Ya quedaba poco para llegar a casa cuando me encontré con una casa muy particular, se trataba de una casa del clan Uchiha. Todos en aquella aldea sabían de lo poderoso de aquél clan y de sus técnicas secretas, yo no podía hacer más que imaginar tener tal reputación algún día. Con una sonrisa en la cara, retomé mi camino a casa, lento pero seguro. Al llegar saqué la llave de la casa y procedí a abrirla.
- ¡Ya estoy en casa! -
No parecía que hubiera alguien en casa, pues ya era algo normal. Al llegar a la sala vi una nota en la mesa que decía, "Urobe, estoy en una misión muy importante ahora mismo, dejé el pescado a descongelar así que espero que puedas prepararte la cena. Mucho cuidado, hijo." Estos mensajes eran algo tipico de papá, pues casi siempre andaba ocupado.
A pesar de su ausencia no dejé que eso me afecte, así que hice use de mis habilidades culinarias para evitar que se me queme todo. Después de la cena me dirigí al patio dejando mi calzado dentro de la casa. Me gustaba la sensación de mis pies tocando la hierba, sentía que me conectaba aún mas a mi ninjutsu. Teniendo mi mirada colocada en el único árbol del patio, realicé varios sellos y concentré chakra en mis nudillos, apuntando ambos puños hacia el arbol.
- ¡Mokuton: Mokushuriken no Jutsu! -
De los nudillos del usuario surgirán unos shuriken de madera (hasta 4 en cada mano). Estos shurikens producirán el mismo daño que unos normales.
Al decir aquello, salieron de cada uno de los 8 nudillos que estaban apuntando al árbol un shuriken de madera a gran velocidad. Estos se clavaban en el arbos con fuerza, probando ser un arma efectiva. Sonreí al ver lo efectiva que eran la técnica, pues finalmente soy capaz de probar mi potencial. De camino a la puerta trasera de la casa sentía como el mundo me daba vueltas, haciéndome llevar una rodilla al suelo. Se trataba de mis reservas de chakra, estaba muy agotado por esfuerzo que había hecho en la construcción.
Luego de una difícil caminata al baño, pude tomarme un merecido baño caliente para luego ir a dormir. Sabía que si hoy no podía demostrarle a mi padre mis habilidades mañana tendría la oportunidad.