Un hombre joven de caballera negra y larga caminaba sin prisa a lo largo del sendero principal, mismo que se encontraba casi despejado en su totalidad, eran pocos los viajeros que lo habían transitado hoy, probablemente el clima frío característico del invierno tenía algo que ver con ello.
— No es una vista tan agradable en esta época del año —. Murmuró el pelinegro para si mismo. El otoño recién había terminado y muchos de los árboles que bordeaban el camino aún se encontraban carente de hojas, haciendo mucho menos densa la vegetación de la región. Sin duda, Khal prefería por mucho las estaciones cálidas, se sentía más a gusto, más identificado.
El Uchiha no tenía ningún objetivo particular en mente, tampoco había sido asignado para una misión y mucho menos había quedado para encontrarse con alguien, entonces, ¿por qué estaba deambulando a tan tempranas horas de la mañana?. La razón era tan sencilla como aburrida, simplemente se trataba de un recorrido rutinario. Había que estar seguro de que no existían anomalías o irregularidades y, en caso de haberlas, registrarlas y presentarlas en la aldea para que se les diese el debido seguimiento.
— Que aburriciooooooooón — Finalmente, tras algunos minutos más de tediosa caminata, dejó escapar sus pensamientos con un gran lamento.