueno, y muchas cosas más que no vienen al caso en estos momentos. Pero… - Suspiró resignado. Tomó la cabeza de conejo por una de las orejas. -Es probable que me haga ninja médico, como mi madre, quizás… Solo quería empezar a ayudar, y también tener a alguien donde sentirme en confianza dejándo salir mi… estúpida personalidad infantil. Pero ya veo que aquí no puedo. - Debía pensar dos veces antes de ver en quien confiaba. Quizás la confianza con Ran-chan venía de un solo lado, solo del lado de él. Que se jodiera. Lo pensaba así por el enojo y la frustracción, pero sabía que no lo pensaba en serio y la seguiría ayudando si se lo pedía. Volvió a mirar a Ran.

-¿Y usted, señorita? ¿Cuándo será sincera con sus propios sentimientos? ¿Cuándo me dirá usted lo que sucede? Porque si espera sinceridad de un solo lado de la moneda, y no la da… Temo decirle, que eso se llama hipocrecía. - Le miró con una sonrisa del tipo “Heh…” Un buen cabezazo de conejo le debía dar por hipócrita.
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14-07-2026, 04:25 PM
Siendo así, el corazón de la muchacha no dejó de latir ni por el más ínfimo segundo, cómo un auténtico caballo desbocado. La verdad de las cosas era que la chica no se esperaba para nada la reacción de su primo vía materna, o más bien dicho, no se esperaba que él mismo le dijera todas esas cosas, pensando la joven un acto un tanto ingenuo de su parte, que el otro shinobi seguiría comportándose tal cual cómo lo había hecho todo ese rato. Tragando entonces la chica saliva dificultosamente a través de su garganta, por algún motivo que ni siquiera ella misma se pudo explicar del todo bien, fue total y absolutamente incapaz de seguir mirando directamente al joven a los ojos, al contrario, ahora mismo su mirada estaba demasiado fija hacía el piso. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?  ¿Por qué era que la muchacha ya no podía seguir manteniendo contacto visual con ese chico, cuando este mismo le estaba diciendo todas esas cosas, todas esas cosas que en cierta manera la joven ya sabía inconscientemente  hablando, pero que jamás había sido lo suficientemente fuerte, valiente, atrevida, y por sobre todas las cosas sincera consigo misma, cómo para finalmente aceptarlas? Mordiéndose el labio inferior con suma fuerza, cosa que hacía cada vez que sentía que ya estaba perdiendo por completo el control de las cosas, a tal punto que la boca de la chica se impregnó de ese metálico sabor propio de la sangre, la muchacha otra vez no consiguió mirarlo a los ojos. 

Y fue así cuando entonces el mismísimo Keisuke le dijo a ella que, literalmente, lo podía poner a prueba cuando éste había dicho que haría cualquier cosa por ella. La mirada de la joven se ensanchó de una manera que nunca antes lo había hecho, ni siquiera cuando estaba en presencia de su tu tan lejano y distante progenitor, y es que lo cierto era que nadie nunca antes le había dicho tales cosas… y ahora la joven no pudo evitar preguntarse a sí misma si es que ella correspondía al muchacho, si es que ella sentía lo mismo por él. —¡Calla! ¡Calla! ¡Calla!—le dijo la joven al chico, tras escuchar sus siguientes vocablos, usando un tono de voz de lo más alterado rayando propiamente tal en la más sumida desesperación, emitiendo así todas esas palabras guiada neta y exclusivamente por sus impulsos, por sus instintos, dejando así por completo todo ese raciocinio y fría lógica que siempre la acompañaban en sus actos, en sus acciones, en su comportamiento. Manifestando acto seguido sus dos manos un intenso temblor, la muchacha se vio en la más que extrema necesidad de ocultarlas en sus ropajes… cosa que si bien, efectivamente camuflaba ese temblor, era casi seguro de que el chico se diera cuenta de este al conocerla tan, pero tan bien. —No digas cosas que no podrás ser capaz de cumplir—añadió a continuación, y ni siquiera sabiendo la chica cómo lo logró, esta vez sí ella miró al joven directamente a los ojos… y al hacerlo, su corazón siguió acelerado. 

Tan, pero tan, pero tan acelerado, que en un determinando momento la kunoichi llegó a pensar en que o bien o saldría de su pecho, o explotaría. —¿No te das cuenta que lo que me estás diciendo es algo imposible que ocurra de verdad?—siguió hablando la joven, y contra todo pronóstico algo muy similar a dolor se manifestó en su propia mirada, cuando él le volvió a mencionar lo de un eventual compromiso matrimonial—¿No te das cuenta que todas tus idílicas y buenas intenciones son imposibles que ocurran?—la respiración de Ran comenzó a agitarse cada vez más al mismo tiempo que su voz se volvía a recuperar esa usual gelidez—Aterriza a la realidad de una buena vez por todas, Keisuke… lo que me estás diciendo, lo que me estás prometiendo nunca podrá suceder—el tono de voz de la genin estaba sonando casi, sin quererlo ni pedirlo, sólo casi cruel. ¿Era que ella verdaderamente pensaba todo lo mencionado?—. Nuestro destino ya está escrito por nuestras familias, y no hay nada más que hacer al respecto más que limitarnos y cumplir con lo impuesto—la azulada mirada de la muchacha se mostró más amargada que nunca, casi como si ya no hubiera esperanza alguna, demostrando así lo afectada que se sentía la joven ante esa situación. ¿Era efectivo que la chica pensaba que su pariente por vía Uchiha no podría decir lo que quería que pasara, o era que todo lo dicho por ella era más bien producto de esa jaula mental de la que estaba atrapada?

¿Era que la muchacha estaba tan, pero tan afectada psicológicamente hablando, que para ella era más que imposible ver otras opciones que no fueran las pre establecidas? ¿Que ella podría salir de esa infame estructura de la cual fue criada? ¿Que ella, después de todo, no tenía más escapatoria que hacer lo imposible por saciar todas sus ambiciones, para así ser finalmente aceptada por su familia, tanto materna cómo paterna? No arrepintiéndose en ningún instante todo lo que le había dicho tan cruda y tajantemente al muchacho, y es que Ran creía casi ciegamente por completo que lo emitido por ella no era más que la objetiva realidad de las cosas, y que hasta le estaba haciendo bien a Keisuke, casi propiamente un favor, al aterrizarlo a Tierra, por decirlo de alguna manera, de algún modo la joven descendiente del clan de los Kurai siguió consiguiente mantener contacto visual con él. Sin embargo, a pesar de que todo parecía indicar que la joven estaba actuando como si creyera sinceramente en cada palabra dicha, en cada cosa emitida con esa crudeza y sin filtro alguno, ciertamente por dentro la joven estaba hecha trizas, sintiéndose más vulnerable e inquieta que nunca. ¿Cómo podía ser de otra forma, tomando en cuenta todo ese terrible trasfondo que le precedía? Decidiendo no decirle nada más al joven, debido a que internamente ella estaba hecho un terrible caos, ella aún así mantuvo su apagada mirada sobre él, y no pudo más que seguir pensando que tenía la razón, y que el chico no. 
Uchiha Keisuke
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza5(1)
Destreza5(1)
Ctrl. de Chakra55(3)
Inteligencia100(5)
Especiales
Salud9
Velocidad11
Tenketsu13
Sigilo14
485
480
Enlace al Post
27-07-2026, 03:39 AM
Última modificación: 27-07-2026, 03:50 AM por Uchiha Keisuke.
No sabía que le pasaba a Ran. Lo único que hizo fue enfrentarla y decirle que lo pusiera a prueba. ¿Qué tenía eso de malo? Que lo pusiera a prueba y si fallaba pues entonces era su propia culpa, no la de ella; Sin embargo, él no se iba a permitir fallar. No podía hacerlo. Sabía que ella necesitaba ayuda y la única manera que podía hacerlo -o eso pensaba- era impulsarla a pedirla, pero parece que sus métodos no estaban funcionando porque lo que obtuvo como respuesta fue una Ran alterada y que lo mandaba a callar. ¿Acaso había oprimido uno de sus botones? Solo veía una chica frágil, intentando escapar de algo… O eso pensaba… ¿Qué le pasaba? ¿Qué corría por su mente? Una parte de él se preocupó demasiado, otra parte de él se asustó y quizo hacer algo para que ella no siguiera gritando así. Su impulso le hizo empujar a Ran contra un árbol para que su espalda quedara en el árbol. Le sostuvo a Ran la muñeca derecha y pego su cuerpo al de ella. Acercó su rostro al oído de la Uchiha.

—No digas cosas que no podrás ser capaz de cumplir. - Las palabras hirientes de la kunoichi daban vueltas por su cabeza como si le hubieran enterrado un kunai en el alma. —¿No te das cuenta que lo que me estás diciendo es algo imposible que ocurra de verdad? - ¿Por qué? ¿Por qué era imposible de que ocurriera? ¿Por qué! ¿¡Por qué ella lo mencionaba así tan fácil sin buscar soluciones juntos!? ¿¡Por qué era tan pesimista!? ¿¡Por qué se rendía tan fácil!? Idiota, idiota, idiota, idiota… ¡Eres una idiota! Idiota por rechazar su ayuda, idiota por no intentarlo. ¡Idiota por todo!

Mantenía su rostro cerca de su oído pero no se atrevió a emitir ninguna palabra. Acercó sus labios a los de la kunoichi pero se detuvo frente a ellos. ¿Estaba bien? ¿Lo que hacía, estaba bien? Lo que buscaba, ¿estaba bien? Eran primos, ella ¿estaría cómoda? Temblaba. Temblaba por las ganas, por la impulsividad. Quería robarle un beso para que se callara la boca, para que dejara de decir estupideces. Pero de ser así, ¿por qué no mejor le ponía la mano sobre los labios para que se callara? ¿Por qué no mejor callarla de otra forma, poniéndole la cabeza de conejo en la cabeza como había hecho antes? Sus palabras lo ponían nervioso. ¿Cómo se atreve? ¿Cómo se atrevía a insultarlo de esa forma? ¿Cómo se atrevía a sumir que no era capaz de cumplir sus promesas? Su palabra era importante, muy importante, y tenía miedo de romperla. Bueno, si, la podía romper, pero ¿a ella? ¿A sus seres queridos como lo era su madre, sus hermanas, su padre o personas cercanas? Eso era un insulto. Y a la misma vez, verla tan sumisa, tan frágil, tan débil, era un tipo de debilidad por él. Quería protegerla.

No la había besado porque… ¿Por qué? ¿Por qué no terminó de besarla? Se sentía como un maldito tóxico de mierda, como un maldito intenso, como un maldito… Le gustaba… ¿Qué? Keisuke ¿estas bien? Eran cosas que se preguntaba cada vez que pensaba en eso. -¿Por qué lo piensas así…? - Le susurró al oído, aguantando las ganas de… de gritarle de vuelta, de besarla, de abrazarla, de abrazarla fuerte para protegerla con sus propios brazos, de hacer algo, lo que sea, no sabe que. ¿Por qué estaba obsesionado con la idea? Maldita sea… Aléjate. Vete. Necesitaba alejarse de ella por un tiempo para volver a ordenar sus prioridades. Puta, pero no se refería a ella, sino a puta la situación en la que se había metido por ser un impulsivo de mierda que quería protegerla, que quería controlar la situación para que ella estuviera bien. Carajo.

—Aterriza a la realidad de una buena vez por todas, Keisuke… lo que me estás diciendo, lo que me estás prometiendo nunca podrá suceder.

¿Lo estaba jodiendo? Fue lo que pensó cuando escuchó sus palabras. La fue soltando poco a poco para darle el espacio. Ahora era su corazón el que latía rápido. Su corazón empezaba a doler cuando escuchaba las próximas palabras.

—Nuestro destino ya está escrito por nuestras familias, y no hay nada más que hacer al respecto más que limitarnos y cumplir con lo impuesto.

Era tan fácil como decirle “Si así lo quieres, vale.” Pero a la misma vez sabía que esa respuesta era tan… Tan pobre, tan vale madre. Tan “dejarla a su suerte.”

-¿Qué destino…? ¿Qué familia…? - Juntó su cabeza a la de ella. Cerró los ojos. Le tomó la mano porque antes vió que la escondía entre sus ropajes. -¿Por qué piensas que el destino existe? ¿Por qué piensas que no puedes escribirlo con tus propias manos o cambiarlo?

-Yo cambié mi destino. - Dijo apretando los dientes y soltándola suave. -Mi padre quería que yo fuera un… Uchiha de primera fila. De esos que pelean con Taijutsu, con… Genjutsu y Ninjutsu a la vez. ¡En la última discusión que tuvimos me hizo sangrar el labio, me le planté firme y le dije que no quería ser un ninja de primera fila! - Se apartó, pero no lo suficiente para que no se le fuera a salir corriendo. -¿¡Para qué voy a ser un ninja de primera fila!? ¿¡Para morir como un pendejo, solo por traer prestigio al clan!? ¡Le dije que voy a ser un ninja médico! ¡Médico, y después me retiro y me hago artista! Tuvo que aceptar porque fui firme. ¡Así que no me jodas con el destino, o con la familia, o con las estupideces tradicionales que tienen algunos viejos de mierda…! - Se le activó el Sharingan por unos momentos por el Stress, por el enojo, por el miedo al rechazo, por el rechazo a la ayuda, por sus palabras. -¡¡Y de paso di que NO quieres mi ayuda y no te sigo jodiendo…!!

”¿Ya ves como nos trata?”

Detuvo sus gritos repentinamente cuando escuchó una voz en su cabeza. El Uchiha se quedó inmóvil. Sintió como el suelo debajo de él se abría y desaparecía dejándolo caer hacia un vacío sin fondo, oscuro, profundo, la caída no terminaba… Pero… Se encontró a si mismo mientras caía.

Se podía ver a sí mismo, desde otra perspectiva: Estaba sonriéndose a si mismo con una sonrisa macabra de par en par, unos ojos totalmente diferentes al que él tenía, con un ¿Sharingan? Diferente al que también poseía. La sangre bajaba por sus ojos.

”No quiere nuestra ayuda. Nunca la quiso. Solo se aprovecha de ti. Todo este tiempo se ha aprovechado de ti. Ella está bien con su vida. Solo viven en mundos completamente diferentes. No podrás protegerla, pero si que podrás matarla.”

En su mente estaba viviendo un tipo de disociación, esquizofrenia paranoide donde veía algún tipo de alter-ego que le estaba hablando a la cabeza. Le comenzó a temblar la mano.

”En este mundo solo estas tu. Solo existes tu. No dejes que otros te ayuden porque te van a defraudar como ella lo hizo.” - Le hablaba su alter-ego en la mente.

-¿Qué…? - Preguntó en un susurro suave, como si hablara con alguien más.

”Matala. Matala. Matala. Matala. Matala. Matala. Matala Matala. Matala. Matala MATALA.” - Era tal  y como la vez que sucedió el incidente con…

-Me duele la cabeza, Ran-chan…  - Mencionó mirando hacia la nada.

”Matala. Matala. Matala. Matala. Matala. Matala. Matala Matala. Matala. Matala MATALA.”

-Nos vemos en otro momento, Ran-chan. Perdón por… - No le salían las palabras.

”Matala. Matala. Matala. Matala. Matala. Matala. Matala Matala. Matala. Matala MATALA. MATALA."

Se giró y se fue caminando, sintiéndo como el mundo daba vueltas a su alrededor, aunque no dijo nada. Simplemente alzó su mano en lo alto para despedirse de su prima. Por dentro se estaba rompiendo, su mente se estaba rompiendo. Antes era Skelly, pero ahora era “él” mismo o quien quiera que fuera ese.
Uchiha buenazo :3

Ficha || [Registro] - Uchiha Keisuke || Cronologias del Doctor de la Muerte
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[Imagen: Kuroto-Kei1Firma.png]
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