24-06-2026, 10:42 PM
Última modificación: 25-06-2026, 01:29 AM por Uchiha Keisuke.
-¿Cuándo entrenarás tu Taijutsu? - Preguntó una voz firme, con un tono de voz serio, ante el silencio de un jóven que estaba parado frente a él y no se movía del lugar.
Año 150, Hospital de Konoha
Las enfermeras se movían con rapidez buscando entre papeles y otros utencilios médicos.
Año 150, Residencia Uchiha: Hogar de la familia de Keisuke
-No quiero ser un ninja.
-¿Qué estas diciéndome? Keisuke… ¡Eres un maldito Uchiha! ¿¡Qué será de nuestra familia cuando yo no esté!?
Año 150, Hospital de Konoha
La toz de los pacientes en sus respectivos cuartos se escuchaba en los pasillos mientras algunas enfermeras gritaban para que les pasaran medicamentos importantes.
Año 150, Residencia Uchiha: Hogar de la familia de Keisuke
-¿Por qué tengo que ser un ninja? ¿¡Por qué tengo que ser YO un ninja!? ¡No es mi culpa haber nacido en esta familia…!
-Retráctate ahora.
-¿¡POR QUÉ TENEMOS QUE SER LOS PERROS DEL GOBIERNO!? ¡¡¡SOMOS MÁS QUE UNAS MÁQUINAS DE GUERRA…!!!
Año 150, Hospital de Konoha
-¡Se nos va la paciente…! ¡Rápido…! ¡Traiganme el oxígeno!
Año 150, Residencia Uchiha: Hogar de la familia de Keisuke
El jóven Uchiha se encontraba tirado en el suelo sosteniéndo su mentón.
-Somos Uchiha. Y el día que yo no esté, te tocará cuidar de tu madre, de tus hermanas, y de tu propia familia. Tienes que protegerlas de quienes quieran hacerle daño. Y créeme… Podrán ser simples ladrones los que entren por esa puerta y logres vencerlos, con suerte. Pero también podrán ser ninjas con un poder inimaginable los que tomen los cuerpos de las mujeres que aman y las hagan suya a la fuerza para luego torturarlas y matarlas frente a tus ojos. Y ahí, solo ahí, Keisuke, te darás cuenta del grave error que estas cometiendo en tu vida por no haber querido entrenar.
El Uchiha permaneció en silencio.
-…no quiero ser un perro del gobierno… no después de como trataron a mamá…
-Entonces, no lo hagas por la aldea. Hazlo por ti y por los tuyos.
-…quiero continuar el legado de mamá…
-¿Ninja médico?
-Médico. Ilusionista. Ninjutsu. - Gotas de sangre caen al suelo por el golpe que le habia metido su padre en la boca por haberle faltado el respeto. -Quiero decidir quien vive, quien muere. Quiero controlar…
-Ese camino no será tan fácil como crees, y conociéndo lo sentimental que eres…
-No es como si el Taijutsu me fuera a hacer sentir mejor.- El silencio inundó la habitación.
-Ve a la oficina del Hokage. El hospital necesita ayuda. - Se da la vuelta y se va caminando. -Estoy seguro que tu madre los estaría ayudando.
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Año 150, Hospital de Konoha
Keisuke entra al hospital, cabizbajo, observando a su alrededor y viendo el caos que estaba generándose entre pacientes. Se acerca al escritorio de una de las enfermeras y le entrega una solicitud.
-Buenas noches, deseo ayudar con el asunto de la gripe… - La enfermera toma la solicitud y…
-¡No hay tiempo! ¡Ponte esta vestimenta y dirígete al ala este! Ahí están los pacientes más delicados…!
El abrió los ojos por la sorpresa y se olvidó si quiera de usar los baños. Se cambió las vestimentas ahí mismo, detrás del escritorio. Nadie se percató pues estaban pendientes de sus propias emergencias. Se puso guantes, mascarilla, y se dirigió a donde la enfermera le indicó, todo para encontrarse con envejecientes y niños tosiendo en malas condiciones. Entrar ahí tuvo un momento de impacto por unas milésimas de segundos que para Keisuke duró toda una eternidad. Una enfermera pasaba con rapidez y le puso a Keisuke unos antibióticos, mencionándole el nombre del antibiótico y lo que hacía, esta interacción lo sacó de su disociación bajándolo de golpe a la realidad.
-…rápido, dáselo en la paciente de la cama 3.
El Uchiha caminó con rapidez dejándose llevar por la enumeración en las camas. Paciente de la cama 3: Yamamoto Ingrid. 73 años. Alérgica a ciertos medicamentos. Gripe en estado 3, avanzada. Sin titubear, Keisuke tomó la mano de la envejeciente. Una mano que se sentía fría. Empezó a darle tratamiento a su paciente.
-Eres muy guapo, jóven. - Keisuke la miró por unos momentos pero siguió dándole tratamiento médico con lo que las enfermeras le dieron. -Se que llegarás lejos como médico. No te preocupes por mi. Ayuda a los más jóvenes. - Tose como si un pulmón fuera a salir de su cuerpo.
-Mi deber es ayudarlos a todos, Ingrid. - Dijo con una voz calmada, pero con amabilidad.
”Ayudar a todos los que lo merescan…” - Un pensamiento fugaz pasó por su mente.
”Es una gripe común, pero … En pacientes con el sistema inmune comprometido puede ser mortal.” - Pensó.
-¡Agua…! ¡Agua, por favor…! - El ninja se cambió los guantes y se dirigió a la persona que estaba pidiéndo agua. -¡Por favor, no te vayas!
-¿Huh? - Se dió la vuelta y notó los ojos de la mujer irse hacia atrás. ”A su puta madre…” -No te vayas… - Apretaba la mano de Keisuke. -¡Doctor! ¡Doctora! ¡Necesito alguien…! - Trató de darle pequeños bofetones a la paciente… ¿Huh? ¿Cómo se llamaba? No se había fijado. -¡Doctor…! - Gritó una vez más, pues ya eso tenía que ver con conocimiento avanzado en medicina. Y acto seguido, médicos entraron al area para aplicarle CPR a la paciente mientras que Keisuke daba pasos hacia atrás. Sintió el agarre de la mujer hacerse cada vez más y más débil.
-G…r…a…c…i…a…s.. - Agradecida porque no la dejó morir sola, su agarre se soltó y cerró los ojos para siempre.
-…. “¿Cómo? Pero… No pude… ¿¡No pude hacer nada por ella? ¿¡Cómo!?” - Pensaba mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Una enfermera lo notó y puso su mano sobre el hombro de Keisuke.
-Así es este trabajo. No puedes salvarlos a todos por más que quieras. Ve al baño y tómate unos minutos para procesarlo. Luego regresa aquí. Esa paciente ya se fue y nada se puede hacer, pero quedan muchos más por salvar.
Keisuke así lo hizo. Fue al baño de hombres y se desplomó en llanto.
”Pero era solo agua… ¡Era solo agua!…” - Sostuvo su cabeza. Lavó su cara y permaneció allí por más de diez minutos hasta que entró un enfermero.
-¿Tu primera muerte? - Keisuke mantuvo silencio. -Si. La medicina es la más hermosa de las profesiones. Lamentablemente, también la más dolorosa cuando te das cuenta que no puedes salvarlos a todos. Y en los casos más crueles, tienes que elegir a quien puedes salvar.
-Necesito poder… - Se dijo para sí mismo.
-¿Huh?
-Un Jutsu que pueda abarcar más de una persona a la vez…
-Ni con eso se puede, aunque deseas. Prepárate para esta profesión, chico. Vas a tener que transformar tu corazón. - Keisuke lo mira, le hace una reverencia leve de agradecimiento y vuelve a la sala. La paciente que había muerto se llamaba Takumaki Keiishiira. 60 años. Había dejado atrás una familia de 4 hijos y un esposo. Era asmática, y lo último que le dijo a su esposo fue: “Estaré bien.”
Pasaba por los pasillos y en diferentes habitaciones veía ninjas médicos usar su chakra en otros pacientes. Quisiera aprender, quisiera aprender a hacer algo así para ser más eficiente ayudando el día de hoy. Otros pacientes gritaban histéricos y tenían que ser sostenidos entre algunos enfermeros para estabilizarlos. Escuchaba instrucciones como: “¡Llévenlo a la sala de operaciones!” o “Hay que amputarle la pierna.” Pero esos eran otros departamentos en los que el ninja no tenía nada que hacer. Su misión era ayudar con la gripe que estaba en el ala este del hospital.
-No te sientas mal, jóven. Lo más importante es que estuviste ahí para ella. - Mencionó la anciana de antes. Keisuke la observó, esbozó una sonrisa ligera que no se veía porque usaba la mascarilla, pero la anciana sabía que le estaba sonriendo por la expresión leve de sus rostro.
-Dale estas hierbas medicinales al bebé de la cama 4. - Le dió unas hierbas trituradas en un vaso al Uchiha. Era el antibiótico en versión hierba. A veces tenía que cerrar los ojos y confiar en sus compañeros(as) de medicina, porque trabajando en equipo iban a avanzar más. “Kawaki Sasori. 3 años. Apenas aprendía a hablar cuando la gripe le dió. El Uchiha llegó con el vaso de hierbas y observó a sus padres que tenían mascarillas. La mirada lo decía todo. El niño no quería tomar la medicina pero Keisuke insistió e insistió hasta que se la hizo tragar, tomándo al niño de la nariz, sosteniéndole del cuerpo y haciéndole beber la medicina a las fuerzas. Acto seguido el niño empezó a llorar. -Solo una dosis más y podrá irse a casa. - Keisuke vuelve a mirar a los padres del niño, dándole la información que las enfermeras le dijeron que diera, y se retira del lugar.
No fue el único día en el que Keisuke asistió al Hospital. El jóven estaba tan interesado en ayudar esas personas. Cada vez que llegaba veía a la anciana que había ayudado en su primer día, y le volvía a ayudar con los medicamentos, dándole comida, dándole de tomar, así como a otros pacientes. Solo que esa anciana siempre tenía un consejo para Keisuke y le daba animos para que continuara esforzándose.
-No te rindas, chico.
-No lo haré. - Le respondió en una de esas que le daba comida.
Otro tipo de ayuda que brindó el Uchiha fue servir de mensajero entre enfermeros y doctores. Buscaba medicamentos agotados para llevarlos al cuarto, ayudaba a pacientes debilitados a comer, observaba como aplicaban CPR en otras personas. Daba masajes terapéuticos a pacientes que habían estado más días en las camas siguiéndo las instrucciones de los enfermeros. Finalmente llegó el último día.
-Hoy le daremos el alta a los pacientes que quedan. - Keisuke sonríe y observaba desde las afueras como empezaban a salir pacientes reconocidos que estuvo atendiéndo días atrás.
Shizuke Keisen. Yamato Eizbel. Tenzaki Manaka. Nara Iigdriel. Tenken Shizuma. Neroki Ai.
-¿Hmmm? ¿Ingrid?
-¿Ingrid?
-…la anciana que había estado atendiéndo anoche. Ingrid.
-¡Oh! … Bueno, ella… Murió anoche. Poco después que te fuiste a casa.
-¿¡Qué!?
Flashback
-Abra la boca. - Con comida en manos.
-Tengo un hijo igual a ti. Se llama Keita. Pero hace tiempo no lo veo.
-¿Dónde está…?
Presente de la Misión
-Te dejó esta carta. Parecía estable pero el virus le estaba haciéndo daño a su sistema inmune de forma pasiva y…
Keisuke toma la carta y sale corriendo a la habitación del ala este. La cama donde estaba la anciana ahora estaba vacía.
Yamamoto Ingrid. Una paciente que parecía tener mejoría pero que volvió a tener una recaída. No. Ya estaba en etapa 3… Tenía familia, pero es como si no la tuviera… Yo era la única persona con la que podía hablar…
-Lamentablemente no podemos estar ahí cuando todos los pacientes se van. Pero se hace lo que se puede. Muchas gracias, Uchiha Keisuke. Fuiste de gran ayuda en el hospital, aunque pienses que tu trabajo fue nulo. Estuve observándote y tienes un corazón grande. Espero que sigas en la medicina.
-………….
No pudo ni observar a la enfermera ni escuchar del todo sus palabras por el shock. Otra paciente que se había ido.
Año 150, Residencia Uchiha: Hogar de la familia de Keisuke
-Tu madre es una mujer fuerte. Ella podía ver la muerte de sus pacientes a la cara y seguir sonriéndo y luchando por su familia. En cambio, yo… Yo solo puedo proteger en batalla sabiéndo que algún día llegará mi hora. No veré los seres que amo morir en mis manos, sino seré yo quien muera. Soy un cobarde. ¿Qué harás, Keisuke?
Keisuke guardó silencio. Su padre se fue caminando. No tenía que responderle y ambos lo sabían. Abrió la carta que le dejó Ingrid:
”Gracias por haber estado ahí. Nos conocimos poco, pero hiciste más por mi que mi propio hijo. Te amo, hijo. Te bendigo para que tu camino del ninja sea el mejor.”
El Uchiha apretó la carta, la puso contra su pecho, e intentó evitar que las lágrimas cayeran. No solo porque esos pequeños momentos fueron de gran importancia para la anciana, sino porque su hijo asqueroso no había hecho nada por ella. Las ganas que tenía de golpear en la cara a ese bastardo. Decidió guardar esa carta en sus pertenencias, darse un baño y continuar con sus estudios, sin olvidar esa misión que le daría una nueva perspectiva de la vida ninja.
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