28 de Verano de 150.
Petición de la misión: Aquí
La crisis que atravesaba Kirigakure había obligado a vigilar con mayor atención cualquier cambio ocurrido en sus aguas. La desaparición de embarcaciones, la muerte de peces y el deterioro progresivo de algunos sectores costeros habían demostrado que incluso las señales más pequeñas podían anticipar un problema mucho mayor. Sin embargo, lo descubierto en los humedales del interior no se parecía a ninguno de los incidentes registrados hasta el momento. Seis mañanas atrás, unos recolectores encontraron una enorme huella hundida en el barro, tan amplia que una persona adulta podía permanecer de pie dentro de ella. Al día siguiente apareció otra varios kilómetros más adelante; después una tercera, y luego otra. Cada marca estaba más cerca de Kirigakure, aunque nadie había visto, oído ni encontrado a la criatura responsable.
Los habitantes de los pequeños asentamientos próximos a los humedales dejaron de trabajar después del atardecer. Las historias se multiplicaron rápidamente: algunos hablaban de una bestia marina que había abandonado las costas estériles, otros aseguraban que algo antiguo había despertado debajo del pantano. Ninguna patrulla encontró animales muertos, árboles derribados ni señales de alimentación, pero las huellas continuaron apareciendo con una regularidad imposible de ignorar. Aquella mañana, la más reciente había sido localizada cerca del sendero elevado que conectaba los criaderos del humedal con el camino hacia Kirigakure. De mantener el mismo avance, aquello que las producía alcanzaría las zonas habitadas en menos de dos noches.
Yocko fue enviada a investigar antes de que el miedo provocara una evacuación innecesaria. Al final del sendero la esperaba Saburō Numata, uno de los encargados de mantener abiertos los canales de drenaje. El hombre permanecía junto a dos aldeanos, aunque estos se marcharon apenas distinguieron a la kunoichi entre la niebla. Saburō sostuvo una vara de medición contra el pecho y señaló una extensión de juncos apartada del camino.
—La encontramos al amanecer. Nadie se acercó después de eso, tal como ordenó la patrulla. Mide casi cinco metros desde el talón hasta la punta... pero hay algo que no entiendo. Anoche vigilamos el sendero y no vimos pasar nada. Tampoco hay huellas antes ni después de esta.
La impresión ocupaba el centro de un banco de lodo rodeado por agua poco profunda. Tenía tres prolongaciones semejantes a dedos, un borde bien definido y una profundidad suficiente para haber sido producida por un peso considerable. No obstante, los juncos que la rodeaban continuaban erguidos, la superficie del agua no mostraba rastros de desplazamiento y ningún camino conducía hasta ella. Dentro de la huella se acumulaba agua turbia que aún formaba pequeñas ondas, pese a que no soplaba viento bajo la niebla. A pocos metros, varios insectos y ranas abandonaban el humedal en dirección contraria a Kirigakure, mientras un sonido grave y discontinuo comenzaba a escucharse debajo del barro.
![[Imagen: q0yojli.png]](https://i.imgur.com/q0yojli.png)