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  ›   [Misión Simple] Misión Autonarrada: Rango E "Chivos expiatorios"
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Misión Autonarrada: Rango E "Chivos expiatorios"
Akira Hyuuga
Rango Chuunin
Clan Hyuga
Nivel 20
Estadísticas
Generales
Fuerza100(5)
Destreza100(5)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia20(1)
Especiales
Salud15
Velocidad25
Tenketsu20
Sigilo8
755
885
Enlace al Post
25-06-2026, 08:01 PM
Solicitante: Comerciante de té del mercado sur de Konoha.

Objetivo: Recuperar un cargamento de hojas de té de alta montaña robado por un grupo de maleantes comunes en los callejones de la periferia.

Post Único:

El aroma amargo del té Matcha de alta montaña era una de las pocas cosas que lograba apaciguar el torbellino de fuego que Akira Hyūga llevaba por dentro. Tras la muerte de su padre, la atmósfera en la residencia principal del clan se había vuelto asfixiante; las exigencias de venganza de su madre y la mirada rota de su gemelo Mayura lo empujaban constantemente a buscar el aire libre, lejos de los dojos pulcros y las reverencias hipócritas que tanto detestaba. Por eso, cuando un viejo comerciante de los barrios obreros reportó el robo de un valioso cargamento de hierbas a manos de unos delincuentes comunes, Akira no dudó en tomar el encargo. No lo hacía por los escasos Ryos —con su billetera temblando en números rojos por sus gastos compulsivos—, sino por la imperiosa necesidad de canalizar toda esa frustración acumulada a puño limpio.

Caminando descalzo por la periferia de la aldea, Akira respiraba acompasadamente. A su lado, con un andar silencioso, su gato blanco de ojos heterocromáticos lo acompañaba con una calma que contrastaba con la rigidez en los hombros del joven Genin. Akira se detuvo en la entrada de un callejón oscuro. Afinando la mirada y prestando atención al eco del entorno como le habían enseñado en sus años de formación básica en la academia, identificó el sonido de pasos torpes y el sutil tintineo de metal chocando contra madera unos metros más adelante. El gato se sentó a distancia segura; la caza había comenzado.

Al fondo del callejón, tres matones armados con porras de madera se regodeaban alrededor de las cajas robadas. Al ver entrar al imponente joven de 1.87 metros, el líder del grupo soltó una carcajada burlona:

—Mira qué tierno, nos mandaron a un niño rico del distrito noble. Vuelve a tu cuna antes de que te rompamos esa cara de príncipe, mocoso.

Akira, que ya era un tipo pendenciero, hosco y de muy pocas pulgas, sintió cómo el desprecio y la rabia acumulada por el luto forzado de su hogar hallaban, por fin, una válvula de escape. Una sonrisa torcida, desprovista de cualquier amabilidad y cargada de una ironía oscura, dibujó sus labios. Esos infelices no tenían la menor idea de que acababan de convertirse en los chivos expiatorios de un drama familiar que ni les iba ni les venía. Con un gesto seco, Akira mordió la correa de su guantelete derecho, ajustándolo firmemente contra su antebrazo. El metal rojo brillante estaba listo para el impacto. Avanzó con determinación, cerrando la distancia en un parpadeo para obligarlos al combate cuerpo a cuerpo.

Desde la perspectiva de Kenji, el tercer ladrón del grupo, la situación pasó de ser un robo rutinario a una auténtica película de terror en menos de un segundo. Él no era ningún ninja, solo un infeliz que intentaba ganarse el pan robando hierbas, pero llevaba los suficientes años en las calles como para reconocer a un demente cuando lo tenía enfrente. Y ese chico de casi un metro noventa, con el pelo larguísimo y los pies descalzos sobre la basura del callejón, tenía la mirada de alguien que no venía a recuperar un té, sino a cobrar una deuda de sangre que ellos no habían contraído. Cuando el jefe lanzó aquel porrazo directo a su cabeza, Kenji esperó ver al "niño noble" esquivar con la finura que decían que tenían los Ninjas. Pero el chico ni se inmutó.

Para colmo del absurdo y la tensión dramática, el muchacho pegó un rugido ensordecedor que casi hace que a Kenji se le caigan los pantalones:

—¡¡BLOQUEO!!

¿Por qué demonios gritaba lo que iba a hacer? No tenía sentido. Pero el desconcierto de Kenji se transformó en puro pánico al ver el control de la situación. El chico cruzó sus antebrazos protegidos; el no podia saber que los años de riguroso entrenamiento en el dojo le otorgaban a ese niño rico una capacidad fina y pulida para moldear su energía, lo que le permitió una administración delicada y eficiente del chakra para absorber el golpe con un desgaste mínimo. Las palmas de las manos del joven noble  amortiguaron el porrazo con una solidez espantosa, disipando el daño a través del metal. El jefe quedó completamente vendido, balanceándose por el rebote de su propia porra. El monstruo descalzo volvió a gritar como un lunático de teatro:

—¡¡¡GOLPE FUERTE!!!

Kenji vio el puño derecho del Genin avanzar como una bala de cañón. No hubo elegancia, solo una brutalidad física aterradora y pragmática. El guantelete de hierro impactó de lleno en el estómago del jefe. El sonido del aire abandonando los pulmones de su superior fue sordo y húmedo; el hombre se dobló por la mitad instantáneamente y cayó de bruces contra el suelo, con los ojos en blanco, completamente vapuleado sin entender qué camión lo había atropellado.

El segundo matón, presa del pánico, arremetió con un golpe lateral desesperado. Kenji observó la escena en cámara lenta: el chico de la mirada perlada ni siquiera parpadeó. Leyó la trayectoria en la corta distancia del intercambio marcial con un desdén que helaba la sangre, y antes de que su compañero pudiera terminar el recorrido de su arma, el niño volvió a bramar a pleno pulmón:

—¡¡¡GOLPE RÁPIDO!!!

Un jab de izquierda veloz, preciso y devastador conectó limpiamente en la mandíbula de su amigo. El impacto lo levantó unos centímetros del suelo y lo mandó a volar directamente contra unas cajas de basura, donde quedó inconsciente en una postura ridículamente dolorosa. Kenji se quedó solo, congelado, mirando al chiquillo descalzo que respiraba con una calma aterradora, dándose cuenta de que él y sus camaradas acababan de pagar los platos rotos de algo muchísimo más grande y peligroso con feroz determinación.

De vuelta a la perspectiva de Akira, el joven Genin desvió sus ojos perlados hacia el último hombre que quedaba en pie. El matón temblaba como una hoja, con los ojos desorbitados y sosteniendo su porra con tanta debilidad que parecía que se le iba a caer sola. La hosquedad de Akira se mantuvo intacta; no sentía ningún orgullo por haber apaleado a dos infelices sin entrenamiento, pero al menos el fuego en su pecho se había apaciguado un poco.

—Llévate a tus amigos y no vuelvas a pisar este mercado —sentenció Akira, su voz firme y rasposa denotando el compromiso inquebrantable que sentía por proteger a la gente trabajadora de su aldea—. Si los vuelvo a ver aquí, me encargaré de que la próxima vez lo que se rompa no sean unas cajas de madera.

El último ladrón asintió torpemente, soltando un gemido de puro terror, y comenzó a arrastrar a sus dos compañeros inconscientes como sacos de papas, huyendo despavoridos por el extremo opuesto del callejón. Akira suspiró profundamente, acomodándose el cuello de la banda de Konoha que llevaba amarrada de forma rebelde.

Se sentó directamente en el piso de tierra del callejón en posición de loto, ignorando por completo la suciedad del lugar y cualquier rastro de la etiqueta aristocrática de su familia. Abrió su mochila, sacó su viejo pergamino de filosofía emborronado y se quedó en silencio, dejando que el frío de la piedra relajara sus pies descalzos mientras su gato blanco se acurrucaba a su lado, ronroneando. Había cumplido la misión a su manera: con la brutalidad pragmática de sus propios puños y dándole un uso útil a la frustración que lo carcomía. Tras unos minutos de meditación activa para ordenar sus pensamientos, cargó con las cajas de té para devolverlas a su legítimo dueño. Su camino para demostrarle al mundo su propio valor apenas estaba comenzando.

Notas de Cierre de Misión

Misión: Autonarrada - Rango E (Escritas: -1264 palabras).

Mecánicas e Impacto de Ficha:

Buen Flujo (V005): -10% Coste de Chakra en técnicas utilizadas (Bloqueo, Golpe Fuerte, Golpe Rápido).

Capacidad Sensorial I [Tacto] (V035): Reducción de -20% al daño recibido tras bloquear con las manos/guanteletes.

Verborrea Shinobi (V084), Sangre Caliente (V068) y Lealtad (V065): Reflejadas orgánicamente a través de la narrativa y el cambio de perspectiva.

Técnicas Utilizadas: Entablar Taijutsu (TAIJ101B), Bloqueo (DEFE002R), Golpe Fuerte (TAIJ002R), Golpe Rápido (TAIJ001R).

Recompensas solicitadas: 250 Ryos, 2 Tobis y 50 de Exp.
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Moderador Samui
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26-06-2026, 01:04 AM
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Recompensa entregada felicidades 
Moderador 6
Rango Genin
Clan Yamanaka
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo9
180
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26-06-2026, 11:00 PM
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Misión Revisada. Recompensas Asignadas
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Moderador 6
Rango Genin
Clan Yamanaka
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