08-09-2026, 06:44 PM
Última modificación: 08-09-2026, 06:44 PM por Yokubari.
Día 01 de Otoño, 150
Fecha off-rol de salida: 08/09/2026
El primer día de otoño encontró a Yokubari Ben frente a las puertas de Konoha antes de que el movimiento habitual de la aldea terminara de despertar. Llevaba la armadura puesta, su escudo en brazo, el equipaje reducido a lo indispensable y un cigarrillo consumiéndose lentamente entre los dedos. Había recibido suficiente información sobre lo ocurrido tras el País de las Olas para comprender lo importante: Kirigakure también buscaba los Sellos y, mientras los más jóvenes podían discutir sobre las consecuencias de aquella guerra, para él la situación era mucho más sencilla. El enemigo había recibido una orden. Konoha también. Y Ben sabía perfectamente qué hacer cuando existían órdenes.
El País de las Montañas sería su destino. Nuevas tierras, rutas todavía poco conocidas y demasiados lugares donde algo relacionado con los Sellos podía haber permanecido oculto durante generaciones. Ben no necesitaba saber si encontraría allí una pista, un enemigo o simplemente otra montaña que cruzar; bastaba con saber que Kirigakure podía estar buscando exactamente lo mismo. Ajustó uno de los guanteletes, dejó caer el cigarrillo al suelo y lo apagó bajo la bota antes de echar a andar. Bajo la armadura, oculto contra su pecho, el anillo de su esposa golpeó suavemente la cadena con cada paso. —Si quieren esos Sellos, van a tener que llegar antes que yo.
Fecha off-rol de salida: 08/09/2026
El primer día de otoño encontró a Yokubari Ben frente a las puertas de Konoha antes de que el movimiento habitual de la aldea terminara de despertar. Llevaba la armadura puesta, su escudo en brazo, el equipaje reducido a lo indispensable y un cigarrillo consumiéndose lentamente entre los dedos. Había recibido suficiente información sobre lo ocurrido tras el País de las Olas para comprender lo importante: Kirigakure también buscaba los Sellos y, mientras los más jóvenes podían discutir sobre las consecuencias de aquella guerra, para él la situación era mucho más sencilla. El enemigo había recibido una orden. Konoha también. Y Ben sabía perfectamente qué hacer cuando existían órdenes.
El País de las Montañas sería su destino. Nuevas tierras, rutas todavía poco conocidas y demasiados lugares donde algo relacionado con los Sellos podía haber permanecido oculto durante generaciones. Ben no necesitaba saber si encontraría allí una pista, un enemigo o simplemente otra montaña que cruzar; bastaba con saber que Kirigakure podía estar buscando exactamente lo mismo. Ajustó uno de los guanteletes, dejó caer el cigarrillo al suelo y lo apagó bajo la bota antes de echar a andar. Bajo la armadura, oculto contra su pecho, el anillo de su esposa golpeó suavemente la cadena con cada paso. —Si quieren esos Sellos, van a tener que llegar antes que yo.