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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato   ›   Academia Shinobi
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Destinos encontrados - Nace el equipo 2.
Kagetsu Kodon
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18-06-2026, 09:31 PM
La niebla matutina cubría las calles de Kirigakure con la misma familiaridad de siempre.
El aire húmedo impregnaba cada rincón de la aldea, acompañando el silencioso avance de los pocos habitantes que ya se encontraban activos a esas horas. Entre ellos caminaba Kagetsu Kodon.
Sus pasos eran tranquilos.
Sin prisa.
Sin entusiasmo.
Pero tampoco con desagrado.
Simplemente avanzaba.
Un pergamino doblado descansaba dentro de su chaqueta, recibido apenas el día anterior por parte de la Academia Ninja.
Una citación oficial.
Breve.
Directa.
Sin explicaciones.
Como casi todo en Kirigakure.
Los estudiantes que habían superado las pruebas de graduación debían presentarse aquella mañana para la asignación de equipos y la designación de su instructor responsable.
El inicio oficial de su vida como shinobi.
O al menos eso decía la convocatoria.
Kagetsu no estaba seguro de compartir aquel entusiasmo.
Durante las noches posteriores al examen apenas había podido dormir con normalidad. Cada vez que cerraba los ojos regresaban fragmentos de aquella jornada.
Los gritos.
La sangre.
Las miradas.
La decepción.
Especialmente la decepción.
Todavía podía recordar el instante en que su padre le dio la espalda antes de abandonar las gradas.
Aquella imagen permanecía mucho más viva que cualquier herida física recibida durante la prueba.
El joven Kodon exhaló lentamente. No tenía sentido pensar en ello ahora.
La convocatoria no era una invitación.
Era una orden.
Y los shinobi obedecían órdenes.
Aunque algunas les pesaran más que otras.
Frente a él comenzó a alzarse el edificio de la Academia.
Las mismas paredes que durante años habían sido escenario de entrenamientos, lecciones y evaluaciones ahora parecían distintas.
Más pequeñas.
Más lejanas.
Como si aquel lugar ya no le perteneciera.
Los alumnos que habían compartido aulas durante años comenzaban a reunirse poco a poco frente a la entrada principal. Algunos conversaban animadamente sobre los posibles equipos. Otros intentaban adivinar qué jōnin sería asignado como instructor.
Algunos incluso parecían emocionados.
Kagetsu observó la escena en silencio.
Le resultaba extraño.
Hasta hacía unos días todos ellos habían sido estudiantes.
Ahora la aldea esperaba convertirlos en herramientas.
Soldados.
Armas.
Shinobi.
Una parte de él seguía preguntándose cuándo exactamente ocurría esa transformación.
Y si era realmente inevitable.
Con las manos dentro de los bolsillos, avanzó entre el grupo de graduados sin llamar demasiado la atención.
Tarde o temprano escucharían sus nombres.
Tarde o temprano conocería a las personas con quienes compartiría misiones, peligros y responsabilidades.
Personas que probablemente no se parecieran en nada a él.
Personas que quizá jamás comprendieran su forma de pensar.
O quizá...
Personas que terminarían cambiando su vida más de lo que imaginaba.
Kaguya Kuren
Rango Genin
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18-06-2026, 10:11 PM
La mañana prometida finalmente había llegado. Con los ojos hinchados por la falta de sueño y las sábanas empapadas de sudor, hice un esfuerzo por fijar la mirada en el reloj: aún era temprano, pero de todas formas me puse de pie. Si no había logrado dormirme aún, de nada servía seguir intentando. Me di una ducha, desayuné liviano, forzándome a tragar cada bocado y recriminándome el porqué de los nervios. Había esperado ese día durante muchos años, pero al fin y al cabo solo era un eslabón más. Mi objetivo estaba más allá. Más allá de las murallas de la aldea, más allá del mar. Si no lograba pararme en el campo de batalla, nada de lo que hubiera venido antes habría valido la pena.
Me vestí y me aseguré de colocarme la bandana de Kirigakure tal y como nos habían instruido. La bandana no me hacía lo que era, pero en ese momento sentí cierto confort en el frío tacto de la tela y el metal contra mi piel. Observé una foto de mis padres. Era de poco después de mi nacimiento: ambos sonreían orgullosos conmigo en brazos y sus bandanas en la frente. Puse el portaretratos boca abajo y susurré para mis adentros:
—Nos vemos pronto, papá, mamá.
Caminé con más prisa de la que me hubiera gustado. Notaba los nervios en mis pasos y el temblor en mis piernas. No era miedo y tampoco emoción. Creo que se trataba de incertidumbre. Saqué el pergamino que había recibido el día anterior: "Para Kuren Kaguya, sobre la asignación de equipos." Eran las primeras líneas que se podían leer. Tres genin recién graduados y un instructor jonin formaban un equipo. No conocía a los jonin de la aldea, pero sí a varios de los genin que se habían graduado junto a mí. Entre ellos había de todo, pero me traía sin mucho cuidado con junto a quén me asignaran; mi único propósito era desarrollarme como guerrero. Había nacido guerrero, ahora solo necesitaba hacer la guerra. Solo eso. Lo que pensaran mis compañeros, de dónde vinieran o cómo me vieran no importaba. Al menos, yo esperaba que no importara.
Caminé con el Canal Mizuchi a mi izquierda y crucé el tercer puente, el que queda enfrente al Bestiario. Tras eso, ya me encontraba en la Academia. Aquel camino que había realizado incontables veces como estudiante, hoy se me presentaba particularmente poco transitado y largo. Ya había algunos alumnos allí. Varias caras familiares y otras que me sorprendí de encontrar. Pero yo era el mismo de siempre. No hablaba con nadie, no reconocía a nadie y no tenía ni amigos ni enemigos. Me senté en donde pude y respiré lentamente. Ahora sí, sentía felicidad, emoción. Al principio quizá no, pero con el tiempo yo también lucharía de verdad, con mi vida en la línea. Ahora solo quedaba averiguar...
Con qué destinos se cruzaría el mío.
Kishue
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20-06-2026, 12:23 AM
—¡Ya es hora! Son las 7, vas a llegar tarde. Baja a desayunar... ¡Ya!

Era la voz de su madre desde afuera, afuera de su habitación, la habitación de Kishue; Kishue era un ninja de la niebla graduado recientemente la tarde anterior, un joven muchacho —para muchos considerado aún un niño— que vive con su madre soltera, cuyo sueño de convertirse en ninja nació del deseo de darle una vida tranquila y digna donde no tuviera que preocuparse más ni sufrir.

Sus ojos se abrieron de par en par al escuchar la hora, su corazón empezó a acelerarse, su sentido del deber despertó al pequeño con una pequeña dósis de adrenalina, saltando de su cama para dirigirse al armario y a tambaleos se puso la ropa tan rápido como pudo mientras daba saltos por el pasillo en lo que se ponía las medias hacia el comedor, donde su madre con tranquilidad ya iba poniendo el plato de pan y mantequilla en la mesa para su polluelo.

—Buenos días. Nunca te había visto tan apresurado jaja.

Estaba siendo demasiado tranquila para alguien que sabe que su hijo llegaría tarde, la cita era cerca de las 7, y si lo despertó a las 7, claramente llegaría tarde, de hecho si llevara el cálculo mínimo serían las 7:05 de la mañana. Kishue alzó la vista hacia el reloj y su cuerpo se paralizó por un segundo antes de voltear a su madre, quien sonríe con calidez y como si hubiera hecho una diablura y estuviera orgullosa de ello. El reloj marcaban las 5 de la mañana...

—¡Mamá! ¿Cómo puedes ser así?

—Si no soy así, te demoras una hora en levantarte, anda come tranquilo y termina de alistarte. Nada de volver a la cama oíste.

Y así se dan cuenta de la relación entre madre e hijo en esa casa. Transcurrió todo con naturalidad y sin percance ni tardías Kishue llegó a la academia ninja donde se encontraría con sus viejos compañeros y su nuevo equipo ninja así como su sensei en esta nueva etapa, oficialmente había dejado de ser un niño y pasó a ser un adulto responsable de su vida y la de muchas personas, un guerrero y para otros tantos un arma. Kishue estaba al tanto y tenía la madurez para aceptarlo y entender en dónde se había metido.

Cruzó la entrada, el patio, la puerta al edificio, saludó a los conocidos con una sonrisa, una reverencia a los mayores y un apretón de manos con un abrazo a sus "amigos", hasta llegar al destino, su salón, al abrir la puerta encontró ya a dos compañeros suyo cuya relación no es tan estrecha como con otros alumnos, pero eso no implica que no se lleven bien. Les sonrió y se sentó en otro de los asientos vacíos, ni tan cerca, ni tan lejos. ¿Serán aquellos sus compañeros o vendrán más recién graduados al salón?

—¿Cómo están? ¿Están nerviosos por la asignación de equipos?
—Life Ends Whenever You Decide—
[Imagen: chBNIhB.jpeg]
Virtudes y Defectos
VIRTUDES
V006: Presencia Carismática
V017: Líder Nato
V032: Rostro Común
V033: Investigador
V035: Capacidad Sensorial Aumentada II (Olfato y Oído)
V090: Disciplina Ascética

DEFECTOS
V048: Adicción (Hablar con su pez)
V054: Último Acto
V057: Fobia III (Arañas)
V065: Lealtad
V069: Sinceridad
V077: Prosopagnosia
V083: Traicionable
V085: Venganza (Hoshigaki)
V088: Psicopatía
Kagetsu Kodon
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20-06-2026, 05:04 PM
La espera no había sido especialmente larga.
Pero sí silenciosa.
Kagetsu permanecía sentado cerca a una de las ventanas del aula mientras observaba cómo la niebla cubría parcialmente los patios exteriores de la Academia. El murmullo de otros estudiantes podía escucharse a través de los pasillos, mezclándose con el sonido ocasional de alguna puerta al abrirse o cerrarse.
Poco a poco los demás graduados comenzaron a llegar.
Uno de ellos tomó asiento no my lejos del kodon sin intercambiar demasiadas palabras con nadie.
Kagetsu lo reconoció vagamente, como a quien ha visto sin saber donde.
Habían compartido quizá clases.
Tal vez algún entrenamiento.
Quizá incluso alguna evaluación.
Pero nunca habían hablado realmente.
No era extraño.
La mayoría de los estudiantes de Kirigakure crecían juntos sin llegar a conocerse.
Cada uno avanzaba concentrado en sobrevivir a su propio camino.
El joven Kodon simplemente asintió en señal de saludo antes de volver la mirada hacia la ventana.
El silencio regresó.
Por unos minutos.
Hasta que la puerta volvió a abrirse.
Esta vez con bastante más energía.
Un muchacho entró saludando a varios compañeros a medida que avanzaba por el aula. Sonrisas, saludos, apretones de manos. Parecía conocer a más personas de las que Kagetsu habría sido capaz de nombrar.
Tomó asiento cerca de ellos y, tras unos momentos, rompió el silencio.
—¿Cómo están? ¿Están nerviosos por la asignación de equipos?
La pregunta quedó suspendida en el aire.
Kagetsu desvió la vista desde la ventana hacia el recién llegado.
Nervioso con una sonrisa en el rostro.
Pensó unos segundos en la palabra.
Después negó suavemente con la cabeza.
—No lo sé.
La respuesta fue sincera.
—Creo que todavía estoy intentando entender que ya nos graduamos.
Su voz era tranquila.
Serena.
Sin rastros de entusiasmo exagerado.
—Hace una semana todos éramos estudiantes. Ahora se supone que somos shinobi.
Sus ojos descendieron brevemente hacia el protector frontal de Kirigakure que descansaba sobre su frente.
Todavía se sentía extraño.
Como una responsabilidad demasiado grande para una simple pieza de metal.
—Supongo que tengo curiosidad.
Admitió finalmente.
—Sobre quiénes terminarán formando parte de mi equipo.
Por primera vez observó a los otros dos jóvenes con algo más de atención.
No como compañeros de clase.
Sino como personas.
Tal vez futuros compañeros.
Tal vez simples desconocidos que volverían a cruzarse dentro de algunos años.
Todavía era imposible saberlo.
—Soy Kagetsu Kodon.
Se presentó finalmente con una pequeña inclinación de cabeza.
Simple.
Educada.
Sin ceremonia.
—Creo que nunca hemos hablado antes.
Kaguya Kuren
Rango Genin
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20-06-2026, 07:27 PM
«Nervioso...»
Chasqueé la lengua, frustrado.
«No debería haberme sentido nervioso y, sin embargo, no pude dormir en toda la noche. No hice más que sudar como un cerdo sobre las sábanas. ¿Por qué? Esto no debería ser nada comparado con lo que viene.»
Pero aquellos sentimientos de frustración, decepción y rabia no eran algo que estuviera dispuesto a compartir. Orgulloso como era, no me quedaba más opción que mentir.
—Vendrán tiempos y situaciones más merecedoras de nervios —respondí finalmente—. No puedo permitirme tal cosa ahora.
Volteé a mirar al enano de pelo rojo y a Kagetsu Kodon. El primero era un niño, claramente varios años menor que yo, pero eso no importaba. Cualquiera que pudiera hacerse valer en el campo de batalla tenía la obligación de pararse allí, fuera cual fuera su edad. El segundo, Kagetsu, debía de tener una edad más cercana a la mía. Parecía tranquilo. O quizá solo era mejor que otros escondiendo su cobardía.
—Soy Kuren Kaguya —dije—. Y yo también tengo curiosidad. No sobre los nombres de quienes terminen en mi equipo, sus linajes, manías o habilidades, sino sobre algo de mayor importancia.
Apoyé la espalda contra el respaldo del asiento y crucé los brazos. Sonreí con soberbia.
—Quiero saber si mis futuros compañeros corren hacia la guerra o huyen de ella. Eso también aplica al jōnin cuyas órdenes me toque obedecer.
Miré primero a Kishue. Luego a Kagetsu.
—Así que, a fin de matar el tiempo hasta que conozcamos nuestros destinos, ¿por qué no me responden a esta pregunta? ¿Corren hacia la guerra o huyen de ella? Solo hay dos opciones. Eligan.
Kishue
Rango Chuunin
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21-06-2026, 06:42 PM
Última modificación: 21-06-2026, 06:52 PM por Kishue.
Era una experiencia invaluable para Kishue escuchar los distintos pensamientos de sus compañeros, desde la incertidumbre hasta las dudas que surgen ante una etapa nueva. Mientras Kagetsu parece aún no creerse que ha aprobado su entrenamiento shinobi, Kuren tiene más interés en sus nuevos compañeros de equipo, pero con una idea bastante curiosa, si se puede decir así. Y es entendible, pues Kirigakure es una aldea formada para la guerra, la obediencia y el sacrificio. Sin embargo, Kishue no lo ve de ese modo; a pesar de haber pasado por el mismo entrenamiento y compartir sus ideales, su forma de ver las cosas tiene cierta diferencia. Aunque obedezca al pie de la letra las indicaciones de sus superiores y su lealtad sea inquebrantable hacia la aldea, no espera de sus compañeros una carrera ciega hacia una muerte segura. Eso no quiere decir que crea que Kuren piense así, pero es una forma de conocer un poco sobre Kishue y sus credos en esta larga aventura de descubrimiento: descubrimiento de este personaje y luego del mundo que lo rodea, sus futuras decisiones y el desenlace de su vida cuando esta llegue.

—Los nervios son señal de que tu mente está preparada para lo que viene y está alerta; es una buena señal de que estás concentrado en el presente.

A pesar de su corta edad, Kishue tiene conocimientos sobre el cuerpo humano y el funcionamiento de este, pues es un ninja que fue preparado para ese ámbito. No es un médico como tal, pero sí se preparó, pues para él el conocimiento en esta área le ayuda en los combates y la preparación bélica, al saber cómo se reacciona ante cualquier estímulo o golpe preciso para acabar con sus rivales en el menor tiempo y esfuerzo posible y ahorrar energías, sobre todo en enfrentamientos largos o campañas extensas. Eso, y que puede considerarse una rata de biblioteca con un poco de entrenamiento físico.

—Un placer, señores. —La diferencia de edad le permite llamar a personas de 18 años o más señores, un buen plus.

Algo más importante que el nombre, linaje, habilidades... Kishue pensó. El pasado es importante, pues te convierte en lo que eres; uno no debe huir de este ni avergonzarse, pues es tu esencia, tu presente. Sin pasado no hay presente, y tampoco vendrá un futuro. Pero al mismo tiempo entiende la relevancia que Kuren le está dando a la valentía, la fina línea entre esta y la estupidez. Tiene curiosidad de qué lado está y hasta cierto punto le da la razón, pues no le gustaría que su compañero corriera al peligro de frente sin medir las consecuencias. Aunque la frase pueda sonar a lealtad, el pequeño cree que puede estar hablando de la valentía, y al final cualquier respuesta realmente no tiene significado si no se prueba. Cualquiera puede decir que es valiente, pero frente al peligro, el miedo despierta su verdadera naturaleza y puede hacer lo contrario. Las personas mienten, las acciones no.

—Correré hacia donde mis superiores me indiquen... Obedecer es el camino ninja de Kirigakure. Pero si preguntas si soy un cobarde o no, te diré que no. Y dudo que alguien acepte esa cualidad, hahaha, sería vergonzoso.

A pesar del tema y la actitud en la sala, él seguía manteniendo una faceta enérgica y positiva. Ríe y bromea sin importar la situación mientras piensa con la madurez necesaria de un shinobi, pero sin perder la esencia de un niño, la inocencia de aquel que aún no ha vivido lo suficiente para conocer el peligro y la monotonía de la vida que va haciendo perder la felicidad a una persona para volverla —lo que muchos consideran— aburrida. Una combinación entre el entrenamiento duro de Kiri y la edad; al parecer, no fue lo suficientemente duro el entrenamiento para opacar su plenitud. No ha visto suficiente sangre ni ha sufrido lo suficiente. ¿Será su talento el que lo mantiene hasta ahora o será algo más?
—Life Ends Whenever You Decide—
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VIRTUDES
V006: Presencia Carismática
V017: Líder Nato
V032: Rostro Común
V033: Investigador
V035: Capacidad Sensorial Aumentada II (Olfato y Oído)
V090: Disciplina Ascética

DEFECTOS
V048: Adicción (Hablar con su pez)
V054: Último Acto
V057: Fobia III (Arañas)
V065: Lealtad
V069: Sinceridad
V077: Prosopagnosia
V083: Traicionable
V085: Venganza (Hoshigaki)
V088: Psicopatía
Kagetsu Kodon
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24-06-2026, 11:08 PM
Kagetsu escuchó primero a Kuren.
Luego a Kishue.
Sin interrumpir.
Sin apresurarse a responder.
Como si estuviera intentando comprender no solo lo que decían, sino también por qué lo decían.
Después de todo, aquella era probablemente la primera conversación real que mantenían.
La primera impresión que tendrían unos de otros.


La pregunta de Kuren permaneció flotando en el aire.
Era una pregunta curiosa.
No porque fuera difícil de responder.
Sino porque decía mucho más sobre quien la hacía que sobre quien la respondía.
Kagetsu apoyó un brazo sobre el pupitre y dejó escapar una pequeña exhalación por la nariz.
Una sonrisa tenue apareció en su rostro.
Pequeña.
Sincera.
Muy distinta a las sonrisas arrogantes o desafiantes que eran comunes entre aspirantes a shinobi.
—Esa es una pregunta bastante pesada para estas horas de la mañana.
Comentó finalmente.
Su tono era tranquilo.
Casi divertido.
Por primera vez desde que había comenzado la conversación parecía un poco más relajado.
Menos rígido.
Menos preocupado por el peso de la situación.
—Aunque supongo que tiene sentido que alguien la haga aquí.
Añadió mientras señalaba vagamente el aula.
—No creo que exista otro lugar donde un grupo de recién graduados empiece el día hablando sobre la guerra como si fuera el clima.
La observación fue acompañada de una leve sonrisa.
Sus ojos se dirigieron primero hacia Kuren.
—Por cómo hablas, parece que llevas tiempo pensando en eso.
Dijo con curiosidad genuina.
—Más tiempo del que llevamos sentados aquí.
No había burla en sus palabras.
Solo interés.
Porque a diferencia de muchos estudiantes, Kagetsu no tenía la costumbre de juzgar rápidamente a las personas.
Prefería escucharlas primero.
Intentar entenderlas.
Luego miró hacia Kishue.
—Y tú pareces haber encontrado una respuesta completamente distinta.
La energía de ambos era tan diferente que resultaba difícil no notarlo.
Uno hablaba de guerra.
El otro de deber.
Y por alguna razón, aquello le pareció interesante.


—Creo que es la primera vez que escucho dos respuestas tan distintas a la misma pregunta.

Permaneció unos segundos pensando, porque quería ser sincero. Finalmente habló.
—Si soy honesto...
No creo que corra hacia la guerra.
Lo dijo con naturalidad.
Sin vergüenza.
Sin necesidad de adornarlo.
—Pero tampoco creo que salga corriendo cuando aparezca, siempre que alguien necesite una mano cuando las cosas se pongan feas, quiero estar ahí, no quiero dejar a nadie solo.
Se encogió ligeramente de hombros.
—Supongo que eso me deja en una posición bastante aburrida comparado con sus respuestas.
Una pequeña risa escapó de sus labios.
—No me hice shinobi porque quisiera pelear.

Aquella confesión probablemente resultaría extraña para muchos estudiantes de Kirigakure.
Y Kagetsu era perfectamente consciente de ello.
—Aunque tampoco voy a fingir que no sabía dónde estaba entrando.
Continuó.
—Todos crecimos aquí. Sabíamos lo que significaba colocarse esta banda en la frente.
Levantó una mano y tocó distraídamente la banda metálica de Kirigakure que descansaba sobre su frente.
—Sabíamos que algún día nos enviarían a misiones.
—Que tendríamos que luchar.
—Y que probablemente veríamos cosas que preferiríamos no ver.
Su voz se volvió un poco más baja.
Más reflexiva.
—Simplemente creo que hay una diferencia entre aceptar algo y desearlo.
Durante unos segundos observó a los dos muchachos frente a él.
Eran diferentes.
Mucho.
Pero quizá eso no fuera algo malo.
—Aunque siendo sincero...
Hay algo que me interesa bastante más que la guerra.
Señaló suavemente entre los tres.
—Ustedes.
Aquello salió de forma mucho más natural de lo que él mismo esperaba.
—Quiero decir...
Si terminamos compartiendo equipo, probablemente pasaremos más tiempo juntos que con nuestras propias familias.
Volvió a observarlos.
—Y cuando eso pase, me preocupa bastante más saber si puedo confiar en ustedes que saber qué opinan sobre la guerra.
La honestidad de sus palabras era evidente.
—Porque las misiones terminan.
Los combates terminan.
Hasta las guerras terminan.
Hizo una breve pausa.
—Pero la persona que tienes al lado cuando todo sale mal...
Esa sí importa.
Por un momento pareció darse cuenta de que estaba hablando más de la cuenta.
Y soltó una pequeña risa.
—Supongo que eso sonó más serio de lo que pretendía.
Se recostó ligeramente sobre el respaldo de su asiento.
—Lo que intento decir es que espero que nos llevemos bien.
Después dirigió una mirada hacia Kuren.
—Aunque admito que me da la impresión de que tú serás el tipo de compañero que se lanzaría de cabeza contra una fortaleza enemiga si le dijeran que hay una mínima posibilidad de victoria.

La sonrisa de Kagetsu se ensanchó ligeramente.
—Y si eso ocurre, agradecería que me avisaras antes.
Porque probablemente tendré que correr detrás de ti para asegurarme de que no te maten.
Finalmente miró hacia Kishue.
—Y tú pareces exactamente el tipo de persona capaz de hablar durante todo el camino hasta una misión.
La observación fue acompañada de una expresión divertida.
—Lo cual no es necesariamente algo malo.
El viaje sería menos aburrido.
Por primera vez desde que había llegado al aula, Kagetsu se sintió extrañamente cómodo.
Quizá porque la conversación había dejado de ser sobre exámenes.
O sobre graduaciones.
O sobre quién era el más fuerte.
Y había empezado a tratar sobre personas.
Algo que, para él, siempre había sido mucho más interesante.
—De cualquier forma...
Supongo que pronto descubriremos si terminaremos siendo compañeros o simplemente tres desconocidos compartiendo una sala de espera.
La sonrisa permaneció en su rostro.
Y por primera vez aquella mañana, la incertidumbre de la asignación de equipos no le pareció algo tan pesado.
Porque si el destino decidía reunirlos en el mismo equipo...
Tal vez no sería una mala compañía después de todo.
Kaguya Kuren
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25-06-2026, 10:13 PM
Escuché primero al Funato hablar de obediencia, órdenes y el camino del ninja de Kirigakure. Claramente no había entendido a lo que me refería. Eso no era lo que yo había preguntado. Después habló Kagetsu. Lo hizo con una calma extraña, como si las palabras no le pesaran en la boca. No habló de órdenes ni de valentía, sino de confianza. De quienes permanecen a tu lado cuando todo sale mal. De correr detrás de mí para que no me mataran si decidía lanzarme contra una fortaleza enemiga. Odiaba admitirlo, pero sí. Eso era algo que yo haría. Lo miré durante unos segundos.
—Hablas mucho, Kodon.
No pretendía insultarlo, sino reconocer su capacidad de oratoria. Bajé la mirada hacia mis manos y flexioné los dedos una vez.
—Puedo llegar a tolerar eso.
Volví a mirar a Kishue.
—Yo no sigo órdenes como un perro. No ando por ahí buscando problemas y saltándome la cadena de mando. Ya he tenido demasiadas advertencias de nuestros profesores. Siento que ahora debo dejar algo claro: para mí, Kirigakure no es más que una excusa para pararme en el campo de batalla. Entenderán lo que eso significa.
Hice una pausa breve.
—Y no pregunté si eras leal a la aldea o respetuoso con tus superiores.
Mi voz salió más baja.
—Pregunté si corren hacia la guerra o huyen de ella.
La frase quedó entre nosotros otra vez. Ya no sonaba igual.
—No es una pregunta sobre órdenes. Ni siquiera sobre valor. Hay cobardes que corren hacia el combate porque alguien les grita lo bastante fuerte, y hay valientes que odian cada segundo de la batalla pero no retroceden. Eso no me interesa.
Miré hacia la ventana del aula. Más allá estaban Kirigakure, la niebla, los canales, las murallas. El mismo lugar de siempre. El único lugar.
—Pregunto porque la guerra no es una misión para mí. No es un destino desagradable al que me enviarán cuando la aldea lo necesite. No es un accidente en el camino.
Volví a mirar a los dos.
—Es mi lugar en el mundo.
No lo dije con orgullo. Tampoco con vergüenza. Era solo un hecho.
—Hay gente que quiere sobrevivir a la guerra para volver a casa. Hay gente que quiere terminarla para proteger a los suyos. Hay gente que sueña con una paz larga, limpia, donde nadie tenga que mancharse las manos.
Mis ojos fueron de Kishue a Kagetsu.
—Esos motivos no son falsos. Tampoco son débiles. Por mucho que me duela admitirlo.
La parte molesta era esa.
—Pero si ese es su ideal, entonces algún día puede chocar con el mío.
Me recosté apenas contra el respaldo.
—Yo no me hice shinobi para escapar de la guerra. Tampoco para terminarla. Si la guerra es lo que me dio forma, entonces pienso defenderla. Si desaparece, yo desaparezco con ella. Muerto en vida. Lo que quiero decir es que, por encima de shinobi o soldado, yo soy un guerrero. Un hijo de la guerra. Y pienso protegerla. Así que, cuando pregunto si corren hacia la guerra o huyen de ella, pregunto si, llegado el momento, estarán a mi lado... o enfrente.
Miré a Kishue otra vez.
—Tú correrás donde te ordenen. Bien. Eso puedo entenderlo. Kirigakure necesita obediencia.
Luego miré a Kagetsu.
—Y tú quieres saber si puedes confiar en quienes tienes al lado. Quizá eso también tenga utilidad. Por lo pronto, yo no te abandonaré.
Lo dije con total sinceridad.
—Si corren detrás de mí para que no me maten, Kodon, Funato, avisen antes. Podría confundirlos con alguien intentando detenerme.
Mi discurso fue interrumpido por la puerta del salón abriéndose lentamente.
—¡Pero qué palabras tan bonitas! Parece que ya tenemos al malhumorado del grupo.
Una mujer de ojos rojos y cabellos negros enrulados, que no debía pasar de los treinta años, se mostró ante nosotros.
—Si ya terminaron de conocer a sus nuevos amiguitos, entonces préstenme atención. Mi nombre es Reina Shigure, jonin. A partir de hoy estaré a cargo de este grupo y, debo decirles, el hecho de que no haya ni una mujer entre ustedes ya me causó una gran decepción.
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