30-10-2023, 12:18 AM
Su mirada estaba puesta en el camino que él mismo transitaba, y es que no parecía haber mucho de lo que quejarse. Solo piedras, tierra y alguna que otra edificación era lo que se podía encontrar por ese camino, cosa que a Kano le importaba en lo absoluto, sobre todo porque aún era temprano como para estar quejándose. No obstante, eso no quitaba lo aburrido que estaba Kano, más que nada porque ya llevaba rato caminando y no había terminado de llegar al poblado que según una mujer gorda a la que le preguntó estaba a “Cinco minutos de aquí” – Tendrá un huso horario distinto – soltaría bufonescamente nuestro protagonista, dando así una cátedra acerca como quejarse ante una situación que evidentemente no controlaba.
Era un muchacho con bastante energía, no le molestaba tanto el caminar, pero sí que estaba extrañado por estar algo aburrido durante tantos minutos de viaje. No había visto ni un alma cerca en su viaje, ni un viajero, un animal… nada; todos parecían haber desaparecido. - ¿Y si todos se fueron? – se preguntaba de forma tonta Kano, quizás en búsqueda de algún tipo de respuesta para la poca participación de la sociedad en ese momento. Y justo en ese momento, cuando ese pensamiento se cruzó con sus pasos, se le vino un pequeño recuerdo de su vida en el circo: Siempre en el espectáculo, frente a un público y viajando constantemente con más comodidades que ahora mismo.
Se detuvo por un par de segundos, tal vez por la nostalgia, quizás por la frescura del sol matutino de las diez de la mañana, o tal vez porque simplemente quería rememorar esos momentos tan bonitos que vivió allí. Pensó en que él era el que tenía hacer algo, pero bueno, tenía un objetivo que cumplir y apenas estaba comenzando – Ah… Ya llegará. – dijo sin miramientos para después proceder a bajar la parte superior de su cuerpo, colocando ambas manos en el piso y subiendo sus dos en el aire. Estaba de cabeza y comenzaría a caminar de tal forma, cosa rara, pero que para él era algo más, era lo más cercano que podía tener al circo en ese momento. No le costaba nada caminar de esa forma, pues ya estaba acostumbrado a hacerlo en los espectáculos del circo, siendo que la única diferencia palpable que allí había era la vestimenta: Siendo que en ese momento en particular carga sus botas negras, un pantalón verde oscuro, una camiseta negra, una chaqueta beige y unas guantes negros; a diferencia de los ropajes particulares que tendría que utilizar en el escenario del circo.