La pseudoagencia de inteligencia de Yabei estaba funcionando por encargos propios y de sus hermanos. Era de esperar que, eventualmente, incluso el más serio y aparentemente huraño de ellos, Jinbei Akizu, solicitase buscar un posible encuentro. Revisando el papeleo relacionado a la misión de investigación y captura que tomaron en aquella torre, relativa a las pérdidas en la flota nacional, se percataron de algo muy curioso...
— ¿Sabías que había un Kodon en nuestro equipo? — Interrogó el más alto a su hermano intelectual, como si descubriera un secreto que le habían guardado.
— Por supuesto que sabía. Nos presentamos al inicio. — Le contestó, como si estuviera diciéndole algo obvio y ridículamente evidente.
— No lo vimos utilizar su veneno... O al menos, no que me haya dado cuenta... Deberíamos-... — Jinbei no alcanzaría a completar la frase.
— ¡-Pelearnos con él! — La completó Kihei, el menor, no muy distante a lo que iba a ser dicho inicialmente.
Según la información que tenían, los Kodon no son un clan originario de la historia de Kirigakure. Llegaron tardíamente y no participaron de la guerra civil, por lo cual no tenían forma alguna de estudiar maniobras militares de aquellos en los registros que habían estado devorando estos días, cual ratones de biblioteca. Pero allí estaban, llegados para quedarse, ganándose su lugar en el mundo. Los Kyuso pasaron junto a los laboratorios de esa estirpe en una de sus últimas misiones, donde requirieron hacer de delivery desde el distrito comercial hasta las montañas. A pesar de su posición de "inmigrantes", los Kodon parecen tener mucha más infraestructura y territorio propio que el que se pueden reclamar los Akizu, que ni siquiera aparecen en el mapa. Por supuesto, ningún mapa habla de las madrigueras subterráneas de la rama Kyuso.
Ya que lo tenían más a mano, los muchachos decidieron que utilizarían el hilo de contacto de la misión común para preguntarle a un par de personas hasta llegar al domicilio de Douma Kodon, un genin aparentemente regular, pero que por lo menos tenía el visto bueno de no haber hecho ninguna chapuza en su aventura común. Yabei utilizaría este enlace común para escribirle una carta que depositaría bajo la puerta de donde fuera que viviese.
"Estimado Douma-san.
¿Cómo ha estado? Esperamos que bien. Mis hermanos, Jinbei y Kihei Akizu, y yo le recordamos con estima tras nuestra misión en la torre de vigía, y reconocemos sus servicios prestados a nuestra aldea en los tiempos difíciles que corren para todos. Es de este respeto a su persona que nos placería invitarle a una sesión de entrenamiento como genin de Kirigakure, en la cual pudiéramos enfrentarnos mano a mano con un digno miembro del clan Kodon.
Estaremos junto a mis hermanos en el área de entrenamiento sur, en la mañana del día 42. No queremos ser malos anfitriones, reconociendo que la economía escasea en estas fechas. Le ofrecemos un abundante plato de okayu y té verde como desayuno. Nos reconocerá por la máscara del Kyuso, la rata que vive mil años.
Atentamente.
Yabei Akizu".
Como ya era la costumbre en su calendario de combates contra jóvenes de otros clanes, los Akizu habían montado una especie de picnic sobre el césped plano y un tanto pobre del área de entrenamiento. Compartían de antemano cuencos de okayu sacado de un recipiente grande, constituyéndose por un potaje hecho con arroz en vez de avena. Jinbei le había incorporado un caldo de algas para darle un sabor marino y un tanto salado, para que no fuera algo insípido. Seguía siendo una mala temporada para comprar pescado.
Yabei les sorprendió consiguiéndose algunas virutas de katsuobushi: pescado seco, ahumado y fermentado, como topping para la comida. Así podía ser una provisión más que decente.