04-08-2026, 06:48 PM
Última modificación: 04-08-2026, 06:50 PM por Naoto.
3 de Verano del Año 150
Kirigakure no Sato
Misión narrada por Naoto Heizu
El panadero con el pan
El maestro panadero Genzō Komugi, posaba sus ojos sobre su querido emprendimiento. Toda una vida dedicada en el arte de la panadería. El escaparate de la tienda relucía el famoso nombre “La espiga de la niebla”, conocida por todos dentro de Kirigakure. Su dedicación en la manipulación de la harina hasta convertirlos en exquisitos panes había llegado a oídos del político encargado de realizar festivales y eventos para la aldea. Esta vez fue el turno de una reducida festividad veraniega motivada por el final de las clases en las escuelas, y para ello, Genzō obtuvo el encargo de cumplir con un gran pedido: noventa panes para el mediodía.
El día anterior el panadero no tuvo más remedio que dejar una petición en las oficinas de misiones de la aldea, pues su ayudante de confianza sucumbió a una intensa gripe que lo dejó tumbado en la cama. Necesitaba un ayudante nuevo, alguien en quien le pudiese confiar tareas sencillas. Este joven debería presentarse en la mañana siguiente.
Y hoy fue ese día. El sol apenas salía tímidamente en el horizonte en esa mañana de verano. Un hombre dedicado a estos negocios y especialmente el que está metido en la cocina debía preparar todo de madrugada, con el objetivo de dejar listas las masas para la venta durante el día. Hachibi tuvo suerte, pues bastaba con presentarse a las siete de la mañana. Gracias al conocimiento del hombre, su cálculo fue de cinco horas aproximadamente para completar el trabajo.
Genzō estaba en el mostrador, esperando la llegaba del muchacho. La información que recibió desde la oficina de misiones indicaba que el joven encargado de ayudarlo mantenía un voto de silencio que impedía hablar. Por lo que él, comprensivo con la situación y meticuloso como siempre, pensó en utilizar la pizarra que estaba en la cocina donde anotaba las cantidades y existencias para que pudiese comunicarse con él si necesitaba expresar algo complejo. No necesitaba que el chico hablase, solo que utilizara sus manos adecuadamente.
—Bienvenido, tú debes ser Hachibi —dijo.
Sus palabras estaban acompañadas de energía. Tantos años viviendo de madrugada acostumbraron a Genzō a ser su momento de mayor actividad física y mental en el día. Hachibi, en cambio, podría ver a un hombre cercano a los cincuenta años, canoso, arrugado, panzón, con un equipamiento adecuado para la cocina, vestido de blanco. Su semblante era serio, ni siquiera amagaba a esbozar una sonrisa.
El mostrador contenía algunas canastas con panes ya terminados, estantes con bollos, hogazas y galletas. Una campanilla colocada sobre la puerta alertaba la llegada de visitas.
—Ven, acompáñame. El tiempo apremia.
Detrás de la tienda estaba la cocina. A simple vista se podía apreciar el enorme horno que estaba en el fondo de la habitación, en el centro una mesa grande y robusta de madera delataba los años de servicio al tener diferentes marcas de cuchillos y amasado. Los sacos de harina estaban sobre los estantes para evitar la humedad del suelo. A los costados, todos los ingredientes necesarios: jarras de agua, sal, levadura y una balanza. Sobre la mesa varios paños húmedos cubrían masas en fermentación. El horno de ladrillo y piedra estaba junto a la leña apilada contra la pared y del otro lado palas de mango largo y bandejas de hierro.
El ambiente era caluroso, que se combinaba con la humedad de verano. Partículas de harina suspendidas en el aire manchaban la ropa y el olor era de levadura, madera quemada y corteza tostada.
El hombre levantó su dedo índice y señaló la pizarra.
—Si tienes que expresarte, puedes hacerlo allí. ¿Entendido? —volvió a señalar hacia otra dirección—. Allí tienes un delantal. Te va a servir para no manchar la ropa. Te ensuciaras bastante.
El panadero giró los hombros y estiró los brazos, luego, crujió los dedos de sus manos e hizo tronar el cuello. Parecía prepararse para un triatlón en lugar de cocinar. Su mirada se clavó sobre Hachibi. Por primera vez una leve mueca se dibujaría en la comisura de su labio. Una leve sonrisa.
—¿Estás listo?
Cita:● Nombre de la Misión: El panadero con el pan
● Información de la Misión: Un panadero tiene un pedido grande y ocupa quien le ayude a hacer mucha masa para pan, así como quien le ayude a meter al horno, sacarlo del horno, echarle leña, etc.
● Rango y Tipo de la Misión: Narrada E
● Fecha y Lugar: 3 de Verano del Año 150
● Cantidad de Usuarios: 2, Hachibi (misionando) y Naoto (Narrador)
● Cantidad máxima de horas por ronda: 48 horas.