Petición de la misión: Aquí
Día 05 del Verano del Año 150 - Konohagakure, Zona Comercial.
Kuroto llegó a la Zona Comercial poco después del mediodía. A aquellas horas las calles estaban especialmente concurridas, con comerciantes anunciando sus productos desde los puestos y grupos de personas entrando y saliendo constantemente de los establecimientos. No tardó demasiado en localizar la posada indicada en el encargo. Desde fuera parecía un negocio corriente: dos plantas, varias ventanas abiertas hacia la calle y un pequeño cartel de madera balanceándose sobre la entrada. Lo extraño era el ambiente. Mientras los establecimientos cercanos tenían clientes entrando y saliendo, alrededor de aquella puerta apenas había movimiento.
- Parece que los problemas están afectando al negocio más de lo que decía el informe...
Kuroto entró. El interior estaba prácticamente vacío. Había varias mesas distribuidas por la sala, pero solamente dos estaban ocupadas. En una de ellas se encontraba una pareja comiendo en silencio. En la otra, tres hombres hablaban a voces mientras varias jarras vacías se acumulaban delante de ellos. Uno golpeó la mesa al terminar una historia y los otros dos comenzaron a reír. Detrás del mostrador, un hombre de aproximadamente cincuenta años levantó inmediatamente la cabeza al ver entrar a Kuroto. La expresión de alivio apareció en su rostro en cuanto distinguió el protector shinobi.
- ¿Vienes de parte de Konoha?
Kuroto asintió y se acercó al mostrador.
- Kuroto. Me han enviado por los problemas que habéis comunicado.
El propietario miró rápidamente hacia la mesa del fondo antes de bajar la voz.
- Llevan aquí cuatro días. Al principio no pasó nada. Pagaron sus habitaciones, bebieron, comieron... lo normal. Pero después empezaron los problemas.
- ¿Qué clase de problemas?
- Discusiones con otros clientes, bebidas que desaparecen sin pagar, muebles rotos... Ayer uno empujó a un camarero porque se negó a servirles más alcohol. Les devolví el dinero de las habitaciones que quedaban y les pedí que se marcharan.
Kuroto volvió ligeramente la cabeza. Los tres viajeros continuaban hablando como si aquella conversación no tuviera absolutamente nada que ver con ellos.
- Y no se marcharon.
- Dijeron que lo harían cuando les diera la gana.
- Uhm... Tres hombres. Ningún protector shinobi visible.
Kuroto observó durante unos segundos sus manos, sus cinturones y el equipaje apoyado cerca de la mesa. Uno llevaba un pequeño cuchillo de viaje sujeto a la cintura. Otro tenía los nudillos llenos de pequeñas cicatrices. El tercero parecía más interesado en su bebida que en cualquier posible problema. No parecían shinobi. Eso facilitaba las cosas.
- ¿Han herido gravemente a alguien?
- No, gracias a Dios, todavía no.
Kuroto apoyó una mano sobre el mostrador.
- Entonces intentaremos que siga siendo así.
Se separó del propietario y caminó hacia la mesa. Las risas fueron apagándose poco a poco conforme se acercaba. Uno de los hombres lo siguió con la mirada hasta que Kuroto se detuvo frente a ellos.
- Se acabó vuestra estancia aquí. Recoged vuestras cosas y marchaos.
Durante unos segundos ninguno respondió. Después, el hombre sentado en el centro soltó una carcajada.
- ¿Eso es todo? Vinimos a comerciar a tu aldea y a gastar nuestros ryos... ¿Y ahora nos echáis de mala manera?
Kuroto lo miró sin modificar la expresión.
- Sí.
- Esperaba algo más... impresionante después de que el viejo fuese llorando a buscar shinobi. Pensé que serías más... intimidante.
El propietario frunció el ceño desde detrás del mostrador.
- ¡Os pedí que os marcharais ayer!
- Y nosotros te dijimos que todavía no nos apetecía.
El viajero volvió a mirar a Kuroto.
- Así que supongo que ahora vas a echarnos tú.
Kuroto dejó escapar lentamente el aire por la nariz.
- Eso depende de vosotros.
El hombre ladeó la cabeza.
- ¿Es una amenaza?
- Más bien una oportunidad.
La sonrisa desapareció ligeramente del rostro del viajero. Uno de sus compañeros comenzó a levantarse.
- Escucha, chaval...
Kuroto fijó la mirada en él.
- No.
El hombre se quedó quieto.
- ¿No qué?
- Que no os interesa convertir esto en una pelea.
La respuesta provocó otra carcajada, aunque esta vez bastante menos natural. El hombre del centro se levantó finalmente de la silla. Era más alto que Kuroto y bastante más corpulento, eso decía mucho de lo intimidante que podía llegar a ser. Se acercó hasta quedar frente a él, intentando utilizar aquella diferencia de tamaño para intimidarlo.
- Creo que no has entendido cómo funciona esto.
Extendió una mano y empujó a Kuroto por el hombro. Kuroto apenas se desplazó. Miró durante un instante la mano que acababa de tocarlo y después volvió a levantar los ojos.
- Ahí está... -Kuroto suspiró- Último aviso.
El hombre intentó empujarlo nuevamente. Esta vez Kuroto se apartó. El movimiento fue rápido. Sujetó la muñeca del viajero antes de que pudiera retirarla, giró sobre sí mismo y utilizó el propio impulso del hombre para hacerlo perder el equilibrio. Su cuerpo chocó contra la mesa, haciendo caer varias jarras al suelo.
Agarre es una técnica de sujeción que busca inmovilizar al oponente mediante fuerza y precisión, superando a los Golpes Fuertes durante Entablar Taijutsu. En este sistema, utiliza una comparativa entre los modificadores de Fuerza y Destreza combinados del usuario. Durante Entablar Taijutsu, el Agarre equivale a tomarle el brazo al oponente o agarrarlo por la ropa. Esto no inflige daño ni restringe totalmente a su oponente, pero, si tiene éxito, otorga ventaja a la siguiente maniobra del usuario sin importar el tipo de técnica contra la que se enfrente. Además, impide que el oponente rompa el Entablar durante su siguiente turno. En caso de que ambos realicen Agarre durante Entablar Taijutsu, el que posea más Fuerza será quien prevalezca.
Fuera de Entablar Taijutsu, Agarre aplica Control Físico directo sobre el oponente, impidiendo que se mueva de su lugar y utilizando la estadística de Fuerza del usuario como base del sometimiento. Durante el Agarre, el usuario podrá mover a su objetivo, golpearlo con Golpe Rápido sin romper el agarre o arrojarlo al suelo con un Golpe Fuerte, rompiendo el Agarre. El Agarre no impedirá que el oponente intente defenderse, siempre manteniendo la lógica del agarre. Si el objetivo es agarrado por la espalda, será difícil que pueda defenderse; sin embargo, si es agarrado de frente, podrá golpear o incluso usar sus manos para defenderse.
- ¡¿Qué demonios?!
El segundo viajero reaccionó inmediatamente. Se levantó de golpe y lanzó un puñetazo directamente hacia Kuroto. Kuroto inclinó el cuerpo hacia un lado, dejando pasar el golpe junto a su rostro. Su mano derecha descendió hacia Homurakiba, pero no llegó a desenvainarla. Sujetó la vaina y golpeó con ella el lateral del antebrazo del atacante. El hombre soltó un gruñido y abrió la mano por el impacto. Kuroto avanzó un paso. Un golpe seco con el extremo de la vaina contra el abdomen hizo que el viajero retrocediera hasta chocar contra una silla. El tercero se levantó bruscamente.
El usuario puede evadir por completo un ataque si logra moverse al menos 1 metro fuera de su trayectoria. En el caso de jutsus de área, deberá desplazarse una distancia mayor, suficiente para salir por completo del alcance del ataque.
Cada usuario posee un Potencial de Esquiva, calculado sumando sus modificadores de Destreza e Inteligencia. Este representa la capacidad del cuerpo para anticiparse y evadir ataques enemigos. La técnica básica de Esquiva permite evadir jutsus de Nivel 1 y consume 1 punto de Potencial de Esquiva por cada uso.
Existen mejoras que aumentan el nivel máximo de jutsus que la técnica puede esquivar. Cada nivel adicional de Esquiva incrementa en 1 el costo de Potencial de Esquiva por uso, por lo que el costo de utilizar Esquiva siempre será igual al nivel actual de la técnica. Si el usuario no dispone del Potencial suficiente para pagar dicho costo, no podrá realizar la esquiva.
En otras palabras, una Esquiva de Nivel 1 consume 1 punto de Potencial de Esquiva, una Esquiva de Nivel 2 consume 2 puntos, una Esquiva de Nivel 3 consume 3 puntos, y así sucesivamente. Esquivar una técnica de Nivel 0 también consume 1 punto, ya que el costo depende del nivel de la técnica de Esquiva utilizada y no del nivel del jutsu que se está evadiendo.
Aclaración: Una vez realizada una Esquiva en el turno, se podrá esquivar tantas veces como el Potencial de Esquiva lo permita. El Potencial de Esquiva del usuario se reinicia en conjunto al Coldown de la técnica. Las mejoras que aumentan la Velocidad NO aumentan el nivel del jutsu que pueden esquivar, por lo que tampoco disminuyen puntos del Potencial de Esquiva al utilizar dichas mejoras.
El usuario ha perfeccionado su evasión hasta el punto de no necesitar grandes movimientos para esquivar, permitiéndole continuar su ofensiva sin interrupciones. En lugar de desplazarse fuera del alcance del ataque, ajusta su postura con la mínima movilidad necesaria para que el golpe apenas lo roce o pueda deslizarse alrededor del ataque. En términos simples, puede evadir sin interrumpir sus acciones ni desplazarse significativamente para evitar las ofensivas.
Esta precisión extrema le permite esquivar ataques tanto en el suelo como en el aire, manteniendo su estabilidad y flujo de combate. Además, puede usar el mismo movimiento evasivo para contraatacar sin pausa, realizando o terminando una técnica mientras esquiva una ofensiva. Si su contraataque ocurre en el mismo instante en que evade, este se considerará [Sigiloso]. Sin embargo, esta habilidad no funciona contra ataques de área o técnicas que cubran espacios amplios, pues necesita un punto definido para escapar justo en el momento del impacto.
Las armas empuñadas pueden ser utilizadas siempre que el usuario tenga la fuerza suficiente para sostenerlas. Cada arma tiene un Valor de Tamaño (1 para pequeñas, 2 para medianas y 3 para grandes), y el usuario podrá sujetar tantas armas como su Modificador de Fuerza pueda soportar al pagar el valor correspondiente por cada una. Si desea empuñar dos armas al mismo tiempo, deberá contar con la fuerza suficiente para cubrir ambas. De lo contrario, podrá alternar entre ellas, pero solo atacar con una a la vez. El número máximo de armas empuñadas está limitado por la cantidad de manos libres que tenga el usuario, y desenfundar un arma toma 1 segundo.
En caso de utilizar más de un arma durante una misma acometida, los efectos de Daño por Valor de Tamaño de cada una se aplicarán simultáneamente, al igual que el resto de sus efectos, sumándose al daño de la acometida final. Por otro lado, si se opta por atacar con un arma en cada mano de forma independiente, cada ataque se resolverá en un segundo distinto, debiendo pagar su costo correspondiente y mejorarse de manera individual. Por turno, el usuario podrá elegir entre realizar una única acometida con múltiples armas o efectuar múltiples ataques simples, sin embargo, independientemente de la opción elegida, cada arma solo podrá utilizarse para atacar una vez por turno.
- ¡Maldito...!
Su mano fue hacia el pequeño cuchillo de su cinturón. Esta vez Homurakiba abandonó parcialmente la vaina. El sonido del acero al deslizarse fuera de la vaina recorrió la sala. El viajero se congeló con los dedos todavía alrededor del mango de su arma. Kuroto permaneció inmóvil mientras sus ojos dorados se tornaban al rojo carmesí del Sharingan.
- No lo hagas.
La habitación quedó completamente en silencio. Incluso el primer hombre, que acababa de incorporarse apoyándose sobre la mesa, dejó de avanzar. Los ojos de Kuroto pasaron lentamente de uno a otro.
- Hasta ahora solamente habéis recibido un par de golpes. Podemos terminar aquí. -Introdujo nuevamente la katana en la vaina.- O puedo deteneros y dejar que sea la guardia quien decida qué hacer con vosotros.
El hombre del cuchillo apartó finalmente la mano del arma. Durante algunos segundos nadie dijo nada. El primero recogió su chaqueta del respaldo de la silla.
- Vámonos.
- ¿En serio? -Protestó uno de sus compañeros.
- He dicho que nos vamos.
Los tres comenzaron a recoger sus pertenencias entre murmullos y miradas hostiles. Kuroto se mantuvo cerca mientras lo hacían, sin perder de vista especialmente al hombre armado. Cuando pasaron junto al mostrador, el propietario los señaló.
- Las jarras también las vais a pagar.
Los viajeros se detuvieron. Kuroto levantó ligeramente una ceja. El hombre corpulento introdujo una mano en el bolsillo, dejó varias monedas sobre el mostrador y continuó caminando hacia la salida. La puerta se cerró tras ellos. Durante unos segundos permaneció el silencio. Después, el propietario dejó escapar todo el aire que parecía haber estado conteniendo.
- Pensaba que ibas a sacar esa espada.
Kuroto miró hacia Homurakiba.
- Yo también.
El hombre parpadeó antes de comprender la respuesta.
- Bueno... me alegro de que no haya hecho falta.
Kuroto se acercó hasta una de las ventanas y observó a los tres viajeros alejándose calle abajo, aún podía oír sus voces alejarse.
- ¿¡Pero qué te pasó!? Era solo uno y nosotros tres.
- Imbécil... ¿Acaso no viste sus ojos? Es mejor no meterse en problemas con gente así... ¡Buscaremos otro lugar!
No parecía que tuvieran intención de regresar. Había cumplido el objetivo sin heridos graves y, sobre todo, sin convertir una disputa de posada en algo mucho peor.
- Si vuelven, no intentéis enfrentaros a ellos. -Dijo mientras se dirigía hacia la puerta-. Avisad directamente a la guardia o solicitad otra vez asistencia.
El propietario asintió.
- Lo haré. Gracias, Kuroto.
Kuroto levantó ligeramente una mano a modo de despedida antes de abandonar la posada. Fuera, el ruido habitual de la Zona Comercial continuaba exactamente igual que antes. Detrás de él, después de varios días de problemas, la posada podía comenzar finalmente a recuperar su normalidad.
-Narro-