22-07-2026, 05:32 AM
Última modificación: 22-07-2026, 05:36 AM por Kyo.
Día 1 de Verano
Kyoshiro llegó temprano al Área de Entrenamiento Sur con un arco heredado y una decena de flechas. Eligió una línea vacía, colocó tres blancos a distintas distancias y dejó su mochila junto a uno de los postes. No tenía instructor ni un plan complicado... Solo quería averiguar cuántas veces podía fallar antes de empezar a entender lo que hacía. Su apellido estaba ligado a guerreros conocidos por el combate directo, pero a él le interesaba aprender algo distinto. Puso la primera flecha, tensó la cuerda y disparó sin pensarlo demasiado. El proyectil pasó por encima del blanco... Kyoshiro lo siguió con la mirada y soltó una risa corta...Sonaba divertido cuando cortaba el aire.
Las siguientes flechas tampoco fueron mucho mejores. Una golpeó el borde y otra terminó clavada en el suelo. Kyoshiro dejó de disparar por impulso y empezó a marcar un ritmo con el pie. La música del arco, el compás de su respiración. Era una melodía. Inhalaba durante dos tiempos, levantaba el arco en el tercero y soltaba la cuerda en el cuarto. La música que tarareaba le sirvió para ordenar cada movimiento.
Cuando encontró el ritmo, los disparos comenzaron a juntarse cerca del centro. Todavía cometía errores, pero ya podía notar cuándo movía el hombro y cuándo soltaba la cuerda demasiado pronto. Repitió el ejercicio hasta gastar todas las flechas. Luego fue por ellas y volvió a empezar sin cambiar la distancia. Al final, solo dos flechas quedaron dentro del círculo central. Kyoshiro las observó durante unos segundos antes de recoger el resto. No era un resultado impresionante, pero tampoco había venido buscando eso. Guardó el arco y salió del campo tarareando la misma canción, decidido a regresar al día siguiente. Los Kaguya habían construido su legado alrededor del entrenamiento y la disciplina; él solo tendría que encontrar su propia forma de aplicarlos.
Kyoshiro llegó temprano al Área de Entrenamiento Sur con un arco heredado y una decena de flechas. Eligió una línea vacía, colocó tres blancos a distintas distancias y dejó su mochila junto a uno de los postes. No tenía instructor ni un plan complicado... Solo quería averiguar cuántas veces podía fallar antes de empezar a entender lo que hacía. Su apellido estaba ligado a guerreros conocidos por el combate directo, pero a él le interesaba aprender algo distinto. Puso la primera flecha, tensó la cuerda y disparó sin pensarlo demasiado. El proyectil pasó por encima del blanco... Kyoshiro lo siguió con la mirada y soltó una risa corta...Sonaba divertido cuando cortaba el aire.
Las siguientes flechas tampoco fueron mucho mejores. Una golpeó el borde y otra terminó clavada en el suelo. Kyoshiro dejó de disparar por impulso y empezó a marcar un ritmo con el pie. La música del arco, el compás de su respiración. Era una melodía. Inhalaba durante dos tiempos, levantaba el arco en el tercero y soltaba la cuerda en el cuarto. La música que tarareaba le sirvió para ordenar cada movimiento.
Cuando encontró el ritmo, los disparos comenzaron a juntarse cerca del centro. Todavía cometía errores, pero ya podía notar cuándo movía el hombro y cuándo soltaba la cuerda demasiado pronto. Repitió el ejercicio hasta gastar todas las flechas. Luego fue por ellas y volvió a empezar sin cambiar la distancia. Al final, solo dos flechas quedaron dentro del círculo central. Kyoshiro las observó durante unos segundos antes de recoger el resto. No era un resultado impresionante, pero tampoco había venido buscando eso. Guardó el arco y salió del campo tarareando la misma canción, decidido a regresar al día siguiente. Los Kaguya habían construido su legado alrededor del entrenamiento y la disciplina; él solo tendría que encontrar su propia forma de aplicarlos.