En una de sus varias excursiones hacia Nekokamura, Aoi se había interiorizado en una meditación con su invocación, Blair, para intentar despertar y entrar en contacto con el chakra natural. Y es que las ciudades de invocación eran verdaderos santuarios de esa energía, que fluía mucho más que en el mundo humano. Sin embargo, el entrenamiento para lograr canalizarla a través del cuerpo y emplearla, según Blair, podía tomarle años. Aoi no era el shinobi que más entrenaba: la mayoría de sus excelentísimas técnicas insignia le habían sido de fácil acceso, gracias a su gran dote y talento natural para asimilar el chakra y comprender el funcionamiento de las técnicas. Pero esto, el Senjutsu, escapaba de sus posibilidades. Es decir, no podría aprender a utilizarlo pronto, y ciertamente sus ansias de hacerse más fuerte y poderoso eran altas. El objetivo ambicioso de la organización comandada por aquel extraño titiritero lo demandaba, pues de lo contrario se quedaría atrás. Sabía que su fuerte no era el combate en esencia, sino el engaño y la infiltración, la recolección de información y las labores de inteligencia. Pero, esperaba que gracias a lo que estaba por acontecer ese día, pudiera conseguir un poder único, obviando el largo entrenamiento que no le servía para nada.
Y es que Killua Yotsuki, un mercenario perteneciente a Kakusei que había sido enlazado con él por el mismo Kaito, tenía una "receta" para controlar el chakra natural sin necesidad de recurrir al misterioso e intrincado "modo sabio". ¿En qué se estaba metiendo? No lo sabía con certeza, pero Aoi no tenía una brújula moral ni un faro de escrúpulos dentro de su forma de ser. El "jugar a ser Dios" era divertido, ¿no? No se veía como un problema ni un dilema moral para él. Se trataba de un experimento, que de salir bien, podría elevar su poder de gran manera. Aoi había acordado asistir al laboratorio de la organización cerca de las 7 de la tarde, y así lo hizo.
Ingresó en el lugar, esperando que su compañero de plan y grupo, el asesino, estuviese ya allí. — Estoy listo, Killua. — dijo ingresando con una amplia sonrisa al lab. Se mostraba despreocupado y para nada consternado por el riesgo o lo que estaba por suceder. El misterioso y enigmático shinobi de pelo blanco le había comentado, a través de una carta, algo sobre "células naturales", las cuáles le otorgarían la capacidad de despertar y abrir los poros de chakra natural, haciéndolo apto para que fluya por su cuerpo y canalizarlo. Dependería de Aoi, después, cómo lo utilizaría. — Ha sido complicado llegar hasta aquí. Es la primera vez que ando por estos lares de la base y es todo un laberinto, eh. — comentó observando con atención los utensillos y artefactos tecnológicos que había allí, que sin duda llamaban su atención.