02-08-2026, 06:12 AM
El rocío matutino aún impregnaba el aire con una humedad densa cuando Itsuki terminó su rutina diaria de entrenamiento. Con la capa blanca entreabierta para mitigar el calor intenso, avanzaba por los caminos de tierra en dirección al puerto, ajustándose con parsimonia las nudilleras kunai en ambas manos. Sus ojos, de un azul gélido, escanearon la silueta que se aproximaba. Para cualquiera, era una joven de piel azulina distintiva de la gente del mar; para Itsuki, era ese patrón de pasos ligeros con un balanceo sutil, la inclinación de hombros particular y la firmeza en el punto de gravedad que había memorizado apenas unos días atrás.
Aflojó la tensión de sus hombros y detuvo su marcha a un par de metros de distancia, libre de cualquier agresividad. Su mirada no se detuvo en las facciones de su rostro, sino en la cadencia de su respiración y en cómo afianzaba el peso sobre sus talones. No era alguien que dudara ni que se refugiara en adornos diplomáticos, por lo que abordar el asunto de frente era la única vía lógica para restablecer el entendimiento.
"—Esa caminata balanceada... Arako —habló con un tono firme y seco, directo como de costumbre, mientras terminaba de abrochar la capa—. Sobre lo de la otra vez. Confundí la situación debido a la resaca y reaccioné sin pensar."
Ajustó la postura, dando un paso al frente sin acortar demasiado la distancia, sus palabras no buscaban lástima ni una humillación innecesaria, sino dejar en claro que reconocía la falta de sentido común.
"—Si te parece, puedes devolverlo, la mañana está perfecta para entrenar." Expresó mientras adopta una postura firme invitando a su interlocutor a iniciar un combate mientras observaba con atención a la Umi, su respiración, los movimientos de sus brazos y la postura que mantenía mientras escuchaba sus palabras.
Aflojó la tensión de sus hombros y detuvo su marcha a un par de metros de distancia, libre de cualquier agresividad. Su mirada no se detuvo en las facciones de su rostro, sino en la cadencia de su respiración y en cómo afianzaba el peso sobre sus talones. No era alguien que dudara ni que se refugiara en adornos diplomáticos, por lo que abordar el asunto de frente era la única vía lógica para restablecer el entendimiento.
"—Esa caminata balanceada... Arako —habló con un tono firme y seco, directo como de costumbre, mientras terminaba de abrochar la capa—. Sobre lo de la otra vez. Confundí la situación debido a la resaca y reaccioné sin pensar."
Ajustó la postura, dando un paso al frente sin acortar demasiado la distancia, sus palabras no buscaban lástima ni una humillación innecesaria, sino dejar en claro que reconocía la falta de sentido común.
"—Si te parece, puedes devolverlo, la mañana está perfecta para entrenar." Expresó mientras adopta una postura firme invitando a su interlocutor a iniciar un combate mientras observaba con atención a la Umi, su respiración, los movimientos de sus brazos y la postura que mantenía mientras escuchaba sus palabras.