29-06-2026, 03:03 PM
Última modificación: 29-06-2026, 03:09 PM por Narrador General.
[Rango D] La Banda del Hurón. Parte II
Tema Solicitado: Aquí
Continuación de: Este tema
Fecha: 150, Verano 25
El nuevo día empezó lejos del ruido del aviario, pero no lejos del problema. La investigación anterior había dejado un rastro claro: primero el trabajador asustado, luego la mujer del distrito Sarutobi y finalmente la sombra del Shushiya junto al río Naka. La Banda del Hurón tenía cobradores, rutas, contactos y suficiente descaro para moverse dentro de Konoha sin esconderse del todo. Por eso, cuando lo citaron otra vez en la zona de asignación de misiones, podía imaginarse de qué iba todo el asunto y es el asunto seguía abierto.
El verano ya calentaba las calles cuando le entregaron el nuevo informe. Largo y molesto. Durante la madrugada, tres negocios pequeños del lado sureste de la aldea habían reportado lo mismo: hombres desconocidos pasando por callejones de carga, muchas preguntas raras sobre quién pagaba a quién y una marca dibujada en carbón detrás de una pared, una cola curva con dos rayas encima. Nadie quería denunciar en voz alta ni dar nombres. Todos decían que eran "cosas de gente problemática" y luego cerraban la boca. El que no hablaba, no moría. La orden para Yūgen era meterse más hondo, poder escuchar, seguir el dinero y descubrir hasta dónde llegaba la Banda del Hurón.
—La vez pasada los rozaste desde afuera —dijo el encargado, apoyando dos dedos sobre el expediente—. Ahora toca ver si puedes acercarte sin que sepan que eres un shinobi... Escucha, es muy importante que no sospechen. Si se asustan, cambian de escondite. Si se sienten seguros, hablan más de la cuenta.
El encargado sacó un mapa de la aldea, con diferentes puntos marcados. El primer lugar marcado quedaba cerca de los caminos que bajaban hacia el río Naka, no muy lejos del recorrido que en la misión anterior había llevado la pista hasta el Shushiya. Era una zona de tiendas comunes, entradas traseras, barriles apilados y trabajadores que iban y venían cargando cajas. El tipo de sitio donde alguien podía fingir que buscaba empleo, bebida, protección o problemas. Ahí empezaba el nuevo rastro. Yūgen tenía una ventaja pequeña: ya conocía el olor del asunto. Pero también tenía un riesgo claro: Si alguno de los hombres del Hurón recordaba su cara desde el día anterior, la infiltración podía terminar antes de empezar.
Tema Solicitado: Aquí
Continuación de: Este tema
Fecha: 150, Verano 25
![[Imagen: 261081e6-20f3-4ba6-acb1-165a55cf2c3a.png]](https://i.ibb.co/jk4NHZTZ/261081e6-20f3-4ba6-acb1-165a55cf2c3a.png)
El nuevo día empezó lejos del ruido del aviario, pero no lejos del problema. La investigación anterior había dejado un rastro claro: primero el trabajador asustado, luego la mujer del distrito Sarutobi y finalmente la sombra del Shushiya junto al río Naka. La Banda del Hurón tenía cobradores, rutas, contactos y suficiente descaro para moverse dentro de Konoha sin esconderse del todo. Por eso, cuando lo citaron otra vez en la zona de asignación de misiones, podía imaginarse de qué iba todo el asunto y es el asunto seguía abierto.
El verano ya calentaba las calles cuando le entregaron el nuevo informe. Largo y molesto. Durante la madrugada, tres negocios pequeños del lado sureste de la aldea habían reportado lo mismo: hombres desconocidos pasando por callejones de carga, muchas preguntas raras sobre quién pagaba a quién y una marca dibujada en carbón detrás de una pared, una cola curva con dos rayas encima. Nadie quería denunciar en voz alta ni dar nombres. Todos decían que eran "cosas de gente problemática" y luego cerraban la boca. El que no hablaba, no moría. La orden para Yūgen era meterse más hondo, poder escuchar, seguir el dinero y descubrir hasta dónde llegaba la Banda del Hurón.
—La vez pasada los rozaste desde afuera —dijo el encargado, apoyando dos dedos sobre el expediente—. Ahora toca ver si puedes acercarte sin que sepan que eres un shinobi... Escucha, es muy importante que no sospechen. Si se asustan, cambian de escondite. Si se sienten seguros, hablan más de la cuenta.
El encargado sacó un mapa de la aldea, con diferentes puntos marcados. El primer lugar marcado quedaba cerca de los caminos que bajaban hacia el río Naka, no muy lejos del recorrido que en la misión anterior había llevado la pista hasta el Shushiya. Era una zona de tiendas comunes, entradas traseras, barriles apilados y trabajadores que iban y venían cargando cajas. El tipo de sitio donde alguien podía fingir que buscaba empleo, bebida, protección o problemas. Ahí empezaba el nuevo rastro. Yūgen tenía una ventaja pequeña: ya conocía el olor del asunto. Pero también tenía un riesgo claro: Si alguno de los hombres del Hurón recordaba su cara desde el día anterior, la infiltración podía terminar antes de empezar.
![[Imagen: 9eed58eab85359f9d5ea0ae170bee3b0.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/9e/ed/58/9eed58eab85359f9d5ea0ae170bee3b0.jpg)