20-08-2026, 04:26 AM
Última modificación: 20-08-2026, 04:27 AM por Yūgen Sarutobi.
Norte del Puerto Funato
45 de verano
año 150
Aquella mañana gozaba de un cielo ligeramente nublado mientras el sol hacía acto de presencia por el horizonte. El escenario tomaría lugar al noroeste de la aldea, justo encima del puerto principal de Kirigakure, un sector fundado por los miembros del clan Funato al igual que el astillero que se encontraba mas al sur. Al desviarse del puerto el joven integrante del clan Funato se encontraría con un centro de adoración de su clan, un lugar sagrado en el cual se rinde ceremonia a los espíritus del mar.
Kinzo Funato había sido asignado a una misión de rango C en la que debía de proteger aquél templo de cualquier intento de sabotaje. Este no contaba con mucha más información sobre el asunto, pero según se le hizo saber en las oficinas de misiones, este había sido especialmente elegido para aquella misión. La intriga era mucha y ni siquiera los mismos encargados de distribuir las misiones sabían exactamente el porqué de esa decisión, enviándote sin queja alguna.
Al pasar por debajo de un antiguo arco de piedra Kinzo fue rápidamente recibido por uno de los miembros más conservadores de su clan, Tenshiki Funato. Este era un tipo de mediana edad con pelo negro y una altura superior al promedio, llevando en su cintura una katana especial, pues esta contaba con la misma condición que las armas de Kinzo.
— El joven Kinzo Funato. Es un placer finalmente ponerle una cara a tu reputación como futuro de nuestro clan. Escuché que lograste la simbiosis perfecta entre tu arma y tu pez acompañante. Bien hecho. —
Este cruzaba los brazos mientras una sonrisa se trazaba en su rostro, reflejando una total admiración y respeto por aquél joven. Aunque dicha expresión no duró mucho y Tenshiki se vió obligado a ir directo al punto de aquella reunión previo a comenzar la misión.
— Escucha, Kinzo. Nuestro clan necesita contar con el apoyo de miembros jóvenes como tú, capaces de llevar nuestras tradiciones a futuras generaciones, esto mientras las defendemos de peligrosas ideologías que amenazan con acabar con nuestras costumbres. Solo otro Funato tendría permitido meterse con nuestros centros de adoración sin generar problemas en la aldea. Necesito que defiendas este lugar con tu vida mientras me encargo de otros asuntos. Buena suerte, Kinzo. —
Aquél sujeto miró a Kinzo a los ojos por última vez, dejándole claro que aquella misión era de gran importancia para su clan y sus costumbres. Ahora dependía de Kinzo proteger aquél lugar de otros miembros de su clan.
45 de verano
año 150
Aquella mañana gozaba de un cielo ligeramente nublado mientras el sol hacía acto de presencia por el horizonte. El escenario tomaría lugar al noroeste de la aldea, justo encima del puerto principal de Kirigakure, un sector fundado por los miembros del clan Funato al igual que el astillero que se encontraba mas al sur. Al desviarse del puerto el joven integrante del clan Funato se encontraría con un centro de adoración de su clan, un lugar sagrado en el cual se rinde ceremonia a los espíritus del mar.
Kinzo Funato había sido asignado a una misión de rango C en la que debía de proteger aquél templo de cualquier intento de sabotaje. Este no contaba con mucha más información sobre el asunto, pero según se le hizo saber en las oficinas de misiones, este había sido especialmente elegido para aquella misión. La intriga era mucha y ni siquiera los mismos encargados de distribuir las misiones sabían exactamente el porqué de esa decisión, enviándote sin queja alguna.
Al pasar por debajo de un antiguo arco de piedra Kinzo fue rápidamente recibido por uno de los miembros más conservadores de su clan, Tenshiki Funato. Este era un tipo de mediana edad con pelo negro y una altura superior al promedio, llevando en su cintura una katana especial, pues esta contaba con la misma condición que las armas de Kinzo.
— El joven Kinzo Funato. Es un placer finalmente ponerle una cara a tu reputación como futuro de nuestro clan. Escuché que lograste la simbiosis perfecta entre tu arma y tu pez acompañante. Bien hecho. —
Este cruzaba los brazos mientras una sonrisa se trazaba en su rostro, reflejando una total admiración y respeto por aquél joven. Aunque dicha expresión no duró mucho y Tenshiki se vió obligado a ir directo al punto de aquella reunión previo a comenzar la misión.
— Escucha, Kinzo. Nuestro clan necesita contar con el apoyo de miembros jóvenes como tú, capaces de llevar nuestras tradiciones a futuras generaciones, esto mientras las defendemos de peligrosas ideologías que amenazan con acabar con nuestras costumbres. Solo otro Funato tendría permitido meterse con nuestros centros de adoración sin generar problemas en la aldea. Necesito que defiendas este lugar con tu vida mientras me encargo de otros asuntos. Buena suerte, Kinzo. —
Aquél sujeto miró a Kinzo a los ojos por última vez, dejándole claro que aquella misión era de gran importancia para su clan y sus costumbres. Ahora dependía de Kinzo proteger aquél lugar de otros miembros de su clan.
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