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  ›   [Evento] [Side Quest] — Alas Marcadas en el Aviario
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[Side Quest] — Alas Marcadas en el Aviario
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
Enlace al Post
23-06-2026, 07:59 PM
Última modificación: 23-06-2026, 08:04 PM por Narrador General.
[Side Quest] — Alas Marcadas en el Aviario

Año: 150
Lugar: Aviario
Hora: 6:00am

[Imagen: 285b6c47-73cb-476b-9af5-622eef359ee3.png]


El día siguiente arrancó con movimiento desde la Estación de Policía. El guarda que había tomado apuntes sobre la marca de la Piedra Conmemorativa no se quedó esperando a que el asunto se enfriara. Apenas tuvo claro que los tres triángulos podían formar una figura enorme sobre Konoha, mandó a varios shinobi a revisar los puntos marcados en el mapa. Uno de esos puntos quedaba al sur, cerca del Aviario, no muy lejos de las aguas termales y de las zonas más verdes de la aldea. El camino hasta ahí era más tranquilo que el centro, con menos tiendas, menos ruido y más árboles pegados a los senderos. Pero esa mañana nadie iba de paseo. Iban a buscar otra marca.

El Aviario ya estaba despierto cuando llegaron. Los cuidadores caminaban de un lado a otro con cara de pocos amigos, cargando cubos de alimento, revisando jaulas y tratando de calmar a las aves. El problema era que las aves no estaban normales. Algunas golpeaban las alas contra los barrotes, otras chillaban cada vez que alguien se acercaba al cobertizo del fondo, y varias mantenían la mirada fija hacia la cerca sur. Había plumas tiradas en el suelo, marcas de garras en la tierra húmeda y un saco de semillas abierto a medias, derramado por todo el pasillo trasero. Uno de los cuidadores juró que en la madrugada escuchó un alboroto horrible, pero cuando salió con una lámpara no vio a nadie. Solo encontró las aves alteradas y una jaula pequeña abierta.

La marca estaba detrás del cobertizo de alimento, pintada sobre una tabla vieja, baja y medio escondida. Era otro triángulo rojo, torcido en uno de sus lados, con el trazo apurado y feo, igual al que habían descrito en la estación. Cerca de la tabla había barro removido, una pisada profunda y varios trozos de cuerda cortada. La jaula abierta no era de un ave cualquiera: era de una mensajera joven, entrenada para moverse en rutas cortas dentro de Konoha. El cuidador tragó saliva cuando lo explicó, porque una cosa era una pintada rara en una pared, y otra muy distinta era que alguien hubiera entrado de noche, marcado el lugar y soltado un ave capaz de llevar algo por la aldea. Ahí el asunto dejó de parecer una travesura.

Código:
Requisitos: Ninguno
Frecuencia: Se posteará 1 vez cada 48 horas o cada vez que todos los usuarios hayan posteado.
Esta trama ocurre al mismo tiempo que la SideQuest: Vapor Rojo.
Recompensa: Solo para quienes participen en todas las rondas.
No se puede unir al Sidequest luego de finalizada la primera ronda
時
⏳ Tiempo expirado
El límite de 48 horas para postear ya se cumplió.
Akira Hyuuga
Rango Chuunin
Clan Hyuga
Nivel 20
Estadísticas
Generales
Fuerza100(5)
Destreza100(5)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia20(1)
Especiales
Salud15
Velocidad25
Tenketsu20
Sigilo8
755
885
Enlace al Post
24-06-2026, 06:47 PM
**Akira Hyuga**

**Lugar:** El Aviario de Konoha

El ambiente en el Aviario era un caos contenido. Esta vez, no había rastro de la elegancia del traje de gala del día anterior; mis movimientos eran precisos y silenciosos, envuelto en mi *Shinobi Shōzoku* oscuro. La tela ajustada y funcional de mi uniforme me permitía moverme con la soltura que requería la situación, lejos de las miradas de los civiles que me habían ignorado en el desfile. Aquí, en la penumbra del cobertizo, era un depredador.

Me acerqué al cuidador, que temblaba mientras sostenía un cubo de comida vacío. Lo sujeté por el hombro, exigiéndole una respuesta que fuera más allá del pánico.

—Dime qué había en esta jaula —le ordené, con voz baja pero cortante.

El hombre tragó saliva, mirando el espacio vacío con los ojos desorbitados.
—No era un ave común, Akira-san —explicó, con la voz quebrada—. Era una mensajera joven, entrenada exclusivamente para moverse en rutas cortas dentro de Konoha. Alguien entró de noche, marcó el lugar y se la llevó... o la soltó. Sabían exactamente qué jaula abrir.

Sus palabras resonaron en mi mente con la fuerza de un golpe. Me aparté de él, procesando la información. La conexión con lo que Mayura me había contado la noche anterior sobre las marcas en la Piedra Conmemorativa y las aguas termales no era casualidad; los tres puntos formaban una figura, un triángulo invertido, y ahora, el robo de una mensajera confirmaba mis peores sospechas. Ya no estábamos ante un simple vandalismo o una broma pesada. Esto era espionaje activo, una operación coordinada ejecutada por alguien que conocía las entrañas de la aldea, sus rutas y su funcionamiento.

La rabia, fría y calculada, comenzó a recorrer mi cuerpo. La incompetencia de la policía al ignorar el reporte de mi hermano se sentía ahora como una negligencia peligrosa.

Sin decir una palabra más, me alejé del cuidador y me posicioné en el centro del área. El mundo a mi alrededor se tiñó de matices monocromáticos cuando concentré el flujo de mi chakra hacia mis ojos.

Byakugan.

Las venas alrededor de mis sienes se marcaron con fuerza mientras mi visión se expandía, atravesando la materia sólida y buscando lo invisible. Mis ojos recorrieron la tabla vieja donde estaba pintada la marca roja, analizando la estructura del trazo, y luego escudriñaron cada rincón del suelo y las paredes en busca de cualquier rastro de energía residual. Si alguien había estado aquí —y la ausencia del ave confirmaba que sí—, debían haber dejado una firma de chakra, un eco de su paso. Me mantuve inmóvil, ignorando el alboroto de las aves, concentrado exclusivamente en detectar cualquier irregularidad en el flujo de energía que pudiera delatar al responsable de esta incursión.


OFF



Estadisticas
Fuerza
6
Destreza
20
Ctrl. de Chakra
19
Inteligencia
0
Salud
9
Velocidad
12
Tenketsu
9
Sigilo
9


tecnicas
✔Aprendida · 19-06-2026
◈dōjutsu
✦Nivel: 1
#ID: HYUG101B
◔Coste
20 de Chakra| 10 de Chakra por Turno
▣Descripción

Al activarse, este dōjutsu otorga al usuario la visión característica del clan Hyūga. En combate, el usuario obtiene una cantidad de puntos de visión independientes equivalente a su modificador de Destreza, los cuales puede mover libremente dentro de un rango definido. Estos puntos le permiten ver a través de paredes y objetos físicos, aunque sin atravesar estructuras creadas o reforzadas con chakra. Si un punto se ubica sobre el propio usuario, este reduce el sigilo de las ofensivas dirigidas hacia él, independiente de la distancia. Si un punto se fija sobre un objetivo, el usuario puede observarlo en todo momento a menos que se oculte mediante una técnica, reduciendo el sigilo de sus acciones y ofensivas. El usuario puede concentrar múltiples puntos de visión sobre un mismo objetivo o sobre sí mismo, potenciando los efectos de las técnicas del estilo Hyūga empleadas en esas zonas. El usuario puede reubicar cada punto una vez por turno, siempre que el nuevo objetivo sea visible dentro de su campo visual, o bien realizar una tirada de búsqueda adicional por cada punto de visión dedicado a detectar si un objetivo se encuentra oculto.

Fuera de combate, el Byakugan amplía su rango de visión al doble del habitual, manteniendo la reducción de sigilo y permitiendo rastrear presencias en amplias zonas con notable precisión. Gracias a sus múltiples focos visuales, el usuario puede controlar el entorno, detectar amenazas y anticiparse a los movimientos enemigos, consolidando la fama del Byakugan como los verdaderos “ojos que todo lo ven".

✧Efecto
50 (MDES) de Rango de Visión, 5 (MDES) de Puntos de Visión, 5 (MDES) de Reducción de Sigilo

Vida: 231/231

Chakra: 262/294

[Imagen: JK2RddW.png]
Ibuki Inuzuka
Rango Chuunin
Clan Inuzuka
Nivel 16
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud12
Velocidad25
Tenketsu11
Sigilo11
690
620
Enlace al Post
24-06-2026, 09:19 PM
**Ibuki Inuzuka**

**Lugar**: Los techos

Ibuki iba caminando, aburrida, entre los techos de la aldea, saltando de uno a otro, buscando algo que hacer, con su mapache descansando sobre su espalda. Se le notaba el cansancio y el desgano de la situación. Es más, iba comiéndose un dulce de sandía hecho paleta que había preparado en su casa.

La receta era simple: solo requerías hacer un almíbar caliente, agregar todo el jugo concentrado de una sandía y derretirlo hasta caramelizarlo. Antes de que enfriara, bastaba con hacer pequeños círculos de caramelo y colocarles un palito o un senbon. No poseía senbons aún, pero podía hacerlo con los típicos palillos chinos que usaba para comer.

En fin, aquel dulce estaba exquisito, y ella realmente no tenía nada de nada que hacer. Estaba aburrida. No había visto los informes y no la habían llamado para nada últimamente. Hacía poco había regresado de una misión y se había quedado sin nada que hacer.

Por suerte, una persona familiar se cruzó en su mirada. Un joven de pelo laaargo como princesa, castaño como nadie, de musculatura bien formada y atractivo a la vista. No recordaba su rostro, pero sí recordaba que tenía un hermano muy, muy diferente a él: un afeminado de colores morados en vez de castaños como el suyo.

Estaba hablando con un sujeto extraño, al que llamaremos Sujeto X. Se encontraban en un lugar lleno de jaulas y cosas así. Ibuki simplemente aparecería por la espalda de este niño cuyo nombre ni siquiera recordaba. ¿Cómo era...? ¿Cómo era...? ¿Akiba? No, no fueron compañeros. Él estaba tres años más abajo que ella en la Academia Ninja, pero lo recordaba.

Ibuki saltó y se posicionó tras él, esperando a que se encontrara solo. Justo cuando el muchacho acababa de activar su Byakugan, le soltó un - Ola ke ase - Super casual. Se sacó la chupeta de la boca para hablar y luego volvió a reposicionarla para seguir chupeteándola.

Su tanuki, por su lado, primero bostezó, se estiró sobre la espalda de Ibuki y luego descendió de sus hombros. Comenzó a caminar por el lugar, olfateando la jaula de donde el ave había escapado.

Por mera curiosidad, realmente.


OFF

Estadísticas
Fuerza: 20
Destreza: 25
Ctrl. de Chakra: 0
Inteligencia: 0

Salud: 9
Velocidad: 12
Tenketsu: 9
Sigilo: 9

Solo saludo y mi tanuki se pone a olfatear, tengo olfato mejorado, no se si sirva, mi tanuki debiese olfatear igual o mejor que yo
[Imagen: 9NUo9td.gif][Imagen: He8J1ft.gif]
Mayura Hyuga
Rango Chuunin
Clan Hyuga
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza1(1)
Destreza60(3)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia4(1)
Especiales
Salud11
Velocidad18
Tenketsu10
Sigilo10
420
565
Enlace al Post
24-06-2026, 09:35 PM
Última modificación: 24-06-2026, 09:38 PM por Mayura Hyuga. Razón: agregar interaccion por Ibuki (sorry no vi que hbaia posteado)
Mayura continuaba enojado por los resultados de la escena del día anterior. Era como si la estación de policías tardara intencionalmente en actuar. Los rastros se aprovechan estando frescos como el de la piedra conmemorativa, no pasadas las veinticuatro horas o probablemente aun más tiempo. No confiaba en la policía, pero si había alguien en quien siempre podía confiar era su hermano gemelo. Le comentó todo lo que había sucedido y sus sospechas sobre cómo al menos uno de los culpables ha de estar trabajando con la policía.

Era temprano, ya estaba perfectamente vestido, acompañando a su hermano al aviario, un lugar que no hace ni una semana les había tocado limpiar por completo. Si había algo más fuera de lo normal, probablemente lo identificarían con cualquier búsqueda. Mayura dejó que Akira se encargara de la conversación, no confiaba en lo que un simple guardia nervioso pudiera decirle. En cambio, prefirió acercarse a la jaula del otro día, esa que tenía a su pequeña amiga capaz de repetir su palabra favorita.

— ¡Fa…bu…LOSO! — Exclamó hacia el ave colorida mientras chupaba un caramelo, esperando una respuesta por parte de la plumifera. Hoy no buscaría ser el centro de atención. ¿Increíble, ¿no? Dejaría que Akira hablara con el guardia y esperaría con el ave antes de volver con ellos. Al escuchar que habían terminado de hablar, el joven Hyuga volteó para dirigirse a su hermano, pero este ya se encontraba examinando el área con su Byakugan.

— Dudo que podamos encontrar algo, Akira. La marca en el aviario ya tiene más de veinticuantro horas. — Suspiró desganado, no era normal verle tan caído, pero después de que todas sus sospechas fueran en vano ante el oficial Sarutobi de la policía, pues no le quedaba de otra que empezar a perder la confianza en sus capacidades. — Si tan solo pudieras hablar, querida amiguita. — Suspiró al hablarle al ave colorida que tanto le gustaba, esa que repitió fabuloso una y otra vez como si elogiara la grandeza de Mayura.

— Solo espero no quedar con el pelo y la ropa tan sucia como el día que limpiamos. — Continuó quejándose, ya ni siquiera esperaba conseguir algo que le fuera útil. Para Mayura era una tortura saber que las posiciones de las marcas eran deliberadas para formar un triángulo y aún seguir en primera base. Pero entonces, una chica salió de la nada y Mayura pegó un gritó de susto solo por instinto.  


Virtudes relevantes para la side

Me gustaria hacer uso de la virtud investigador para saber de que información relevante pudo hacerse Mayura.

Buen Flujo
Atractivo
Líder Nato
Investigador
Capacidad Sensorial Aumentada II (Vista y gusto)

Adicción (caramelos)
Fobia III (escorpiones)
Alergia III (piña)
Sangre Caliente
Trastorno Histriónico
Psicopatía


Mision en el Aviario

Querido narrador, no se que tengas en mente. Pero si de algo sirve Mayura y Akira tuvieron una mision, dias antes de este evento. Eso ya queda a discresion tuya pues no sabemos que dia transcurre este side quest aunque ya roleamos como si fue despues de esa mision, pero igual puedes anular esas partes.

Este es el Link = https://shinobigaiden.net/showthread.php?tid=13537

No se si haber limpiado todo el aviario nos permita ver cualquier cosa con facilidad, algo que esté diferente, mal puesto o que no pertenezca al lugar.


Estadisticas

Fuerza
1
Destreza
28
Ctrl. de Chakra
13
Inteligencia
3
Salud
9
Velocidad
12
Tenketsu
9
Sigilo
9

Vida: 229/229

Chakra: 296/296

Naoe Senju
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 9
Estadísticas
Generales
Fuerza25(2)
Destreza30(2)
Ctrl. de Chakra50(3)
Inteligencia30(2)
Especiales
Salud11
Velocidad13
Tenketsu11
Sigilo10
415
440
Enlace al Post
24-06-2026, 10:11 PM
Última modificación: 24-06-2026, 10:13 PM por Naoe Senju.
Para el Senju, la transición desde la solemnidad de la Piedra Conmemorativa hasta el bullicio ruidoso del Aviario en el sector sur no alteró un solo ápice su impecable compostura marcial. Había descendido de los senderos interiores con paso firme y sincronía perfecta, manteniendo su uniforme libre de polvo y su larga cabellera oscura estrictamente recogida. El reporte de la estación policial había sido claro, y como garante de la infraestructura y el orden de Konoha, Naoe consideraba inaceptable que un perímetro militar de mensajería hubiera sido vulnerado bajo el manto de la noche.

Al adentrarse en los pasillos de madera y red del Aviario, sus ojos claros captaron de inmediato la caótica escena: plumas esparcidas, sacos de semillas derramados y cuidadores madrugadores sumidos en un tenso pánico. Sin embargo, lo que verdaderamente demandó la atención analítica del Senju fue el reencuentro con su compañero de armas. Mayura Hyūga ya se encontraba en el lugar, acompañado de quien indiscutiblemente era su hermano gemelo, Akira, y de una tercera integrante que acababa de irrumpir desde los techos con un lenguaje sumamente informal, ¿la conocería?

Naoe dio un par de pasos fluidos al frente, haciendo notar su presencia con la elegancia innata de su porte aristocrático. Se detuvo a una distancia prudencial del grupo, manteniendo su mano diestra descansando con parsimonia cerca de la empuñadura de su espada, un recordatorio constante de su estricta etiqueta militar. Justo en ese instante, el Byakugan de Akira ya marcaba las sienes del gemelo oscuro, mientras Mayura terminaba de lamentarse ante una colorida ave exótica.

—La desazón ante una vulneración de seguridad es comprensible, Hyūga-san, pero un shinobi de la Hoja no mide el valor de un rastro por las horas transcurridas, sino por la precisión con la que se contrastan las variables del terreno —comentó Naoe. Su voz, limpia, pausada y envuelta en una cortesía estrictamente formal, rompió el murmullo de las aves y el exabrupto del susto de Mayura—. Tu intuición en el memorial fue el hilo conductor que nos trajo al sur. Despericiar esa ventaja logística por desgano sería una falta a la doctrina de la fortaleza.

El joven Senju ladeó levemente la cabeza, dirigiendo una mirada severa pero calmada hacia Ibuki y el tanuki que olfateaba la jaula vacía, evaluando la adición de la Inuzuka al perímetro. Para alguien obsesionado con la etiqueta, la combinación de una paleta de sandía y un mapache en una zona de mensajería militar resultaba sumamente atípica, pero Naoe contuvo cualquier juicio apresurado; en una auditoría de infraestructura, los caninos y los rastreadores biológicos poseían un valor incalculable.

—¿Te conozco? Soy Naoe Senju —saludó con una impecable inclinación de cabeza—. Tu llegada y el instinto de tu compañero son oportunos. La jaula abierta pertenecía a una mensajera entrenada para rutas internas de Konoha; si el ave fue extraída o liberada por el ejecutor del triángulo, cualquier residuo aromático en los barrotes o en la cuerda cortada detrás del cobertizo podría darnos la dirección exacta de su fuga antes de que el flujo del día disipe el rastro. Imagino que eso tratas de hacer

Regresando su atención a los gemelos Hyūga, Naoe se acomodó el lino blanco de su guante con total delicadeza. Podría ser que ambos hermanos conocieran al dedillo la disposición del aviario debido a sus recientes labores de mantenimiento en la zona, una ventaja táctica que el Senju pretendía explotar sistemáticamente de tener razón.

—Confío en que su memoria visual detectará cualquier anomalía en los herrajes o en el inventario de las cubetas de servicio. Si la pintura utilizada aquí coincide con el pigmento residencial de bajo coste que borramos en el norte, el autor debió abastecerse en los depósitos cercanos. Aseguremos el cobertizo de alimento y unifiquemos la lectura del Byakugan con el rastreo biológico. Mantengan la guardia alta; resolveremos el enigma de este vértice antes de que la rutina de la aldea archive el reporte... Nuevamente.

Datos
Estadísticas
Fuerza. 15
Destreza. 20
Ctrl. de Chakra. 40
Inteligencia. 15

Salud. 10
Velocidad. 12
Tenketsu. 11
Sigilo. 9

Vida: 320/320

Chakra: 370/370
[Imagen: Firma.webp]

Hablo#FF851B - Pienso#C19E00 - Narro
Ficha - Registros - Cronología - Misiones - Relaciones
Uchiha Keisuke
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza5(1)
Destreza5(1)
Ctrl. de Chakra55(3)
Inteligencia100(5)
Especiales
Salud9
Velocidad11
Tenketsu13
Sigilo14
485
480
Enlace al Post
25-06-2026, 03:22 AM
Iba caminando por las cercanías un chico de apariencia lúgubre, cabellos azabache y ojos azules, cuando de momento escuchó un escándalo. Pero no era un escándalo cualquiera, era un escándalo de aves chillando, moviéndo las plumas, y haciendo precisamente un… escándalo. Se puso alerta, frunció el ceño. No le gustaba escuchar animales sufriendo así que decidió acercarce a la escena, ignorando por completo las personas que habían allí, pero no del todo, porque observó de reojo a Ibuki y al Tanuki, mas sin embargo luego de hacerlo, se fue en visión de tunel hacia las jaulas, caminando con tranquilidad para evitar asustar más a las aves.

Estaba intentando calmarlas. -Shhh, ya, ya, tranquilas. ¿Qué pasa? ¿Qué les sucede? - Les hablaba con una voz calmada y tranquilizadora, intentando ver si podía evitar que se hicieran daño con los barrotes de metal. Observó sin embargo como unas aves estaban mirando fijamente hacia la cerca sur. -¿? - Dirigió su mirada hacia donde estaban observando esas aves en específico, las que estaban mirando a la cerca sur. Quería ver si observaba algo extraño pasando allí. Keisuke también notó una jaula vacía, plumas por el suelo… -Que horrible… - Dijo en voz baja para si mismo. ¿Acaso alguien había asesinado un ave? ¿Acaso le habían hecho daño? Eso no podía quedarse así. Observó nuevamente a las aves para asegurarse de que estaban bien, y como si fuera un loco, comenzó a hablarle aunque sabía que no iba a recibir una respuesta en vocabulario humano. -¿Estan bien, amigas? ¿Puedo hacer algo por ustedes?  

El lugar estaba hecho un desastre: Huellas, marcas, triangulos rojos, todo eso como si fuera una película de terror, pero Keisuke no sabía que estaba pasando con esas personas ni sus temas de investigación anteriores. Él solo se acercó porque escuchó unas aves que… según él, estaban sufriendo, y quería evitarlo.


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Off:
-Me gustaría usar la virtud: Amigo de las Bestias y de ser posible Investigador, pero prioridad la de amigo de las bestias. :3


Estadísticas
Fuerza: 3
Destreza: 3
Ctrl. de Chakra: 12
Inteligencia: 12
Salud: 9
Velocidad: 10
Tenketsu: 9
Sigilo: 10


Vida: 230/230


Chakra: 240/240


Virtudes
V003: Curandero
V006: Presencia Carismática
V007: Amigo de las Bestias
V015: Presencia Intimidante
V025: Voluntad Férrea
V026: Mentira Convincente
V033: Investigador
V037: Médium

Defectos
V047: Vicio
V055: Fobia I
V085: Venganza
V067: Pasado Oscuro II
V060: Alergia III
V086: Sangre Diluida
V089: Esquizofrenia
Uchiha buenazo :3

Ficha || [Registro] - Uchiha Keisuke || Cronologias del Doctor de la Muerte
[Imagen: Kei-Thresh1.png]
[Imagen: Kuroto-Kei1Firma.png]
Kaito Sarutobi
Rango Genin
Clan Sarutobi
Nivel 9
Estadísticas
Generales
Fuerza15(1)
Destreza25(2)
Ctrl. de Chakra65(3)
Inteligencia30(2)
Especiales
Salud8
Velocidad10
Tenketsu10
Sigilo17
395
460
Enlace al Post
25-06-2026, 05:36 AM
Última modificación: 25-06-2026, 05:38 AM por Kaito Sarutobi.
El recorrido hasta el Aviario no había sido largo, pero el ritmo cambió en cuanto vieron el movimiento alrededor del cobertizo. No era el operativo discreto que Kaito había imaginado en su cabeza; ya había shinobi de la Estación repartidos entre las jaulas, y los cuidadores corrían de un lado a otro, demasiado ocupados tratando de calmar a las aves como para prestarle atención a dos genin más entre la gente.

Kaito se acercó primero al cuidador más próximo, uno que cargaba un cubo de alimento con una mano y trataba de sujetar la puerta de una jaula alterada con la otra. Adoptó un tono calmado, casi aburrido, el de alguien que ya había repetido la misma frase un par de veces esa mañana.

—Nos asignaron para revisar la zona.— dijo, sin titubear, señalando vagamente hacia el cobertizo del fondo con la cabeza. —¿Ya identificaron qué jaula fue la que abrieron, o seguimos sin confirmar eso?—

Lo preguntó como quien ya conoce parte de la respuesta y solo busca que el otro la complete, dejando que fuera el cuidador quien llenara los espacios en blanco. Mantuvo la expresión neutra, sin prisa, sin nada que delatara que acababan de llegar caminando por su cuenta y no como parte de ningún destacamento oficial.

A su lado, Raizen no dijo nada todavía, pero captó la jugada al vuelo y se limitó a asentir con la seriedad suficiente para no desentonar.


Habilidades
Uso mis habilidades de Investigador y Mentira Convincente.
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
Enlace al Post
26-06-2026, 04:50 AM
El cuidador no se dejó agarrar mucho tiempo del hombro. Apenas Akira le puso la mano en el hombro, el hombre se tensó y se apartó con un gesto seco, algo violento, y bastante claro. Estaba dispuesto a colaborar con la aldea, sí, pero no le gustó que lo tocaran así en medio del desastre. Se acomodó la manga, miró a Akira, luego a Mayura, y después a Ibuki, sin tener del todo claro si ella también era parte del grupo que la Estación había mandado o si solo había caído ahí por puro impulso. Las aves detrás de él ya estaban inquietas, moviéndose de palo en palo, soltando chillidos cortos cada vez que alguien pasaba cerca de las jaulas. El cuidador tragó saliva, sacó una hojita doblada del bolsillo del chaleco y la abrió con dedos manchados de alimento. —¿Esa jaulita? En esa jaula había palomas mensajeras... Eso es lo que más hacemos aquí, criar y entrenar mensajeras para rutas internas. Todo lo que ven acá es para el trabajo. —Bajó la vista al registro, repasó las líneas con el dedo y frunció el ceño—. En este momento tenemos... veamos... setenta aves acá y doce en servicio. Eso es lo que dice el registro. Setenta dentro del Aviario, doce fuera cumpliendo ruta. —Alrededor, el ruido creció un poco más. Varias aves empezaron a responderse entre ellas, golpeando alas contra madera y metal, levantando plumas del suelo con cada sacudida.

El encargado intentó no perder la paciencia mientras el grupo se movía por el lugar. Vio a Akira quedarse quieto con el Byakugan activo, clavado en el terreno y en la tabla marcada. Vio a Mayura cerca del ave colorida, bajoneado, hablándole a la plumífera con una energía bastante rara. Luego apareció Ibuki con su paleta y su tanuki, y el animal empezó a olfatear la jaula vacía con bastante más utilidad que muchos adultos presentes.. Probablemente no le gustase el olor apestoso de las aves y sus residuos. El encargado también le puso atención a Naoe cuando se acercó y soltó aquella explicación tan formal, tan limpia, tan llena de palabras largas, que por un momento el hombre se quedó mirándolo contratando de traducir el mensaje a lenguaje normal. Aun así, cuando Naoe mencionó que la jaula abierta pertenecía a una mensajera entrenada para rutas internas de Konoha, el encargado solo asintió, porque esa parte era correcta. Más allá, uno de los trabajadores seguía con su labor, tratando de asegurar una puerta, pero terminó distrayéndose con Keisuke. El Uchiha se había acercado a las aves con una calma extraña. El trabajador lo miró con una mezcla de sorpresa y agradecimiento, porque al menos alguien parecía preocupado por que no se rompieran el cuello contra los barrotes. Pero el alivio duró poco. El chillido se volvió más largo. Primero una fila de jaulas. Luego otra. Después las aves del sector derecho empezaron a aletear también, y el alboroto ya llenaba el Aviario entero.

Mapa del Aviario
[Imagen: ee8c6fb3-083e-4547-b7cf-a296f55095b0.png]

Cuando Kaito Sarutobi apareció y preguntó si ya habían identificado qué jaula fue abierta, el encargado cerró los ojos un segundo y soltó un suspiro cansado. No era enojo contra el muchacho, era agotamiento . Volvió a mirar la hoja, la acercó a su cara, la alejó otra vez, entrecerró los ojos y repasó el registro con más lentitud. El ruido de las aves ya le estaba comiendo la paciencia. —Esa jaula pequeña tenía dos aves de mensajería —dijo al fin, señalando el espacio vacío con la hoja doblada—. Según esto, deberían estar en servicio. —Antes de que pudiera seguir, uno de los trabajadores lo interrumpió desde el pasillo trasero, levantando la voz para que se le oyera por encima del aleteo—. ¡No, jefe! ¡Esas dos al final nunca salieron! ¡Las dejaron aquí anoche porque faltaba confirmar la ruta! —El encargado se quedó quieto. Miró la hoja, miró la jaula, miró al trabajador y luego miró a los ninjas. Se encogió de hombros con una honestidad bastante fea. No tenía una mejor respuesta. —Sinceramente, es lo menor de mis problemas ahora. Esa marca roja… ¿no venían a examinarla? Está allá. —Levantó el brazo y señaló hacia la tabla vieja detrás del cobertizo de alimento, baja, sucia, medio tapada por sacos y herramientas. El triángulo rojo seguía ahí, torcido, feo y demasiado parecido al de la Piedra Conmemorativa. Para ese momento, las setenta aves ya estaban despiertas del todo. Las mensajeras golpeaban los barrotes, las más grandes sacudían las alas con fuerza, y las pequeñas saltaban de un lado a otro dentro de sus jaulas.

El trabajador que lo había corregido se acercó desde el pasillo trasero con la cara pálida y las manos llenas de polvo de semilla. Señaló el suelo, luego el cobertizo y después la zona cercana a la cerca sur. —Como les decíamos, también amanecimos con esto. —Los guio unos pasos, pasando junto a los sacos abiertos y las cubetas volcadas. Ahí se veía mejor el desastre: plumas negras grandes, demasiado grandes para las palomas comunes del Aviario, tiradas entre la tierra húmeda y las tablas; marcas de garras profundas cerca de la cerca; un saco de semillas abierto a medias y derramado por todo el pasillo trasero, dejando un rastro sucio hasta los postes de entrenamiento. El trabajador se rascó la nuca, mirando de reojo a las aves que no dejaban de chillar. —No sé si está relacionado. Pero esto no estaba así anoche. Nadie deja un saco abierto aquí... Atrae ratas, insectos, aves salvajes, de todo. Y esas plumas… jejeje... definitivamente esas no son nuestras. —Entonces el Aviario terminó de reventar en ruido. Las setenta aves chillaron casi al mismo tiempo. Las jaulas vibraron con los golpes de alas, los barrotes sonaron uno tras otro, y varias palomas se lanzaron contra las puertas cerradas con una desesperación seca. El canal detrás del muro seguía corriendo tranquilo, pero dentro del recinto todo era metal, plumas, gritos y madera sacudiéndose. La marca roja quedó en silencio en medio del caos, pintada sobre la tabla vieja, esperando que alguien se acercara a leer lo que el ruido estaba tratando de tapar.

時
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Akira Hyuuga
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26-06-2026, 12:23 PM
La expansión monocromática de mi visión no me devolvió el fulgor azulado ni las distorsiones cromáticas de una firma de chakra reciente. El intruso había sido meticuloso, un profesional que sabía cómo borrar su rastro energético o que, simplemente, no había necesitado moldear energía para perpetrar la intrusión. Con una sutil contracción de los músculos faciales, desactivé el Byakugan. Las venas hinchadas en mis sienes se relajaron y el mundo recuperó sus colores naturales, saturado por el marrón de la madera vieja, el rojo estridente de la pintura fresca y el desorden grisáceo de las plumas flotando en el aire.

El desvío brusco que el encargado hizo hacia la tabla pintada me dejó un sabor amargo en la boca. Su hostilidad cuando le toqué el hombro y esa prisa desmedida por sacudirse la responsabilidad de encima no encajaban con el simple pánico civil. Había una contradicción flagrante: su registro dictaba que las dos mensajeras jóvenes estaban en servicio, pero el peón del pasillo trasero acababa de desmentirlo, asegurando que las retuvieron anoche por una supuesta falta de confirmación en la ruta. Complicidad interna, pensé, manteniendo las facciones tan rígidas como una máscara de porcelana mientras daba un paso lejos del hombre. Alguien de la administración había preparado el terreno, asegurando que esas dos aves específicas, entrenadas para el flujo confidencial de rutas internas en Konoha, se quedaran en su jaula para ser extraídas con precisión quirúrgica. Un sabotaje perfecto para interceptar correspondencia militar o, peor aún, suplantar directrices oficiales.

Ignoré el alboroto ensordecedor de las setenta aves que se golpeaban con desesperación contra los barrotes; aquel caos acústico parecía una cortina de humo sensorial diseñada para abrumar a cualquiera, pero mi mente operaba en una frecuencia fría. Me desplacé con pasos felinos hacia el cobertizo, analizando la geometría del desastre. Primero me agaché junto a la marca del triángulo rojo torcido; el pigmento pastoso y de bajo coste desprendía el mismo olor rancio que la muestra que Naoe y Mayura habían limpiado en el norte. Era el mismo ejecutor.

Seguí la línea del desorden hacia el pasillo trasero, donde el saco de semillas derramado dibujaba un rastro sucio que conectaba directamente el almacén de alimento con los postes de entrenamiento exteriores. Al llegar a la cerca sur, mis ojos se clavaron en el suelo húmedo: marcas de garras profundas, hundidas en la tierra con una presión excesiva para cualquier ave del catálogo local, y junto a ellas, varias plumas negras y grandes que no guardaban relación con la fisonomía de las palomas del lugar.

¿Un Kuchiyose? me pregunte a mi mismo en silencio, recogiendo una de las plumas oscuras con la punta de los dedos índice y pulgar. Las dimensiones y la textura sugerían una criatura de rapiña pesada, quizás un cuervo o un halcón de gran envergadura utilizado para transportar el botín o vigilar el perímetro desde el aire.

Me incorporé con parsimonia, dándole la espalda al perímetro sur para encarar al grupo. Naoe mantenía su discurso formal y Keisuke intentaba infructuosamente apaciguar a los animales, pero mis prioridades estaban claras. Me acerqué primero a Mayura, colocándome a su lado con la familiaridad silenciosa que solo compartíamos los mellizos. Noté su desgano, esa frustración pesada que arrastraba desde su encuentro con la policía de la estación.

—No dejes que la inacción de los oficiales te apague, hermano —le hablé en voz baja, una modulación apenas perceptible entre el estruendo de los aleteos—. Tu lectura del memorial fue exacta. Esto no es vandalismo, es el cierre de un perímetro geométrico y estamos justo sobre el segundo vértice. Mantén los ojos abiertos; el hecho de que no haya chakra residual aquí solo significa que el enemigo es inteligente, no invisible.

Dejé a Mayura con esa consigna y me giré hacia la kunoichi que acababa de descender de los tejados. Al recortar la distancia con Ibuki, un aroma dulce, caramelizado y puramente frutal rompió la pesadez del olor a estiércol y humedad del aviario: sandía. La incongruencia de verla chupando una paleta casera en medio de una escena de espionaje militar me provocó una sutil, casi imperceptible, curva en la comisura de los labios. Había una ligereza en su presencia que, lejos de molestarme, me resultaba extrañamente atractiva y magnética en mitad de tanta rigidez.

Me agaché a su altura, permitiendo que la cercanía me embriagara un segundo más con el perfume de su dulce antes de extender la mano hacia ella, sosteniendo la pluma negra entre mis dedos. El tanuki que la acompañaba ya merodeaba la jaula vacía con excelente intuición biológica.

—Ibuki-senpai—la salude haciendo una reverencia educada, fijando mis ojos claros en los suyos por un segundo con una intensidad calmada—. Olvide las palomas del registro. Quien entró aquí usó algo mucho más grande y pesado para llevarse a las mensajeras. ¿Tu compañero tiene buen olfato para el rastro común?  necesito que examine esto.

Sostuve la pluma a una distancia prudencial para que el mapache pudiera captar el aroma residual de la posible invocación.

—El rastro de semillas va desde el cobertizo hasta los postes de entrenamiento del sur, justo donde encontramos las marcas de garras en la cerca. Si tu tanuki logra aislar el olor de esta pluma exótica por encima de la mugre del aviario, sabremos exactamente hacia dónde se replegó el ejecutor antes de que el movimiento de la aldea disipe la pista. ¿Nos ayudas?

Finalmente, ladeé levemente la cabeza hacia Naoe Senju y el recién llegado Sarutobi, reconociendo su presencia con un asentimiento marcial y seco.

—Senju-san, Sarutobi-san. Coincido en la evaluación logística. El cobertizo y la administración requieren una auditoría formal de inventario más tarde, pero el vector de salida está vivo en la cerca sur. Si unificamos el rastreo biológico con la inspección de los postes de entrenamiento, resolveremos el enigma de este vértice antes de que la rutina de la aldea archive el reporte.
[Imagen: JK2RddW.png]
Mayura Hyuga
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26-06-2026, 09:48 PM
Mayura se mantuvo tranquilo tras el susto por la aparición de Ibuki al lado de su hermano, ni siquiera le dio mucha importancia a que las aves hoy no le respondieran. De hecho, no le dio tiempo a hacer nada hasta que Naoe entró en escena con sus típicos sermones y rectitud, a los cuales ya estaba acostumbrado. — No es para tanto querido. Igual no es una misión oficial, solo nos toca hacer el trabajo que la policía es incapaz de hacer. — Le respondió con total confianza y transparencia a su compañero de equipo, quien, a pesar de ser un año más joven, siempre actuaba con más madurez.

En seguida apareció Keisuke, nunca había cruzado palabras con ella antes, pero por su pinta no era una chica a la que su belleza pudiera bendecir, era obvio que tenían “gustos diferentes”. La miró de reojo y simplemente decidió ignorarla, molestándose un poco por ver como las aves se calmaban un poco por ella.

Entonces Kaito apareció, el hermano menor de Raizen, misma edad que Naoe y casi igual de diligente. ¿Le prestó atención a sus preguntas? Por supuesto que no, en cambio le sonrió y saludó con ondeando su mano. — Hey hey Kaito. ¿Cómo estás? ¿Por qué no vino Raizen? — Abucheó con tristeza exagerada, como un niño cuando le quitan su dulce.

Finalmente, el guardia decidió ser útil, aunque no tanto como el trabajador que tuvo que empezar a corregirlo. — Es que en serio… no se que pasa en esta aldea y su gente. — Susurró para si mismo al ver como un simple trabajador daba información más confiable que su superior.

Permaneció al margen durante el resto de la inspección, al menos hasta que su hermano se le acercó con susurros que esperaba que solo ellos escucharan. — Esta bien. — Musitó con un largo susurro, tocaba ponerse manos a la obra. Decidió analizar la pluma con su buena vista, detenidamente para ver si encontraba algún detalle, su hermano tenía razón aquella pluma no pertenecía a ninguna de las aves que habían visto antes. Si alguien sabia de plumas entre aquel grupo era Mayura, obsesionado con aves desde pequeño, llevándole a su fijación hacia los pavos reales. Hizo sus observaciones, más se mantuvo callado, a veces investigar requería ver y analizar antes de encontrar un detalle importante o llegar a una conclusión. ¿Cuál sería esa esta vez? No lo sabía, y era la parte mas interesante.
[Imagen: ab4qP1h.jpeg]
Ibuki Inuzuka
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27-06-2026, 12:09 AM
Para Ibuki, una misión con tanta gente y tantas caras que no podía reconocer era casi una odisea. Aun así, podía identificar a algunos de ellos con facilidad. Los hermanos Hyūga, Naoe y Mayura, también se encontraban en la escena. Fue gracioso ver a Mayura dar un pequeño salto cuando saludó a Akira, y agradecía que los trillizos vistieran colores distintos para poder diferenciarlos. Además, Akira siempre olía a sudor intenso; Mayura desprendía un extravagante aroma a perfume y rosas; mientras que Naoe tenía un olor mucho más... de inciensos y aceites.

Los tres le resultaban muy divertidos cada vez que coincidían, aunque el que más la entretenía era Naoe, quien solía marearla con sus discursos. - ¿Te conozco? Soy Naoe Senju. - Que sí, soy tu senpai, Ibuki, mira... - respondió ella, sacándose la paleta de la boca. Levantó su máscara para dejar su rostro al cubierto y volvió a bajársela multiples veces mientras decia - Senpai, Ibuki. Senpai, Ibuki. En la academia suelo llevarla puesta. - Terminó de hablar y volvió a introducir su dulce de sandía en la boca.

Naoe continuó - Tu llegada y el instinto de tu compañero son oportunos. La jaula abierta pertenecía a... blablablá... ruido mental... blablablá... soy Naoe, sé muchas palabras rimbombantes... cualquier residuo aromático en los barrotes o en la cuerda cortada detrás del cobertizo... blablablá... hablo mucho y me gusta mi peinado, soy tan genial. ¡Naoe rulz!

...O bueno, al menos así sonaba dentro de la cabeza de Ibuki. - ¿Eh? ¿Esa cosa? - preguntó, señalando al mapache - De seguro está buscando restos de ave para comer.

Entonces dirigió la mirada hacia Akira. El estaba hablando con su hermano, no alcanzo a oírle, pero, de repente, él se acercó hasta quedar frente a ella y le habló, mirándola directamente a los ojos con sus ojitos claros. Ibuki no pudo evitar sobresaltarse ni sentir cómo sus mejillas se teñían de rojo. Masticó el dulce, retiró el palo de paleta, dejando los trocitos de caramelo en su boca, y levantó instintivamente la máscara hasta cubrirse la nariz en una fracción de segundo - Olvidé las palomas del registro. Quien entró aquí usó algo mucho más grande y pesado para llevarse a las mensajeras. ¿Tu compañero tiene buen olfato para seguir un rastro común? Necesito que examine esto.

Ibuki comenzó a jugar nerviosamente con uno de sus pies, apoyando la punta en el suelo mientras balanceaba el talón de un lado a otro - Eh... no, la verdad es que... buen rastreador no es... pero... puedes intentarlo, supongo...

Después de aquello retrocedió un par de pasos. Miró a su alrededor. Había un par de rostros conocidos... tal vez. Alcanzó a distinguir al joven hombre, macho viril, pecho plateado y buen mozo de Keisuke y no pudo evitar saludarlo con la mano desde la distancia mientras le hacia un gesto amable con la mirada.

Luego volvió a acercarse a los trillizos Hyūga. Pasó un brazo alrededor del cuello y la espalda de Mayura, el pavo real del grupo, y lo acercó un poco hacia ella y sus hermanos Naoe y Akira - Eh, chicos. Tengo algo que decirles. Esto es secreto.

Bajó un poco la voz - ¿No les hace ruido esta clase de situaciones? Parece casi como un juego. Un triángulo rojo, algo que desaparece... es casi como un juego. Y bueno, todos los juegos tienen reglas. Esto me recuerda mucho a aquel juego... - Busco llamar la atención de Akira, Naoe y Mayura durante un instante - Ese juego en el que la memoria es indispensable, los recuerdos son traicioneros y, principalmente, la vida siempre está en riesgo. Es el Juego. Cada vez que recuerdas el Juego, perdiste.

Hizo una extraña pose con las manos y abrió los ojos de par en par para mirar a los tres uno a uno a los ojos - Y de hecho, de eso va el Juego. Cada vez que te acuerdas de él, pierdes. Solo ganas cuando te olvidas de que existe. Ah... ¿a que es un buen juego, eh? Las únicas reglas son decir en voz alta cada vez que pierdes y explicarle el juego a todas las personas que puedas. Perdí. - Bajo la máscara se dibujó una enorme sonrisa.

Después de eso se estiró perezosamente y elevó la voz para que todos los presentes la escucharan - ¿Eh? ¡¿Alguien puede hacer algo para que esos pájaros se callen?! Como que interrumpen las conversaciones importantes.

Mientras tanto, arqueaba la espalda para terminar de desperezarse.

Por su parte, el tanuki se detuvo a olfatear con atención la pluma negra, intentando encontrar coincidencias o algún rastro útil. Después comenzó a investigar el interior de la jaula. Gracias a su pequeño tamaño podía revisar rincones a los que un humano difícilmente llegaría y, con su extraordinario olfato, quizá pudiera descubrir algo... Si tan solo hubiera sido entrenado para buscar.

O bueno... quizá estaba aprendiendo esas habilidades sobre la marcha.

Por cierto, cuando Ibuki se sonrojó, ella también aprovechó de memorizar el aroma que desprendía aquella pluma negra.
[Imagen: 9NUo9td.gif][Imagen: He8J1ft.gif]
Naoe Senju
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27-06-2026, 10:22 AM
Para el joven Senju, la caótica amalgama de aportaciones que se desarrollaba en el perímetro del Aviario comenzaba a sobrepasar el límite de lo que consideraba un despliegue táctico tolerable. La irrupción de Ibuki Inuzuka, con su peculiar demostración de identidad repitiendo su nombre bajo la máscara y una incomprensible perorata sobre un "juego" donde la premisa fundamental era perder, fue catalogada de inmediato por Naoe como una anomalía conductual severa, un ruido mental innecesario en medio de una investigación de contraespionaje. No obstante, mantuvo la rigidez de su postura, observando de reojo cómo la chica envolvía a Mayura con el brazo en una familiaridad pasmosa, arqueó su ceja de forma ¿Celos?. Para Naoe, que procesaba el entorno mediante la optimización de recursos y la simetría marcial, la ligereza de la Inuzuka era un factor de distracción; sin embargo, el hecho de que ella y su pequeño tanuki hubieran memorizado el aroma de la pluma exótica salvaba su inclusión en el cuadrante.

El análisis de Akira Hyūga sobre la ausencia de chakra residual y la teoría de una complicidad administrativa interna fue lo que verdaderamente estabilizó el foco del Senju. Las piezas encajaban con la frialdad de un engranaje bien aceitado: registros alterados, un peón contradiciendo al encargado y la sustracción de dos activos de mensajería estratégica. Ajustándose el lino blanco de su guante derecho con un movimiento seco y preciso, Naoe dio un paso firme hacia el frente, ignorando el estruendo de las setenta aves que Keisuke Uchiha intentaba apaciguar infructuosamente en las jaulas contiguas. Su voz limpia, desprovista de cualquier inflexión de hastío pero cargada de una severidad reglamentaria, se impuso sobre el aleteo general.

—La hipótesis de una manipulación interna en la cadena de mando del Aviario presenta una probabilidad analítica del noventa por ciento, Hyūga-san —dictaminó Naoe, dirigiendo su mirada fija y gélida hacia Akira—. Que el ejecutor no haya dejado un remanente de chakra maleado confirma una disciplina de ocultamiento avanzada, coherente con las infiltraciones de una facción organizada. El sabotaje no buscaba el vandalismo del ave, sino la interrupción o suplantación del flujo informativo interno de la fortaleza. Nos encontramos ante una vulneración de contrainteligencia.

Dando un giro exacto sobre sus talones, el Senju centró su atención en el pasillo trasero, donde la línea de semillas esparcidas conectaba de forma simétrica con la cerca sur. A la distancia, observó la aproximación de Kaito Sarutobi. El hecho de que el Sarutobi hubiera intentado interrogar al encargado con esa parsimonia civil indicaba que el flujo de información de la estación de Pplicía seguía estando peligrosamente fragmentado, tal como Mayura había previsto.

—Sarutobi-san —llamó Naoe, inclinando la cabeza con una cortesía quirúrgica hacia Kaito—. Su llegada es metodológicamente oportuna, pero el personal administrativo de este recinto se encuentra bajo sospecha de obstrucción pasiva. Los registros de las mensajeras jóvenes han sido adulterados deliberadamente antes de la incursión nocturna. Le sugiero que custodie el libro de contabilidad que el encargado sostiene; cualquier enmienda o raspadura en el papel reforzado nos indicará la identidad del operador logístico que facilitó el acceso al perímetro. Si es que lo hubo...

Acto seguido, Naoe caminó de manera fluida hacia la zona del cobertizo de alimento, deteniéndose justo ante la tabla vieja donde el triángulo rojo se torcía de forma tosca. Sin tocar la superficie para no contaminar las huellas físicas, extrajo de su cinto un carboncillo y un pequeño pergamino oficial de anotaciones topográficas. Con trazos rápidos y limpios, dibujó la inclinación exacta del vértice sur del triángulo, comparándolo mentalmente con la medición que guardaba del Memorial del Norte.

—La consistencia del pigmento rancio y la angulación del trazo inferior izquierdo muestran una correlación matemática exacta con el vector de la Piedra Conmemorativa —comentó, guardando el reporte en su cinto con un chasquido seco de la solapa de cuero—. El perímetro geométrico se está cerrando. La cerca sur no es solo una vía de escape, es la línea de proyección hacia el tercer vértice.

El Senju se desplazó finalmente hacia la empalizada exterior, deteniendo su mirada severa sobre la pluma negra de gran tamaño que Akira sostenía. Sus ojos claros se entrecerraron imperceptiblemente al reconocer la textura y las dimensiones del espécimen, conectando las variables de inmediato con los informes del incidente anterior en el bosque de su propio clan. Aquello no era una simple conjetura zoológica; la envergadura de esa pluma y la profundidad de las garras en el fango coincidían de forma alarmante con el rastro de la enorme y misteriosa ave de rapiña cuyos sonidos e inusual presencia habían alterado el follaje sagrado de los Senju apenas el día anterior. —Tks... Akane-san y Regina-san...— chasqueó la lengua mientras lo pensaba.

—Inuzuka-san, deponga la ingesta de azúcares y aísle el aroma de esa muestra; conocemos perfectamente el origen de esta firma biológica —ordenó Naoe con una cortesía tajante—. Creo que no estamos lidiando con fauna salvaje común, sino con el espécimen de enormes proporciones detectado por un grupo de Shinobi con los que estuve en el perímetro del bosque Senju. Su envergadura justifica la presión sobre esta cerca. Mayura-san, Akira-san; activen una triangulación del Byakugan en un radio de ciento ochenta grados hacia el sur. Si esa criatura extrajo a las mensajeras para trasladar el botín a través del aire, el punto de transferencia o su nido debe alinearse directamente con la infraestructura de las aguas termales. Avancemos de inmediato; unificaremos el rastreo de rastros antes de que el tránsito civil disipe la trayectoria de este vector.

Con un movimiento grácil, Naoe apoyó la palma de su mano izquierda sobre la vaina de su espada, manteniendo el eje de su cuerpo perfectamente equilibrado, listo para saltar sobre la empalizada sur en cuanto la unidad unificara el criterio de marcha.
[Imagen: Firma.webp]

Hablo#FF851B - Pienso#C19E00 - Narro
Ficha - Registros - Cronología - Misiones - Relaciones
Uchiha Keisuke
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28-06-2026, 12:31 AM
Última modificación: 28-06-2026, 12:35 AM por Uchiha Keisuke.
—¿Esa jaulita? En esa jaula había palomas mensajeras... Eso es lo que más hacemos aquí, criar y entrenar mensajeras para rutas internas. Todo lo que ven acá es para el trabajo. En este momento tenemos... veamos... setenta aves acá y doce en servicio. Eso es lo que dice el registro. Setenta dentro del Aviario, doce fuera cumpliendo ruta.

-…… - Estaba en silencio, observando el comportamiento de las aves, pero escuchando lo que decían a su alrededor. Los recién llegados, los cuestionamientos que le hacían al señor, el suspiro de cansancio del hombre del aviario. —Esa jaula pequeña tenía dos aves de mensajería. Según esto, deberían estar en servicio. -¡No, jefe! ¡Esas dos al final nunca salieron! ¡Las dejaron aquí anoche porque faltaba confirmar la ruta! 

Y al igual que el Hyuuga de cabellos marrones, Keisuke no dejó pasar esa contradicción en la información. ¿Era cansancio así tal y como se veía claramente en esa persona que hablaba, o es que hubo una jugada interna y el que hizo la aclaración era ajeno a la maldad?

—Sinceramente, es lo menor de mis problemas ahora. Esa marca roja… ¿no venían a examinarla? Está allá.

Al Uchiha le encantaba cuando cambiaban de tema de esa forma. Se giró y vió a Akira acercándose a la marca para analizarla, y de igual manera notó como Naoe también lo hizo. ¿Por qué estaban dándole tanto énfasis a una marca roja en ese lugar? Era algo que el Uchiha desconocía, ignorante a que eran marcas que habían ocurrido en otros lugares. De todas formas, Keisuke se volteó para ver los movimientos de Akira y Naoe, y observar de lejos la marca, intentando memorizarla en caso de que encontrara una marca así en otro lugar. Sin embargo parece que Naoe ya lo tenía todo bajo control al dibujarla en esos apuntes o eso parecía. La dichosa marca… ¿Era acaso la firma de un secuestrador de aves en serie, algún jutsu trampa, o algo más…?

Había algo que le molestaba y era la comida tirada en el suelo. Al secuestrador de aves en serie (?) no le importaba ser cuidadoso en lo absoluto e hizo el mayor de los regueros posibles con la comida: Sacos abiertos y cubetas volcadas. Si quieres secuestrar un ave ¿por qué te metes con la comida? Y encima también habían plumas negras tiradas en el suelo. ”Cuervo… Buitre… Pterodactylo… Avestruz…” - Pensaba en las diferentes tipos de aves que pudieron haber estado ahí.

Se acercó a Ibuki, le tomó de la mano y se la llevó frente al saco que estaba reclamando el señor… “—No sé si está relacionado. Pero esto no estaba así anoche. Nadie deja un saco abierto aquí... Atrae ratas, insectos, aves salvajes, de todo.” - Eso fue lo que el señor había dicho con anterioridad. Si tanto le preocupaba el bendito saco, solo había una cosa por hacer: Quemarlo con fuego, o… -Ibuki-san… - Sabía que la mente de la jóven se iba a ir a lalalandia si no iba al grano. -Huele el saco y busca pistas de aroma del secuestrador de aves. Por favor. - Dichas estas palabras, la agarró de los hombros y la tiró dentro del saco que el hombre mencionaba que estaba abierto. Luego vió al Tanuki y le hizo una señal de “Ven.” -Tanuki-kun. ¿Podrías ayudar a Ibuki-san, por favor? - Al Tanuki lo trataba más cortés.

”Fui amable… Fui amable… Pero quería agarrarte por las patas y tirarte contra el saco… Así estamos a mano por lo del río… Hehehehe…” - Pensaba con una sonrisa amable y una gota cayendo por su nuca.

Keisuke mientras tanto observaba el lugar con recelo. ¿Quizás la persona todavía estaba escondida…? Pero los Hyuuga no encontraron nada… Entonces las aves… Las aves seguían sufriendo.

”Tremendos... ugh... No se preocupan por las aves, joder… ¿Por qué siguen alteradas, si están sus cuidadores aquí? ¿Acaso el peligro sigue en este lugar? ¿Algún tipo de criatura mística que puede llamarse Chupacabras? ¿Alguien escondiendose? ¿El secuestrador de aves es ese tipo con un jutsu de transformación haciéndose pasar por el verdadero dueño del lugar y por eso las aves están tan alteradas aún con su presencia...?” - Pensó, mientras miraba al dueño cansino. Con calma se dirigió a una de las jaulas y la abrió, con esperanzas de ver a donde se dirigía el vuelo del ave. Sabía que era un arma de doble filo, pero apostaría por ello. ”Vamos, por favor. Déjame ver hacia donde te diriges. El peligro podría, podría estar en la dirección opuesta a la que vuelas…” - Se puso alerta para observar cualquier pequeño detalle que pudiera escapar de largo. ”Alguien oculto, alguien transformado en ave, alguien usando un genjutsu para desorientarnos…” - Usó su mano derecha y apretó su antebrazo izquierdo con fuerza y sutileza. ”Si es un genjutsu es posible que el dolor me saque de ello, y también me hacía falta un poco de masoquismo… Tehe hehehee…”

Mostrar Contenido
-Con permiso del usuario de Ibuki, la tiro al saco de comida abiertas que mencionó el personaje, para que olfatee el aroma de la persona que abrió el saco, de ser posible.

-Intento estar al pendiente de las aves, de su lenguaje corporal y detalles que hayan quedado por revisar. Le abro la puerta a una paloma mensajera a ver para donde vuela y si se aleja corriendo histericamente del lugar y así saber si el peligro sigue dentro del aviario o fuera, buscando pistas adiccionales con el ave liberada de ser posible.

-Intento llegar a mis propias conclusiones viendo si hay algún genjutsu haciéndome daño a mi mismo para salir de el. Y al pendiente también de areas que quedaron sin inspeccionar.

Virtudes:
V007: Amigo de las Bestias

V033: Investigador

Defectos:
V047: Vicio
-Su vicio es un mal hábito que consiste en autolesionarse a sí mismo (física o mentalmente) en mayor o menor medida, producto de su enfermedad y/o trastorno.
Uchiha buenazo :3

Ficha || [Registro] - Uchiha Keisuke || Cronologias del Doctor de la Muerte
[Imagen: Kei-Thresh1.png]
[Imagen: Kuroto-Kei1Firma.png]
Kaito Sarutobi
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Clan Sarutobi
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395
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28-06-2026, 04:52 AM
Mientras el resto del grupo se repartía entre la tabla marcada, las jaulas alteradas y el registro contradictorio del cuidador, Kaito dejó que sus pasos se alejaran un poco del núcleo del alboroto. El trabajador había señalado hacia la cerca sur casi de pasada, como un detalle menor frente al caos de las aves, pero para Kaito esa indiferencia era justamente la señal de que valía la pena mirar con más cuidado.

Se acercó despacio, evitando los sacos volcados y las cubetas que ya nadie se molestaba en levantar. El rastro de semillas derramadas se extendía hasta los postes de entrenamiento, pero no fue eso lo que le llamó la atención. Fueron las plumas.

Negras. Grandes. Demasiado grandes para cualquiera de las aves mensajeras que chillaban detrás de él. Se agachó junto a una de ellas, la tomó entre dos dedos y la giró despacio, observando el grosor del cañón y la forma en que el barbado se curvaba hacia la punta. No era de una paloma. Ni de nada que hubiera visto antes dentro de un aviario común.

Más cerca de la cerca, la tierra húmeda guardaba algo más claro: marcas de garras, profundas, espaciadas de una forma que no encajaba con el paso nervioso de un animal pequeño asustado. Kaito siguió la línea con la vista, desde el punto más marcado hasta donde se perdía contra la madera de la cerca, calculando mentalmente el tamaño de lo que sea que las hubiera dejado. Fuera lo que fuera, no había entrado por la puerta principal junto a los cuidadores. Había entrado por ahí, de noche, sin que nadie lo viera hasta que ya era demasiado tarde.

Volvió a guardar silencio, igual que en la Piedra Conmemorativa. Pero esta vez no sacó la libreta enseguida. Se quedó un momento más mirando la cerca, como si esperara que la madera le devolviera alguna respuesta que el resto del Aviario, entre gritos de aves y papeles contradictorios, todavía no había logrado darle.
[Imagen: Y9dbWyr.png]
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28-06-2026, 08:33 PM
El encargado ya no sabía a quién mirar primero. Akira hablaba de rastros, de plumas y de una salida por la cerca sur; Mayura estudiaba la muestra negra con gran atención suya; Naoe hablaba de registros alterados, de vértices y de auditorías con una seriedad que sonaba demasiado grande para un aviario lleno de gritos; Kaito seguía cerca de la cerca, callado, clavado en las marcas de garras; Keisuke estaba pendiente de las aves con una preocupación incómoda; e Ibuki, con su dulce y su tanuki, parecía estar en otro ritmo. El problema era que nada de eso podía escucharse bien. Las aves chillaban encima de cada palabra. Había que levantar la voz, acercarse demasiado o leer labios a medias para entender algo. El encargado apretó el registro contra el pecho y trató de mantener la calma, pero entre las jaulas golpeando, las plumas cayendo y los trabajadores corriendo de un lado a otro, la mañana ya se le estaba yendo de las manos.

Entonces Keisuke empujó a Ibuki hacia el saco abierto de comida, y el tanuki terminó metido cerca del mismo desastre de semillas. El saco se hundió, se dobló por un costado y soltó una nube de polvo seco. De entre el alimento salió disparada una pluma negra enorme, mucho más grande que las otras tiradas junto a la cerca. Giró en el aire con lentitud, hasta que la alcanzó la luz del sol que entraba por el pasillo trasero. Ahí reaccionó. La punta empezó a deshacerse primero, luego el cañón, luego toda la pluma se abrió en una mancha oscura. Parecía humo con restos de chakra dormido. Duró apenas unos segundos y luego se desarmó a la vista de todos y se perdió en el aire, pero las aves lo sintieron de inmediato. Huno un momento de silencio. Las otras plumas grandes reaccionaron después, y una a una se deshicieron. Y entonces el breve silencio se rompió. El chillido de las aves llegaba a niveles increíbles.

A los ninjas no les golpeó igual. Nadie cayó al suelo ni perdió la cabeza por mirar la pluma deshacerse. Pero el tanuki sí sentiría algo distinto. Sentiría una rabia creciendo en su pequeño pecho, un enojo irreal. Al mismo tiempo, el ave que Keisuke había liberado salió de la jaula y se estrelló contra otra. Después contra el marco de madera, una vez más contra los barrotes, una y otra vez, hasta que las demás empezaron a copiarla. Una puerta cedió. Luego otra. Las aves más fuertes golpearon con el cuerpo entero, las pequeñas se colaron por rendijas abiertas, causandose heridas incluso, y las mensajeras comenzaron a escapar en grupo. En pocos segundos, el Aviario dejó de tener setenta aves encerradas... Ahora tenía setenta aves volando en círculos sobre los ninjas, los trabajadores y el encargado.

El caos les cayó encima..Cuatro o cinco aves se lanzaron contra Akira, directas al rostro y a los hombros, atraídas por el movimiento de sus ojos y la pluma que había mostrado antes. Otras fueron contra Mayura, picando cerca de su cabello y de sus manos, justo cuando intentaba analizar la muestra que ya tampoco existía. Un grupo bajó sobre Ibuki y el tanuki, golpeando alas contra su máscara, su espalda y el saco de comida. Naoe recibiría varias embestidas cerca del pecho y la espada, con aves cruzándole la vista cada vez que intentaba mantener postura. Keisuke quedría rodeado por las que habían salido primero, chocando contra sus brazos y su ropa. Kaito, junto a la cerca sur, rendría que cubrirse cuando varias mensajeras pasaron rasantes hacia las marcas de garras. El ruido era insoportable. Metal, alas, gritos, madera y voces. Uno de los trabajadores perdió la paciencia, agarró una pala y la levantó para soltarle un golpe a un ave que venía directo a su cara. —¡No! —gritó el encargado, con la voz rota por encima del alboroto—.  ¡Esas aves son de Konoha! ¡De ellas depende el sistema de comunicación interno y externo! —El trabajador se quedó con la pala en alto, temblando, mientras las aves seguían chocando alrededor. La marca roja permanecía en la tabla vieja, quieta, intacta, mientras todo el Aviario se convertía en una tormenta de plumas.

Mecánicas

Visibilidad:
Hay caos. Pero ustedes son ninjas entrenados. Antes de postear, pueden tirar un dado /roll 1d10 en dados. No olviden taggearme
  • Si el resultado es: 1-5, el caos es tanto que básicamente no logran entender que está pasando.
  • Si el resultado es: 6-10, Pueden entenderlo y ver todo pero con dificultad. 
  • Si el resultado es: 11-20, No tienen problema.
Pueden agregarle algun modificador si justifican en su post el porqué FUE, INT, CCK o DES les ayuda.

Solo para Ibuki/Tanuki:
Puedes tirar un dado por tu tanuki. 1d10
  • Si el resultado es: 1-5, el tanuki se te pone violento.
  • Si el resultado es: 6-10, el tanuki resiste y no pasa nada
  • Además, puedes tirar un dado 1d4 si Ibuki quiere ayudarlo. El resultado se le suma al dado del Tanuki.
時
⏳ Tiempo expirado
El límite de 48 horas para postear ya se cumplió.

Akira Hyuuga
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29-06-2026, 12:41 PM
La pluma negra que Akira sostenía entre los dedos se disolvió en una repentina mancha de humo oscuro, y en ese mismo instante, el Aviario entero pareció reventar en mil pedazos.
 
El aire se saturó de inmediato por un zumbido ensordecedor de alas, graznidos violentos y ráfagas de viento que le golpearon el rostro de frente. Cuatro o cinco aves se le lanzaron directo a la cara, obligándolo a levantar los brazos por puro instinto de supervivencia. Los picos y las garras chocaron contra sus antebrazos envueltos en el Shinobi Shōzoku, pero la agresión física no era lo peor; era el ruido ensordecedor, la masa informe de plumas flotando y el polvo seco de semillas que invadió el pasillo, nublándole la vista por completo.

El joven Hyuga intentó mantener su habitual frecuencia mental fría y calculadora, pero la sobrecarga sensorial anuló cualquier intento de análisis. ¿Por qué las aves se estrellaban con tal desesperación contra las maderas? ¿Qué demonios había detonado en ese saco de comida? El entorno se transformó en un borrón violento, ruidoso y carente de toda lógica. Perdió por completo la noción de la cerca sur, de la tabla marcada y de lo que sus compañeros intentaban ejecutar a su alrededor. En su mente solo se instaló una desconexión total; la situación había escapado de cualquier esquema táctico y, simplemente, no lograba comprender qué estaba sucediendo a su alrededor.

Entre el alboroto ensordecedor, le pareció escuchar impactos de alas y sutiles movimientos cerca de la posición de su hermano gemelo, pero el torbellino de plumas le impedía descifrar si Mayura estaba a salvo o bajo un ataque directo.

—¡Mayura! —gritó Akira, aunque su propia voz sonó extraña y ahogada en sus oídos debido al estruendo general. Buscó la silueta de su mellizo con la mirada, pero sus ojos claros solo chocaron contra una densa masa grisácea de palomas cruzando el espacio de lado a lado. No entendía hacia dónde se movía ni qué pasaba con él.

Casi al mismo tiempo, el estrépito de madera o sacos cediendo llegó desde otra dirección, seguido de una bandada que caía en picado hacia el pasillo trasero. El perfume caramelizado de la sandía de Ibuki, que un momento antes le había servido de agradable anclaje en mitad de la rigidez del ambiente, desapareció por completo, sepultado por el olor rancio y la tierra removida. Intentó dar un paso hacia la última ubicación conocida de la kunoichi, pero el choque de un par de mensajeras contra su pecho lo desorientó todavía más.

—¡Ibuki-senpai! —exclamó hacia la penumbra del torbellino, estirando una mano a ciegas. Le era imposible procesar si ella o su tanuki se encontraban bien, o si la histeria colectiva los había alcanzado también a ellos en el fondo del cobertizo.

Incluso las directrices y la voz formal de Naoe Senju se volvieron un eco incomprensible, fragmentado por el golpeteo constante de los barrotes y el aleteo masivo de las setenta aves. Akira llegó a escuchar palabras sueltas del Senju, pero su mente, saturada por el desastre, fue incapaz de unificar el discurso militar con la caótica realidad del terreno.

—¡Senju-san! ¡No se entiende nada! —le respondió de forma tosca, cubriéndose la cabeza mientras retrocedía un par de pasos sin rumbo fijo. Estaba completamente superado por un caos que escapaba a su capacidad de análisis.

Frustrado, atrapado en un laberinto de plumas y gritos donde su intelecto no lograba conectar una sola variable, el joven genin se limitó a intentar defenderse de los impactos directos, esperando a que el entorno cobrara un mínimo de sentido nuevamente.


OFF / Mecánica para el Foro
Resultado del Dado: 1 (Mecánica de Visibilidad / Caos). Efecto aplicado: Debido al resultado en el rango de 1-5, Akira se encuentra en un estado de confusión total debido a la sobrecarga sensorial en el Aviario, siendo incapaz de comprender la situación actual o de registrar con precisión los movimientos del resto de los presentes.
[Imagen: JK2RddW.png]
Mayura Hyuga
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29-06-2026, 02:44 PM
Mayura estaba tranquilo, analizando la pluma, próximo a su hermano y compañero de equipo; buscaba cualquier detalle que fuera relevante, mas no lograba dar con algún dato. No pudo encontrar nada relevante para él, además de sus impresiones de cómo el ave dueña de esta pluma debía ser enorme y majestuosa. Fue entonces cuando Ibuki le apareció por detrás con tanta confianza. No reaccionó al instante, solo quedó en shock.

No comprendía lo que acababa de pasar, pero el imprevisto y el susto le dejaron perplejo. Quiso discutir, por supuesto, pero increíblemente la muchacha que ya le había pegado dos sustos por su aleatoriedad empezó a hablar con coherencia. — La idea de un juego no es descabellada. Pero… — Inició con un tono pensativo, antes de quedarse con un largo hmmm, pensando en cómo conectarlo con todo lo que había sucedido. — ¿Cómo podríamos aplicarlo a la situación? — Se quedaría pensativo, esperando una respuesta de Naoe.

Su compañero solía ser el más metódico con estas cosas y también había estado presente en la piedra conmemorativa, además de que ya había ido a ver las aguas termales cuando se separaron el día anterior. Naoe tendría un panorama más completo de la situación. ¿Por qué no opinó? En cambio, sostuvo esa mirada en el rostro que llamó la atención de Mayura, quien no comprendía qué detalle se estaba perdiendo.

El ruido de las aves cada vez era más insoportable; apenas pudo escuchar las palabras de su compañero, quien parecía tener una idea más clara de cómo actuar. — Finalmente.— Dijo para sí mismo con una sonrisa relajada al ver que Naoe seguía igual que siempre. Quiso preguntar por más detalles, pero en ese momento Ibuki fue lanzada hacia el saco y el espectáculo empezó.

La gigantesca pluma, más grande que incluso la que tenía en mano, apareció de dentro del saco haciendo un espectáculo de belleza inmensurable. El joven Hyuga quedó perplejo, ignorando todo lo que sucedía a su alrededor. Ahora sí, estaba completamente seguro de que estas plumas pertenecían a un ave casi tan mística como el pavo real. De repente, la pluma que tenía en la mano empezó a quemarse por sí sola; la contempló y la lanzó al aire, viendo cómo todas las plumas de la misma ave se quemaban, haciendo un espectáculo que en otro momento hubiera utilizado para un baile.

Ajeno a todo lo que sucedía en ese momento y al caos creciente, fue tomado por sorpresa por las aves cuando las puertas cedieron. Actuó por instinto al escuchar el estruendo de las puertas abrirse, realizando los sellos para activar su Byakugan. Si bien su dojutsu le apoyaba con la visión periférica, un grupo de aves iba directo a picarle en el pelo. Por supuesto que no las dejaría; empezaría ahuyentarlas con las manos, recibiendo picadas tanto en las manos como en la cabeza. El caos y el ruido eran insostenibles, no entendía nada de lo que estaba pasando. Escuchó el llamado de su hermano, reaccionando impulsivamente.

— ¡Estoy bien, ocupado con estos engendros que quieren mi bella cabellera! ¡¿Alguien que no esté tan ocupado podría ir por la marca?! —  Fue lo primero que se le ocurrió, quizás algo habría cambiado con la marca tras el espectáculo de las plumas, quizás solo debían borrarlas como Naoe lo hizo y por eso no sucedió una escena similar en la Piedra Conmemorativa. La verdad, es que no había una razón detrás de su sugerencia, solo sugirió lo primero que le vino a la cabeza para que las aves dejaran su pelo en paz, y él estaba muy ocupado asegurándose de que no se le fuera ni una hebra como para ir por la marca. 


Resultado Dado

Mi querido dado fue un 1, asi que soy inutil en este caso XD
[Imagen: ab4qP1h.jpeg]
Naoe Senju
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29-06-2026, 06:49 PM
La tormenta de plumas, graznidos y viento batiendo en el espacio cerrado del aviario quebró de inmediato la pulcritud geométrica que Naoe intentaba preservar. La pluma gigante, al disolverse en esa densa y anómala humareda cargada de chakra durmiente que Keisuke acababa de liberar al meter a Ibuki en el saco, detonó una histeria colectiva que el joven Senju no pudo prever en sus ecuaciones logísticas. El impacto inicial no fue el ensordecedor ruido, sino la masa física de setenta aves rompiendo sus barandajes y abalanzándose en trayectorias erráticas y violentas por todo el pasillo.

Naoe recibió tres embestidas consecutivas directo en el torso; un par de palomas mensajeras chocaron de plano contra el lino blanco de su guante y la empuñadura de su espada, entorpeciendo por completo su intento de desenvainar o realizar anotaciones en su pergamino oficial. El batir de alas frenético le cruzó la vista una y otra vez, obligándolo a inclinar el cuerpo hacia el frente para no perder el equilibrio. El polvo de semillas flotando en el aire, denso y extremadamente seco, se filtró por sus fosas nasales, provocando una disrupción inmediata en su ritmo de respiración optimizado que le impidió concentrar el chakra de forma regular.

Por primera vez en todo el despliegue, la mirada gélida y analítica del Senju se vio totalmente nublada por un borrón de movimiento gris y blanco. Intentó fijar la vista en la marca roja detrás del cobertizo, pero la tormenta de plumas fragmentó su campo visual, y la disolución de la pluma residual confirmó que el factor místico de aquella criatura gigante del bosque Senju estaba operando como un catalizador de sabotaje activo.

Apretando los dientes con severidad, Naoe aferró la vaina de su katana con la mano izquierda, utilizándola como un puntal de apoyo físico contra el suelo húmedo para contrarrestar la fuerza concéntrica de la bandada que pasaba rasante. La noción del orden se había esgrimido de las manos de la unidad operativa; la sugerencia a gritos de Mayura sobre ir por la marca y la total desorientación de Akira, quien retrocedía sin rumbo fijo, eran pruebas fehacientes de que la unidad se había fracturado bajo el impacto de este factor imprevisto, mientras Keisuke quedaba rodeado y Kaito se cubría junto a la empalizada sur.

Con un esfuerzo consciente por imponer la doctrina de la fortaleza por encima del desastre sensorial, Naoe se replegó con pasos fluidos, buscando la estabilidad estructural que solo la pared de madera más cercana del cobertizo de alimento podía proporcionarle. Cubriendo su rostro y su largo cabello oscuro con los antebrazos, el Senju contuvo cualquier juicio apresurado sobre las drásticas maniobras de Keisuke con la Inuzuka, concentrándose exclusivamente en recuperar el balance y la línea de visión. Si la marca roja en la tabla vieja permanecía quieta e intacta en mitad de la tormenta de plumas, significaba que el vértice seguía activo, y Naoe no permitiría que la degradación del perímetro disipara el rastro de la enorme ave antes de que lograran unificar el contraataque estratégico.

Dado (?)
Que dado ni que nada, tres unos... ¡Me voy!
[Imagen: Firma.webp]

Hablo#FF851B - Pienso#C19E00 - Narro
Ficha - Registros - Cronología - Misiones - Relaciones
Kaito Sarutobi
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30-06-2026, 08:33 PM
Lo primero que notó Kaito fue el silencio.

Un segundo, no más. Antes de que todo reventara.

Se echó hacia atrás y pegó la espalda contra la cerca justo cuando el primer grupo de mensajeras pasó rasante por encima de su cabeza. No fue un movimiento pensado. Fue el cuerpo reaccionando antes que la cabeza, como en los entrenamientos, cuando el estímulo llega demasiado rápido para procesarlo bien.

Después de eso, el Aviario dejó de tener orden.

Levantó el antebrazo para cubrirse la cara. Algo le rozó el hombro izquierdo, luego la nuca, luego el costado derecho. Alas, picos, el aire cortado por decenas de cuerpos pequeños moviéndose demasiado rápido. El ruido era peor que el movimiento: metal, madera, chillidos encimados uno sobre otro hasta volverse un solo sonido sin forma.

Parpadeó fuerte y forzó los ojos a quedarse abiertos. Con dificultad, entre un ala y otra, alcanzó a distinguir algunas cosas: una mancha oscura disolviéndose cerca del pasillo trasero, allí donde había estado el saco de semillas. La tabla con el triángulo rojo, quieta e intacta en medio del caos. Y el suelo junto a la cerca — las marcas de garras seguían ahí, pero las plumas negras no. Se habían deshecho igual que la otra.

No pudo estar seguro de todo lo que creyó ver. Había demasiado movimiento, demasiado ruido. Pero esos tres puntos se quedaron grabados con suficiente claridad como para que no los descartara.

Se quedó pegado a la cerca, el antebrazo en alto, esperando que el oleaje de aves perdiera fuerza. Por ahora, moverse sería peor.


OFF
Salió 7 en la tirada de dados. Iba a agregar modificadores pero como muchísimo sería un +2 así que no cambia nada.
[Imagen: Y9dbWyr.png]
Uchiha Keisuke
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30-06-2026, 10:31 PM
Última modificación: 30-06-2026, 10:39 PM por Uchiha Keisuke.
Una enorme pluma negra salió disparada desde el saco… ”¿Qué diablos…?” -…pensó y vió a la pluma deshacerse tras tocar los rayos del sol, como si fuese una pluma-vampírica. Notó al tanuki actuar diferente tras la desaparición de la pluma maligna. -¿Tanuki-san…? - Preguntó confundido y preocupado por su amigo. Una sola ave bastó para abrir la jaula de todas las demás, algo irreal estaba ocurriendo como si de una historieta de terror psicológico se estuviera desatando. -¿…eh…? - Todos los animales actuaban como si fueran presa de una rabia o de algún tipo de jutsu. Él había confiado plenamente en que los Hyuuga hubieran encontrado alguna pista, pero no parecía ser el caso. Ahora tendría que intentarlo él, en medio del caos, en medio del todo. Las aves atacaban todo lo que se moviera.

Las aves chocaban contra sus brazos y su ropa. -…… - Las dejó golpearse contra él. Sabía que alguien había sugerido ir por la marca, pero no supo quien lo gritó. Y a punto estuvo de tirar un Katon hacia la madera para acabar con todo eso, pero eso solo empeoraría las cosas. Suspiró.

Se metió dentro de una de las jaulas del aviario. Si Ibuki estaba cerca le tomaría el antebrazo y la metería con él (en caso de que ella se dejara, tu decide usuario de Ibuki (?)) para protegerla. Pondría el pie entre la puerta y la jaula para dejar una pequeña abertura abierta y evitar que quedaran encerrados, con la suerte que estaban teniendo… (?)

Meterse en la jaula les daría protección de las aves y evitarían que estuvieran chocándoles contra el cuerpo y/o los ojos.

En silencio, Keisuke activó su Sharingan:

-Observó al dueño y al empleado del lugar para ver si estaban transformados con el Jutsu de transformación.

-Observó la cabeza de las aves para ver si tienen Chakra extraño dentrode su cuerpo, un chakra distinto. Buscaba ver si ellas estaban bajo algún tipo de genjutsu o influencia extraña.

-Observó la marca, la marca del diablo para ver si emitía algún tipo de chakra extraño ahora que todo estaba en descontrol. ¿Acaso era algún tipo de madera con jutsu explosivo o tenía alguna influencia en las aves? Porque a punto estaba de destruírla.

De no ser posible pues el Sharingan queda activado buscando… Cualquier cosa (?)

Mostrar Contenido
Off:

De ser posible, uso mi Sharingan como pasó aquí. Kakashi había mostrado antes que el sharingan puede ver a nivel microscópico, y dentro de su cuerpo Sasuke simplemente ve la diferencia por el color de chakra. Quiero ver si el chakra de las palomas y etc está de otro color, de ser posible. No se me ocurre que más hacer en el turno. También busco si hay Genjutsus raros o cosas relacionadas al sharingan. 

Si no se puede, pues… Lo intenté (?)

https://youtu.be/NYikhG2kHJQ?t=430
Uchiha buenazo :3

Ficha || [Registro] - Uchiha Keisuke || Cronologias del Doctor de la Muerte
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