04-09-2026, 12:13 AM
Goro, un viejete astuto que creía que todo estaba en la palma de su mano. La soberbia de su enemigo sería su fin, o al menos eso esperaba. Ahora evadiendo la mirada del Uchiha cual niño pequeño. Keisuke aprovechaba la ahora poca visibilidad de su contrincante y el humo para pegar sellos explosivos en sus kunais. Planeaba atacarlo con eso, pero…
…fijándose que Goro no esta usando máscara y que habla de que no necesitan escavar, ademas de los temblores, solo pudo pensar que querían explotar el lugar.
- ¡Kei! ¡Hay gas por todo el sistema de drenaje! ¡Tenemos que cerrarlo!.
-¡Te lo dije, que el enemigo quería que nos quemáramos con fuego y nos reencontráramos en el infierno!
Con un pie en la realidad y otro dentro de su delirante mente; el Uchiha, manipulador de los sueños, pesadillas, emisario de la realidad y la fantasía, terminó de unir los cabos. Era arriesgarlo todo o nada. Él, sintiéndose responsable de sus compañeras de misión por ser la persona de mayor nivel, por ser el juez de la vida y la muerte, por ser el único hombre entre chicas, se sintió comprometido a salvar la vida de sus compañeras y…
¡Ponte a salvo, Rin! ¡El lugar va a explotar…! - Dijo con un tono de voz alto, decidido, sin quitar la mirada de Goro. Avisándole a la otra usuaria del Sharingan lo que estaba por ocurrir justo donde él estaba parado.
Esa niña, esa mocosa le caía mal. La detestaba. Probablemente, la odiaba. No quería verla, no podía verla ni en pintura… Probablemente quisiera tirarla por un acantilado o quizás acuchillarla por lo que ella le hizo a él. Pero ahora él se encontraba en una situación donde debía decidir que hacer con ella: Como médico, como ninja o como persona.
-Gracias… - Susurró para sí mismo, porque a pesar de que se llevaran mal, al menos había compañerismo. (?) Además de ella era una Uchiha, y Kei prefería que muriera un Uchiha a que murieran dos.
Rápidamente lanzó un Sello Explosivo atado a un kunai al camino principal lejos del centro de la tumba, en caso de que fuera un ataque externo, la presición no era importante, solo que el kunai cayera medianamente lejos.
Se acercó rápidamente a los costados donde podía ver algunos agujeros de un posible sistema de ventilación, en caso de que el ataque fuera subterráneo, para también poner sellos explosivos. Hecho eso en pocos segundos dejó su puesto, huyendo al lado contrario de Goro y lejos de la tumba, esperaría algunos segundos para detonar manualmente los sellos explosivos. La idea era que si había algún gas, explotara todo: pero poco antes de alcanzar el centro de la tumba.
Posiblemente lo regañarían por la destrucción, pero mientras el centro de la tumba siguiera intacto cumpliría con su trabajo.
Lo bueno de haber sido un ninja observador, un ninja estudioso de planos y de sus alrededores fue tener la facilidad de ahora identificar donde debían caer los sellos explosivos, hacia donde tenía que correr para ponerse a salvo y como hacer para interceptar a Goro la próxima vez que se acercara a la tumba. Ah, si, todo esto con su mascarita puesta sobre la nariz, y también aprovechando la poca visión del enemigo ya que él había decidido mirar hacia el suelo.
El fuego, el humo, y un Keisuke que por un momento se observó a sí mismo dentro de las llamas del infierno, con una sonrisa satisfactoria y unas garras azules en su mano. Esa ilusión esbozó una sonrisa maliciosa a su “yo” real, se dió la vuelta y se perdió caminando para perderse entre las llamas. Keisuke lo ignoró para seguir cumpliendo con su trabajo, y si se acercaba Goro o cualquier otro criminal le esperaba un ataque del Sharingan.
…fijándose que Goro no esta usando máscara y que habla de que no necesitan escavar, ademas de los temblores, solo pudo pensar que querían explotar el lugar.
- ¡Kei! ¡Hay gas por todo el sistema de drenaje! ¡Tenemos que cerrarlo!.
-¡Te lo dije, que el enemigo quería que nos quemáramos con fuego y nos reencontráramos en el infierno!
Con un pie en la realidad y otro dentro de su delirante mente; el Uchiha, manipulador de los sueños, pesadillas, emisario de la realidad y la fantasía, terminó de unir los cabos. Era arriesgarlo todo o nada. Él, sintiéndose responsable de sus compañeras de misión por ser la persona de mayor nivel, por ser el juez de la vida y la muerte, por ser el único hombre entre chicas, se sintió comprometido a salvar la vida de sus compañeras y…
¡Ponte a salvo, Rin! ¡El lugar va a explotar…! - Dijo con un tono de voz alto, decidido, sin quitar la mirada de Goro. Avisándole a la otra usuaria del Sharingan lo que estaba por ocurrir justo donde él estaba parado.
Esa niña, esa mocosa le caía mal. La detestaba. Probablemente, la odiaba. No quería verla, no podía verla ni en pintura… Probablemente quisiera tirarla por un acantilado o quizás acuchillarla por lo que ella le hizo a él. Pero ahora él se encontraba en una situación donde debía decidir que hacer con ella: Como médico, como ninja o como persona.
-Gracias… - Susurró para sí mismo, porque a pesar de que se llevaran mal, al menos había compañerismo. (?) Además de ella era una Uchiha, y Kei prefería que muriera un Uchiha a que murieran dos.
Rápidamente lanzó un Sello Explosivo atado a un kunai al camino principal lejos del centro de la tumba, en caso de que fuera un ataque externo, la presición no era importante, solo que el kunai cayera medianamente lejos.
Se acercó rápidamente a los costados donde podía ver algunos agujeros de un posible sistema de ventilación, en caso de que el ataque fuera subterráneo, para también poner sellos explosivos. Hecho eso en pocos segundos dejó su puesto, huyendo al lado contrario de Goro y lejos de la tumba, esperaría algunos segundos para detonar manualmente los sellos explosivos. La idea era que si había algún gas, explotara todo: pero poco antes de alcanzar el centro de la tumba.
Posiblemente lo regañarían por la destrucción, pero mientras el centro de la tumba siguiera intacto cumpliría con su trabajo.
”Narrador” escribió:—No sabemos cuántos vendrán ni desde dónde —advirtió Reika, señalando tres puntos sobre el plano—. La entrada principal es la ruta más evidente, pero el muro occidental está cubierto por vegetación y en el extremo oriental existe un antiguo canal de drenaje que conecta con el bosque. También podrían intentar provocar problemas lejos de la tumba: incendiar ofrendas, profanar otra sepultura o fingir ser familiares para obligarlos a separarse. La orden es proteger el rubí y capturar a los intrusos, pero no destruyan las tumbas tratando de detenerlos.
”Uchiha Keisuke” escribió:Llegó al cementerio, esta vez para una misión donde tenían que evitar que los ladrones saquearan una tumba. Estuvo atento a lo que les decía Reika. Tomó el plano que ella les había entregado y se quedó observándolo, analizándolo y estudiandolo para aprenderse el mapa. De esta forma podría ver donde encontrar atajos de ser necesarios. Una vez terminó de estudiar los planos, extendió el plano para que alguien más lo tomara. Si nadie lo tomaba, pues se quedaba él con los planos.
Observó la tumba de Masanobu. Lo ideal sería quedarse por ahí. Pero habían otras entradas que proteger también.
Lo bueno de haber sido un ninja observador, un ninja estudioso de planos y de sus alrededores fue tener la facilidad de ahora identificar donde debían caer los sellos explosivos, hacia donde tenía que correr para ponerse a salvo y como hacer para interceptar a Goro la próxima vez que se acercara a la tumba. Ah, si, todo esto con su mascarita puesta sobre la nariz, y también aprovechando la poca visión del enemigo ya que él había decidido mirar hacia el suelo.
El fuego, el humo, y un Keisuke que por un momento se observó a sí mismo dentro de las llamas del infierno, con una sonrisa satisfactoria y unas garras azules en su mano. Esa ilusión esbozó una sonrisa maliciosa a su “yo” real, se dió la vuelta y se perdió caminando para perderse entre las llamas. Keisuke lo ignoró para seguir cumpliendo con su trabajo, y si se acercaba Goro o cualquier otro criminal le esperaba un ataque del Sharingan.
"Skelly, amigo... Te fuiste..."- Pensó.
"No... Simplemente persigo el calor de las llamas." - Le respondió su otro "yo" mientras se alejaba.
"No... Simplemente persigo el calor de las llamas." - Le respondió su otro "yo" mientras se alejaba.
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