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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Fuego
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  ›   [Misión Simple] Lobos en el Camino [E]
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Lobos en el Camino [E]
Yogan Terumi
Rango Genin
Clan Terumi
Nivel 9
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19-06-2026, 12:59 AM
Konoha, Dia 3 de Verano año 150


La noche se había asentado sobre los caminos del País del Fuego. El cielo oscuro, adornado por incontables estrellas, acompañaba el lento avance de un carruaje repleto de frutas cuyo aroma dulce se extendía por el aire fresco de la noche. Eran aproximadamente las nueve, y el tiempo corría en contra del grupo, la mercancía debía llegar a su destino antes del amanecer si querían cumplir con los plazos acordados por los comerciantes. Aquella era precisamente la razón por la que tres jóvenes genin se encontraban tan lejos de la seguridad de Konoha. Ibuki Inuzuka, Yokubari Senju y Kana Uchiha habían llegado a la conclusión de que sus capacidades ya superaban las tareas rutinarias dentro de la aldea. Convencidos de su talento y preparación, decidieron aceptar una misión que los llevaría más allá de los límites habituales de la Hoja.

A simple vista no parecía una labor especialmente complicada. El sendero que conectaba ambas localidades era conocido por ser relativamente seguro, especialmente para shinobi entrenados. Sin embargo, las circunstancias rara vez respetaban las apariencias. Además de los tres jóvenes, el grupo contaba únicamente con dos civiles encargados de conducir el carruaje y una carga que difícilmente pasaría desapercibida para cualquier animal hambriento de la región. Las ruedas de madera rechinaban contra el camino de tierra mientras los bosques se extendían a ambos lados de la ruta, oscuros e impenetrables bajo la luz de la luna. De vez en cuando, el sonido de algún ave nocturna o el movimiento de las hojas agitadas por el viento rompían el silencio, por ahora, todo parecía tranquilo, quizás demasiado tranquilo.

La responsabilidad de la vigilancia recaía completamente sobre los tres genin. Desde la parte superior del carruaje podían observar el camino y los bosques circundantes, utilizando sus sentidos shinobi para detectar cualquier amenaza antes de que se convirtiera en un problema. Después de todo, esa era la razón por la que habían sido contratados, proteger la carga y a sus acompañantes de bandidos, animales salvajes o cualquier otro inconveniente que pudiera surgir durante la travesía. El viaje avanzó sin mayores sobresaltos durante los primeros minutos. El sonido de las ruedas contra la tierra compacta y el trote constante de los caballos creaban una falsa sensación de tranquilidad.

Entonces lo siguiente que ocurrió fue un largo aullido que resonó entre los árboles seguido de otros mas, los ecos se propagaron por el bosque nocturno, llegando desde algún punto oculto entre la oscuridad. No parecían estar encima del grupo, pero tampoco lo suficientemente lejos como para ser ignorados, los dos comerciantes reaccionaron de inmediato. —¿Esos fueron coyotes? —preguntó uno de ellos, sujetando con más fuerza las riendas antes de sacudirlas con nerviosismo para obligar a los caballos a acelerar el paso. —Yo creo que son lobos —respondió el otro, tragando saliva mientras dirigía una mirada inquieta hacia el techo del carruaje, donde los tres jóvenes shinobi debían encontrarse vigilando los alrededores.

Los caballos también parecieron percibir algo. Sus orejas se movieron inquietas y su paso se volvió menos uniforme mientras continuaban avanzando por el sendero. —Y tuvimos que venir con estos niñitos—susurró el primer comerciante, creyendo que su comentario se perdería entre el ruido de las ruedas y el viento nocturno, sin embargo, la noche estaba especialmente silenciosa. Lo suficiente como para que cualquier oído atento pudiera escuchar aquellas palabras. Mientras tanto, los aullidos volvieron a resonar a la distancia, esta vez acompañados por el leve crujir de ramas que provenía de algún lugar entre los árboles. Era difícil determinar cuántos animales había allí fuera, o incluso si realmente se trataba de una manada, pero una cosa era segura para todos los presentes y era que aquellos sonidos parecían estar siguiendo el mismo camino que la caravana.

Leeme

Hemos comenzado esta pequeña mision de rango E, es sencilla, lean bien y sobre todo diviertanse.
[Imagen: u8bZfxS.jpeg]
Ibuki Inuzuka
Rango Chuunin
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19-06-2026, 03:00 AM
El carruaje se movía de lado a lado, a veces saltaba, a veces se sacudía. Era ruidoso y pesado, e Ibuki no paraba de mirar el cielo. Su máscara tapaba su rostro desde la nariz hacia abajo y, sobre su regazo, rascándose una oreja, un pequeño tanuki intentaba mantener la siesta.

Bajó la mirada hacia un lado... ¿qué era eso? Eran árboles. Sí, los conocía. El ruido era extraño. Le agradaba. Apenas reconocía a esta gente. Una era una niña de... ¿pelo negro? El otro era rubio, y los individuos del carruaje eran Individuo Uno e Individuo Dos, cada uno con sus propios colores, portes y olores. Desde un fornido capitán hasta una joven en sus edades más preciadas.

Al que conducía le llamaría Tabaco. Aunque no fumara, o si lo hacía, el rastro del tabaco se le habría impregnado en algún momento. Al otro le llamaría Popó. Se notaba que algo de popó de perro tenía bajo la sandalia y que quizás aún no se daba cuenta, o se lavó mal en algún momento.

Como sea, estaba en su mundo... contemplándolo todo... hasta que, de repente, soltó una frase que quizás pocos entenderían - ¿Qué área de Konoha será esta? - soltó casi como un murmullo.

Para Ibuki era la primera vez fuera de la aldea y, extrañamente, no lo sentía. Ella siempre vivió dentro de la aldea y era inconcebible que siquiera existiera un mundo detrás de esas murallas - Oh... Ba Sing Se... oh baba... - empezó a tararear mientras acariciaba la oreja de su pulgoso compañero.

El ruido de un canino a la distancia resonó. Tanto el oído del tanuki como el de Ibuki se movieron en su dirección, pero no prestaron mayor atención que esa. El tanuki volvió a estremecerse y trató de dormir. Tabaco y Popó empezaron a hablar, empezaron a moverse de forma extraña entre ellos y a decirse cosas. - ¿Esos fueron coyotes? - No - contestó Ibuki instintivamente - Yo creo que son lobos. - ¿Tú crees? - dijo acercándose de a poco, ignorando completamente que ellos no hablaban con ella, aún a una distancia prudente, ignorando al resto de sus compañeros - Y tuvimos que venir con estos niñitos... - Dijo aquello mientras Ibuki se aproximaba gateando por sobre el carruaje. Esta intervino, abalanzándose entre los dos sin importarle nada más.

¡Niños, niñas y perros! ¡GUFF! - gritó. Su pequeño amigo rodó por su regazo y terminó aferrándose por su vida, tratando de no caer del carruaje, by the way.

Ooooh, Ba Sing Se... o baba... - empezó entonces a cantar, alegre y feliz - Oh, ba...

Y luego, un pensamiento intrusivo inundó su cabeza. - ¿Sandía?

Alzó la cabeza, miró hacia atrás y observó a su compañerito - Eh, pulgoso, ¿trajiste la sandía?

El tanuki, aferrándose por su vida, logró escalar y entonces, con su patita, hizo señas de un "no" - ¡¡¡NOOOOOOO!!! - Ibuki se aferró la cabeza mientras rogaba por ayuda.

Ya no quería esta misión. Quería volver a casa.
[Imagen: 9NUo9td.gif][Imagen: He8J1ft.gif]
Yokubari
Rango Chuunin
Clan Senju
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19-06-2026, 03:07 AM
Yokubari Ben leyó la misión sentado en el borde de la cama, semidesnudo, con la espalda inclinada hacia adelante y el papel sostenido entre los dedos. La habitación olía a alcohol viejo, humo y sudor. Una mujer dormía al otro lado del colchón, boca abajo, con media sábana encima. Otras dos estaban tiradas en el sillón, enredadas entre brazos, piernas y ropa que nadie se había molestado en recoger. La última dormía en el suelo, ebria, con la mejilla pegada a una alfombra que probablemente necesitaba quemarse desde hacía meses. Ben las miró sin reconocerles la cara. No sabía sus nombres. Tal vez una se lo había dicho. Probablemente lo hizo. Volvió a mirar el papel. Una caravana... Frutas... Civiles... Tres genin...como odiaba esa maldita palabra.  —Y una mierda —murmuró, y arrugó la hoja en un puño. Se levantó sin prisa, lleno de cicatrices viejas y músculos duros que ya no tenían la frescura de la juventud, pero sí la mala costumbre de seguir obedeciendo. Se vistió en silencio. Primero la ropa oscura. Luego las piezas verdes y negras de la armadura. Ajustó las correas, se colocó los brazales, revisó el guantelete y metió los puros en una parte segura del equipo. No preparó kunais. No tomó espada. No alistó una sola arma. Solo agarró el escudo. Eso sí. El escudo siempre. Por un segundo, la mano se le quedó quieta sobre el metal. Le vino encima el recuerdo de otra misión... de esa misión. Una que se había ido a la mierda años atrás y que le había costado cinco años fuera de servicio, medio cuerpo roto y la humillación de volver a empezar desde abajo. Genin otra vez... Un puto genin, como todos esos mocosos con el culo mal limpiado que todavía creían que una misión era una aventura. Apretó la mandíbula. No pensó más en eso. No se lo permitió. Salió del apartamento sin despedirse de nadie. Cerró la puerta detrás de sí y dejó a las desconocidas durmiendo en el desastre.

Llegó al punto de reunión con cara de acompañante a funeral ajeno. Vio a los civiles, vio la carga, vio el carruaje y vio las cajas de fruta apiladas. Pensó en ellas como si fueran un premio esperando ser robado por el primer idiota hambriento del camino. No saludó, preguntó nombres, ni pidió detalles. Sacó una cajilla de fósforos, la abrió con el pulgar y arrancó uno. Lo raspó contra la suela de la bota hasta que la llama prendió con un chasquido seco. Se llevó el puro a la boca, lo sostuvo entre los dientes y cubrió la llama con una mano para que el viento no se la apagara. Inhaló despacio. El extremo se encendió en rojo. El humo le llenó la boca, áspero y familiar. Sacudió el fósforo una vez, lo apagó y lo tiró al suelo sin mirar dónde caía... No le importaba. Después subió al carruaje con una facilidad pesaday sin elegancia, pero también sin esfuerzo. Se acomodó en la parte superior, se recostó sobre la carga y dejó el escudo cerca, al alcance de la mano. Desde ahí arriba miró el camino, los árboles y la noche cerrada a ambos lados. Sabía que habían otros dos pero no le interesaba... Parecía molesto incluso por eso...y molesto de que el mundo siguiera moviéndose y de que él tuviera que moverse con él.

Entonces vinieron los lobos. Los putos lobos. Primero un aullido largo entre los árboles. Después otros más, desperdigados en la oscuridad, demasiado cerca para ignorarlos y demasiado lejos para partirles el cuello de inmediato...¿Y podría aún hacerlo? Ya no sabía y esto o enfurecía. Los caballos se inquietaron. Los civiles también. Ben no se movió al principio. Solo bajó la mirada cuando escuchó al comerciante murmurar aquello de haber venido con niñitos. Antes de que pudiera responder, la Inuzuka ya estaba encima de ellos, gateando por el techo del carruaje con esa energía torcida de animal mal criado y niña criada entre perros. Gritó algo de niños, niñas y perros, soltó un “guff” que le hizo apretar la mandíbula a Ben, y el tanuki casi terminó rodando fuera del carruaje como un saco de pulgas con patas. Luego vino la canción rara. Ba Sing Se. Baba. Sandía. Ben la miró de lado, lento, con una mezcla seca de irritación y cansancio. Aquella mocosa no estaba asustada por los lobos. Estaba sufriendo porque el mapache no había traído una sandía. Por un segundo, Ben pensó que quizá las guerras y el peligro sí habían terminado... porque ninguna generación criada en una guerra real podía comportarse así y seguir viva.

Luego miró al civil. Una mirada dura, vieja, pesada. —Niñito tu padre, imbécil —dijo al fin, con el puro todavía entre los dientes—. Tú maneja y cállate.  Inhaló con fuerza, llenándose el pecho de humo, y luego lo soltó hacia el cielo en una nube espesa que se perdió sobre el carruaje. Se incorporó despacio. El peso de la armadura crujió apenas cuando avanzó hacia la parte trasera del vehículo. Pasó cerca de Ibuki y del tanuki sin detenerse, pero sí les soltó una frase baja, seca, casi escupida entre dientes. —Y tú, perrera... deja de chillar por frutas y usa esos oídos para algo útil. Puso una mano en el borde para sujetarse mientras las ruedas seguían golpeando el camino de tierra. Con la otra se quitó el puro de la boca. Lo miró un segundo, molesto por tener que desperdiciarlo, y luego lo lanzó al camino detrás del carruaje, donde cayó encendido y rodó entre el polvo. Ben abrió los hombros, acomodó el escudo y clavó la vista en la oscuridad de donde venían los crujidos. Si algo iba a salir de entre esos árboles, más le valía hacerlo de frente.
[Imagen: Chat-GPT-Image-17-jun-2026-08-28-14.png]
Kana
Rango Genin
Clan Uchiha
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19-06-2026, 09:02 PM
Kana se mantenía en silencio mientras el carruaje avanzaba por aquel bosque carente de ruido. Y así era ella, no había expresado muchas palabras más allá de su nombre y clan en el momento que todos los allí presentes se habían presentado para dar comienzo a la misión. La muchacha carecía de algún arma visible, aún no había adquirido la suya, y tenía prohibido tocar las armas de sus padres, eso o esperar un regaño de Yukiko, su madre. ¿El Sharingan? Ni se diga, esa cosa aún no se había manifestado en la joven Uchiha. Por lo que, en resumen, podría parecer alguien inútil sin conocerla.

El viaje transcurría con total normalidad, nada más que el sonido de las ruedas de madera moviéndose, girando, el ruido de las ramas rompiéndose bajo el peso del arcaico vehículo. Hasta que la tranquilidad tensa del viaje fue destruida por unos aullidos lejanos. Kana, que hasta ese momento se había mantenido absorba en sus pensamientos, reaccionó por instinto y fijó su mirada hacia el frente, en donde la negrura de la noche ocultaba lo que sea que hubiera más allá de los árboles visibles.

La primera en reaccionar, desde ya momentos atrás, fue la chica Inuzuka de cabello marrón, diciendo cosas que para Kana no tenían sentido, y parecía ser que, para el rubio, Ben, tampoco. Se le veía molesto con Ibuki, pobre chica perro, a saber, en qué momento la Uchiha también desearía la furia del tipo y se haría acreedora de su desprecio.

— Mmmhhh — Un pequeño sonido gutural, nada del otro mundo, mostrando su evidente desaprobación por cómo se estaban desarrollando los acontecimientos frente a sus ojos. De momento no conocía a ninguno de sus compañeros, así que tampoco se podía decir que los apreciaba o los entendía. Su postura cambió de una relajada a una firme, alerta, casi imitando lo que hizo Ben. Sus ojos empezaron a moverse, escaneando la zona a su alrededor, pretendiendo estar preparada para cualquier cosa que pudiera suceder en ese momento.
Hablo / Pienso
Yogan Terumi
Rango Genin
Clan Terumi
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20-06-2026, 08:42 PM
Última modificación: 20-06-2026, 09:04 PM por Yogan Terumi.
Todas las aldeas tenían sus propios problemas y Konoha no era ninguna excepción. Aunque los caminos cercanos a la Hoja eran patrullados con frecuencia y gozaban de relativa seguridad, la naturaleza seguía siendo impredecible. Los bosques no obedecían a ningún señor feudal ni respetaban las rutas comerciales, pertenecían a sus propios habitantes. Los aullidos continuaron resonando entre los árboles, esta vez más cerca. Lo suficiente para que los comerciantes intercambiaran miradas nerviosas y los caballos comenzaran a agitarse de forma evidente, sin embargo, el verdadero detalle no se encontraba en los aullidos.

Aquellos que poseyeran sentidos auditivos más desarrollados o simplemente prestaran la suficiente atención podrían percibir algo más entre el coro de voces salvajes. Respiraciones, varias de ellas, el sonido del aire entrando y saliendo de pulmones cansados mientras se desplazaban entre la maleza, el roce de patas contra la tierra húmeda. El crujido ocasional de una rama bajo un peso considerable, no era un único animal, ni siquiera dos. Había varios moviéndose entre las sombras del bosque, manteniendo el ritmo de la caravana sin llegar a mostrarse por completo. La luna se filtraba entre las copas de los árboles, dibujando figuras extrañas sobre el camino. Por momentos parecía que algo se movía entre los arbustos, pero cuando la mirada intentaba enfocarse, solo encontraba oscuridad. ¿Lobos? ¿Coyotes? Quizás alguna mezcla de ambas posibilidades. Lo único seguro era que aquellos animales no viajaban solos.

Aquello planteaba un problema para los tres genin. La información estaba ahí, al alcance de sus sentidos, pero de poco serviría si cada uno decidía guardársela para sí mismo. Una amenaza compartida requería una respuesta coordinada, y aquella era precisamente una de las lecciones que separaban a un equipo de shinobi de tres individuos viajando en el mismo carruaje, mientras tanto, los sonidos continuaban acercándose lentamente, como si algo, o varios algos, estuvieran observando a la caravana desde la seguridad de la oscuridad.

Y entonces ocurrió sin advertencia y sin tiempo para prepararse el bosque explotó en movimiento, desde ambos flancos surgieron dos enormes lobos a toda velocidad, irrumpiendo entre la maleza como sombras desprendidas de la propia noche. Sus patas levantaban tierra mientras corrían en paralelo al carruaje, mostrando colmillos afilados bajo la luz de la luna, pero los animales no eran el verdadero peligro, encima de ellos viajaban dos figuras humanas, dos shinobi. —¡¿Qué demonios?! —alcanzó a exclamar uno de los comerciantes. Los desconocidos actuaron al unísono, como si hubieran ensayado aquella maniobra cientos de veces. Ambos realizaron una breve secuencia de sellos mientras sus cuerpos comenzaban a girar violentamente sobre sí mismos, cada vez más rápido y más rápido hasta convertirse en auténticos proyectiles humanos y desde ambos lados se abalanzaron contra la caravana como dos taladros vivientes, atravesando la distancia en apenas un instante.

El impacto fue brutal, la madera crujió de forma alarmante, las ruedas saltaron sobre el camino, el carruaje entero se inclinó peligrosamente hacia un costado antes de volver a estabilizarse de milagro, los caballos relincharon aterrados, cos comerciantes casi perdieron el control de las riendas y las cajas de fruta comenzaron a deslizarse y rebotar dentro del vehículo mientras la estructura completa se sacudía como si fuera a partirse en cualquier momento, sin embargo aquello no había terminado porque los dos atacantes continuaron su movimiento tras el primer golpe, girando alrededor del carruaje para preparar una nueva embestida mientras los lobos seguían corriendo junto a la caravana, manteniendo el ritmo sin dificultad la situación había dejado de parecer un simple problema de animales salvajes, aquello era una emboscada y una perfectamente coordinada, si los tres genin no reaccionaban de inmediato, el carruaje, la carga y sus ocupantes estaban a segundos de acabar volcados sobre el camino.


Informaciones Importantes

Contexto

Se encuentran frente a la problematica de que dos o mas miembros renegados del clan Inuzuka los estan atacando, nadie conoce mejor que ellos los bosques, no existen mejores rastreadores que ellos por excelencia, y se tienen que defender de la situación o simplemente abandonar el carruaje y volver a Konoha con las claras consecuencias que esto presenta. Ahora bien, aquellos que posean la virtud de sentidos aumentados Oidos tienen la posibilidad de prepararse para la emboscada, del siguiente modo; para resistir el ataque deben sumar su destreza y su fuerza, y si la misma supera el numero 20 entonces no caen del carruaje (los que posean la virtud de oido se pueden preparar o informar a los demas ganando un +5 a esa prueba).

Tecnicas utilizadas

✘No aprendida
✦Nivel: Cero
#ID: INUZ101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

El Ninken es un arma única del Clan Inuzuka que representa al compañero animal y vínculo espiritual del usuario. A diferencia de un arma convencional, se trata de una entidad viva que actúa bajo las órdenes directas del Inuzuka y que solo puede ejecutar acciones pertenecientes al árbol de técnicas del clan. El Ninken puede desplazarse de manera independiente dentro del campo de batalla, siempre manteniéndose dentro de una distancia máxima preestablecida respecto a su usuario. Puede esquivar, atacar o reposicionarse siguiendo los comandos del Inuzuka, utilizando las mismas reglas de resolución de acciones que un ninja ordinario; sin embargo, cada vez que el Ninken sea abatido o reciba daño directo quedará desestabilizado y no podrá realizar Taijutsu durante un turno completo, aunque aún podrá ejecutar acciones defensivas o jutsus de clan si el usuario así lo ordena.

En combate, el Inuzuka y su Ninken se consideran una unidad. Si ambos reciben daño suficiente como para dejar inconsciente o fuera de combate a un shinobi normal, se considerará que han perdido el enfrentamiento. En caso de que uno de los dos aún conserve la capacidad de retirarse, la prioridad será escapar preservando la vida del compañero antes que continuar el combate. El tamaño y categoría del Ninken evolucionan según la destreza del usuario para entrenarlo, pudiendo clasificarse como arma pequeña, mediana o grande dependiendo del desarrollo de las estadísticas del Inuzuka, lo que refleja tanto el crecimiento físico del animal como la profundidad del vínculo y entrenamiento entre ambos.

✧Efecto
10 (MDES) de Rango

✘No aprendida
◈Taijutsu
✦Nivel: 1
#ID: INUZ003R
◔Coste
25 de Chakra, 15 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario gira sobre sí mismo a gran velocidad y se abalanza hacia adelante como un taladro viviente, avanzando en línea recta mientras corta todo a su paso. Al inicio de cada turno en que la técnica se mantenga activa, el usuario debe definir una dirección de desplazamiento, avanzando en línea recta durante ese turno e impactando todo objetivo, arma, ninjutsu o taijutsu que entre en contacto con su trayectoria. Mientras se encuentre ejecutando esta técnica, el usuario no puede utilizar otros jutsus que no sean de clan, y solo puede impactar una vez por turno contra cada objetivo o técnica distinta que se encuentre en su camino. Cuando esta técnica es ejecutada únicamente por el usuario, recibe el nombre de Tsūga.

El daño base de la técnica se calcula utilizando la Velocidad del usuario más su Nivel de Sangrado, representando tanto la fuerza del desplazamiento como la capacidad de desgarrar al enemigo durante el impacto. Si un Ninken ejecuta el ataque junto al usuario, ambos realizan la técnica de forma coordinada, pasando a llamarse Gatsūga; en este caso, se suma al cálculo del jutsu la Velocidad total de movimiento del Ninken y su Nivel de Sangrado, combinando los valores de ambos para determinar el daño total. Al realizarse de forma conjunta, el costo de la técnica se duplica, aunque sigue considerándose una única técnica coordinada.

Esta técnica es difícil de impactar para un ninja comun y corriente, por lo que si el Ninken se encuentra rastreando activamente al objetivo mediante su olfato, la técnica se ejecuta con su nivel normal; en caso contrario, el nivel del jutsu se ve reducido según la Destreza del usuario, con un mínimo de nivel 1, aplicándose esta reducción únicamente al momento en que el oponente intente esquivar la técnica, facilitando su evasión.

✧Efecto
2 (MFUE) de Velocidad, [6-MDES] de Reducción de Nivel

Ninjas

Inuzuka Daigo

Inuzuka Daigo
29 años - Genin
Nivel 3 - Ninken ¨Kibao¨
Estadísticas:
FUE 12, DES 11, CC 10, INT 12
Mejoras del cuerpo:
Salud 9, Velocidad 11, Tenketsu 9, Sigilo 10

Inuzuka Reina

Inuzuka Reina
25 años - Genin
Nivel 3 - Ninken ¨Kikibai¨
Estadísticas:
FUE 08, DES 16, CC 11, INT 10
Mejoras del cuerpo:
Salud 9, Velocidad 12, Tenketsu 9, Sigilo 9

Inuzuka Goro

Inuzuka Goro
27 años - Genin
Nivel 3 - Ninken ¨Kurogane¨
Estadísticas:
FUE 18, DES 10, CC 7, INT 10
Mejoras del cuerpo:
Salud 12, Velocidad 9, Tenketsu 9, Sigilo 9

Referencia Visual

[Imagen: KnmmG2k.jpeg]
[Imagen: u8bZfxS.jpeg]
Yokubari
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 17
Estadísticas
Generales
Fuerza140(5)
Destreza10(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia45(2)
Especiales
Salud10
Velocidad30
Tenketsu20
Sigilo15
805
830
Enlace al Post
22-06-2026, 07:59 PM
Perros de mierda- Soltó la frase entre dientes apenas vio las sombras salir disparadas desde ambos lados del camino. La madera crujió feo, las cajas de fruta rebotaron por todos lados y los caballos relincharon con tanta fuerza que por un segundo pareció que iban a salirse del camino. Uno de los comerciantes gritó y el otro casi soltó las riendas. El carruaje se inclinó hacia un lado, pesado, torpe, a punto de volcar, pero logró volver al centro entre saltos y golpes secos contra la tierra. Ben no cayó. Se movió apenas, lo justo para abrir más las piernas y agarrarse del borde con una mano. Sus dedos se cerraron contra la madera hasta hacerla tronar. Una caja le pegó en la pierna. Ni la miró.

Había hombres sobre ellos. Algo bien coordinado, bien pensado, por la forma de entrar, por los perros, por ese ataque que había golpeado la caravana desde ambos lados. Ben giró la cabeza de un flanco al otro, siguiendo el movimiento de los atacantes mientras rodeaban el carruaje para preparar otra embestida. Sintió la rabia subirle al pecho. Caliente, que le pedía saltar del techo, ir al bosque y romper al primero que encontrara. Y vaya que lo deseaba. Pero no se movió....La misión era el carruaje.... La puta carga, y los mierdosos civiles. Y por mucho que le molestara, esa era la prioridad.

—¡No frenen! —rugió hacia los comerciantes, por encima del ruido de las ruedas—. ¡Mantengan los caballos rectos!

Después soltó el borde solo para ajustar mejor el escudo. Lo acomodó contra el brazo, subió el hombro detrás del metal y afirmó las botas sobre la parte superior del carruaje. El vehículo seguía saltando bajo sus pies, pero Ben se plantó igual. Pesado. Duro. Con la mirada moviéndose entre un lado y el otro del camino. No veía todo entre los árboles, pero no necesitaba verlo todo. Escuchaba ramas, patas, respiraciones y ese movimiento circular de cuerpos preparándose para volver a entrar.

—Perrera —dijo hacia Ibuki, sin quitar los ojos del bosque—. Deja de llorar por la maldita sandía y usa esos oídos. Dime por dónde vienen.
Luego miró apenas a Kana de reojo. No mucho. Solo lo suficiente para ubicarla. —Tú. Si uno se sube, lo bajas..

Ben respiró hondo. El puro ya había quedado atrás, tirado en el camino, y eso también lo tenía de mal humor. Bajó el centro de gravedad, dobló un poco las rodillas y dejó el escudo al frente. Su cuerpo cambió de ritmo. De pie sobre el carruaje, estaba esperando. Cada músculo listo. Cada sentido puesto en el bosque, en las ruedas, en los caballos, en el crujido de la madera y en cualquier sombra que se atreviera a cruzar la distancia.

No iba a perseguirlos entre árboles donde ellos tenían ventaja. No iba a regalarles el carruaje. Si esos renegados querían repetir la embestida, iban a tener que hacerlo contra él. Ben apretó la mandíbula y clavó los ojos en la oscuridad.

—Vengan, pues. El escudo quedó firme frente a su cuerpo. La postura se cerró y su respiración se le volvió pesada... Esta vez, Ben los estaba esperando.
Stats
Estadísticas:
  • Fuerza: 35
  • Destreza: 7 
  • Ctrl. de Chakra: 0
  • Inteligencia: 18
  • Salud: 9
  • VelociDad: 13
  • Tenketsu: 9
  • Sigilo: 9
Off
No me caigo del carruaje. 35+9=44. 
✔Aprendida · 17-06-2026
◈Taijutsu
✦Nivel: 1
#ID: DEFE101B
◔Coste
35 de Chakra, 25 de Chakra por Turno
▣Descripción

El ninja adopta una postura de concentración absoluta, preparándose con antelación para detectar cualquier ataque, incluso si proviene desde su espalda. Para activarla, debe entrar en este estado al menos un turno antes de recibir una ofensiva, enfocando todos sus sentidos en el entorno.

Una vez activada, esta técnica reinicia el Coldown de sus habilidades defensivas: Esquiva, Bloqueo y Choque. Además, reduce el sigilo de todos los ataques que se dirijan directamente hacia él, facilitando su detección. Esta preparación puede ocultarse mediante un [Hide], evitando que otros noten su estado de alerta.

✧Efecto
1 (MDES) de Disminución de Sigilo Oponente
Vida: 293/293
Chakra: 252/287
[Imagen: Chat-GPT-Image-17-jun-2026-08-28-14.png]
Ibuki Inuzuka
Rango Chuunin
Clan Inuzuka
Nivel 16
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud12
Velocidad25
Tenketsu11
Sigilo11
690
620
Enlace al Post
23-06-2026, 02:16 AM
Ibuki no podía perdonar aquella traición... haber dejado la sandía en casa... haberse quedado sin semejante manjar... No, nada podía evitar que pensara que aquel era, definitivamente, el peor de todos los destinos. Un destino cruel, injusto, posiblemente el peor que un ser humano podía experimentar. ¿Quién dejaba una sandía atrás? ¿Quién era capaz de cometer semejante crimen contra sí mismo? No, aquello no tenía perdón.

Hasta que los escuchó.

Oh, benditos fueran los oídos primitivos de aquella muchacha. Benditos fueran los pensamientos intrusivos. Y bendito fuera el resplandor de sus ojos ante una mirada completamente en blanco, desprovista de emociones y totalmente desconectada del mundo.

Mantuvo la máscara ocultando su rostro mientras llevaba una mano hasta la boca y se apretaba el tabique nasal, intentando olfatear mejor. Inspiró una vez. Luego otra. No, no podía sentirlos, pero sí podía oír a aquellos caninos acercarse. Podía percibirlos. Escuchar las pisadas, los movimientos, la presencia de algo desplazándose a través de la oscuridad. Y para cuando salieron de su escondite, Ibuki ya estaba mirando directamente hacia ellos.

¿Primo? ¿Prima? - gritó, señalando en su dirección antes de que se lanzaran en Tsūga - Click Clic - instintivamente, Ibuki hizo sonar su lengua.

Entremos en contexto. Ibuki realmente no era alguien capaz de identificar a todo el mundo. Poseía una peculiaridad llamada prosopagnosia. No podía reconocer rostros, no sabía quiénes eran aquellas personas. Sin embargo, eran ninjas montando animales caninos, muy probablemente shinobi de la Hoja, y peor aún, usuarios de habilidades del clan Inuzuka. O, al menos, uno de aquellos jutsus pudo identificarlo claramente: el Tsūga. Un jutsu basado en la velocidad de movimiento y la capacidad de desgarrar con las garras.

No parecía un ataque tan potente como los que realizaban los maestros de su clan, sin embargo, los envidiaba, ya que era algo que ella aún no era capaz de hacer. Y quizás por eso mismo terminó observándolo con cierto brillo de fascinación antes de recordar que se dirigía directamente hacia ellos.

El impacto golpeó ambos costados del carruaje e Ibuki solo pudo pensar en una cosa, mantenerse firme. Se aferró al techo como pudo mientras la carreta se estremecía violentamente bajo sus pies. La madera crujió. Las cajas saltaron. Todo pareció inclinarse durante un instante eterno. Entonces se giró hacia los civiles.

¡Cuidado! - gritó mientras comprobaba que ninguno de ellos saliera despedido por la violencia de la embestida.

Mientras tanto, poco antes del impacto, aquel tanuki vio lo que estaba ocurriendo. Primero se estresó enormemente, mirando en todas direcciones. A la izquierda. A la derecha. Adelante. Atrás. Era mucho movimiento. Demasiado movimiento.

Luego vio a la chica de cabello negro frente a él y, rápidamente, se posicionó detrás de ella, siguiendo la orden de Ibuki. Con todas sus fuerzas apoyó las patas sobre su espalda, sirviéndole de contrapeso por si algo sucedía.

Y algo sucedió.

El pequeño transfirió toda su estabilidad a la muchacha con absoluta heroicidad, pero al hacerlo perdió el equilibrio en las patas traseras. Se sacrificó por ella, cayendo lentamente fuera del carruaje mientras realizaba un gesto que parecía decir: "Sobrevive tú, amiga."

Durante un instante que pareció alargarse más de lo debido, el mundo avanzó más lento. El tanuki comenzó a caer.

Su pequeño cuerpo empezó a inclinarse hacia el vacío mientras sus ojos se abrían con una mezcla de sorpresa, resignación y tragedia absoluta.

E Ibuki lo vio, al mismo tiempo que ella peleaba por sujetarse. Sus miradas se cruzaron durante aquella caída dramática. Durante aquel descenso inevitable hacia el cruel abrazo del suelo.

La muchacha simplemente le sonrió. Una sonrisa pequeña. Tranquila. Después hizo aquel extraño sonido con la boca, un poco diferente al anterior - Click Click Clic. - Como si aquello solucionara algo.

Tras la tragedia, Ibuki se repuso lo más rápido que pudo al escuchar al Soldado de Invierno gritar - ¡Perros de mierda! - Son lobos - corrigió sin titubear.

Las órdenes del sujeto empezaron a llegar con claridad, por lo que Ibuki simplemente adoptó una postura de combate, apoyando sus manos y piernas, afirmándose sobre el techo del carruaje y preparándose para lo que estaba por venir. Observó cómo los Tsūga giraban alrededor de la carreta y se preparaban para embestir nuevamente, calculando la velocidad de sus trayectorias y todo lo que aquello podía significar. Sus ojos los siguieron de un lado a otro mientras intentaba no perderles la pista.

Perrera - gritó el soldado - Deja de llorar por la maldita sandía y usa esos oídos. Dime por dónde vienen - ¿Eh? ¡Maldito follalomano! ¡Están al frente! ¡Si viene algo por los lados te avisaré! ¡Y DESPUES DEL SEXO LA GENTE SE BAÑA!

Bastaba con ponerse en guardia. Los Inuzuka estaban girando a su alrededor, primero por los costados y luego reposicionándose para volver a atacar. Como depredadores rodeando una presa. Como si estuvieran esperando el momento exacto para volver a lanzarse.

¡PRIMOS, ¿QUÉ PASA?! - gritó Ibuki - ¡No se supone que debamos pelear entre nosotros!

Y sí, Ibuki estaba completamente fuera de su realidad. Para ella seguía existiendo la posibilidad de que todo aquello fuese un enorme malentendido.

Mientras tanto...

Bueno.

El tanuki se había caído de la carreta.
Contenido Oculto
Corriendo desesperadamente a toda la velocidad que sus patitas se lo permitían, el Tanuki se escondería debajo de la Carreta y esperaría la siguiente orden.




✔Aprendida · 17-06-2026
✦Nivel: Cero
#ID: INUZ101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

El Ninken es un arma única del Clan Inuzuka que representa al compañero animal y vínculo espiritual del usuario. A diferencia de un arma convencional, se trata de una entidad viva que actúa bajo las órdenes directas del Inuzuka y que solo puede ejecutar acciones pertenecientes al árbol de técnicas del clan. El Ninken puede desplazarse de manera independiente dentro del campo de batalla, siempre manteniéndose dentro de una distancia máxima preestablecida respecto a su usuario. Puede esquivar, atacar o reposicionarse siguiendo los comandos del Inuzuka, utilizando las mismas reglas de resolución de acciones que un ninja ordinario; sin embargo, cada vez que el Ninken sea abatido o reciba daño directo quedará desestabilizado y no podrá realizar Taijutsu durante un turno completo, aunque aún podrá ejecutar acciones defensivas o jutsus de clan si el usuario así lo ordena.



En combate, el Inuzuka y su Ninken se consideran una unidad. Si ambos reciben daño suficiente como para dejar inconsciente o fuera de combate a un shinobi normal, se considerará que han perdido el enfrentamiento. En caso de que uno de los dos aún conserve la capacidad de retirarse, la prioridad será escapar preservando la vida del compañero antes que continuar el combate. El tamaño y categoría del Ninken evolucionan según la destreza del usuario para entrenarlo, pudiendo clasificarse como arma pequeña, mediana o grande dependiendo del desarrollo de las estadísticas del Inuzuka, lo que refleja tanto el crecimiento físico del animal como la profundidad del vínculo y entrenamiento entre ambos.

✧Efecto
20 (MDES) de Rango



OFF
Aun no realizo ningún Jutsu.

Mis stats son:

Fuerza: 5
Destreza: 25
Ctrl. de Chakra: 0
Inteligencia: 0

Salud: 9
Velocidad: 11
Tenketsu: 9
Sigilo: 9

Resistencia ante la Embestida: 5+25+5=35
Tanuki le transfiere toda la destreza y fuerza que tiene a Kana Uchiha para que sobreviva!
[Imagen: 9NUo9td.gif][Imagen: He8J1ft.gif]
Kana
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza100(5)
Destreza30(2)
Ctrl. de Chakra5(1)
Inteligencia60(3)
Especiales
Salud10
Velocidad15
Tenketsu14
Sigilo10
580
495
Enlace al Post
24-06-2026, 05:57 AM
De un momento a otro las cosas se complicaron en la misión. La carreta fue duramente impactada por dos especies de tornados en cada lado. Kana apenas tuvo tiempo de reaccionar debido a la rapidez con la que sucedieron los acontecimientos. Sus ojos observaron a todas direcciones poco antes de verse amenazada de caer al suelo de tierra y humedad por el que transitaba el vehículo de madera.

En ese momento, pese a su fuerte temple, su mente la traicionó por completo, estaba por caer de la carreta. Su anticipación fue nula, no poseía los oídos tan desarrollados de Ibuki o la fuerza y destreza de Yokubari, ella simplemente era… Kana, una kunoichi que en ese momento no era mejor que nadie, solo por encima de los que montaban a los caballos, poco más — Joder — Pensó con frustración.

Y el destino llegó a salvarla de esa caída, de un golpe que seguramente le habría dejado una buena herida en la cabeza, pero más que el destino, un tanuki, el de Ibuki. Aquel perro mapache que la acompañaba, justo como su linaje Inuzuka lo exigía. Las patitas del peludito se posicionaron en la espalda de la Uchiha, casi como si estuviera pisando el símbolo del linaje de Kana de forma simbólica, y solo gracias a eso, la joven no cayó.

Quería darse un momento para respirar, pero no había tiempo para invertirlo en esa tarea tan banal como esa, el grupo estaba siendo atacado y el trío de la Hoja debía responder a como fuera. La atención de la chica se desvió primero hacia el soldado rubio, quien apenas la miró y solo dio una orden — Tú. Si uno sube, lo bajas… — Los labios de la Uchiha se apretaron ligeramente antes de asentir con la cabeza levemente, un gesto que, seguramente, no vería el rubio y tampoco se veía que fuera a importarle. Y sí, Kana no pudo evitar mirar con confusión a Ibuki y luego a Yokubari cuando la Inuzuka le recomendó de manera amable que se bañara luego del sexo — Que pena… — Susurró la muchacha para sí misma, con un sutil y apenas perceptible, sonrojo en sus mejillas.

Con un suspiro nasal, la Uchiha calmó su mente y relajó su cuerpo. Su atención nuevamente se fijó en los dos asaltantes que rodeaban la carreta, amenazando con un nuevo golpe. Kana se incorporó sobre el techo del carro y trató de concentrarse en la misión, una que no podía fallar. Su diestra, acostumbrada a movimientos veloces y precisos, se hundió sobre la tela de su uniforme a la altura del pecho, sacando se aquel lugar un arma filosa y pequeña, un kunai. El agujero del extremo estaba cubierto por si dedo, con un movimiento de la muñeca, lo giró levemente antes de tomar el impulso necesario para lanzarlo hacia el lobo de uno de los atacantes.

Off

Inventario

2/3 Kunai
- 1 Kunai

Kunai: [MDESx2] Sangrado / [MFUEx1] Lesión

✔Aprendida · 17-06-2026
◈Pasiva
✦Nivel: Cero
#ID: BUKI101B
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Las armas pueden ser utilizadas tanto para atacar como para defender, permitiendo bloquear o chocar contra otras armas en combate. Cada arma posee un Valor de Tamaño, que representa su peso, volumen e impacto: 1 para armas pequeñas, 2 para medianas y 3 para grandes. Este valor es fundamental para determinar cuántas armas puede empuñar o arrojar un usuario, según su fuerza o destreza, y se desarrollará con mayor detalle en sus respectivas técnicas.

Además, toda arma empleada en combate otorga un bono de daño adicional basado en su tamaño, el cual se suma a cualquier ofensiva que la utilice. Este daño extra refleja el poder físico del arma y se aplica tanto en ataques simples como en técnicas especiales, siempre que el usuario cumpla con los requisitos necesarios para empuñarla correctamente. Las armas más grandes ofrecen un mayor bono de daño que las más pequeñas, reforzando su presencia ofensiva dentro del combate.

Debido a que el Bukijutsu utiliza Armas con Munición, estos no poseen Coldown entre turnos.

✧Efecto
2 (MDES) de Daño (Pequeño) - 4 (MDES) de Daño (Mediano) - 6 (MDES) de Daño (Grandes)

✔Aprendida · 17-06-2026
◈Bukijutsu
✦Nivel: Cero
#ID: BUKI002R
◔Coste
Sin coste indicado
▣Descripción

Las armas arrojadizas se utilizan en combate mediante el Modificador de Destreza, el cual determina cuántas armas pueden lanzarse simultáneamente. Cada arma tiene un Valor de Tamaño (1 para pequeñas, 2 para medianas y 3 para grandes), y el usuario podrá lanzar tantas armas como su destreza pueda cubrir, pagando el valor correspondiente por cada una. Todas las armas lanzadas pueden ser arrojadas al mismo tiempo, siempre que la suma de sus valores no supere el modificador del usuario. Esta mecánica permite realizar ofensivas variadas combinando múltiples proyectiles de diferentes tamaños y efectos.

Cuando dos armas arrojadizas con el mismo Valor de Tamaño colisionan en el aire, ambas se desvían de su curso, anulando sus trayectorias. Si se utilizan únicamente armas más pequeñas para intentar desviar una de mayor tamaño, estas deben superar de forma combinada el Valor de Tamaño del proyectil objetivo para tener éxito. Además, cada arma adicional utilizada en un lanzamiento aumenta en +1 el nivel del jutsu base, funcionando como si fueran mejoras aplicadas al ataque, y permitiendo acumular efectos especiales, bonificaciones o propiedades propias de las armas lanzadas. Esta combinación convierte los ataques arrojadizos en herramientas de gran versatilidad táctica.

Atención: Arrojar múltiples Armas aumenta los efectos del ataque y aumenta el nivel del Jutsu Base consumiendo las municiones del arma, pero esto conlleva a un sacrificio, ya que esto impide usar las Mejoras del Jutsu Arrojadizo.

✧Efecto
50 (FUE) de Daño - 25 (MFUE) de Rango - 2 (MDES) de Destreza para Valor de Tamaño


Fuerza: 5
Destreza: 5
Control de Chakra: 0
Inteligencia: 5

Salud: 9
Velocidad: 10
Tenketsu: 9
Sigilo: 9

Usaré los stats que tenía al ser nivel uno. 
No caigo de la carreta gracias al tanuki de Ibuki.

Hablo / Pienso
Yogan Terumi
Rango Genin
Clan Terumi
Nivel 9
Estadísticas
Generales
Fuerza20(1)
Destreza40(2)
Ctrl. de Chakra55(3)
Inteligencia20(1)
Especiales
Salud10
Velocidad12
Tenketsu11
Sigilo12
395
460
Enlace al Post
26-06-2026, 01:37 AM
Por alguna bendición del destino, la fortuna o el mismísimo Dios Shinobi, el carruaje logró mantenerse en pie durante toda la frenética carrera. Las ruedas rechinaron hasta el límite de lo que la madera podía soportar, los caballos corrían impulsados por el miedo y los comerciantes apenas conseguían mantener las riendas bajo control, a lo lejos comenzaron a distinguirse las primeras viviendas, significaba que habian llegado a la pequeña aldea o, al menos, estaban a escasos metros de hacerlo. Los comerciantes no dudaron en conducir el carruaje directamente hacia la calle principal, con la esperanza de que la presencia de civiles bastara para ahuyentar a sus perseguidores. Sin embargo, aquella ilusión se desvaneció tan rápido como había aparecido.

Los lobos continuaban galopando a ambos lados del vehículo, sin perder el ritmo y los shinobi que los acompañaban tampoco mostraban intención alguna de retirarse, lejos de abandonar la persecución, permanecían atentos, siguiendo cada movimiento de los tres genin como depredadores esperando el momento oportuno para lanzarse de nuevo, el problema ahora era otro, el carruaje no podía seguir avanzando a aquella velocidad. Las calles de la aldea eran demasiado estrechas y estaban llenas de viviendas, puestos de mercancías y personas que comenzaban a asomarse alarmadas por el estruendo. Si continuaban así, terminarían estrellándose contra una casa o provocando un accidente mucho peor, pero detenerse significaba aceptar lo inevitable.

No habría más huida, no habría más tiempo para pensar, en cuanto las ruedas dejaran de girar, la distancia entre perseguidores y perseguidos desaparecería, dando paso a un enfrentamiento que ya nadie podía evitar, la misión de escolta acababa de transformarse en un combate. Sin embargo, cuando el enfrentamiento parecía inevitable, un sonido quebró la tensión del ambiente. Un único ladrido grave y potente. La clase de ladrido que imponía autoridad incluso antes de revelar a su dueño y provenía de la entrada de la aldea. Los lobos reaccionaron de inmediato. Sus orejas se alzaron y, casi al unísono, frenaron su carrera hasta detenerse por completo. Los dos shinobi montados sobre ellos también cesaron el avance, clavando la mirada hacia el origen de aquel sonido.

Durante unos segundos nadie se movió, ni los atacantes, ni las bestias, ni siquiera los caballos, que resoplaban agitados tras la desesperada carrera, era evidente que aquel ladrido no pertenecía a un perro cualquiera. Quienquiera que fuese su dueño, poseía la autoridad suficiente para hacerse obedecer sin necesidad de repetir la orden. Incluso desde la distancia, los lobos mantenían la cabeza baja y el cuerpo inmóvil, como si esperaran instrucciones de un superior, uno de los jinetes chasqueó la lengua con evidente disgusto. —Retirada.— No hizo falta decir nada más. Los dos shinobi dieron media vuelta y, con un leve movimiento de sus monturas, se internaron nuevamente entre la espesura. Los lobos los siguieron sin oponer resistencia, desapareciendo uno tras otro entre las sombras del bosque hasta que únicamente quedaron el silencio y el eco de sus pisadas alejándose.

Solo entonces los comerciantes se atrevieron a soltar el aire que habían contenido durante toda la persecución, el peligro había desaparecido, al menos por ahora. Los genin y las personas bajo su protección disponían, por fin, de unos instantes de calma. Un breve respiro para reorganizarse, inspeccionar el estado del carruaje y comprender que aquel ataque difícilmente sería el último.


Información Importante

Han llegado a su destino, por lo que con su siguiente post su mision de rango E queda resuelta, sin embargo para volver a la aldea Konohagakure no Sato deberan solicitar una misión de Rango D, saliendo de la aldea en donde claramente se enfrentaran a los 3 ninjas anteriores y deberan solicitarla en un plazo de 48 horas off rol, sin embargo on rol no deberia pasar mas de 24 horas desde su salida de Konoha ya que preocuparia a los altos mandos.
[Imagen: u8bZfxS.jpeg]
Yokubari
Rango Chuunin
Clan Senju
Nivel 17
Estadísticas
Generales
Fuerza140(5)
Destreza10(1)
Ctrl. de Chakra100(5)
Inteligencia45(2)
Especiales
Salud10
Velocidad30
Tenketsu20
Sigilo15
805
830
Enlace al Post
26-06-2026, 03:41 AM
El ladrido cortó la persecución de golpe, pero Ben no bajó el escudo. Los lobos frenaron primero. Los jinetes después. Todo el carruaje siguió temblando unos segundos más, con las ruedas rechinando y los civiles agarrados a las riendas con las manos tiesas. La aldea ya estaba ahí. Los ojos de Ben se quedaron clavados en los Inuzuka y en sus perros. Habían obedecido demasiado rápido. Se detuvieron con solo un ladrido. Ben mantuvo la postura cerrada, el hombro firme detrás del metal y los pies bien puestos sobre el carruaje. Seguía listo para recibir otro golpe aunque la emboscada pareciera haber terminado

Los atacantes se metieron de nuevo entre la espesura, tragados por la noche y por el ruido de las ramas. Ben tuvo el impulso de saltar detrás de ellos. Le picó en los dedos, en el pecho y en la nuca. Quería ir tras el primero y meterle el escudo en la boca hasta que dijera quién los mandaba. Pero no se movió. No iba a regalarles el carruaje por enojo. Ya había cometido errores peores por dejar que la sangre le hablara primero, y esa memoria le pasó por la cabeza apenas un segundo antes de enterrarla otra vez. La misión seguía siendo la misma... Esa puta carreta de frutas que ahora tenía madera rota. Ben giró hacia los comerciantes. Luego miró a Ibuki, con el mismo fastidio de antes, pero también con la certeza de que sus oídos podían servir. —Perrera, recoge a tu pulgoso antes de que un caballo lo haga mierda. Y deja de gritarle primos a gente que acaba de intentar voltearnos. Después buscó a Kana con la mirada. La vio con el kunai en mano, más firme que al inicio, aunque todavía demasiado nueva para su gusto. —Tú, sin nombre. Revisa el otro lado. Si vuelven, no esperes a que suban.

Ben bajó del carruaje de un salto. Las botas golpearon la calle y el escudo quedó pegado a su brazo. Recorrió el lateral dañado con la vista y pasó la mano por la madera astillada. El golpe había sido fuerte. Ahora tenía civiles mirando desde lejos, personas con esas caras estúpidas. Ben odiaba esa cara. Se acercó al costado del carruaje, pateó una fruta rota fuera del camino y levantó la vista hacia la entrada de la aldea, justo donde había nacido aquel ladrido. Ese perro no era de ellos. Y quien lo mandaba, tampoco. —Qué puta misión de frutas —murmuró, con los dientes apretados. Luego acomodó el escudo otra vez y se plantó junto a la carreta, bloqueando el lado más abierto del vehículo. —Veinte minutos —dijo al grupo, seco—.Nuestra misión ya terminó. Volvemos a casa.
[Imagen: Chat-GPT-Image-17-jun-2026-08-28-14.png]
Ibuki Inuzuka
Rango Chuunin
Clan Inuzuka
Nivel 16
Estadísticas
Generales
Fuerza75(4)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia75(4)
Especiales
Salud12
Velocidad25
Tenketsu11
Sigilo11
690
620
Enlace al Post
26-06-2026, 05:54 PM
El carruaje se sacudía violentamente, rebotando de un lado a otro mientras avanzaba sin control. Debajo de él, el tanuki logró posicionarse y aferrarse a la parte inferior con todas sus fuerzas, sujetándose como si fuera un agente secreto del 007... solo que rechoncho y para NADA sigiloso. Mientras luchaba por no salir despedido, gritaba y tarareaba una canción completamente inventada en su extraño idioma perruno-tanukiento - Guaf guaf gua gua guaf gua gua...



Arriba de la carreta el panorama no era mucho mejor. Atravesaban puestos, multitudes y cuanto obstáculo se cruzara en el camino. La estructura saltaba con cada impacto y parecía que los Inuzuka Brothers volverían a lanzarse al ataque, pero un fuerte aullido los hizo detenerse.

El carruaje frenó y, con él, también los Inuzuka.  Fue entonces cuando ocurrió algo inesperado. Parte de la carga terminó desparramándose por el suelo. No toda, solo algunas frutas. Entre ellas, una enorme sandía se estrelló justo detrás del carruaje, partiéndose en dos.

Los ojitos de Ibuki brillaron. Sin pensarlo dos veces, saltó hacia ella. El tanuki también asomó la cabeza, aunque no por la fruta, sino buscando el origen del aullido. Mientras tanto, Ibuki se acomodó junto a la sandía, bajó su máscara y comenzó a limpiarla cuidadosamente de toda la tierra posible antes de darle el primer mordisco, observando de reojo a los ninjas que acababan de intentar emboscarlos.

Cuando uno de los dos pronunció la palabra "retirada", el tanuki, por puro instinto, salió disparado detrás de ellos, como queriendo acompañarlos. Alcanzó a pasar junto a Ibuki... hasta que ella lo atrapó del pescuezo con una sola mano.

Entonces habló el pasado a sexo - Perrera, recoge a tu pulgoso antes de que un caballo lo haga mierda. Y deja de gritarle primos a gente que acaba de intentar voltearnos.

Lo tengo aquí - respondió Ibuki, levantando a su peludo compañero mientras seguía zampándose la sandía - Y no conozco ningún ninja que controle perros y no sea Inuzuka. Solo digo. No sé quiénes son, pero han de ser primos. Una debe saludar a la familia, ¿sabes?

El soldado del invierno volvió a interrumpir. - Tú, sin nombre. Revisa el otro lado. Si vuelven, no esperes a que suban.

Eeh... no le hables así a la princesa de negro. A todo esto... - dijo antes de darle otro enorme mordisco a la sandía y escupir las semillas con total tranquilidad - Soy Ibuki, no "Perrera". No me llames así, ediondo a sexo. - tras sus palabras, escupió unas cuantas semillas más al suelo.

Después de eso se puso de pie, arrancó otro buen trozo de sandía y saltó nuevamente sobre el carruaje, aterrizando frente a la chica del kunai. - Toma. ¿Estás bien? El pulgoso se preocupó por ti.

Para entonces el tanuki ya se había acomodado sobre la cabeza de Ibuki, sosteniendo orgullosamente su propio pedacito de sandía. Ambos compartieron una rápida mirada cómplice antes de empezar a comer al mismo tiempo.

Ibuki le extendió ese tercer trozo de sandía a la Uchiha con una sonrisa de oreja a oreja. - Creo que nos libramos bastante bien de esta.
[Imagen: 9NUo9td.gif][Imagen: He8J1ft.gif]
Moderador 6
Rango Genin
Clan Yamanaka
Nivel 2
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia0(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo9
180
180
Enlace al Post
26-06-2026, 11:01 PM
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