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Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato
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[Rango E] Pescando Cangrejos
Yokubari
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Clan Senju
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19-06-2026, 02:43 PM
[Rango E] Pescando Cangrejos

Hora: 6:00am
Día: 01 de verano
Año: 150
Petición de misión: Click aquí
Misión Común
[Imagen: f6352f54-f23b-4a4e-8b38-a5064db3d736.png]


A las seis de la mañana, Kirigakure apenas empezaba a estirarse entre la niebla baja y el olor salado que venía desde los muelles. En el Distrito Comercial, cerca del Puerto Shinobi Funato, las casas de madera húmeda abrían sus ventanas una por una, dejando salir humo de cocinas, voces roncas y el golpe seco de sandalias contra la calle. Algunas viviendas estaban levantadas sobre bases altas, preparadas para las subidas del agua, con techos inclinados, cuerdas colgando de los balcones y redes viejas secándose contra las paredes. Los pescadores revisaban canastos, los vendedores barrían la entrada de sus negocios y algún niño medio dormido era jalado de la mano por su madre antes de que se escapara a jugar. El clima estaba fresco, pesado de humedad, con esa bruma típica de Kiri que volvía cada esquina un poco más lentaa. Era una mañana de trabajo, de hambre, de gente empezando el día antes de que el sol terminara de decidir si iba a salir o no.

Doña Gertrudis ya estaba sentada frente a su tienda, en una silla de pino verde que parecía llevar más años allí que algunos vecinos del barrio... Era una mujer baja, ancha de hombros, con la espalda algo encorvada, el cabello blanco amarrado en un moño apretado y unos brazos fuertes de tanto cargar baldes, cajas de hielo y canastos de mariscos. Tenía la piel curtida por el viento marino, los ojos pequeños pero atentos, y una cara de pocos amigos que no necesitaba levantar la voz para hacerse respetar. Su negocio, Mariscos Gertrudis, era una tiendita estrecha pero famosa: mostradores de madera, cubetas con agua salada, redes colgadas del techo, cuchillos bien ordenados y un letrero pintado a mano que ya estaba medio despintado por la lluvia. En esta temporada, los cangrejos no eran un lujo; eran la venta fuerte. Venían familias a comprarlos para sopas, caldos, guisos y conservas. Los restaurantes pequeños los pedían desde temprano, los pescadores los cambiaban por herramientas, y más de una casa dependía de ese movimiento para llenar la mesa. Por eso, cuando unos niños revoltosos tumbaron la pecera y los cangrejos salieron disparados hacia el mar, Doña Gertrudis supo que era gran pérdida, una ofensa y claro; un problema urgente. Ahora esperaba a los tres ninjas con los brazos cruzados, el pie golpeando la madera y la mirada clavada en la orilla.

El mar frente a la tienda no estaba bravo, pero tampoco quieto. Se movía con fuerza baja, constante, golpeando los bordes del muelle y metiéndose entre las rocas con espuma blanca. El agua tenía un tono oscuro, verdoso, de esos que dejan ver apenas lo justo antes de esconder el fondo. Entre los pilotes, las sogas y las algas pegadas a la madera, pequeños movimientos delataban a los fugitivos: patas finas entrando en grietas, caparazones húmedos brillando un segundo antes de perderse, burbujas subiendo donde no debían. Y más lejos, algunos botes se balanceaban despacio, y las patrullas marítimas de los Kiri Hayate seguían su ruta habitual alrededor de la aldea, recordándole a cualquiera que en Kirigakure hasta una mañana tranquila seguía vigilada. El trabajo parecía simple: bajar, mojarse, meter las manos donde los cangrejos no querían que las metieran y traer de vuelta todos los que pudieran. Pero cualquiera que conociera la costa sabía una cosa: un cangrejo suelto era molesto; ¿Veinte cangrejos sueltos? Eso era una burla organizada. Y esa mañana, la burla tenía patas, pinzas y demasiados escondites.
[Imagen: Chat-GPT-Image-17-jun-2026-08-28-14.png]
Issei
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19-06-2026, 09:12 PM
La mañana en Kirigakure nunca empezaba realmente en silencio. Incluso antes de que el sol terminara de aparecer entre la niebla, la aldea ya estaba despierta. El sonido de las redes siendo arrastradas, las puertas de los comercios abriéndose y las voces de los pescadores preparándose para otro día de trabajo formaban parte de un ruido constante al que cualquiera que hubiera nacido allí terminaba acostumbrándose. Yo no, o quizá simplemente nunca me había interesado acostumbrarme.

Cuando llegué frente a la tienda de mariscos, fui el primero. No me sorprendió demasiado, siempre llegaba antes que los demás. No porque me importara especialmente una misión como aquella, sino porque prefería observar la situación con calma antes de empezar y no depender de que otros marcaran el ritmo. Además, llegar tarde nunca había sido algo que me interesara; si había algo que hacer, lo hacía y terminaba cuanto antes.

Observé el pequeño negocio durante unos segundos. El cartel estaba desgastado por la lluvia y el paso del tiempo, pero seguía ahí. Era curioso, en una aldea donde tantas cosas acababan desapareciendo por culpa del clima, los problemas o simplemente la mala suerte, había gente que conseguía mantener algo en pie durante años. Eso tenía cierto mérito. Entonces dirigí la mirada hacia la mujer sentada frente a la tienda. Su aspecto dejaba claro que no era alguien que hubiese pasado la vida esperando que otros resolvieran sus problemas. Tenía las manos de alguien acostumbrado al trabajo físico y una expresión que decía que probablemente no tenía paciencia para perderla.

Entonces recordé el nombre de aquella mujer, que me habían indicado mis superiores: Gertrudis. Me quedé mirándola un instante más de lo necesario, no era precisamente el tipo de nombre que esperaba escuchar al acudir a una misión shinobi. Había algo extraño en la combinación entre aquella mujer de aspecto duro y un nombre que parecía sacado de una historia antigua.

Me detuve frente a ella y esperé un instante antes de hablar—. Soy Issei, uno de los Genin asignados a la misión —mi presentación fue breve, sin añadir nada innecesario. No tenía interés en caer bien ni en causar una buena primera impresión; solo necesitaba que supiera quién era y por qué estaba allí.

Mi atención terminó desviándose hacia la costa mientras el sonido del agua golpeando los pilares del muelle se mezclaba con la humedad constante del aire. Entre las rocas, las algas y las estructuras de madera podía distinguirse un movimiento irregular, casi torpe, pero suficiente para delatar lo que ya sabía: los cangrejos seguían ahí abajo, escondiéndose como si eso fuese a servirles de algo.

Exhalé despacio mientras recorría la zona con la mirada, dejando que la bruma del mar se mezclara con mis pensamientos. Al final, unos niños habían tirado una pecera y provocado el suficiente caos como para que tres shinobi tuvieran que venir a limpiar lo que otros habían estropeado. No era el tipo de trabajo que uno imaginaba cuando entraba en el mundo ninja, pero tampoco podía decirse que fuera irrelevante.

Una aldea no se sostenía únicamente con gente capaz de matar o ganar combates. También necesitaba a quienes se encargaran de los problemas pequeños antes de que crecieran lo suficiente como para volverse incontrolables, y aunque a muchos les gustara olvidarlo, esa parte era la que mantenía todo en pie cuando lo importante fallaba. La fuerza, por sí sola, no servía de nada si no eras capaz de cuidar aquello que decías proteger. Otra cuestión completamente distinta era si el resto de los que habían venido aquí entendían algo de eso.

Desvié ligeramente la vista hacia el camino por donde debían llegar mis compañeros, manteniéndome quieto mientras el sonido del mar llenaba el silencio—. Espero que al menos sepan hacer algo tan básico como esto —murmuré con indiferencia, más para mí que para cualquiera que pudiera oírlo—. Sería bastante patético fallar contra algo que ni siquiera puede alejarse corriendo.

Volví a centrar la atención en la costa, dejando que la observación tomara el lugar de las palabras mientras repasaba mentalmente las posibles rutas de escape entre las rocas y los pilotes. Si íbamos a hacer aquello, no había motivo para alargarlo más de la cuenta.
[Imagen: xd.png]
Soma Hozuki
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19-06-2026, 10:46 PM
Soma había salido temprano de casa. No tanto como Suki, que a esa hora llevaba media jornada en el hospital, pero sí antes de que la niebla terminara de levantarse. Se había puesto una de las camisetas blancas, la cuarta o la quinta de la pila, todas idénticas, porque decidir qué ponerse por la mañana era tiempo que podía usarse en otra cosa. Los shorts de cargo, los tabis, los vendajes en antebrazos y piernas. La bufanda de Sora en el cuello, aunque hacía demasiado calor para llevarla. La bufanda siempre iba junto a él.

El Distrito Comercial terminaba de arrancar a su alrededor. Tras pocos minutos de caminata, Soma reconoció su objetivo desde lejos, una tienda, por el letrero. Tan despintado que había que adivinar lo que decía, pero aun así no dejaba dudas. Mariscos Gertrudis. Una mujer baja y de hombros anchos estaba sentada en una silla frente a la entrada con los brazos cruzados y la vista fija en la orilla. También estaba Issei, su compañero de grupo. Soma aceleró el paso un poco para acercarse a ellos.

—Doña Gertrudis —dijo cuando llegó—. Soma Hozuki. Vine a echarle una mano con lo de los cangrejos, aunque estoy seguro de que mi compañero Issei ya le puso al tanto. Un placer conocerle.

Entonces, se giró hacia Issei.

—Capitán —dijo con una amplia sonrisa.

No era un insulto, pero tampoco era exactamente un saludo. Era el apodo que Soma le había puesto desde aquella misión en la que Issei, como si fuese su jefe, le había indicado que se pusiera al timón de un putísimo barco. Sin preguntar. Sin avisar. Y Soma lo había hecho porque era un tonto. No le caía mal, pues era complicado que alguien le cayera del todo mal a Soma, pero cierta cantidad de rabia acumulada era razonable.

Se puso a un par de metros de él y miró la costa. El agua golpeaba los pilotes y las algas pegadas a la madera se sacudían con cada golpe. El fondo tenía ese verde oscuro que tiene el mar y que tan asqueroso le resultaba. Entre los pilotes había movimiento. Soma se llevó ambas manos a la parte trasera de la cabeza, y solo entonces notó que el vendeja de la mano izquierda olía todavía un poco al cemento del canal de la misión anterior. Se había lavado bien, pero el algodón guardaba algo del olor.

Faltaba el tercero del grupo, Yogan. Aquella era su primera misión con los dos, lo que significaba que ninguno sabía gran cosa del otro. De Issei solo lo que había visto en el barco, y honestamente no era mucho. La bruma seguía pegada a las paredes de las casas y a la superficie del agua. Una patrulla de los Kiri Hayate pasó lentamente por la zona del puerto sin detenerse. Soma, con poco más que hacer que mantenerse en silencio, esperó con los pies juntos sobre el muelle mojado.
[Imagen: signature.png]
Yogan Terumi
Rango Genin
Clan Terumi
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22-06-2026, 07:48 PM
Salí desde detrás de la tienda de doña Gertrudis con los brazos ocupados por una cantidad bastante respetable de onigiris y la boca tan llena que hablar resultaba una tarea complicada. — ¡Gue ueno ue o'oh ehtáamoh aguí! — Las palabras salieron deformadas entre mordiscos antes de que me viera obligado a detenerme. Mastiqué con calma, como si no hubiera ninguna prisa en el mundo, y finalmente tragué. Entonces recuperé mi expresión habitual, esa que hacía parecer que estaba permanentemente molesto, aunque en realidad solo estuviera pensando en comida.
 
Mis ojos recorrieron a los presentes durante unos segundos. —Son unos cangrejos. — Hice una pequeña pausa. —En comparación con atrapar putas mariposas, esto es mucho mejor. — La afirmación tenía una lógica impecable en mi cabeza. Los cangrejos estaban donde se suponía que debían estar. Las mariposas, en cambio, parecían existir únicamente para desafiar las leyes de la paciencia, sin darle demasiadas vueltas, limpié los restos de arroz de mis manos utilizando una de las redes que encontré cerca del local de la señora Gertrudis. Probablemente estaba destinada a otra cosa, pero una red era una red.
 
Observé el utensilio durante un instante. —Además, los cangrejos no vuelan. — Aquello era una ventaja considerable, guardé silencio unos segundos mientras terminaba otro onigiri. Cuanto más pensaba en la misión, más extraña me parecía. Éramos tres genin, tres shinobi entrenados para infiltración, combate, espionaje y toda clase de actividades supuestamente importantes y estábamos ahí para capturar cangrejos. Mi mirada se perdió brevemente en dirección al mar —Kirigakure tiene demasiados shinobi. — Comenté con absoluta tranquilidad. —O muy pocos cangrejos. — Ambas opciones me parecían igual de probables, di otro mordisco a mi comida antes de encogerme ligeramente de hombros. —Bueno, mientras no haya abejas, miel o mariposas asesinas, supongo que será una misión sencilla. — La forma en que lo dije hacía difícil saber si estaba bromeando o hablaba completamente en serio. Con la red apoyada sobre un hombro y un último onigiri en la mano, observé a mis compañeros.
 
—¿Entonces qué esperamos? Los cangrejos no van a capturarse solos. — Aunque con mi suerte, probablemente alguno aprendería a volar y eso sí sería un problema. Me senté justo al borde de la arena entonces, aunque yo fui el primero que dije que no se capturarían solos, pero todo tiene un por qué; entonces cerré los ojos un instante anulando mi vista y potenciando entonces mi olfato primero. intentaría filtrar el olor a salitre, algas y humedad para buscar rastros de la composición química del caparazón de los cangrejos o el olor del lodo de las cuevas donde estos les gusta esconderse.  —El viento sopla del noroeste a 12 nudos, si los cangrejos se mueven a favor el viento para evitar que su olor llegue a los depredadores, entonces algunos deben haberse enterrado en la arena de la zona donde la marea esta baja. —  Me puse entonces de pie mirando a los otros dos ninjas que me acompañaban. —Mi nombre es Yogan Terumi, y soy una puta mariposa, ¿no ven? — Y comencé a caminar hacia la zona donde la marea estaba mas baja en ese momento.
[Imagen: u8bZfxS.jpeg]
Narrador General
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22-06-2026, 09:57 PM
Doña Gertrudis observó a los tres sin moverse de su silla. Primero miró a Issei, tan seco y correcto que parecía venir a inspeccionar una prisión. Luego a Soma, con esa sonrisa tranquila y el saludo fácil. Por último, a Yogan, que apareció desde detrás de la tienda con comida en las manos, hablando con la boca llena y declarando que era una puta mariposa. La anciana lo miró fijo unos segundos, parpadeó una vez y decidió no preguntar. Ya había vivido demasiado para detenerse en rarezas de los jóvenes. Se levantó con un quejido bajo, se acomodó el delantal y señaló la playa con el dedo. —Escuchen bien, porque no voy a repetirlo veinte veces...¿Esos cangrejos que ven ahí? No son normales de tontos..NO no no... Esos malditos son rápidos... se meten bajo la arena, entre las piedras, y hasta en los huecos de las sogas. Y  eso no es lo peor - dijo señalando a Soma  - Lo peor es que aprenden. Les digo...Si atrapan cinco con red desde arriba, los demás ya no se van a dejar agarrar igual. Si los persiguen corriendo, se entierran... así que usen la cabeza, las manos, el chakra o lo que tengan. Pero no me los maten. Son mercancía, no enemigos.

La playa frente al negocio estaba mucho peor de lo que parecía desde lejos. Había al menos un centenar moviéndose por la arena húmeda, cruzando entre algas, piedras negras y charcos dejados por la marea baja. Algunos estaban cerca del agua, entrando y saliendo con las olas pequeñas. Otros se habían quedado junto al muelle, bajo los tablones viejos, pegados a los pilares cubiertos de sal y musgo. Varios más caminaban de lado en grupos pequeños, levantando las pinzas cuando alguna gaviota pasaba demasiado bajo. El mar seguía golpeando suave, con ese verde oscuro de Kirigakure que siempre escondía más de lo que mostraba. 

Doña Gertrudis caminó hasta un enorme contenedor de madera reforzada que estaba al lado de la tienda. Era ancho, pesado, con el interior lleno de agua salada limpia y una tapa de rejilla lista para cerrarse. Alrededor había baldes, redes de mango corto y un par de canastos viejos. La anciana tomó tres baldes de metal, los fue entregando uno por uno y luego les pasó redes . —Cada vez que agarren unos cuatro o cinco, los traen aquí y los meten en el contenedor. Nada de dejarlos en la arena, nada de hacer montoncitos, nada de ponerse creativos cerca del agua. Ocupo al menos treinta cangrejos antes de que suba más la marea. Treinta. Menos de eso no me sirve para abrir la tienda, y si no abro la tienda, medio barrio viene a reclamarme a mí. Así que muévanse. 

Mecánica OFF

En Discord, ve al canal mecha-naruto-bot y usa el comando /roll 5d10.
Por cada dado que tenga más de 5, es decir, 6 o más, se considera un cangrejo capturado. Si además usas alguna técnica, estrategia o recurso narrativo, puedes agregarle tu MFUE, MINT, MCCK o MDES al dado, siempre que justifiques tu acción con fuerza, inteligencia, chakra o armas/destreza.
Ejemplo:
Tiro dado y sale: 2, 5, 6, 3 y 8.
Uso mi MINT porque narré cómo usé mi cabeza para anticipar el movimiento de los cangrejos.
Si mi MINT es 1, los resultados quedan: 3, 6, 7, 4 y 9.
Eso significa que capturé 4 cangrejos.
Pueden narrar sus capturas según el resultado.
Soma Hozuki
Rango Genin
Clan Hozuki
Nivel 5
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22-06-2026, 11:08 PM
Última modificación: 22-06-2026, 11:17 PM por Soma Hozuki.
Doña Gertrudis le entregó un balde de metal y una red de mango corto. Tendrían que cazar un total det reinta cangrejos antes de que subiera la marea. No había que matarlos, lo cual Soma pensaba era una solución mucho más sencilla y permanente. Además... aprendían, según ella, y que eso era lo peor. Soma asintió con una sonrisa incómoda y bajó a la arena con el balde vacío colgando del brazo. Un cangrejo no podía ser peor que pelear contra ninja, así que estaba convencido de que aquello sería cuestión de unos pocos minutos.

Junto a un charco había uno quieto, sin prisa por ir a ningún sitio. Soma cargó peso en las piernas y se lanzó con las dos manos abiertas. El caparazón le rozó los dedos un segundo, pero el bicho entró bajo la arena antes de que cerrara el agarre. Soma se quedó arrodillado con lodo en las palmas y un mechón de alga pegado a la mejilla.

—Bueno, ese tuvo suerte.

La piedra plana junto a un pilote escondía otro. Soma la levantó de un tirón y la piedra salió disparada hacia un costado. El cangrejo no sufrió el mismo destino, en cambio, el hueco húmedo lo había protegido lo bastante como para no salir despedido con ella. Apareció de golpe entre las piernas de Soma, rozó su tobillo y se perdió hacia el agua antes de que pudiera pisarlo. Soma se mordió el labio para no gritar delante de media playa.El tercero cruzaba de lado entre rocas negras. Corrió como loco, mucho más rápido de lo que Soma imaginaba podía hacerlo un animalito como ese. Este tercer cangrejo se hundió en la arena tras el primer golpe de los tabis de Soma, lo cual disparó un charco de arena directo al pecho de éste. La bufanda de Sora quedó empapada de agua salada.

—Odio el putísimo mar —masculló con la boca llena de arena.

Entre una soga vieja y el muelle parecía atrapado el cuarto y, si los dioses así lo querían, primero al que capturaría. Lo agarró por detrás con la mano izquierda y apretó fuerte... demasiado fuerte. El animal le clavó una pinza en el pulgar, Soma soltó un grito corto y el cangrejo cayó al agua, dejando el balde vacío. Soma siguió buscando, cada vez más molesto, hasta que encontró a un quinto cangrejo. Era pequeño y verdoso. Soma plantó rodilla en la arena y le bloqueó la salida con el antebrazo, terminando por cerrar la mano derecha encima de él. El cangrejo trepó por la muñeca, cruzó el vendaje y se coló entre tablas podridas del muelle como si nada.

—¿Cinco malditos intentos? —dijo—. ¡¿Cinco malditos intentoooooooooooos?!

Pasó la lengua por un diente e hizo un esfuerzo inhumano para no seguir gritando. La orilla estaba llena de caparazones brillando entre algas y charcos. Ninguno en el balde de Soma, quien había tenido una suerte de mierda. Aunque también tenía la culpa de intentar resolver todo a la fuerza, claro. El pulgar le latía donde lo había pinchado el cuarto cangrejo de los cojones. Soma se dejó caer de culo en la arena y se quedó ahí un rato, mirando el agua verde que tanto detestaba con la esperanza de que algún otro cangrejo caminase hasta él y se dejase atrapar.

---

El descanso no duró mucho. Soma miró el balde vacío y decidió que quedarse sentado mirando el agua no iba a llenarlo. Se incorporó y decidió probar otra algo distintto: embestir como un idiota aun más grande. Si la fuerza no le daba la solución, aun más fuerza seguro que sí. ¡Era un planazo! Soma comenzó a buscar cangrejos a toda velocidad, corriendo y pegando gritos cual demente. Encontró a un cangrejo junto a una roca, lel loqueó la salida con el pie, dejó que avanzara medio palmo y cerró la red encima antes de que pudiera enterrarse. ¡Uno! Sin siquiera tomarse el tiempo para celebrar la victoria, buscó a una nueva víctima. Un segundo cangrejo intentó colarse por una grieta entre pilotes, pero Soma lo empujó con la palma abierta, sin apretar demasiado para no lastimarle, y lo metió en el balde antes de que le clavara la pinza como lo había hecho su amiguito. ¡Dos! A Soma se le formó una sonrisota en el rostro, pero no paró. Vio en todas las direcciones hasta dar con un cangrejo más. Ese desgraciado era más rápido que todos los anteriores, pero Soma ya le había pillado el truco. Se agachó, fingió mirar a otro lado y lo atrapó desde arriba en el charco siguiente, dándole una palmadota con la que pensó le había matado. Por suerte, seguía vivo. Tres cangrejos en el fondo del metal. ¡Tres! Se echó a reír tan fuerte que le dolió el pecho y tuvo que apoyarse en el borde del balde para no perder el equilibrio. Una risotada larga que se le escapó hacia la playa.
 
—¡Soy mejor, soy más fuerte! ¡SOY MÁS FUERTE!
Issei
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23-06-2026, 09:09 PM
Finalmente mis compañeros fueron llegando. Soma fue el primero en romper el ambiente, llamándome “Capitán” con un tono claramente burlón, como si la palabra tuviera gracia después de lo que había pasado en el barco. No me detuve a mirarlo demasiado, pero sí lo suficiente como para dejar claro que había entendido la referencia; aun así, no le di más importancia de la necesaria, aunque por dentro me resultaba ligeramente entretenido ver cómo alguien que había estado temblando en cubierta ahora intentaba hacerse el gracioso. Seguí avanzando mientras la situación se ordenaba sola, sin necesidad de intervenir más de la cuenta.

El segundo en llegar fue… diferente. No tardé en darme cuenta de que no era simplemente excéntrico, sino directamente caótico: hablaba de mariposas como si aquello tuviera algún sentido dentro de una misión de captura de cangrejos, moviéndose con una energía que no encajaba con nada de lo que había visto hasta ahora. Me quedé mirándolo unos segundos en silencio, sin entender si estaba bromeando o si realmente lo decía en serio, y acabé ladeando ligeramente la cabeza con una expresión de desconcierto que no me esforcé en ocultar. Por un momento incluso dudé de si aquello era algún tipo de prueba. Finalmente, solté un suspiro breve, negando levemente.

— Estoy rodeado de idiotas…
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[Imagen: scar-rodeado.gif]

Cuando Gertrudis terminó de explicar la situación, sin que yo interrumpiera en ningún momento, me limité a observar la playa con atención. El terreno era peor de lo que parecía a simple vista: cangrejos moviéndose en todas direcciones, escondiéndose entre la arena húmeda, los restos de algas y las sombras del muelle, como si realmente supieran lo que hacían. Aun así, seguía siendo un problema simple de resolver si se hacía con cabeza… o con velocidad.

Aproveché el momento en que mis compañeros todavía se estaban acomodando para empezar a moverme. Descendí hacia la zona de arena sin prisa innecesaria, pero tampoco perdiendo tiempo, y en cuanto localicé el primer grupo, avancé con precisión. Mis manos se movían con una coordinación casi automática, más propia del uso de armas que de una simple captura, cerrando el espacio, bloqueando salidas y asegurando los movimientos antes de que pudieran dispersarse. En pocos instantes, cuatro cangrejos quedaron bajo control, reunidos de forma limpia antes de ser depositados donde correspondía.

No tardé en notar que Soma también estaba trabajando… aunque con resultados algo más modestos. Tres capturas, si no me fallaban los cálculos rápidos que hice al pasar cerca de él. Me detuve apenas un segundo, lo justo para mirarlo de reojo mientras sostenía lo mío con calma, y no pude evitar dejar escapar una pequeña burla.

— Tres… bastante bien para alguien que en el barco parecía a punto de mearse encima.

Seguí avanzando sin esperar respuesta, mientras la playa seguía llena de movimiento y aquello apenas acababa de empezar.
[Imagen: xd.png]
Yogan Terumi
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Clan Terumi
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28-06-2026, 12:24 AM
Última modificación: 28-06-2026, 12:35 AM por Yogan Terumi.
La anciana continuó explicando los detalles de la misión, asentí un par de veces por educación, aunque mi atención llevaba un buen rato lejos de sus palabras. Mi oído captaba el romper de las olas, las voces de mis compañeros y el crujido de las redes agitadas por el viento. Sin embargo, lo que realmente me interesaba ocurría bajo la arena, pequeños desplazamientos muy sutiles como si la propia playa respirara. —Ahí estás.— Murmuré para mí mientras fijaba la vista en una ligera ondulación a unos tres metros de distancia, un cangrejo no parecía haberme detectado todavía.

Inspiré lentamente y avancé con toda la calma del mundo. Cada paso era medido, procurando no hacer vibrar demasiado la arena. En mi cabeza aquello era una operación de infiltración de alto nivel. Si podía acercarme a un ninja enemigo sin ser descubierto, un cangrejo no debía representar mayor problema o eso pensaba porque cuando estuve lo bastante cerca, me agaché con lentitud. Mis manos descendieron despacio, deslizándose sobre la arena hasta cerrar el espacio donde calculaba que se encontraba, entonces sentí un pinchazo. —Ah, hijo de tu cangreja madre— Una pequeña pinza se aferró a uno de mis dedos con una convicción admirable, observé mi mano durante un segundo, luego observé al cangrejo y el cangrejo me observó a mí.

Después decidió que aquella conversación había terminado y salió disparado, desapareciendo entre la arena con una velocidad bastante ofensiva para una criatura con tantas patas, levanté la mano, examinando la diminuta marca que había dejado la mordida. —Qué grosero es este puto cangrejo.— Comenté con la misma tranquilidad de siempre. —Ni siquiera se presentó antes de atacarme.— Suspiré mientras sacudía la arena de mis dedos como si hablar con un cangrejo fuera lo mas normal del mundo. —Empiezo a creer que las putas mariposas y los cangrejos asistieron a la misma academia, la academia de putos. Muejejeje. — Giré apenas el rostro hacia mis compañeros. —Aunque, tengo que admitir que éste fue más educado.— hice una pausa antes de susurrar. —Solo intentó arrancarme un dedo. —

No había tiempo para seguir filosofando sobre la pésima educación de los cangrejos, un nuevo movimiento llamó mi atención, a unos cuatro metros de distancia, otra ligera ondulación recorría la arena, era lento, demasiado lento como si intentara fingir que no existía, pero entrecerré los ojos. —Te vi. — Murmuré con absoluta tranquilidad, puede que engañara a cualquiera, pero yo tenía buen oído, mejor olfato y, además, era bastante inteligente. Ese cangrejo estaba ahí desde antes de que él mismo lo supiera. Esta vez descarté la estrategia del sigilo porque ya había comprobado que acercarme despacio solo servía para que me mordieran los dedos. —Las negociaciones terminaron.— Flexioné ligeramente las piernas y, en un instante, impulsé mi cuerpo hacia delante con un rápido dash que levantó una pequeña nube de arena tras de mí. Acorté la distancia antes de que el crustáceo pudiera reaccionar y cerré la mano con precisión sobre su caparazón, lo levanté unos centímetros del suelo mientras agitaba las patas con evidente indignación. —Mucho mejor.— Observé al pequeño prisionero con expresión completamente neutra. —Espero que no seas familia del malcriado de hace un momento. — El cangrejo respondió agitando las pinzas. —Sí, tienen el mismo carácter putitos. — Sin darle más importancia, lo sostuve con firmeza mientras buscaba con la mirada el recipiente donde debíamos reunir las capturas.

Estaba a punto de dejar al primer cangrejo dentro del recipiente cuando un movimiento fugaz cruzó junto a mis pies. Bajé la vista justo a tiempo para distinguir otro pequeño caparazón abriéndose paso entre la arena húmeda, avanzando con una rapidez inesperada, como si hubiera visto el destino de su compañero y hubiese decidido no compartirlo, no le di demasiadas oportunidades. Aprovechando que ya tenía el cuerpo inclinado, extendí la mano libre con un movimiento rápido y preciso, cerrando los dedos alrededor del segundo cangrejo antes de que pudiera ocultarse nuevamente bajo la arena. Esta vez no hubo mordidas ni persecuciones, simplemente quedó atrapado, agitando las patas y las pinzas con evidente inconformidad.

Durante unos segundos permanecí inmóvil, sosteniendo un cangrejo en cada mano. La escena resultaba extrañamente curiosa. Ambos crustáceos agitaban las pinzas con energía, casi como si estuvieran desafiándose entre ellos en lugar de intentar escapar. Era una imagen bastante ridícula, aunque por un instante llegué a imaginar que organizar una pelea entre ambos podría ser más entretenido que la propia misión, la idea desapareció tan rápido como había llegado. Con la misma calma de siempre caminé hasta el recipiente y deposité a ambos ejemplares en su interior, asegurándome de que no encontraran una nueva oportunidad para escapar. Dos capturas eran un buen comienzo, pero la playa seguía llena de pequeñas ondulaciones que delataban la presencia de más cangrejos ocultos bajo la arena. Sacudí los restos de arena de mis manos y volví a recorrer el lugar con la mirada. Mi oído permanecía atento al leve roce de los caparazones contra la arena, mientras mi olfato y mi vista buscaban cualquier detalle que delatara al siguiente fugitivo. Después de todo, parecía que aquella misión consistía menos en atrapar cangrejos y más en demostrar cuál de los dos era más terco.

Una nueva ondulación en la arena llamó mi atención. Esta vez no era un solo movimiento, sino dos que avanzaban muy cerca el uno del otro, casi acompasados. Permanecí observándolos unos segundos, intentando descifrar qué hacían exactamente y mi imaginación empezó a trabajar más de la cuenta, tal vez eran una pareja de cangrejos o tal vez estaba leyendo demasiadas novelas eróticas, lo mas probable era que la segunda opción sea la correcta. Negué ligeramente con la cabeza para apartar aquel pensamiento absurdo y fijé nuevamente la vista en las pequeñas siluetas. Fuera cual fuera la explicación, seguían siendo dos cangrejos, y dos cangrejos significaban dos capturas. Flexioné las piernas, calculé la distancia y repetí el mismo movimiento que tan buenos resultados me había dado hacía unos instantes. Me impulsé hacia delante con un rápido dash, convencido de que esta vez no habría margen para el error.

Aunque lo hubo, mi pie impactó de lleno contra una roca semienterrada que había pasado completamente desapercibida entre la arena. El equilibrio desapareció al instante y terminé rodando torpemente por la playa, levantando una pequeña nube de arena mientras intentaba amortiguar la caída con los brazos, permanecí unos segundos boca abajo, inmóvil. —¿Quién putas puso esta roca aquí? — La pregunta salió con absoluta seriedad, como si realmente esperara que alguien asumiera la responsabilidad de colocar una roca en medio de una playa y cuando levanté la cabeza, los dos cangrejos ya no estaban. Solo quedaban las pequeñas marcas de sus patas perdiéndose entre la arena antes de desaparecer por completo, suspiré con resignación mientras me incorporaba lentamente y sacudía la arena de mi ropa definitivamente, las rocas estaban del lado de los cangrejos.
[Imagen: u8bZfxS.jpeg]
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
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28-06-2026, 08:48 PM
La primera ronda de estrategias dejó claro que los cangrejos no estaban ahí para regalarse. Soma terminó con tres dentro del balde después de varios intentos, un pulgar lastimado, arena en la ropa y una carcajada que hizo voltear a más de una gaviota. Issei trabajó con más limpieza, usando las manos con precisión y dejando cuatro capturas en el contenedor sin armar tanto escándalo. Yogan, por su parte, logró atrapar dos antes de que una roca semienterrada le declarara la guerra en nombre de todos los crustáceos de la playa. Los nueve cangrejos golpearon el fondo del enorme contenedor con las patas agitadas, chocando entre ellos, levantando pequeñas salpicaduras de agua salada y dejando una primera señal de avance. No era suficiente, pero al menos la tienda de Doña Gertrudis ya no estaba en cero.

La anciana se acercó al contenedor, levantó apenas la tapa de rejilla y miró dentro con los ojos entrecerrados. Contó rápido, moviendo los labios en silencio, luego cerró la tapa de golpe y miró a los tres genin con esa cara de mujer que había visto demasiados jóvenes confiados terminar haciendo tonterías. —Nueve —dijo, seca—. Llevan nueve. Me faltan veintiuno para poder abrir. Tengan cuidado muchachos, los cangrejitos ya los vieron actuar. Si intentan repetir exactamente lo mismo, no les va a funcionar. Estos bichos aprenden rápido. - Lo que decía era verdad. Con que un cangrejo hubiera visto a Soma gritar y correr, los de al lado ya sabrían que tienen que enterrarse antes. Si vieron a Issei cerrarles el paso, buscarían la grietas más estrechas. Si sintieron a Yogan acercarse por la arena, ahora se moverían donde el suelo esté más duro. Los cangrejos aprendían y se adaptaban...

La playa seguía viva bajo la niebla baja. La marea no había subido todavía, pero el agua ya lamía más cerca de los charcos, borrando huellas y moviendo algas sobre la arena húmeda. Los cangrejos restantes empezaron a cambiar de conducta. Algunos dejaron de caminar a campo abierto y se pegaron a las rocas. Otros se fueron hacia los pilotes del muelle, donde las sombras y las sogas les daban cobertura. Un grupo pequeño se enterró a medias, dejando apenas los ojos fuera, atentos al ruido de pasos. Las gaviotas bajaban y subían con chillidos cortos, frustradas por no poder llevarse premio fácil. Desde la tienda, el olor a pescado, sal y madera mojada se mezclaba con el vapor de las cocinas que ya empezaban a encenderse en el Distrito Comercial. La mañana avanzaba, el barrio despertaba y el tiempo empezaba a pesar. Todavía quedaban veintiún cangrejos por recuperar, y cada minuto que pasaba la playa se volvía menos abierta y más tramposa.

Mecánica OFF
  • En Discord, usemos el canal mecha-naruto-bot y usen el comando /roll 5d10.
  • Por cada dado que tenga más de 5, es decir, 6 o más, se considera un cangrejo capturado.
  • Si además usan alguna técnica, estrategia o recurso narrativo, pueden agregarle su MFUE, MINT, MCCK o MDES al dado, siempre que justifiquen su acción con fuerza, inteligencia, chakra o armas/destreza.
  • No pueden usar el mismo medio que la ronda pasada.
  • Pueden narrar sus capturas según el resultado.
Issei
Rango Genin
Clan Heizu
Nivel 13
Estadísticas
Generales
Fuerza60(3)
Destreza75(4)
Ctrl. de Chakra50(3)
Inteligencia10(1)
Especiales
Salud9
Velocidad10
Tenketsu12
Sigilo18
495
580
Enlace al Post
29-06-2026, 10:54 PM
Última modificación: 29-06-2026, 10:59 PM por Issei.
El primer resultado ya estaba hecho, así que no perdí tiempo en recrearme en él. El contenido del cubo era solo un punto de partida, nada más, y lo único relevante era que el método inicial ya no serviría otra vez. Los movimientos de los cangrejos habían cambiado, ajustándose a lo que acababan de ver, y eso hacía que el margen de error se redujera. En ese momento desvié la vista hacia Yogan, que seguía actuando de manera extraña, la verdad es que me daba curiosidad saber qué pasaba por esa cabeza.

— Dos —solté sin darle demasiada importancia, observándolo apenas de reojo—. Si sigues así, vas a acabar estorbando más de lo que ayudas.

Antes de que pudiera volver a concentrarme del todo, la voz de la anciana cortó el ambiente. Me giré ligeramente hacia ella mientras revisaba el contenido del cubo. No me interesaba su tono ni su forma de hablar, pero sí la información. Nueve en total, insuficientes. Eso significaba que el margen de tiempo seguía abierto, pero también que el entorno iba a volverse más complicado con cada intento.

Chasqueé la lengua, los cangrejos aprendían rápido… eso ya lo estaba viendo por mí mismo—. Tch… —murmuré para mí—. Entonces ya no sirve repetir lo mismo.

Sin darle más vueltas a la situación, dejé que el chakra fuera escurriendose hacia mis ojos. Esta vez no iba a depender de persecuciones ni de reacciones improvisadas. Si el entorno cambiaba, entonces el entorno se iba a forzar. Activé el Aokigan y el azul eléctrico apareció con fuerza en mi mirada, con las pupilas en forma de flechas ascendentes que parecían cortar el aire incluso sin movimiento.
✔Aprendida · 17-06-2026
◈Yang
✦Nivel: Cero
#ID: HEIZ101B
◔Coste
15 de Chakra | 5 de Chakra por Turno
▣Descripción

Al activarse, los ojos del usuario brillan con un intenso azul, mientras la esclerótica se torna negra. En cada ojo aparece una flecha, que puede apuntar hacia arriba o hacia abajo. La posición de estas flechas determina cómo interactúa el Aokigan con la niebla de chakra.

Aunque la niebla no bloquea la visión de otros dōjutsus, sí introduce un sistema especial de Sigilo: todo aquello que se oculte tras ella se considera automáticamente como sigiloso, incluso de frente, como si atacara por la espalda. De este modo, la niebla no solo actúa como cobertura, sino que altera las reglas del enfrentamiento al manipular directamente el Sigilo.

Funcionamiento de las flechas en la misma dirección:

↑↑ Dos flechas hacia arriba: la niebla se vuelve densa. Todos los ataques provenientes de ella se consideran ofensivas sigilosas.

↓↓ Dos flechas hacia abajo: el usuario del Aokigan ve a través de la niebla como si no existiera, aunque para los demás continúe otorgando Sigilo.

Funcionamiento de las flechas en direcciones diferentes (ambos efectos se aplican al mismo tiempo):

↑ Una flecha hacia arriba: la niebla se vuelve menos densa. Los objetivos tras ella conservan Sigilo, pero con una penalización que facilita detectarlos.

↓ Una flecha hacia abajo: el Aokigan reduce el nivel de Sigilo de todo lo que alcanza con su visión, dificultando el ocultamiento.

✧Efecto
-6 (MDES) de Sigilo por Niebla - 3 (MCCK) de Reducción de Sigilo por Vista

El siguiente paso fue inmediato; impulsé mi cuerpo hacia adelante mientras liberaba chakra detrás de mi, extendiendo una niebla densa que ocultaría mis intenciones y confundiría a los cangrejos. Desde fuera, mi figura se diluyó por completo, tragada por la bruma que avanzaba conmigo.
✔Aprendida · 17-06-2026
◈Yang
✦Nivel: 1
#ID: HEIZ003R
◔Coste
35 de Chakra, 25 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario hace brotar niebla desde los poros de su cuerpo en un impulso controlado de chakra, lo que le permite propulsarse hacia adelante con velocidad aumentada. Este estallido genera una estela de niebla en el trayecto recorrido, la cual permanece suspendida durante un tiempo antes de disiparse por completo. Cuanto mayor sea el control y experiencia del usuario con esta técnica, más tiempo perdura la niebla sobre el campo.

La niebla que queda tras el desplazamiento sirve como cobertura visual inmediata, y puede bloquear la línea de visión del enemigo, dificultando los contraataques. En escenarios de combate rápido, esta técnica convierte al usuario en un borrón difícil de seguir, dejando una secuencia de zonas ocultas que benefician a aliados o crean confusión en el enemigo. Su ejecución requiere precisión y dominio del movimiento corporal.

✧Efecto
4 (MDES) de Velocidad - 4 (MDES) de Turnos con Niebla
✔Aprendida · 22-06-2026
◈Especialidad
✦Nivel: 1
#ID: HEIZ303E
◔Coste
25 de Chakra, 15 de Chakra por Turno
▣Descripción

El usuario manipula la niebla generada por el Unare Kiri no Jutsu para impulsarse libremente en cualquier entorno, sobre tierra, bajo el agua o incluso en el aire. Esta movilidad mejorada le permite maniobrar con precisión y desplazarse con gran agilidad en cualquier dirección, incluso en espacios reducidos o durante el combate cercano.

Mientras esta especialidad esté activa, el aumento de velocidad base otorgado por el jutsu se ve aumentada, incrementando notablemente su capacidad de movimiento. Como limitación, el usuario no puede elevarse por encima de la altura que recorrería en un segundo utilizando únicamente la velocidad del jutsu.

✧Efecto
3 (MCCK) de Velocidad

Pero dentro de ella… todo era distinto. Roté las flechas de mis ojos hacia abajo para recuperar la lectura del terreno, ajustando mi percepción a los movimientos de los cangrejos mientras la niebla los forzaba a dispersarse sin referencia clara. Algunos intentaban enterrarse, otros buscaban rocas, otros simplemente se quedaban quietos, confundidos por la pérdida de patrón.

Yo simplemente avancé entre ellos, sin ruido y sin pausa. Mis manos se movían con precisión, cerrándose sobre los objetivos antes de que pudieran reaccionar. Uno tras otro, los iba recogiendo sin necesidad de forzar persecuciones largas. La niebla no era un obstáculo para mí; era un filtro que eliminaba lo irrelevante.

Uno.

Dos.

Tres.

Cuatro.

Cuando terminé la segunda pasada, reduje el ritmo y dejé que el impulso de la técnica se disipara poco a poco, permitiendo que la niebla empezara a caer de nuevo sobre la playa como una cortina más ligera. El sonido de los cangrejos cayendo en el cubo cerró mi ronda.
Yogan Terumi
Rango Genin
Clan Terumi
Nivel 9
Estadísticas
Generales
Fuerza20(1)
Destreza40(2)
Ctrl. de Chakra55(3)
Inteligencia20(1)
Especiales
Salud10
Velocidad12
Tenketsu11
Sigilo12
395
460
Enlace al Post
13-07-2026, 12:53 PM
La arena seguía pegada a mi ropa después de la caída. Sacudí parte del polvo con un par de palmadas, aunque sabía que era un esfuerzo inútil, después de todo, estaba en una playa. Lo verdaderamente importante era que la roca había conseguido algo que ninguno de los cangrejos había logrado hasta ese momento, derrotarme por un instante. Miré el suelo con cierta desconfianza antes de dar el siguiente paso, las rocas eran traicioneras, mucho más que las mariposas.
 
Respiré lentamente y permití que el sonido de las olas dejara de ocupar el primer plano de mi mente. Poco a poco fui separando cada ruido del entorno, aislando el graznido de unas aves marinas, el murmullo de mis compañeros buscando sus propias presas y el incesante romper del agua contra la orilla. Debajo de todo aquello aparecían sonidos mucho más discretos. Pequeños roces. Minúsculos arañazos sobre la arena húmeda. Era un patrón irregular, pero suficiente para distinguirlo.
 
Giré apenas el rostro hacia la derecha y había uno. No podía verlo todavía, pero el leve desplazamiento bajo la superficie revelaba su posición aproximada. En lugar de lanzarme inmediatamente, avancé caminando con tranquilidad. El cangrejo continuó desplazándose sin notar mi presencia hasta que estuvo prácticamente frente a mí. Solo entonces descendí con rapidez, hundiendo ambas manos en la arena, esta vez no hubo pinzas cerrándose sobre mis dedos. Cuando levanté las manos, un pequeño cangrejo agitaba desesperadamente las patas entre ellas. Permanecí observándolo unos segundos. Resultaba curioso que una criatura tan pequeña pudiera mostrar semejante inconformidad.
 
Lo deposité en el recipiente sin ceremonia alguna, uno más. La playa seguía llena de vida. Cuanto más tiempo permanecía atento, más evidente se hacía la cantidad de pequeños movimientos que antes habrían pasado completamente desapercibidos. Era casi como descubrir un mundo oculto bajo la arena. Continué avanzando cerca de la orilla mientras el agua mojaba apenas la punta de mis sandalias. Una brisa húmeda trajo consigo el característico olor salino del mar mezclado con otro aroma mucho más tenue. Giré inmediatamente hacia una acumulación de piedras donde el olor parecía concentrarse. Había varios agujeros entre ellas, escondites naturales para cualquier cangrejo con un mínimo de inteligencia. Permanecí inmóvil unos segundos esperando.
 
La paciencia siempre terminaba dando resultados, un pequeño caparazón rojo apareció lentamente desde uno de los huecos. Primero una pinza. Luego la otra, finalmente el cuerpo entero, esperé un segundo más y otro, cuando el cangrejo terminó de salir por completo, mi mano descendió con precisión, sujetándolo por la parte posterior del caparazón antes de que pudiera reaccionar. Apenas alcanzó a mover las pinzas un par de veces antes de comprender que la huida ya no era una posibilidad, lo observé brevemente, definitivamente tenía peor humor que el anterior.
 
Acabó acompañando al resto dentro del recipiente, el sonido de unas pequeñas salpicaduras llamó mi atención pocos metros más adelante. Allí, donde una ola acababa de retirarse, dos cangrejos corrían desesperadamente buscando regresar a una zona más segura. No parecían haber reparado en mi presencia, demasiado ocupados intentando escapar del agua, por un instante pensé que capturar a dos al mismo tiempo sería complicado, después recordé que ellos corrían prácticamente en línea recta, esperé y calculé la trayectoria de ambos para ese momento avancé de golpe. Mi mano derecha atrapó al primero antes de que alcanzara una roca, mientras la izquierda descendía apenas un instante después sobre el segundo, cerrando los dedos alrededor de su caparazón justo cuando intentaba cambiar de dirección.
 
Los levanté casi al mismo tiempo, los dos comenzaron a agitar las patas frenéticamente, golpeando el aire con una determinación digna de un shinobi, los contemplé durante unos segundos, era sorprendente la cantidad de energía que podía concentrarse en criaturas tan pequeñas, uno de ellos incluso consiguió alcanzar mi muñeca con una pinza antes de perder el equilibrio, ni siquiera dolió solo parecía ofendido. Los dejé junto a los demás dentro del recipiente, donde el pequeño grupo empezaba a acumularse entre chasquidos de pinzas y caparazones chocando unos contra otros. Por un momento me pregunté si estarían organizando algún tipo de reunión para decidir cómo escapar.
 
Era una posibilidad, los cangrejos parecían bastante organizados, volví a incorporarme mientras recorría la playa con la mirada. El viento movía suavemente mi cabello blanco, ocultando parcialmente mi visión durante unos instantes antes de que apartara algunos mechones detrás de la oreja, cuatro capturas más, nada mal para alguien que había sido derrotado por una roca hacía apenas unos minutos. Aunque seguía convencido de que aquella piedra había actuado con premeditación. Respiré profundamente una vez más y continué caminando por la orilla con la misma tranquilidad con la que había empezado la misión. Mis sentidos permanecían atentos a cualquier mínimo cambio en el entorno, buscando nuevas ondulaciones, pequeños sonidos bajo la arena o el leve aroma de otro caparazón escondido, tarde o temprano aparecerían más y esta vez procuraría que ninguna roca volviera a ponerse del lado del enemigo.
[Imagen: u8bZfxS.jpeg]
Narrador General
Rango Genin
Clan Senju
Nivel 6
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia90(4)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo15
390
300
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14-07-2026, 08:39 PM
La segunda tanda terminó con la playa cubierta de marcas nuevas, charcos revueltos y cangrejos mucho menos confiados que al inicio. Doña Gertrudis levantó la tapa, miró dentro y contó en voz baja, rápida, sin perder un solo número. —Diecisiete... —murmuró, y luego miró la playa con los ojos afilados. La marea subió apenas un poco más, no lo bastante para cubrir la playa, pero sí para llenar los huecos bajos entre las rocas. Los cangrejos que se habían creído seguros bajo los pilotes empezaron a salir de golpe, empujados por el agua fría y por la bruma que todavía quedaba colgando cerca del muelle. Algunos intentaron volver al mar, otros corrieron hacia las piedras, y varios terminaron justo donde Gertrudis quería: en una franja estrecha de arena húmeda sin buenos escondites. Allí dejaron de parecer un ejército organizado y volvieron a ser animales pequeños, rápidos y desesperados. Entre redes, baldes, pasos cerrando rutas y manos bajando en el momento correcto, los trece restantes fueron cayendo poco a poco.

Cuando la tapa de rejilla cayó sobre el contenedor, el sonido fue definitivo. Treinta cangrejos. Ni uno menos. Doña Gertrudis puso ambas manos sobre la madera, escuchó el movimiento furioso de los caparazones dentro y por primera vez en toda la mañana soltó algo parecido a una sonrisa. Bueno —dijo, acomodándose el delantal—. Al final sí servían para algo. —Luego miró a Soma, a Issei y a Yogan—. No me destrozaron la mercancía. Lo hicieron bien mocosos... Vayan a reportar la misión como cumplida. Y si alguno de esos niños vuelve a tumbarme una pecera, espero que también los manden a ustedes a perseguirlos a ellos.

La mañana siguió avanzando sobre el Distrito Comercial. Las tiendas terminaron de abrir, las voces de los pescadores crecieron desde el muelle y el olor a caldo empezó a salir de algunas cocinas cercanas. El mar seguía golpeando suave contra los pilotes, arrastrando algas, espuma y las últimas huellas de la persecución. En la playa quedaban marcas de sandalias, agujeros en la arena, redes mojadas y una roca semienterrada que nadie volvió a tocar. Doña Gertrudis cerró bien el contenedor, lo arrastró hacia la sombra junto a su tienda y empezó a preparar el puesto con la tranquilidad de quien acaba de salvar el día de trabajo. Para Kirigakure, aquello no sería recordado como una gran hazaña. Pero esa mañana, Mariscos Gertrudis abrió a tiempo, el barrio tuvo cangrejos para la olla y tres genin aprendieron que hasta una misión sencilla podía tener patas, pinzas y muy mala intención.

Misión completada.
Moderador Shinigami
Rango Staff
Clan Sin Clan
Nivel 3
Estadísticas
Generales
Fuerza0(1)
Destreza0(1)
Ctrl. de Chakra0(1)
Inteligencia45(2)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu12
Sigilo9
270
255
Enlace al Post
15-07-2026, 07:21 PM
RECOMPENSAS ENTREGADAS. 
YOKUBARI BEN (NARRADOR)
Ryos: 5075 → 5575
Experiencia: 2451.12 → 2486.12
Pergamino: x1 Rango E
ISSEI
Ryos: 2880 → 3130
Tobis: 23 → 25
Experiencia: 1440.57 → 1490.57
SOMA

Ryos: 4700 → 4825 (50%)
Tobis: 33 → 34 (50%)
Experiencia: 468.35 →  493.35 (50%)

YOGAN TERUMI

Ryos: 7615 → 7865
Tobis: 13 → 15
Experiencia: 1136.83 → 1186.33

[Imagen: cc9imYu.png]
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