-Ah… Me falto lustrarte hoy… - Se comentaría para sí, escuchando un pequeño maullido a su costado, el cual simplemente haría sonreír a la azulina, después de todo, hace muchos años que su último gato había perecido por una hambruna, y digamos que las ventanas siempre las cerraba bien para que no entrase la lluvia, ese maullido que escucho era un fantasma ¡Y uno muy peludo! Su nombre era azúcar, un gatito de pelaje bastante suave que habían tenido hace por lo menos mas de cinco años atrás y como ella sabia venia a pedir cariño desde temprano.
-He… Si que te gusto este hogar… - Se diría para sí dándole un gesto de cariño, todo mientras iba mirando una vieja foto en donde también aparecía su difunto padre junto al gato, poniendo una mueca amarga al verla para luego darse un par de palmadas con ambas manos en los mofletes - ¡Hoy me ira bien! Solo tengo que estar a la altura… Así nadie se va a reír de mí. – Comentaría viendo la hora, ya arreglando los últimos detalles para salir a desayunar… Pero seria entonces que notaria que iba bastante tarde, lo suficiente como para tener que salir corriendo de inmediato.
-¡Mierda! Mamá salgo rápido ¡Nos vemos! – Gritaría saliendo rápidamente con un portazo de su casa dejando al gato tan sorprendido como a su vieja madre… Así pues el sonido de la espesa lluvia que estaba cayendo por sobre la aldea de la niebla se haría notar, mientras bajando unas escaleras escuchaba a lo lejos, el sonido del escurrir en el tejado que por ahora le protegía, no había tiempo para dudas, ni para devolverse a buscar el paraguas, por lo que lo único que le quedaba era seguir corriendo una vez saliese de su vivienda, que por suerte para ella aunque no al lado se encontraba (extrañamente) cerca de las viviendas que estaban rodeando el centro estratégico de los mismos Heizu, a pesar de que ella no era precisamente la mejor vista por esos lares… Podría decirse que la soportaban ver, por lo que al mismo tiempo era sorprendente que con tremenda deuda no la echasen a buenas y a primeras…
Lo que si era normal, era que la gente al verla pasar corriendo con su uniforme ninja se sorprendiesen, por lo que una vez pasada la lonja hoshigaki y un par de puestos pequeños de comida, sería que llegaría a la plaza fuente en plena lluvia deteniendo el ritmo de correr a trote por unos segundos viéndola como si de una estrella fugaz se tratase… -Mierda es ¡Tarde!… - Se comentaría siguiendo su recorrido hasta llegar a la academia de la niebla, momento en donde por fin notaria el verdadero problema que había tenido…
Había visto mal la hora y vaya que le había venido mal eso.
Mojada, transpirada y molesta seria que tomaría asiento en una de las sillas de afuera de los auditorios mirando el patio… Nada podría ir peor en esa situación ¿Verdad? Solo tenia que aguantar las miradas... Miradas... Si... Solo un par... ¿Cuando se podria ir? Solo tocaba descubrirlo.
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