Shinobi Gaiden Foro Rol
  • Guías
  • Técnicas
  • Información ▾
    • Mapa del Mundo
    • Virtudes y Defectos
    • Registro de Personajes
    • Objetos
    • Calc. de Estadísticas
    • Censo y Estadísticas
  • Iniciar Sesión
  • Regístrate
  • Primeros pasos
Kinzo vs Ibuki
忍 SG
知
¿Sabías que… los Hyuga servían como guardianes de vigilancia externa gracias al Byakugan?
Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?
Shinobi Gaiden - Foro Rol de Naruto   ›   Mundo   ›   Pais del Agua   ›   Kirigakure no Sato   ›   Zona Comercial
« Anterior 1 2 3 4 Siguiente »
  ›   [Misión Simple] [E] - Cajas contra la Humedad
Responder
[E] - Cajas contra la Humedad
Twisted Sister
Rango Genin
Clan Akizu
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza50(3)
Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia50(3)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo20
500
465
Enlace al Post
22-07-2026, 07:04 PM
Era una tarde como cualquier otra. Un joven trabajador de una empresa sin renombre, contratado por un sueldo miserable, cumplía con una rutina que poco tenía de honorable. Su especialidad no era el esfuerzo físico ni el conocimiento, su verdadero talento era cantar. Un cantante de poca monta que, gracias a su pequeño compañero pulpo, robaba día tras día las letras de un escriba ingenuo para convertirlas en propias. Sin embargo, el canto no alcanzaba para llenar el estómago todos los días, así que debía buscar otra forma de mantenerse a flote.

Fue así como terminó trabajando en un almacén olvidado por todos, ubicado en uno de los puertos más baratos del sector. El lugar no tenía prestigio alguno, pero pagaba una cantidad aceptable por hora trabajada, lo suficiente para costear el pan, el alquiler y seguir respirando un día más. Lo mejor de todo era que el capataz no era precisamente un hombre atento. Y aquel joven, cuya identidad siempre resultaba algo dudosa, supo aprovechar esa debilidad desde el primer día. Sus jornadas consistían más en dormir o cantar que en mover mercancías, dejando el trabajo pesado en manos de sus compañeros mientras él perfeccionaba el noble arte de procrastinar.


Su rutina estaba, increíblemente, muy bien pensada. Llegaba temprano cada mañana con una energía casi sospechosa, manteniendo un perfil bajo hasta que el movimiento del almacén aumentaba. Entonces desaparecía entre las montañas de cajas para dormir una larga siesta. Al llegar la hora del almuerzo se aseguraba de que el jefe lo viera, saludándolo con naturalidad, aunque jamás prolongaba una conversación. Durante la tarde se escapaba al bar de la calle contigua y regresaba cuando buena parte del trabajo ya estaba hecha. Volvía justo a tiempo para mover un par de cajas, aparentar agotamiento y quejarse de que sus compañeros eran unos flojos de mierda. Finalmente, aceptaba siempre una hora extra, la única hora en la que realmente trabajaba, únicamente porque se la pagaban mejor. Pero cuando el reloj marcaba las siete y media de la tarde, abandonaba todo sin mirar atrás.

Aquella noche no fue diferente.

No le importó dejar una pila de doce cajas justo al borde del camino por donde descendían las pequeñas embarcaciones hacia el mar. Era el acceso utilizado por los pescadores para botar sus botes al agua al caer la tarde, el mismo sendero que permitía recuperar las embarcaciones al amanecer cargadas con redes repletas de pesca. También era el paso por donde deslizaban barcos recién construidos o reparados antes de entregarlos nuevamente al océano. Las cajas debían ser cargadas en una carreta y trasladadas hasta el almacén techado. Ese era el trabajo. Pero él simplemente las dejó allí, abandonadas en mitad del camino, lejos de su destino y lejos de cualquier sentido de responsabilidad.

Después se marchó.

No le importó que aquella noche hubiera luna llena. Tampoco que el pronóstico de los más sabios anunciara una fuerte subida de la marea capaz de inundar buena parte del muelle y de esa misma calle donde había abandonado la mercancía. Para él, el turno había terminado, y con él también cualquier preocupación.

Después de todo, la negligencia no siempre ocurre en el ámbito médico. Se encogio de hombros y simplemente dijo antes de abandonar la escena - alguien más se encargará. - mientras encendía un cigarrillo y se iba de vuelta al barrio de la calle numero 7.
Kyo
Rango Genin
Clan Kaguya
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza65(3)
Destreza60(3)
Ctrl. de Chakra20(1)
Inteligencia20(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo20
485
480
Enlace al Post
23-07-2026, 12:25 AM
Última modificación: 01-08-2026, 04:49 PM por Kyo.
Verano 11, Año 150. Almacén cercano al mercado de Kirigakure.
Kyoshiro llegó al almacén cuando ya había oscurecido, llevando en una mano el papel de la misión que le había asignado la aldea. Durante el camino había repasado las instrucciones varias veces: trasladar la mercancía, separar lo dañado y ordenar el lugar antes de la llegada de los comerciantes. Sin embargo, al encontrar las doce cajas ocupando el camino hacia el mar, bajó lentamente el documento y frunció el ceño. Miró la pila, el almacén techado y el agua cercana. Aquello explicaba la urgencia del encargo. Guardó el papel en el bolsillo, se acomodó las mangas y se acercó para revisar la situación. No veía a nadie con quien pudiera entablar una conversación ¿Debería empezar y ya? Aún era un inexperto en el mundo militar y no sabía si era permitido simplemente...comenzar...Así sin el visto bueno de alguien...Pero bueno...

Kyo caminó alrededor de las cajas, contándolas y observando cuáles estaban más cerca del agua. La luna llena le permitía distinguir la humedad sobre el camino y comprendió que esperar solo aumentaría el riesgo. Haber crecido en una panadería también le había enseñado lo rápido que podían perderse las provisiones mal almacenadas. Además, si dejaba las cajas allí, los pescadores encontrarían bloqueado el paso al regresar por la mañana. Por eso decidió comenzar desde el extremo más cercano al mar, donde la mercancía estaba más expuesta, y avanzar poco a poco hacia el almacén.

Después de colocar la carreta a un costado para no bloquear aún más el camino, Kyoshiro se agachó frente a la primera caja y revisó su base con una mano antes de levantarla. No intentó cargar varias al mismo tiempo ni terminarlo todo con prisa. Subió la primera a la carreta, la acomodó contra uno de los bordes y regresó por la siguiente mientras contaba en voz baja para mantener el orden. Su intención era retirar primero las cajas en mayor riesgo, llevar ese pequeño grupo bajo techo y revisar allí cuáles podían conservarse. Apenas había comenzado, pero ya tenía claro desde dónde trabajar y qué debía atender primero.
Twisted Sister
Rango Genin
Clan Akizu
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza50(3)
Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia50(3)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo20
500
465
Enlace al Post
24-07-2026, 01:21 AM
Kyoshiro tomó una decisión bastante razonable: empezar a realizar la labor para la cual había sido enviado. Después de todo, así funcionaban muchas misiones para los ninjas de la Niebla. No siempre se les informaba quién solicitaba la ayuda ni los detalles que habían dado origen al problema, simplemente recibían un encargo y se esperaba que encontraran la forma de resolverlo.

Ahondando un poco en esa falta de información, cuando el reloj marcó las siete y media de la tarde, nuestro protagonista procrastinador abandonó el almacén con la tranquilidad de quien cree haber terminado su jornada. Se dirigió al bar de siempre en busca de algo que fumar o beber, alguna moza a la que intentar conquistar y, más tarde, a su rincón habitual para seguir robándole letras a aquel escriba tan desorganizado como ingenuo. Sin embargo, quien había sido su jefe durante todo ese tiempo ya llevaba días observándolo con atención.

El capataz no era un mal hombre. Lejos de ser uno de esos supervisores que gritaban órdenes a cada momento, prefería mantenerse en un discreto segundo plano para conocer realmente a quienes trabajaban bajo su mando. Veía al muchacho todos los días durante el almuerzo, pero durante las rondas de la mañana y la tarde nunca lograba encontrarlo. Más de una vez lo había descubierto durmiendo entre las cajas del almacén, y aunque aquello bastaba para reprenderlo, nunca quiso recurrir a los gritos ni al castigo inmediato. Prefirió darle oportunidades, reducir su carga de trabajo durante los últimos días para comprobar si realmente el problema era el exceso de labores o simplemente su falta de compromiso.

La respuesta llegó por sí sola.

Aquel día decidió devolverle una carga de trabajo completamente normal. Nada extraordinario. Nada que cualquiera de sus compañeros no pudiera terminar antes de finalizar la jornada. Era, sencillamente, una última oportunidad para demostrar que todavía podía ser un trabajador responsable.

Como era de esperarse, fracasó.

Las doce cajas permanecieron abandonadas junto al camino que descendía hacia el mar, justo donde debían ser cargadas en una carreta para llevarlas al almacén techado. El muchacho simplemente se marchó sin mirar atrás, dejándolas expuestas a una noche que prometía una marea particularmente alta.

Comprendiendo que ya no podría resolver el problema por su cuenta, el viejo capataz emprendió inmediatamente el camino hacia la aldea para solicitar ayuda. El trayecto de ida y vuelta representaba cerca de dos horas para un civil de su edad, pero antes de regresar decidió realizar un pequeño desvío. El cielo comenzaba a cubrirse de nubes oscuras y la experiencia adquirida durante tantos años como marinero le decía que aquella lluvia no tardaría en caer. Por ello pasó a conseguir algunas provisiones, algo caliente para beber y un par de trajes impermeables que les permitieran seguir trabajando incluso bajo el aguacero.

Mientras tanto, Kyoshiro había llegado al puerto incluso antes que el anciano pudiera regresar. Sin esperar instrucciones de nadie, comenzó a trabajar por iniciativa propia. Primero una caja. Luego otra. Después una tercera. Con su fuerza apenas podía cargar una por vez, quizás dos si decidía llevar su cuerpo al límite, aunque aquello solo terminaría agotándolo antes de tiempo. Sin embargo, el verdadero enemigo no era el peso.

Era el mar.

Las olas golpeaban una y otra vez contra las rocas del muelle con un estruendo cada vez más intenso. El sonido era hermoso, tranquilizante y a su vez, con tanta vida y tan carente de la misma. Retrocedían apenas unos segundos para volver a embestir con mayor fuerza, avanzando unos centímetros más sobre el empedrado en cada ocasión. La espuma comenzaba a cubrir el camino durante breves instantes antes de retirarse nuevamente, y para cuando el joven hubo apartado las tres cajas más cercanas al agua, sus botas ya estaban completamente mojadas. La marea seguía ganando terreno.

Fue entonces cuando una figura apareció caminando por el muelle.

El reloj se acercaba ya a las diez y media de la noche.

El anciano avanzaba con paso tranquilo, protegido apenas por un viejo sombrero de ala ancha. Sobre uno de sus brazos llevaba dos trajes impermeables enrollados, en el otro sostenía un bento de tres pisos y un termo de bambú ahuecado artesanalmente, acompañado por dos desgastadas copas del mismo material. Al llegar junto a la carreta dejó todo con cuidado antes de observar el trabajo que el joven ya había realizado.

Jo, jo, jo... ¿Así que tú eres el ayudante que solicité? - preguntó con aquella voz grave y rasposa que solo un viejo exmarinero podía conservar.

Sin esperar una respuesta inmediata, tomó una de las capas impermeables y la acerco hacia Kyoshiro. Después sirvió un poco de té caliente en una de las copas de bambú, cuyo vapor comenzó a elevarse entre el aire húmedo del puerto. - Antes de seguir... ponte esto. La lluvia no va a tardar en caer. Bebe un poco también, te ayudará a recuperar fuerzas. - Le ofreció la copa y señaló el bento con una amable sonrisa - He traído algo para comer. No será un gran banquete, pero servirá para recuperar energías. Yo también voy a ayudarte desde ahora. Entre los dos podremos cargar la carreta mucho más rápido, y mientras la marea no se lleve las cajas... todavía estamos a tiempo. jo, jo, jo, jo...

Para el viejo, que algunas cajas terminaran húmedas no suponía una tragedia. Lo realmente importante era impedir que el mar las reclamara antes de poder ponerlas a resguardo.


[Imagen: 1200_900.jpeg]
Kyo
Rango Genin
Clan Kaguya
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza65(3)
Destreza60(3)
Ctrl. de Chakra20(1)
Inteligencia20(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo20
485
480
Enlace al Post
25-07-2026, 06:09 AM
La voz del anciano sacó a Kyoshiro del ritmo que había empezado a seguir para trabajar. Esperaba a que el agua retrocediera, levantaba una caja, daba varios pasos y la acomodaba antes del siguiente golpe de las olas. Mantener ese compás le ayudaba a no distraerse con todos los sonidos del puerto, aunque una melodía ya comenzaba a formarse en su cabeza. Al ver al hombre acercarse con los impermeables, el té y el bento, se quedó observándolo con cierta sorpresa. Sacó del bolsillo el papel doblado de la misión, comprobó nuevamente el lugar indicado y asintió.

—Kyoshiro Kaguya. Sí, la aldea me envió...Bueno la academia tiene un programa de asignación de...pero creo que eso es con la aldea...sí...me mandó... —respondió mientras guardaba otra vez el documento—.Oh ok...si...me lo pondré...Supongo....

Aceptó el impermeable con un poco de duda y se lo puso sobre la ropa antes de recibir la copa de bambú. Había pensado que podía continuar sin detenerse, pero sus brazos ya comenzaban a sentir el peso de las tres primeras cajas y tenía las botas completamente mojadas. Bebió el té con demasiada rapidez, apartándolo de sus labios cuando descubrió lo caliente que estaba. El bento le recordó por un momento las comidas que su madre preparaba en la panadería cuando él ayudaba con las entregas, y su cabeza empezó a desviarse hacia el pan que probablemente habría quedado del día. El sonido de otra ola contra las piedras lo devolvió al puerto. Tomó un par de bocados, agradeció con un movimiento de cabeza y dejó la comida junto al termo, en un punto seguro de la carreta.

Kyo contó las cajas restantes dos veces porque durante la primera se distrajo siguiendo el recorrido de la espuma. Quedaban nueve y las más cercanas al mar seguían siendo la prioridad. No valía la pena revisar ni ordenar con detalle algo que todavía podía terminar arrastrado por el agua. Señaló primero el extremo inferior de la pila y luego la carreta. —Ehmmm...pensaba...Creo que seguiré sacando las que están más cerca del agua. Si puede acomodarlas en la carreta, no tendremos que detenernos entre una y otra.

Sin asumir que el anciano aceptaría de inmediato, Kyoshiro regresó por la cuarta caja. Se agachó, aseguró las manos bajo sus bordes y volvió a tararear el mismo ritmo que había creado con las olas. Esta vez la canción también le serviría para llevar la cuenta: una caja por estrofa, sin saltarse ninguna y sin apartar la atención del agua.
[Imagen: 01213245.jpg]
Twisted Sister
Rango Genin
Clan Akizu
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza50(3)
Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia50(3)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo20
500
465
Enlace al Post
29-07-2026, 03:54 AM
¿Kyoshiro Kaguya, eh? - dijo el anciano mientras se acariciaba lentamente la barba, dejando escapar una alegre carcajada - Jo, jo, jo... Es un buen nombre para un buen muchacho. Y estoy seguro de que algún día también será el nombre de un gran guerrero. Es un nombre que recordaré.

Con una sonrisa amable tomó un sorbo de su propia taza de bambú y observo como el joven ninja también aceptaba del té. Apenas Kyoshiro dio el primer trago, el anciano abrió los ojos con sorpresa y extendió las manos hacia él por puro reflejo, aunque sin llegar a tocarlo. - ¡Eh, eh! ¡Con cuidado, muchacho! ¡Que está caliente! ¡Jo, jo, jo!

Al comprobar que no había sido más que un pequeño sobresalto, soltó una nueva risotada y terminó sentándose con mayor comodidad sobre el borde de la carreta - Jo, jo, jo... Por cierto, aún no me he presentado. Mi nombre es Nikolaus Klaus, y soy el capataz de este pequeño puerto.

Mientras hablaba, levantó la vista hacia las nubes oscuras que hasta hacía unos minutos amenazaban con descargar toda su furia sobre el muelle. Sin embargo, el viento comenzó a cambiar lentamente de dirección. La mayor parte de la tormenta avanzó hacia el interior de la aldea, dejando sobre el puerto apenas una tenue llovizna y algunas gotas dispersas que golpeaban suavemente la madera de la carreta.

No me preocuparía demasiado por el contenido de esas cajas. La mayoría solo contiene adornos, pequeñas curiosidades, piezas rotas o artículos sin demasiado valor. En mi taller trabajamos reparándolos, restaurándolos y dándoles una segunda oportunidad. Algún día... - dijo mientras observaba el cielo con una sonrisa tranquila - ...algún día nosotros les devolveremos la vida, y entonces podrán hacer felices a muchos niños. O, al menos, ese es el sueño de este viejo. Jo, jo, jo...

Después de escuchar la propuesta de Kyoshiro, el capataz se puso de pie con cierto esfuerzo sobre la carreta. Se llevó una mano a la zona lumbar y estiró la espalda hasta que un par de crujidos escaparon de su cuerpo. Los años ya pesaban sobre sus hombros, pero la experiencia seguía compensando parte de la fuerza que el tiempo le había arrebatado - Muy bien, muchacho. ¡Haremos como tú digas! ¡Vamos para ello! ¡Jo, jo, jo! - exclamó con entusiasmo, dejando a un lado su colación y quitándose la capucha del impermeable.

Nikolaus era un hombre corpulento y de hombros anchos. Cubierto por aquel impermeable rojo, transmitía una presencia respetable, aunque al mismo tiempo desprendía una calidez difícil de ignorar. Cada caja que Kyoshiro acercaba era recibida por aquellas manos curtidas por décadas de trabajo en el puerto. Ya no poseía la fuerza de su juventud, pero sí la habilidad adquirida tras incontables jornadas cargando mercancía. Distribuía el peso con precisión, arrastraba las cajas hasta el fondo de la carreta y las acomodaba con una eficiencia nacida de la costumbre. Cuando alguna resultaba demasiado pesada, ambos unían fuerzas para levantarla antes de colocarla cuidadosamente sobre la pila.

Durante varios minutos trabajaron sin detenerse. Caja tras caja, la carreta fue llenándose poco a poco mientras el sonido de las olas acompañaba cada movimiento. Al terminar, las doce cajas habían quedado perfectamente ordenadas: tres formando una base firme, otras tres sobre ellas y el resto acomodadas de manera estable para soportar el trayecto hasta la bodega sin desplazarse.

Klaus se limpió las manos con satisfacción y tomó asiento en el puesto del conductor de la carreta.

Eh, chico, sube. Llevemos esto hasta la bodega y luego podremos regresar tranquilos. - Si Kyoshiro aceptaba acompañarlo, ambos abandonarían el muelle justo antes de que la lluvia terminara por adueñarse del paisaje. El farol colgado de la carreta iluminaba apenas el camino cuando, a un costado del sendero, una figura apareció tendida bajo la creciente llovizna.

Oh... es él... - murmuró Klaus al reconocerlo desde la distancia, era aquel joven, totalmente ebrio y fuera de si - Era el muchacho que debía ordenar estas cajas antes de desaparecer.

El anciano guardó silencio durante unos instantes mientras observaba al joven empapado. Después dejó escapar un largo suspiro. - ¿Sabes...? Siempre fui muy malo para despedir gente. Nunca se me dio bien rendirme con alguien. Siempre termino pensando que, quizá, una oportunidad más sea la que haga falta para que cambie.

Se rascó la barba pensativo y, de pronto, una sonrisa traviesa apareció en su rostro. - Aunque... también podríamos atropellarlo accidentalmente con la carreta... ¡Jo, jo, jo! - soltó entre carcajadas, dejando tan claro por su tono exagerado que aquello no era más que una broma.

La risa fue apagándose poco a poco mientras volvía a mirar al muchacho, inmóvil bajo la lluvia. - O despedirlo... o dejar que la lluvia le dé una lección... No lo sé. Ya estoy muy viejo para tomar este tipo de decisiones.

Entonces giró la cabeza hacia Kyoshiro y lo observó con una expresión serena - ¿Y tú...? ¿Qué harías en mi lugar?
[Imagen: q0XrrCz.png]
Kyo
Rango Genin
Clan Kaguya
Nivel 12
Estadísticas
Generales
Fuerza65(3)
Destreza60(3)
Ctrl. de Chakra20(1)
Inteligencia20(1)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo20
485
480
Enlace al Post
30-07-2026, 04:45 AM
La idea de convertirse algún día en un gran guerrero dejó a Kyoshiro sin una respuesta inmediata. Su mente pasó del cumplido a imaginar títulos para canciones sobre guerreros famosos, ninguno especialmente bueno, hasta que el calor del té lo devolvió de golpe al presente. Apartó la copa y apretó los labios mientras Nikolaus intentaba advertirle. —Sí... está caliente. Confirmado —respondió con total seriedad antes de presentarse correctamente y agradecerle. Cuando el anciano explicó qué había dentro de las cajas, Kyo volvió a observarlas con mayor interés. Ya no veía mercancía inútil, sino objetos que alguien todavía esperaba reparar. —E-Entonces no son cosas sin valor. Solo son cosas que aún no están terminadas —comentó antes de regresar al trabajo. Durante el resto de la carga continuó moviendo una caja por vez, tarareando para mantener el ritmo y dejar que Klaus se encargara de distribuirlas sobre la carreta.

Cuando las doce estuvieron acomodadas, Kyoshiro flexionó los dedos para aliviar el cansancio y aceptó la invitación del capataz. Subió a la carreta, todavía siguiendo con un pie el ritmo de la llovizna contra la madera, hasta que la figura tendida junto al camino llamó su atención. Escuchó en silencio mientras Nikolaus explicaba quién era y por qué dudaba en despedirlo. Ante la broma de atropellarlo, Kyo dirigió una mirada rápida hacia una de las ruedas y luego regresó la vista hacia el trabajador. —Creeeeeo que no estaría cool—contestó antes de guardar silencio unos segundos para pensar seriamente en la pregunta.

—Eh...Nunca he tenido que despedir a nadie, así que probablemente no soy la mejor persona para decidirlo —admitió—. Pero primero...hmmmm...eh....hmmmm creo que lo sacaría de la lluvia. Si...Definitivamene.Ah! y cuando esté sobrio, le mostraría el trabajo que dejó y le explicaría que otras personas tuvieron que terminarlo por él....Y...eh... no sé..... Kyo volvió a mirar al joven tendido antes de añadir: —Usted puede reparar esos objetos ¿No? Los objetos no deciden qué hacer con una segunda oportunidad. Las personas sí. ¿Tal vez él ocupe una segunda oportunidad?.
[Imagen: 01213245.jpg]
Twisted Sister
Rango Genin
Clan Akizu
Nivel 11
Estadísticas
Generales
Fuerza50(3)
Destreza50(3)
Ctrl. de Chakra15(1)
Inteligencia50(3)
Especiales
Salud9
Velocidad9
Tenketsu9
Sigilo20
500
465
Enlace al Post
31-07-2026, 11:03 PM
Klaus observó a Kyoshiro directamente a los ojos. Las palabras del muchacho eran... ciertas. Y, de hecho, no hacían más que validar aquello que él siempre había querido hacer, aunque durante tanto tiempo creyó que no debía. Sus sentimientos habían sido leídos como si se tratara de una hoja abierta, y lo peor de todo era que ni siquiera él mismo se había dado cuenta.

Alzó lentamente la mirada hacia el cielo. Las nubes seguían cubriendo la noche, mientras una fina lluvia descendía sobre ambos. No pudo evitar sentirse triste... y, al mismo tiempo, aliviado. Aunque, si era completamente sincero consigo mismo, había mucho más dolor que alivio en su corazón.

Sí... conocía a aquel joven cantante desde hacía muchos años.
Porque nunca había sido un simple empleado.

Lo había visto crecer entre los muelles, corretear entre las cajas cuando apenas era un crio, aprender los nombres de cada cosa y cantar antes incluso de saber leer. También lo vio perderse poco a poco. Vagó por las calles, robó, delinquió, pidió limosna y malgastó cada moneda que conseguía en los tres grandes errores de un hombre: el juego, el alcohol y las mujerzuelas.

Y, aun así, Klaus jamás dejó de hacer lo único que sabía hacer.
Una y otra vez.
Aunque nunca pareciera escuchar.
Aunque cada intento terminara olvidada al día siguiente.
Aunque cada oportunidad acabara desperdiciada.

¿Sabes...? Llevo tantos años reparando juguetes... que nunca pensé que alguien pudiera explicarme mi propio trabajo. - La voz del anciano se quebró mientras la lluvia recorría lentamente las arrugas de su rostro.

Lo que ocurrió después de aquella noche es tan sencillo y, al mismo tiempo, tan cotidiano, que difícilmente merece ocupar un lugar dentro de esta historia.

El muchacho volvió a tropezar. Más de una vez.
Klaus volvió a enfadarse. Más de una vez.
Volvió a levantarlo. Más de una vez.
Volvió a abrirle las puertas del taller y de su hogar. Más de una vez.

Porque comprendía algo que muy pocas personas entienden, una segunda oportunidad no cambia a nadie. Lo que cambia a una persona es decidir qué hacer con ella. Tenerlo a el aun con vida, no era nada más que una nueva oportunidad para salvarlo. Y, tras incontables recaídas, incontables discusiones y muchos años de paciencia, aquel muchacho comenzó, poco a poco, a encontrar el camino de regreso. Pero... eso es historia aparte.

Y sí... aunque ese fuera el futuro que aguardaba a Klaus y a aquel joven cantante
aquella noche todavía era una historia muy distinta.

Bajo la lluvia solo permanecía un anciano que, una vez más, se agachaba para levantar a un borracho del suelo y cargarlo entre sus brazos hasta la carreta.

Klaus sonrió con la misma calidez de siempre. Por un instante había estado a punto de dejar pasar aquella oportunidad. Quizá la última. Estaba cansado. Demasiadas veces había escuchado que ya no tenía sentido seguir intentándolo, que había personas que simplemente no querían ser ayudadas. Incluso él mismo había comenzado a creerlo.

Su esposa ya no estaba para recordarle que nunca dejara de creer en aquel muchacho. Hacía años que había partido, y con ella también se había marchado la voz que siempre encontraba razones para volver a intentarlo.

Ahora solo quedaba él.

Y, curiosamente, las palabras de un joven guerrero al que apenas acababa de conocer bastaron para devolverle las fuerzas que creía haber perdido.

Con cuidado acomodó al muchacho sobre la carreta. Luego apartó con delicadeza el cabello húmedo que cubría parte de su rostro y, acariciando su mejilla con la ternura que solo un padre puede ofrecer, sonrió una vez más antes de decirle... - Hijo... bienvenido a casa... Otra vez.

Fin
[Imagen: q0XrrCz.png]
Masashi Kishimoto
Enlace al Post
01-08-2026, 05:15 PM
¡Recompensas de Misión Entregadas!

Tema: [E] - Cajas contra la Humedad (TID 14161)
Tipo: Misión Normal · Rango: E
  • Twisted Sister — Narrador Oficial (100%): 500 Ryos, 0 Tobis, 35 Exp, Pergamino PERG001
  • Kyoshiro — Participante (100%): 250 Ryos, 2 Tobis, 50 Exp

¡Felicidades a todos los shinobi involucrados en esta misión! Que sigan forjando su leyenda.
Moderador 4
Enlace al Post
01-08-2026, 05:18 PM
閉
🔒 Tema cerrado
Este tema ha sido cerrado.
Responder
Salto de foro:

Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)