18-06-2026, 05:16 PM
Dia 06 - Pais del Agua - Kirigakure no Sato - Cercanias del Canal Mizuchi
El desborde del Canal Mizuchi había dejado una marca evidente sobre los Canales Hozuki. Varias secciones de los muros de contención mostraban profundas grietas y algunos segmentos menores habían colapsado por completo, permitiendo que el agua se filtrara hacia senderos y zonas de mantenimiento cercanas. A lo largo del canal podían verse trabajadores transportando tablones, cuerdas y bloques de piedra mientras varios shinobis supervisaban la situación. El sonido del agua golpeando las estructuras dañadas era constante, acompañado por las órdenes que los encargados lanzaban para coordinar los esfuerzos de reparación.
Un hombre de mediana edad, identificado por el brazalete de supervisor que llevaba en el brazo izquierdo, observaba un mapa extendido sobre una mesa improvisada. Cada cierto tiempo señalaba distintos sectores del canal y asignaba tareas a los voluntarios que iban llegando a la zona. Los daños eran considerables, pero no irreparables. Con suficientes manos trabajando en conjunto, los maestros de obra estimaban que las estructuras afectadas podrían quedar restauradas en menos de dos días. Por ello, apenas se controló el desborde, comenzaron a aparecer avisos en distintos puntos de la aldea solicitando voluntarios para colaborar en las reparaciones.
La recompensa era modesta, unos cuantos ryō, comidas aseguradas durante la jornada y el agradecimiento de las familias que dependían de aquellos canales para su día a día. No era una misión gloriosa ni prometía enfrentamientos contra peligrosos criminales, pero sí ofrecía algo que todo shinobi joven necesitaba, experiencia, reconocimiento y la oportunidad de servir a la comunidad. En más de una ocasión, trabajos como aquel eran asignados a genin recién graduados. Después de todo, antes de proteger una aldea de amenazas externas, un ninja debía aprender a ayudar a mantenerla en pie.
Entre el ir y venir de trabajadores cargando materiales, una voz grave sobresalía por encima del ruido del agua y los martillazos. Pertenecía a Machifo, el jefe de las obras, un hombre robusto de barba descuidada y manos tan curtidas que parecían hechas de piedra. El capataz se encontraba junto a una sección especialmente dañada del canal, señalando de vez en cuando hacia una grieta que recorría parte de uno de los muros de contención a varios metros de altura. Los obreros habían intentado acceder a ella utilizando escaleras y andamios improvisados, pero la corriente que seguía circulando por la zona volvía la tarea demasiado peligrosa.
—Necesito más genin por aquí —gruñó mientras se secaba el sudor de la frente con el antebrazo —Esa grieta no va a repararse sola y ninguno de mis hombres puede llegar hasta ahí arriba. — El hombre alzó la vista hacia la pared dañada y resopló con evidente frustración. —Ustedes los shinobi hacen esas moriquetas raras, corren por las paredes, se pegan a los árboles y todas esas locuras de mono usando chakra. Pues bien, necesito precisamente a alguien capaz de hacer eso. — Varios trabajadores soltaron una breve carcajada antes de volver a sus tareas. Mientras tanto, la grieta permanecía allí, extendiéndose lentamente por la superficie de piedra cada vez que la estructura vibraba bajo la presión constante del agua.
Petición de misión
El desborde del Canal Mizuchi había dejado una marca evidente sobre los Canales Hozuki. Varias secciones de los muros de contención mostraban profundas grietas y algunos segmentos menores habían colapsado por completo, permitiendo que el agua se filtrara hacia senderos y zonas de mantenimiento cercanas. A lo largo del canal podían verse trabajadores transportando tablones, cuerdas y bloques de piedra mientras varios shinobis supervisaban la situación. El sonido del agua golpeando las estructuras dañadas era constante, acompañado por las órdenes que los encargados lanzaban para coordinar los esfuerzos de reparación.
Un hombre de mediana edad, identificado por el brazalete de supervisor que llevaba en el brazo izquierdo, observaba un mapa extendido sobre una mesa improvisada. Cada cierto tiempo señalaba distintos sectores del canal y asignaba tareas a los voluntarios que iban llegando a la zona. Los daños eran considerables, pero no irreparables. Con suficientes manos trabajando en conjunto, los maestros de obra estimaban que las estructuras afectadas podrían quedar restauradas en menos de dos días. Por ello, apenas se controló el desborde, comenzaron a aparecer avisos en distintos puntos de la aldea solicitando voluntarios para colaborar en las reparaciones.
La recompensa era modesta, unos cuantos ryō, comidas aseguradas durante la jornada y el agradecimiento de las familias que dependían de aquellos canales para su día a día. No era una misión gloriosa ni prometía enfrentamientos contra peligrosos criminales, pero sí ofrecía algo que todo shinobi joven necesitaba, experiencia, reconocimiento y la oportunidad de servir a la comunidad. En más de una ocasión, trabajos como aquel eran asignados a genin recién graduados. Después de todo, antes de proteger una aldea de amenazas externas, un ninja debía aprender a ayudar a mantenerla en pie.
Entre el ir y venir de trabajadores cargando materiales, una voz grave sobresalía por encima del ruido del agua y los martillazos. Pertenecía a Machifo, el jefe de las obras, un hombre robusto de barba descuidada y manos tan curtidas que parecían hechas de piedra. El capataz se encontraba junto a una sección especialmente dañada del canal, señalando de vez en cuando hacia una grieta que recorría parte de uno de los muros de contención a varios metros de altura. Los obreros habían intentado acceder a ella utilizando escaleras y andamios improvisados, pero la corriente que seguía circulando por la zona volvía la tarea demasiado peligrosa.
—Necesito más genin por aquí —gruñó mientras se secaba el sudor de la frente con el antebrazo —Esa grieta no va a repararse sola y ninguno de mis hombres puede llegar hasta ahí arriba. — El hombre alzó la vista hacia la pared dañada y resopló con evidente frustración. —Ustedes los shinobi hacen esas moriquetas raras, corren por las paredes, se pegan a los árboles y todas esas locuras de mono usando chakra. Pues bien, necesito precisamente a alguien capaz de hacer eso. — Varios trabajadores soltaron una breve carcajada antes de volver a sus tareas. Mientras tanto, la grieta permanecía allí, extendiéndose lentamente por la superficie de piedra cada vez que la estructura vibraba bajo la presión constante del agua.
Petición de misión
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