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[Social Abierto] La Union del Fuego [Boda]
Yūgen Sarutobi
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Clan Sarutobi
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21-07-2026, 10:04 PM
Última modificación: 21-07-2026, 10:08 PM por Yūgen Sarutobi.
Konoha había pasado por un momento crítico en su historia, logrando sobrevivir a una invasión que le tomaría por sorpresa. Días después de aquella tragedia dos de los clanes fundadores decidirían estrechar lazos y forjar una alianza con el objetivo de tener el apoyo del otro ante aquél período de incertidumbre que se acercaba desde el horizonte. La prestigiosa familia Hakuen del clan Sarutobi llevó aquella idea a la mesa de negociaciones, argumentando que un casamiento traería prosperidad a los clanes Uchiha y Sarutobi. 
 
Aquél día habría una celebración en una propiedad del distrito Uchiha, invitando a todo aquél que quisiera asistir al evento. Las banderas de ambos clanes hondeaban en la entrada, dándole la bienvenida a todos los que quisieran presenciar aquél momento. Lamentablemente aquél no era una boda por amor, si no que más bien se trataba de un acuerdo entre representantes de los clanes fundadores, quienes buscaban estabilizar su poder en la aldea.
 
El líder de la familia Hakuen, Yashin Sarutobi se encontraba bebiendo como de costumbre mientras su esposa hablaba con los invitados. Niños corrían de un lado a otro mientras que una empleada hacía su mejor esfuerzo para pararles. Shinobis de ambos clanes hacían grupos para hablar sobre lo ocurrido hace unos días y en como respondería el Hokage ante esa situación.
 
La realidad era que nadie sabía al cien por ciento lo que estaba por ocurrir y aquella boda era una clara señal de ello. Dos de los clanes mas poderosos e influyentes decidieron llevar su colaboración al siguiente nivel y cual juego de política feudal, llevar a sus jóvenes a un matrimonio por conveniencia.

[Imagen: b25786ea06fd264b3d7ae3315365d363.jpg]


— ¿Una boda, en mitad de todo este caos? Sabía que estabas desquiciado pero no tanto. —

— El ataque de las aves redujeron los números de civiles y shinobis en la aldea. Los descendientes de la unión de nuestros clanes serán el futuro de Konohagakure, Shibaba. No conozco a mi prometida, pero solo espero que esta entienda el porqué de todo esto. — 
 
En una habitación dentro de aquella propiedad se encontraba Yugen Sarutobi, el novio del momento mientras era maquillado y arreglado por una empleada. Al lado de aquella habitación se encontraba su invocación, un hombre-mono de pelaje blanco y piel roja, el cual se la pasaba criticando las acciones del Sarutobi.
 
— Unir dos clanes de esta forma puede traer problemas entre los ancianos de ambos clanes. Ya debes de saber lo puristas que son esos sujetos, Yugen. —
 
— Mmmm... ¿Será que nuestros niños tendrán uno o dos de esos ojos especiales? —

Yugen ignoraría por completo las palabras de su invocación, imaginándose a sus futuros niños y que clase de habilidades heredarían de sus respectivos clanes. Shibaba se quejaría y saldría de aquél lugar con una pequeña explosión de humo blanco, dejando a Yugen preparándose para la boda.
Lanita
Rango Genin
Clan Uchiha
Nivel 3
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26-07-2026, 02:18 PM
Cualquiera que observara desde afuera, aquella ceremonia parecía el comienzo de un cuento de hadas. Sin embargo, cualquier narrador que conociera la verdad habría contado una historia completamente distinta… de que aquella espléndida boda jamás había sido una celebración del amor. Esta unión no había nacido del cariño, tampoco de la confianza ni de las promesas que normalmente acompañan a un matrimonio. Era un acuerdo, un contrato.

Para comprender cómo Lanita había llegado hasta ese momento era necesario retroceder unos tiempo. Mucho antes de aquel vestido blanco ella había abandonado el clan Uchiha. Lo había hecho siendo apenas una muchacha recorriendo aldeas, cruzando bosques, ciudades y caminos olvidados, siguiendo cualquier rumor, cualquier testimonio o cualquier pista que pudiera acercarla a los responsables de la muerte de su madre.

Creía que ya no pertenecía a ninguna parte. No existía un hogar esperándola. No quedaba nadie buscándola. O al menos eso pensaba.

Porque mientras ella recorría el mundo persiguiendo fantasmas del pasado, el clan Uchiha jamás dejó de buscarla. Durante esos años ya habían enviado personas tras su rastro, reunieron información y siguieron cualquier indicio que pudiera conducir hasta ella. No pretendían recuperarla únicamente por afecto. Había razones políticas, familiares y estratégicas demasiado importantes para permitir que una integrante del clan desapareciera para siempre.

Claro, cuando lograron encontrarla, se la llevaron de vuelta a casa, pero no hubo abrazos, ni lágrimas de reencuentro. Solo una propuesta que le ofrecía aquello que había perdido, un lugar seguro, el respaldo de una familia poderosa y la protección suficiente para continuar con vida. Pero Lanita no sabía si eso era realmente necesario… Aún sentía el dolor, la ira, el fuego de la venganza… ¿Le iba a servir casarse ahora?

Así fue como Lanita terminó sentada frente al gran espejo de una habitación. Permanecía parada, moviendo su cintura y su cadera mientras observaba su propio reflejo como lucía ese vestido hecho con una impecable seda blanca que brilla con la luz de las velas. La tela caía sobre su cuerpo. Lanita se veía hermosa y para ella le importaba la apariencia.

—Espero que sea un hombre muy apuesto

Esperaba que lo fuese, se lo llegó hasta a imaginar, un hombre alto, apuesto, con esa típica cara de hombre rudo y destruido con un cuerpo grande, musculoso. Luego de pensarlo tanto se dejó caer sobre la cama y desde allí miró el techo, después la ventana. El día era precioso, el jardín también, las flores adornaban cada rincón de la propiedad compartida entre los Uchiha y los Sarutobi. Rosas blancas, copihues blancos, lirios y camelias cubrían los jardines, los muros, los techos, etc. Decenas de velas iluminaban los senderos con una luz cálida que hacía brillar la piedra y la madera de la antigua residencia.

—¿Pero qué pasaría si me escapo de aquí? Mmmm… Nah… esperaré a ver hasta donde llegamos.
Y luego… luego seguiré buscando a los malditos. Te lo prometo, madre. De ti no me he olvidado.
Yūgen Sarutobi
Rango Chuunin
Clan Sarutobi
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26-07-2026, 06:29 PM
Una vez todo estuviera en su lugar Yugen se levantaría de su asiento y empezaría a caminar por los pasillos de aquella propiedad, evitando al público invitado. Este solo se podía preguntar como sería su futuro y si de verdad este sería decidido por una boda arreglada entre dos clanes. Este era el heredero de los Hakuen y apuntaba a ser el futuro líder de todo el clan Sarutobi, por lo que contraer matrimonio con una Uchiha y unir ambos clanes solo podría beneficiar esa hambre de poder.
 
*Knock Knock Knock*
 
Alguien llamaría a la puerta del cuarto de Lanita con tres pequeños toques antes de abrir la puerta. Se trataba de Yugen, quien a pesar de no tener permitido ver a la novia antes de la ceremonia había decidido venir a verla sin importarle mucho esa regla. — Hola. —  Yugen saludaría con una sonrisa amigable, cerrando la puerta a la habitación.
 
— Me presento. Mi nombre es Yugen Sarutobi y fui elegido para ser tu esposo en esta ceremonia. —
 
El Sarutobi caminaría hasta un lado del cuarto, tomando una silla en la cual se sentaría para hablarle a Lanita de tu a tu. Este, contrario a lo que uno se imaginaría por su impecable educación, giraría la silla y pondría sus brazos encima del espaldar de la silla, mirando a la Uchiha con atención.
 
— Ambos estamos atados a esta ceremonia y a nuestros clanes, pero antes de tan siquiera ser marido y mujer me gustaría que fuésemos amigos. La única Uchiha que conozca es una compañera de equipo e incluso ella es tremendamente reservada con su vida. Dime, Lanita. ¿Que me puedes contar de tu vida? —

Una sonrisa amistosa se dibujaría en el rostro del Sarutobi en toda la conversación, creando un ambiente extraño en aquél cuarto. Yugen era una persona impredecible, pero parecía querer generar un lazo genuino entre la Uchiha y él previo a la boda.
[Imagen: VDdYHBx.png]
Raizen Sarutobi
Rango Genin
Clan Sarutobi
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27-07-2026, 12:45 AM
El día era especial, tanto para su familia como para él. Iba a presenciar una boda, y no una boda cualquiera: la de su hermano mayor. Raizen sabía que este momento iba a llegar tarde o temprano, aunque quizás lo había imaginado con una idea más romántica, más sencilla, y menos cargada de todo el peso político que en realidad terminó teniendo.
El Sarutobi, junto al resto de su familia, se encontraba en el distrito Uchiha desde temprano. Ya conocía el camino y la disposición del lugar gracias a sus visitas anteriores para ver a su amiga Kana, así que se movía entre las calles con esa comodidad de quien ya no necesita preguntar hacia dónde ir.

— ¡Sí! ¡Es un gusto conocerlos!

Saludaba a los invitados con una energía que contagiaba a cualquiera, parado en las afueras del distrito mientras esperaba a Mayura, sin tener certeza todavía de si Naoe o algún otro conocido terminarían apareciendo. El kimono negro que llevaba le quedaba particularmente elegante, combinando bien con el contraste de su pelo bicolor, y su forma de caminar mantenía esa alegría natural que lo caracterizaba.
Entre saludo y saludo, se cruzó con un grupo de niños que corrían cerca de la entrada, y no dudó en sumarse un rato a su juego. Les tiraba puñetazos al aire, exagerando cada movimiento, inventando relatos sobre misiones imposibles y enemigos gigantes que, por supuesto, nunca habían existido. Los chicos se reían a carcajadas, pidiéndole que siguiera contando, y Raizen no se hacía rogar demasiado.

— Y ahí fue cuando el monstruo abrió la boca, ¡así de grande! — exageró, abriendo los brazos todo lo que podía, ganándose gritos de emoción del grupo.

Amaru, sentado sobre su hombro, observaba la escena con esa pereza tan suya, aunque de vez en cuando soltaba un chillido que los niños tomaban como parte del espectáculo, sumándose sin saberlo a la actuación. Entre historia inventada e historia inventada, Raizen aprovechaba para mirar hacia la entrada del distrito, esperando ver aparecer la silueta desgarbada de Mayura entre la multitud. El tiempo pasaba tranquilo, la gente seguía llegando vestida con sus mejores ropas, y el ambiente festivo lograba, al menos por un rato, que Raizen dejara de pensar en todo lo que esa boda representaba más allá de la ceremonia en sí.

Raizen
[Imagen: AI2lpr8.png]
[Imagen: rzcjrdo.png]
Yokubari
Rango Chuunin
Clan Senju
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27-07-2026, 12:58 AM
Yokubari llegó hasta la propiedad del distrito Uchiha con la invitación doblada dentro de uno de los bolsillos de su abrigo. No llevaba ropa ceremonial ni había hecho el menor esfuerzo por ocultar que venía directamente de sus asuntos habituales. Se detuvo frente a la entrada, observó las banderas de los Sarutobi y los Uchiha, las flores, las velas y la cantidad absurda de personas que se acumulaban para presenciar aquella unión.

Sacó un puro, lo encendió con calma y dio una larga calada mientras leía nuevamente los nombres escritos en la invitación. Yūgen Sarutobi. Lanita Uchiha. Una boda arreglada a estas alturas...entre dos clanes fundadores, celebrada apenas unos días después de que la aldea estuviera a punto de venirse abajo. Ben levantó la mirada hacia la propiedad, escuchó la música y dejó escapar el humo por la nariz.

—Pfff… ni puto chance.

Sin cruzar la entrada, guardó la invitación, giró sobre sus talones y comenzó a caminar de regreso por la misma calle. El puro permaneció entre sus labios mientras se alejaba del distrito, dejando atrás la ceremonia, las alianzas políticas y cualquier posibilidad de terminar atrapado en una conversación sobre matrimonios, descendencia o el futuro de los clanes.
[Imagen: Chat-GPT-Image-17-jun-2026-08-28-14.png]
Ibuki Inuzuka
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Clan Inuzuka
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27-07-2026, 01:13 PM
Érase una vez una Ibuki aún bastante cansada y aburrida de la vida, con muchas cosas en la cabeza y resoplando en contra de los matrimonios arreglados y sandeces por ese estilo. Aún no podía creerlo, su propia vida había sido arreglada para contraer matrimonio con tal de llenarle los bolsillos aún más a sus padres y nada más que eso. Un matrimonio donde el amor no era importante y donde ni siquiera conocía a su pretendiente. La verdad, era una estupidez, y seguía siendo una estupidez. Se lamentaba, se aburría de todo y, peor aún, no quería casarse...

Es por eso que, cuando pasó por fuera de una ceremonia de matrimonio como esa, no pudo evitar sentirse triste y melancólica. Escupió al suelo y luego dijo - Tsk... al menos ellos han de conocerse.

Mientras continuó su camino sin prestar mayor atención.
O al menos... eso pensaba.

Un fuerte hedor a tabaco y a mujeres. Un fuerte hedor a feromonas podridas y escasa higiene... Sí... ella conocía ese aroma. Levantó la mirada, vio hacia un lado, luego al otro, cerró los ojos, olfateó un poco más y, luego de caminar un poco, llegó hasta donde doblaba la cuadra, justo en la esquina, casi topándose de frente con él.

Y sí, Ibuki iba pasando por un costado de la propiedad, lejos de la entrada. Iba paseando a sus tanukis, sin embargo, quien estaba ahí y que le sorprendió completamente con su presencia era nada más ni nada menos que... - ¡El soldado pervertido, ninfómano y fumador compulsivo! - Diría señalándolo directamente con el dedo y con una cara de absoluta sorpresa. - ¡Cuánto tiempo sin verte! ¡Waa, qué sorpresa!

Diría entonces, sonriéndole y viendo su cara de enojado. Este Ben, siempre tan atento y buena persona. Le extrañaba desde su viaje al extranjero, cuando arriesgaron la vida en un viaje familiar con sus primos los Inuzuka. Vaya... buenos tiempos - Wao, soldadito, ¿qué ha sido de tu vida? Cuéntame. - y Como dato... Ibuki no conoce aun el nombre del soldado de mierda, simplemente seguiría dándole apodos hasta que en algún momento, el suelte su nombre de manera natural en medio de la conversación, o, en el mejor de los casos, otra persona diga su nombre.

Diría alegre, mientras se le pegaba al brazo y le acompañaba en su camino, alejándose de aquella boda.

Por su parte... los tanuki y su ejército de tanukis estaban jugando por el lugar, dando vueltas y haciendo de las suyas. Obviamente, Kiro, el mayor de todos, no pudo evitar perderse un poco. Se fue hasta la esquina de la propiedad, no tan lejos de donde estaba la recepción de entrada. No pudo evitar detenerse un momento, juntar sus patitas y empezar a avanzar solo con las traseras mientras las delanteras se acomodaban y su cuerpo se encorvaba. Puso la cola tiesa a más no poder, empezó a pujar y gruñir con todas sus fuerzas, mientras un pequeño tanuki le daba ánimos, le sobaba la espaldita y le decía en idioma tanuki:

Cita:¡VAMOS, ROCKY! ¡TÚ PUEDES! ¡HAS ENTRENADO PARA ESTO!

Mientras preparaba a su contendiente para la batalla. Era una batalla épica, como todas las que siempre hacía, pero esta vez no tuvo mucho reparo. Salió, sin mucho problema, un perfecto, maloliente, difícil de ignorar y muy grande mojón de color oscuro y algo pastoso.

Kiro se levantaría, rasguñaría el piso con sus patas traseras y luego se iría caminando con total tranquilidad tras aquello, acompañando a Ibuki en su camino junto al soldado del invierno.
[Imagen: 9NUo9td.gif][Imagen: He8J1ft.gif]
Lanita
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28-07-2026, 02:49 PM
Se quedó pensando e imaginando al hombre con quien iba a casarse sin haberlo visto todavía. Siempre le ocurría lo mismo, su mente empezaba a construir escenarios, dentro de su cabeza parecía existir un grupo de pequeñas voces que trabajaban sin descanso. Veían la vida de Lanita y ahí estaban, comentaban cada situación, discutían entre ellas, sacaban conclusiones antes de que la realidad y la razón tuviera oportunidad de intervenir. Eran sus emociones tomando control de ella.

“ Los Sarutobi son impresionantes. Vi algunos de esa familia cuando llegué aquí.

Después de que su familia, los Uchiha, le prometía que con esta ceremonía ella finalmente tendría paz y el comienzo de una vida de felicidad, ella sería madre, ¿una buena madre como lo fue la suya? Las expectativas empezaron a crecer dentro de ella casi sin darse cuenta. Se aferró a las promesas con ingenuidad. Ella se estaba… permitiendo imaginar que, tal vez, aquel matrimonio era su destino. No tenía que ser apasionado, ni caótico. Sin embargo sus emociones volvían a comentar.

❦︎ No te hagas ilusiones

“ ¿Por qué no?

❦︎ Porque terminarás decepcionándote.

“ Uhm… Pero…
Si todos los Sarutobi son atractivos, quizá él también lo sea.

De pronto, un
Knock,
knock,
knock

La hizo dar un pequeño respingo y en cuanto la puerta se abrió, dejó de estar recostada sobre la cama para sentarse de inmediato, con la espalda recta y las manos sobre su vestido blanco de novia que le quedaba ajustado a su cintura y tenía un gran escote. El velo aun no lo tenía puesto, ese objeto estaba sobre una de las mesitas.

Vio a un hombre entrar a su habitación y ella se quedó en silencio, lo observó intentando adivinar quien era, ¿será el padre de alguien? ¿Quizá un hermano? No lo conocía y él comenzó a hablarle con una calidez que logró captar toda la atención de Lanita. Sus orejitas se echaron para atrás escondiéndose en su cabello y entendió quien era ese hermoso y guapetón hombre! Él se sentó en una silla, lo tenía frente a él, las mejillas de la muchacha se pusieron rojas como tomate. 

Lanita se levantó de donde estaba, no era su intención alejarse de aquel hombre ni dejar de conversarle… pero estaba timida, le dio la espalda y caminó por la habitación hasta la ventana. Como pudo le respondió…

—Yugen… ¿Eres tú quien será mio este día?
Me llamo Lanita Uchiha y te puedo contar lo que quieras… Pero no soy normal…
he vivido confinada en mi hogar, porque debo guardar el secreto familiar ¿quieres saber cual es?
Yūgen Sarutobi
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Clan Sarutobi
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28-07-2026, 03:52 PM
— ¿Ser tuyo? Vaya forma de ponerlo. Jajajajajaja. —

El Sarutobi reiría, bromeando con las insinuaciones de la joven Uchiha. El peliblanco miraría al suelo, perdido en sus pensamientos como si estuviera intentando olvidarse de algo. Lamentablemente esto no era posible y una mano fantasmal se posaba en el hombro del Sarutobi. 
 
— Wow, esta chica si que vale la pena. ¿Eh? Vamos, Yugen, eres el futuro de los Sarutobi aquí en la aldea. ¿A que le tienes miedo? —

Yugen siempre tuvo la capacidad de comunicarse con los fantasmas de los muertos desde una edad temprana, viéndose involucrados con estos casi que a diario. Con el pasar de los años se le hacía mas fácil controlar cuando necesitaba hablar con estos, pero a veces el espíritu era tan fuerte que lograba llegar a Yugen sin que este lo quisiera.
 
— Todas nuestras familias tienen secretos, pero tenerte secuestrada en una casa ya es otra cosa. No te preocupes, no estoy aquí para hacer de tu vida un infierno. Cuéntame. —
 
El Sarutobi ignoraría las palabras del fantasma y se enfocaría únicamente en Lanita, buscando saber todo lo posible de esta y el porqué fue elegida para aquella ceremonia. Uno llegaría a pensar que el clan Uchiha querría conservar en secreto y solo entre sus miembros el potencial y uso de sus ojos especiales. 



En mitad de la sala de bodas donde todos festejaban, reían y comían una pequeña explosión tomó lugar. Algo de humo blanco ocultaba el origen de la explosión y hasta los shinobis presentes se vieron alarmado por esto. No era mas que una falsa alarma, tratándose de Shibaba, la invocación mono de Yugen Sarutobi.
 
— ¡Invitados e invitadas a la boda de Yugen Sarutobi y Lanita Uchiha! La boda está por comenzar así que les pido que tomen asiento y esperen a que los novios aparezcan para dar inicio a la ceremonia. —

*Tsk*

— Odio hacer de mensajero. —

El hombre mono desaparecería de la misma forma en la que llegó a aquél lugar luego de anunciar que la boda estaba por comenzar. Dos filas de mesas se pondrían a ambos lados de la sala, dejando el altar de los novios justo al final contra la pared. Los niños se sentaban al lado de sus madres y todos los shinobis a un mismo lado.
[Imagen: VDdYHBx.png]
Raizen Sarutobi
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28-07-2026, 09:06 PM
Pasaban los minutos y sus amigos seguían sin aparecer. Era extraño: aún era pleno día y no había rastro de ellos. Aquello comenzó a incomodar al joven Sarutobi. Tal vez estuvieran tramando algo y por eso se estaban demorando, aunque no tenía forma de saberlo.
De pronto, una explosión resonó a sus espaldas. Raizen se giró de inmediato, desconcertado, intentando comprender qué había ocurrido. Sin embargo, apenas dirigió la vista hacia el origen del estruendo, reconoció al instante al mono de su hermano. Lo conocía poco, pero no había duda de que era él. Amaru, por su parte, lo saludó con una serie de chillidos entusiastas.

—¡Todavía no probamos la mesa dulce! Espero que Naoe y Mayu sepan orientarse. Vamos a comer un poco antes de que empiece la ceremonia.

Como ya se encontraban cerca de la entrada, ambos caminaron con rapidez hasta las largas mesas dispuestas en el exterior. Había una cantidad descomunal de comida, tanto salada como dulce. Los ojos de los dos se iluminaron al instante y, sin pensarlo dos veces, comenzaron a servirse con auténtico entusiasmo. Había dangos de todos los sabores, además de otras especialidades tradicionales.
Durante varios minutos no hicieron más que comer. Tenían la boca ardiendo por lo caliente de algunos bocados, pero eso no les impedía seguir disfrutando. Parecía que compartían una misma mente colmena: la comida siempre era la prioridad.

—No nos comamos todos los dangos. Hay que dejarle algunos a Mayura.

Comentó Raizen con la boca llena, mientras su compañero apenas podía cerrar la mandíbula por la cantidad de dangos que había metido en ella.
En ese instante, una mano se posó sobre la nuca de Raizen con un leve golpe. Era Chiharu Sarutobi.

—No olvides que representas a tu clan. Esto no es solo venir a comer y reír; significa mucho más.

Comentó su tío con una sonrisa serena mientras levantaba una mano para acomodarse los lentes con un dedo.
El joven terminó de tragar el bocado que tenía en la boca y esbozó una leve sonrisa. Aun así, sostuvo la mirada de su tío con firmeza.

—Un "hola" habría sido mejor que un golpe en la nuca, viejo. Ya lo sé... lo que pasa es que la comida está demasiado buena.

Chiharu respondió con una carcajada antes de darse media vuelta. Mientras se alejaba, le dijo que lo esperaba en la ceremonia.
Raizen tomó a Amaru en brazos y emprendió el mismo camino. Mientras caminaba hacia los asientos, sacó un pañuelo de papel del bolsillo interno de su ropa para limpiarse la boca y, de paso, quitarle los restos de comida al pequeño mono.
[Imagen: rzcjrdo.png]
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