24-06-2026, 01:54 AM
Última modificación: 24-06-2026, 01:54 AM por Koga.
El aviario al sur de Konohagakure se hallaba envuelto en el incesante murmullo de las aves. El batir de alas, los chillidos agudos y el crujido de las jaulas de madera componían un ruido constante que impregnaba todo el lugar, mezclándose con el olor a plumas, grano y serrín húmedo. Aquel escenario, normalmente tranquilo, conservaba sin embargo una tensión reciente, una sensación incómoda que había permanecido después de la visita del hombre que había pasado por allí horas antes.
Uno de los trabajadores del establecimiento fue quien finalmente se acercó para explicar lo ocurrido. Se tomó un momento antes de hablar, como si todavía estuviera ordenando los recuerdos de aquel encuentro.
— No era un tipo especialmente llamativo... pero tampoco parecía un mendigo. Iba hecho un desastre, eso sí. La ropa arrugada, aspecto cansado... de esos que parecen haber dormido en cualquier sitio. Pero no estaba flaco ni daba la impresión de pasar hambre. Se veía... bien alimentado, diría yo. —El hombre lanzó una mirada hacia las jaulas más cercanas antes de continuar— Entró y empezó a hablar de dinero. Dijo que el aviario estaba prosperando y que sería una lástima que le pasara algo. No nos golpeó ni sacó ninguna arma, pero... —hizo una breve pausa— dejó bastante claro que podría volver y que la próxima vez las cosas serían distintas si no cooperábamos.
La incomodidad volvió a instalarse entre los presentes. Incluso el recuerdo de aquellas palabras parecía suficiente para tensar el ambiente.
— La verdad es que no vimos de dónde vino. Nadie reparó en él hasta que ya estaba aquí. Pero sí lo vimos marcharse. —El trabajador levantó una mano y señaló en dirección al interior de la aldea.— Tomó el camino del norte. Como si fuera hacia el Estadio o por esa zona. No se metió en los campos ni en el bosque; fue directo hacia la villa. —Por un instante pareció dar el asunto por terminado, pero entonces recordó algo más y volvió a hablar.— Si quiere mi opinión, debería preguntar por las tiendas cerca del Cuartel Sarutobi. Los comerciantes de allí tienen buen ojo para las caras nuevas, y más todavía para los problemas. Si ese sujeto ha estado rondando por la aldea durante algún tiempo, apostaría a que alguien de esa zona lo ha visto antes.
El testimonio dejaba una primera línea de investigación bastante clara. El hombre había abandonado el aviario dirigiéndose hacia el norte y, de haber permanecido en Konoha, las calles cercanas al distrito de los Sarutobi parecían el lugar más probable para encontrar nuevas pistas sobre su identidad o el paradero de la creciente Banda del Hurón.
Uno de los trabajadores del establecimiento fue quien finalmente se acercó para explicar lo ocurrido. Se tomó un momento antes de hablar, como si todavía estuviera ordenando los recuerdos de aquel encuentro.
— No era un tipo especialmente llamativo... pero tampoco parecía un mendigo. Iba hecho un desastre, eso sí. La ropa arrugada, aspecto cansado... de esos que parecen haber dormido en cualquier sitio. Pero no estaba flaco ni daba la impresión de pasar hambre. Se veía... bien alimentado, diría yo. —El hombre lanzó una mirada hacia las jaulas más cercanas antes de continuar— Entró y empezó a hablar de dinero. Dijo que el aviario estaba prosperando y que sería una lástima que le pasara algo. No nos golpeó ni sacó ninguna arma, pero... —hizo una breve pausa— dejó bastante claro que podría volver y que la próxima vez las cosas serían distintas si no cooperábamos.
La incomodidad volvió a instalarse entre los presentes. Incluso el recuerdo de aquellas palabras parecía suficiente para tensar el ambiente.
— La verdad es que no vimos de dónde vino. Nadie reparó en él hasta que ya estaba aquí. Pero sí lo vimos marcharse. —El trabajador levantó una mano y señaló en dirección al interior de la aldea.— Tomó el camino del norte. Como si fuera hacia el Estadio o por esa zona. No se metió en los campos ni en el bosque; fue directo hacia la villa. —Por un instante pareció dar el asunto por terminado, pero entonces recordó algo más y volvió a hablar.— Si quiere mi opinión, debería preguntar por las tiendas cerca del Cuartel Sarutobi. Los comerciantes de allí tienen buen ojo para las caras nuevas, y más todavía para los problemas. Si ese sujeto ha estado rondando por la aldea durante algún tiempo, apostaría a que alguien de esa zona lo ha visto antes.
El testimonio dejaba una primera línea de investigación bastante clara. El hombre había abandonado el aviario dirigiéndose hacia el norte y, de haber permanecido en Konoha, las calles cercanas al distrito de los Sarutobi parecían el lugar más probable para encontrar nuevas pistas sobre su identidad o el paradero de la creciente Banda del Hurón.
![[Imagen: RoaK1gc.png]](https://i.imgur.com/RoaK1gc.png)