16-07-2026, 02:57 PM
Día 29 del Verano, Año 150
Hora: 10:15
Hospital de Kirigakure no Sato
Hora: 10:15
Hospital de Kirigakure no Sato
Rastreo: ≥ 0
Alerta: ≤ 0
Ventaja: ≤ 2
La mañana avanzaba con el calor húmedo característico del verano en Kirigakure. Una fina capa de niebla seguía aferrándose a los canales y a las calles empedradas cercanas al hospital, suavizando los contornos de los edificios sin llegar a dificultar la visibilidad. El aire olía a agua salada, medicamentos y pescado fresco procedente del mercado cercano, mientras el ir y venir constante de pacientes, familiares, comerciantes y funcionarios convertía la entrada principal del hospital en uno de los puntos más transitados de la aldea.
La noticia llegó demasiado tarde. Cuando Douma Kodon y Hayato Miyashi recibieron el aviso y abandonaron el edificio, varios guardias ya corrían en dirección a la avenida principal. Un vigilante, visiblemente agitado, apenas alcanzó a extender el brazo mientras recuperaba el aliento.
- ¡Por allí! ¡No dejéis que salga!
Ambos podían ver una figura cruzaba la calle principal con paso firme antes de acelerar hasta convertirse en una sombra entre la multitud. Era un hombre alto, cercano al metro noventa. Vestía un largo abrigo gris oscuro que ondeaba detrás de él con cada zancada, ocultando buena parte de su cuerpo. Bajo el cuello levantado asomaban mechones de cabello rubio ceniza, largos y despeinados por la carrera, mientras una barba descuidada endurecía todavía más unos rasgos afilados y curtidos por los años. Sus ojos, tranquilos e inexpresivos, parecían analizar el entorno con una serenidad impropia de alguien que acababa de huir de un hospital tras cometer un robo. No transmitía el nerviosismo propio de un ladrón común; avanzaba con la confianza de quien había repetido aquella clase de fuga demasiadas veces.
Lo más extraño era precisamente eso. No parecía mirar hacia atrás. No necesitaba hacerlo.Cada pocos metros cambiaba de dirección con absoluta naturalidad, atravesando callejones estrechos, saltando pequeñas barandas de piedra que separaban los canales de las calles o utilizando los puestos ambulantes para romper la línea de visión de quienes intentaban seguirlo. Desaparecía durante apenas un instante entre la gente para volver a surgir varios metros más adelante, siempre manteniendo un ritmo constante. No corría por impulso; conocía Kirigakure como si cada puente, cada pasarela y cada rincón de la aldea hubieran sido diseñados para facilitar su huida.
Los comerciantes comenzaron a apartarse sobresaltados cuando la persecución alcanzó una pequeña plaza. Un repartidor dejó caer varias cajas repletas de pescado sobre los adoquines húmedos, mientras un anciano protestaba al ver cómo el fugitivo utilizaba su carro de mercancías como apoyo para impulsarse y superar de un salto la baranda de un canal. Aun así, el hombre nunca dejó de sonreír. Era una sonrisa leve, ladeada, casi divertida. Como si aquella persecución no fuera más que otro día de trabajo.
- Demasiado lentos.
La frase apenas fue un murmullo perdido entre el bullicio. Sin reducir la velocidad, introdujo una mano bajo el abrigo y lanzó hacia atrás una pequeña bolsa de monedas. No pretendía atacar. El simple tintineo del dinero al golpear el suelo bastó para que varios curiosos se abalanzaran sobre las monedas, bloqueando durante unos instantes el paso de cualquiera que intentara seguirlo. No era fuerza. No era velocidad. Era experiencia. Cada movimiento estaba calculado para robar apenas unos segundos. Y en manos de alguien como él, unos pocos segundos podían marcar la diferencia entre una captura y una desaparición entre la niebla de Kirigakure. Douma y Hayato todavía mantenían al fugitivo dentro de su campo de visión, aunque la distancia comenzaba a aumentar. Frente a ellos se abrían varias calles, puentes y callejones, y cada decisión que tomaran a partir de ese momento podría acercarlos a la captura o permitir que el líder de la banda volviera a desvanecerse entre la multitud.
Linea 1
En lugar de centrarse únicamente en alcanzar al fugitivo, el jugador presta atención a cada uno de sus movimientos. Observa qué calles elige, qué obstáculos evita y cómo interactúa con el entorno, intentando comprender si sigue una ruta preestablecida o simplemente improvisa sobre la marcha. El objetivo es reconstruir su recorrido y descubrir hacia dónde intenta dirigirse realmente.
Línea 2
El jugador reduce el ritmo de la persecución y aprovecha la multitud, los puentes y la arquitectura de Kirigakure para seguir al objetivo desde una distancia prudente. Su intención es evitar que el ladrón modifique su comportamiento antes de tiempo.
Línea 3
En lugar de seguir exactamente el mismo recorrido, el jugador intenta aprovechar su conocimiento de la aldea para utilizar puentes, callejones o pasajes secundarios con la intención de aparecer por delante del fugitivo y reducir la distancia.
![[Imagen: l93r50D.png]](https://i.imgur.com/l93r50D.png)
Hablo - Pienso